19 de marzo de 2020

Releyendo Memorias de Idhún: La resistencia

Sinopsis: El día en que se produjo en Idhún la conjunción astral de los tres soles y las tres lunas, Ashran el Nigromante se hizo con el poder allí. En nuestro mundo, un guerrero y un mago exiliados de Idhún han formado la Resistencia, a la que pertenecen también Jack y Victoria, dos adolescentes nacidos en la Tierra. El objetivo del grupo es acabar con el reinado de las serpientes aladas, pero Kirtash, un joven y despiadado asesino, enviado por Ashran a la Tierra, no se lo va a permitir…

Esta no es una reseña. Es más bien una entrada con muchos chistes, quejas y alguno que otro meme. Es algo que parece una reseña de lejos. Si no se fijan mucho. Bueno, vamos a dar un poco de contexto primero. Memorias de Idhún es la trilogía más famosa de Laura Gallego (bueno, lo era cuando yo la leí, ya no sé que les gusta a los niños en esta época) y era un referente de la literatura fantástica juvenil en español porque era un best-seller y todo el mundo más o menos la conocía. Lo protagonizaba un trío de adolescentes medio pendejos (que a mí me parecían maravillosos y listísimos en esa época), los tres muy guapos. Además el mundo en esos entonces era muy heterosexual todavía y la gente se la pasaba que si Team Kirtash o Team Jack (prefiero a Kirtash, si quieren saber). La historia trataba de que Idhún era un mundo fantástico en donde un nigromante aprovechó una conjunción astral y se hizo con el poder. Mató a dragones y a unicornios, pero quedaron dos supervivientes que fueron enviados a la tierra y luego la resistencia a buscarlos para que puedan cumplir la profecía de derrotar a Ashran. Y ahí empieza el libro. Les juro que pensé muchísimas cosas mientras lo leía.

Cuando tenía trece años decía que eran mis libros favoritos (tenía el gusto en el culo, no me critiquen demasiado) porque obviamente no veía todos sus defectos. Ahora lo leí y puedo decir que tiene cosas muy innovadoras para su época pero que la narrativa de Laura Gallego es criminal en muchos casos, que hay varias oportunidades desperdiciadas y que, bueno, me divertí muchísimo porque hice muchos memes sobre la historia. Acá les va una lista de todo lo que pensé. Aviso de spoilers no muy grandes, tengan en cuenta que esta saga se publicó hace añísimos y todos en tuiter España (especialmente) la han comentado y desmenuzado.


1. Me parece una lástima que Victoria sea tan carente de... todo. No es su culpa, pero para ser un personaje tan importante como dice el libro, la voz narrativa la trata muy mal. Es más un aluminio en el que se reflejan Jack y Kirtash, la healer del equipo y la chica compasiva. Lo último no es un problema si no fuera porque fuera de unos pocos momentos (sobre todo cuando se relaciona con Shail) no existe fuera de lo que significa para Jack y para Kirtash (o de lo que ellos significan para ella). Es frustrante porque es un personaje con un potencial super OP y verla sólo danzar entre dos chicos muy pendejos es ver a la narración desperdiciar su potencial (que no me lo tomen a mal, me encanta el romance en estos libros, pero quiero más).

2. Jack me cae mal. Lo recuerdo muy vívidamente. Lo odio. Le hago bullying a cada oportunidad. Es más, en el chat de la lectura conjunta ya me conocen porque odio a Jack. El caso es que cuando estaba en la secundaria era muy visceral mi odio y ya por fin pude ponerle razones: es que es un idiota. La resistencia se compone de un paladín, un mago, una healer y un pendejo. Adivinen cuál es el papel de Jack. Eso es culpa de la narración, por supuesto. Fuera de ser una cara bonita, Jack siempre toma las peores decisiones de la vida y aunque algunas le explotan en la cara de manera muy satisfactoria, otras nunca lo hacen y de repente la gente le dice que es listo. PERO QUE NO ESTÁN VIENDO LO QUE YO, SI ES QUE LA NARRACIÓN LO TRATA COMO IMBÉCIL. Ya, ya me calmo.



3. Kirtash es un adolescente emo rebelde lleno de bullshit que se dedicaría a shitpostear en tumblr si no tuviera que matar idhunitas. Es algo ridículo, se los juro. Lo quiero mucho, pero el niño me hace preguntarme demasiado seguido si no es demasiado edgy. Entiendo la idea de hacerlo como es y por qué me fascinó tanto a los trece años, pero ahora además de todo me hace reír. Soy incapaz de tomármelo en serio, a pesar de lo en serio que se toma él y eso es un punto bueno a favor del libro. Me hace reír muchísimo porque lo reconozco como el adolescente que es y no como el mini adulto que cree que es. En fin, eso de los tres protagonistas.

4. A Laura le pasa un poco lo que a los escritores de shonen frustrados por lo gay de sus mangas. Las interacciones entre sus personajes masculinos, amigos o enemigos, son tan pero tan pero tan pero tan profundas y viscerales y más desarrolladas que otras (que las que tienen con las mujeres, especialmente si no son Victoria, porque los personajes femeninos relevantes de La Resistencia los cuento con los dedos de una mano y me sobran) que yo me dediqué a shippearlos a todos para desgracia de los señores que se quejan de que lo hago. Lo cual me lleva a que es muy cobarde no haber hecho al trío realmente un trío, si Laura tenía el material ahí. El fanfic Jack/Kirtash se escribe solo. (A pesar de todo, Memorias de Idhún sigue siendo una saga juvenil que presentó otras formas de romance lejos de la monogamia y más o menos le funcionó, puntos de innovación ahí).


5. Laura Gallego no sabe usar los puntos suspensivos. No es su único problema narrativo, pero es el que más odio. Me cagan los puntos suspensivos. Yo tengo un odio especial contra ellos porque la gente no sabe usarlos en la voz narrativa (y es que, si tienes un narrador omnisciente y luego lo haces dudar con puntos suspensivos y lo cortas, pues no queda muy omnisciente, funciona mejor para testidos o narradores con un sólo punto de vista). Yo no los uso nunca con mis narradores, no me gusta, pero sí me resultan muy útiles para los diálogos y las peleas, pero es que Laura Gallego ni allí. Sus diálogos suenan forzadísimos, cero naturales y las pausas que marca con los puntos suspensivos están mal. Les prometo que voy a hacer una entrada sólo sobre ellos porque me la pasé el libro gritando que estaban mal puestos todos.



6. Si lo leyera ahora mismo por primera vez, no me gustaría. Me haría reír (como me hace reír Hush Hush u otros libros malos que me entretienen pero no me enojan) pero fuera de eso nada. Me encantaría la tensión sexual entre Jack y Kirtash de la que Laura Gallego nunca parece darse cuenta. Pero no más. Creo que haberlos leído en la adolescencia fue una experiencia totalmente diferente porque, en parte, me abrieron los ojos a otro tipo de relaciones fuera de la monogramia (y los fanfics se encargaron de enseñarme otras cosas sobre representación). Así que si ahora lo leo por las risas y me divierto es porque lo conocí de adolescente.

7. Shail y Alsan están casadísimos. El segundo, por otro lado, me cae mal. Sin explicaciones, sólo no me da buena espina.

8. Allegra d'Ascolli y Gerde merecen más atención. Sé que en el siguiente libro se las dan, pero si en este apenas hubo espacio para Allegra, lo de Gerde es penoso. Lo único que sé de ella es que es una cabrona seductora y es una hechicera poderosa a la que le gusta Kirtash, pero nada más. De nuevo, me da un poco de rabia que tantas mujeres en estos libros empiecen definiéndose con base en sus relaciones con los protas masculinos (que lo de Gerde luego es maravilloso, evoluciona increíblemente, pero de todos modos como empieza no deja de hacerme rodar los ojos porque a los veinticuatro años ya no tengo tiempo para estas tonterías). En fin, sobre las mujeres de Idhún hablaremos un poco en Triada y en Panteón, donde tienen más espacio para desarrollarse según recuerdo. Aquí sólo dejo ese apunte.

9. La resistencia está lleno de milagros convenientes para la trama. Tantos que al quinto yo sólo estaba rodando los ojos al infinito. No me queda claro como funciona la magia porque cambia según la conveniencia de Laura (detalles menores, pero que de todas maneras me irritan porque es muy obvio que es a conveniencia de la traman y costaría menos de dos líneas poner cualquier explicación pendeja de por qué funciona así).


Nos vemos en la lectura de Triada. En un mesesito y algo, no sé. Vamos de a tres o cuatro capítulos por semana y lo agradezco porque la verdad es que no tengo muchas ganas de soplarme estos libros a velocidad. Mejor con calma para ir admirando su ridiculez.

13 de marzo de 2020

Autores japoneses | Reseñas

2019 fue el año de los cómics en mi blog (si no me creen, sólo hace falta revisar las entradas). ¿Este va a ser el año de los escritores japoneses y los mangakas? Quien sabe, aún es muy pronto, pero sí que hay una tendencia. Bueno, hoy les vengo a hablar de señores japoneses. Señores, todos sí. La razón de que sean todos vatos es que son de una época en la que había dos o tres mujeres escribiendo que eran excepciones a la norma y que a las señorAs me inspira hacerles entradas propias a veces. También es que me gusta juntar muchas reseñas en una entrada porque son más recomendaciones en uno y así, aunque sea, puedo mantener la cordura porque siento que las escribo a un ritmo aceptable para lo rápido que leo cosas (con todo y mi bloqueo lector actual, si se asomaran al horror que representa mi lista de reseñas pendientes, llorarían). Bueno, vamos a hablar hoy de japoneses.


Como introducción les voy a decir a Bungo Stray Dogs tiene la culpa. Si no saben qué es eso, les cuento: es un manga escrito por Kafka Asagiri e ilustrado por Sango Harukawa que trata sobre una agencia de detectives con poderes especiales que se la pasa peleando con la Mafia y otras organizaciones llenas de gente con poderes especiales. ¿El truco de esto? Todos los personajes llevan el nombre de algún escritor o escritora clásico (y los nombres de sus poderes son referencias a su obra literaria). Los protagonistas son todos japoneses, pero un arco cubrió a los norteamericanos y el actual está con los rusos. Yo, en mi completa nerdez, quería entender más cosas y busqué la obra de estos escritores. En el blog ya les hablé de Ichiyō Higuchi y su libro Crecer y ahora traigo cuatro más de escritores japoneses (más o menos de la época, más o menos). Ahora sí, después de esta larga e innecesaria introducción, ¿empezamos?

Colegiala, Osamu Dazai 


Sinopsis: Un excepcional volumen de relatos del maestro japonés de las distancias cortas, Osamu Dazai: uno de los escritores modernos más apreciados en su país, conocido como el Dostoievski nipón, cuyo éxito corrió paralelo a una vida privada de desencuentros y tumultuosa en extremo.
Una chica joven, de familia pobre, se ve obligada a cometer un robo por amor. Una mujer mayor confiesa que una noche, muchos años atrás, se sintió fuertemente atraída por un hombre al que apenas conocía. Un ama de casa narra su sufrimiento al descubrir que su marido tiene una amante. Una muchacha narra cómo empeoró su vida tras recibir un premio literario… Los relatos incluidos en Colegiala abordan con tremenda delicadeza y exquisitez el universo femenino y sus contradicciones: la vergüenza, el amor no correspondido, la incomprensión ante la muerte de un ser querido, la felicidad extrema o, simplemente, los pensamientos que pasan por la cabeza de una adolescente japonesa de posguerra. 

"Delicatez y exquisitez del universo femenino..." Eso dice la sinopsis, no yo. Pero se los traduzco, porque seguro que esa sinopsis de mierda la hizo un señOr: Osamu Dazai escribía sobre mujeres con personalidad y no las usaba nada más de fetiche. De repente se le sale lo vato en sus cuentos, pero en general se acuerda, ya saben, de que las mujeres son personas y esas cosas tan difíciles en la época. Este libro, además de colegiala, trae otros cuentos varios, todos con protagonistas mujeres, unos muchos mejores que otros. Me gusta mucho uno que narra una relación entre dos hermanas, una de las cuales vive un amor no correspondido, es un cuento muy bonito y no es algo que se suela ver tan cómunmente en cosas que escriban los hombres, donde todas las mujeres siempre son competencia. Ya sé, a veces me sorprende que los hombres puedan hacer estas cosas, ya estaba yo muy acostumbrada a sus mamadas de mujeres exóticas que no van a existir nunca en la vida real.

La historia que le da título al libro, Colegiala, me gustó mucho. La protagonista narra en primera persona sus pensamientos dentro de un día de su vida y ahonda mucho en todas las contradicciones de ser una chica y todo lo que la sociedad le pide a las chicas japonesas (obediencia, decencia... etcétera); de hecho, se pregunta varias veces si no hay algo mal con ella y lo siente. Ver que un señor escribió eso me hace preguntarme por qué el resto de los escritores están tan acostumbrados a irse de rositas con una representación femenina penosa. Mientras leía el cuento estaba como "wow, así que sí era posible". Y por supuesto que a Dazai se le sale lo señor de su época por ahí, tantos milagros no iba yo a pedir. La conclusión es que sí les recomiendo leer a Osamu Dazai

Del escritor me sorprendió mucho su estilo, escribe muy nostálgico. Hacía mucho que yo no leía a japoneses, pero esto me hizo recordar porque me gustan tanto (menos Murakami, con Murakami estoy peleada porque me aburre o simplemente no me interesa). Son muy introspectivos, se toman la escritura con calma, igual que sus historias. Me encanta ese estilo y quizá por eso me vi muy productiva a la hora de leer japoneses este principio de año. Este libro creo que sí se puede encontrar en español más o menos fácil, aunque no me acuerdo exactamente quién lo edita. Cualquier cosa, pueden mandarme un mensaje al tuiter si quieren leerlo.

El poeta que rugió a la luna y se convirtió en tigre, Atsushi Nakajima


Sinopsis: En esta primera traducción al español de uno de sus libros, los lectores tendrán la oportunidad de familiarizarse con la obra de Atsushi Nakajima, uno de los grandes autores japoneses del siglo xx. El cuento La luna sobre la montaña, incluido en esta recopilación, se estudia en los manuales de los institutos de enseñanza secundaria en Japón.
En el relato La catástrofe de las letras abordó uno de los grandes temas de la literatura y el pensamiento del siglo xx: el lenguaje. Siguiendo la ruta de la mitología japonesa, se pregunta si es posible dominar el lenguaje o si, por el contrario, somos nosotros los dominados por la esencia propia de las letras. 

QUE HERMOSO LIBRO. Si les gustan los cuentos, definitivamente les recomendaría estos. Atsushi Nakajima fue, en su época, un intelectual y entre los cuentos que escribió hay uno que se llama La catástrofe de las letras donde aborda el lenguaje (como bien dice la sinopsis). ¿Qué fue primero, la palabra o el significado? Miren, yo no sé, porque no me dedico a la filosofía y mucho menos a la lingüistica (a duras penas recuerdo lo que Chomsky dice sobre el asunto porque soy ingeniera en sistemas), pero el cuento anda sobre esos temas y sobre la aparición del lenguaje escrito en especial. A ver, les dejo un pedazo para ejemplificar este asunto:
Cuando no había escritura, antes del diluvio de Pir-napishtim, tanto el placer como la sabiduría entraban directamente en las personas. Y ahora sólo sabían que la sombra del placer y la sabiduría estaba cubierta por un velo de letras. En los últimos tiempos la gente había dejado atrás su memoria. Esto era sin duda una travesura del espíritu de las letras. Las personas ya no podían recordar nada si no lo escribían
Entonces, un sabio encargado de investigar sobre la catástrofe de las letras se pregunta si acaso lo que no está escrito es porque no existió. ¿Es verdad únicamente la versión de los hechos que se escribió? (recordemos esa frase de cómo los vencedores escriben la historia). Un joven historiador se pregunta por si existen errores de transcripción mientras que alguien le responde duramente que los fallos no existen y sólo existe lo que está escrito. Es el cuento que más me impresionó de todo este libro, pero, sin duda, también el que le da título al libro es muy impresionante: un poeta que, obsesionado con perfeccionar su arte, se olvida de vivir y relacionarse con otras personas y acaba perdiendo su humanidad convirtiéndose en un tigre (y cuando no hemos visto eso pasar, aun sin el elemento fantástico). La manera en que Nakajima escribe sobre el arte y el alma es impresionante y sí quiero recomendarles que lean este libro. Es la única traducción al español de su obra que existe.
    

Es muy difícil de conseguir, por lo que vi, puesto que fue editada por una editorial no muy conocida de este lado del planeta (léase América). Tampoco lo encontré en plataformas como Bookmate (lástima), pero sí lo compartí en mi canal de telegram para que puedan conocerlo. Tampoco sé nada de él en bibliotecas de la ciudad de México (si alguien sabe, pónganlo en los comentarios, así le ayudamos a la gente a que encuentre libros). Pero bueno, para seguir hablando del libro, este traía un afterword donde la traductora hablaba justamente del estilo de Atsushi Nakajima y a mí me dio muchísima luz sobre los cuentos del libro porque Nakajima escribe muy diferente a su generación (Dazai, Akutagawa, Tanizaki) y se acerca más a escritores como Natsume Soseki (que tiene una escritura muy onírica, ahora mismo estoy leyendo un libro de él que seguro traigo en la próxima recopilación de escritores japoneses) y hablan mucho de lo fantástico, como en un tono de leyenda que recuerda un poco al estilo de Las Mil y Una Noches (recuerda, nada más, Nakajima es muy japonés en su estilo). En fin, se los recomiendo. Quiero mucho a Atsushi Nakajima porque me investigué su vida entera. (Y luego hice cosplay del personaje equivalente en Bungo Stray Dogs, así que ahora soy incapaz de tomarlo en serio, cosplay hell).

Rashomon y otros cuentos, Ryunosuke Akutagawa


Sinopsis: A Rynosuke Akutagawa se le reconoce mundialmente como un cuentista de estilo y técnica brillantes. En los relatos aquí reunidos plasma, principalmente, las formas de vida del Japón feudal, en una mezcla de la antigua literatura japonesa con las influencias de la narrativa europea de autores como France, Wilde, Symonds y Loti, escritores que tradujo y difundió en su país.
El primer cuento que publicó, «Rashomon», junto a un relato posterior, «En el bosque», fueron usados como argumento para la película Rashomon (1950), dirigida por Akira Kurosawa. 

Rynosuke Akutagawa es un cuentista maravilloso. Escribió un cuento llamado El biombo del infierno que me da escalofríos, es increíble, una historia de terror como llevaba tiempo sin leer. De Rashomon y otros cuentos (editado por PRH, si quieren buscarlo), el que más se me quedó grabado fue ese. Escribe sobre todo el japón feudal y a mí me sirvió para investigar muchísimas cosas (de hecho, la edición de Penguin trae muchísimas notas que ofrecen contexto y eso siempre se agradece). Sus relatos son breves pero muy potentes. Además de El biombo del infierno, Rashomon es una muy buena historia (y si leyeron la sinopsis, pues ya saben que inspiró a Kurosawa para una película... y si saben de cine seguro les suena el nombre y no son como yo que son muy ignorantes en ese aspecto.
   

De hecho, la manera en que describe cómo está pintado el dichoso biombo del infierno me encanta y me da miedito a la vez. Acá les dejo un fragmento:
Pero en medio de este heterogéneo mundo de tortura, el cuadro más impresionante y terrible era el que representaba un carruaje tirado por bueyes que caía del cielo, atravesando un extraño árbol cuyas ramas semejaban espadas, y en cuya copa se amontonaban los espíritus condenados, todos con el cuerpo atravesado. La cortina de la carroza era agitada por el viento infernal, y en su interior se veía a una cortesana ataviada con un lujo propio de las nyôgo o de las kôi, debatiéndose desesperadamente, con sus negros cabellos revueltos y un cuello de impresionante blancura entre el rojo de las llamas
Sus cuentos en general son breves, en algunos se vale del cambio de narradores, cosa que me encanta. Tiene uno en especial donde diferentes testigos de un hecho cuentan su versión y está muy interesante irlo leyendo e intentar adivinar qué fue lo que pasó (porque obviamente para todos los testigos su versión es La Verdad). Los invito a conocer al escritor y sus cuentos. Siento que luego el cuento es un género poco reconocido (es sólo mi idea, eh) y que se lee un poco menos. Yo soy ávida lectora de cuentistas y me gusta mucho el género, así que luego suelo recomendar mucho por aquí.

Indigno de ser humano, Osamu Dazai


Sinopsis: Publicada por primera vez en 1948, Indigno de ser humano es una de las novelas más célebres de la literatura japonesa contemporánea. Su polémico y brillante autor, Osamu Dazai, incorporó numerosos episodios de su turbulenta vida a los tres cuadernos que conforman esta novela y que narran, en primera persona y de forma descarnada, el progresivo declive como ser humano de Yozo, joven estudiante de provincias que lleva una vida disoluta en Tokio. Repudiado por su familia tras un intento de suicidio e incapaz de vivir en armonía con sus hipócritas semejantes, Yozo malvive como dibujante de historietas y subsiste gracias a la ayuda de mujeres que se enamoran de él pese a su alcoholismo y adicción a la morfina. Sin embargo, tras el despiadado retrato que Yozo hace de su vida, Dazai cambia repentinamente de punto de vista y nos muestra, mediante la voz de una de las mujeres con las que Yozo convivió, una semblanza muy distinta del trágico protagonista de esta perturbadora historia. Indigno de ser humano se ha convertido, con el paso de los años, en una de las obras más populares de la literatura japonesa, superando los diez millones de ejemplares vendidos desde su primera publicación. 

Esta novela me hizo entender mucho a Osamu Dazai, que la escribió de modo semiautobiográfico y además me hizo entender los detalles de su caracterización en el anime que me llevó a leerlo (Bungo Stray Dogs). Es una de las cosas más tristes que he leído. El protagonista, Yozo, narra su vida que siempre está plagada de un sentimiento de incapaz de sentirse adecuado (quizá es algo que nos ha pasado a muchos, pero en él está amplificado a la enésima potencia y es imposible no ver el trágico final que le espera). Como Dazai, Yozo intenta suicidarse varias veces (Osamu Dazai intentó suicidarse tres veces y después murió en un suicidio doble con su entonces amante, ahogado), es repudiado por su familia por este hecho y subsiste gracias a la ayuda de mujeres que se enamoran de él (como siempre, los cuidados recaen sobre ellas). Es dibujante de historias y a la gente le presenta una persona muy diferente que la trágica figura que ve el lector, puesto que como dice varias veces, se esconde tras la bufonería para ocultar su desgracia. Esto se ve cuando en el libro hay un cambio de perspectiva y habla una de las mujeres cercanas al protagonista.
    

Indigno de ser humano es considerada una de las obras maestras de la literatura contemporánea japonesa y, al leer el libro, es muy fácil ver por qué. Es una de las obras más populares y conocidas. No tengo conocimiento de quién lo edita en español, pero me encontré, mientras lo leía, con que es bastante popular. Igual y si lo encuentran... y si no, ya saben, mensaje por tuiter o en el canal de telegram. Pero sigamos hablando del libro, que yo me voy por las ramas (pero siempre quiero decirles como conseguir los libros o quien los edita o si se encuentran fáciles, se me hace una cosa super importante para invitarlos a leer...; luego discutimos eso). 

Esta novela se me hace base para conocer a Dazai y su forma de escritura, así que se las recomiendo muchísimo. Es muy nostálgica y muy triste porque el narrador es una persona que, como bien dice el título, se considera indigna de ser humano. Más o menos para que se imaginen el tono, les dejo un fragmento: 
En el fondo, Horiki no me trataba como a un ser humano sino como a un deshonrado que escapó a la muerte, un fantasma imbécil, un cadáver viviente; y su amistad sólo consistía en utilizarme al máximo para sus placeres. Por supuesto, estos pensamientos no fueron nada agradables; pero, pensándolo bien, era comprensible que Horiki me viese de esa manera, ya que desde niño era indigno de ser humano, y quizá fuera muy razonable que hasta él me despreciara.
Y eso fue todo con los libros de los japoneses por hoy porque la entrada ya me quedó bien larga (y yo todavía quería meter otro más, pero no, mejor nos vamos por partes). Los invito a leerlos y conocerlos.

10 de marzo de 2020

A Silent Voice, Yoshitoki Ōima | Reseña

Sinopsis: Shôko Nishimiya, una estudiante de primaria sorda, empieza a sentir el bullying de sus nuevos compañeros cuando se cambia de colegio. El peor de todos es Ishida Shôya, quien termina por forzar que Nishimiya se cambie de escuela. Años después, Ishida buscará la redención de sus malas acciones.
 
Back on my usual bullshit. Una amiga el año pasado me insistió muchísimo para que leyera este manga que tiene sólo siete tomos y está cortito. Yo oí la sinopsis y dije SÍ A HUEVO ES MI TIPO DE HISTORIA. Con todo y las mayúsculas y la falta de comas, debo decir. El caso es que yo estaba sumida en un infierno que se llamaba Tokyo Ghoul:re (del que ya les hablé en el blog) y me urgía terminar, así que la mandé a la lista de lo pendiente. Y de ahí caí en un infierno que se llama Bungo Stray Dogs (de la que todavía no les hablo porque sigue publicándose pero van a ver mencionada varias veces próximamente porque me está llevando a conocer a grandes autores japoneses) y bueno, pasó lo que pasó: el tiempo, porque nunca hay suficiente tiempo para leer de todo. Hasta que un fanfic me spoileó la película. Les quiero poner el contexto para que sepan exactamente cómo llegué a esta historia y de donde viene mi opinión.

Estaba yo leyendo un fanfic muy tranquilamente sobre mi personaje favorito de My Hero Academia (que en el manga lleva un lento pero seguro camino hasta la redención, porque en el primer tomo es presentado como el bully de la secundaria) con mi ship favorito del manga (que nunca jamás será canon, pero se vale soñar) y la historia de A Silent Voice, que trata el bullying, el pedir perdón y la redención era un reflejo perfecto de la relación entre ambos personajes. Así que eso pasó: me la spoilée porque la usan para explicar muchas cosas. Y como me la spoilée (no fue malo, eh, no se crean) me dieron muchas más ganas de leerla. Así que un día empecé en la noche y acabé en la mañana. Y mi falta de sueño y el hecho de que haya interrumpido quien sabe cuantas lecturas pendientes se lo pueden agradecer a Ati que no dejó de recomendármela hasta que la anoté casi casi con sangre en mi lista de pendientes y a un fanfic que me la contó a pedazos y me causó todavía más curiosidad.
 
 
Así que en ese estado llegué a leerla.
 
A Silent Voice es una historia sobre bullying y le agradezco dos cosas: es muy sincera al abrirle las puertas a la redención y no es moralina en lo más absoluto. También habla de lo necesario de pedir perdón y de cómo aunque lo pidamos no necesariamente la otra persona está obligada a perdonarnos. Habla de como a veces te van a pedir perdón sin sentirlo realmente o entender lo que hicieron mal. De que hay perpetradores que, en su mente, son las víctimas (hay un personaje especialmente que ilustra esto y yo, dada mi vida, sólo quería darle con una silla en la cabeza..., pero eso más adelante); de que hay quienes se convencen de que son buenos, pero en realidad participan en el acoso, aunque no lo hagan activamente y luego tienen que enfrentarse a lo que hicieron. Y habla, también, de lo que cuesta hacer lo correcto, pedir disculpas y arreglar las cosas dentro de las posibilidades que se tienen. Y por eso me encanta.
 

Me gustan los arcos de redención que se ganan tanto como odio los que se resuelven en dos líneas. Hay una muy buena razón por la que considero que el arco de Zuko en Avatar (si no la han visto, se están tardando, a mis ojos es la mejor caricatura occidental en el mundo) es el mejor arco de redención jamás escrito y es porque le estampa en la cara el sufrimiento al que en un momento de su vida abonó, lo obliga a ganarse el perdón, lo obliga a intentar arreglar, aunque no pueda, todos y cada uno de sus errores. No les voy a spoilear nada más pero esa es la misma razón por la que me atrae tanto el arco de Bakugo en My Hero Academia y la razón por la que empecé a leer este manga. Ishida Shôya es un bully al principio de la historia. Quiere ser el más popular, el más ruidoso, quiere divertirse, jugar siempre, quiere llamar la atención y que la gente lo mire. La manera en que lo logra es acosando a Shôko Nishimiya, que ya es víctima del bullying de todos sus compañeros porque es vista como un blanco fácil: es sorda, usa un cuaderno para comunicarse y es percibida como una persona débil. Shôya es la causa de que, finalmente, sea obligada a cambiar de escuela y, de repente, pasa de victimario a víctima. Le cuesta su tiempo darse cuenta de todo lo que hizo mal, pero, al final, pudiendo hacer cualquier cosa (olvidarse de su pasado, mudarse, convertirse en un adulto mediocre, tirarse de un puente..., cualquier cosa) elige dar una vuelta sobre sus pasos y arreglar lo que hizo mal. Realmente todo su arco en el manga es una muestra de cómo cambiar es posible, pero no puedes obligar a nadie a hacerlo. Hay muchas personas en el mundo que no son Shôya y ni siquiera lo van a intentar.

Además, el manga muestra como el acoso es algo sistemático y casi nunca es individual. Aporta a él el silencio de los compañeros que no participan activamente, las burlas que llevan un "no te creas" después, la desidia de algunos adultos (véase el profesor de ambos protagonistas al comienzo del manga, que queda en un pésimo lugar cuando adolescentes son capaces de redimirse y hay adultos que siguen convencidos de que el bullying hace más fuerte a la gente o que hay quienes lo merecen) o el desconocimiento de otros adultos para tratar el tema (la madre de Shôko, por ejemplo, que en su desesperación no sabe qué hacer o cree que dejar que el tema continúe va a funcionar para obligar a su hija a defenderse). Nos muestra una historia de cómo los victimarios pasan a ser víctimas y de como eso no los exime de su responsabilidad anterior (pero vamos, tampoco se merecen acoso, porque ya saben, somos personas merecedoras de respeto y esas tonterías). A Silent Voice es sobre muchas cosas. El acoso es una parte de ellas. La amistad también. La redención juega su parte y el perdón, por supuesto, también. Es una historia muy redonda.

Además tiene algunos detalles que me encantaron, como capítulos desde el punto de vista de Shôko, donde vemos cómo ve y oye ella el mundo. Porque todo el manga tenemos la perspectiva y podemos oír (leer) a todos los personajes, pero Shôko no y muchas veces no sabe qué está pasando. Esos capítulos son maravillosos. Personajes muy bien creados. Algunos son muy grises moralmente (y hay una que en especial me cae muy mal porque me recuerda a antiguas compañeras a las que quiero estrellarles una silla o algo en la cara), pero en general casi todos me gustaron o cayeron bien. Mi favorito sí es Shôya, de calle. Aunque quiera estrellarle cosas en la cara y coserlo a zapes al principio, es la muestra viviente dentro del manga de que el cambio es posible y de que puedes intentar arreglar aquello donde la cagaste. 
 

A Silent Voice también tiene una película de animación dirigida por una mujer. No la he visto porque tengo problemas con el medio audiovisual últimamente y me cuesta mucho la concentración de ver películas enteras (hola, amigos a los que uso para que vean películas conmigo), pero he oído halagos de ella, así que si la ven cuéntenme que tal está y chance me animo a verla en algún momento. El manga, por otro lado, lo pueden conseguir en Panini y son sólo siete tomos. O pueden leerlo en línea, lo que les acomode. Pero por si les gusta leerlo en físico, ahí tienen el dato.

Por mi parte, sí se los recomiendo. A mis ojos es una historia con muchas virtudes: aborda el acoso escolar desde una perspectiva muy real y cero moralina. No subestima a sus lectores, lo cual siempre es de agradecer. Los personajes están muy bien formados y la historia siempre siempre aboga por la empatía. De verdad, no se la pierdan. Está maravillosa y aprovecha muy bien distintos recursos visuales a la hora de contar una historia. (Pero si la van a leer y es por recomendación mía, tienen derecho a pedirme un paquete de kleenex).

6 de marzo de 2020

"No voy a volver a leer" | Booktag

¡Hola! Hacía tiempo que no traía un booktag porque no sabía cuál hacer. Sin embargo, mi querida Ati de Conejo Literario me etiquetó en este y como me encanta hablar mal de libros y a ustedes les gusta que además de recomendarles que leer, destroce libros en horario primetime, vamos a esto. Pero primero, una advertencia obligada: todo lo que yo diga aquí es mi opinión (esto es obvio, pero luego se nos olvida) y como lector tengo derecho a decir todo lo que no me gusta; me meto con los libros, no con sus lectores. Ahora sí, empezamos.

Saga que no voy a continuar


 
Primero que nada, Hush Hush de Becca Fitzpatrick. La leí porque salió de las cosas más votadas en un Qué leo, qué reseño (prohíbanme repetir eso de nuevo, por favor) y destrocé el libro en pedazos porque está mal escrito, los personajes están más planos que una hoja de papel y normaliza las relaciones abusivas presentándolas como "grandes historias de amor". Pure bullshit. Lo que no quiere decir que no me la haya pasado super divertida leyendo. Lo absurdo del libro siempre me sacaba risas dentro del sufrimiento y la idea de que Patch tuviera alas me entretenía porque me gustan los personajes con alas (soy una mujer de gustos simples y superficiales). Pero eso sí, me niego a rizar el rizo y continuar con el sufrimiento. Ya sé que van a estar malos y que no van a mejorar, ¿para qué seguir? 


También leí el primero de After de Anna Todd, una cosa lamentable. Jamás seguiré la saga en mi vida. Lo leí para destrozarlo con conocimiento de causa y lo hice. Me divertí. Le hubiera prendido fuego de tenerlo en físico. Pero como no le iba a dar dinero a fenómenos tan dañinos y de mierda, pues no lo tenía. En más sagas lamentables que empecé sólo por los lols para criticar está La Reina Roja de Victoria Aveyard y tengan por seguro que no la voy a seguir.

Tampoco voy a seguir nunca Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas porque el primer libro me aburrió como ostra y me pareció malo. Además de eso me spoilee el endgame y la verdad es que no me interesaba ni saber cómo los personajes llegaron allí. Ni para qué sufrir. En el mismo rubro de sagas que me aburrieron como ostra y casi me dormí leyéndolas está Hija de Humo y Hueso de Laini Taylor (leí dos y en el segundo casi se me curó el insomnio para siempre) y Multiverso de Leonardo Patrignani. El resto de las sagas que tengo inacabadas (que son muchas porque yo nunca tengo prisa por terminar nada) no descarto acabarlas en algún momento.

Escritor que no volveré a leer


Tengo muchos porque si algo hice en mi adolescencia fue leer a puro pendejo lamentable. Para empezar, tengo ceromil cerocientas cero ganas de volver a leer a Arturo Pérez-Reverte (leí La reina del sur y El club Dumas y lo único que saqué en claro es que le gustan las femme fatale fantasías sexuales y ya). De hecho, el señor me tiene bloqueada en tuiter, lo cual es una fantasía completa porque nunca jamás me entero de las tonterías machistas y racistas que se le salen 24/7. Recomiendo mucho. Tampoco tengo ganas de volver a tocar un libro de Paulo Coelho ni con un palo en llamas a cien metro de mí. Leí Brida y Veronika decide morir y no me gustaron. Lo hice porque era una adolescente impresionable y el gran defecto de Laura Gallego es que usa epígrafes de ese señor en sus libros. 


También odio a Blue Jeans con pasión porque alguna vez dijo que todos en Latinoamérica eran unos ladrones porque alguien intentó que le firmaran un libro pirata y me quedé como what the fuck? Para empezar porque el señor es un best-seller y un libro pirata no le va a afectar en la vida (ni muchos), especialmente cuando la accesibilidad a los libros es pésima, las bibliotecas no tienen muchos ejemplares de todo, conseguir un libro en servicios legales como Amazon o Scridb requiere conexión a internet (que no tiene todo el mundo). Y es que mucho hablamos de libros piratas pero poco entendemos qué causa ese fenómeno. Se los resumo: es la poca accesibilidad a los libros, los precios absurdos que las editoriales grandes le ponen a los ebooks (cuando autopublicados los ponen cuarentamil veces más accesibles). Benjamin Alire Sáenz tampoco quiero tocarlo porque no respeta el fandom de sus libros (llegó a decir basura de los fanarts de sus obras) y no creo que tenga una calidad super buena como para volver a levantar un libro suyo por el morbo (en esta misma categoría de personas que no respetan el fandom podría meter a Anne Rice, pero sus libros parecen escritos en un viaje en ácidos últimamente, así que no prometo que el morbo no se va a llevar lo mejor de mí).

Libros que no releería jamás


Nunca más volvería a leer horrores como Canciones para Paula de Blue Jeans (no tiene núcleo, trama pendeja, redacción horrible, corrección de estilo inexistente, edición mediocre y además un cúmulo de actitudes machistas presentadas como una gran historia de amor en vez de como la misoginia que representan), Besos entre Líneas de May R. Ayamonte y Esmeralda Verdú (mismo caso que el anterior), Los sueños se cumplen de Rachel Galsan (de nuevo, lo mismo) y After de Anna Todd


Otros que tampoco releería son Enigma asiático de Carolin Philipps y El viento se llevará nuestras palabras de Doris Lessing (si quiero propaganda anticomunista mal hecha mejor me busco nuevas cosas para criticar, qué ganas de sufrir esas pendejadas por segunda vez). Teoría King Kong de Virginie Despentes lo leí dos veces (sí, dos veces) y no quiero volver a sufrirlo; la primera fue para la lectura conjunta de Librosb4tipos (no me pregunten por qué lo leímos, creo que a nadie le gustó demasiado) y la segunda para hacerle una crítica bien merecida. En ese mismo rubro de libros feministas liberales lamentables está Machismo, 8 pasos para quitártelo de encima de Barbijaputa que no quiero volver a leer, una vez fue suficiente. 

Autor que nunca voy a leer


Nobuhiro Watsuki. Sin duda alguna. nunca lo he leído, nunca lo voy a tocar. Sigue vivo, así que me niego si quiera a leerlo en pirata. Es un mangaka al que le encontraron un chingo de videos de pornografía infantil y salió del asunto con una multa y un zape (en serio, ni siquiera está en la cárcel). Pero ni ganas de tocar algo que haya escrito, me da asco total. Ahora mismo no me viene ningún otro a la mente porque no le sé muchos trapos sucios a los que no he leído y lamentablemente he leído a un montón de costales de mierda que se hacen llamar escritores o poetas (léase, Neruda aka violador confeso).

Libros que no volveré a retomar


Casi no he abandonado libros en mi vida. Recuerdo que abandoné uno de Poppy Z. Brite porque el gore casi me hizo vomitar. Ya había leído cosas de él como la música de los vampiros y me gustaba lo obscure y edgy que era, pero esto me superó a niveles extraordinarios. No me acuerdo ni del título. Esperen que lo busco. *Dos minutos en google y tres en goodreads* Se llama El arte más íntimo. Habla de asesinos seriales. Tiene muchas cosas fucked up que en general no me molesta leer pero el límite está en cuando están a punto de hacerme vomitar y ahí sí, jamás vuelvo.


También he abandonado series de manga. Ni siquiera me acuerdo en qué tomo de Vampire Night de Matsuri Hino, pero no planeo retormarlo. Me aburrí como una ostra con el triángulo amoroso y ahí fue cuando decidí que si tenía que leer otro triángulo tan soso iba a lanzar libros por la ventana. De todos los personajes sólo me interesaba el rubio emo edgy de Zero, pero el aburrimiento pudo más que nada y ni tengo ni ganas de retomar esa serie en la vida.

Bestsellers que no voy a leer


Pues aquí no me atrevería a decir de esta agua no beberé tan categóricamente porque como se han podido dar cuenta hasta el momento he leído muchas cosas que considero basura sólo por hacerles una crítica. Por lo pronto, puedo asegurar que no leeré ningún best-seller de Pérez-Reverte. Y no sé más porque les digo que estoy en la desconexión total de lo que se está publicando. Les fallo con esta respuesta.

Libros que en su momento recomendé pero no lo haría más

 
 
Probablemente Battle Royale de Koshoun Takami. A ver, no hay que ir muy lejos con este libro: nadie lo leyó por lo profundo de la trama, todos lo leímos por el gore, el morbo y unos cuantos porque era una premisa parecida a Los juegos del hambre, que estaba de moda, y este libro era más antiguo. Yo apenas si recuerdo cosas positivas de él, fuera que me gustaban un par de personajes, que quería ver cosidos a tiros a otros y que aprendí muchísimo vocabulario gore en inglés. Se lo recomendé a algunas personas con el interés por el tema en mi vida, pero después lo olvidé y no volví a hablar de él y creo que ya no lo haría más.

Y no pude pensar en ningún otro que haya dejado de recomendar completamente. Pero este lo hice porque bajó el furor, me olvidé de él y volvió al cajón de la irrelevancia en el que estuvo siempre. 


Ha llegado la hora de taggear gente. Voy a intentar hacerlo por una vez en mi vida a ver si les gusta el tag. Yo me entretuve mucho haciéndolo así que acá va: nomino a Rapsodia Literaria y El Guardián de las palabras. Diviértanse con el tag. Y si no los nominé e igual quieren hacerlo, háganlo.

3 de marzo de 2020

Banana Fish, Akimi Yoshida | Reseña

Sinopsis: Situado en el Nueva York de los años ochenta, Banana Fish sigue el porvenir de Ash Lynx, un delincuente juvenil y líder de una banda que se dedica a hacer trabajos para la mafia. Con tan solo 17 años, a Ash no le tiembla el pulso para disparar. Es duro, inteligente y con recursos. Sin embargo, la aparición de los rumores de Banana Fish harán que su vida cambie de rumbo. ¿Es una organización secreta? ¿Una persona? ¿Un alias? Tanto la policía como el jefe de la mafia para la que Ash trabaja tienen un gran interés por descubrir de qué se trata. También Ash, puesto que descubre una relación entre este misterioso nombre y su hermano.

Esta entrada, como todas las que he estado publicado, llevaba pendiente un tiempo (terminé de leer el manga el diciembre) y me estoy aprovechando de que Panini México acaba de anunciar que traerá Banana Fish este año en 10 tomos (o sea, van a ser 2 en 1) para invitarlos a que se sumerjan en esta depresión y tristeza colectiva que se llama Banana Fish. Nota: no estoy mintiendo cuando digo lo de la tristeza. Es un fandom que se la vive nadando en sus lágrimas, especialmente desde que adaptaron el anime. (Más advertencias conforme avance la reseña).

Bueno, empecé a ver Banana Fish el año pasado porque contraté Amazon Prime para ver American Gods (adivinen quien ni siquiera vio cinco capítulos de American Gods) y Good Omens (que amo) y me lo encontré de casualidad. Llevaba tiempo queriendo verlo porque había visto cosas (en general posts sobre lo triste que era) en la red sobre esta serie y lo vi. No sabía nada de la historia, sólo que tenía que ver con crimen (oh, boy) y dos chicos, uno de los cuales era japonés (oh, boy). Es mucho más terrorífico que una historia de crimen sobre las pandillas de Nueva York. Especialmente cuando lo ves de tirón, acabas triste, empiezas a leer Esclavas del poder de Lydia Cacho (más sobre esto más adelante) y lees el manga al mismo tiempo. Probablemente ese tren de actividades fue de mis peores decisiones de 2019.


¿Más sobre eso? Muy bien, quiero empezar contándoles que Banana Fish es una historia muy violenta. Ya he abordado el tema de cómo narramos la violencia en el blog cuando hablé de Tokyo Ghoul (les recomiendo mucho checar la entrada) pero eso se centrada sobre todo en el exceso de ketchup que tiene ese manga (no he visto el anime, nunca lo voy a ver, es una cosa terrible). En cambio (y acá va mi advertencia más grande), Banana Fish tiene un montón de violencia sexual. En diferentes reseñas he hablado de cómo odio cuando la violencia sexual es usada en la ficción como un recurso burdo para hacer pasar a personajes femeninos por momentos traumáticos o hacer que personajes masculinos sientan deseos de vengarse porque mancillaron el honor (ugh) de una mujer y esa clase de cosas. Y como nunca, jamás, pero jamás, se habla de las consecuencias. Se corre un tupido velo y listo. El momento traumante pasó, la mujer puede evolucionar y volverse una badass de la nada. Banana Fish es ese manga que te obliga a ver las consecuencias, nunca te muestra nada gráfico (ni alimenta el morbo de nadie) y pinta todo esto como lo horrible que en verdad es. Todas las situaciones podrán ser sólo ficción en la historia, pero Akimi Yoshida no se inventó nada. Quizá lo más horrible de todo es saber que, en un lugar del mundo, todo esto pasa. No me voy a meter en detalles, pero sí quiero que vayan advertidos del tema.  

Ya redactada mi advertencia, vamos a hablar de la historia, de los personajes y de por qué les recomiendo leerlo (o verlo, es una adaptación muy fiel..., o los dos, como hice yo). Los protagonistas son Ash Lynx, un adolescente norteamericano que es el líder de una pandilla en Nueva York con ataduras a la mafia de las que quiere liberarse cueste lo que cueste y Eiji Okumura, un adolescente japonés que acompaña a un periodista para hacer algunas fotografías. Sus historias se entrelazan cuando secuestran a Eiji por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado y Ash acude a rescatarlo (y el que acaba rescatándolo es Eiji, pero ajá). Ambos personajes son de mundos muy diferentes: desde sus experiencias pasadas hasta las diferencias culturales marcan las diferencias entre ellos. Y es con ellos dos (y todo un set de secundarios muy interesantes) que Akimi Yoshida construyó una historia como esta. Todo se revuelve entorno al misterio de qué es (o quién es) Banana Fish, pues hay gente muy poderosa detrás de ello, dispuesta a todo para conseguir lo que sea que es.


Dato curioso es que este manga fue categorizado como shojo por la revista en la que fue publicado originalmente y la demografía a la que se dirigía. A mí nunca me pareció extraño (o sea, no leo mucho shojo de sólo romance porque no es mi interés, ajá, pero esto era crimen, suspense, amistad, amor...) pero ahora que lo licenció Panini en México y lo anunció como shojo crimen (que es una descripción bastante accurate de lo que van a leer en el este manga) vi muchas respuestas del corte de cómo un shojo podía ser crimen o no ser rosa o etcétera, etcétera, etcétera. Mis ojos se quedaron en blanco para siempre, se los juro. La cosa es que finalmente shojo, shonen, josei, seinen son sólo demográficos de cuál es el público objetivo que cada cosa y sí, es obvio que hay temas que se repiten hasta la saciedad, pero creer que como el shojo está dirigido a chicas (que ya sabemos que no sólo lo leen mujeres jóvenes, pero again, demográficos) no significa que todas las historias sean cliché de novela rosa. Es más, ni siquiera todos los que sí son románticos románticos tienen por qué ser cliché de novela rosa. Dicho eso, Banana Fish es una historia cruda y muy triste, pero que, como ya mencioné arriba, no se enfoca nunca en el morbo.

Además, si les entra la curiosidad, creo que también Banana Fish es un buen reflejo de cómo los japoneses de los noventa percibían a los Estados Unidos y a los americanos. Cuando lo estaba leyendo yo y mi esposa lo estaba viendo lo comentábamos porque nos parecía llamativo y sí, cuando lo busqué, el cómo estaban retratados la mayoría de los personajes extranjeros (o sea, casi todos), tenía mucho que ver con la percepción de los japoneses sobre los americanos. Muy interesante de analizar si les interesan esos temas.
 
Bueno, yo ya no tengo mucho más que decir. Sólo decirles que aprovechen ahora que Panini los va a traer a México porque la verdad es que hace años leí una reseña medio vieja que consideraba casi imposible que licenciaran esta serie (y nunca la leí). Luego MAPPA sacó el anime (thanks god es una excelente adaptación) que ahora pueden ver en Amazon Prime y yo seguí sin verlo o leerlo hasta el año pasado. Y justo ahora los licenciaron, así que por aquí aparecí yo a decirles que aprovechen y lo lean. Yo lo leí en inglés, lo pueden encontrar en internet fácilmente si ese es su caso (mi única advertencia es que tengan paciencia porque en inglés suelen estar los escaneos de las primeras ediciones de Viz y la primera mitad de los tomos está publicado en espejo, o sea, formato occidental, que se lee de izquierda a derecha... y a la mitad decidieron cambiar a saber por qué). Así que eso es todo, se los recomiendo (esta última repetición es por si las 400 pasadas no quedaron claras).

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