Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura Latinoamericana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura Latinoamericana. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de enero de 2019

Las últimas reseñas del #GuadalupeReinas2018

Parece que yo voy de las reseñas no tan pendientes a las reseñas realmente pendientes. Y sí. Bueno, les recuerdo que organizamos un maratón de lectura en Libros b4 Tipos que va del 12 de diciembre al 6 de enero (la época que llamamos Guadalupe-Reyes) que consiste en leer 10 libros de autoras. Ya hice las reseñas casi todos los libros y sólo me faltan tres por reseñar, así que de esto se trata esta entrada: ¡acabar por fin! No quiero dejarlos sin todas las reseñas del maratón, así que aquí vamos, por las últimas tres. 


Me casé por alegría, Natalia Ginzburg


Sinopsis: Hace apenas una semana de la boda de Pietro y Giuliana, y poco más de un mes desde que se conocieron. Él es un abogado de clase acomodada, fatigado de una vida sosegada en la que reina el orden; ella, una excéntrica muchacha de origen más humilde que, tras huir de casa a los diecisiete años, ha debido valerse por sí misma. Pietro ha invitado a su familia a una comida en su apartamento para intentar tranquilizar a la madre, que no ve el repentino matrimonio con buenos ojos: esta reunión familiar se convertirá en la prueba de fuego de la joven pareja. Me casé por alegría es la pieza teatral más célebre de Ginzburg; la maestría en la construcción de los personajes y la viveza de los diálogos hacen de ella no sólo una comedia hilarante, sino también una aguda reflexión sobre los mecanismos de la felicidad, que transgreden las convenciones y los prejuicios más arraigados.

Este fue el libro que escogí para leer en la consigna de una obra de teatro. Quería leer algo nuevo, una autora que no conociera, así que me incliné por Natalia Ginzburg a quien no conozco de nada. Sé que es una autora italiana (lo que explica que no la conozca, no he leído demasiadas italianas en mi vida), pero nada más. Así fue como me embarqué en la lectura de Me casé por alegría, un libro entretenido. Y... es lo más que puedo decir. Me casé por alegría es entretenido. Y ya.

Me hubiera gustado verlo en escena porque juro que me hubiera reído y que me hubiera parecido una muy buena obra. Las discusiones cíclicas de Pietro y Giuliana sobre el motivo de su matrimonio (ella insiste que quizá se casó con el dinero, que en el momento en el que conoció a Pietro se hubiera casado con cualquiera) son entretenidas y ver a dos actores poniéndolas en escena seguro debe de ser muy interesante. Y entretenido. Además el segundo acto es delirante con la aparición de la madre de Pietro y habla mucho de la influencia de las madres sobre los hijos. 


Aunque mi parte favorita es esa donde Giuliana habla de cuando estuvo enamorada de un hombre que no era Pietro y acabó descubriendo como era una patán. Hay una parte, cuando ella narra cómo ya había aceptado que era un patán y que tenía que desenamorarse, que ella dice lo siguiente: 
Yo me fui desenamorando poco a poco de Manolo, pero es feísimo desenamorarse, todos los hombres te parecen estúpidos, no sabes dónde se han metido los que se pueden amar.
Y, amigos, me llegó. Como conclusión debo decirles que la obra me pareció muy interesante, muy divertida a ratos, que quiero mucho a Giuliana, el personaje principal, con su total franqueza por el mundo, que quiero a Pietro cuando dice y reconoce por qué se casó, que me gustaría en algún momento ver esto en el teatro, porque estoy convencida de que así los disfrutaría más. 

Leopardo al sol, Laura Restrepo


Sinopsis: ¿Qué sucede cuando ante la ausencia de justicia florece el sofisticado e inclemente arte de la venganza? Por un lío de faldas, Nando Barragán da muerte a su primo hermano, Adriano Monsalve, y éste es el detonante de una saga marcada por un férreo código de honor: la sangre con sangre se paga y la guerra sólo encontrará fin cuando un clan haya exterminado a todos los miembros varones del otro. Restrepo construye un thriller en el que arraigados valores tribales y ancestrales ritos de guerra se enfrentan al crudo pragmatismo sicarial de la modernidad, donde el dinero irrumpe como arma letal. Leopardo al sol es una novela en la que la lucha a muerte entre hombres se contrapuntea con el afán de las mujeres por preservar las vidas de los suyos, y también es la apasionante historia de un amor que atraviesa la barrera entre los bandos rivales y desafía la inevitabilidad de la guerra.

En esta historia los Monsalve y los Barragán llevan años matándose. Las mujeres Barragán andan siempre de negro porque no pasa el luto de uno cuando ya les mataron a otro. Parece que la guerra sólo va a tener fin cuando un clan extermine al otro. Aunque sea ficción, la historia que cuenta Laura Restrepo aquí es una historia de la que hemos oído hablar al vivir en América Latina. Las familias se matan entre ellas, los carteles se matan. La gente de a pie lo observa con una mezcla de terror y curiosidad, depende que tan cerca del fuego estén, los inocentes mueren y las reglas se respetan... con un extraño código de honor que nadie de fuera entiende, supongo. 

La historia de los Barragán y los Monsalve está contada desde los ojos de los de fuera y parece una historia contada por el chisme y reconstruida por el narrador. El libro se me fue como agua porque hablaba de cosas que conocía y porque una de las piezas principales de la historia, la esposa de uno de los Monsalve, harta de la violencia, le pone un ultimatum a su esposo. Alina Jérico expresa su punto de vista, pero Mani Monsalve nunca le hace mucho caso. Finge hacerlo cuando tiene miedo de verse abandonado, pero siempre vuelve a los pasos que hicieron que Alina se enojara, creyendo que lo ama lo suficiente como para olvidar sus amenazas. Mi personaje favorito fue ella, definitivamente.



La novela está situada en Colombia, el país de Restrepo, donde entre los ochentas y los noventas ocurrió una ola de violencia sin precedentes. No por nada Colombia tiene fama por los paramilitares, los narcos, las guerrillas. Y, además, como dice Restrepo en el libro:
Colombia es el país del mundo donde más milagros se dan por metro cuadrado. Bajan del cielo todas las vírgenes, derraman lágrimas los Cristos, hay médicos invisibles que operan de apendicitis a sus devotos y videntes que predicen los números ganadores de la lotería.
Es, sin duda, el lugar perfecto para ambientar este libro. Se los recomiendo, me parece un buen libro. Además que es perfecto para aquellos o aquellas que quieran conocer más libros escritos por autores o autoras de América Latina.

Aquí no es Miami, Fernanda Melchor


Sinopsis: Las crónicas de Fernanda Melchor dan cuenta de la degradación humana en uno de sus aspectos más sórdidos. Lo que su libro hace es manifestar la ignominia en toda esta rudeza. En una época de límites borrosos entre la verdad y la mentira, el caos y el orden, el horror y la indolencia, la delincuencia organizada y el Estado, aparece Aquí no es Miami, un libro de relatos híbridos, aleación entre periodismo y literatura, que aborda lúcidamente las condiciones que germinaron el terror de la llamada Guerra contra el Narcotráfico en un estado especialmente golpeado por esta debacle como lo es Veracruz. Más allá de la intención de entregar un recuento de datos duros, Melchor nos ofrece historias sobre personas: víctimas y criminales, sí, pero sobre todo hombres y mujeres comunes entregados a la lucha por la supervivencia, con esa mirada suya honda y compasiva, pero cruda y directa, con la que es inevitable involucrarse y conmoverse. El Veracruz de Fernanda Melchor no es tanto un escenario sino un personaje en esta ola de violencia. La cercanía de la autora con las historias que narra, y un uso siempre arriesgado del lenguaje, son las mayores fortalezas de esta nueva edición revisitada que cuenta con una nueva crónica. Y aunque estos relatos se enmarcan en una temporalidad, son aún reflejo deun país cuyas arenas siguen siendo movedizas.

Los relatos/crónicas que conforman Aquí no es Miami fueron escritos en un lapso amplio, como de 2002 a 2011, si la memoria no me falla. Son relatos todos diferentes, pero unidos porque están todos ambientados en el puerto de Veracruz. Son, además, relatos que no están interesados realmente en dialogar con la Historia en mayúsculas, como dice la propia Fernanda Melchor. Estos son esbozos, cosas que ocurrieron, no por ello menos importantes. A mí el libro me gustó justamente por eso. Las crónicas de lo que aparentemente no es importante para la Historia en mayúsculas nos ayudan a ver otras caras de la sociedad (porque finalmente la Historia se escribe con una ideología en mente y sirviendo a un sistema dominante). Mi favorita es sobre la Reina del Carnaval que acabó matando a sus hijos precisamente por la manera en la que ahonda en la dicotomía de la mujer pura/perversa, como si sólo existiera eso: dos modelos de mujer opuestos.
[...] la ascensión de una joven al estatuto de reina, emblema viviente de la alegría, la lozanía y la fecundidad de un pueblo y su posterior envilecimiento como filicida, villana mítica, bruja de cuento de hadas en cuyo nombre se exhorta a los niños jarochos a obedecer a sus madres [...], si no quieren que Evangelina venga a castigarlos
También me gustan las crónicas que involucran a los zetas, precisamente porque dejan ver la cantidad de gente que está involucrada con ellos, la cantidad de gente que sufre la ola de violencia que azota Veracruz. En las crónicas de Fernanda Melchor todo lo ves de frente, en primera persona, es imposible de ignorar. Les recomiendo el libro sobre todo a los mexicanos que quieren leer a escritoras mexicanas contemporáneas. México está ofreciendo una amplia variedad en cuestión de literatura en los últimos años, las escritoras están haciendo cosas muy interesantes, les conviene echarles un vistazo, yo sé lo que les digo.


Y bueno, hasta aquí llegó el Guadalupe Reinas. Por poco y las reseñas aterrizan en la Candelaria, pero llegaron antes. Nos vemos este año en diciembre otra vez, para que me vean leer otra vez diez libros en veintiséis días y me pregunten cómo le hago.

lunes, 26 de marzo de 2018

Wendy Guerra en Bookmate | #TravesíaFeminista

Para el mes de marzo en Libros b4 Tipos decidimos que nos íbamos a centrar en Centroamérica y el Caribe para nuestra lectura del mes y dejamos que los lectores escogieran cuál iba a ser entre tres libros diferentes de la autora cubana Wendy Guerra: Negra, Domingo de revolución y Todos se van. El voto popular decidió que leyéramos Negra, pero yo leí los tres. No es porque crean que yo soy muy responsable, es que para cuando se hizo la encuesta yo ya había leído Negra y ya había leído Todos se van y sólo me quedaba Domingo de revolución pendiente, así que me dije que era buena idea aprovechar.

Wendy Guerra es una autora cubana que radica en Cuba, en La Habana y ha colaborado con diversas revistas y periódicos de todo el mundo. Sólo una de sus novelas, que no he leído, ha sido publicada en Cuba hasta el momento (Posar desnuda en La Habana). Escribe prosa y poesía y varios de sus libros (especialmente los publicados por Anagrama) los pueden encontrar en esta plataforma maravillosa conocida como Bookmate. Si quieren leerlos recuerden que yo tengo un código de Bookmate que les recordaré abajo para que consigan un mes gratis si son nuevos suscriptores. Ahora sí, pasando a lo que nos atañe, vamos a hablar de libros. Los acomodé en el orden en el que los leí porque creo que eso me ayudará a ordenar mis impresiones sobre Guerra. 

Negra


Sinopsis: Nirvana del Risco es la primera heroína negra cubana que se muestra desnuda, abierta y descarnada ante lo que por prejuicios muchos esconden: la bisexualidad, el racismo, la política, el miedo y la cercana intimidad con el enemigo. Hija de la generación de los años 60 y rebelde protagonista habanera en los 2000, recorre el camino entre lo prohibido y lo sagrado, revelando así ocultas recetas asentadas en una cultura afrocubana (Regla de Ocha). Rituales que van desde la dinástica brujería cubana, aquella que pocos aceptan abiertamente y se usa en rituales y conjuros cotidianos, hasta el complejo equilibrismo entre raza, sexo, política y religión. Nirvana huye del oráculo convencida de que el culto afrocubano conserva la leyenda de su vida, pero decide liberarse y cambiar las reglas, desobedecer la letra que le dictan los orishas, retirando así de su vida los antídotos a terribles designios que la acompañan desde su nacimiento. Condimentos endémicos, acentos oriundos y sensuales, sabores agridulces y tropicales revelan una parte escondida de la mezclada nacionalidad cubana. A esta modelo criolla e ilustrada se le presenta un camino épico, único y oscuro que atraviesa con arrojo, ruta pasional entre Cuba y Francia, donde intenta asentarse, derribando tópicos y rompiendo los estigmas que significan ser hoy en el mundo una hermosa mujer cubana y negra como la noche. El destino trágico de esta heroína narra una parte sensible y poco explorada por la literatura femenina latinoamericana. Con un lenguaje mágico y contemporáneo, la autora nos invita a un viaje singular bañado por sublimes Lágrimas negras. La palabra «Negra» es para algunos un término tabú; para la protagonista de esta espléndida novela contiene toda la música, el sabor y el sentimiento de su cuerpo, su alma y su nación. 

Creo que en todos los libros de Guerra encontramos cosas que esperamos de Cuba y cosas que no esperamos. Cuando yo iba en la primaria recuerdo que me contaban que Cuba era un infierno en la escuela porque eran comunistas y en mi casa siempre fueron admirados de Castro y del Che, así que recibí muchos mensajes encontrados. Negra fue el primero para mí y, definitivamente, creo que por cualquier libro de Wendy Guerra que empieces te vas a encontrar con esos contrastes entre lo que esperan (lo que te cuenta la gente de lo que oyó que le contó un amigo sobre Cuba) y lo que no esperas (lo que saben los que viven en la Habana). De hecho, el libro juega con eso:
Lu se quejó a los anfitriones, pero nuevamente se escandalizaron, pues lo que se le da a alguien del Tercer Mundo es de agradecer; y si vienes de Cuba mucho peor: se supone que te están salvando la vida 
En Negra, además de encontrarnos de lleno con un país y una ciudad llena de misticismo como es La Habana, nos encontramos con su protagonista, Nirvana, una cubana negra que sufre el racismo y el doble estándar y huye de las tradiciones de la brujería y los conjuros mientras intenta, digámoslo de alguna manera, encontrarse.


En realidad lo de encontrarse es un poco trampa porque no me queda claro qué tan perdida está, pero por la voz narrativa, intuyo que mucho. Wendy Guerra tiene una voz narrativa que no varía demasiado de novela a novela, sin embargo, aunque no haya tanta diferencia, ninguna de sus novelas se parece a la otra. Así que, a su modo, aunque las voces se parezcan (porque los tres libros que están aquí los narra en primera persona), las protagonistas son muy diferentes entre sí. Lo que nos lleva, precisamente a la protagonista de este libro: Nirvana alza la voz con todas sus opiniones, busca lo que quiere, huye de designios que no le favorecen. No es definitivamente una heroína (Anagrama, get your shit together para hacer sinopsis) afrocubana. Quiero analizarla a fondo porque no sé hasta donde lleva Nirvana y hasta donde llega la visión que Guerra tiene de ella como única representación de la mujer negra. 

Porque durante todo el libro (y aunque Nirvana hable al contrario), queda claro que no es más que una representación del imaginario general de La Mujer Negra, parte token, parte personaje de verdad. Y es que hay partes y partes. Cuando el libro se refiere a su sexualidad, parece abordarlo desde el fetiche (más bien, toda una colección de ellos), es como un token. Cuando el libro habla de racismo en general (con excepciones) dice las cosas bien, pero muchas veces con un discurso aprendido de memoria que no suena tan natural. Sin embargo, al hablar de política, de Cuba, de la visión de Cuba en el extranjero, al momento que Nirvana cuestiona el idealismo de los franceses con respecto a cuba, creo que florece más como personaje de verdad que como un token.

Lo que me hace preguntarme cómo planeaba escribirlo Guerra y si lo hizo por medio de supuestos que tiene sobre la comunidad afro de su país. La verdad es que no puedo saberlo. Y como dice Roxane Gay: no hay problema en escribir sobre algo que no eres (porque de otro modo caemos en una espiral sin remedio de políticas de identidad), pero hay que hacerlo bien. Por eso creo que Guerra falla en algunas cosas y lo hace magistral en otras. Cuando Nirvana habla del ser cubano, es magistral, porque sospecho que eso es algo que Guerra conoce de primera mano. 

Por lo demás, sólo quiero anotar Wendy Guerra hizo un gran trabajo incluyendo las recetas de todos los conjuros en el libro, al final de los capítulos; que me hubiera gustado que ciertas partes fueran menos apresuradas, pero con el contenido en general de trama quedé un poco satisfecha (tengo quejas sobre la manera de presentar el discurso, pero el libro tiene un núcleo argumental que se mueve, así que estructuralmente no hay problema). Ya para acabar nada más voy a rescatar una cita que me encantó porque básicamente se mete con el primero mundo:
Podíamos contarle a la prensa que esa fundación se embolsaba el dinero de las becas para estudiantes, y que estábamos pasándola mal, pero no: sólo te creen si hablas algo malo de Latinoamérica o de África, de los árabes, es lo corriente. Pero si hablas duro y te quejas muy fuerte de este Primer Mundo, pocos estarán dispuestos a aceptarlo.
Recuerden que el libro lo pueden encontrar en Bookmate aquí.

Todos se van


Sinopsis: Relato en forma de diario personal que abarca de los ocho a los veinte años de Nieve Guerra. Todos se van narra la infancia y la adolescencia de su protagonista, quien, desde su nacimiento, viaja a la deriva de su propia vida gracias a que el Estado cubano decide su destino, siempre supeditado a un incierto desenlace signado por un matiz político-social. Nieve resiste la vida azarosa de sus padres y el pánico de crecer en una sociedad controladora hasta la asfixia que le va restando todas sus posesiones afectivas. Nieve es una sobreviviente, sagaz protagonista generacional de los cubanos nacidos a partir de 1970 que necesitan existir en primera persona desde una experiencia gregaria y colectiva que desemboca en la diáspora insular. Todos se van es una novela de ficción que recrea el diario de infancia de su autora, quien escribe en su cuaderno mientras espera en su isla el regreso de sus amores. Ha sido llevada al cine por Sergio Cabrera en 2014. El diario continuará… La primera edición de Todos se van ganó el 1.er Premio de Novela Bruguera (editorial entonces dirigida por Ana María Moix) el 2 de marzo de 2006, otorgado, en calidad de jurado único, por el escritor Eduardo Mendoza: «Una conflictiva vivencia personal y social narrada sin prejuicios de ningún tipo, un viaje instructivo y enriquecedor.»
Nacer en Cuba ha sido mimetizarme en esa ausencia del mundo al que nos sometemos. No he aprendido a usar una tarjeta de crédito, no me contestan los cajeros. Un cambio de avión de país en país puede descontrolarme, dislocarme, dejarme sin aliento. Afuera me siento en peligro, adentro me siento confortablemente presa.
Este libro se me metió en el ojo y me hizo llorar. A ver, entiendan, una vive en una casa donde la revolución Cubana es tema de sobremesa, el Che es un héroe y Fidel siempre es tema de conversación. Como quien dice, la idea que aquí tienen de Cuba es bien diferente a la que te dicen que es en realidad, pero bueno, este libro les va a romper la burbuja: ninguna de las dos es cierta. Este libro se me metió en el ojo porque además coincidió con leer a Kollontai, analizar los supuestos gobiernos socialistas del mundo (practicamente ninguno lo es) y enfrentarme a crisis políticas en mi vida. Qué mejor que aderezar todo eso con un coming of age de una chica cubana llamada Nieve escrito por Wendy Guerra; como mujer, el libro me desgarró en todos sentido; como mujer y además marxista, la mamá de Nieve fue uno de mis personajes favoritos en todo el libro (pero ya llegaremos a eso).

Bueno, en este libro se abordan un montón de temas que sólo podrían ocurrir todos juntos en un coming of age que ocurre en Cuba. Nieve viene de una familia problemática con un papá ausente que busca maneras de joder a su mamá, eso incluye pelear la custodia de Nieve cuando la niña le interese cero y nada y no esté dispuesto a hacerse cargo de ella y la maltrate (cosa que muchos hombres hacen). Tiene una madre enamorada de un extranjero al que planea seguir si un día le dicen que tiene que abandonar Cuba, aunque las cosas nunca salen como Nieve lo espera y todo un background político que adorna la novela.

Les digo que el personaje de la madre me sorprendió en todo sentido por muchas razones. Uno de ellos, es su agudo sentido de la política. Resulta que la madre de Nieve nació en el territorio cercano a la bahía de Guantánamo antes de la revolución, lo que en algún momento la hizo américana (o con posibilidades de serlo) y ella eligió apoyar a la revolución y quedarse en Cuba aun cuando toda su familia se fue. Por eso, dice Nieve, su mamá es hija de la patria, no tiene padres en sus documentos, es hija de Cuba. Y a lo largo de todo el libro se siente su desencanto con algunas cosas. Nieve dice que su mamá, una mujer que conoció al Che cuando era adolescente, desprecia increíblemente que en las escuelas apoyen ir a vandalizar las casas de los que han elegido irse de Cuba. Es una mujer que por medio de comentarios a medias o reacciones que son apenas perceptibles muestra su desencanto con partes de su país. Y como Wendy Guerra narra eso es increíblemente hermoso.

Mi madre me dice que si quiero vivir sin hablar de política tengo que irme a Canadá, a una aldea bien fría donde vive gente que tala árboles y ni se entera ni le interesa el nombre del presidente que gobierna ese país. En Cuba, según ella, la política está en lo que te comes, en lo que te pones, en dónde vives, en lo que tienes y hasta en lo que no tienes.
El libro en sí es muy corto y le da vueltas a la idea de querer salir de Cuba y no poder; querer salir pero estar atada y no querer cambiar del todo. Todos se van es una historia muy melancólica, pero muy hermosa. Porque para Nieve todos se van, pero ella se queda. Todos se van y ella se queda y ni siquiera está segura de si en verdad quiere irse. Les recuerdo que lo pueden encontrar en bookmate aquí.

Domingo de revolución


Sinopsis: Ésta es la historia de Cleo, joven poeta residente en La Habana, una autora bajo sospecha. La Seguridad del Estado y el Ministerio de Cultura creen que su éxito ha sido construido por «el enemigo» como un arma de desestabilización, una invención de la CIA. Para determinado grupo de intelectuales del exilio, en cambio, Cleo es, con sus aires críticos, una infiltrada de la inteligencia cubana. Atrapada en este vaivén de elucubraciones, prohibida e ignorada en Cuba, Cleo es la controvertida pero exitosa escritora traducida a varias lenguas que estremece a quienes la leen fuera de la isla. Sus textos narran el final de un largo proceso revolucionario de casi sesenta años. El domingo de una intensa semana de revolución que ya ha conocido dos siglos. Enclaustrada en una hermosa mansión de El Vedado bajo la maravillosa luz de una ciudad detenida en el tiempo, Cleo vive una aventura sentimental con un actor de Hollywood al mismo tiempo que «descubre» a sus padres y resiste en un país que la culpa por su gran pecado: escribir lo que piensa. Mientras Wendy Guerra creaba esta ficción en La Habana, la realidad entraba por la ventana, modificando la trama e interviniendo en ella, contaminando, con sus procesos históricos, los sucesos dramáticos que aquí se narran en tiempo real. Con esta novela, Guerra se confirma como una de las autoras latinoamericanas más agudas y sofisticadas en la construcción de sus historias. Una obra marcada por el fino humor con el que esboza la tragedia cubana, por la naturalidad con la que describe sin prejuicios una realidad que conoce al dedillo y por el lenguaje sonoro con que evoca una ciudad asediada por la música, el mar y la política cotidiana.

Y esta es, finalmente, la última novela de Wendy Guerra que leí. Ahora puedo decir que conozco a Wendy Guerra un poco más, porque en todas sus novelas, lo único que se tiene en común, es el apego a La Habana y a Cuba. Los personajes son completamente diferentes en todas y las maneras de retratarlos van variando. Domingo de revolución lo protagoniza Cleo, una escritora que radica en La Habana pero que nunca ha visto sus libros publicados en su propio país. Al ser la protagonista una escritora que no ha visto sus libros en su propio país (tal como ha ocurrido con varios libros de Wendy Guerra), todo el libro me hace preguntarme qué tan inspirada está Cleo en la propia autora, cuánto se vio reflejada en ella.


Domingo de revolución lidia con la censura cubana, pero más que con eso, lidia todavía más que las novelas anteriores con esa dicotomía de irse/quedarse y lo que implica. Pareciera que Cleo quiere irse, pero nunca para siempre. Es un tema común entre los cubanos y sobre todo en los libros de Guerra, lo que me hace pensar que es un dilema que tiene y que vive la propia escritora. Además, de los muchos otros temas tratados en este libro, me gustó la relación de Cleo con su empleada doméstica, esa relación de protección mutua, donde ambas se entienden en su condición de mujeres, aunque, evidentemente, los intereses de Cleo siempre andan por las nubes.

De todos los libros, quizá esté me dejó un poco más indiferente que los anteriores, pero no para mal. Simplemente siento que está bueno aunque no llega al nivel que le vi a Todos se van, ni tengo grandes quejas sobre él. En Domingo de Revolución, Cleopatra también está intentando descubrirse cuando un hombre llega y la cambia la historia de su familia que conoce. Es increíble ver reflejadas las relaciones de Cleo con los hombres y darse cuenta cuando son rapaces y sólo buscan de qué aprovecharse para sacar ganacia. Casi duele, porque la narradora es Cleo y nos vuelva todos sus sentimientos sobre el papel. La verdad se los recomiendo bastante y lo pueden encontrar en bookmate aquí.

Si quieren probar Bookmate y leer algo de estos libros, les traigo un código por un mes gratis: NEAPOULAIN. Sólo lo tienen que hacer válido en este link y ya están bien puestos para leer. El código será válido hasta el 31 de julio, así que tienen tiempo pa' pensar, pero no se tarden mucho, ¡que el tiempo corre

sábado, 24 de marzo de 2018

Escritoras sudámericanas de la literatura juvenil | Mini reseñas

Saben que uno de los temas frecuentes en mi blog últimamente son los libros para niños y jóvenes y estas son varias reseñas que ya debía desde hace tiempo, mucho tiempo. El espejo africano fue un libro que leí hace bastante, Y su corazón escapó para convertirse en pájaro... lo leí en el marco del maratón #GuadalupeReinas que organizamos en Libros b4 Tipos y finalmente Octubre, un crimen le leí también para una actividad de Libros b4 Tipos que fue en septiembre del año pasado, nuestro mes dedicado a la literatura infantil y juvenil latinoamericana escrita por mujeres. Por eso quiero ponerme al corriente con las reseñas y que mejor que aprovechar el final del marzo, el mes donde el blog sólo habla de mujeres para hablarles de las tres escritoras de estos libros.

El espejo africano, Liliana Bodoc


Sinopsis: Esta es la historia de un espejo de ébano tallado en África, obsequio de bodas de Imaoma para su esposa, Atima. La hija de ambos, la pequeña Atima Imaoma, es llevada a América por los cazadores de hombres; junto con ella viaja el espejo de su madre. Es así como este objeto comienza a recorrer el mundo y va enlazando el destino de distintas personas en distintos lugares: una esclava africana, el general José de San Martín, un temeroso huérfano español… Y cuenta las arduas luchas que tantos hombres y mujeres afrontaron para obtener la libertad. Una historia que empezó hace dos siglos, pero aún no ha terminado

HONREN LA MEMORIA DE LILIANA BODOC LEYÉNDOLA. Creo que Liliana Bodoc es una de mis argentinas favoritas, sin duda. Escribe de muchas cosas que me gustan y aunque este libro lo leí hace muchísimo, no quiero perder la oportunidad de hablar de él, aunque sea brevemente. El espejo africano es una pequeña novela, ganadora del premio El barco de vapor 2008 que rescata la herencia esclavista de América Latina. Porque la colonización también nos trajo esclavos y una historia que no solemos voltear a ver demasiado. Esta novela cuenta la historia de un espejo que llega a Argentina (colonizada por españoles) como una de las pocas pertenencias de Atima Imaoma, una niña negra que está condenada a vivir en la esclavitud.


No sé por qué la herencia esclavista (no sé le puede llamar de ninguna otra manera a esa parte de la historia de nuestro continente) es algo que no hemos volteado a ver y enfrentado. En casi todos los países que fueron vasallos de España, la esclavitud se abolió o se intentó abolir durante las guerras de independencia (aquí lo hizo Hidalgo y en el sur lo intentó hacer Bolivar) y una vez que se logró fue algo que no he visto que se haya confrontado en mucho mucho mucho tiempo (digamos que por ejemplo México se niega a reconocer a una comunidad afromexicana, alegando que todos caben bajo el término "mestizo" porque estamos ya todos muy mezclados). Liliana Bodoc recupera una de esas múltiples historias y la cuenta a través de los años y las décadas con la ayuda de sólo un espejo que va cambiando de manos poco a poco.

Me parece que es un libro que se lee rápido y que es una historia esperanzadora, aunque no le faltan sus momentos desgarradores (no olvidemos el tema que trata). Si conocen a Liliana Bodoc por sus trabajos de fantasía épica (La saga de los confines y Tiempo de dragones) probablemente este libro se les haga mucho más sencillo, pero igualmente reconocerán su prosa y su manera tan poética de narrar. El libro está editado por SM, por si quieren saber dónde conseguirlo... o pueden preguntarme directamente.

Y su corazón escapó para convertirse en pájaro..., Edna Iturralde


Sinopsis: Los catorce relatos que conforman este libro son resultado de una ardua investigación sobre la historia de los negros de origen africano del Ecuador desde el siglo XVI hasta nuestros días. En ellos el lector conocerá las lamentables situaciones que estos grupos sociales enfrentaron, así como lo que hicieron para defender sus derechos humanos y constituirse como parte de Ecuador.

Este es un libro de cuentos de la autora ecuatoriana Edna Iturralde. Resulta que este es otro libro que rescata la historia negra de América Latina y lo hace como lo hace Liliana Bodoc: a través de los años y las décadas, pero en este caso, lo hace con catorce distintos cuentos que tienen escenarios muy distintos unos de otros, pero que abarquen una pluralidad de voces increíble. Es más, ¡hasta el libertador Simon Bolívar aparece en varios de ellos! Este fue el primer libro que leí de Edna Iturralde, nunca la había leído, no la conocía, de hecho, ni siquiera me sonaba su nombre, porque es hasta esta edad que estoy poniéndome al corriente con muchos libros infantiles y juveniles que no leí en la época de mi niñez o adolescencia, pero es una escritora latinoaméricana bastante conocida. 


Los relatos son fáciles y rápidos de leer, son dinámicos y tratan de temas muy diferentes, a pesar de estar enmarcados en un tema muy global en específico y nos permiten conocer la diversidad racial y cultural de América Latina. Además, para quienes leen poco o nada o están acostumbrados a no leer, empezar con cuentos siempre es algo ideal, porque es una estructura más sencilla que una novela completa, son cortos, se pueden leer lentamente, etcétera. Así que si quieren un libro para alguien que lee poco, este les puede servir (les juro que sé de que hablo, me dedico a fomento a la lectura para niños y jóvenes en mi vida real).

El libro estaba publicado por Alfaguara Juvenil, pero ahora que todos los sellos editoriales de Santillana pasaron a ser de Penguin (ejem #monopolioeditorial) pues pasó a la colección loqueleo, donde lo pueden encontrar. Es un excelente libro para jóvenes, se los recomiendo, yo lo leí en diciembre del año pasado para el maratón #GuadalupeReinas.

Occtubre, un crimen, Norma Huidobro


Sinopsis: Inés encuentra, en el ruedo de un vestido, una carta de 1958. En ella, una adolescente pide ayuda a una amiga para evitar el asesinato de su padre y tal vez su propia muerte. Intrigada, la protagonista se embarca en una búsqueda detectivesca que la llevará al barrio de San Telmo, a una casa antigua y a dos asesinatos sin resolver. ¿Será posible encontrar a los responsables después de más de cuarenta años? Inés se pone en contacto con Amparito, una jubilada que conoció a Elena, la autora de la misteriosa carta. Juntas irán superando obstáculos, atando cabos hasta llegar a develar la verdad.

Cambiamos un poco de tema porque este libro encaja perfectamente en el suspenso y el crimen y esas obras de investigación donde por más pistas que tengas, siempre parece que el escritor va por delante de ti. Norma Huidobro crea una historia increíble que se desenvuelve en Buenos Aires a dos tiempos. Inés encuentra una carta de ayuda cosida en un vestido que data de 1958 donde una adolescente le escribe a una de sus amigas y así es como esta jovencita se mete de lleno en dos asesinatos sin resolver para lo que está decidida encontrar una respuesta.


La obra, además de centrarse tanto en el misterio la obra, en el subtexto, habla de la vida de las mujeres en una y otra época, además que hace un evidente contraste entre las mujeres de la clase alta, presas de sus casas, sus familias y sus obligaciones, con las de la clase más baja, presas de sus trabajos y de la falta de oportunidades. Para Inés todo es otro mundo, porque ella va a la escuela, piensa sacarse una carrera, pero las mujeres sobre las que está investigando tuvieron vidas muy diferentes que ella. Es un detalle que aprecié bastante, a mí que me gusta analizar las obras con perspectiva de género.

Este es un libro que ganó el premio El Barco de Vapor en Argentina en el 2004 y fue un premio bastante bien merecido, es un libro muy interesante, que te mete completamente en la lectura, yo sí se los recomiendo. Lo edita Ediciones SM, por si quieren saber donde encontrarlo.

lunes, 12 de marzo de 2018

Casas vacías, Brenda Navarro | Reseña

Sinopsis: Casas vacías habla del dolor de las mujeres ante la desaparición de un hijo y de su propia vida. Es una novela que también cuestiona la maternidad y abre la posibilidad de un diálogo sobre cómo se enfrentan las maternidades no solicitadas y que son impuestas socialmente. Casas vacías es la primera novela de Brenda Navarro y el primer libro editado por Kaja Negra. Es el primer paso de nuestro proyecto editorial.

Esta es una novela que puede leer todo el mundo, sólo necesitan descargarla. Ya les puse el link al proyecto editorial en la sinopsis, pero si no, también la pueden encontrar en Bookmate de manera totalmente gratuita. Ahora sí, quiero pasar a contarles un poco del libro y de lo que me pareció, porque me parece que es un libro con tantos temas, con tanta profundidad, que no acabaré nunca de hablar de él. Casas vacías es una novela que agarró mi corazón, lo estrujó, lo hizo pedazos y después me lo regresó todo maltratado, es un libro que tuve que darme tiempo para digerir, puesto que no sabía exactamente como sentirme al acabarlo, es un libro impresionante. Ya verán, espero convencerlos con esta reseña.


La autora es la mexicana Brenda Navarro, a quien pueden encontrar en twitter como @despixeleada, por si quieren conocerla un poco más; también dirige el proyecto Enjambre Literario y es estudiante del Máster de Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía por la Universidad de Barcelona. Yo no la conocía para nada hasta que tuve el libro y empecé a leerlo en mi cuenta de Bookmate y, definitivamente, qué buena carta de presentación. La conocí sólo por sus letras y de verdad me sorprendió, Casas vacías es una novela que habla del dolor sin caer en lo cliché, habla de la pérdida de manera completamente sincera, es un libro impresionante. Decidí, pues, dividir esta reseña en varios tópicos para poder hablar de todo un poco con orden.

Los desaparecidos


México es un país de desaparecidos. Algunos los olvidamos a veces, porque son tantos que contarlos se ha vuelto casi imposible. Pero sus mamás siguen buscando, aunque sea un indicio, lo que sea, siguen exigiendo que aparezcan y que se los regresen. ¿Se han preguntado lo que sienten esas mamás mientras buscan, de manera incansable, aunque sea una pista del paradero de sus hijos? Con los desaparecidos uno no puede tener un duelo como con los muertos, ¿qué tal si están vivos? De repente, están siempre vivos, hasta que no aparezcan, están siempre vivos. En esta historia, Daniel tiene tres años cuando desaparece casi enfrente de los ojos de su mamá, que lo había llevado al parque. Se lo roban casi enfrente de ella y no lo vuelve a ver.


Desde ese momento, ocurre un torbellino en sus emociones. Daniel es su único hijo, no tiene otro, es autista, ¿qué va a hacer sin ella? De repente se siente mala madre, porque se lo robaron cuando se suponía que ella estaba vigilándolo, porque admite, sin muchos remordimientos, que hubiera preferido que fuera su hija adoptiva/postiza, la sobrina de su esposo, la que desapareciera, en vez de Daniel, el único hijo que tenía. Entonces, durante todo el libro, nos vemos obligados a prescenciar su catarsis, ver sus sentimientos que la desbordan y que no siempre son los que uno espera de la madre de un desaparecido (porque ellas parecen siempre idealizadas, una madre abnegada que lo hace todo por buscar a su hijo, a la que los medios ignoran cuando habla, pero refieren siempre que pueden sólo para reforzar las ideas de las madres abnegadas). No tenemos otra que verla romperse, una y otra vez.
Se hablaba de sangre, de asesinatos, de cifras, pero nadie hablaba de nosotras. Nuestros hijos desaparecían al doble, una vez físicamente, otra, con la indolencia de los demás.
¿Daniel estará bien? ¿Comerá bien? ¿Vivirá bien? Todas las preguntas pasan una y otra vez por su cabeza mientras ella se siente incapaz de hacerse cargo de su propia vida y se siente como madre inepta por no poder hacer más para que Daniel aparezca. De verdad, lo que más transmite su historia es la desesperación y una avalancha de sentimientos que, como lctor, de repente no sabes bien dónde meter. Quizá porque estamos acostumbrados a las historias de La Madre idealizada, abnegada, sacrificada, a la madre resignada que le exige a las autoridades que busquen a su hijo, que todo este despliegue de desesperación y de rencor (contra ella misma, contra su hija adoptiva, contra su propia maternidad) nos parece extraño y ajeno.


Las maternidades (semi)forzadas


Como en este mundo estamos rodeados de todo ese discurso que dice que una mujer no está completa como mujer hasta ser madre, quizá no las vemos. Para la sociedad, el ideal de mujer es una incubadora que hace el trabajo doméstico y realiza todos los trabajos de cuidado, además de estar siempre bella y dispuesta a que los hombres te cosifiquen. A las mujeres que no pueden tener hijos no se les considera mujeres completas; a las que no quieren tener hijos, se les trata de tontas porque... ¿por qué no querrían ser parte del milagro de la vida? Cuando una pareja se casa, lo que sigue es que todos te pregunten cuándo chingados vas a encargar. Y cuando nace el primero, no falta quien te dice que para cuando la parejita. No importa que no quieras tener hijos, de repente sólo sirves para eso.


La madre de Daniel explora la idea de su maternidad como una maternidad de la que se arrepiente, que fue (semi)forzada, que creyó que quería porque sentía que debía quererla, pero para la cual nunca estuvo preparada. Hay una parte del libro donde ella misma cuenta como se autoconvenció, mientras estaba en España, que todo iba a funcionar. Que Nagore, su sobrina política, podía ser también su hija después de perder a su madre, que después de la pesadilla del embarazo todo sería un sueño (porque eso le habían vendido con El Milagro de la Vida). Podemos experimentar su desesperación como madre, como siente que las circunstancias la obligaron a tener dos hijos en vez de sólo uno, como de repente no sabe qué hacer con Nagore, porque nadie se toma el tiempo de escuchar a Nagore, que perdió a su madre, a su país y a sus abuelos de tajo porque se la llevaron a México. Como de repente tampoco sabe que hacer con Daniel, que es autista y no logra conectar con él, no logra hacer que su marido conecte con él, que sea el padre amoroso que le contaron que sería.
La lactancia es el reflejo de las madres que quieren ahogar a los hijos ante la imposibilidad de no poder comerlos. Les ofrecemos el pecho no solo por instinto sino por el deseo obliterado de acabar con la descendencia antes de que sea demasiado tarde.


Toda la historia es desgarradora no porque nos haga ver que a veces los seres humanos somos seres horribles, sino que nos enseña, casi con lupa, los sentimientos desesperados de una madre que siente que no le pidió a nadie su maternidad y que quiere a su hijo a pesar de que parece tener arrepentimiento.

La violencia de género


Por supuesto, en una historia de mujeres, la violencia de género siempre se hace presente. Todas las mujeres estamos sujetas a ella siempre. La mujer que se roba a Daniel (y lo renombra) es una mujer que sufre violencia intrafamiliar y se muda con un novio violento para escapar de ella. Sale de una para ir a meterse a la otra, como quien dice. No es una mujer de muchas opciones, no tiene dinero, no tiene estudios. Lo que más desea es un novio que le haga un hijo porque siente que siendo una familia su vida se va a arreglar (o más bien, jugando a la familia). Sufre violencia y es desgarrador porque la tiene normalizada, porque ella misma decide que vivir en un ambiente violento es mejor que vivir en uno más violento.
Supimos, mediante los papeles delgados y escritos con máquina de escribir obsoleta del expediente judicial, que Xavi mató a Amara en un pelea que había durado cinco años de los doce de matrimonio.
Sin embargo, no es la única historia de violencia contra la mujer que se nos cruza en el libro. La violencia sistemática es algo que atraviesa constantemente a todas las mujeres del libro, estén o no presented. La madre de Nagore fue la víctima de un feminicidio. Parece que en el libro nadie sabe bien como lidiar con ello, como lidiar con Nagore, con la historia, ¿cómo enfrentarse a eso cuando te pasa a ti? El libro explora un poco esa idea de la sociedad que las madres de los asesinos tienen la culpa de que sean asesinos. Porque la maternidad siempre está vigilada, hay que ser la madre perfecta y aún así nadie te asegura que, en algún momento, no te señalarán con el dedo y dirán que eres la peor madre del mundo.


Ya concluyendo, les recomiendo mucho este libro, que además es maravilloso que su distribución sea gratuita en digital. Es un libro muy desgarrador, pero es muy hermoso, no puedo dejar de recomendárselos.
¿Por qué les llaman desaparecidos y no se atreven a llamarles muertos? Porque los muertos somos los que los buscamos, ellos siempre, siempre seguirán vivos.
Actualización al 24 de abril de 2020 (que la autora de la reseña debió de haber hecho antes, pero le dio flojera): el libro ya no se encuentra publicado como proyecto gratuito en Kaja Negra, sino que ahora es parte de la Editorial Sexto Piso. Lo pueden conseguir con ellos. ¿Pero qué creen? Está también disponible en Bookmate).


sábado, 10 de marzo de 2018

Si me permiten hablar, testimonio de Domitila Barrios de Chúngara

Sinopsis: Esposa de un minero y madre de siete hijos, Domitila fue la única mujer de la clase trabajadora que asistió a la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, organizada en México en 1975. Ahí surgió la idea de este testimonio que contiene elementos para un análisis histórico profundamente innovador porque expresa una interpretación de los hechos a partir de una visión popular. 

De este libro, Domitila no está acreditada como la autora, sino otra mujer. La verdad, es que aunque otra mujer haya compilado el libro, creo que Domitila se lleva casi todo el crédito por este libro y todo lo que narra en él. Domitila Barrios de Chúngara es una de las mujeres que más admiro y que más he admirado en mi vida. Antes de hablarles en sí del libro, quiero hablarles de quien fue Domitila y lo que significó esta mujer para la historia de Bolivia. 

Domitila Barrios de Chúngara era la esposa de un minero y vivía en Siglo XX, una comunidad minera de Bolivia. Tenía siete hijos y participaba activamente en los comités sindicales. Domitila nunca tuvo una vida sencilla, los rigores el ritmo de vida minero acabaron con su madre cuando ella era apenas una niña, su padre estaba metido en política y tratabajaba como sastre de la policía minera. Ya casaba, viviendo en el pueblo que la había visto nacer, fue parte del Comité de Amas de Casa del Distrito Minero Siglo XX, junto con otras muchas mujeres, esposas y viudas de mineros, que sostenían que ellas también trabajaban, tanto como todos en la comunidad, sólo que su trabajo doméstico no era remunerado y lo que habían para apoyar el sueldo de sus maridos no bastaba. 

Domitila fue famosa y conocida por oponerse a las dictaduras de René Barrientos Ortuño y de Hugo Banzer Suárez. Fue víctima de la represión y torturada por militares, por lo que perdió a un hino nonato (esto ocurrió durante lo que se conoce como la Masacre de San Juan). Vino a México a la Tribuna por el Año Internacional de la Mujer instituido por Naciones Unidas en 1975 y fue casi la única, si no es que la única, mujer de clase obrera que asisitió (y donde tuvo una discusión de Betty Friedan, puesto que la estadounidense no comprendía que sus planes no se podían aplicar a las mujeres de los mineros en Bolivia, y que sus circunstancias no eran las mismas) al eventó. En 1977, tal como narra Galeano en su libro Mujeres, inició una huelga de hambre junto con otras cuatro mujeres mineras contra la dictadura. Eran cuatro mujeres contra toda una dictadura. Y sin embargo, le dieron la vuelta a la historia: a estas cinco mujeres se unieron más tarde miles de personas y al régimen militar no le quedó más remedio que renunciar en favor de la democracia.


En pocas palabras, esa es Domitila Barrios de Chúngara, líder minera y mujer extraordinaria. Por lo que menciona en Si me permiten hablar, era marxista o socialista (una de las dos, porque menciona las dos corrientes), abogaba por la liberación de la clase obrera, diciendo que sólo así las mujeres como ella podrían encontrar una liberación real (porque ellas, obviamente, no querían la igualdad con sus maridos, sino que reclamaban mejores condiciones para toda la clase obrera en conjunto). Para conocerla, creo que lo mejor es leer este libro testimonial, Si me permiten hablar. No es un libro muy largo y, ahora sí, voy a pasar a hablar de él. 

El libro Si me permiten hablar, habla primero de la realidad de los mineros bolivianos y sus jornadas de trabajo, junto con las jornadas de sus esposas y de sus hijos. Como dice Domitila, allí todos trabajan, porque es la única manera que tienen de subsistir. Después Domitila nos habla de su historia personal, pero lo que me llama la atención es que Domitila tiene un gran sentido de comunidad a lo largo de todo el libro. Llega a rechazar becas para sus hijos por parte del gobierno porque eso sólo era una manera de comprarla y de silenciarla (puesto que era a cambio de que dejara de hacer bulla), mejores pocisiones para su marido (con las mismas condiciones) y ella misma dice que ella no quiere una mejor vida sólo para ella, que eso sería egoísta, que ella quiere una mejor vida para toda su comunidad, que quiere mejores condiciones de vida para todos los mineros, que si no, no tiene caso


El libro está contando como un testimonio oral, lo cual en cuestiones de narrativa es muy bonito, pero pues, en este libro es lo de menos. La autora original eligió preservar todos los modismos de Domitila (lo cual es, definitivamente un acierto, puesto que muchas veces, en un intento de universalizar el mensaje, se hace neutro el idioma y entonces tenemos algo escrito en un idioma que nadie habla). Bueno, entonces, quiero contarles primero un poco de que me hace amar tanto a Domitila. Ella es de las primeras mujeres que conocí que cuestionaban qué tanto podían ser las mujeres iguales entre sí sólo por su condición de mujeres y que hacía notar que, por mucho que pudieran tener en común, una mujer de clase alta no iba a tener las mismas necesidades inmediatas que una mujer de clase obrera. 

Respecto a eso narra una de sus experiencias en la Tribuna del Año Internacional de la Mujer en México en 1975, después de una discusión que ocurrió.
Entonces yo pedí la palabra. Pero no me la dieron. Y bueno, yo me paré y dije:
—Perdonen ustedes que esta Tribuna yo la convierta en un mercado. Pe-ro fui mencionada y tengo que defenderme. Miren que he sido invitada a la Tri-buna para hablar sobre los derechos de la mujer y en la invitación que me man-daron estaba también el documento aprobado por las Naciones Unidas y que es su carta magna, donde se reconoce a la mujer el derecho a participar, a orga-nizarse. Y Bolivia firmó esta carta, pero en la realidad no la aplica sino a la bur-guesía.
Y así, seguía yo exponiendo. Y una señora, que era la presidente de una delegación mexicana, se acercó a mí.
Ella quería aplicarme a su manera el lema de la Tribuna del Año Interna-cional de la Mujer que era “Igualdad, desarrollo y paz”. Y me decía:
—Hablaremos de nosotras, señora... Nosotras somos mujeres. Mire, señora, olvídese usted del sufrimiento de su pueblo. Por un momento, olvídese de las masacres. Ya hemos hablado bastante de esto. Ya la hemos escuchado bas-tante. Hablaremos de nosotras... de usted y de mí... de la mujer, pues.
Entonces le dije:
—Muy bien, hablaremos de las dos. Pero, si me permite, voy a empezar. Señora, hace una semana que yo la co-nozco a usted. Cada mañana usted llega con un traje diferente; y sin embargo, yo no. Cada día llega usted pintada y pei-nada como quien tiene tiempo de pasar en una peluquería bien elegante y pue-de gastar buena plata en eso; y, sin embargo, yo no. Yo veo que usted tiene cada tarde un chofer en un carro esperándola a la puerta de este local para recogerla a su casa; y, sin embargo, yo no. Y para presentarse aquí como se presenta, estoy segura de que usted vive en una vivienda bien elegante, en un barrio tam-bién elegante, ¿no? Y, sin embargo, nosotras las mujeres de los mineros, tene-mos solamente una pequeña vivienda prestada y cuando se muere nuestro esposo o se enferma o lo retiran de la empresa, tenemos noventa días para abandonar la vivienda y estamos en la calle.
Ahora, señora, dígame: ¿tiene usted algo semejante a mi situación? ¿Ten-go yo algo semejante a su situación de usted? Entonces, ¿de qué igualdad va-mos a hablar entre nosotras? ¿Si usted y yo no nos parecemos, si usted y yo so-mos tan diferentes? Nosotras no podemos, en este momento, ser iguales, aun como mujeres, ¿no le parece?'

Domitila defendía la necesidad de trabajar junto a los hombres obreros para lograr la liberación de los trabajadores, sin embargo, se quejaba también de las injusticias que esos mismos hombres cometían contra sus esposas. Una vez, antes del Año Internacional de la Mujer, las mujeres del Comité de Amas de Casa de Siglo XX convocaron a una manifestación para pedir mejoras laborales para los mineros y para la comunidad. Muchos hombres se oponían a que las mujeres se metieran en la política, puesto que les parecía que eso no era propio de ellas, sin embargo, a esa manifestación acudieron más de 1500 mujeres en total. Después de la manifestación, sin embargo, algunos hombres, enojados, golpearon a sus mujeres por haberlos desobedecido. El Comité no dudó en condenar el hecho a través de la emisora de los mineros, diciendo que esos hombres que habían golpeado a sus esposas debían ser ajentes del gobierno, pues de otro modo no se podía explicar que se opusieran a que sus mismas esposas buscaran mejoras laborales para ellos. Me pareció un momento muy bonito dentro de la historia de Domitila.

Con el tiempo, dice Domitila, los hombres se fueron acostumbrando a que las mujeres se metieran en la política y con los Comités. Ya no lo cuestionaban tanto. Cuando ella vino a México, invitada, y no le querían dar la visa, varios dirigentes mineros se plantaron con ella en La Paz, amenazando con hacer huelga y quejarse en las mismísimas Naciones Unidas, diciendo que no sólo las esposas de los ricos tenían derecho a ir a la Tribuna, sino que también sus esposas, las esposas de los mineros, tenían derecho. Y Domitila vino a México. Cuando estuvo presa y logró hacerlo saber, hubo huelgas de los mineros para apoyarla.

Las huelgas de hambre de las mujeres fueron decisivas en Bolivia
En fin, para mí, este Testimonio de Domitila es básico para entender las circunstancias de las mujeres obreras, trabajadoras y las esposas de los obreros y de los trabajadores. Para leerlo y comprenderlo. Además, este libro le puede quitar a muchos la idea de que las mujeres pobres no tienen conciencia política o no pueden entender de política. Domitila es una mujer con gran conciencia política, que se educó como pudo y con los medios que necesitó para entender las circunstancias de su vida y, sobre todo, de su país. No puedo recomendarlo más, de verdad. Además, como soy de la idea de que hay que colectivizar la información y el conocimiento, este libro está en mi Biblioteca personal de libros sobre feminismo y la cuestión de la mujer y lo pueden encontrar en este link.

domingo, 4 de marzo de 2018

Nuevo boom femenino latinoamericano en Bookmate | Mini reseñas

Yo es que soy una máquina para recomendar bookmate, es una aplicación que me encanta por lo amplio de su catálogo y que les recomiendo a todos (nada más porque tiene libros increíbles que de otro modo no podría conseguir). Hoy traigo puros libros de mujeres, como es mi costumbre y porque, además, estamos en marzo. Eso significa que todo lo que no esté escrito por una mujer o tenga que ver directamente con la cuestión de la mujer, se va a esperar, de menos, hasta abril. Aquí, en este blog, marzo es el mes de la mujer todos los años, así que se van a hartar de ver como reseño libros de mujeres por aquí. 

Este mes traigo a escritoras latinoamericanas y, no sólo eso, traigo a escritoras enmarcadas dentro de un fenómeno llamado y conocido como "El nuevo boom latinoamericano femenino". Esto no me lo acabo de inventar yo (y porque si me lo hubiera inventado yo, hubiera omitido el femenino y lo hubiera cambiado por algo como de escritoras, o escritoras en el nuevo boom latinoamericano, o yo que sé, porque sólo lo femenino necesita distinguirse de lo masculino, lo masculino simplemente es). La primera idea de que el boom latinoamericano también es de las mujeres la vi yo en El País, que hablaba de una nueva generación de escritoras de toda América Latina que se está abriendo paso en la literatura. Pueden conocer a varias autoras aquí: El otro "boom latinoamericano" es femenino. Hoy traigo tres reseñas de autoras mencionadas dentro de este fenómeno, con libros que pueden encontrar fácilmente en Bookmate. 

¿Qué es Bookmate? Si todavía no saben, es una aplicación rusa que es maravillosa porque es como el Netflix de los libros. Altamente recomendable por mí, porque ahí he leído muchos libros y, además, tiene un gran catálogo de libros gratuitos. Los animo a probar la app, de verdad es que no se van a arrepentir. Ahora sí, vamos por las reseñas.

Siete casas vacías, Samanta Schewblin


Sinopsis: Las casas son siete, y están vacías. La narradora, según Rodrigo Fresán, es «una científica cuerda contemplando locos, o gente que está pensando seriamente en volverse loca». Y la cordura, como siempre, es superficial.
Samanta Schweblin nos arrastra hacia Siete casas vacías y, en torno a ellas, empuja a sus personajes a explorar terrores cotidianos, a diseccionar los miedos propios y ajenos, y a poner sobre la mesa los prejuicios de quienes, entre el extrañamiento y una «normalidad» enrarecida, contemplan a los demás y se contemplan.
La prosa afilada y precisa de Schweblin, su capacidad para crear atmósferas densas e inquietantes, y la estremecedora gama de sensaciones que recorren sus cuentos han hecho a este libro merecedor del IV Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero. 

El primero es también mi favorito de los libros que les traigo este día. No es por nada, pero Samanta Schewblin me encantó y ya quiero leer otros libros de ella. Los cuentos de este libro son siete y aunque reconozco que son un poco irregulares, me encantaron. Mi favorito es también el más largo porque ahí es donde se ve más obvio que Samanta está jugando con sus lectores a su antojo y de que lo hace perfectamente bien. Los narradores del libro son narradores en los que uno no puede ni debe confiar (esto es una advertencia) y que van contando las cosas a su antojo, como las perciben y como les conviene a ellos.


No es de extrañar que este libro sea mi favorito de los tres cuando este tipo de recursos literarios (los narradores no fiables) me fascinan y me encanta explotarlos. El cuento donde más que nunca uno sabe que no se debe fiar del narrador pero no sabe por qué (es como una intuición) es mi favorito, La respiración cavernaria; los personajes hacen cosas que no entendemos, hacen alusión a hechos que nunca prescenciamos, pero que allí están, cubriendo su pasado, y nadie hace bien en contarnos. Creo que durante todo el cuento hice mil y una teorías sobre lo que estaba pasando, a pesar de que no es un cuento de suspenso, no estaba leyendo un thriller donde hay que atrapar a un criminal.

No sé con que más palabras recomendarles el libro de Samantha Schewblin (una de las autoras que, curiosamente, me había propuesto leer este en el Booktag del maratón Guadalupe Reinas), porque la verdad es que me sorprendió bastante y me dejó a la expectativa de otras obras suyas. Como siempre, los cuentos son una excelente herramienta para conocer a un autor. Uno se hace de una primera impresión que lo lleva a decidir si quiere seguir o no quiere seguir leyendo. Por lo pronto, yo sólo les recomiendo a Samanta Schewblin y espero que, después de este libro, sigan leyéndola. El libro lo encuentran en este link.

El matrimonio de los peces rojos, Guadalupe Nettel


Sinopsis: En estas cinco narraciones intensas y de atmósfera delicada, Guadalupe Nettel nos propone un cruce de caminos entre el mundo animal y el universo humano para hablar de temas tan naturales como la ferocidad de la vida en pareja, la maternidad –cuando es deseada y cuando no lo es–, las crisis existenciales de la adolescencia o los lazos inimaginables que pueden establecerse entre dos enamorados. Su mirada proyecta lo subterráneo y lo secreto de sus personajes, lo anómalo, lo inconfesable.
Los cuentos de El matrimonio de los peces rojos son espacios magistralmente construidos en los que nos preguntamos cómo y en qué momento se fraguan en nosotros las decisiones más íntimas y soterradas, aquellas que, sin sospecharlo, marcarán de manera definitiva nuestra existencia.

Me llama la atención la necesidad del ser humano de humanizar a los animales para generar empatía. Por qué necesitamos encajarles a los animales nuestra concepción del género para entenderlos o explicarlos. Me explico: el género es un constructo social. Punto. Es artificial. Lo inventamos los seres humanos como una clase de opresión para la mitad del planeta (más o menos). Por eso el género es concebido como binario por casi todo el mundo y castiga a todo aquel que osa salirse del binarismo. En fin, mi pregunta es, ¿por qué tenemos que encajarle eso a los animales artificialmente para explicarlos, como ocurre en varios cuentos de El matrimonio de los peces rojos? Es un fenómeno que me interesa, sobre todo, por ejemplo, con las protectoras de animales. Los humanizan para generar empatía en la gente, por ejemplo.


En fin, esto ocurre en varios cuentos escritor por la mexicana, pues entre todos se habla de la relación de algo animal con las desventuras del ser humano. Usualmente amorosas, pero no siempre. Hay cuentos para todos los gustos en este libro. Hay cuentos más raros y más normales. Hace unos días (bastantes) estaba diciéndole a una amiga que todas las escritoras de este boom escriben muy raro o abordan sus temas de una manera muy extraña. Esto no es malo, no cuando es original, cuando te gustan los recursos que usan. De hecho, a mí varios cuentos de El matrimonio de los peces rojos me parecieron bastante buenos. 

Creo que sería un libro más sólido (en el sentido de que me hubiera gustado más también) si los cuentos no fueran tan irregulares. Hay varios muy buenos, alguno que otro mediocre. En general, entiendo que escribir una recopulación de cuentos donde todos sean obras maestras es casi imposible, pero me hubiera gustado más que los más mediocres no lo fueran tanto (el último, francamente, me pareció terrible por cliché). A pesar de todo, considero que Guadalupe Nettel es una escritora interesante y que este libro vale la pena a pesar de todo. Recomiendo mucho los cuentos para aquellos que leen poco o quieren hacerse una idea sobre algún escritor sin entrar de lleno a una novela. El libro lo encuentran en este link.

Nefando, Mónica Ojeda


Sinopsis: Nefando, Viaje a las entrañas de una habitación, fue un videojuego en línea poco conocido y pronto eliminado de la red a causa de su polémico contenido sensible. Las experiencias de sus jugadores son, ahora, el centro de los debates gamers en los foros más profundos de la deep web, pero sus usuarios no parecen ponerse de acuerdo: ¿era un juego de horror para frikis, una puesta en escena inmoral o un ejercicio poético? ¿Son tan hondas y retorcidas como parecen las entrañas de esa habitación?
Seis jóvenes comparten un piso en Barcelona y sus habitaciones vibran como colmenas. En cada una de ellas se cuecen actividades tan inquietantes y turbias como la escritura de una novela pornográfica, el deseo frustrado de autocastración o el desarrollo de diseños para la demoscene, subcultura informática artística. Sus espacios privados son arquitecturas blancas donde se explora el territorio de los cuerpos, de la mente y de la infancia. Mirillas hacia lo abyecto y hacia el decir, que los conecta al proceso de creación de un videojuego de culto.

Hay algo que quiero preguntarle a Mónica Ojeda (originaria de Ecuador) con este libro: ¿qué intentas probar? A ver, voy a elaborar un poco más, porque así igual no se entiende. La mayoría de la gente describe este libro como un libro incómodo, creo que porque no se puede describir de otra manera, no realmente. Es incómodo, pero no es incómodo con algún propósito específico. Nefando parece ser un experimento, tanto como lo es el videojuego dentro del libro, de a ver cuánto se puede escribir e incomodar a los lectores hablando de supuestos temas tabú. (Le decimos tabú a lo que no queremos mencionar o es demasiado escandaloso).

Bueno, a ver, entre la sinopsis y las reseñas que he leído, la mayoría dan vueltas en círculos para no mencionar el motivo de la incomodidad y los "temas tabú". Yo voy a ser una digna hija de la chingada y les voy a contar, porque no tengo otra forma de reseñar este libro. En Nefando hay menciones a pornografía infantil y algunos de los personajes son víctimas de. Creo que lo único que hace realmente bien el libro al darle vueltas al tema, además de incomodar al lector estupendamente, es hablar de como las reacciones de las víctimas no son lo que uno espera muchas veces y cada quien tiene sus métodos para soportar por lo que ha pasado. En fin, dejando del lado eso, no me parece que el libro tenga otro propósito que el de incomodar y hablar de como la humanidad es tan terrible. Usar un horror, como el abuso sexual infantil, simplemente para confrontarnos con los horrores humanos. No sé, yo hubiera usado otra cosa, al fin que horrores humanos hay muchos y para hablar de violencia sexual siempre he dicho que se debe de saber de qué se habla y por qué. Siempre prefiero cuando la denuncia es obvia (aunque no explícita) y no es sólo un elemento narrativo de shock.


Por otro lado, los protagonistas de la novela son de mis horrores preferidos. Una escritora pretenciosa, Kiki, (no la puedo calificar de otra manera) que cree escribir de las profundidades del ser humano cuando escribe porno (diría erótica, pero el mal gusto le da vueltas a sus narraciones) y me da un poco de cosa presentir de que alguna manera la autora se proyecta un poco en ella (sólo es un sentimiento). Un hacker que cree que se cambia el mundo desde el sillón y la pantalla de la computadora, sin idea de ética cuando se trata de retos informáticos. De los mejor formados fue el hacker, el Cuco. No critico la moral de los personajes porque son personas creadas en el papel, a veces, como en este caso presiento, con toda la intención de hacer casi posible la empatía. A veces la falta de empatía o el horror no es problema a la hora de escribir un libro (Lolita, Nabokov), a veces sí. En este libro la verdad dependía del personaje. Con Iván nunca logré conectar, ni horrorizarme. Con Kiki sentía rechazo, aburrimiento. El Cuco me daba horror, pero me parecía un bien personaje. 

En conclusión, diré que me quedé con ganas de entender un por más. ¿Para qué todo esto? ¿Para qué? ¿Por el placer de escribir un libro incómodo hablando de los horrores del ser humano? ¿Para eso, nada más? El libro lo encuentran en este link.

Si quieren probar Bookmate y leer algo de estos libros, les traigo un código por un mes gratis: NEAPOULAIN. Sólo lo tienen que hacer válido en este link y ya están bien puestos para leer. El código será válido hasta el 31 de julio, así que tienen tiempo pa' pensar, pero no se tarden mucho, ¡que el tiempo corre