Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura norteamericana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura norteamericana. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de marzo de 2026

Razzies Literarios (XI)

Antes de las mejores lecturas del 2025 tengo que platicarles de las peores. Antes de eso quiero hacer algunas aclaraciones sobre por qué lo hago, porque me preocupa de repente la retórica de la gente al hablar de las cosas negativas del mundo. Entiendo por qué las reseñas negativas generan más tráfico que las positivas: existe curiosidad sobre por qué a alguien no le gusta algo, especialmente cuando es algo que sí te gusta (al día de hoy, hay gente que todavía insiste en insultarme en mi reseña de Ten Count que tiene el dudoso honor de ser un yaoi que no me gustó en su planteamiento diciendo que es mi culpa porque no distingo realidad de ficción y si vieran otras cosas que leo y me gustan se les caería el argumento, pero no les interesa checar más, cómo que mi manga favorito este año es MADK).

Al final, entiendo a qué juego entro cuando hablo negativamente de las cosas y entiendo cómo lo hago. Tengo reglas muy duras porque el tiempo me ha enseñado que participar en el ragebait no trae nada bueno y a mí no me gusta pelearme en internet. Pero aun así, me gusta contarles. Si a ustedes les gustó alguno de estos libros, que yo opine mal de ellos no es reflejo ni de sus escritores ni de ustedes como lectores. Decir que no me gustaron no me hace más honesta ni menos honesta que sólo hablar de lo que me gusta. Mis favoritos son también honestos, y no es mi obligación entregar ninguna cuenta sobre mis omisiones porque, bueno, no soy maestra de clase corrigiendo tarea, ni critica literaria, ni está el capitalismo apuntándome con una pistola. Al final, ser hater es algo que hago por puro gusto. 

Dicho eso, vamos allá. No hay autores hispanos esta vez pero de todos modos nadie etiquete a nadie ni busque a nadie para contarle.

To Wield The Darkest Night, Beau Van Dalen

Yo quería que me gustara este libro y creo que fui víctima de mis propias expectativas. Llegué sin esperar fantasía más allá del decorado, porque este es un libro honesto que no pretende ser algo más que romance y aún así salí decepcionada. Incluso dentro de un romance formuláico (sé a lo que me meto cuando me meto a leer Romance con erre mayúscula), la historia me quedó a deber e hizo aguas por todos lados. El decorado de atrás me ayudaba muy poco, el desarrollo fue nulo y los personajes prácticamente no tuvieron un arco de desarrollo. Empezaron siendo buenas personas, terminaron en el mismo cuadrante, como si no hubiesen caminado. Lo que me pareció más interesante es la manera en la que el protagonista va encarando su trauma y en alguna parte eso también queda olvidado en pos de perseguir una positividad que se siente falsa. Entiendo que con ella la intención del autor es presentar historias de personajes trans felices y celebro, pero hace falta tanto trabajo detrás literariamente que nada me convenció. Es un libro autopublicado que se hubiese beneficiado de un ojo editor que ayudara a suavizar repeticiones cacofónicas y se asegurara de que la voz narrativa seguía un mismo hilo. 

Por otro lado, la fantasía cuando es sólo un decorado presenta también un problema en sí misma. No puede ofrecer nada más más que ser una suerte de escenografía incompleta que sólo sostiene un status quo poco pensado. Ocurre constantemente en historias estilo cottage core, hope core, etc., en donde el status quo plateado es sólo un reflejo de un sistema muchas veces capitalista o simplemente una sociedad de clases con parches encima para parecer inclusiva o positiva. Pero estos libros no son fantasía, sino romance, entonces la fantasía no puede ofrecer nada más, nunca es desarrollada, nunca es pensada, nunca tiene un por qué. La excusa para el viaje que realizan Sol, el protagonista, y su interés romántico es tan poco importante, tan risible, que no tienen ningún peso en la trama y no conduce a ningún final satisfactorio. Esta es una historia donde la magia existe, pero no tiene consecuencias, y la escenografía, a cambio, se siente sólo como un decorado barato. Yo esperaría que, incluso si este tipo de libros no son de fantasía, si tengan consciencia de la tradición que usan para construir sus escenarios y la ocupen a su favor. ¡Tienen el lenguaje!

Ellas hablan, Honor Cargill-Martin

El enésimo ejemplo de que hay mucha gente angloparlante hoy en día (no puedo creer que Honor Cargill-Martin sea inglesa, los considero menos puritanos) cree que los niños son idiotas e incapaces de comprender las complejidades de los mitos. Yo no tuve ningún problema en leer la historia de Jasón, el vellocinio de oro y Medea de niña o leer la historia de Pandora. Me pasa que yo leí muchísima mitología de niña porque me fascinó todo ese mundo después de ver una adaptación super mensa y camp de la Iliada de los Crayola Kids y leí muchísimas versiones y adaptaciones, griegas, romanas, me acerqué a mitología de otros lados, etc. Para cuando empezó el boom de Percy Jackson a mí se me hizo muy menso e infantil (pero en mal plan, en plan creo que los niños son tontos y tengo que hacer gringos a los dioses griegos) y salvo excepciones, la narrativa sobre los mitos que se ha tenido el los libros para niños y jóvenes en los círculos gringos me parece malísima. Este libro no fue la excepción.

Parte de la idea de presentar las historias de las mujeres siendo ellas las principales narradoras. El problema es que insiste en hacer los mitos más misóginos de lo que realmente y a ellas les quita los defectos para sólo dejarles las virtudes. Vamos, quiere presentar a personajes feministas pero sin ninguna complejidad, más planas que una hoja de papel, que no cometen errores. Los errores se omiten. ¿Cómo le explicas a los niños los actos de Medea, que mató a sus hijos, cuando crees que los niños son idiotas y no pueden entender narrativas que tú consideras complejas porque eres un puritano de mierda? Fácil: no se los cuentas. Todo lo que hace a las protagonistas de los mitos ser personajes relevantes de la mitología aquí deja de existir, a la autora le importa más presentar los ideales que tiene sobre ellas que dialogar con los mitos. Pésimo por todos lados y lo único positivo que puedo decir es que al menos, al menos, el arte se ve lindo. 

Penélope y las doce criadas, Margaret Atwood

El trauma del año. Pocos libros los he odiado tanto como este. Admito que tenía expectativas sobre la narrativa de Atwood y sobre todo sobre su ética intelectual. Conozco El cuento de la criada (al que le veo las costuras, pero me parece una obra muy interesante en su contexto) y esperaba que, al centrarse en el personaje de Penélope, literariamente hubiese un diálogo entre lo que es la Odisea y la historia de una reina que esperó a que su marido volviera de la guerra durante veinte años, defendiéndose de pretendientes que aspiraban a matar a su hijo y quedarse con su trono. No conseguí nada de eso. Margaret Atwood jamás dialoga con la Odisea y parece que no le interesa la historia; le importa mucho más su propia idea de Penélope y de los hombres que cualquier otra cosa. Vuelve mezquinos a personajes que no lo eran, inserta más misoginia en una obra clásica con el propósito de mejorarla o de poner a Penélope por encima de esos prejuicios. 

Pone a Penélope y a Helena en lugares opuestos de la cancha, ensañándose con Helena, burlándose de su personaje, la tragedia que representa y juzgando con ojos presentistas acciones que se narran en las post homéricas. Paradójicamente, eso hace que las post homéricas sean mucho menos misóginas de lo que es este libro. Intentando hacer un análisis de clase el texto parece aliarse con mujeres que se vuelven accesorios para el abuso sexual e incluso lo promueven, negándoles voz propia a las criadas porque incluso en los capítulos donde hablan sólo existen en razón de Penélope. Todos los personajes pierden sus atributos y se vuelven sólo pedazos planos de lo que a Atwood le conviene que sean para justificar la sarta de incoherencias que escribió acá

Me pareció de una bajeza intelectual tremenda. No puedes escribir sobre los mitos si no te interesa dialogar con ellos porque entonces lo único que ofreces es lo que es este libro: un cascarón sin sustancia, panfletario pero sin ningún valor literario, como un libro pedido por encargo porque estaba de moda darle voz (qué es esa mierda de expresión) a las mujeres de los mitos. Y como última nota, diré que, dado que su nombre es The Penelopiad en inglés (haciendo un juego con The Odyssey), me pareció medio cobarde no ponerle la Penelopiada o algo similar en español.

jueves, 12 de noviembre de 2020

This Is How You Lose the Time War, Amal El-Mohtar & Max Gladstone | Reseña

Sinopsis: Among the ashes of a dying world, an agent of the Commandant finds a letter. It reads: Burn before reading. Thus begins an unlikely correspondence between two rival agents hellbent on securing the best possible future for their warring factions. Now, what began as a taunt, a battlefield boast, grows into something more. Something epic. Something romantic. Something that could change the past and the future. Except the discovery of their bond would mean death for each of them. There's still a war going on, after all. And someone has to win that war.

(Si alguien necesita traducción de la sinopsis, pídala en los comentarios).

Words can wound—but they're bridges, too.

Creo que este año he tenido muy buenas lecturas en lo que respecta a la literatura de la imaginación: la ciencia ficción, la fantasía y el terror (sobre todo las dos primeras). No han sido mis únicas lecturas porque se sabe que soy un todo terreno que lee de todo y al que le gusta experimentar de todo, pero definitivamente han tenido cierta prioridad este año. Especialmente porque estoy en una búsqueda de referentes y porque estoy haciendo muchos proyectos que involucran estos géneros, así que considero muy importante leerlos. 

This is How You Lose the Time War es un libro corto, escrito a cuatro manos entre la escritora Amal El-Mohtar y el escritor Max Gladstone. Amal es una escritora canadiense de ficción especulativa (según la wikipedia, a mi no me encanta el término, pero creo que al hablar de ciencia ficción es muy adecuado) y Max Gladstone es un escritor americano. Cuando yo empecé a leer el libro no sabía por qué el nombre de Amal me sonaba tanto y luego me di cuenta que en Infiltradas (ese libro donde publiqué) se había publicado una traducción de su discurso en la Wiscon de 2017 (con traducción de Cristina Jurado). Ya no se consigue el libro, lo cual es una lástima (pero mi ensayo sí, momento descarado de autopromoción). Total, que ya conocía a Amal y ni siquiera lo sabía (a Max Gladstone no porque no oculto que a los hombres los leo mucho más lento).

Amal El-Mohtar

La agentes Red y Blue (ambas mujeres) viajan a través del tiempo en el libro, cada una peleando para su propia facción, mientras se dejan mensajes secretos y eventualmente, empiezan a enamorarse. La idea de historias narradas de esa manera, en las que los protagonistas pueden viajar en el tiempo es una de las cosas que más me gustan de la ciencia ficción. Una de mis novelas favoritas de romance es justamente La mujer del viajero en el tiempo, que aborda las aventuras de Henry, el viajero en el tiempo y a su mujer, Claire, que lo conoce desde siempre (debido a sus viajes) y está siempre esperándolo o preguntándose en qué época andará. El libro es de la norteamericana Audrey Nieffenegger y no lo he visto catalogado como ciencia ficción casi nunca (aunque para mí no hay duda de que lo es), sino más bien como romance (un genero más mainstream pero también estigmatizado si quienes lo abordan son autoras). También, en mi opinión, el gran acierto de Moffat como showrunner de Doctor Who (y como guionista) fue la historia del Doctor y River Song. Me quejo de muchísimas cosas de su tiempo en la serie, pero para mí sus mejores episodios son justamente aquellos en los que introduce a River Song, todavía cuando David Tennant era el Doctor y el especial de Navidad de Capaldi, The Husbands of River Song (y otros momentos). La idea de dos amantes que viajan en el tiempo y no se encuentran nunca en orden me parecía maravillosa para explorarla. Ya me fui un poco por las ramas, pero creo que toda esta verborrea aborda por qué la trama del libro de Amal y Max me encantó.

Max Gladstone

Las cartas de Red y Blue son maravillosas. Sus referencias, sus juegos, sus anhelos y deseos. Leí este libro con una amiga y lo primero que pudimos comentar sobre las cartas es que eran "intensas". Luego ya le di más vueltas al asunto y encontré otras mil razones por las que me gustaron. Un detalle sobre el libro es que todas las cartas que escribe Red fueron enteramente escritas por Max Gladstone, mientras que las de Blue fueron escritas por Amal El-Mohtar. Aunque ambos escritores tenían la estructura general de la historia, las reacciones de sus personajes a las cartas tenían un elemento genuino de sorpresa al recibirlas. También, la manera de entregar las cartas es algo que me pareció maravilloso. Mi carta favorita es, sin duda, una escrita en los anillos del tronco de un árbol, aunque también me encanta una de las últimas (la manzana) y esa que está en la lava de un volcán. Escribiendo de fantasía y ciencia ficción me parece majestuoso aprovechar que no existen los límites en la imaginación. Repito eso como merolico pero a veces parece que no entra. 

Red y Blue hablan sobre el hambre (no sólo de comida, sino de todo), cosa que me recordó mucho a la Biografía del hambre de Amélie Nothomb (algún día le haré su reseña, prometido), pero también a mi sed infinita al leer y beberme todas las letras en la página. Es posible enamorarse de alguien al leerlo y no solo eso, la escritura es constantemente una conversación (muchas veces con un interlocutor invisible) y las protagonistas de este libro lo recuerdan una y otra y otra vez a lo largo de la historia. 

Sometimes when you write, you say things I stopped myself from saying. [...] I wanted to say, words hurt, but metaphors go between, like bridges, and words are like stone to build bridges, hewn from the earth in agony but making a new thing, a shared thing, a thing that is ore than one Shift.
But I didn't, and you spoke of wounds.

El libro aborda mucho el lenguaje y miles de maneras de decir las cosas. Blue y Red buscan todo lo rojo, todo lo azul, juegan con las palabras para referirse a la otra, hablan y se explican anhelos usando sólo la palabra escrita. Son enemigas persiguiéndose en el tiempo, pero también son la interlocutora más íntima de la otra. De repente entre las reseñas me encontraba algunas que me frustraban porque decían que la historia era confusa o que sólo eran palabras bonitas; por supuesto, cada lector tiene derecho a tener la opinión que quiera y a que no le guste un libro (¡faltaría más!), pero de repente me frustra en lo más hondo de mi ser esta búsqueda de los libros sean fáciles o sencillos. This Is How You Lose the Time War es un libro que exige tu atención para leerlo, pero no es un libro que tengas que entender en todo momento. El mismo libro te va contando sobre Red y Blue, poco a poco, pero no lo da todo mascado (¿de dónde salió esta obsesión por recibirlo todo mascadito, a ver?). Así que sí, les diré que a pesar de que es corto, exige de la atención de uno pero realmente vale la pena dársela.

Max Gladstone y Amal El-Mohtar construyeron un mundo muy especial con sus palabras.También me gusta que las personajas, inicialmente enemigas, vayan poco a poco intercambiando pareceres dándose cuenta de que no son tan diferentes. A veces, en la ciencia ficción, hay muchos hombres escribiendo de muchas armas y mucha guerra, mucha violencia en naves espaciales o mundos distópicos y... no es que haya nada de malo, al final cada quien escribe de lo que quiere, pero me llama la atención que se escriba desde tanto amor a la guerra (tan terrible en la realidad, como bien señala Verónica Murguía en El fuego verde: las batallas de los poetas no se parecen a las batallas de la realidad). Rechazar la guerra por el amor y el cuidado me parece una idea que pocas veces exploramos y ver a dos personajes que no conocen otra cosa más que esa guerra que están peleando y van desarrollándose desde allí me pareció muy interesante.

I would have fought you forever. I would have wrestled you through time. I would have turned you, and been turned. I would do anything. I have done so much, and would have done as much again, and more. And yet here I am, a fool, writing you one last time, and here you are, a fool, reading me. We're one, at least, in folly. 

¿Les recomiendo este libro? Por supuesto. Si les gusta el romance y la ciencia ficción, desde luego. Si les gustan las novelas epistolares, también. Si les gusta ver como los escritores mueven y deshacer el lenguaje a su antojo. Si les gustan los romances entre mujeres (y esta es una perfecta muestra de que todos los romances LGBT tienen mucho más lugar en el mundo que sólo ser relegados al coming of age y a salir del clóset sin darle oportunidad a otro tipo de historias), también recomiendo con toda violencia. Si les gustan los viajeros en el tiempo, otra más. Espero que en algún momento este pedazo de novela sea traducida al español (los traductores tendrán un gran trabajo frente a ellos) porque me encantaría recomendarla y que fuera mucho más accesible para todos los que me leen..., pero por lo mientras aquí estamos, esperando pacientemente.

Cuando vean aparecer a este libro entre mis mejores lecturas del año, no se extrañen.

martes, 8 de septiembre de 2020

Especial de mujeres cuentistas | Reseñas

Revisando el otro día libros que había leído y que me habían gustado pero de los que nunca había hablado aquí porque me habían faltado las ganas o el tiempo, me encontré con tres millones de libros. Bueno, esa es una exageración, pero se entiende el asunto. Mi ritmo de lectura es un ritmo muy frenético para el blog, sobre todo considerando que escribir para él no es lo único que hago y que últimamente me lo he estado tomando mucho más en paz que en otros tiempos. En algún momento de mi vida estudiantil era capaz de sentarme un día a la semana, escribir tres entradas y seguir con mi vida. Y así todas las semanas. Me quedaba tiempo para leer, escribir, tener una no tan buena vida social (estudiaba por la tarde, salía a las seis los viernes como muy temprano y todavía iba de una de la tarde a siete los sábados al francés), así que no estaba mal. No me quejo: ese ritmo frenético hizo del archivo del blog algo enorme y ese archivo le permitió tener el tráfico que tiene hoy en día. 

Pero muchos libros se quedaron en el tintero aún así y ni con las 700 entradas que se cumplen con esta voy a terminar de hablar de ellos. ¡Pero no se preocupen! Tengo varios proyectos y especiales planeados justo para ir solucionando esto. Lo de hoy son las mujeres cuentistas. Supongo que ya saben que una de mis escritoras favoritas (dentro del realismo, por cierto) es Carson McCullers. Si me preguntan por ella les voy a decir que es la cuentista norteamericana por excelencia. La reseña de El aliento del cielo es una de las más viejas del blog que no me dan pena. Desde entonces otro montón de cuentistas (de géneros diversos) ha pasado por mis manos, así que hoy vamos a hablar de unas pocas de ellas.

Mi vida querida, Alice Munro

Sinopsis: ¿Bastan un beso robado, un salto desde un tren en marcha, la sombra de una mujer que me rodea alrededor de una casa, una borrachera de media tarde o las preguntas arriesgadas de una niña para conformar un mundo que se baste a sí mismo y cuente la vida entera? Si quien escribe es Alice Munro un simple adjetivo sirve para cruzar las fronteras de la anécdota y colocarnos en el lugar donde nacen los sentimientos y las emociones.La gran autora canadiense nos sorprende de nuevo con Mi vida querida , una colección de cuentos donde vemos a hombres y mujeres obligados a traficar con la vida sin más recursos que su humanidad. Comienzos, finales, virajes del destino... y de repente, cuando creíamos queel relato llegaría a su obvia conclusión, Munro nos invita a dar otra vuelta de tuerca que cambia el fluir de los acontecimientos y emociona al lector, mostrando hasta qué punto esa vida cotidiana que tanto nos cansa puede llegar a ser extraordinaria. 

Lo que se me quedó después de tantos años de haber leído a Alice Munro, haber dicho "a ver cuándo leo otro libro de ella" y jamás en la vida haber cumplido (es muy difícil cuando en el mundo quieres leerlo todo) es su extrema sensibilidad al hablar de la vida de las mujeres. Siempre tiendo a orbitar en torno a las autoras (especialmente en la ficción) por que narran desde su mitad del mundo y del cielo y no hay mujer igual a otra. Para mí leer de mujeres escritas por otras mujeres no va tanto de buscar identificación sino de conocerlas (aunque lógicamente siempre encontraré alguna con la que me identifico). El caso es que, con Alice Munro, que leí justo después de emborracharme de Carson McCullers me encontré todas mis cosas favoritas de las (énfasis en las) cuentistas de Estados Unidos y Canadá (si a veces hablo de esos países sin tirarles caca, sorpresivo). 

La prosa sencilla y al grano, pero nunca estéril. La capacidad de reflejar sentimientos complicadísimos en unas cuantas frases y hacerte entender a qué se refieren, aunque sean cosas que no hayas sentido, que no te reflejen y que no vayas a sentir. Me pasa eso muy seguido eso en los cuentos de Alice Munro. Supongo que tiene sentido que le hayan dado el Nobel (aunque no es que confíe tanto en él porque me ha dado tantos disgustos como alegrías). Bueno, si les gusta leer de la vida doméstica (en general) de las mujeres, este es probablemente su libro.

Ningún lugar semejante, Nadine Gordimer

Sinopsis: Esta selección de relatos realizada por la propia autora, personalidad activa en la lucha antiapartheid, es reflejo vivo de la evolución de las actitudes sociales en África. En su escritura, a la vez fría y apasionada, destaca la precisión del gesto y de la palabra y la maestría con la que desvela las reacciones más íntimas del individuo. Para esta mujer fascinada por el relato breve, éste «...sucede, en el sentido imaginativo del término. Escribirlo es destilar... la gota vivificante —sudor, lágrima, semen, saliva— que hará arder la página». 

Lo que más recuerdo de Ningún Lugar Semejante (seguro lo leí el mismo año que a Munro, porque hubo un momento de mi vida en que tuve sincero interés por conocer a los ganadores del Nobel, nada más por saber) es su retrato del apartheid sudafricano. Me tardé mucho más en leerlo y no puedo decir que sea de mis favoritos, pero sí es una lectura que valoro bastante. Entre las cosas que retrata hay algunos cuentos de Nadine Gordimer que remiten a la esperanza y en el retrato tan cabrón de las desigualdades creo que eso es algo que nunca debe perderse.

Además que son cosas que hacen las mujeres. Muchas veces la literatura realista (y no solo esa) suele estar secuestrada por la violencia y la crudeza. Increíblemente (si lo sabe yo, que tengo todo un ensayo sobre retratar a violencia dentro de la literatura de género aka la especulativa) es posible hacer eso y aún así ser sensible y al menos eso sí recuerdo con claridad que Nadine Gordimer lo logra. Ella fue la primera autora (y creo que hasta el momento la única) autora sudafricana que leí. También de las primeras africanas. Desde que la leí he vuelto varias veces al continente porque es algo muy variado y su literatura esconde muchas cosas maravillosas.

Pelea de gallos, María Fernanda Ampuero

Sinopsis: Pelea de gallos narra desde diferentes voces el hogar, ese espacio que construye –­o destruye– a las personas, aborda los vínculos familiares y sus códigos secretos, las relaciones de poder, el afecto, los silencios, la solidaridad, el abuso... Es decir, todos los horrores y maravillas que se encierran entre las cuatro paredes de una casa: el espanto y la gloria de nuestras vidas cotidianas. 

De los que salgan en esta entrada, esta es la lectura más reciente. Y la única que hice en el 2020. Ya lo traía recomendado de una amiga y tengo un interés especial por las escritoras latinoamericanas. Si están aquí y no son nuevos, seguro ya conocen mi bias con ellas. Bueno voy a retomar un poquito lo que dije arriba y a retomar el punto en el que hay literatura que vive secuestrada por la violencia (en el sentido que es uno de los únicos retratos que se permiten y que son aplaudidos y que ganan premios), pero además es una violencia muy específica la que se retrata (el narco es un favorito) y es además un retrato bastante... soso. En ese sentido, las aproximaciones de las escritoras a estos temas me llaman la atención porque suelen tener algunas otras cosas y no sólo devastación, porque para eso me siento a ver las noticias mejor

Pelea de Gallos abre con un cuento llamado Subasta, que me gusta mucho y me impresiona también mucho por la voz que lo narra. Me encanta la burla de su voz cuando descubre que a los hombres machitos que iban a ver las peleas de gallos les daban asco las visceras de los animales, me gusta todo ese trasfondo que tiene ese cuento sobre supervivencia. El otro que me gusta mucho (aunque la mayoría me parecieron buenos) es Pasión y es porque me gustan las reimaginaciones de las cosas mitológicas/religiosas desde otros ojos y otras perspectivas (las de las mujeres), especialmente si además de todo ofenden al status quo. Pasión, si adivinan, sigue a María Magdalena. 

Pero bueno, les recomiendo leer a María Fernanda Ampuero, ecuatoriana. Sus cuentos sin duda me dejaron con los pelos de punta, pero también me encantaron.

Estío y otros cuentos, Inés Arredondo

Sinopsis: Antología de cuentos de la escritora sinaloense Inés Arredondo, verdadera escritora de culto y una de las autoras más interesantes de la llamada “Generación de medio siglo”, a la que también pertenecen figuras como Juan García Ponce y Salvador Elizondo. La antología recoge los mejores cuentos de las tres colecciones de relatos que la autora publicó en vida. La curaduría y prólogo corren a cargo del también sinaloense Geney Beltrán Félix, uno de los jóvenes críticos mexicanos más importantes de los últimos años. 

Este lo leí por una recomendación de Ale (canal Sputnik en youtube) hace muchos años. En ese entonces todavía existía una biblioteca digital a la que podías pedirle libros y esas cosas (no como ahora, que ya no). Yo recordé su existencia porque hace poco lo encontré en bookmate y recordé haberlo leído. Cuando lo hice, en un préstamo de biblioteca, me quedé fascinada con la prosa de Inés Arredondo. Escribir cuento es algo que me parece super díficil (en cualquier género) y que no cualquiera logra con facilidad, pero los cuentos de Inés Arredondo me atraparon en un momento.

Ella es una escritora sinaloense (siempre he querido hacer un mapa de qué estados de México ya he leído, algún día será ese día, pero no hoy). Se las recomiendo mucho. Me interesa mucho rescatar a las autoras mexicanas que no son tan recordadas e Inés Arredondo es una de esas que me interesaría ver más mencionada en todos lados con sus cuentos, así que aprovecho para recomendarla por aquí. Sus cuentos abordan mucho a las mujeres, a sus pasiones, a lo doméstico (eso que nos puede parecer tan mundano pero es un universo entero que se transforma bien cañón con el poder de la literatura). Recomendada, por supuesto.

La culpa es de los tlaxcaltecas, Elena Garro

Sinopsis: Los relatos de La culpa es de los tlaxcaltecas, son historias al mismo tiempo inquietantes, aterradoras y bellas en las que la existencia y la inocencia de sus personajes se llenan de grietas por donde se cuela, cegadora, una luz que profana y desvanece la realidad, la verdad fatua de la humanidad. Son seres que se sumergen en un sueño para no regresar nunca a la vigilia. Elena Garro demuestra con esta obra que la lucidez poética es un antídoto contra los dogmas de la razón, que la locura no es otra cosa sino exacerbada conciencia. Su prosa la ubica como escritora única en la escena de la literatura mexicana del siglo XX, como una presencia a veces incomoda que desde su mirada escéptica y transgresora se acerca a una reflexión sobre la vida, donde se percibe, mas que comprensión, sensibilidad metafísica. 

La culpa es de los tlaxclatecas lo leí antes de tener Kindle y fue uno de los primeros libros que conseguí digitales (porque además, que yo sepa o tenga conocimiento, cuando yo lo leí estaba descatalogado y la piratería o las librerías de viejo eran la única oportunidad de leer este libro, a saber el panorama de ahora). Elena Garro me cautivó. O sea, cómo chingados no, usando como usa el lenguaje. Elena Garro atrapa mucho y después de leer este libro juré que un día leería Los recuerdos del porvenir (algún día significa que iba a dejar que su día llegara y recién llegó este 2020).

El cuento que le da título al libro, por cierto, es mi favorito. Por sí les carcome la duda y querían saber. No hay duda de que Elena Garro es una de las mejores exponentes de la literatura mexicana en el mundo (y siempre me pregunto qué pudo haber sido si no hubiera tenido a Paz detrás) y se la recomiendo a quien se deje. Especialmente si hablamos de literatura del país (y si sale en el tema el realismo mágico, tengan por seguro que no me voy a callar). Lean a Elena Garro. No la reeditan y es una de las mejores escrituras del mundo (así que no se crean esa tontería de que a los buenos escritores siempre los reeditan). Léanla para que se siga platicando en torno a su obra y siga teniendo otras lectores.

No sweetness here and other stories, Ama Ata Aidoo

Sinopsis: In this short story collection, the award-winning poet and author of Changes and Our Sister Killjoy explores postcolonial life in Ghana with her characteristic honesty, humor, and insight. A house servant wonders what independence means in a country where indoor plumbing is still reserved for bosses. A brother tracks down his runaway sister only to find she has become a prostitute. In the title story, a bitter divorce turns tragic when the couple's only child dies of a snake bite.
(Si alguien necesita la traducción, que me lo comente aquí abajo para ponerla).

Bueno, esta es la lectura de esta entrada que no está traducida. Común. Tengo la gran ventaja de leer en inglés también y entonces conozco autoras que por unas o por otras no están traducidas al español y que publicaron en inglés porque ese es uno de los idiomas que hablan (esto del Imperio Británico en el mundo se nota) o porque están traducidas a ese idioma (cosa rara porque en inglés no se traduce demasiado).  Ama Ata Aidoo escribe historias ambientadas en la Ghana poscolonial desde diversos ejes, como ya lo menciona la sinopsis.

Este es un libro que además leí con muchas pausas. Se presta para ello. (Leer no siempre tiene que ser una carrera y por más que yo necesite tener un libro en las manos, hay libros que se van más rápido que otros). Puedes ir con los cuentos uno a uno para disfrutarlos bien. Son todos muy diferentes pero el hilo conductor de la antología es claro (no hay nada que me vuelva más loca que ver una antología con un concepto y no entender dónde está el concepto).

Si quieren leer a alguna autora africana y leen en inglés, no duden echarle el ojo a Ama Ata Aidoo.

Quién no, Claudia Piñeiro

Sinopsis: Este volumen reúne todos los cuentos y textos breves escritos por la autora a lo largo de los años, donde va dando cuenta de los temas que siempre le interesan: los secretos familiares, las cosas no dichas, los silencios, las relaciones de pareja y entre padres e hijos, las dificultades de comunicación en nuestra sociedad, los miedos que se ocultan en todas las personas, y también los miedos que afloran sorpresivamente y nos llevan a situaciones impensadas. Textos que tocan esa zona que todos compartimos, en la cual somos siempre un poco raros para los demás.

Bueno, este es el último. ¡Juro que ya acabé! (Es que esto de tener backlog de reseñas que quieres hacer, aunque sea pequeñas, es la muerte). Claudia Piñeiro es una escritora que me cae bien (como persona, leyéndola tengo opiniones variadas). Creo que su fuerte es siempre cuando me hace reír. Todavía leo Tuya y me carcajeo muy seguido con la estupidez de prácticamente todos sus narradores (muy obvia y muy adrede). Así que, lógicamente, los cuentos que más me gustan de esta recopilación (que es la única de estas que no considero redonda) son, obviamente, los que me dan por el lado de la risa. También me gustan las situaciones raras (el de las dos maletas, que no recuerdo el título, me encanta).

La recomiendo porque me parece una autora argentina importante y creo que sus cuentos son una buena manera de conocerla. Puede que no todos sean mis favoritos, pero sí tiene cuentos que representan muy bien su escritura y si de aquí quieren pasarse a las novelas, pues mejor que mejor. Claudia Piñeiro es una recomendación si les gusta la novela negra: tiene mucho material en ese sentido.

¡Ahora sí! ¡Nos vemos en la próxima entrada! Si leen alguna de las recomendaciones hechas por aquí, pueden comentarlo y contarme qué les pareció. Igual si ya han leído alguna, etc. 

viernes, 4 de septiembre de 2020

La rueda celeste, Ursula K. LeGuin | Reseña

Sinopsis: En un futuro castigado por la violencia y las catástrofes medioambientales, George Orr descubre que sus sueños tienen la capacidad de alterar la realidad. George buscará la ayuda del doctor William Haber, un psiquiatra que no dudará en aprovecharse de su poder. Cuando el doctor Haber empiece a manipular sus sueños en beneficio propio George deberá luchar para proteger la realidad.
La rueda celeste es una novela siniestramente profética en la que Ursula K. Le Guin aborda de forma magistral los peligros del poder absoluto y la capacidad de autodestrucción del ser humano, a la vez que se cuestiona la naturaleza de la propia realidad.

LeGuin siempre ha sido una autora eternamente pendiente en mis listas. No porque no la lea (que lo hago) sino porque su obra es extensísima e increíble y de repente no sé a donde moverme. Admiro mucho a esta escritora (se nota, se nota) y fue de las primeras mujeres que leí dentro del territorio de la ciencia ficción (aunque, por supuesto, también la conozco en fantasía). Me maravilla su sensibilidad y sus aproximaciones a estos temas. 

Pues bueno, yo no me hubiera topado con La rueda celeste tan pronto si no hubiera salido como libro elegido en un Club de lectura supersecreto (okey, no, sólo es cerrado). Sin embargo, desde que leí la sinopsis supe que era un libro que me iba a gustar o que, al menos iba a apreciar mucho. Ya les conté en mi anterior reseña de Ursula, la del El nombre del mundo es bosque, mucho tiempo estuve peleada con escribir cosas que tuvieran relación con los sueños, lo onírico y ese mundo al que vamos al dormir. No tenía problema en leerlo, sólo era algo que me trababa al escribir; vamos, un asunto al que no tenía ni idea de cómo aproximarme (por culpa de señoros de la literatura realista diciendo en libros de consejos de cómo escribir libros que mi pobre ser agarró a los catorce años que decían que no había que escribir sueños, que no servía de nada). El caso es que, con Úrsula, al menos en la gran mayoría de los libros suyos que he leído, los sueños son algo importatísimo, vital. En este son el centro de la historia.

George Orr sueña y lo que sueña se vuelve realidad. Quiere dejar de hacerlo: le tiene miedo a sus sueños. No puede controlarlos y quién sabe qué podría ocurrir si le da vida a todas sus pesadillas. El doctor Haber, médico que le es asignado después de que acceda a medicamentos a los que no debería haber accedido, es de la opinión que los sueños de Orr pueden ser usados para el bien de la humanidad, así que, tal y como dice la sinopsis, empieza a intentar manipularlos a su antojo. Sólo que se olvida de algo muy importante: la imaginación de Orr.

La imaginación es, probablemente, una de las cosas que tienen más poder dentro de toda la ficción especulativa. Es la fuerza que mueve todas estas historias (si quieren, uno de sus pilares, jé). Ya ocurría en La historia interminable, en la que el mayor poder de Bastián Baltasar Bux era justamente eso: ¡la imaginación! Para salvar a la emperatriz infantil y a toda Fantasia, usó ese enorme poder. En la palabra escrita, la imaginación mueve fronteras. Lo mismo ocurre dentro de los sueños de Ursula: el único límite que existe es ese.

Entonces, volvamos al doctor Haber. Viendo el tremendo poder que tiene Orr, que más bien lo que quiere es que lo dejen en paz con el mundo que tiene (que hay cosas qué hacer, lugares donde estar y cosas que no cambiar), empieza a aprovecharse de sus sueños para mejorar la realidad. Eso lleva a cuestionarnos qué es mejorarla y por qué Haber puede decidirlo por sí mismo. ¿Quién le dio esa clase de poder de actuar individualmente? ¡Porque muy pronto queda claro que los sueños de Orr no ocurren exactamente como el los planea! Especialmente si las directrices que le da cuando usa la hipnosis sin vagas y, en el mejor de los casos, utópicas.

Hay dos partes ahí que me llaman mucho la atención: cuando, aprovechándose del estrés que causa a Orr el exceso de gente en todas partes le propone a sus sueños "arreglar" la sobrepoblación y Orr sueña con la peste. Y, después, cuando le pide que sueñe con la paz, pues esa tierra en la que viven está golpeada por la guerra. Esa parte me recordó mucho a lo que ocurre con muchas otras obras de ciencia ficción en la que la única manera que se les ocurre a los autores de conseguir que todo el mundo esté en paz es crear una amenaza más grande... o historias donde el mundo ya está en paz porque hay una amenaza más grande. (Como Watchmen, por ejemplo..., incluso El juego de Ender). ¿De verdad imaginar un mundo sin guerra (algo que hoy definitivamente es utópico) es tan imposible que siempre tendemos a imaginar que hay una guerra más grande que nos obliga a trabajar en conjunto? Porque a eso me recuerda esa parte de la novela: Orr nunca cumple al pie de la letra las indicaciones de Haber porque estás son demasiado vagas y él rellena con su imaginación.

Pero usted manera algo que se escapa a la razón. Intenta alcanzar objetivos progresistas, humanitarios, por medio de una herramienta que no es adecuada para el trabajo. ¿Quién tiene sueños humanitarios?

Me gusta mucho la manera en la que Ursula se aproxima a lo que puebla los sueños: todas esas cosas inverosímiles que se vuelven posibles en otro mundo totalmente distintos. Además, me gusta ese desbaratar constante de la realidad que vive Orr y los que están a su alrededor. Lo que existía ayer quizá nunca existió porque Orr soñó que las cosas fueron distintas. Y uno pensaría que algo así puede ser confuso, pero Ursula K. LeGuin nunca lo es; es un detalle que me encanta de su narración, su habilidad para hacer parecer sencillas cosas tan complejas, como el desdoblar la realidad una vez por cada sueño y traer los sueños al mundo. Su prosa es muy bonita y quien sea que haya traducido este libro la verdad es que hizo un gran trabajo. 

—Me hago pedazos —dijo—. Ya se habrá dado cuenta. Usted es psiquiatra. ¿No ve que me hago pedazos? ¡Alienígenas del espacio exterior atacando la Tierra! Mire, si me pide otra vez que sueñe, ¿qué obtendrá? Quizá un mundo totalmente absurdo, fruto de un demente. Monstruos, fantasmas, brujas, dragones, transformaciones, todo lo que llevamos dentro, todos los horrores de cuando éramos pequeños, los terrores nocturnos, las pesadillas.

Como conclusión, no me queda más que recomendarles este libro. Si su área de interés es la ficción especulativa, definitivamente es uno que les pondría encima, especialmente para demostrar que la ciencia ficción o la fantasía que desdeña la imaginación, aunque de ahí parte, se queda terriblemente limitada. ¡Es nuestro poder! ¡Especialmente para aquellos que escribimos! Ursula K. LeGuin es además muy sensible a todo lo humano (el querer cambiarlo todo, el querer vivir en tranquilidad, el miedo, la incertidumbre) y eso sólo hace de este libro una obra impresionante. Definitivamente: recomendado. (Por cierto, por si les interesa: lo edita Minotauro).

viernes, 21 de agosto de 2020

Tres autoras en la ficción especulativa

Adendum a 2026: Al principio de esta entrada explico la definición de ficción especulativa que, aunque correcta, ya no me gusta pues creo que quienes hablan de ella tienden a ignorar a la fantasía y a ciertos aspectos del terror para hablar de ciencia ficción, así que ya no la uso. Ahora prefiero hablar de cada género con su nombre. 

Decir ficción especulativa se refiere a esa denominación que engloba engloba los géneros de ficción con mayor grado de fantasía e imaginación. La fantasía, la ciencia ficción, el terror, todo lo que de ellas se desprende. Un tema común en este blog en los últimos tiempos. Sobre todo considerando que en Librosb4tipos este año nos dedicamos a toda la literatura de la imaginación y a todos estos géneros dentro de América Latina. Hoy traigo tres reseñas cortas de tres libros diferentes que me gustaron y que elegí englobar en una sola entrada para hablar de varios temas. 

Ya me he repetido unas cuantas veces, pero algo que me encanta de las obras que pueden considerarse que están dentro que los géneros que engloba la ficción especulativa o que son híbridos de estos es cómo se aproximan a lo humano. Podemos hablar de cuentos que ocurren en marte y tan "irreales" como nos parezcan ahora, hablan de las emociones humanas o de sucesos que entendemos. Pasa con Kalpa Imperial y su imperio más vasto, por ejemplo, la reseña anterior en el blog. Pasa con las Tierras Fértiles de Liliana Bodoc y su guerra contra Misáianes. Pasa con el Castillo Ambulante de Diana Wynne Jones y con Sophie y Howl (nunca he hablado de ese libro en el blog y apenas lea lo que le sigue, prometo traerles la reseña). Pasa también con una de las autoras de las que voy a hablar hoy: Úrsula K. LeGuin, que en La mano izquierda de la oscuridad propone otro tipo de civilización que finalmente entendemos porque al fondo todas estas historias están sentimientos y cosas que entendemos como seres humanos que somos. No quiero extenderme tanto con la introducción, así que sí, vamos a los libros.

Un hada en el umbral de la tierra, Daína Chaviano

Sinopsis: Al desaparecer su padre, dos años atrás, Tomy y su madre, Niza, se han quedado varados y solos en Garnys —un planeta congelado y desierto— en espera de ser rescatados para volver a la Tierra. Extrañas voces los acosan y los sumergen en el miedo y la desconfianza, pero un giro sorprendente cambiará sus destinos. El terror y la esperanza se mezclan en esta historia de ciencia ficción y fantasía que podrán disfrutar tanto los jóvenes lectores como los adultos.

 Mi primer acercamiento a Daína Chaviano lo tuve con la antología Insólitas. Ya les hablé de ella en el blog. En ella, La dama del ciervo, el cuento de Chaviano ilustra perfectamente cómo es que es posible mezclar la ciencia ficción con la fantasía sin tratar a la fantasía como *magia científica*. Me gustó mucho esa mezcla, debo decir y más tarde, leyendo este libro y comentando algunas cosas de él en tuiter, caí en la cuenta de que, efectivamente, estaba escrito más con una estética con la que identificamos a la fantasía que a la ciencia ficción: como un cuento de hadas.

Elegí iniciar esta entrada con este libro porque creo que contar las cosas en la ficción especulativa con esta clave que tienen los cuentos de hadas (que nos han acompañado muchísimos años) es algo que me he encontrado que, para empezar, hacen las mujeres y, para seguir, que me interesa mucho. Leo con más gusto los libros que me recuerdan a los cuentos de hadas y a por qué nos gustan estos cuentos. Un hada en el umbral de la tierra es un libro muy pequeñito sobre un niño en medio de un mundo desconocido, con una poca sed de aventura y una curiosidad que no le cabe en el cuerpo (y no hay que olvidar que de la curiosidad nacen un montón de historias). 

Daína Chaviano

El libro está editado por El Naranjo, editorial mexicana con ilustraciones muy bonitas de Rosana Mesa. Esta editorial siempre me ayuda a sostener por qué las ilustraciones le añaden al texto y a la experiencia de leer y no son simples dibujitos para los niños

Bueno, les dejo la recomendación de Daína Chaviano, escritora cubana: se la considera una de las mayores exponentes de ciencia ficción en América Latina. Después de leer este libro entendí un poco por qué: es maravillosa su manera tan sensible de retratar a las infancias y los mundos desconocidos, esos sentimientos de extrañar a alguien, la soledad de un mundo vacío. Todo eso está en este libro. No dejo de recomendarles que lo lean. En bookmate lo leen aquí.

El nombre del mundo es bosque, Ursula K. LeGuin

Sinopsis:  En el planeta Athshe, el ciclo de la vida, la cultura, las costumbres, los modos mentales nacen y se desarrollan en la estabilidad autónoma del cosmos, pero la llegada de una expedición terrestre cambiará dramáticamente el pacífico modo de vida de los nativos del planeta. Un universo dinámico y en equilibrio que se mantiene en el tiempo de acuerdo con leyes propias que no admiten la intromisión del hombre.

Tengo una historia curiosa de por qué estoy hablando de este libro. A lo largo de El nombre del mundo es bosque lo onírico es muy importante y el mundo-sueño es tan importante como el terrenal. Los sueños y lo onírico es algo que suele ser un tema muy recurrente en la literatura con el que yo estuve en conflicto mucho tiempo.

Aquí les va una historia que quizá tiene poco que ver con el libro, pero mucho conmigo y los sueños. De adolescente leí un libro que era algo así como 200 consejos para escribir una novela. No sé por qué. No me sé el título, no me sé el autor, no me sé nada. Recuerdo que tenía un consejo que todavía considero útil: no tenerlo miedo al verbo dijo y dejar de querer verse pretencioso con variantes si no son necesarias. El resto: recuerdo poco y nada. En general no entiendo la necesidad de dar tantos consejos "para escribir ficción". Sí considero productivo aprender gramática, puntuación y todas esas cosas (yo misma tengo algunos tutoriales de eso) pero no exclusivamente para la ficción, sino porque esa es una manera de aprender a expresar mejor todas nuestras ideas. Por lo demás hay consejos que no entiendo. ¿Quién dice que los adverbios terminados en -mente son el mal? (Sé que salió de un libro de Stephen King, pero para empezar saber usar bien los adverbios en inglés, terminados en -ly, es básicamente ser un dios del inglés y que a él no le gusten no es implicación de nada, ni hay que transportar estas cosas de un idioma a otro). ¿Qué otro decidió que los gerundios eran el mal? En fin, el mercado está lleno de consejos para supuestamente escribir bien, pero a la hora de la hora lo difícil es encontrar ritmo, cadencia, que tus historias muevan a la gente. Quizá por eso ya no me acuerdo del susodicho libro.

Úrsula K. LeGuin

Resulta que tal libro decía que había que limitar los sueños. O evitarlos. Sobre todo evitarlos. No los narres, decía. El autor explicaba que se permitía uno en su manuscrito y luego en la revisión lo borraba. Pura porquería, en resumen. Primero: porque hablar de lo onírico no es fácil ni es un recurso facilón ni nada. Se pueden crear mundos enteros en lo onírico y los señores dadores de consejos, obsesionados con crear libros que quepan en el perfecto modelo de producto y mercancía (cuando la literatura entra ahí porque la hacen entrar ahí, no porque lo sea), odian los sueños.

Este libro me reconcilió con esa idea del mundo-sueño, con la importancia de ellos y su fantasía. También, por supuesto, me parece muy interesante la manera en la que aborda el colonialismo y la comprensión (o más bien, incomprensión) entre distintas especies. Además, me encanta como aborda este amor por el mundo y por vivir en él, no de él. Hacía tiempo que no leía a Ursula K. LeGuin y como siempre salí con una grata sorpresa. Me gustó mucho este libro, también se los recomiendo (no sé si alguien lo edita ahora mismo, su obra se la pasa descatalogada o agotada, pero si saben déjenlo en los comentarios).

Nada que declarar y otras ficciones breves, Anabel Enriquez

Sinopsis: Trece relatos que recorren numerosos tópicos de la ciencia ficción y el cuento fantástico se reúnen en este volumen: Nada que declarar y otras ficciones breves. Escrita con un estilo sobrio e intenso, la ficción especulativa es una vez más pretexto para sacudir el presente y contar con mirada larga las consecuencias de nuestras decisiones cotidianas. Viajes a planetas distantes, o hacia rincones oscuros de la Historia; desde la perspectiva alienígena o desde la actual incredulidad de nuestro tiempo, cada relato escudriña en el espacio interior de nuestra humanidad y aventura un camino hacia el Otro íntimo que nos acecha, cuestiona y completa.

Este libro estuve a nada de comprarlo en digital, pero a cambio me lo encontré en Scribd. ¿Por qué lo andaba buscando? Porque rastree a casi tosas las autoras que me resultaban desconocidas de la antología Insólitas (¿otra vez hablando de ese libro, Andrea?) y pues que este estuviera en digital era una ventaja (los libros de muchas de las latinoamericanas de ese libro no los he encontrado tan accesibles si ellas no son tan conocidas). En Insólitas está el cuento que le da nombre a este libro: Nada que declarar. Esa historia me parece el ejemplo perfecto de como hablar de lo humano desde la ficción especulativa y de como las mujeres en latinoamerica pueden usar la ficción para hablar de nuestras realidades (nunca me callaré sobre ese tema, maigos, nunca).

Anabel Enriquez

Este libro tiene trece relatos de distintas extensiones, todos de ciencia ficción, increíblemente humanos. Es un libro muy cortito (lo leí a pausas, porque así suelo ir con las antologías, pero la verdad es que me supo a poco de lo rápido que se va). El primer cuento me recuerda mucho a nuestra curiosidad sin límites, de saber que hay más allá. Hay otro dedicado a Laika, y a mí todo lo que hable de la pequeña cosmonauta me encanta (su historia es maravillosa y trágica dentro de la carrera espacial).

También se los recomiendo bastante. Si quieren leerlo en Scribd lo pueden encontrar aquí. Yo tengo este link por si no tienen cuenta y quieren probar la plataforma por dos meses gratis (incluye mubi y algunas otras suscripciones extra). Anabel Enríquez, como Daína Chaviano, es una escritora cubana y yo voy a dejar de recomendar a las autoras que me gustan de este lado del mundo el día que me muera y no antes.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Las reseñas que rescaté del olvido

Estas dos reseñas fui a rescatarlas del olvido de una página que ya no existe (Plusbits.mx) para republicarlas. Son viejas y apenas si están editadas, pero no quería que se perdieran en la eternidad del internet.

Algo alrededor de tu cuello, Chimamanda Ngozi Adichie

Sinopsis: Conmovedores y profundos, estos relatos cuentan historias humanamente cercanas y geográficamente remotas: historias de mujeres que sufren lejos de su país de origen, historias de emigrantes que se encuentran a sí mismos en América, la tierra prometida. Chimamanda Ngozi Adichie, autora nigeriana, sabe hablar de África alejándose de los titulares manidos sobre ese continente, pero sin dejar de lado la historia de su país.
Es una escritora interesada en cómo los asuntos públicos afectan a los individuos, interesada en analizar desde la ficción el choque entre la modernidad y la tradición, las expectativas familiares y los sueños de las nuevas generaciones.
África… ese continente que a menudo parece demasiado lejano, siempre retratado con gente pobre de piel oscura, increíbles paisajes, animales salvajes y en donde siempre hay guerra. Al menos, la mayoría de las personas ven así a África. Sin embargo, Chimamanda Ngozi Adichie, escritoria nigeriana, igbo, femeninista, se encarga de enseñarnos la otra cara de la moneda en Nigeria y sus inmigrantes. A lo largo de una serie de cuentos en el libro Algo alrededor de tu cuello, va retratando distintas realidades en Nigeria, distintas historias, tan diferentes unas de las otras, que a veces cuesta recordar que los protagonistas siempre con igbo, una de las tribus de Nigeria. 


Desde esposas de peces gordos Nigerianos a las que llevan a vivir a Estados Unidos, sin quedarse ellos allí, porque allí no los reconocen como los peces gordos que son, hasta ganadoras de una visa que acaban huyendo de quien las llevó a Estados Unidos y aceptan cualquier trabajo en el cual les paguen en negro para poder substitir, hasta Nigerianos desesperados por pasar por un Norteamericano más, perdiendo en el camino raíces, costumbres, idioma y hasta nombre, como la historia de la mujer con una boda concertada por sus tíos a quien su esposo obliga a llamarse Agatha, en lugar de Chinaza.
Te explicó que había estado en Ghana, Uganda y Tanzania, que le gustaba s la poesía de Okot Bitek y las novelas de Amos Tutuola, que había leído mucho sobre los países africanos subsaharianos, su historia, sus complejidades. Querías sentir desdén y demostrarlo, porque son igual de condescendientes los blancos que sienten demasiado entusiasmo por África que los que no sienten ninguno.
(Extracto del cuelo Algo alrededor de tu cuello, que le da el título al libro).
Ya lo dijo alguna vez al autora en su conferencia The Danger Of A Single Story: no podemos retratar a África como una sola cosa, y sólo una, porque entonces, en eso se convertirá. Por eso sus historias son todas distintas y los problemas que sus personajes tienen que enfrentar son distintos, desde religiosos hasta familiares. Nos muestra la África que ya conocemos junto con una nueva, que quizá nos resulte extraña porque no estamos acostumbrados a ver el continente desde esa perspectiva. 

Las historias transcurren entre Nigeria y Estados Unidos, dos ambientes que la escritora conoce perfectamente; ese ambiente que podemos calificar como africano nunca deja de estar presente a lo largo de todo el libro y se hace aún más marcado cuando nuestros protagonistas (siempre nigerianos), comparan lo que conocen con Estados Unidos. Se marca sobre todo en una de las historias donde un pez gordo nigeriano a mandado a su esposa a tener a sus hijos a Estados Unidos y a vivir allí. Y la mujer se encuentra con que, aunque el estilo de vida le parece extraño, es algo que de algún modo quiere para sus hijos: una vida en un mundo donde, si se cae la comida, no haya que recogerla para tener algo que comer.

Así que, para todos los que tengan un poco de curiosidad sobre Nigeria, visto desde el punto de vista de una africana, este es su libro. Quizá las historias no calcen con lo que conocen o con lo se imaginan de Nigeria y del continente, pero, después de todo, se pueden escribir mil historias diferentes de un sólo lugar.

Carol, Patricia Highsmith


Sinopsis: Claire Morgan, una autora desconocida y que eligió permanecer en el más absoluto anonimato, publicó en 1952 una novela, El precio de la sal, notablemente audaz para la época. Los críticos trataron el libro con una mezcla de desconcierto y respeto, pero el éxito de público fue inmediato, y se vendieron más de un millón de ejemplares de la edición de bolsillo. La novela no volvió a editarse, y ahora reaparece con el título Carol, que originalmente le había dado su autora, y firmada por ésta con su verdadero nombre.Carol es una novela de amor entre mujeres –de ahí la decisión de Patricia Highsmith de publicarla bajo un seudónimo, para no ser clasificada como una «escritora lesbiana»–, que se lee con la misma fascinada atención que despiertan las novelas «policíacas» de su autora. Highsmith concibió Carol en 1948, cuando tenía veintisiete años y había terminado su primera novela, Extraños en un tren. Se encontraba sin dinero, y se empleó durante una temporada en la sección de juguetes de unos grandes almacenes. Un día, una elegante mujer rubia envuelta en visones entró a comprar una muñeca, dio un nombre y una dirección para que se la enviaran y se marchó. Patricia Highsmith se fue a casa y escribió de un tirón un primer borrador de Carol, que comienza precisamente con el encuentro entre Therese, una joven escenógrafa que trabaja accidentalmente como dependienta, y Carol, la elegante y sofisticada mujer, recientemente divorciada, que entra a comprar una muñeca para su hija y cambia para siempre el curso de la vida de la joven vendedora.


No mentiré. Conocí este libro por su película y por qué fue nominada a varios Óscares. El libro fue publicado en los años 50 y en el afterword, Patricia Highsmith habla de como en esa época los libros con relaciones homosexuales empezaban a aparecer de manera tímida en las librerías. Habla también, de como solían tener finales trágicos, llenos de suicidios o de separaciones en las que uno de los personajes protagonistas ―hombre o mujer― volvía a vivir su vida de manera «normal» como si «hubiera entendido» que mantener relaciones amorosas con alguien de su mismo sexo estaba mal. Patricia Highsmith dice que cree que Carol fue la primera novela ―o de las primeras― en romper ese molde. Años 50, Estados Unidos, publicada bajo pseudónimo porque su editora la disuadió una y otra vez de publicar esta novela…; no fuera a quedar encasillada como «escritora homosexual». Desde entonces han cambiado unas cuantas cosas.

Patricia Highsmith también cuenta sobre las miles de cartas que recibió tras la publicación del libro, muchas de ellas de gente dándole las gracias. Chicos y grandes, hombres y mujeres. Cuenta como eran tantas cartas que era imposible responderlas a todas. Cuenta como muchos estaban solos y no conocían a nadie «como ellos» y como ella, a su manera, se encargó de unirlos. ¿Pero de qué va el libro? Es la historia de Carol y Therese, una mujer pasando por un proceso de divorcio en el que su marido está dispuesto a cualquier cosa con tal de quitarse a su hija y una joven escenógrafa que intenta entrar en el sindicato y conseguir trabajo.


Se conocen la semana de navidad, mientras Therese trabaja de manera temporal en un gran almacén. La primera vez que ve a Carol y la atiende, se queda cautivada por la mujer y poco a poco ocupa todos sus pensamientos. Quiere estar con Carol, acompañarla, disfrutar de su compañía, su plática. Poco a poco empieza a preguntarse exactamente qué es lo que siente por Carol. Aún así, la vida sigue. Vemos los problemas de Therese en su intento de ser reconocida como escenógrafa, como poco a poco comprende que Richard, el joven con el que sale, no la ama en realidad y ella no le corresponde. De repente, simplemente está orbitando alrededor de Carol, como si no hubiera nada más.

Llevaba tiempo sin ver ese tipo de relación: de amor a primera vista, pero sin amor desde el primer momento. Junta la experiencia y lo enigmático de Carol con la inocencia de Therese y la fórmula funciona de manera increíble. Ahora ponlas en un carro y mándalas de road trip y lo tienes todo. Su relación es complicada, porque aunque Therese orbita alrededor de Carol y tiene pocas ataduras con otra gente, para Carol lo primero es su hija y obtener un acuerdo favorable para poder mantenerla a su lado con el divorcio. Y en los años que transcurre la novela, tener una relación con otra mujer no era exactamente la mejor manera de que te permitieran quedarte con la custodia de tu hija.


Un libro recomendable y que además me permito remarcar porque dentro de la literatura LGBT (las etiquetas serán necesarias hasta el día que no lo sean… o sea, el día que no se tenga que luchar por la representación), las relaciones gays son las más frecuentes. Las mujeres, las lesbianas, suelen ser un poco más ignoradas y muchas veces no pasan de personajes secundarios. Pero aquí son las indudables protagonistas. Therese y Carol son producto de su época y de una manera de pensar anterior, llenas de dudas sobre la moral de lo que están haciendo, pero aún así, dispuestas a intentarlo. Quizá hoy para una chica como Therese conocer a alguien ya no sea tan complicado (o quizá sí, depende de en qué entorno nos encontremos) y las cosas han cambiado. Los libros LGBT están floreciendo en todas partes y la mayoría ya no tiene finales innecesariamente trágicos; pero los libros de hoy no se hubieran publicado sin libros como este, que marcaron un hito en la historia y no se hubieran escrito sin personas como Patricia Highsmith. No olviden eso.