30 de junio de 2016

Nobel de literatura | Mini reseñas

Bueno, hay libros en los que dejo pasar lo de hacer las reseñas una y mil veces porque no sé que decir, me da pereza o realmente no tengo tanto por decir porque ya mil personas han dicho lo que yo antes y siento que la entrada quedará muy corta para una sola reseña. Así que hoy pretendo hacerle justicia a unos cuantos de esos libros que se han quedado sin reseñas a lo largo de la historia y hacerles unas mini reseñas con el sólo propósito de recomendarlos y hablar de ellos. Los elegidos de hoy son todos premios Nobel de literatura y, dicha sea la verdad, es que pocas veces un Nobel de literatura me ha decepcionado. Sí, algunos libros se me han hecho más pesados que otros y algunos temas quizá no me han parecido tan interesantes... pero todos están bien escritos. 

Todo lo que tengo lo llevo conmigo, Herta Müller


Sinopsis: En enero de 1945, cuando el ejército ruso había ocupado Rumanía, se decidió que todos los hombres y mujeres entre 17 y 45 años de las comunidades alemanas asentadas desde hacía mucho tiempo en aquel país, fuesen deportados a campos de trabajo forzoso en la Unión Soviética.
Se trataba de una especie de castigo a Alemania por las atrocidades que el régimen nazi había cometido en el frente oriental.
La novela cuenta la historia de Leopold Auberg, un adolescente que es llevado a un campo de trabajo en lo que hoy es Ucrania, y sometido a durísimas condiciones, incluyendo hambre, frío, labores insalubres y, sobre todo, humillaciones. Allí permanece durante más de 4 años.

El título de este libro tiene una historia curiosa. En alemán es Atemschaukel, que significa algo como «osculación de la respiración» (es una de esas expresiones difíciles de traducir) y en inglés es The Huger Angel. En español, los editores decidieron mantener el título como la primera frase del libro que es Todo lo que tengo lo llevo conmigo. A lo largo de libro, esa frase hace perfecto sentido. Leopolg Auberg, el protagonista, pasó cuatro años en un campo de trabajo forzoso en rusia, el mismo destino que sufrieron miles de hombres y mujeres de familias alemanas asentados en Rumania y, según tengo entendido, el mismo destino que sufrió la madre de la escritora. 

El libro es un libro de esos descorazonadores, que te hace preguntarte a dónde llega la raza humana. ¿Los rusos tenían sus razones? Problablemente, los alemanes los atacaron en la guerra y mataron a muchos (con todo y que el General Invierno ayudó a los rusos). ¿Y estos alemanes Rumanos qué culpa tenían? En fin, la moral de este libro es bastante gris y el narrador no hace ningún juicio sobre nadie o nada. Se limita a narrar su día a día en el campo, entre el frío y el hambre que son mayores enemigos que los rusos. Es un libro lento y pesado, quizá por momentos hasta monótono, como la vida en los campos, pero en conjunto es un libro que cuenta una historia descorazonadora de una manera muy sencilla. 


Para Leopold Aurberg el problema no son los soldados rusos ni sus humillaciones, sino la constante hambre y todas las peripecias que hace para olvidarse de ella, o el frío y como lo sufre. Lo más descorazonador, quizá, es lo cambiado que está a su regreso a Rumania. Después de una experiencia así, nunca vuelves a ser el mismo. Leer este libro me costó sangre, sudor y lágrimas porque yo lo empecé hace muchos años, cuando no estaba acostumbrada a libros de este tipo y de esta temática, pero con todo y eso, lo recomiendo. Vale la pena. 

La escapada, William Faulkner


Sinopsis: Las aventuras y desventuras de un joven de principios de siglo: un niño de once años, que anda por el mundo con el chófer de su abuelo y un criado negro. El niño y el chófer roban el coche del abuelo y marchan rumbo a Memphis, sin percatarse de que en el automóvil se les ha colado el criado negro. Esta es la última novela de William Faulkner, ganadora del Premio Pulitzer en 1963, también es conocida como Los Rateros (The Reivers), fue llevada al cine en 1969 por Mark Rydell con Steve McQueen y Sharon Farrell como protagonistas principales

Por alguna razón con este libro empecé a leer a Faulkner y no recuerdo exactamente qué me llevó a escogerlo. Creo que porque con este libro ganó un Pulitzer o algo así. El libro es un libro que se trata de coches y carreras de caballos, por lo que hay un montón de conversaciones sobre caballos y cómo hacerlos correr y cómo funcionan las carreras y las apuestas y también hay un montón de cháchara sobre los primeros coches, esos que iban a una velocidad que no pasaba de los treinta kilómetros por hora y les fallaba absolutamente todo. Divertidísimo.

Pero aunque no lo crean, dejando de lado la cháchara del asunto si es que los temas no les interesan, es también un libro sobre la pérdida de la inocencia y cómo un niño de once años empieza a meterse poco a poco y antes de tiempo en el mundo de los adultos, acompañando al chofer de su abuelo a Memphis junto con el criado negro de la familia. Es un libro cortito e interesante, que habla además mucho sobre la sociedad sureña de aquellos tiempos en los ojos de un niño de once años. Como nota al margen diré que a Faulkner, además, se les olvidó presentarle el punto y seguido. Todos sus libros, tengo entendido, tienen esa particularidad: sabe usar la coma y el punto y coma como un experto para hacer oraciones larguísimas.


Se los recomiendo, sí; no tan ampliamente como el primero, pero definitivamente es un libro que vale la pena y para conocer como escribe Faulker, hasta interesante. Si lo leen y no les gusta, siempre pueden recomendárselo a sus enemigos.

Sula, Toni Morrison


Sinopsis: Esta es la historia de Sula y Nel, dos niñas que crecen juntas en un barrio de negros, compartiendo sus sueños e ilusiones. Ambas son precoces y curiosas, hijas de familias pobres. Pero el tiempo pasa y cuando Nel se casa, Sula se marcha del suburbio para ir a la universidad y viajar por el país. Diez años después, Sula regresa e involuntariamente destruye la familia y la felicidad de Nel. A partir de entonces, los pintorescos habitantes del suburbio la consideran una bruja malvada... Ambientada en los EE.UU. en el período de entreguerras, Sula es un portentoso retrato del poder de lo femenino en una comunidad pobre y rural de negros, donde las mujeres reinan como madres, hechiceras y depositarias de la tradición oral. 

Toni Morrison fue la primera mujer negra en ganar un Nobel de literatura. También, por lo que pude ver en las fotos de la lista que estaba revisando, la única. Quien me la recomendó también me dijo que si quería leer algo de ella, Sula era un excelente lugar para empezar. Y lo es. Sula es una novela cortita, la historia de dos mujeres negras pobres con destinos muy diferentes: mientras que Sula va en busca de mundo y estudios, Nel se queda en casa, se casa, tiene hijos y se vuelve una mujer respetada en la comunidad. 

El libro es un buen retrato de como vivían los negros antes, de lo que tenían que pasar y la pobreza en la que vivían muchas familias. También  los prejuicios que existían hacia las mujeres (algunos de los cuales siguen allí) y, por supuesto, del poder de las mujeres en sociedades como esas, en las que son vistas como seres misteriosos (brujas o hechiceras), veneradas por ser madres y por sacar adelante a sus familias. Definitivamente, si quieren conocer un poco más de Toni Morrison, este libro es un muy buen lugar para hacerlo y además no les muy largo (aunque ese argumento no debería contar mucho en este caso, es un libro que se lee rapidísimo por lo dinámico de los personajes). 


Por supuesto, muy recomendado. No todos los días recomiendo tres libros tan buenos y tan interesantes de un tirón, así que espere que les haya gustado esto y que se animen con alguno si es que su lista no es demasiado larga

28 de junio de 2016

Libros LGBTIQ que valen la pena | #Pride2016

Hoy, 28 de junio, es oficialmente el día del orgullo LGBTIQ, también conocido como el día de que los idiotas pregunten por qué no hay un día del orgullo heterosexual. Si les preguntan eso, por favor respondan que no hay un día del orgullo heterosexual porque a un hetero nadie jamás le ha cuestionado su orientación sexual, ni los matan por su orientación sexual, ni los insultan, ni... etcétera. Hay miles de ejemplos de por qué no hay uno. En la ficción, que haya libros sobre el colectivo sigue siendo como un tabú. Hasta hace pocos años, me resultaba imposible encontrar libros juveniles sobre el tema, porque la literatura LGBTIQ se asociaba con la homoerótica y se asumía que toda literatura LGBTIQ era erótica o porno. Ni les cuento de los cuentos infantiles LGBTIQ

Hoy voy a recomendar varios libros para todas las edades, desde novelas para los más grandes hasta para cuentos para los más pequeños.

Two Boys Kissing, David Levithan


Este es, quizá, uno de mis favoritos. David Levithan le da voz a las víctimas del SIDA cuando nadie entendía la enfermedad y había un gran prejuicio contra ella y hace de esas víctimas los narradores de esta novela que nos presentan a personajes diferentes. Dos chicos que quieren romper el récord del beso más largo del mundo, una pareja ya establecida de dos chicos, dos chicos que acaban de conocerse, un chico que está más perdido que nada y que está en el closet porque su familia lo odiaría si les dijera quién es realmente. Este libro, además, involucra a un personaje transexual, que suelen ser uno de los grandes olvidados en los libros de esta temática. ¿Por qué me gusta tanto? Primero, porque es juvenil y segundo porque es optimista sin olvidarse de los problemas que deben enfrentar muchos chicos como los protagonistas. Me gusta ese optimismo, me gusta que exista. Sin decir más, les dejo la reseña (que es viejísima) y se los recomiendo.

¿Te gustaría ser mi sol?, Sofía Olguín


Nunca había recomendado este, pero como me van a decir que siempre recomiendo los mismos de Bajo el arcoiris (una editorial que publica libros LGBTIQ para niños y los pone a su disposición en internet de manera gratuita), pues hoy voy a cambiar. En este cuento, Moncho recupera a su perro después de haberlo perdido años atrás con un nuevo nombre y de la mano de una chica que se llama Sol. Al principio, todo parece muy común, pero lo que él no sabe es que en realidad Sol no fue asignada como una chica al nacer, sino que es una chica transexual. El cuento también es optimista, es para pre adolescentes y adolescentes y habla de la transición, de la aceptación y, en parte, deja ver la suerte que tiene Sol con sus padres, que la aceptan tal como es. Les recomiendo mucho este cuentito que no es muy largo y que además cuenta con las maravillosas ilustraciones de Lita Gómez.

Carol, Patricia Highsmith


Llegué a este libro a través de la película y lo que me conquistó fueron las palabras que Patricia Highsmith le dedica al libro en el prólogo y en el afterword. Las protagonistas aquí son dos mujeres y esta es una de las primeras novelas de la temática que tuvieron un final que no era trágico. Patricia Highsmith habla de ese fenómeno y de las consecuencias que le trajo, pues ella misma dice que recibía cartas y cartas de personas que le estaban dando las gracias. Thérese es una joven que está trabajando temporalmente en unos grandes almacenes y allí es en donde conoce a Carol, el día que va a comprar una muñeca. Las dos se hacen amigas rápidamente y es entonces cuando Thérese empieza a cuestionarse lo que siente en realidad hacia Carol: ¿sólo amistad o es algo más profundo? La novela es muy muy muy recomendable y definitivamente me encanta. Para convencerlos, les dejo la reseña por aquí para que la lean entera. En un sólo párrafo, aunque sea tan largo, no le voy a hacer justicia a este libro.

Todos mis sueños, tuyos, Sofía Olguín


Este es mi favorito. Sin duda. Es mi libro preferido cuando hablamos de esta temática porque el protagonista aborda muchos problemas sociales sin muchos tapujos. En general se puede adivinar la voz de la autora, pero aun así no deja de ser increíble. Decir que está novela es sobre Alexis y sus relaciones con dos chicos distintos (Daniel, un estudiante yanqui de intercambio en la UBA) y Franco es simplificar demasiado el libro. El libro es Alexis, es su historia. Podríamos decir que este es un libro coming of age, pero en cierto modo es mucho más que eso: es la crítica social de Alexis, su inexperiencia ligando, su pasado, su mamá internada en el Moyano, sus amigos, sus relaciones, su vida entera. Uno de los detalles que más me gusta es el uso del español argentino y sus modismos: un libro ambientado en argentina no se vería real sin ellos. Sin más que decirles, les dejo la reseña y la recomendación.

El beso de la mujer araña, Manuel Puig


Esta es una de mis últimas lecturas, un libro que está todo contado en diálogo y con diversos documentos que nos ayudan a centrarnos (como las narraciones de grabaciones y cosas así). Molina y Valentín comparten una celda: el primero es homosexual (eso dice, aunque yo quedé confundida y creo que más bien tiene un problema de identidad de género, pues se siente mujer) y Valentín es un rojo comunista. Molina le cuenta películas y platican de muchas cosas: de sus mamás, de sus amores, de su vida un poco... El libro tiene lugar durante la dictadura argentina y quizá aquí todo el contenido LGBTIQ sea mucho más sútil, pero defintiviamente esta ahí, junto con un montón de pies de página explicando lo que se entendía por la homosexualidad en la época. Es uno de esos libros que no dejan de ser vigentes aun cuando el tiempo pasa y que, además, nos muestran todo el camino que ya hemos recorrido y el que nos falta por recorrer. Les dejo la recomendación aquí y la reseña para que la lean y se convenzan. 

Aristotle & Dante Discover the Secrets of the Universe, Bejamin Alire Sáenz


Este libro quizá no está entre mis favoritos de nada, pero me parece que es una buena recomendación aquí. Primero, porque está escrito de manera preciosa, segundo, porque sus protagonistas son latinos... chicanos, en realidad, o sea, mexicanos que viven y nacieron en los Estados Unidos. No es algo que suela ver en los libros de esta temática últimamente, está lleno todo de protagonistas blancos. En fin, Aristotle es difícil para hablar de sentimientos, la mitad del tiempo no sabe que siente con nada y Dante es mucho más abierto, llora mucho y admite que es gay sin ninguna dificultad para él (además de que tiene la suerte de que sus papás lo acepten). El libro está ubicado temporalmente varias decadas hacia el pasado, en una época donde la aceptación era aun menor que ahora y a Alire Sáenz no se le olvida ese detalle. Habla de la discriminación y de los prejuicios, pero dándole un tono optimista a su libro. Les dejo la reseña para que se acaben de convencer.

25 de junio de 2016

Mis (otras) parejas favoritas | Series de TV

Hay veces que me gusta escribir posts por el fangirleo y esta es una de esas veces que quiero recomendarles algunas de las relaciones que mejor escritas me parecen en la televisión y que más adoro que me hacen sacar mi lista de feels de lo más profundo de mi ser. Ahí es cuando hablamos de el amor (ah, el amor, el amo) y bueno. No estamos a 14 de febrero, pero les voy a meter tanta miel en los próximos minutos que como si lo estuvieramos, chicos. ¿Por qué me gustan las parejas que me gustan? Pues porque están bien escritas, porque verlos hasta darse una mirada me hace ponerme en modo fangirl extrema y... bueno eso. ¿Qué tienen que saber sobre las parejas que voy a poner aquí? Bueeeeeeno, que son canon y que probablemente haya spoilers del tipo quien se queda con quien, evitaré el resto de los spoilers cojonudos. (¡Es muy difícil hablar de parejas sin eso!)


D'Artagnan & Constance (The Musketeers)



En realidad los shippeo desde que leí Los Tres Mosqueteros (versión resumida 1, versión resumida 2 y versión menos resumida 3, todas para niños porque mis papás nunca consiguieron nada mejor), pero realmente fue la serie The Musketeers de la BBC la que me hizo considerarla en mis parejas favoritas de toda la vida gracias a lo bien que los desarrolla y lo bad-ass que hace a Constance (recordando siempre que vive en un mundo de hombres, por y para hombres). Me encanta la tensión sexual que hay desde el primer momento, lo mucho que abofetea a D'Artagnan y a los demás mosqueteros por ser unos imbéciles que piensan con la entrepierna, me encanta que le haga notar a D'Artagnan que las mujeres no pueden hacer lo que quieran. Los adoro a los dos.


Mucha gente se quejó de que en la última temporada no son uno de los grandes enfoques, pero en realidad, de las escenas que podemos ver de los dos, nos damos cuenta de qué tanto han cambiado en cuatro años y como ha cambiado su amor. Y, sinceramente, los guionistas suelen meterse con las parejas casadas y felices para poner drama innecesario y tonterías así que prefiero que no sean el foco de atención y sean tan geniales que los pueda seguir adorando.

Jack Harkness & Ianto Jones (Torchwood)



¿Ustedes creen que empecé a ver Torchwood así de la nada? No, ya iba medianamente spoileada (gracias a Doctor Who en parte y gracias a... bueno... Tumblr). Pero realmente no sabía nada de nada sobre la serie. No sabía lo bien escrita que estaba la relación entre los dos, no sabía que era una serie donde lo menos importante era la orientación sexual de los personajes y en ningún momento ese es un rasgo definitivo de ninguno de ellos. Y que Ianto Jones es absolutamente genial. Eché de menos ver un poco más de él en su etapa más emo, pero la verdad es que siempre le quedó un rastro de eso... Y me encanta con Jack (aunque no estoy segura de que sea lo más sano para su vida o para la vida de nadie, Jack no tiene la cara de ser la persona más emocionalmente estable). 

Bueno, no quiero soltar spoilers. De hecho, me estoy conteniendo bastante para ello, pero si todavía no los he convencido de que vale la pena perder su tiempo con Torchwood tengo algo que igual puede ayudarles a ver la increíble química entre estos dos (mientras yo sigo jurando que su relación es de las mejores cosas que he visto actualmente y que si no están conformes con la serie, hay un montón de audios de Big Finish y libros).



Poussey & Soso (Orange is the New Black)



Bueno, acabo de ver la temporada de Orange is the New Black y además de contenerme para no soltar spoilers más importantes, pues esto ya casi lo teníamos cantado después del final de la tercera temporada. A Poussey le hacía falta una novia (yo adoraba a la alemana, pero su papá se merecía el infierno y más... o mejor el cielo, que yo voy al infierno que vuelo y no quiero mala compañía) y era obvio que necesitaba ser alguien que le correspondiera... (además de que implican que Soso es pansexual o algo parecido o yo qué sé, lo cual es absolutamente genial). 

Oh, my god, vean como la mira
Me encanta ver parejas felices en la serie, porque esta es una serie que suele tener un montón de... bueno... drama (y comedia a partes iguales) y es bonito ver a una pareja que no pelea por estupideces todo el tiempo en la serie. Sigo conteniendo muy fuerte para no soltar spoilers (por el amor de dios, no entren a Tumblr) pero debo decirles que me encantó como desarrollaron su relación en la serie y que apenas del poco tiempo en pantalla que había por toda la cantidad de personajes nuevos y viejos, les dieron el tiempo que necesitaban. Y esto fue todo por esta entrada de fangirleo, chicos.

23 de junio de 2016

Este que ves, Xavier Velasco | Reseña

Sinopsis: «El de la pintura es un niño desesperado. Necesita salvarse y no imagina de qué. Quiere salir de ahí, no sabe cómo.»
Ser niño es entender que el que lleva al infierno es un camino corto. Se llega sin saber, se escapa sin pensar, se vuelve sin querer.
El niño de esta historia se resiste a contarla. Antes que darle un sitio en su memoria, preferiría darle sepultura. Cuando menos lo espera, ya está inmerso en un juego trepidante que le permite todo... menos dejar morir una historia. Se trata de salvarla, ése es el juego.
No es que la infancia sea en sí difícil, sino que sus fantasmas resultan invencibles y sus muros -horror- inexpugnables. En un proceso inverso al exorcismo, el autor se transforma en personaje, el retrato en fantasma, la cicatriz en tinta: «Se escribe, igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa, ni se ve escapatoria tolerable.»

Xavier Velasco y yo fuimos niños (y adolescentes) muy diferentes. Yo era tranquila y bien portada en general, aunque cuando los mayores no miraban y tenía influencia de otros niños era capaz de hacer bastantes burradas. Y las hice (con la ventaja de que, como era bien portada, siempre regañaban a todos los demás primero antes de fijarse en mí). Lo que Velasco y yo compartimos, así, lejanamente, son los pedos mentales que te deja el ser hijo único. De veras lo entiendo porque yo también aprendí a jugar sola y cuando jugaba con alguien me tenían que explicar todo mil veces, hasta que entendía. Sabía entretenerme sola, que era imposible para casi todo el mundo; hasta hablaba sola, fingiendo conversaciones. En serio, niños, ser hijo único te deja tocado. (También tener medios hermanos demasiado mayores para vivir contigo y crecer como hija única, que es mi caso).


¿Qué demonios es este libro? No tenía demasiado chiste porque ya me sé el final. O sea, que este libro es como algo anterior a La edad de la punzada (mismo autor, obvio) y La edad de la punzada es más o menos mi biblia de la adolescencia (con todo y lo diferentes que somos Velasco y yo). Pero igual, el asunto del libro no es saberse el final sino lo que está en el medio, junto con todos los pedos mentales de Velasco. Cuando yo era niña era igual de insufrible que Velasco, sólo que de manera diferente. En mi casa no había dinero para tener moto, pero sí para libros y para que yo escribiera historias sin final. (Aunque con el tiempo mejoré en ese asunto).

Probablemente este libro sólo sea de interés para los fanáticos de Velasco. Mi papá empezó a insistir que yo lo leyera casi el año que salió, pero tuve que pasar por Diablo Guardián primero. Si no, quien sabe qué hubiera pasado. Xavier me hubiera parecido insufrible, mimado. Al final, resulta que leer Diablo Guardián primero tiene sus ventajas. Es la historia de su infancia y como la vida no tiene estructura de novela (introducción, desarrollo, clímax y desenlace) este libro tampoco la tiene. Es corto porque no necesita más páginas. Es la historia de la infancia y se corta en cuanto esta acaba. Es la infancia sin aderezarla con nostalgia, es infancia, simplemente. Todas esas horas muertas y aburridas, el suplicio de ir al colegio y de estar en un grupo donde no te quieren,

Al final este libro me gustó porque puedo identificarme un poco con el protagonista, o sea, con Xavier. No en la parte de malcriado, mimado y desordenado del salón, pero si en todo lo demás. Sobre todo cuando hablamos de la soledad y de escribir. Suelo estar muy en paz yo sola porque siempre lo estuve cuando era chiquita. Tenía amigas en mi calle e iba a jugar, pero la mayor parte del tiempo lo pasaba yo sola con diez barbies y tres kens.


¿Que si recomiendo este libro? Claro que sí. Aunque sepa que no a todo el mundo le va a gustar como a mí porque espero que alguien lo encuentre y se sienta como yo, o le guste o recuerde su propia infancia. Qué se yo. Lo recomiendo.

21 de junio de 2016

Ella trae la lluvia, Martha Riva Palacio | Reseña

Sinopsis: Calipso llegó a la isla en el peor momento. El calor avanzaba enloqueciendo a los pescadores y lo único que hacía falta era el pretexto para desatar un conflicto. Tras su primer encuentro con ella, en la playa, Teo se ve lanzado todas las noches a otro mundo. Ahí, el amor, la guerra, los sueños y la muerte cobran un matiz diferente. Conforme va descifrando cuál es la historia de su nueva amiga, el chico de doce años cae en cuenta de que en la superficie hay monstruos más peligrosos que los que habitan en las profundidades del océano. Esta es una historia sobre una voz perdida, una bruja de cabello azul que cree saberlo todo y cómo seguir nadando en medio de la sequía.

¿Alguna vez sienten que un libro los llama desde el estante en que está exhibido? Esa es una de las pocas cosas típicas lectoras que me pasan ―los libros nuevos apestan a pegamento según yo, me da igual rayarlos y escribirles en los márgenes y ciertamente no los trato como nada que sea sagrado― en mi vida y eso fue lo que me pasó con este pequeño libro de exactamente 99 páginas ―bueno, quizá unas dos más, pero ahí se detiene la numeración― de la autora mexicana Martha Riva Palacio, con ilustraciones de Roger Ycaza y perfecta edición de el Naranjo, con texto azul, como el mar; si fue a propósito o no, yo ya asumí que sí. No me contradigan, déjenme vivir el sueño.


En la isla las personas se dividen en dos grupos, uno de los cuales culpa al otro por la falta de peces, la sequía y básicamente toda tragedia que les pueda acontecer para demostrar que no los quieren. Los isleños son los oriundos de la isla y llaman criollos a los de afuera; los criollos se llaman a sí mismos la gente del mar y por lo que muestra el libro, son migrantes que se han visto desplazados de sus tierras hacia la isla. Teo es una mezcla entre ambos y le parece que no es bien aceptado en la isla, en donde vive con su tío desde que sus padres murieron, pero tampoco abiertamente rechazado. Como quien dijera, está en un vacío legal. La historia empieza con la llegada de Calipso de la mano de su abuelo, ambos criollos a la isla, mientras Teo nos empieza a explicar sus aventuras junto con la forma de vida en la isla.

Yo soy una optimista de la vida y estoy del lado de Teo: él no entiende por qué los isleños tratan mal a los criollos y yo... bueno, yo ya hubiera empezado a hacer campaña social por sus derechos, pero no estoy en el libro ―¡lástima! Pero si lo estuviera, no sería este libro tan infantil―. Sin embargo, hay quien intenta racionalizar el rechazo y a veces, hasta el odio, por los criollos y admite su discriminación como si cualquier cosa fuera ―cuando, después de incontables libros, películas y noticias deberíamos aprender que no es cualquier cosa y que más bien causa muchos problemas―; hay personajes que sólo repiten lo que otros han dicho ―por encajar―, algunos que intentan cambiar la situación ―pero no se atreven a mucho―, otros que atacan a los criollos directamente y finalmente, los más peligrosos de todos, los indiferentes. 

Teo es un niño y no ha venido al mundo con los prejuicios de los adultos y, como es un poco extranjero, tampoco entiende las peleas. Por eso no tiene ningún problema en relacionarse con Calipso, una niña que no habla, o con su abuelo. Y tampoco, desde que agarró un collar en la playa, encuentra nada extraño soñar con una niña de cabellos azules y ojos dorados, porque desde que murieron sus padres no soñaba. 

Por alguna razón que desconozco, la mayoría de los escritores... no, no esperen, la mayoría de los artistas, tiene alguna clase de fascinación con el mar. Como alguien que apenas recuerda el mar, lo puedo entender. Dicen que sus olas son impresionantes y el mar, por sí sólo, es una de las mayores maravillas de la naturaleza que podemos ver más fácilmente. El sueño de casi todo niño que no nació en una ciudad costera es conocer el mar y de adulto, aunque puedes odiar la playa, el mar sigue teniendo algo: hay a quien le produce calma, a quien le da paz, quien simplemente quiero verlo en los vídeos y de lejos y a quien le produce un rechazo tan profundo que en vez de ser indiferente a él, lo odia con pasión. El mar tiene algo para cada quien y en este libro, el mar y sus peces son como si fueran un personaje más

Las ilustraciones son de Roger Ycaza y el color que predomina es el azul, seguido del naranja, haciendo un tremendo contraste que hace que las ilustraciones sean preciosas. El libro en conjunto es una historia preciosa que involucra temas como la discriminación, a pesar de no llamarla así nunca. Pero nos muestra sus efectos y, como muchos otros libros, nos deja claro que la discriminación no lleva a ningún lado y más bien sólo produce más problema. Algo que haríamos bien en recordar siempre. El Naranjo no deja de sorprenderme con sus libros (para bien) y recomiendo muchísimo este libro. Es la primera vez que tengo el placer de leer a Martha Riva Palacio y estoy segura de que seguiré haciéndolo en un futuro.


19 de junio de 2016

Lo bueno, lo malo y lo absurdo de Torchwood

Advertencia: Esta entrada puede o no puede tener spoilers de Torchwood... No, la verdad es que los tiene. Todas las de lo bueno, lo malo y lo absurdo los tienen.

Bienvenidos a la sección que casi nunca nadie comenta de blog pero que yo me divierto como niña escribiendo. La parte en la destripo y critico series que he visto, además de recomendárselas. ¿Hoy? Toca Torchwood. Para quien no conozca Torchwood ―es un spin-off de Doctor Who― les tengo unas cuantas definiciones que saqué de Tumblr y que son especialmente divertidas: 
  1. Esa serie sci-fi donde todos son gays. 
  2. La serie con el alien que se alimenta de orgasmos.
  3. Doctor Who para hipsters.

Bueno, a ver, una mejor explicación. En un capítulo de Doctor Who, la reina Victoria es atacada por un hombre-lobo... digo, un alien con forma de lobo que se esconde en el cuerpo de un niño y decide crear el Torchwood Institute para defender a su país de los aliens (y del Doctor, lo cual no tiene sentido, porque el Doctor los salva de las amenazas alienígenas siempre). Torchwood siguió a lo largo del tiempo con métodos que incluían muchas armas y muchos muertos y su sede en Londres hizo la gran cagada y fue destruida y así es como llegamos a Torchwood Three, en Cardiff, Gales, donde la gente tiene un acento chistoso que yo no conocía. Quedan cinco personas en todo el equipo de Torchwood y se dedican a perseguir aliens que aparecen a través de una grieta en el espacio-tiempo... wibbly-wobbly timey-wimey stuff. La verdad es que es una serie que se puede ver sin saber absolutamente nada de Doctor Who (excepto por un par de datos) y tiene aliens y sexo y personajes LGBTI+ y cosas geniales. 

Lo bueno


Tiene relaciones LGTBI+ y literalmente, a nadie le importa. ¿Saben qué es maravilloso? Que literalmente nadie meta homofobia en una serie por convivir y que además muestres un pequeño universo donde a todo el mundo le de igual la orientación sexual de todo el mundo y nadie hace comentarios discriminatorios hacia nadie. En teoría así debería ser el mundo en el que vivimos, pero todos sabemos que no es así. Como quien dice, las etiquetas serán necesarias hasta el día que no lo sean, pero mientras tanto tenemos Torchwood (y a Jack y a Ianto).

Con este gif convencí a alguien de ver la serie
Hay aliens, pero los más terroríficos son siempre los humanos. Por supuesto que hay aliens y por supuesto que los hay dispuestos a asesinar a la raza humana entera (aunque hay unos que se conforman con alimentarse de orgasmos, true story), pero los más aterradores siempre resultamos los humanos. No se puede culpar al espacio exterior. Torchwood tiene desde caníbales (en su, quiza, episodio más terrorífico), todos completamente humanos; científicos que hacen atrocidades con los extraterrestres en nombre de la ciencia; explotadores que mutilan a aliens vivos para ganar un poco de dinero y... tengo más ejemplos, pero no quiero contarles toda la serie. Los humanos en sí son terroríficos.

Sus finales de temporada no incluyen Daleks siendo ridiculizados (como Doctor Who). Todos sabemos que después de The Parting of the Ways ganarle a los Daleks era muy fácil, no importaba que tan bueno estuviera el resto del capítulo, era demasiado fácil y apestaba a deux-ex-machina porque... bueno... parecía que se acababan los minutos.


Los protagonistas son geniales. Todos, casi. A mí al menos me gustan todos (especialmente Ianto, mi bebé), pero cada quien tiene lo suyo. Hay sexo, todo el mundo liga (es Jack Harkness, por supuesto que todo el mundo iba a ligar en la serie). Hay amor, hay relaciones complicadas, personajes complicados. Hay contradicciones humanas, personajes que nos recuerdan que son buenas personas a pesar de hacer cosas horribles, personajes que son personas horribles que nos enseñan que son capaces de hacer cosas buenas... Y hay dilemas morales. ¿Qué pasa cuando la única manera de salvar a alguien es matando a otro aunque no tenga la culpa?  ¿A quién elijes? Y, además, ya que no estamos en Doctor Who, hay armas, muchas y muy grandes.

Lo malo


Todo el mundo muere, a veces incluso repetidas veces. Menos Jack Harkness, claro. Y Gwen, que parece tener un increíble talento para salir viva de todos lados. Me gustan las escenas de las muertes porque te rompen el corazón porque son como una muerte debería ser, rápidas y sin tiempo para decir casi nada (más que lo que importa o ni eso).

Te hace extrañar al cast antiguo a base de pésimos personajes.
(Excepto Vera Juarez, ella era genial).
La cuarta temporada, Miracle Day, apesta a producción yanqui y es absurda y es mala y es aburrida. Todo el planteamiento me desquició totalmente y ver a la CIA metida con Torchwood, más. Además, no salen casi aliens, no sale Ianto (se aplica lo de "Save the coffee boy, save Torchwood", porque sin él es una mierda), los nuevos personajes son terribles y ehm... el final es decepcionante. Ni de donde cogerlo. Por suerte los audios de Big Finish han estado solucionando el desastre que dejaron.

Que Ianto no revive jamás. No debo explicar esto, ¿verdad?

You, precious cinnamon roll.
Hay una cyberwoman por ahí y bueno... en realidad no es cyberwoman como tal, sólo está a la mitad del proceso, pero por alguna razón, lo único que tiene cubierto son los pechos y la vagina, en el resto del cuerpo hay pedazos de metal y piel y está... no sé... demasiado sexualizada. Así no eran los cybermen. Su capítulo es de los mejores de la primera temporada, pero aún así, ese aspecto me hace alzar la ceja.

Lo absurdo


Hay un alien que es gas. Y ese gas, se mete en las personas para poder vivir. Bueno, además, ese alien se alimenta de orgasmos humanos. Si ven las entrevistas, nadie parece saber de dónde salió la idea, pero cada que les digan que Torchwood es una serie... seria, recuerden: sex gas. Hay más aliens raros pero creo que nada superará el sex gas.

A Barrowman se me empezaba a ver la edad.
La última temporada y su final. ¿Qué la inmortalidad de Jack se transmite por su sangre? El Bad Wolf se está revolcando en un universo paralelo. ¿Qué no sé que de los polos de la tierra? ¿Y mientras escarbaban no se encontraron a los Racnoss? ¿Qué eran las familias? Ah, ¿no nos van a explicar nunca? ¿Y Angelo Colasanto al final no tuvo nada interesante qué ver? ¿Sólo fue relleno? ¿Y la familia de Esther? Ah, es que como está muerta ya la olvidaron. Ay. Tiene unos cuantos momentos buenos que incluyen Gwen y armas (con una bazooka y un bebé en brazos, es épico), a Gwen y a Jack discutiendo y a Gwen y a Jack mirando a los dos de la CIA con cara de "pero qué estúpidos son".


17 de junio de 2016

Hermano Lobo, Carla Maia de Almeida | Reseña

Sinopsis: En un relato a dos voces, Hermano Lobo muestra la historia de una vida familiar destrozada y un viaje a través de un país que se cae a pedazos. Está narrada por la voz de Bellota, una niña de ocho años, cuando emprende con su padre la expedición hacia el Desierto de la Muerte. Nace de las imágenes de una adolescente cuando recuerda la extraña y última aventura de su infancia. Conmovedora historia de la relación entrañable entre un padre y su hija. Esta obra fue seleccionada por la lista Arcadia como uno de los mejores libros en 2014.

Por alguna razón siento que la gente debería estar hablando más de este libro. Mucho más. Muchísimo más. De hecho, voy a cargar este libro conmigo a todas partes para que cada que alguien diga que algún tema es muy complicado para niños, le voy a estampar este libro en su cara con todas mis fuerzas. Es muy padre que la gente se de cuenta de que los niños no son unos estúpidos (en serio, los niños se dan cuenta de las cosas; quizá no las entiendan del todo, pero las notan) y escriban este tipo de libros. Además, Carla Maia de Almeida no intenta sobre explicar nada; simplemente se pone en los zapatos de una niña y en lo que pensaba y se pone a narrar una historia. 

No sé por dónde empezar a hablar de este libro en sí en realidad. Todo tiene algo importante que ver en la trama. ¡Todo! Es un libro tan bien editado y tan bien escrito (sobre todo bien editado, la edición está de lujo) que realmente este es uno de esos libros que sí se merece un 10. Bueno, o en la escala Goodreads, cinco estrellas. Pero nunca me ha gustado calificar los libros con números y por eso jamás verán una calificación de ese tipo en este blog. Siento que los números son demasiado fríos para valorar un libro y, aunque finalmente es práctico a la hora de catalogarlos (Goodreads) y llevar la cuenta de lo que he leído, siento que un número no le va a hacer justicia como juicio de valor a un libro. Por eso, sí, este libro se merece esas cinco estrellas, pero decir eso no basta para recomendarles el libro, así que... ¿por dónde empezar? 

(Estoy oyendo a alguien en el fondo que dice que deje de escribir paja, mejor le hago caso). 

Here we go...
Bueno, el trabajo de edición le ayuda al libro porque es un libro que está contado a dos voces y a dos tiempos. Y, aunque no lo crean, la historia puede leerse líneal. Primero, tenemos a Bellota de ocho años, en las páginas blancas, contándonos su presente, la expedición hacia el desierto de la muerte. Y  las páginas azules, son de Bellota a los quince años contándonos de su pasado, ese pasado antes de la última expedición y lo que llevó hasta ella. Ve a su familia como una manada de lobos y la explica como si fuera una manada. 

Bellota va contado como poco a poco su familia se hace pedazos en medio de problemas económicos y mudanzas. Su padre va perdiendo la esperanza ―y con ello el buen humor― poco a poco y su madre cada vez se cansa más entre tantos trabajos. De una casa con jardín pasan a un departamento y después a un departamento cada vez más pequeño. Cada vez, el espacio para la manada se va haciendo más pequeño y ellos dejan de salir juntos en las fotos y Malik, el perro, desaparece. Bellota, la menor, alguna vez oye que nació «fuera de tiempo»; uno se da cuenta por qué cuando aparecen sus hermanos en escena. A Fósil no le dice Fósil por nada y Miss Kitty tiene las maneras de una asolescente en plena edad de la punzada (y las dietas vegetarianas, los chamanes y todo ese tipo de cosas). 

Bellota a veces parece más una mera espectadora de los problemas en su casa, pero podemos percibir que está en el ojo del huracán. Es la niña, la pequeña, la bebé. Quizá no entienda del todo que pase ―se puede deducir por su manera de contar la historia― pero entiende algunas cosas y sobre todo, observa a su alrededor y cómo han cambiado las cosas. Para ella, el detonante es la pérdida de Malik, su perro. El ambiente de vuelve tenso, las peleas frecuentes. Y este nunca de ser un libro juvenil con aires infantiles.  


Una cosa muy curiosa sobre el libro son las ilustraciones, obra de Antonio Jorge Gonçalves, que muestran siempre el entorno en el que se desarrollan las escenas, el escenario, pero casi nunca a los personajes (y si los muestra, son desdibujados, al fondo, como simples siluetas). Realmente un detalle curioso que me apetecía mencionar porque las ilustraciones calzan perfectamente con el libro.

Ahora, como rápida conclusión, diré de que es un libro muy bonito, pero más que eso, es una buena historia muy bien escrita que vale la pena. Me da gusto que se traten estos temas en libros infantiles y juveniles y sobre todo, que se haga de esta manera. Creo que es el único libro de Carla Maia de Almeida que ha sido traducido al español, pero sin duda es muy bueno. Ojalá la vuelvan a traducir en el futuro. Mientras tanto, está este pequeño libro

15 de junio de 2016

El fuego en el que ardo, Mike Lightwood | Reseña

Pregunta: ¿Por qué leo los libros que leo?
Respuesta: Porque me salió de los bajos fondos.
― Declaración de intenciones.

Sinopsis: Ser gay puede complicarte mucho la vida.
¿Todas esas películas y series que te cuentan lo maravilloso que es ser gay? ¿Estar rodeado de compañeros modernos en el instituto que te quieren como eres? ¿Padres que te apoyan incondicionalmente?
Todo mentira. La realidad no es esa. Al menos, no la del protagonista de esta historia, que vive un auténtico infierno por culpa de aquellos que no lo aceptan como es.
Pero, cuando las cosas se complican de verdad, conoce a un chico de ciudad con una visión del mundo completamente distinta. Con su ayuda, deberá escoger entre dejarse consumir por las llamas de quienes lo odian o renacer de sus propias cenizas.

Admito que me da un poco de pena reseñar este libro porque lo voy a dejar hecho trizas y me hubiera gustado diferente. Que todas esas reseñas que incluso rayaban la homofobia que decían que que Oscar era tonto por no enfrentarse a sus bullies ―todos los que dicen eso no han sufrido bullying en su vida, espero ya hicieron lo mismo que yo. La única diferencia es que yo no planeo perder el piso ni desacreditar esta novela por lo que no es o con argumentos hasta anti literarios. Sin embargo, tengo muchas cosas que decir sobre ella y tampoco podía ir por la vida sin decirlas. Así que, como dijo Jack, el destripador ―el chiste malo is alive!―: vamos por partes. He decidido dividir esta reseña en los subtítulos de los tópicos que planeo tocar para que nadie se pierda, de momento.

El apartado técnico (o cómo no puntuar y otras historias)


La puntuación del libro no es un desastre ―no tamaño Besos entre líneas, al menos―, pero sí tiene varios errores. Me he dado cuenta de que mucha gente hace pausas demás y quizá por eso no notan el exceso de comas que ponen, especialmente delante de «y», «e», «ni», «o» y «u». Este libro es uno de ellos que constantemente separa con comas cosas que no, especialmente numeraciones. Las comas sólo van delante o detrás de una de las palabras que puse allá arriba en casos especiales: que haya un vocativo, que haya una aclaración u otro elemento entre comas o, de manera opcional, cuando la primera frase es muy larga y la segunda, ligada a esa misma, cambia de sujeto. A la hora de la verdad, si algo está bien o mal puntuado se descubre cuando lees en voz alta: si haces demasiadas pausas (como cuando yo lo intenté con este libro), le hace falta una revisión y menos comas; si se te acaba el aire, por favor, considera que las comas no son para comer.

Quizá los editores creyeron que este era un libro con ventas seguras (nadie puede negar que Mike Lightwood tiene un chingo y medio de seguidores) y se ahorraron al corrector de estilo mandándolo de vacaciones todo pagado a Hawai. Son puras suposiciones, eh. Pero a este libro le hace falta una buena editada para ser más leíble. Especialmente con el asunto de los chingados paréntesis.


Cada cierto tiempo hay un paréntesis que corta párrafos y oraciones enteras en dos e interrumpe el curso de la lectura. Buscaría ejemplos, pero perdí los tweets y no tengo ganas de escarbar. Pero se hacen a la idea, ¿no? Antes de empezar a meterme con ellos quiero decir que son un recurso completa y absolutamente válido, no una aberración de la maquetación, tampoco un error y mucho menos un horror de la naturaleza. Stephen King usa algo como eso en Carrie, igual cortando oraciones a la mitad. Y es válido, supongo. Pero la diferencia entre como lo hace Stephen King y Mike Lightwood es que el primero no me corta el hilo de lo que estoy leyendo (o sea, puedo seguir leyendo sin tener que regresar a asegurarme de que no leí mal) y el segundo sí (o sea, tengo que regresarme para ver en qué íbamos). Creo que entiendo el punto de los chingados paréntesis: son cosas que Oscar dice en off porque no se atreve casi ni que a pensarlas, pero aún así, cortan el hilo de todo, la inspiración y hasta las ganas de seguir leyendo.

Siguendo con el apartado técnico, debo decir que la prosa es generalmente lo que un montón de intelectuales a los que no les sigo mucho el hilo ―me pierden en el lenguaje académico― es lo que se conocer como prosa pobre o poor prose. Yo más bien a lo que pasa con este libro es que es redundante hasta las chanclas, explica y sobre explica y vuelve a explicar, hace demasiado resumen narrativo y corta escenas para poner más explicaciones. O sea, que con más palabras dice menos en vez de decir más con menos. ¿Se entendió o saco las manzanitas? 

Yo le daría una buena revisada, de todos modos.

Sobre Óscar, ser gay y el drama de su vida


Si Óscar fuera una mujer, su vida sería un capítulo ―muy cliché de Lo que callamos las mujeres (TV Azteca) o Mujer, casos de la vida real (Televisa). Lo tiene todo, así que voy a hacer una lista de qué me pareció cada cosa de este asunto, porque es algo que vale la pena tratar.


  • Bullying: Bastante creíble (sólo la parte del bullying, nada de las lesiones), aunque por momentos podría parecer exagerada. Pero si les parece exagerado, los invito a revisar las noticias y buscar a todos los adolescentes que se han suicidado por casos como estos. Quizá tú, yo o el vecino podamos opinar que Óscar debe hacerle frente a sus agresores, pero la verdad es que hace falta mucho valor hacerlo (no es por idiota).
  • Violencia intrafamiliar: Me resulta insultante. Real, sí. Pero insultante. Para tratar temas de estos más que sensibilidad hay que tener respeto y un poquito de conocimiento del tema. Ya si quieren experiencia (aunque no se lo deseo a nadie). Y, siendo un libro moralista como este libro pretende ser, debería incluir una denuncia bien puesta, cosa que no hace.
  • Tímidez, inseguridad y ¿quizá ansiedad?: Vuelven un poco soso al personaje, pero normal y hasta cierto punto realista.
  • Autolesiones: Total completa y absoluta falta de sensibilidad, respeto y sinceramente, un desconocimiento total del tema. No vale que a mí me digan que tenían amigos que pasaron por ello y así se les pasó porque esos amigos son casos aislados. Me parece francamente insultante que a Óscar se le pasen a veces como por arte de magia las ganas de cortarse por andar con el novio (no, eso no pasa en el mundo real a largo plazo, chicos) y me parece pésimo que este, como libro con moraleja que pretende ser, no haya ni un triste psicólogo presente al final. ¡Incluso la madre le dice que lo llevará al psicólogo la siguiente vez que lo descubra cortándose! ¡Señora, no es la siguiente! ¡ES AHORA! Esto es como tener un Willow 2.0 y ya saben que casi le lanzo el libro a la cara a Hoban por ser tan pinche insensible.
  • Homofobia: Real. Bastante real. Lástima que la prosa no le ayude en nada a mostrar el punto 
Supongo que el libro pretendía que yo acabara así.
Sí, fracasó.
El fuego en el que ardo, es, como verán, un festín de drama. Y para escribir drama hay que transmitir sentimientos y hacer que el lector se encoja y lo sienta por los personajes. ¿Saben por qué falló para mí? Porque entre Óscar y el mango que me estaba comiendo hace media hora, el mango tenía más sentimientos y me importaba más. Los personajes que no son los protagonistas son sosos y planos como hojas de papel en su mayoría, además; la madre es La Madre Sumisa (con todo el cliché que ello implica), su padre es El Padre Abusador (está ahí sólo para hacerte enojar como lector, no cumple otro propósito), Fer es El Amigo (sin profundidad, siempre está ahí apoyando a Óscar) y Darío es El Hijo de Puta que no lo Es en el Fondo (cliché incluido). 

Conclusiones (o por qué soy masoquista leyendo)


En sí el libro es anodino y las reseñas que ya leyeron por todos lados ya les dijeron todo y yo no quiero repetir porque no ofrecería nada nuevo. La conclusión es que no les recomiendo nada este libro. Y que si este libro es El Libro LGBTI+, mejor apaga y vámonos. Sí, nos falta literatura LGBTI+ y nos falta mucho, pero eso no quiere decir que nos vayamos a conformar con cualquier librito que salga al mercado. Y sí hay muchos libros LGBTI+ por ahí como para andar perdiendo el tiempo con este, como yo. Será que le estoy perdiendo el gusto a las historias de salir del armario y ligar y lo que quiero es un inmortal del siglo LI pansexual con un novio bisexual que persiga aliens... (ah, no perdón, eso es Torchwood); pero bueno, sí quiero historias de ese tipo. Una chava lesbiana que además es bruja, por ejemplo; quiero a un chico gay descubriendo una oscura conspiración de hace mil años, también; quiero a un cazafantasmas pansexual; quiero a un demonio, que sé yo, asexual para variar. Vamos, quiero que las historias del colectivo sean mucho más que historias de salir del armario

Y si quieren libros LGBTI+ con los que sí perder su tiempo con mucho gusto, aquí les van varios: Carol de Patricia Highsmith (temática lésbica), Two Boys Kissing de David Levithan (temática gay y transexual), Noches de Luna Roja de Sofía Olguín (temática gay), Todos muy sueños, tuyos de Sofía Olguín (temática gay). Hay muchos más, pero lo dejaré allí de momento. El fuego en el que ardo ya tuvo bastante de mi tiempo y sinceramente, no creo dedicarle un segundo más.


13 de junio de 2016

Cinco buenas razones para ver The Musketeers

Igual me siguen en twitter y saben qué series veo y mis obsesiones cuando las veo. Igual tienen la mala suerte de seguirme en Tumblr y sufrir en carne propia mis obsesiones y mi fangirlismo. Igual y no. Si me siguen y me prestan más atención que al promedio, sabrán que un día decidí ver The Musketeers porque estaba toda completa en Netflix latinoamérica y lo le había echado el ojo desde hace dos o tres años, cuando estaba terminando de ver la tercera temporada de Skins y tenía un crush muy fuerte con Freddie, interpretado por Luke Pasqualino... que en The Musketeers es D'Artagnan. Y pronto caí en la obsesión total y completa por la serie; tanto, que me fumé sus treinta capítulos en más o menos un fin de semana.


The Musketeers es una adaptación muy libre de la obra de Dumas. Tan libre que podríamos decir que es un fanfic, aunque conserva  a los personajes casi intactos, algunos guiños y algunas tramas al libro original, además de que le da mucho más desarrollo a las mujeres de Dumas y aborda otros temas interesantes. Por lo mientras, aquí les van mis cinco razones para ver The Musketeers (que pueden o no pueden tener spoilers menores del libro).

1. Los mosqueteros son, de hecho, mejores personas de lo que recuerdo 



Tengo en mi mente a los mosqueteros como buscapleitos al servicio del rey. Incluso en la versión para niños que leí hace mucho mucho mucho mucho tiempo, como en la página veinte más o menos, se ganan unas monedas por ganarle un duelo a la Guardia Roja del cardenal Richelieu cuando estos intentaron detenerlos porque estaban quebrantando la ley. Y lo festejan. No sé que tan acertada sea o no sea esa imagen, pero aquí de veras sentí que los mosqueteros ―los cuatro, D'Artagnan incluido― intentan ser buenas personas que buscan la justicia y hacer el bien aunque a veces les salga con las patas, al revés y acaben teniendo crisis existenciales porque por un lado esta su rey y por otro lado la población oprimida de Francia. 

Me gusta esa parte de los mosqueteros. También la de buscapleitos retándose a duelo con un guardia rojo usando de arma un tenedor, pero sobre todo la de intentar ser buenas personas ―aunque fracasen mil veces― por proteger al débil y buscar justicia. Los mosqueteros de la serie tienen dilemas morales y contradicciones humanas. En los libros no recuerdo a D'Artagnan con demasiados escrúpulos a la hora de «seducir» a Milady o coquetear con Constance ―en la serie la verdad es que desde algún capítulo donde le brota el descaro... tampoco tiene muchos escrúpulos por meterse en la cama de una mujer casada―. O no recuerdo a Athos con un ápice de piedad por su esposa. 


Lo que se mantiene de libro a serie es el sentimiento de hermandad que hay entre ellos. Ya saben, el que todas las adaptaciones han popularizado como «todos para uno, y uno para todos». Y es de las cosas más hermosas de la serie.

Y estos cuatro mosqueteros tienen además la virtud de estar de muy buen ver. Por si les interesa saber, Luke Pasqualino es D'Artagnan, Santiago Cabrera es Aramis, Howard Charles es Porthos y Tom Burke es Athos. (El más guapo es Cabrera, pero mi favorito es Athos por siempre, siendo ese arquetipo de personaje trágico).

2. La representación de las mujeres en la serie



Yo siempre soy una fijada que que quiere saber como están representadas las mujeres en los medios y la verdad es que The Musketeers hace muy buen trabajo con ello. Estamos en una época donde las Katniss Everdeen se volvieron la norma y las mujeres fuertes predominan por encima de las mujeres reales o interesantes. Por eso, la variedad de The Musketeers me resultó tan importante y, sobre todo, como se hace hincapié en que ellas viven en un mundo de hombres. Mi favorita es, por supuesto, Constace Bonacieux, la amada de D'Artagnan. Me encanta cómo le pide que le enseñe a disparar y a pelear con una espada mientras D'Artagnan se muestra sinceramente sorprendido de que una mujer quiera aprender eso. Hay por ahí una escena donde Constance le reclama que sea tan inconsciente al pedirle que deje a su marido porque no sabe lo que eso significa a una mujer en la época. 

Milady, villana icónica de los tres mosqueteros, recibe un mejor trato en la serie. Al menos como personaje, porque yo no hubo momento en que no deseara acabar lo que había empezado Athos. «Mujer fuerte», quizá, pero definitivamente en un mundo de hombres, por y para hombres. La reina Anne, por supuesto, también es un buen personaje, aunque aquí debería decirles que encuentro muy difícil empatizar con la realeza en los trabajos de ficción. Quizá no sean del todo libres o no puedan amar a quien quieran, pero en cierto modo son privilegiados y cada que dicen algo así no dejo de pensar en la población que se les está muriendo de hambre (aunque Anne finalmente resulta con una consciencia social que quizá no solucionará los problemas, pero sí mejorará un poco la situación).  


Uno de mis episodios favoritos es en donde sale Ninon de Larroque, imagen de arriba, todo a la derecha, que aboga por la educación de las mujeres. No les cuento más, porque el capítulo además se esfuerza por ser realista a la época y retratar los problemas de las mujeres. La siguiente es Sylvie, de la tercera temporada, que es pobre, refugiada y habla de la educación para los pobres y la igualdad de oportunidades (lo que más tarde llevaría a la revolución francesa que, lamentablemente, terminó con la burguesía en el poder y todo igual). 

En fin, una visión realista de las mujeres, aunque sí con algunas licencias y definitivamente, mucha más variedad de la que estoy acostumbrada.

3. Se habla de esclavismo y, bajita la mano, de la cara fea de la monarquía



Una de las primeras cosas que notas es que Porthos tiene ascendencia negra. No es la primera vez que la BBC hace esto, en Merlin, Genevieve era de raza negra, pero ese detalle nunca se puso por explícito en la serie (lo que, a su modo, era maravilloso, porque ya que hablamos de mundos un poco fantásticos, ¿por qué no eliminas el racismo de un plumazo?). Pero con Porthos el tema sí que se trata y en uno de los primeros capítulos. No sé que tan bien o que tan mal visto estaba el esclavismo en la Francia del siglo XVII, pero, como Athos deja en claro: «es horrible, pero no es ilegal». Vamos, que podías ver mal a un vendedor de esclavos pero si lo llevabas al juez te iba a mirar con cara de que esa era una manera respetable de ganarse la vida. ¿Y saben qué es lo mejor? ¡Que no lo hace con la condescendencia de «que cosas tan feas tenían que vivir los negros, vamos a lamentarnos y a sentirnos culpables y luego a decir: ¡qué bueno que ya no pasa ahora» ni tampoco con la de «¡oh, miren, soy el hombre blanco que va a salvar el día!».

Musketeers toca el tema y también deja en claro el racismo latente en Francia. Según lo que dice la historia, no era raro encontrar mestizos, hijos de antiguos esclavos, etcétera. Aunque mucha gente se empeñe en quejarse porque... oigan, Porthos es negro. 

También, a veces, cuando la serie tiene sus mejores momentos, muestra la cara fea del absolutismo. No la más fea, porque, ante todo, es una serie que deja muy bien parados a los reyes (para lo que los absolutistas se merecen, en realidad). La serie quizá podría haber ahondado más en eso, pero bueno, eso sólo es queja mía que quiero justicia en todo el mundo y esas cosas.

4. Los villanos son personajes interesantes



¿Nunca han oído de cómo los mosqueteros se tragaban el orgullo cuando había que trabajar con sus rivales? En especial el Cardenal Richelieu. De hecho, D'Artagnan y Rochefort llegaron a trabajar juntos. Las adapaciones más dulces del asunto suelen ignorar ese pequeño detalle, pero la serie no y eso es muy divertido, además de que permite que conozcamos a los villanos fuera de ese «soy muy malo, quiero muertos a los mosqueteros». Richelieu ama poderosamente a su país y no quiere nada más en este mundo que verlo triunfar por encima de España ―que, con sus colonias, en esos tiempos era una potencia―. Rochefort tiene intereses más egoístas y también más creepys, pero acaba dando lástima ―básicamente porque terminar odiándolo sería desperdiciar el tiempo, la verdad― y el marqués de Feron, bastardo del rey Henry, de hecho acaba cayéndote bien, a su manera. Hay más villanos, como Marchaux, líder de la guardia roja y Grimaud, oportunista al que de veras uno sí odia, pero mis preferidos son los de la imagen.  

5. Nunca falta la acción ni el misterio (y sí, hay mosquetes)



No tengo mucho que decir sobre eso, no realmente. Es una serie con espadas y peleas coreografiadas preciosas, pistolas y, bastantes veces, mosquetes (aunque sí respeta el hecho de que los mosquetes eran armas muy peligrosas y no abusa de ellos). Es entretenido ver cómo disparan sabiendo que en cada pistola tienen sólo una carga, nada de vaciar las pistolas al más puro estilo serie gringa. Y bueno, para dejarlos con la curiosidad, alguien dijo que a veces los conflictos eran al más puro estilo serie policiaca, pero en el siglo XVII. Nunca me pareció así, pero entiendo por qué lo dice la gente.