23 de mayo de 2011

Lo que es no tener nada de tiempo libre


Estar ocupada, no tener ni medio segundo de tiempo para rascarte el ombligo y aún no han empezado los exámenes finales. Eso es el infierno chicos, el infierno. Más cuando sabes que en lugar de hacer tarea te dedicas a escribir entradas para actualizar tu blog otra vez, que ha quedado abandonado porque su progenitora –yo u.u- vive en un mundo donde tener Facebook, Twitter y Blog es una pérdida de tiempo máxima y lo más que consigue es robarse momentos de la tarea para hacer, por supuesto, lo que le viene en gana.

Soy una desobligada.
Lo siento.
Ah, y esta entrada no es para decir lo mal que me siento acerca del blog. Es para descargarme contra mi falta de tiempo, ya verán ustedes como lo toman.

Nea.

2 de mayo de 2011

Otra de Hayao Miyazaki: El Castillo Vagabundo

El castillo vagabundo
             

Sí, es otra película de Hayao Miyazaki. No con una historia tan compleja como la de Chihiro, pero es igual de hermosa. Mi sobrino me obligó prácticamente a verla cuando éramos unos críos porque él quería verla y yo no. No me arrepiento de haberla visto nunca, porque fue así como conocí a Hayao Miyazaki u tuve la oportunidad de ver El viaje de Chihiro

Pero vamos con una crítica de la película, así como en los viejos tiempos…

Lo que sí me gustó:

-Howl. ¿Y cómo carajos no me iba a gustar? Si en cada serie/película/anime que veo tengo una tendencia –no sé si mala o buena- a encontrar a un guapo. ¡Así aunque sea una caricatura! Por otra parte además de lo partible, Howl es un personaje increíble, muy bien desarrollado y con múltiples facetas.
-Sophie. Vaya, por fin un personaje femenino que no me desagrada. (Es que si viera, prácticamente los odio).
-Callcifer. En serio me encanta ese fuego, y como lo hace trabajar Sophie de sí o sí. Es taaan genial.
-El flashback. Quienes ya la vieron, saben de lo que estoy hablando –yo me supongo- y quienes no, pues vayan a verla y lo sabrán. No quiero spoilearmlos. Lo bueno es que con este flashbacks entiendes MUCHÍSIMAS cosas de la historia en sí. Todo lo incomprensible.
-El final. Aunque sea taaan feliz, oyeeee, también me pueden gustar esos finales. Digo, una, si no odie a la prota femenina y adoré al masculino, ¿cómo no podía gustarme tan buen final que tendrán que ver si quieren averiguar? …porque no pienso contar ni un solo spoiler. NI UNO.
-Como acaba la bruja calamidad.
-EL niñito del cual olvide su nombre. Ya saben, el aprendiz de Howl.
-La escena que va justo después del flashback. Y algo muy concreto en esa escena… -spoiler, leen bajo su responsabilidad- el beso –fin del spoiler feúcho-. Es que nunca me esperé que fuera de esa manera precisamente.

Las cosas que no me gustaron.

-La bruja calamidad. Que se merece como acabo, bruja maldita.
-El espantapájaros cabeza de nabo que ayuda a Sophie y que no me termina de caer nada nada nada nada bien aunque sea de los buenos. Ustedes entenderán.
-… ya?

Sí, creo que ya.
Wow, antes las listas de cosas que no me gustaban eran enormes, total completa y absolutamente enormes.

Bueno, pues les cuento, hace poco me enteré que la historia había salido de un libro… sí, en Crónicas Salemitas y mencionaba que el libro tenía una escena maravillosa que habían recortado en la película y que era mejor… sin embargo, ni lo he leído, ni lo conozco, así que no puedo confirmar esas palabras.
Igual intentaré buscarlo.

Nea.

1 de mayo de 2011

De mis sueños recurrentes y delirios ocasionales


Hablando de sueños. ¿Quién nunca ha tenido un sueño… así muy… recurrente que se repite noche tras noche? Yo. Exactamente yo. En serio, nunca me he acordado de haber tenido un sueño repetido –que seguramente lo he tenido, pero no me acuerdo-… nunca desde pequeña mis pesadillas eran variadísimas –que desde allí tengo esta apabullante imaginación- sin embargo, aunque no eran iguales, los temas iban más o menos sobre lo mismo.

Hace mucho, cuando yo tenía unos nueve diez años, recuerdo que soñé sobre una persecución. Me acuerdo con lujo de detalles: yo era adulta –no recuerdo como me veía exactamente- e iba acompañada de un chico –un chico sin nombre ni cara, porque no recuerdo haberlo visto en ninguna parte-. Estábamos en una tienda almacén y robábamos algo y teníamos que huir por unos acantilados. Al final me salvé en helicóptero. Me salve yo, no el chico sin nombre, que justo cuando subía al helicóptero cayó en manos de quienes nos perseguían y se acabó. Pues, bien, hace poco, soñé otra vez con una persecución. Yo vivía en un mundo alterno bastante extraño: cubierto de plantas. Y la gente vivía en los subterráneos, y se entraba por unas trampillas bastante monas –como pueden ver, mejoré el escenario, pero no me pregunten que me fume para imaginar eso, ni yo lo sé-. Recuerdo que también había un chico sin nombre y que nos la pasábamos huyendo una y otra vez. Al final, yo me salvé escurriéndome por una trampilla y el chico se quedó atorado. ¿Les suena la trama? Seh, es la misma.
De algún modo, fue y no fue el mismo sueño.

Otros de mis sueños han sido Tom Felton –realmente soñé con él-: yo estelarizaba una obra de teatro a su lado, y cuando estábamos a punto de besarnos la alegre voz de mi mamá me llamó a levantarme.
Un híbrido entre mi sobrino y el hombre de mis sueños en un escenario bastante surreal también: era mi escuela, según esto, que era subterránea, con pisos de cristal y enorme… muy enorme. No me pregunten qué pasó: no llegué ni a decirle hola al galán cuando la canción Rolling Star, de Yui estaba sonando.
Y B. No me pregunten que soñé, pero sé que soñé dos noches seguidas con él, pero nunca el mimo sueño, era diferente.

Y esos son mis sueños. Hay más, por supuesto, pero no me da la gana contárselos todos. Ya va siendo hora de que vayan empezando a contar los suyos propios para que este blog deje de ser yo, yo, yo, yo, yo y por último yo.

¿Qué hay de sus sueños? ¿Se repiten? ¿Son tan surreales como los míos?

Nea.