Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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lunes, 13 de febrero de 2012

Me queda la palabra, Blas de Otero


Ayer acabó la serie El Octavo Mandamiento, producida por Argos, en México y debo decir que hacía mucho tiempo no confiaba tanto —ni me gustaba tanto— una producción mexicana. El Octavo Mandamiento no fue nunca una telenovela de consumo, de esas que pasan en Teidiotiza —Televisa— y su hermanita, TVAzteca (las dos cadenas igual de choteadas con sus ideas, incapaces de producir cosas de calidad y originales). 




Tal vez por eso me gustó.

Por otro lado, la serie hace referencia a la situación política actual de mi país, y es realmente desgarrador ver como a este país se lo está llevando la chingada (y perdón las malas palabras).

El final fue escalofriante y el mensaje, muy claro: la corrupción va a seguir.

Yo a lo que vengo es a compartirles el poema que pasaron antes de los créditos finales de la serie (que me plantee poner en Hablemos de Poesía, pero sinceramente, no me apetecía. Me apetecía hablar del final de la serie y de que a mi país, a México se lo están comiendo los políticos con su maldita guerra al narcotráfico, que de guerra nada más tiene el nombre; no están combatiendo al narcotráfico para nada… pero eso sí, tenemos a un montón de muertos calificados como daños colaterales).

Pues bien, acá el poema.

Me queda la palabra


Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
Blas de Otero. 


jueves, 9 de febrero de 2012

Hablemos de Poesia (III): Inolvidable


El poema de hoy es de Alí Chumacero y me acuerdo haberlo leído en clase de lengua/literatura/español/whatever y me gusta bastante. No, no me lo sé de memoria…

Inolvidable – Alí Chumacero
Decir amor es recordar tu nombre
el ruiseñor que habita tu mirada
ir hacia a ti a través de lo que fuiste
y buscar el espacio suavemente,
buscándote cristal, desnuda forma
caída del recuerdo, o sólo nube.
Si lloro, el aire se humedece
y vuela con languidez
en lágrimas bañado
y de mis ojos naces libre sueño,
sin más navegación, inolvidable,
grácil estatua de melancolía.

Solo, como una ráfaga o ceniza,
miro aún el candor de tu cabello,
la morosa violencia de tus ojos,
hoy ya distancia, caracol cerrado
a mi rumor de corazón herido,
casi naufragio, tenebral y duelo.
En vano lejanías, o la muerte
del tiempo entre tu cuerpo agonizando,
porque en música pura estoy rendido
cuando al sentir conmigo tu presencia,
sobre mis labios mueres, amor mío.

Alí Chumacero
Nea

jueves, 2 de febrero de 2012

Hablemos de Poesía (II): Poema 20


Esta vez, en la segunda entrega de Hablemos de Poesía, les traigo otro poema, también muy famoso, que también entra entre mis favoritos, por supuesto. El poema en cuestión también me lo sé de memoria (y también lo declame frente a los idiotas de mi secundaria que no sabían apreciar poesía).

Poema 20 – Pablo Neruda

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda

Nea

domingo, 29 de enero de 2012

Soy, poema


He escrito poemas antes. Sí, pero la mayoría fue en la primaria y las maestras de mi primaria no podían imaginarse el hecho de que un poema no rimara. Hay mucha gente hoy en día que no imagina poemas que no rimen (lo cual muestra lo ignorado de la poesía contemporánea).

Así que hoy escribí esto en unos minutos y he de decir que estoy orgullosa de mi primer intento de escribir poesía.

Soy las letras sobre el papel,
soy los ojos que miran y los labios que hablan,
soy los recuerdos , soy la vida y
la piel que cubre este cuerpo.

Soy los sonidos que salen de la boca,
soy los pasos del pie desnudo sobre el suelo frío
en una tarde de invierno.

Soy el amanecer pintado de atardecer,
la lluvia por la tarde y el agua que empapa
la ropa. Soy el frío invernal, el calor de verano
y las flores de primavera.

Soy la memoria incansable persiguiendo a la
experiencia de la vida. Las manos que sostienen
la pluma que plasma las palabras en el papel.

Soy el verde de la naturaleza y el azul del mar,
el multicolor de las flores y el café de la madera.
El blanco del papel y el amarillo de los árboles en otoño.

Soy los sonidos, y los silencios.
Soy la felicidad y el miedo.
Soy la vida y la muerte,
Lo soy todo y nada.

Soy las sonrisas que reparto,
y los abrazos que doy.
Soy el amor y el odio.

Soy la fotografía en sepia sobre la repisa
y tu último recuerdo. Soy la imagen
guardada en algún rincón y las frases
de amor más bellas que se han dicho.

Soy los besos que dan mis labios
y los “te quiero” dichos.
Soy la historia de amor más bella.

Soy la memoria de este cuerpo,
el alma de este empaque hecho de piel.

Nea