13 de marzo de 2011

Del por qué no aguanto a Murakami

Hará poco más de un año que mi papá compró un libro llamado Tokio Blues, de un tal Haruki Murakami, ademas de After Dark, del mismo autor. Tenían muy buenas críticas, y la gente los recomendaba mucho... así que yo me leí uno: Tokio Blues. No me pareció demasiado mal, dejando de lado ue Toru Watanabe, el protagonista y narrador, me pareció un tío estúpido, todo estaba bien... Pero aún así, el libro me dejó un amargo sabor de boca.

No contenta con eso, leí After Dark. Me pareció un libro muy lento, y en algunas partes, hasta tedioso. Pero aún soportaba a Murakami. Aun así... dije que no volvería a leer algo de semejante autor.

Y nunca digan de esta agua no beberé, porque a más de un año, rompí mi palabra de no volver a tocar un libro de Murakami. Mi maestra de lengua nos pidió que leyeramos Al sur de la frontera, al oeste del sol”. Y esta vez, en serio, me decepciono demasiado el autor. No me causa intriga, no me causa emoción, no me interesa. Shimamoto es muy enigmática, sí, nunca sabes por qué viste esas ropas tan caras... o por qué muere su bebé, o porque amenazan a Hajime cuando lo descubren siguiéndola. Por qué nunca sabes nada de ella. Yo no me pregunté nada de eso: no me causo intriga. Me limité a leer mecanicamente hasta llegar a final -bastante flojo y nada sorprendente-

No contenta con esa decepción, leí Sputnik, mi amor. Salió peor. Nunca me pregunté acerca de la desaparición de Sumire, porque no me interesaba, no me causaba intriga, ni ganas de seguir leyendo. Nada. Llegué al final, flojo, lento. Y ahora sí, ni tengo ganas de volver a leer a Murakami. No.

Puede tener prestigio, pero a mí, simplemente, sus tramas no me causan esas curiosidad por saber más, por conocer el final. Nada.

Nea.

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