31 de diciembre de 2012

Recuento 2012


No fue un mal año. No fue el mejor año y puedo decir con toda sinceridad que mi cumpleaños valió pinche madre este año y fue el peor asco del mundo. Pero conocí gente que me quiere, escribí, leí y disfruté de esas pequeñas cosa que de repente la vida te pone enfrente.

Entré a Jazz y publiqué un poemario y dos cuentos.

Me grabaron un poema en un video de youtube. Leí… no todo lo que pretendía, pero leí. No completé ningún desafío de lectura pero me viene valiendo pinche madre y sólo los agregué para darle sabor a mi vida.

Corté con un novio y fue la mejor decisión que pude haber tomado. Y ahora tengo otro y durará lo que tenga que durar y lo quiero.

Doné muchísimos juguetes para niños con cáncer, ayude a envolverlos y estuve promoviendo que más gente lo hiciera y realmente me gustó la experiencia. Realmente… HÁGANLO.

Descubrí obras de arte en cuestión de libros y vi una de las mejores obras de teatro que he visto en mi vida: Paisaje marino con tiburones y bailarina (y conocí a Bruno Bichir). Aunque acepto que la actuación de Tato Alexander no es la mejor, el guión es perfecto.

Conocí a María García Esperón y a Maite Carranza, dos de mis escritoras favoritas y perdí la oportunidad de conocer a Xavier Velasco, otro de mis favoritos. Fui a cuatro ferias del Libro (la FIL de Minería, la FIL del INAH, la FIL Zócalo y la FILIJ) y me volví mucho más crítica a la hora de leer. Todavía leo best-sellers para divertirme, pero comprendo que no me gusta en lo que se está convirtiendo la literatura juvenil.

Hice un cosplay de Bellatrix Lestrange.

 Saqué un seis en física… y mi hermana no desaprovechó la oportunidad de por brindar por ese seis y por los extras de alguien más.

Descubrí que me gusta escribir y me gusta la literatura, y que lo veo ahora todo con un ojo mucho más crítico. Descubrí que sí me gusta Programación y que probablemente sí estudie Sistemas Computacionales.

Fue un año normal, como lo son todos.

Feliz 2013.

Hagan los propósitos que yo no haré, y que no van a cumplir.

Prométanse que será un mejor año aunque no tengan ni idea de cómo saldrá.

Atragántense con las uvas que nadie consigue comer en las doce campanadas.

Lean. Y prométanse que leerán más aunque no sepan si lo van a cumplir.

Y vivan. 

11 de diciembre de 2012

Battle Royale


Ni The Hunger Games es un plagio de Battle Royale, ni Battle Royale es The Hunger Games japonés. Alguien tenía que decirlo.

Sinopsis: En una línea de tiempo alternativa en la que Japón se ha convertido en un estado policial conocido como la Mayor República del Asia Oriental, en las aulas los alumnos están fuera de control y provocan boicots masivos. En respuesta a esta situación, el gobierno crea la Ley de Reforma Educativa Battle Royale. Según esta ley, cada año es elegida una clase al azar entre todos los institutos japoneses, para ser llevados a una isla en la que tendrán que luchar entre ellos durante tres días hasta que solo quede un superviviente, que será el ganador.

Cuarenta y dos adolescentes en una isla, un solo superviviente. Todos se conocen, algunos son amigos desde la infancia. Sin excepción, todos son compañeros de clase. ¿Cómo podrían matarse unos a otros para sobrevivir?

Algunos no lo dudan: matan. Cuántos más, mejor. Matan porque matar también significa vivir, y la vida —el azar, las circunstancias, la mala suerte— los ha empujado sin piedad alguna a aquella isla, a aquella situación, y ya sólo les queda matar a sus propios compañeros y amigos, algunos de toda la vida, para sobrevivir.

Algunos en cambio se esconden, dejan que el miedo los consuma, los vuelva locos. Algunos más hacen alianzas, algunas veces fructíferas y, algunas otras veces, alianzas que sólo los conducen a la muerte.
“We're still on the run. That's for sure. Right on. This time we're on. And we won't stop till we win.”
La historia se centra principalmente en Shuya, en Noriko —la chica que le gustaba al mejor amigo de Shuya—, y en Kawada un chico que se ofrece a ayudarlos y que esconde más secretos de los que parece.

La historia tiene otros personajes memorables, como Shinji, conocido como The Third Man, un chico con recursos como para escapar de la isla y quedar vivo tras El Programa.

Mitsuko, decidida a no perder pase lo que pase. Kazuo, que toma sus decisiones lanzando una moneda y nunca ha sentido ningún lazo afectivo por nadie. Más estudiantes anónimos que se conocen desde siempre y que de repente están en El Programa decidido a matarse unos a otros.

El libro, aun no traducido al español, lo conseguí un día por pura suerte en Ghandi (agradezcamos al fenómeno The Hunger Games, por favor, se lo merece, hizo que yo consiguiera este libro) en inglés. Vale la pena su lectura si gustan de este género y si leen en inglés.

Nea