27 de marzo de 2017

Los muchachos de zinc, Svetlana Alexiévich | Reseña

Sinopsis: El libro presenta el testimonio cándido y emocionante de los oficiales y los soldados rasos, de las enfermeras y las prostitutas, las madres, los hijos y las hijas que describen la guerra y sus duraderos efectos. Entre 1979 y 1989 un millón de tropas soviéticas combatieron en una guerra devastadora en Afganistán que el régimen comunista intentó ocultar: los muertos volvían a casa en ataúdes de zinc sellados, mientras que el Estado no reconocía el conflicto. Los muchachos de zinc generó una inmensa polémica cuando fue publicada originalmente en la Unión Soviética: las críticas acusaron a Alexiévich de haber escrito un texto fantasioso lleno de injurias y de formar parte de un coro histérico de ataques malignos. El resultado es una historia turbadora que expone la verdad de la lucha armada: la belleza del país y los brutales abusos del ejército, las muertes y las mutilaciones, las vidas humilladas y destrozadas de los veteranos. Los muchachos de zinc ofrece una perspectiva única, desgarradora e inolvidable sobre la realidad de la guerra.

Entre 1978 y 1992, Afganistán se fue a la mierda. A la Guerra de Afganistán se le conoce como la guerra ruso-afgana y fue la primera fase del conflicto de la guerra civil afgana. Se enfrentaron las fuerzas armadas de la República Democrática de Afganistán (RDA) apoyadas por el Ejército Soviético (desde 1979 hasta 1989) contra los insurgentes muyahidines, grupos de guerrilleros afganos (apoyados por varios países). El conflicto, además, es considerado parte de la guerra fría. En 1992, la disolución de la URSS provocó el colapso económico del país y los fundamentalistas islámicos se hicieron con el control de la capital, Kabul. Lo mantuvieron como un régimen de terror hasta 1996, cuando se ordenó la retirada. Durante esos años, los talibanes obligaron a las mujeres a usar la burka (la prenda azul que sólo deja una rejilla en los ojos), prohibieron que las mujeres estudiaran, se les prohibió trabajar, pero tampoco podían ser atendidas por médicos varones; para los hombres fue obligatorio usar turbante, evitar todo tipo de ropa occidental. Hoy en día las cosas en Afganistán ya no son así en todo el país. Las mujeres se cubren la cabeza, pero no usan burka, algunas dejan partes de su cuerpo visibles. Algunas usan abaya, otras no. Pero bueno, volvamos a la guerra, porque venimos a hablar de soldados soviéticos.

Soldado soviético. Foto de Mikhail Evstafiev
Los soldados volvían a sus cajas en ataudes de zinc sellados, no se sabía como morían, nadie en la URSS sabía cómo era el campo de batalla en Afganistán. Los llevaban con engaños, les decían que allí harían el servicio militar. Y al llegar, se encontraban con el terror. La guerra de Afganistán ha sido a menudo llamada el Vietman de la URSS, para que se imaginen. Svetlana fue recopilando testimonios de madres, soldados, enfermeras hasta juntar este libro y, cuando fue publicado, fue un gran escándalo. Svetlana fue acusada de escribir mentiras, de manipular los testimonios, de dejar en ridículo a los soldados de la URSS. 

Este no es el único libro que Svetlana tiene sobre la guerra. La guerra no tiene rostro de mujer habla de las mujeres del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial y, curiosamente, no se parece en nada a esta. Los soldados que pelearon esta guerra lo hicieron porque les habían enseñado que debían ser valientes como sus padres, los que pelearon en la guerra mundial y derrotaron al régimen nazi. La URSS llevaba ya un buen rato de guerras. 

Svetlana
Desde su revolución hasta la guerra Afgana, no hubo ni una sola generación que se salvara. Así los educaron: a que darían su vida por lo que creían. Y muchos la dieron, creyeran o no. La diferencia entre los soldados de este libro y las mujeres del otro es que la voz de las mujeres siempre cambia: ellas están acostumbradas a ser relegadas, a ellas les quitaron la victoria, pero saben que ganaron. Estos soldados, en cambio, no tenían de otra. Las mujeres quizá eligieron enlistarse, pero muchos de estos chicos, no. También hablan diferente de la violencia, hombres y mujeres, por como están educados, por como los perciben, por como ven al mundo y por cómo el mundo los ve a ellos. Con este libro estuve a punto de vomitar. Pareciera que a las mujeres les han enseñado que hay que tener mas pudor, más discreción, pero los hombres no se miden. Lo cuentan todo

Кувакин Е. (1986)
Te dan ganas de llorar de ver los testimonios del campo de batalla. Creían que estaban liberando Afganistán. Pero, por alguna razón, no veían a Afganistán liberada, ni la sentían. Por eso, en medio de los testimonios, puedes notar una y otra vez como todo lo que creen a veces se va desmoronando porque ya no saben exactamente por qué o por quién están peleando. Además, si las mujeres de la guerra mundial tuvieron la victoria, aunque arrebatada, estos soldados no tuvieron ni una victoria que les pudieran quitar. Lo que es peor, les quitaron también la derrota, porque en la URSS no se hablaba de la guerra. Los muertos regresaban en ataudes de zinc sellados y, en la causa de muerte, a veces se leía muerte natural o accidente o enfermedad. No se hablaba de las heridas, del campo de batalla, no se hablaba de que los soldados soviéticos estaban siendo masacrados. A estos soldados les quitaron hasta la derrota. 


Entre los soldados de Svetlana, todos son diferentes. A algunos les cuesta matar. Otros incluso lo disfrutan o aprenden a disfrutarlo. Pero hay algo que une a la mayoría: al regreso, sienten el síndrome de abstinencia del campo de batalla, la adrenalina que obtenían allí no se compara con nada, vivir al borde de la muerte no se compara con nada. No se cortan al decirlo, al admitir que lo volverían a hacer, aunque hayan vivido todos los horrores imaginables. Hablan de lo que les dejó la guerra y algunos incluso admiten que la guerra no los hizo mejores, sino peores. Hablan de la degradación moral que les deja la guerra, de las heridas que cargan. 

El libro, la verdad, a mí me cansó muchísimo. me dejó muerta cuando lo acabé de leer. ¿Cuándo son suficientes testimonios para saber que la guerra afgano-soviético fue un horror para sus soldados? ¿Cuándo tienes suficientes testimonios de horror y violencia? ¿Cuándo dejas de horrorizarte y sigues leyendo? No lo sé. La verdad. Hay un momento en el que los testimonios se vuelven demasiado repetitivos, son una sobre exposición, pero, entonces, ¿cómo decides cuáles son dignos de estar en el libro y cuáles no? ¿Cómo los calificas si no puedes calificar las experiencias de las personas? La verdad, admiro el trabajo de Svetlana por oír todos los testimonios y hacer el titánico trabajo de ordenarlos y juntarlos en un libro. La guerra afgano-soviética necesitaba que alguien contara esta historia y todos los ataídes sellados de zinc también necesitaban esta historia, tan cruel como sea. 


Destino está haciendo un excelente trabajo con la obra de esta autora al traerla al español. Las traducciones son tan buenas, que a veces ni siquiera quiero leer la traducción al inglés de los libros y prefiero esperar. Les recomiendo mucho el libro, pero si advierto que el horror no es para todos. Algunas de las historias son demasiado crudas porque estamos hablando de una guerra. En fin. Les recomiendo mucho el libro. 

25 de marzo de 2017

Feminismo 101: #RapeCulture (actualizado)

Feminism 101: #RapeCulture (updated and translated)

Nota de autor: Publiqué esto originalmente en La hora del té, cuando Brook Turner fue sentenciado a seis meses por una violación y escribió una carta haciéndose la víctima. Eso para ponerlos en contexto. Ahora, a la fecha de hoy, lo actualicé con más casos y lo traduje para hacerlo llegar a más gente. Por favor, si conocen a alguien que promueva la cultura de la violación, ¡pásenlo!

Author's note: I published this originally in a blog called Tea Time, wghen Brook Turner sentence reveales to be just six months for a rape case and wrote a letter making a victim out of himself. That just to give some context. Not, to this day, I updated all the entry and translated it, so it can reach more people. Please, if yoy know someone that promotes rape culture, share this!


Sí, la cultura de la violación es algo real. Hace apenas unos días [cuando se publicó originalmente el artículo], un estudiante de Stanford fue sentenciado a sólo seis meses por violar a una chica mientras ambos estaban borrachos. El nombre del chico es Brook Turner, escribió una carta donde culpaba a la party culture de Stanford y no tomó ninguna clase de responsabilidad. Más bien jugó el papel de víctima, diciendo que le habían arruinado la vida. Su víctima le respondió con una larga carta recordándole que, a pesar de que todos estaban borrachos, él fue el único que decidió abusar sexualmente de ella y como él sí le había arruinado la vida a ella. En parte, esto fue lo que me empujó a escribir esto. La cultura de la violación o rape culture es algo real, existe, la puedes ver todos los días.

Yes, Rape Cuture is a thing. Just a few days ago [when the article was first published in Spanish], a Stanford student was sentenced to serve only six months after raping a girl while they were both drunk. The name of the guy is Brook Turner and he wrote a letter where he excused himself and made the party culture of Stanford the responsible for his own acts. He playin the victim role, saying his life was ruined. The girl, the victim, answered him with a long letter reminding him that, even though everyone was drunk, he was the only one that decide to rape a girl and that, actually, he had ruined her life. Reading the letter was the thing that pushed me to write this. Rape Culture is something real, you can see it everyday. 

¿Y qué demonios significa Rape Culture o la cultura de la violación?


What the hell Rape Culture means?

El término fue acuñado en los años 70s por feministas en los Estados Unidos para describir todas las formas en las que la sociedad culpaba a la víctima de la violación, algunas de ellas académicas y otras más coloquiales; lo cierto es que casi todas coinciden en las mismas cosas.

The term appeared with the feminists in the 70's, specifically in the United States, and it was used to describe all the ways in which society shames the victim of a sexual abuse. All the definitions, whereas more academic or more street-ish, are almost the same. 



Emily Buchwald, autora de un libro que se llama Transforming a Rape Culture (Transformando una cultura de la violación) lo define de la siguiente manera:

Emily Buchwald, athor of a book called Transformins a Rape Culture, defines the term in the following way: 
[…] un conjunto de creencias que fomentan las agresiones sexuales por parte de los hombres y apoyan la violencia contra la mujer. Es una sociedad donde la violencia es vista como algo sexy y la sexualidad es algo violento. En una cultura de la violación, las mujeres reciben continuas amenazas de violencia que van desde comentarios de carácter sexual […] hasta la misma violación. Una cultura de la violación condona el terrorismo físico y emocional contra las mujeres como si fuera la norma… En una cultura de la violación, hombres y mujeres asumen que la violencia sexual es un hecho, es inevitable.
[...] a complex set of beliefs that encourage male sexual aggression and supports violence against women. It is a society where violence is seen as sexy and sexuality as violent. In a rape culture, women perceive a continuum of threatened violence that ranges from sexual remarks to sexual touching to rape itself. A rape culture condones physical and emotional terrorism against women as the norm... In a rape culture both men and women assume that sexual violence is a fact of life, inevitable... However... much of what we accept as inevitable is in fact the expression of values and attitudes that can change. 
También se define como un entorno en el que la violencia sexual contra las mujeres es algo normalizado y el temor a sufrir una violación es algo constante. ¿Les suena conocido? ¿Son mujeres y han salido solas de noche? ¿Llevado las llaves entre las manos? ¿El celular listo para marcar cualquier cosa? ¿Listas para echarse a correr? Quizá entonces sepan de que hablo. Pero por si aun no quedó claro o no saben cómo puede manifestarse…

It's also defined as an enviroment in which sexual violence against women is something that is normalized and the fear of suffering rape is something constant. Does it sound familiar to you? Are you women? Have you gone outside alone late at night? Have you carried your keys in your hands, ready to defend yourselves? Have you had your cellphone ready to call someone? Maybe you undestand abour what I'm talking. But if you don't know how Rape Culture transforms the society...

¿Cómo se manifiesta la cultura de la violación?


How does Rape Culture manifest itself?

Se culpa a la víctima si existe una agresión sexual. Muchas veces en casos de violación, la culpa la tiene la forma de vestir de la víctima, tanto si llevaba minifalda como pantalones ajustados; también si consumió alcohol o no, si iba sola, etcétera. Lo primero por lo que muchas víctimas pasan es por una cantidad brutal de preguntas que sólo buscan culpabilizarlas.

The victim is shamed and made responsible when there's a sexual abuse. A lot of times, when there's rape cases, the guilt has the form of the victim's outfit, whether s/he wore miniskirt or jeans or dress; the guilt has also the form of teh victim's alcohol consumption, if s/he was alone, etcetera. The first filter for the victim is a lot of questions that are looking to shame them. 


Se tolera el acoso. El ejemplo más claro es el acoso callejero, que busca ser trivializado o visto como algo que no es importante diciendo que «sólo era un piropo» o «sólo era una halago», pero lo cierto es que si la víctima de ese acoso se siente incómoda, no es un ni un piropo ni un halago, es acoso.

Harassment is tolerated. The most clear example is street harassment, that is trivialized or seen as something not important. It's dismissed with phrases like "it was just a cumpliment", but the truth is if the victim is uncomfotable, it's not just a cumpliment, is harassment. 

Se trivializan las agresiones sexuales. Muy probablemente les suenan comentarios como los siguientes: «yo si me la violaba», «ni que estuvieras tan buena como para que te violen», «tú también querías». De repente, bromear con las violaciones se ve como irreverente, en vez de como insultante ―exactamente cómo debería ser, lo que para alguien es una simple broma, para una víctima, es, quizá, el peor recuerdo de su vida― y se ve como algo aceptable. No lo es.

Sexual agressions are dismissed as unimportant. Probably you have heard comments like: "I would rape her" (sometimes him), "You're not that beatiful to get raped". Suddenly, joke with rape is seen as irreverent, dark dark humor, instead of insulting ― exactly as it should be, because for many is just a joke, but for the victims is, maybe, the worst memory of their lives ― and it's seen as something acceptable. It is not. 


Las acusaciones de violación no son tomadas en serio. En muchos casos, se dice que la víctima sólo busca atención, que no pudieron haberla violado. Muchas veces, en casos como esos, las mujeres son cuestionadas casi como criminales para desestimar las acusaciones.

Rape allegations are not seen seriously. In many cases, it is said that the victim is just seeking for attention, that it's not possible her/him have been raped. In many cases, women are questioned almost as criminals so they stop pursuing lawsuits. 

Se asume que los hombres no pueden ser violados (o que lo disfrutarían). Hace tiempo tuve una plática con alguien (un hombre) que me decía que los hombres no podían ser violados y, de hecho, negaba que existieran víctimas. Cuando yo le enseñé las cifras que alberga RAINN, sólo para Estados Unidos, incluso llegó a decirme que de todos modos no importaba, porque «cualquier hombre disfrutaría algo así».

It is assumed that men cannot be raped (or, in the other hand, that they would enjoy it). A long time ago I have a discussion with somenone (a man) that was saying that men couldn't be raped; he was telling me there was not a single victim. When I showed him the statistics in RAINN, just for the United States, he had the courage to tell me that it didn't matter, becase any man would enjoy something like that. 

Esas son sólo algunas maneras en que se manifiesta la cultura de la violación, pero son de las más representativas. Si quieren saber más sobre ello, pueden ir a está página (está en inglés): What is rape culture?

That are just examples on how Rape Culture appears in our daily life, the most representative. If you want to know something else, you can go to this webpage: What is rape culture?

Ejemplos de la cultura de la violación


Examples of Rape Culture

¿Creyeron que ya los iba a dejar así? Pues no. Para que vean de que hablo, si es que quizá aun no les cae el veinte, voy a poner ejemplos concretos de dónde podemos ver manifestada la cultura de la violación. Pongo los links para que vean que no miento, que no me estoy inventando nada, que la cultura de la violación está vigente, existe.

Did you believed that I was going to leave you like that? Of course not. To show you what I'm talking about, in case you still haven't got it, I'm going to tell you about concrete examples where we can see the rape culture represented. Every example (almost) has links to the source (in different languages, among english and spanish plus one in french), so you can see I'm not lying. Rape Culture is a thing, exists






¿Qué puedo hacer para no promover la cultura de la violación?


What can I do so I don't promote the rape culture?

Si hasta ahora hiciste algo por promover esta cultura o la ignoraste o incluso negaste su existencia, no importa. Todos crecimos y fuimos criados en el patriarcado. Todavía puedes hacer muchas cosas para no seguirla promoviendo y aquí están algunas de ellas.

Maybe you've done something to promote #RapeCulture, although unintentionally, maybe you just ignored it, maybe you denied its existence, it doesn't matter. We all grew up in the patriarchy. You can still do a lot of things so you don't promote it anymore and here are a few suggestions.

No hagas chistes sobre violaciones. Tampoco te rías de ellos, no son graciosos, mucho menos para las víctimas. Y aunque alegues que es sólo humor, para una víctima nunca lo es. De hecho, puedes hasta hacerlo notar.

Don't tell rape jokes. Don't laugh about rape jokes, they're not funny, specially for the victims. And even though you can say it's only humor, for the victim it is never humor. In fact, if you can, call them out.

No desestimes a las víctimas. No digas frases como «estaba pidiéndolo», «se lo merecía», «igual era una puta», etcétera. Ninguna víctima se merece tales deseos. Tampoco importa lo que llevaban puesto o qué estaban haciendo, nadie se merece una violación y nadie estaba pidiéndola.

Don't dismiss a victim's story. Don't say phrases like "she was asking for it", "she deserved it", "maybe she was a whore", etcetera. No victim deserves bad wishes like that. Also, the outfit doesn't matter or what the victim was doing, no one deserves being raped and no one was asking for it.

Escucha a las víctimas. Cree en su palabra.

Listen to the victims. Believe their word.

Apoya a las víctimas. No las juzges por su vestimenta, sus hábitos o por las circunstancias. Las víctimas nunca tienen la culpa de una violación.

Support the victims. Don't judge them for their outfit, their habits or the circumstances. The victim are never the guilty one. 

Condena a los violadores (y a las violaciones). No son pobres hombres desequilibrados a los que las circunstancias arruinaron la vida. Ellos solos se arruinaron la vida, la culpa no la tienen ni el alcohol, ni las fiestas y mucho menos la víctima.

Condemn the rapists (and rapes). They are not poor men pshycologically ill and the circumstances didn't ruined their lifes. They, alone, ruined they're lifes (and sometimes not), the guilt is not in the alcohol, in the parties, let alone the victim.

23 de marzo de 2017

Ms. Marvel (o cómo escribir un cómic realmente diverso)

"¡Por fin una superheroína musulmana! ... ¿Ahora podemos tener a un sikh use o no use turbante?"
― Yo, muy emocionada, leyendo Ms. Marvel.

Sinopsis: Kamala Khan is an ordinary girl from Jersey City — until she's suddenly empowered with extraordinary gifts. But who truly is the new Ms. Marvel? Teenager? Muslim? Inhuman? Find out as she takes the Marvel Universe by storm! When Kamala discovers the dangers of her newfound powers, she unlocks a secret behind them, as well. Is Kamala ready to wield these immense new gifts? Or will the weight of the legacy before her be too much to bear? Kamala has no idea, either. But she's comin' for you, Jersey! 
(Si alguien necesita o quiere que traduzca la sinopsis, por favor, dígalo en los comentarios y lo haré tan pronto como lo vea). 

El cómic de Ms Marvel está a cargo de la escritora G. Willow Wilson y el dibujante Adrian Alphone (primordialmente, aunque hay otros) y nos cuenta las historias de Kamala Khan, una adolescente estadounidense pakistaní (de Karachi), que también es inhuman y parte de los Vengadores. Ha tomado el nombre de Ms. Marvel e intenta balancear todos los aspectos de su vida como mejor puede (aunque no siempre sale). Kamala Khan es musulmana, viene de una familia que emigró desde Mumbai hasta Karachi en uno de los mayores éxodos de la historia (cuando se formó Pakistán aparte de India, pues muchos musulmanes querían su propio país) y desde Karachi hasta los Estados Unidos, concretamente, New Jersey. Su familia se debate entre los valores tradicionales y la modernidad y a veces, como se puede ver, es difícil encontrar un equilibrio entre las dos cosas

¿Por qué este es, hasta el momento, uno de mis comics favoritos de Marvel? Uy, hay muchas, pero muchas razones. Vamos a enumerarlas por aquí. 

1. Es un back to the basics


Kamala Khan no se enfrenta de manera regular a problemas internacionales, ni viaja de un lado a otro de manera tan regular como podría parecerse. Su comic se ubica principalmente en New Jersey y en como intenta defender la ciudad de todas las amenazas que la atacan, desde HYDRA hasta monstruos perdidos y a veces, hasta de las ideas de otros superhéroes. Como quien dice, New Jersey es el territorio de Kamala.


Además, aparecen otros superhéroes conocidos por sus páginas, como Carol Danvers, la antigua Ms. Marvel (ahora Captain Marvel), Iron Man (que aparentemente debería ayudar a Kamala con su tarea de física en vez de distraerla), Wolverine en una de sus últimas apariciones. También aparecen los nuevos, como Miles Morales en el papel de Spiderman y otros cuantos. Me gusta porque es un comic sencillo y cuando empecé a leerlo sólo empezó como un hobby (yo sólo había leído pedazos de Civil War, Alias y pedazos de The Pulse para entonces) y me situaba muy rápidamente en todas las situaciones.


Ms. Marvel, es, ante todo, una vuelta a los clásicos, pero en pleno mundo moderno, admitiendo que en Estados Unidos hay diversidad y lo mejor que podemos hacer es retratarla en la cultura pop para hacerla más visible.

2. No mete a todos los musulmanes en un estereotipo 


Kamala no usa hijab, pero aún así no le gusta usar minifaldas o minitrajes (de hecho, es mencionado que usa su burkini que odia para hacer su traje de superheroína). Su mejor amiga, por otro lado, usa hijab y menciona que su padre cree que sólo es una fase y que ya se le pasará. Los padres de Kamala beben chai, como todos los Indios y los Pakistaníes, y la madre de Kamala usa atuendos popularmente pakistaníes (o Indios, pues son muy parecidos). A menudo, en las ocasiones especiales en las fiestas, vemos a las mujeres usando salwar kameez muy coloridos y a los hombres con kurtas. Por supuesto, esa forma de vestir sólo se reduce a esa zona. Pakistán. India. Bangladesh. Quiero que tengan muy presente que las musulmanas de Arabia Saudí no se visten igual, ni las de Qatar, ni las de Afganistan, ni las de Irán. Es más, ni siquiera dentro del mismo país o región o etnia se visten del mismo modo.


Eso se ve reflejado en los varios personajes musulmanes que aparecen en los comics y hay de todo: el hermano de Kamala es muy religioso y muy tradicional, pero es un amor de persona, Tyesha es una musulmana convertida de una familia cristiana negra (si no me equivoco) y se cubre la cabeza, también siendo muy tradicional en algunas cosas, pero ha leído Dune y, por lo que he visto, adora la ciencia ficción. El padre de Kamala aun tiene tics si su hija ve a chicos sola y ninguno de los dos padres está seguro de que vaya a fiestas demasiado tarde. 

Pero lo que quería decir es que todos son personas diferentes, propias, con distintas características e ideales. Lo que comparten es la religión y quizá algunas ideas, pero nada más. No se hace un token de las mujeres ni de los hombres musulmanes en el comic. (Y ayuda a deshacer el mito de que todas las musulmanas en países de mayoría musulmana usan burka porque están obligadas... porque bueno, no es cierto. Eso fue con los talibanes. Las Saudís sí tienen que usar abaya, las iraníes cubrirse la cabeza y los brazos, no importa que modernas vayan vestidas, aunque también las más tradicionales usan chador, las afganas en general se cubren la cabeza y en zonas rurales usan chador o abayas y en varios países árabes africanos no es obligatorio que se cubran la cabeza, como Egipto o Libia).


3. Es realmente diverso


El comic no es un comic diverso como esos libros, comics o películas que sólo quieren llenar una couta de personajes para demostrar que los autores o guionistas son super abiertos de mente y que en realidad son puros estereotipos andantes. Por ejemplo, el mexicano de sombrero que sólo canta mariachi o el árabe terrorista o el español vestido de torero que dice hostia cada dos segundos. Esos son estereotipos y si tu personaje no es algo más fuera de esos estereotipos, realmente dudo que sea un buen personaje. 


Sin embargo, como ya dije arriba, cada personaje es una persona completa, no un estereotipo más. Y, haciendo honor a Nueva Jersey, tenemos de todo. Bruno, el mejor amigo de Kamala, además de ser genial, es de ascedencia italiana y sus abuelos lo han criado. Mike tiene dos madres latinas (muy latinas). La mejor amiga de Kamala es una musulmana hijabi. Todos dan por hecho que Zoe es heterosexual, pero ¿quién sabe? Este comic le hace verdadera justicia a lo que es Nueva York. (Que yo sólo estuve en uno de sus aeropuertos y vi absolutamente de todo, musumlana con niqab incluido). Además, me gusta que se represente un ambiente tan diverso en cuestión de religión: desde un ateo que cuestiona a todos, cristianos, católicos y musulmanes. Ya sé que en realidad hay muchas tensiones en este momento en Estados Unidos, pero representar a un lugar que acepta a todos me gusta y me parece genial.


Eso, claro, sin olvidar, que intentan representar el mundo en el que vivimos hoy (aunque este sea un poco más amigable). Cuando Kamala viaja a Pakistán, hasta el aeropuerto de Karachi, es detenida en el aeropuerto para una revisión especial y, ya acostumbrada, le pregunta a la policia si es que hay un Khan en la lista de sospechosos de algo y cuando recibe una respuesta afirmativa, procede a informarle a la policía como media Pakistán tiene personas que se apellidan Khan. Me gustó mucho ese momento.

Bueno, y ustedes, ¿qué esperan para ir a leerlo?

21 de marzo de 2017

The education of Margot Sanchez, Lilliam Rivera | Reseña

Reseña: Pretty in Pink comes to the South Bronx in this bold and romantic coming-of-age novel about dysfunctional families, good and bad choices, and finding the courage to question everything you ever thought you wanted—from debut author Lilliam Rivera.
THINGS/PEOPLE MARGOT HATES:
Mami, for destroying my social life
Papi, for allowing Junior to become a Neanderthal
Junior, for becoming a Neanderthal
This supermarket
Everyone else
After “borrowing” her father's credit card to finance a more stylish wardrobe, Margot 
Sanchez suddenly finds herself grounded. And by grounded, she means working as an indentured servant in her family’s struggling grocery store to pay off her debts. 
With each order of deli meat she slices, Margot can feel her carefully cultivated prep school reputation slipping through her fingers, and she’s willing to do anything to get out of this punishment. Lie, cheat, and maybe even steal…
Margot’s invitation to the ultimate beach party is within reach and she has no intention of letting her family’s drama or Moises—the admittedly good looking but outspoken boy from the neighborhood—keep her from her goal.
(Si alguien necesita o quiere la traducción de la sinopsis, la pongo con gusto, sólo díganme aquí abajo).

Este libro se puede describir como un montón de oportunidades desaprovechadas... pero fuera de todo, no es un mal libro. Retrata a la comunidad puertoriqueña de Nueva York, en el Bronx, y trata con muchos de los estereotipos con los que se conoce a los latinos (lo cierto es que la cultura latinoamericana es tan variada que, excepto por algunas cosas, cambia de país a país). No sé exactamente por donde empezar, así que vamos parte por parte, ¿está bien? 


Primero, los personajes. Creo que es lo que encontré más interesante, porque me gustan sus contradicciones humanas. En especial las de la protagonista, que es una niña bien que a veces quiere defender la justicia, pero a la que en realidad lo que más le importa es ser aceptada socialmente en su escuela de niños ricos, pasar las vacaciones en los Hamptons y huir del supermercado de sus padres. Además, parece huir de su herencia latina, quitándose sus rizos naturales y básicamente ignorando sus costumbres y su cultura. Margot aspira a pasar por blanca o al menos, a tener sus privilegios; Margot es de una familia no mal acomodada gracias a que su padre tiene dos supermercados en el Bronx (aunque le da vergüenza admitir que vive en e Bronx), va a una escuela que la cuesta medio riñón a sus padres y se deja influir por sus amigas con tal de ser aceptada socialmente. Es una historia un poco triste la suya, aunque para ella parece que la felicidad significa estar un poco arriba en la cadena alimenticia social.  


Junior, por otro lado, es su hermano, siempre metido en problemas, algo violento, que nadie sabe exactamente lo que hace a veces y que perdió una beca en la universidad por lo que ahora trabaja con su padre. En el libro no se explora demasiado la extraña relación entre los dos, pues Margot muchas veces lo juzga sin saber (y otras tanto tiene fundamentadas sospechas en su hermano), pero admite que se preocupa por él y Junior la amenaza si la ve hablando con chicos y al día siguiente le dice que la quiere. Los padres de Margot, por otro lado, parecen una pareja normal. Su padre se hace el que no ve ante la violencia de Junior y su madre se hace la que no ve ante las infidelidades. Parecen una familia de tantas. 

Sin embargo, encontré muchas oportunidades desaprovechadas ya sólo de ver a la familia: 

1) Carecen de conciencia social y parece que han olvidado su origen humilde, pero esto no se trata no por la tangente. No digo que deban cambiar de opinión, porque la mayoría no lo hace en realidad y me pareció que la autora simplemente trataba de retratar las cosas tal cual eran, pero me hubiera gustado, aunque fuera, un comentario por allí sobre el clasismo de su familia, que se apresuraba a juzgar edificios y vecindarios enteros como vecindarios llenos de drug dealers y peligrosos. 


2) Hay muchas dinámicas de poder que se mencionan pero son abiertamente ignoradas por la narración. La historia de los latinos es la historia del macho men y la wonder woman. Leí un artículo que hacía una comparación así: las mujeres latinas han peleado hasta el cansancio por lo que es suyo y por poder verse cara a cara con los hombres, pero aunque las mujeres ganan terreno, los hombres no ceden el suyo, entonces vemos retratadas muchas dinámicas de poder y machismo a lo largo del libro, pero la narración las deshecha fácilmente a la mayoría (casi). Por ejemplo, Margot critica que su padre y su hermano siempre estén sobre ella para averiguar si le habla a chicos y que su hermano no tenga las mismas reglas; aunque las quejas son constantes, al final del libro parece que metieron todo el tema bajo una alfombra y ni se soluciona, ni se menciona. Por supuesto, está el tema de las infidelidades y cómo las mujeres se juzgan entre ellas aún (sin darse cuenta de que el cabrón es el hombre) y la falta de empatía hacia la mujer latina, wonder woman o no. Se retratan, pero Margot los ignora, entonces siento que aunque el libro no está mal, todas esas oportunidades desaprovechadas... dios.

3) Hizo falta una mejor crítica al rechazo de tu cultura simplemente por aspirar a lo que los blancos tienen. Margot hace a un lado su herencia latina cuando se trata de sus amigos blancos. Quiere ser como ellos en todo, incluso cuando eso implica mentirle a sus padres y robarles $600dlls por tomar una de sus tarjetas de crédito y comprar ropa sólo por pertenecer. Al final, por supuesto, Margot tiene que enfrentarse a todo lo que ha hecho y a la idea de que esa Margot no es la verdadera Margot, pero a pesar de que la cultura y la raza tienen mucho que ver en todo el asunto (Margot es latina pálida, puede pasar por blanca, mientras que su madre y su hermano son afrolatinos, se menciona que es la única latina en su escuela), al final no se menciona mucho el asunto y todo se trata como una búsqueda del ser bastante superficial, más que ligarla a la propia cultura y al asunto de la raza que es tan controvertido. 


Por otro lado, aun hablando de los dintitos personajes, tenemos a Moises (y a su omnipresente hermano que sale mencionado cada dos por tres). El chico no es muy privilegiado en cuanto a clase social se refiere, tiene un antiguo expediente delictivo del que se arrepiente y es tiene una gran pasión cuando se trata de defender a los más desfavorecidos. Para mí, Moises es el highlight de la novela, the real shit. Me gusta su pasión, que no se adelante a juzgar las cosas y con él, aunque vi oportunidades desaprovechadas, no vi demasiadas y la autora aprovecha su personaje en las pequeñas cosas, como por ejemplo: 

1) Habla de la gentrificación, de como obligas a salir a la gente de un vecindario cuando no la quieres allí y sólo dejas a la gente que valga la pena, según tus estándares, volver. Su lucha social no toma un papel muy importante en la novela, pero cuando lo hace, Moises siempre dice la verdad (y eso es, usualmente, lo que nadie quiere escuchar). 

2) Al hablar de su pasado delictivo, dice «era lo que todos esperaban de mí». Deja ver, con esa sola frase, las pocas oportunidades que tienen los más pobres o desfavorecidos ante los que sí pueden acceder a una educación sin problemas y cómo la gente simplemente espera que acaben metidos en problemas legales que generalmente tienen que ver con drogas. 


Con Moises, todo era win-win. Camille y Serena son las amigas ricas, superficiales las dos a simple vista, aunque revelan tener sus propios problemas familiares. Son privilegiadas y no hay más que decir. Nick es el chico que le gusta a Margot, pero está allí y a nadie le importa, realmente. Ella piensa constantemente en él, pero sus pensamientos sólo te dejan ver que se ha hecho una ilusión de él porque no lo conoce realmente (y queda todo bien aderezado con mucha contradicción humana). Jasmine, una de las cajeras del supermercado, agresiva, decidida, injustamente juzgada (pues está metida en relaciones de poder muy cabronas donde ellas siempre lleva las de perder y lo poco que le queda de libertad para decidir lo aprovecha), Elizabeth, antigua amiga de Margot que no le teme al ridículo y es una artista, además de otros dos o tres chicos que andan por allí dando vueltas y salen cuando la trama los necesita. 

La novela es un coming-of-age y es como si una película de Lindsay Lohan de las de antes se hubiera estrellado con el Bronx y la comunidad puertoriqueña que vive en él. La trama es sencilla: Margot está castigada y quiere y a los Hamptons y todo se revuelve alrededor de ese pequeño inconveniente y la maduración a trancazos de la chica. Tiene muchas palabras en español, por supuesto, cuando la lees en inglés y esa es una de las cosas que se pierden con las traducciones. De momento no está traducido al español, pero para quien quiera empezar a leer en inglés es perfecto porque es muy sencillo


A mí el libro me gustó, normal, ni lo recomiendo ni no lo recomiendo, creo que se pudo haber aprovechado de mejor manera sin perder su tono medio chick-lit película de Hillary Duff, pero ahondando en temas más complicados. Aun así, me gustó como para considerarlo decente. Si les interesa, no duden en leerlo. 

19 de marzo de 2017

América Latina, el eurocentrismo y el tercer mundo

Hace unos días me dejaron un comentario en una entrada (Feminismo de antes vs Feminismo de ahora, ¿qué ha cambiado?) en la que me decían que quien más necesitaba las manifestaciones feministas era el tercer mundo, porque allí las mujeres eran más oprimidas, pero que justo en el tercer mundo no había visto una sola. Supuse, por los ejemplos y la manera de hablar, que quien escribía era una mujer Española (porque el nombre era femenino). No voy a exponer a la persona porque eso no viene al caso. Pero entonces me quedé pensando: ¿saben lo que es el tercer mundo?, ¿saben cómo es el tercer mundo? También, en el comentario, había una frase que parecía asumir que en el tercer mundo faltaba internet. Y me quedé de a cuadros y entonces empecé mi rant mental.


Siempre me ha parecido que todo es muy Eurocentrico o Estadosunidoscéntrico. O que se consideran el ombligo del mundo. Pero allí tenía yo, a una mujer española, enfrente de mí, diciéndome esas cosas del tercer mundo. A mí, una mujer en internet del tercer mundo. Porque México y toda América Latina es tercer mundo. Si es que no lo sabían, lo somos. Tenemos internet, no me imaginé las marchas feministas que hubo y tenemos uno de los movimientos feministas más grandes en el mundo en toda América Latina. 

Por supuesto, también soy clase media y no represento al tercer mundo. Pero viví en India mientras mi familia creía que estaba en un pueblo bárbaro, que sólo había lodo. Una vez me preguntaron en un foro que cómo me podía conectar a internet si estaba en la India (¿?). Alguna vez, estando en México, conté que se oyeron balazos en la colonia vecina y una amiga española se murió de miedo y me preguntó que como era posible que yo conviviera de esa manera con la violencia. En general, que la gente de por hecho que su estilo de vida es el único me desespera mucho. No todo es el mundo occidental, no todos vivimos de la misma manera. De todos modos, deja de asumir cosas sobre el tercer mundo.

Mujeres zapotecas

1) Hay internet (casi siempre) y servicios básicos


Tenemos internet en pueblos olvidados por dios. Por supuesto, el porcentaje de la gente que tiene acceso a internet es un sector más o menos privilegiado y varía de país a país. Pero si yo vi a mi compañera de cuarto en India que era del Sudán del Sur hablar en Facebook que su mamá que estaba en Sudán del Sur, no me van a decir a mí que en el tercer mundo no hay internet. Los apagones por parte del gobierno, que se han dado en muchos países africanos y algunos árabes, se han dado para detener descontentos y muchas organizaciones internacionales han dicho que violan los derechos humanos. Pero sí, hay internet en casi todas las esquinas del planeta (no, no en todas, eso es cierto). Pero hay internet en Egipto y lo hay en América Latina y lo hay en Sudán y lo hay en Libia. Lo hay en Arabia Saudí (¿no ven JanaVlogs, una chica Saudí genial que vlogea en inglés y en árabe, a veces desde Jeddah, su ciudad natal?) y lo hay hasta en Siria. Por favor, ¿qué creían que era el tercer mundo? ¿UN MUNDO SIN CIVILIZACIÓN AL QUE DEBÍAN SALVAR? Ya creyeron eso una vez y nos dejaron en la catástrofe, gracias por nada, gente blanca. (Quizá debería mirar a mis antepasados, debe de haber blancos españoles colonizadores por allí).

The most accurate thing in Pocahontas
Ahora, hablando de los servicios básicos, sí, los tenemos. Es más, en México, el servicio de salud es supuestamente gratuito. También tenemos carencias que te cagas en los servicios básicos. Hay comunidades donde el agua no llega, donde la electricidad no llega, donde no mira ni dios. En India, la electricidad se va siempre, más o menos una vez al día, hay racionamiento de agua porque tienen un problema enorme con la cantidad de gente y el agua disponible. Pero hay servicios básicos. También hay carencias. Hay pobreza y a veces es más que en los países del primer mundo. Pero, en serio, no somos un mundo sin civilización que deban salvar, en serio. Si algo nos ha jodido en este mundo es la colonización (debo hablar de ese tema alguna otra vez).

Mujer huichola

2) No sólo África y los países árabes son el tercer mundo.


Un amigo Libio decía que cada que decía que era Africano la gente creía que hacía rituales raros y vestía taparrabos y que en áfrica no había nada. Una vez, una chica de Nigeria, harta de las preguntas de si en África había esto o lo otro o aquello, le gritó a otra chica si creía que en África no había civilización o que África era toda igual. Y acto seguido se puso a enumerar las diferencias culturales entre tribus y países tan rápido que casi nadie le siguió la pista. Y una amiga que vive en los Emiratos Árabes, dijo como la mayoría de la gente creía que Arabia Saudí no era un país monstruosamente rico (como, de hecho, es). Todos esos estereotipos no le ayudan a nadie.

Mujer mixe
Sí, África es más pobre, pero si quieren saber por qué está jodida podrían mirar a la Europa de no hace tanto tiempo, que dibujó fronteras como quiso y se partió África como un pastel. Una de mis maestras de historia lo solía explicar así. El colonialismo separó y segregó, no sólo en África, sino en todo el mundo. El colonialismo dejó culturas extintas o al borde de la extinción. Pero bueno, menos creer que el tercer mundo es horrible y más, de hecho, aprender y escuchar.

3) La pregunta de si puedo vivir entre tanta violencia no tiene sentido


No vivo en medio de una guerra. Pero me la han hecho. Porque en México hay narco, porque hay muchos desaparecidos, porque a veces se oyen balazos en la colonia de atrás de mi casa (y decir, a veces, para una colonia más o menos popular, es que es tranquilo), porque hay muchos asaltos, porque no puedes caminar por la calle sin que te asaltes (curiosamente, en la India puedes sacar dinero a las 3am y no pasa nada. Pero no les preguntes por la violencia sexual). La pregunta no tiene sentido, es ridícula, no es que pueda, es que lo vivo. Y ya. No es como que tuviera muchas opciones, eh.

Mujer maya
Y voy a usar a mis amigos para ejemplificar el asunto en otros países, porque la verdad es que no puedo hablar por nadie: mis amigos Libios tenían tazas de Lybia Free, acababan de echar a un dictador, había disturbios. Y allí estaban. No concebían que les preguntaran cómo vivían con la violencia. Porque, para ellos, como decía uno, no es que hubiera muchas opciones. Discutían los problemas militares en África como quien discute de lo que va a cenar mañana. Había un chico de Chad a veces. Otro de Sudán. Hablaban de guerras, te contaban como había sido. Le echaban la culpa a sus ex dictadores o a sus dictadores, a que su independencia era muy reciente. Lo vivían, y ya. 

Una amiga afgana era capaz de decirte cómo era ser mujer el Afghanistán rural (no en Kabul) si preguntabas, pero la pregunta no le gustaba. No le gustaba hablar de ello. Me gustaría darles más ejemplos, pero creo que queda claro. Lo que se necesita no es que compadezcan al tercer mundo, sino que presten atención a las noticias (si es que les interesa) y sepan que pasa en él.

Los seris

Y la última cosa.

4) No somos culturas raras y exóticas que puedan usar


¿Necesita explicación? Porque yo fui a la India y si algo aprendí ahí es que se debe respetar la cultura del otro. Que muchos no van a tener problema en compartirla contigo (había una chica de Zambia que le hacía cornrows a todas sus amigas, cosa que me llamó la atención; pero sólo a ellas y a nadie más, odiaba que gente random le fuera a pedir y había otra que se enojaba con ella por hacer eso), que te van a invitar a sus festivales, te van a regalar de su ropa típica, a enseñar como se pone, se van a ofrecer a enseñarte como se pone un turbante en tu cabello, te van a dibujar mehandis mientras te explican qué significan y por qué se hacen y te enseñan las diferencias entre las formas árabes y las hindúes, que te van a invitar a ver sus ritos y te van a preguntar por los tuyos. Pero una cosa es que la compartan contigo y otra es usarla como Juan por tu casa. Ninguna cultura en el tercer mundo es algo exótico de la que la gente pueda apropiarse, fin.


[Todas las imágenes son de pueblos indígenas de México o elementos culturales del país adrede.]

17 de marzo de 2017

Woman at Point Zero, Nawal El-Saadawi | Reseña

Sinopsis: Nawal El Saadawi’s highly acclaimed feminist novel, Woman at Point Zero, follows the life of Firdaus, an Egyptian peasant girl, from her childhood of incomprehensible cruelty and neglect to her end in a grimy Cairo prison cell.
From her earliest memories, Firdaus suffered at the hands of men—first her abusive father, then her violent, much older husband, to finally her deceitful boyfriend-turned-pimp. After a lifetime of abuse, she at last takes drastic action against the males ruling her life.
(Si alguien necesita o quiere que la traduzca, con gusto).

¿Recuerdan que en el Tag Feminista de hace dos días dije que quería leer esta novela? Bueno, como es cortita (tiene apenas 128 páginas), me puse a leerla y la acabé en un día. No podía soltarla. Las 128 páginas de la historia de Firdaus me mantuvieron completamente pegada a mi kindle durante como tres horas y sólo me detuve porque tenía que hacer un examen y no podía con el kindle en la mano. La leí en inglés y, de hecho, lo considero recomendable porque leí una traducción directa del árabe. La novela fue publicada originalmente en árabe en 1975 y esta edición que yo leí es más reciente, con un prólogo actualizado sobre la autora.

La autora de joven
Antes de la publicación de este libro, en 1972, la autora trabajaba como Directora General de Salud Pública del gobierno egipcio, pero al publicar un libro llamado Mujeres y Sexo perdió su trabajo. ¿Por qué? Denunciaba la mutilación genital femenina, una práctica bien vista en el Egipto de aquellos tiempos. Hoy, en Egipto, el gobierno la prohíbe y supuestamente la sanciona (aunque no muchos doctores han ido a la cárcel por practicarla) y han logrado recudir, en los últimos años, la mutilación genital femenina más de un 10%. Tienen un plan para reducirlo otro 10%. Hoy, esa terrible práctica se practica en el Nordeste de África principalmente y en Yemen. También en la zona subsahariana y, contrariamente a lo que la gente hoy en día parece creer, no nació con el Islam (hoy en día, además, no se practica en muchos países de mayoría musulmana). Hay registros que cuentan que ya existía mucho antes de ello y, en las zonas de África donde se practica, la práctica no distingue religión. Firdaus, la protagonista del libro, sufrió la mutilación genital femenina. También la autora y esa práctica ha marcado su obra.
Cuando tenía 6 años la daya (comadrona) vino con una cuchilla en la mano, me sacó el clítoris de entre los muslos y lo cortó. Dijo que era la voluntad de Dios y que ella había cumplido su deseo.
(Nawal Nawal El-Saadawi, La hija de Isis).

En la novela Mujer en Punto Zero, Firdaus describe esta experiencia en las primeras páginas diciendo que no comprendía lo que había pasado, como un placer perdido para siempre. Y es que en la época en que este libro se publicó, ser mujer en Egipto no era lo mejor que te podía pasar. Aun hoy, varias organizaciones internacionales califican a Egipto como el peor país árabe para ser mujer. Lo cierto es que alrededor de esas ideas hay muchos prejuicios, porque la gente se suele imaginar a Egipto como un país bárbaro y sin ley. No es cierto. En India tuve el placer de conocer a dos egipcias, una de ellas egipcia cristiana, de una familia acomodada porque estudiaba en una universidad privada (sí, el 99% de la gente que conocí en la India tenía mucha más solvencia económica que yo, eso pasa cuando vas a una unviersidad privada a estudiar). Me contó algunas cosas de egipto. Las buenas y las malas. También me contó que en Texas le habían hablado en español y bromeo con el hecho de que los rizos de nuestro cabello eran casi iguales (aunque ella tenía más) y el color de piel era casi el mismo. Me dijo que yo parecía árabe egipcia. Yo le dije que ella parecía latina. Sólo estuvo un mes en India y luego se fue. A mis compañeras les escandalizaba que saliera con blusas de tirantes, que se hiciera la cera, que siempre estuviera en shorts en el hostal y que su mejor amiga fuera una egipcia musulmana que usaba hijab, pero sólo cuando iba a comer (porque servían hombres) o salía. Habían elegido India juntas. Así que me contó cosas de Egipto.


Y me dio curiosidad y ahora estoy convencida de que debo pisar Egipto al menos una vez en mi vida y ver todas las maravillas que tiene. Nawal El-Saadawi hablando de Firdaus, por el contrario, es todo lo contrario a esa chica egipcia. Firdaus nació pobre y sólo obtuvo un certificado de escuela secundaria. Su padre la golpeaba y su tío abusaba de ella. Su madre nunca se ponía de su lado y, si no había suficiente comida, no le daba de comer. Cuando sus padres murieron, su tío la llevó a Cairo y le dio una educación, pero después la casó con un hombre mucho mayor que ella que la golpeaba y, al quejarse ella, su tío le dijo que todos los hombres golpeaban a sus esposas. Ella lo cuestionó, diciendo que un hombre que conocía la religión como él no podía golpear a su esposa, porque Dios no dicataba eso. Lo único que consiguió, frustrada, fue descubrir que los hombres que conocían la religión se creían con el derecho de golpear a sus esposas.


Entonces, Firdaus empezó a buscar su libertad desesperadamente. Cualquier libertad estaba bien. Firdaus no había conocido nunca ni la libertad ni el amor. Nadie nunca la había puesto a ella primero. Con sus padres, el cuarto más frío en invierno estaba destinado para ella; con su tío, ella ocupaba un duro sofá mientras su tío ocupaba la cama. Nawal El-Sadaawi describe la busca de libertad de una mujer de manera desesperada. Ella misma achaca la pérdida de libertad en su país y en gran parte del África árabe al colonialismo. Dice la autora en una entrevista: «Mi madre fue mucho más libre de lo que ahora es mi hija». Así es Firdaus, que busca la libertad como puede. Acaba en la prostitución, donde dice que al menos ella puede establecer el precio por su cuerpo. Hay una parte donde ella admite que, de cierto modo, creía que se estaba autoconvenciendo. 

Creo que este libro debe ser un must-read de la literatura africana, sobre todo de la literatura africana feminista. La autora ha sido una de las mujeres más prominentes en el feminismo, callando a todos los que dicen que ya sólo en los países árabes se oprime a las mujeres (recordándoles que es una opresión universal), dejando en claro que no apoya a ningún gobierno, porque ningún gobierno apoya a las mujeres (sino sólo a aquellas que están con él) y que fue presa política por criticar el gobierno en Egipto. De verdad, este libro es muy cortito, me dejó muy bien sabor de boca y lo deben de leer. Está traducido al español, aunque me parece que es complicado de encontrar. Lo recomiendo muchísimo.