Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain

martes, 10 de marzo de 2020

A Silent Voice, Yoshitoki Ōima | Reseña

A Silent Voice, manga, portada.

Sinopsis: Shôko Nishimiya, una estudiante de primaria sorda, empieza a sentir el bullying de sus nuevos compañeros cuando se cambia de colegio. El peor de todos es Ishida Shôya, quien termina por forzar que Nishimiya se cambie de escuela. Años después, Ishida buscará la redención de sus malas acciones.

 Back on my usual bullshit. Una amiga el año pasado me insistió muchísimo para que leyera este manga que tiene sólo siete tomos y está cortito. Yo oí la sinopsis y dije SÍ A HUEVO ES MI TIPO DE HISTORIA. Con todo y las mayúsculas y la falta de comas, debo decir. El caso es que yo estaba sumida en un infierno que se llamaba Tokyo Ghoul:re (del que ya les hablé en el blog) y me urgía terminar, así que la mandé a la lista de lo pendiente. Y de ahí caí en un infierno que se llama Bungo Stray Dogs (de la que todavía no les hablo porque sigue publicándose pero van a ver mencionada varias veces próximamente porque me está llevando a conocer a grandes autores japoneses) y bueno, pasó lo que pasó: el tiempo, porque nunca hay suficiente tiempo para leer de todo. Hasta que un fanfic me spoileó la película. Les quiero poner el contexto para que sepan exactamente cómo llegué a esta historia y de donde viene mi opinión.

Estaba yo leyendo un fanfic muy tranquilamente sobre mi personaje favorito de My Hero Academia (que en el manga lleva un lento pero seguro camino hasta la redención, porque en el primer tomo es presentado como el bully de la secundaria) con mi ship favorito del manga (que nunca jamás será canon, pero se vale soñar) y la historia de A Silent Voice, que trata el bullying, el pedir perdón y la redención era un reflejo perfecto de la relación entre ambos personajes. Así que eso pasó: me la spoilée porque la usan para explicar muchas cosas. Y como me la spoilée (no fue malo, eh, no se crean) me dieron muchas más ganas de leerla. Así que un día empecé en la noche y acabé en la mañana. Y mi falta de sueño y el hecho de que haya interrumpido quien sabe cuantas lecturas pendientes se lo pueden agradecer a Ati que no dejó de recomendármela hasta que la anoté casi casi con sangre en mi lista de pendientes y a un fanfic que me la contó a pedazos y me causó todavía más curiosidad.
 
Panel de A Silent Voice
 
Así que en ese estado llegué a leerla.
 
A Silent Voice es una historia sobre bullying y le agradezco dos cosas: es muy sincera al abrirle las puertas a la redención y no es moralina en lo más absoluto. También habla de lo necesario de pedir perdón y de cómo aunque lo pidamos no necesariamente la otra persona está obligada a perdonarnos. Habla de como a veces te van a pedir perdón sin sentirlo realmente o entender lo que hicieron mal. De que hay perpetradores que, en su mente, son las víctimas (hay un personaje especialmente que ilustra esto y yo, dada mi vida, sólo quería darle con una silla en la cabeza..., pero eso más adelante); de que hay quienes se convencen de que son buenos, pero en realidad participan en el acoso, aunque no lo hagan activamente y luego tienen que enfrentarse a lo que hicieron. Y habla, también, de lo que cuesta hacer lo correcto, pedir disculpas y arreglar las cosas dentro de las posibilidades que se tienen. Y por eso me encanta.
 
Protagonistas, A Silent Voice.

Me gustan los arcos de redención que se ganan tanto como odio los que se resuelven en dos líneas. Hay una muy buena razón por la que considero que el arco de Zuko en Avatar (si no la han visto, se están tardando, a mis ojos es la mejor caricatura occidental en el mundo) es el mejor arco de redención jamás escrito y es porque le estampa en la cara el sufrimiento al que en un momento de su vida abonó, lo obliga a ganarse el perdón, lo obliga a intentar arreglar, aunque no pueda, todos y cada uno de sus errores. No les voy a spoilear nada más pero esa es la misma razón por la que me atrae tanto el arco de Bakugo en My Hero Academia y la razón por la que empecé a leer este manga. Ishida Shôya es un bully al principio de la historia. Quiere ser el más popular, el más ruidoso, quiere divertirse, jugar siempre, quiere llamar la atención y que la gente lo mire. La manera en que lo logra es acosando a Shôko Nishimiya, que ya es víctima del bullying de todos sus compañeros porque es vista como un blanco fácil: es sorda, usa un cuaderno para comunicarse y es percibida como una persona débil. Shôya es la causa de que, finalmente, sea obligada a cambiar de escuela y, de repente, pasa de victimario a víctima. Le cuesta su tiempo darse cuenta de todo lo que hizo mal, pero, al final, pudiendo hacer cualquier cosa (olvidarse de su pasado, mudarse, convertirse en un adulto mediocre, tirarse de un puente..., cualquier cosa) elige dar una vuelta sobre sus pasos y arreglar lo que hizo mal. Realmente todo su arco en el manga es una muestra de cómo cambiar es posible, pero no puedes obligar a nadie a hacerlo. Hay muchas personas en el mundo que no son Shôya y ni siquiera lo van a intentar.

A Silent Voice, portada
Además, el manga muestra como el acoso es algo sistemático y casi nunca es individual. Aporta a él el silencio de los compañeros que no participan activamente, las burlas que llevan un "no te creas" después, la desidia de algunos adultos (véase el profesor de ambos protagonistas al comienzo del manga, que queda en un pésimo lugar cuando adolescentes son capaces de redimirse y hay adultos que siguen convencidos de que el bullying hace más fuerte a la gente o que hay quienes lo merecen) o el desconocimiento de otros adultos para tratar el tema (la madre de Shôko, por ejemplo, que en su desesperación no sabe qué hacer o cree que dejar que el tema continúe va a funcionar para obligar a su hija a defenderse). Nos muestra una historia de cómo los victimarios pasan a ser víctimas y de como eso no los exime de su responsabilidad anterior (pero vamos, tampoco se merecen acoso, porque ya saben, somos personas merecedoras de respeto y esas tonterías). A Silent Voice es sobre muchas cosas. El acoso es una parte de ellas. La amistad también. La redención juega su parte y el perdón, por supuesto, también. Es una historia muy redonda.

Además tiene algunos detalles que me encantaron, como capítulos desde el punto de vista de Shôko, donde vemos cómo ve y oye ella el mundo. Porque todo el manga tenemos la perspectiva y podemos oír (leer) a todos los personajes, pero Shôko no y muchas veces no sabe qué está pasando. Esos capítulos son maravillosos. Personajes muy bien creados. Algunos son muy grises moralmente (y hay una que en especial me cae muy mal porque me recuerda a antiguas compañeras a las que quiero estrellarles una silla o algo en la cara), pero en general casi todos me gustaron o cayeron bien. Mi favorito sí es Shôya, de calle. Aunque quiera estrellarle cosas en la cara y coserlo a zapes al principio, es la muestra viviente dentro del manga de que el cambio es posible y de que puedes intentar arreglar aquello donde la cagaste. 
 

A Silent Voice también tiene una película de animación dirigida por una mujer. No la he visto porque tengo problemas con el medio audiovisual últimamente y me cuesta mucho la concentración de ver películas enteras (hola, amigos a los que uso para que vean películas conmigo), pero he oído halagos de ella, así que si la ven cuéntenme que tal está y chance me animo a verla en algún momento. El manga, por otro lado, lo pueden conseguir en Panini y son sólo siete tomos. O pueden leerlo en línea, lo que les acomode. Pero por si les gusta leerlo en físico, ahí tienen el dato.

Por mi parte, sí se los recomiendo. A mis ojos es una historia con muchas virtudes: aborda el acoso escolar desde una perspectiva muy real y cero moralina. No subestima a sus lectores, lo cual siempre es de agradecer. Los personajes están muy bien formados y la historia siempre siempre aboga por la empatía. De verdad, no se la pierdan. Está maravillosa y aprovecha muy bien distintos recursos visuales a la hora de contar una historia. (Pero si la van a leer y es por recomendación mía, tienen derecho a pedirme un paquete de kleenex).

viernes, 6 de marzo de 2020

"No voy a volver a leer" | Booktag

¡Hola! Hacía tiempo que no traía un booktag porque no sabía cuál hacer. Sin embargo, mi querida Ati de Conejo Literario me etiquetó en este y como me encanta hablar mal de libros y a ustedes les gusta que además de recomendarles que leer, destroce libros en horario primetime, vamos a esto. Pero primero, una advertencia obligada: todo lo que yo diga aquí es mi opinión (esto es obvio, pero luego se nos olvida) y como lector tengo derecho a decir todo lo que no me gusta; me meto con los libros, no con sus lectores. Ahora sí, empezamos.

Saga que no voy a continuar


 
Primero que nada, Hush Hush de Becca Fitzpatrick. La leí porque salió de las cosas más votadas en un Qué leo, qué reseño (prohíbanme repetir eso de nuevo, por favor) y destrocé el libro en pedazos porque está mal escrito, los personajes están más planos que una hoja de papel y normaliza las relaciones abusivas presentándolas como "grandes historias de amor". Pure bullshit. Lo que no quiere decir que no me la haya pasado super divertida leyendo. Lo absurdo del libro siempre me sacaba risas dentro del sufrimiento y la idea de que Patch tuviera alas me entretenía porque me gustan los personajes con alas (soy una mujer de gustos simples y superficiales). Pero eso sí, me niego a rizar el rizo y continuar con el sufrimiento. Ya sé que van a estar malos y que no van a mejorar, ¿para qué seguir? 


También leí el primero de After de Anna Todd, una cosa lamentable. Jamás seguiré la saga en mi vida. Lo leí para destrozarlo con conocimiento de causa y lo hice. Me divertí. Le hubiera prendido fuego de tenerlo en físico. Pero como no le iba a dar dinero a fenómenos tan dañinos y de mierda, pues no lo tenía. En más sagas lamentables que empecé sólo por los lols para criticar está La Reina Roja de Victoria Aveyard y tengan por seguro que no la voy a seguir.

Tampoco voy a seguir nunca Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas porque el primer libro me aburrió como ostra y me pareció malo. Además de eso me spoilee el endgame y la verdad es que no me interesaba ni saber cómo los personajes llegaron allí. Ni para qué sufrir. En el mismo rubro de sagas que me aburrieron como ostra y casi me dormí leyéndolas está Hija de Humo y Hueso de Laini Taylor (leí dos y en el segundo casi se me curó el insomnio para siempre) y Multiverso de Leonardo Patrignani. El resto de las sagas que tengo inacabadas (que son muchas porque yo nunca tengo prisa por terminar nada) no descarto acabarlas en algún momento.

Escritor que no volveré a leer


Tengo muchos porque si algo hice en mi adolescencia fue leer a puro pendejo lamentable. Para empezar, tengo ceromil cerocientas cero ganas de volver a leer a Arturo Pérez-Reverte (leí La reina del sur y El club Dumas y lo único que saqué en claro es que le gustan las femme fatale fantasías sexuales y ya). De hecho, el señor me tiene bloqueada en tuiter, lo cual es una fantasía completa porque nunca jamás me entero de las tonterías machistas y racistas que se le salen 24/7. Recomiendo mucho. Tampoco tengo ganas de volver a tocar un libro de Paulo Coelho ni con un palo en llamas a cien metro de mí. Leí Brida y Veronika decide morir y no me gustaron. Lo hice porque era una adolescente impresionable y el gran defecto de Laura Gallego es que usa epígrafes de ese señor en sus libros. 


También odio a Blue Jeans con pasión porque alguna vez dijo que todos en Latinoamérica eran unos ladrones porque alguien intentó que le firmaran un libro pirata y me quedé como what the fuck? Para empezar porque el señor es un best-seller y un libro pirata no le va a afectar en la vida (ni muchos), especialmente cuando la accesibilidad a los libros es pésima, las bibliotecas no tienen muchos ejemplares de todo, conseguir un libro en servicios legales como Amazon o Scridb requiere conexión a internet (que no tiene todo el mundo). Y es que mucho hablamos de libros piratas pero poco entendemos qué causa ese fenómeno. Se los resumo: es la poca accesibilidad a los libros, los precios absurdos que las editoriales grandes le ponen a los ebooks (cuando autopublicados los ponen cuarentamil veces más accesibles). Benjamin Alire Sáenz tampoco quiero tocarlo porque no respeta el fandom de sus libros (llegó a decir basura de los fanarts de sus obras) y no creo que tenga una calidad super buena como para volver a levantar un libro suyo por el morbo (en esta misma categoría de personas que no respetan el fandom podría meter a Anne Rice, pero sus libros parecen escritos en un viaje en ácidos últimamente, así que no prometo que el morbo no se va a llevar lo mejor de mí).

Libros que no releería jamás


Nunca más volvería a leer horrores como Canciones para Paula de Blue Jeans (no tiene núcleo, trama pendeja, redacción horrible, corrección de estilo inexistente, edición mediocre y además un cúmulo de actitudes machistas presentadas como una gran historia de amor en vez de como la misoginia que representan), Besos entre Líneas de May R. Ayamonte y Esmeralda Verdú (mismo caso que el anterior), Los sueños se cumplen de Rachel Galsan (de nuevo, lo mismo) y After de Anna Todd


Otros que tampoco releería son Enigma asiático de Carolin Philipps y El viento se llevará nuestras palabras de Doris Lessing (si quiero propaganda anticomunista mal hecha mejor me busco nuevas cosas para criticar, qué ganas de sufrir esas pendejadas por segunda vez). Teoría King Kong de Virginie Despentes lo leí dos veces (sí, dos veces) y no quiero volver a sufrirlo; la primera fue para la lectura conjunta de Librosb4tipos (no me pregunten por qué lo leímos, creo que a nadie le gustó demasiado) y la segunda para hacerle una crítica bien merecida. En ese mismo rubro de libros feministas liberales lamentables está Machismo, 8 pasos para quitártelo de encima de Barbijaputa que no quiero volver a leer, una vez fue suficiente. 

Autor que nunca voy a leer


Nobuhiro Watsuki. Sin duda alguna. nunca lo he leído, nunca lo voy a tocar. Sigue vivo, así que me niego si quiera a leerlo en pirata. Es un mangaka al que le encontraron un chingo de videos de pornografía infantil y salió del asunto con una multa y un zape (en serio, ni siquiera está en la cárcel). Pero ni ganas de tocar algo que haya escrito, me da asco total. Ahora mismo no me viene ningún otro a la mente porque no le sé muchos trapos sucios a los que no he leído y lamentablemente he leído a un montón de costales de mierda que se hacen llamar escritores o poetas (léase, Neruda aka violador confeso).

Libros que no volveré a retomar


Casi no he abandonado libros en mi vida. Recuerdo que abandoné uno de Poppy Z. Brite porque el gore casi me hizo vomitar. Ya había leído cosas de él como la música de los vampiros y me gustaba lo obscure y edgy que era, pero esto me superó a niveles extraordinarios. No me acuerdo ni del título. Esperen que lo busco. *Dos minutos en google y tres en goodreads* Se llama El arte más íntimo. Habla de asesinos seriales. Tiene muchas cosas fucked up que en general no me molesta leer pero el límite está en cuando están a punto de hacerme vomitar y ahí sí, jamás vuelvo.


También he abandonado series de manga. Ni siquiera me acuerdo en qué tomo de Vampire Night de Matsuri Hino, pero no planeo retormarlo. Me aburrí como una ostra con el triángulo amoroso y ahí fue cuando decidí que si tenía que leer otro triángulo tan soso iba a lanzar libros por la ventana. De todos los personajes sólo me interesaba el rubio emo edgy de Zero, pero el aburrimiento pudo más que nada y ni tengo ni ganas de retomar esa serie en la vida.

Bestsellers que no voy a leer


Pues aquí no me atrevería a decir de esta agua no beberé tan categóricamente porque como se han podido dar cuenta hasta el momento he leído muchas cosas que considero basura sólo por hacerles una crítica. Por lo pronto, puedo asegurar que no leeré ningún best-seller de Pérez-Reverte. Y no sé más porque les digo que estoy en la desconexión total de lo que se está publicando. Les fallo con esta respuesta.

Libros que en su momento recomendé pero no lo haría más

 
 
Probablemente Battle Royale de Koshoun Takami. A ver, no hay que ir muy lejos con este libro: nadie lo leyó por lo profundo de la trama, todos lo leímos por el gore, el morbo y unos cuantos porque era una premisa parecida a Los juegos del hambre, que estaba de moda, y este libro era más antiguo. Yo apenas si recuerdo cosas positivas de él, fuera que me gustaban un par de personajes, que quería ver cosidos a tiros a otros y que aprendí muchísimo vocabulario gore en inglés. Se lo recomendé a algunas personas con el interés por el tema en mi vida, pero después lo olvidé y no volví a hablar de él y creo que ya no lo haría más.

Y no pude pensar en ningún otro que haya dejado de recomendar completamente. Pero este lo hice porque bajó el furor, me olvidé de él y volvió al cajón de la irrelevancia en el que estuvo siempre. 


Ha llegado la hora de taggear gente. Voy a intentar hacerlo por una vez en mi vida a ver si les gusta el tag. Yo me entretuve mucho haciéndolo así que acá va: nomino a Rapsodia Literaria y El Guardián de las palabras. Diviértanse con el tag. Y si no los nominé e igual quieren hacerlo, háganlo.

martes, 3 de marzo de 2020

Banana Fish, Akimi Yoshida | Reseña

Sinopsis: Situado en el Nueva York de los años ochenta, Banana Fish sigue el porvenir de Ash Lynx, un delincuente juvenil y líder de una banda que se dedica a hacer trabajos para la mafia. Con tan solo 17 años, a Ash no le tiembla el pulso para disparar. Es duro, inteligente y con recursos. Sin embargo, la aparición de los rumores de Banana Fish harán que su vida cambie de rumbo. ¿Es una organización secreta? ¿Una persona? ¿Un alias? Tanto la policía como el jefe de la mafia para la que Ash trabaja tienen un gran interés por descubrir de qué se trata. También Ash, puesto que descubre una relación entre este misterioso nombre y su hermano.

Esta entrada, como todas las que he estado publicado, llevaba pendiente un tiempo (terminé de leer el manga el diciembre) y me estoy aprovechando de que Panini México acaba de anunciar que traerá Banana Fish este año en 10 tomos (o sea, van a ser 2 en 1) para invitarlos a que se sumerjan en esta depresión y tristeza colectiva que se llama Banana Fish. Nota: no estoy mintiendo cuando digo lo de la tristeza. Es un fandom que se la vive nadando en sus lágrimas, especialmente desde que adaptaron el anime. (Más advertencias conforme avance la reseña).

Bueno, empecé a ver Banana Fish el año pasado porque contraté Amazon Prime para ver American Gods (adivinen quien ni siquiera vio cinco capítulos de American Gods) y Good Omens (que amo) y me lo encontré de casualidad. Llevaba tiempo queriendo verlo porque había visto cosas (en general posts sobre lo triste que era) en la red sobre esta serie y lo vi. No sabía nada de la historia, sólo que tenía que ver con crimen (oh, boy) y dos chicos, uno de los cuales era japonés (oh, boy). Es mucho más terrorífico que una historia de crimen sobre las pandillas de Nueva York. Especialmente cuando lo ves de tirón, acabas triste, empiezas a leer Esclavas del poder de Lydia Cacho (más sobre esto más adelante) y lees el manga al mismo tiempo. Probablemente ese tren de actividades fue de mis peores decisiones de 2019.

Promocional del anime de Banana Fish

¿Más sobre eso? Muy bien, quiero empezar contándoles que Banana Fish es una historia muy violenta. Ya he abordado el tema de cómo narramos la violencia en el blog cuando hablé de Tokyo Ghoul (les recomiendo mucho checar la entrada) pero eso se centrada sobre todo en el exceso de ketchup que tiene ese manga (no he visto el anime, nunca lo voy a ver, es una cosa terrible). En cambio (y acá va mi advertencia más grande), Banana Fish tiene un montón de violencia sexual. En diferentes reseñas he hablado de cómo odio cuando la violencia sexual es usada en la ficción como un recurso burdo para hacer pasar a personajes femeninos por momentos traumáticos o hacer que personajes masculinos sientan deseos de vengarse porque mancillaron el honor (ugh) de una mujer y esa clase de cosas. Y como nunca, jamás, pero jamás, se habla de las consecuencias. Se corre un tupido velo y listo. El momento traumante pasó, la mujer puede evolucionar y volverse una badass de la nada. Banana Fish es ese manga que te obliga a ver las consecuencias, nunca te muestra nada gráfico (ni alimenta el morbo de nadie) y pinta todo esto como lo horrible que en verdad es. Todas las situaciones podrán ser sólo ficción en la historia, pero Akimi Yoshida no se inventó nada. Quizá lo más horrible de todo es saber que, en un lugar del mundo, todo esto pasa. No me voy a meter en detalles, pero sí quiero que vayan advertidos del tema.  

Ya redactada mi advertencia, vamos a hablar de la historia, de los personajes y de por qué les recomiendo leerlo (o verlo, es una adaptación muy fiel..., o los dos, como hice yo). Los protagonistas son Ash Lynx, un adolescente norteamericano que es el líder de una pandilla en Nueva York con ataduras a la mafia de las que quiere liberarse cueste lo que cueste y Eiji Okumura, un adolescente japonés que acompaña a un periodista para hacer algunas fotografías. Sus historias se entrelazan cuando secuestran a Eiji por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado y Ash acude a rescatarlo (y el que acaba rescatándolo es Eiji, pero ajá). Ambos personajes son de mundos muy diferentes: desde sus experiencias pasadas hasta las diferencias culturales marcan las diferencias entre ellos. Y es con ellos dos (y todo un set de secundarios muy interesantes) que Akimi Yoshida construyó una historia como esta. Todo se revuelve entorno al misterio de qué es (o quién es) Banana Fish, pues hay gente muy poderosa detrás de ello, dispuesta a todo para conseguir lo que sea que es.

Comparativa entre el anime y el manga de Banana Fish
Comparativa manga y anime

Dato curioso es que este manga fue categorizado como shojo por la revista en la que fue publicado originalmente y la demografía a la que se dirigía. A mí nunca me pareció extraño (o sea, no leo mucho shojo de sólo romance porque no es mi interés, ajá, pero esto era crimen, suspense, amistad, amor...) pero ahora que lo licenció Panini en México y lo anunció como shojo crimen (que es una descripción bastante accurate de lo que van a leer en el este manga) vi muchas respuestas del corte de cómo un shojo podía ser crimen o no ser rosa o etcétera, etcétera, etcétera. Mis ojos se quedaron en blanco para siempre, se los juro. La cosa es que finalmente shojo, shonen, josei, seinen son sólo demográficos de cuál es el público objetivo que cada cosa y sí, es obvio que hay temas que se repiten hasta la saciedad, pero creer que como el shojo está dirigido a chicas (que ya sabemos que no sólo lo leen mujeres jóvenes, pero again, demográficos) no significa que todas las historias sean cliché de novela rosa. Es más, ni siquiera todos los que sí son románticos románticos tienen por qué ser cliché de novela rosa. Dicho eso, Banana Fish es una historia cruda y muy triste, pero que, como ya mencioné arriba, no se enfoca nunca en el morbo.

Ash y Eiji, Banana Fish
Ash y Eiji

Además, si les entra la curiosidad, creo que también Banana Fish es un buen reflejo de cómo los japoneses de los noventa percibían a los Estados Unidos y a los americanos. Cuando lo estaba leyendo yo y mi esposa lo estaba viendo lo comentábamos porque nos parecía llamativo y sí, cuando lo busqué, el cómo estaban retratados la mayoría de los personajes extranjeros (o sea, casi todos), tenía mucho que ver con la percepción de los japoneses sobre los americanos. Muy interesante de analizar si les interesan esos temas.
 
Bueno, yo ya no tengo mucho más que decir. Sólo decirles que aprovechen ahora que Panini los va a traer a México porque la verdad es que hace años leí una reseña medio vieja que consideraba casi imposible que licenciaran esta serie (y nunca la leí). Luego MAPPA sacó el anime (thanks god es una excelente adaptación) que ahora pueden ver en Amazon Prime y yo seguí sin verlo o leerlo hasta el año pasado. Y justo ahora los licenciaron, así que por aquí aparecí yo a decirles que aprovechen y lo lean. Yo lo leí en inglés, lo pueden encontrar en internet fácilmente si ese es su caso (mi única advertencia es que tengan paciencia porque en inglés suelen estar los escaneos de las primeras ediciones de Viz y la primera mitad de los tomos está publicado en espejo, o sea, formato occidental, que se lee de izquierda a derecha... y a la mitad decidieron cambiar a saber por qué). Así que eso es todo, se los recomiendo (esta última repetición es por si las 400 pasadas no quedaron claras).

Ash Lynx
My job here is done