24 de mayo de 2017

Cómo hacer struddel de manzana y no morir en el intento

Hoy vamos a aprender cómo hacer este postre que a todo el mundo le gusta sin morir en el intento o al menos sin querer morir porque es difícil. En serio, hacer struddel de manzana es más fácil de lo que parece, lo juro. Eso sí, si no tienen un horno profesional, olvídense que quede como el de el supermercado, pero les juro que el sabor va a ser hasta mejor. ¿Empezamos?


La receta es vegetariana, porque la pasta de hojaldre ya trae mantequilla añadida. Fuera de eso, de la mantequilla que se usa para enharinar el molde y de la yema de huevo para pegar, no usaremos más cosas de origen animal (por si se les ocurre como hacerla vegana).

Ingredientes (considerando un molde circular de unos 20 cm de diámetro como el mostrado en las fotografías):
  • 3 manzanas gala (también pueden ser amarillas; no recomiendo ni verdes ni rojas porque sueltan agua exageradamente y puede hacerse muy blando el struddel, pero no duden de que funcionan). 
  • Pasta de hojaldre (más o menos el paquete que venden en los supers).
  • Canela y azúcar al gusto (pero sin pasarse). También se puede usar, si quieren, miel, pero muy poca porque el calor la hace líquida.
  • Harina blanca (¡nada de integral, es para el rodillo y donde van a amasar la pasta de hojaldre!).
  • 1 limón (¡muy importante!)
Utensilios que van a ocupar:
  • Molde (el de esta receta es más o menos de 20 cm de diámetro).
  • Una olla pequeña (que quepan las manzanas). 
  • Rodillo (si no tienen pueden usar un vaso largo o ponerse originales). 
  • Cuchillo y cuachara grande (obviamente).
  • Pelador si es que quieren pelar las manzanas con él (yo uso cuchillo). 
  • Quita centros de manzana (preferentemente, pero pueden quitárselo después). 
  • 1 brocha de repostería o cocina. Si no tienen, usen un pincel completamente nuevo.
Instrucciones:


1. Elegir tus manzanas, de preferencia que ya estén maduras. Las vas a pelar y les vas a sacar el centro (como puedas, pero no te cortes).

2. Después las vas a poner a cocer en la olla. Les puedes poner azucar para que ya salgan un poco dulces o miel. Yo les puse agua y un poco de miel. Ya que estén blanditas, las sacas y las dejas enfriar para no quemarse (el almíbar que suelta lo puedes guardar, pero ya no lo vamos a usar en esta receta).


3. A las manzanas cocidas y sin centro las cortas como en la imagen: en rebanadas. Esas rebanadas son las que vas a acomodar en el struddel. ¡No te cortes!



4. Pon todas los pedazos de manzana en un recipiente grande y allí vas a agregar el jugo de un limón. Esto es para impodir que se oxiden. Acto seguido añades canela y azúcar al gusto. Añade bastante canela pero no te pases. Igual de azúcar. Lo revuelves con una cuchara y lo dejas reposar. Ese es el relleno de tu struddel y ya está listo.



5. Ahora vamos con la pasta de hojaldre. Ya viene planita, pero muy gruesa, así que la tienes que adelgazar con el rodillo (no tanto o se rompera). La primera vez que le pasas el rodillo no se pega, pero mejor, para evitar problemas, pon harina blanca en la superficie donde vayas a amasar, la masa de hojaldre encima, un poco de más harina blanca encima y harina blanca en el rodillo. Y manos a la obra: la adelgazas. 



6. Enmantequilla el molde y luego enharinalo. (O sea, embárralo con mantequilla todo y luego ponle harina a eso). 

7. Cortas un pedazo circular para el molde y lo colocas. Procura hacerlo un poco más grande de lo que el molde es, porque la masa tiende a encoger mientras pones las manzanas.

8. Coloca las manzanas dentro del molde como puedas. Si sobran pedazos: cómetelos. Saben ricos.


9. Rompemos nuestro huevo, separamos la yema de la clara y mezclamos la clara con azúcar. Con eso vamos a pegar la pasta. Si no se lo ponen (o ponen algo equivalente) la pasta NO pega.

10. Luego vamos a cubrir todo. Y esto es la parte más larga y tardada, pero es fácil. La masa que quedó, la vamos a cortar en tiras y la vamos a ir colocando sobre el molde aunque no se ajuste perfectamente. Encima, le untamos el huevo como se ve en la imagen.


11. Cortamos todos los sobrantes y admiramos nuestro struddel. Si queremos le añadimos decoración.



12. ¡Llegó la hora del horno! Yo uso mi horno a 350-400 °F (odio los Farenheit pero está en esa notación) y el struddel se quedó dentro como tres cuartos de hora. Lo que se tarde depende de la pasta y de la manzana así que vigílenlo constantemente. 


13. Cuando este listo, se verá así, más o menos:


14. ¡DISFRÚTENLO!

22 de mayo de 2017

2 x 1 en historias de amor | Reseñas

Reposteo por causas de fuerza mayor. Los originales se encontraban en La Cueva del Escritor. 

Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro


Sinopsis: A primera vista, los jovencitos que estudian en el internado de Hailsham son como cualquier grupo de adolescentes. Practican deportes, tienen clases de arte y descubren el sexo, el amor y los juegos del poder. Hailsham es una mezcla de internado victoriano y de colegio para hijos de hippies de los años sesenta donde no dejan de repetirles que son muy especiales, que tienen una misión en el futuro, y se preocupan por su salud. Los jóvenes también saben que son estériles y que nunca tendrán hijos, de la misma manera que no tienen padres. Kathy, Ruth y Tommy fueron pupilos en Hailsham, y también fueron un juvenil triángulo amoroso. Y ahora, Kathy se permite recordar Hailsham y cómo ella y sus amigos descubrieron poco a poco la verdad. Y el lector de esta novela, utopía gótica, irá descubriendo con Kathy que Hailsham es una representación donde los jóvenes actores no saben que sólo son el secreto terrible de la buena salud de una sociedad.

El autor nos presenta a pinceladas, por aquí y por allá, sin decirlo nunca realmente al principio, una sociedad de la post guerra que ha descubierto la cura de las más peligrosas enfermedades, como el cáncer. Una sociedad retratada de los ojos de Kathy, que lleva once años siendo una buena cuidadora y se propone rememorar su estancia en Hailsham luego de haber deseado olvidar durante muchos años. Un donante le pregunta repetidas veces por Hailsham, intentando grabarse los detalles de la vida en ese centro a fuego antes de completar y es allí cuando Kathy se da cuenta de que, a su manera, ella, Ruth y Tommy, tuvieron suerte de crecer en Hailsham y después, de vivir en las Cottages.

En Hailsham se formaron los vértices de aquel triangulo que formaron ella, Ruth y Tommy durante toda su vida. Ruth, una muchacha vivaz, Kathy, algo más inocente e incrédula, y Tommy, con ataques de furia un día sí y un día también y con nulo talento para el arte… Sin embargo, a medida que el libro va avanzando, se forman esas preguntas en la mente del lector, ¿por qué los crían de esa manera?, ¿por qué les dan libertad sexual y les prohíben la nicotina?, ¿por qué se preocupan de manera exagerada por su salud?


Kathy relata el día a día reflexionando sobre los sentimientos de ese momento. Sobre lo que influyó su crianza en su vida posterior, como cuidadora. Su manera de ver el mundo, de preguntarse porqué Madame, que les tiene miedo (cosa que comprueban ella y sus cinco compañeras de cuarto) se lleva sus obras de arte a «La Galería». ¿Por qué esa galería? ¿Para qué?

Y al final, cuando deja Hailsham y se marcha a las Cottages junto con sus dos mejores amigos, Ruth y Tommy, que ahora forman una pareja estable, se hace más notorio ese triángulo entre los sentimientos de cada uno y su forma de ver el mundo. Mientras que Kathy lo acepta todo tal y como es, sin pensar demasiado, Ruth se obsesiona con los rumores, con conseguir un aplazamiento antes de que tenga que volverse donante y completar… Kazuo Ishiguro retrata con simpleza magistral los miedos y temores de sus protagonistas en cada etapa de su vida, sin necesidad de metáforas, valiéndose únicamente de una prosa asombrosa.


[Actualización] Después de tantos años, el libro me sigue gustando y lo sigo recomendando. Sin embargo, hoy, con otra perspectiva, hubiera deseado que Ishiguro hablara más de las connotaciones morales de lo que los clones significaban. ¿Qué con demostrar qué tenían alma? ¿Por qué no hablar de que, como eran seres vivos, tenían derechos? En fin. Aun así, recomiendo el libro.

La historia del amor de Nicole Krauss


Sinopsis: Leo Gursky, cerrajero polaco jubilado en Nueva York, cuya obsesión es «no morirme un día en que nadie me haya visto», recibe misteriosamente el manuscrito de un texto que creía perdido, acompañado de una enigmática carta. Instalado en el ocaso de su vida, esta sorpresa lo lleva a bucear en los recuerdos de su lejana juventud, recuperando emociones que suponía enterradas. No muy lejos de allí, la quinceañera Alma Singer padece los dilemas y conflictos de su edad. Hace ya ocho años que su padre murió de cáncer y ella ha decidido que es hora de que su madre deje de estar triste, o sea, se dispone a encontrarle un nuevo marido. Cuando en su camino aparece La historia del amor, una novela rara, escrita en yidis, publicada en español y comprada por su padre en una librería de Buenos Aires, los interrogantes se suceden. ¿Por qué su padre se la regaló a su madre muy poco después de conocerla? ¿Quién era su autor? ¿Y quién es el misterioso hombre que ha encargado a su madre que traduzca el libro al inglés?

El libro en cuestión, como ya se ha dicho en la sinopsis, se divide en tres grandes vertientes: la historia de Leopold Gursky, cerrajero, un judío refugiado en Nueva York, la historia de Alma Singer y su madre, enterrada tras diccionarios y traducciones y, por supuesto, la historia detrás del libro La Historia del Amor. ¿Quién lo escribió? ¿Quién realmente inspiró a Alma, la Alma del libro?

Sobre ese cauce se narra una historia con todas las palabras bien colocadas en su sitio, creando una narración que a momentos es hermosa, aunque puede resultar cansina en partes específicas del libro. De lo mejor es las partes narradas por Alma, divididas en listas, en las que nos deja una probada de su vida y la vida de su madre, que se ha transformado completamente después de que su padre murió. Desea ser antropóloga y convive con un hermano a quien todo el mundo llama Bird, pero sobre todo, quiere saber quién fue Alma y porqué el escritor del libro la amo tanto.


Sinceramente, a pesar de que el libro es hermoso y tiene unas frases increíbles, que te dejan pensando unos minutos hasta que las vuelves a releer, una y otra vez, no parece tener un propósito del todo claro. Une las historias con maestría, es cierto, e intenta hablar de la perspectiva del amor de cada cual y lo logra, y sin embargo, parece que llegado un momento, pierde el rumbo. Cambia la forma de narra abruptamente, sin motivo, lleva las cosas hasta un punto en el que parecen no tener sentido y hace que la protagonista se entere de las cosas gracias a golpes de suerte.

¿Recomendable? Sí, mucho. Es hermoso, tiene pasajes hermosos, a pesar de la irritante manía de Leo por los “Y sin embargo” y el soporífero narrador de la historia del libro y como este llego a las manos del padre de Alma Singer, el libro realmente merece la pena. Una oportunidad, lo que sea.

Léelo, y entonces, dime que te pareció.



19 de mayo de 2017

Las indómitas, Elena Poniatowska | #AdoptaUnaAutora

Esta entrada es parte del proyecto #AdoptaUnaAutora. ¡Adopten a la suya!

Sinopsis: La sociedad actual libra distintas luchas, entre ellas la de las mujeres, aquellas que alzan la voz desde sus trincheras y desconocen la idea de rendirse. En medio de la multitud se distinguen las que van a contracorriente: madres, combatientes, escritoras, trabajadoras domésticas; mujeres antes y después de todo.Las indómitas rinde tributo al rostro anónimo de las mujeres que lucharon en la Revolución, a la inconfundible Jesusa Palancares y al silencio de las mujeres del servicio. Alberga la esencia de Nellie Campobello, Josefina Vicens y Rosario Castellanos, quienes se abrieron paso en una época literaria dominada por hombres. Mientras que la desaparición de Alaíde Foppa representa la dura realidad latinoamericana, la lucha imperecedera de Rosario Ibarra de Piedra da voz a las madres de desaparecidos y la causa feminista de Marta Lamas replantea lo que significa ser mujer en el sigloXXI.A través de esta recopilación de ensayos, el lector se sumerge en la vida de las indómitas, muchas veces olvidadas, pero nunca silenciadas. Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013, es una de las más reconocidas autoras mexicanas en la actualidad.• Esta serie de ensayos reúne un tema fundamental en la obra de Poniatowska,el rol social de las mujeres, con uno delos géneros en los que su pluma tiene más fuerza: el retrato biográfico.

A ver, estoy reseñando este libro por obvias razones: es una de las obras más recientes de Poniatowska, yo quería saber en que andaba ella y además lo iba a presentar junto a Marta Lamas en la Feria del Libro del Palacio de Minería. Miren, yo no les voy a mentir: Marta Lamas es una de las personas que me acercó al feminismo, con todo y que representa a un feminismo más privilegiado y burgués. Entonces yo tenía una pequeña fangirl interna que quería ir a ver a Poniatowska y a Lamas y de paso leer el libro. Así empezó la cosa. Ahora sí, vamos a hablar del libro.

Para empezar, el libro consta de varios textos de los cuales el único original es el que está dedicado a Marta Lamas (y que me aburrió muchísimo porque es un halago de páginas y páginas a Marta Lamas sin nada muy interesante), lo demás fue publicado aquí y allá antes de acabar de caer en ese libro. Como quien dice, es un libro que se publicó porque había que sacar un libro y algo que promocionar. Sí, está interesante, aunque me llamó la atención que, exceptuando algunos, todos los demás textos estén dedicados a mujeres privilegiadas (distintas) pero privilegiadas. Sin embargo, con todo y lo privilegiadas que son las mujeres de este libro, casi todas son desconocidas, no oímos sus nombres como escritoras, no nos suenan, nadie nos los enseñó (todas ellas escritoras dignas de que alguien las adopte). Entonces vamos a empezar a hablar de los temas del libro uno a uno.

Josefina Bórquez, mejor conocida como Jesusa Palancares


Elena escribió un libro que es muy famoso que se llama Hasta no verte Jesús mío. Si todo va bien, esa va a ser mi siguiente lectura para #AdoptaUnaAutora, durante los dos meses que vienen (y si alguien quiere participar leyéndolo conmigo, me haría muy feliz). Bueno, la protagonista de ese libro, Jesusa, estaba inspirada en una mujer de carne y hueso a la que le había pasado de todo y había sido soldadera en las tropas de Carranza en la revolución (de eso ya pasaron cien años, imagínense). Cuando Elena la conoció, Josefina/Jesusa era una mujer muy pobre que trabajaba limpiando uniformes de obreros, que tenía un hijo adoptado, que tenía gallinas y se quejaba mucho. Josefina peleó en la revolución y lo dio todo por ella, pero a cambio, la revolución mexicana no le dio nada. ¿Pensión? Pero si ella no era soldado, sino soldadera. ¿Pensión por su marido muerto? Pero si estaba muy joven, podía volverse a casar y que iba a andar el Estado pagándole a un hombre joven la vida. En cambio, la hizo pobre y la fue sacando de la ciudad, poco a poco. Como Elena dice: ella cada vez vivía más lejos.

Josefina Bórquez con Elena
Josefina Bórquez es la cara de muchas mujeres pobres en México, todas de ellas olvidadas, nadie las quiere, a nadie interesan, son invisibles. Pero si se fijan en las calles de la ciudad, las van a ver. Ahí están y no se van a ir a ninguna parte. De Josefina Bórquez, por supuesto, nos vamos a... 

Las Soldaderas


Las soldaderas de la Revolción Méxicana hicieron posible la revolución. Le hicieron la comida a los soldados, les lavaron la ropa, los siguieron a todos lados y a veces, tomaron los fusiles y pelearon ellas. En el ejército de Zapata, que era el que trataba a las soldaderas más equitativamente y con mayor respeto, hubo coronelas. ¿Las han visto en los libros de historia? Porque en mis libros de historia lo más que había era la anécdota de la Adelita. «Y si Adelita se fuera con otro, la seguiría por tierra y por mar, si por mar en un buque de guerra, si por tren en un tren militar». Caray, igual y Adelita quería irse, ¿no? Bueno, de las soldaderas ya hablé en una entrada para La hora del té que aquí voy a compartirles: Las soldaderas de la revolución mexicana. A todas estas mujeres, la revolución no les dio nada, más bien las olvidó de la historia para dejarlas en una simple y triste anécdota.


Elena escribe una historia de Villa, cuando ejecutó a todas las soldaderas que había capturado porque una sola se atrevió a dispararle y ninguna quiso delatar a otra. Hizo que las quemaran y ellas todavía lo insultaron y le dijeron que todas querían matarlo. Villa no es conocido por eso, pero no se caracterizaba por tratar bien a las mujeres. Tampoco Carranza, la verdad. Una vez que Zapata capturó a soldaderas del ejército carrancista, las trató mejor él como prisioneras de guerra, que el mismo Carranza. Una de las cosas que Elena menciona, es que hay que desmitificar a los héroes de la Revolución (y de paso, también a los de la Independencia). Esos dos actos de la historia de México estuvieron llenos de mujeres y ahora no vemos a ni una sola. Y de las soldaderas, vamos a hablar de una de las escritoras de la revolución.

Nellie Campobello


Nellie era bailarina, su hermana, Gloria, llegó a ser considerada la Prima Ballerina de México gracias a su dirección. Pero también escritora. Nellie es una de las pocas escritoras de la Revolución. Porque historias de la revolución hay muchas, y escritores también, pero escritoras no hay tantas. Sin embargo, Nellie fue más conocida como Bailarina, que como escritora mientras estuvo viva. De su obra, se dice que es una mirada femenina de la revolución, porque está llena de familiaridad y de espacios comunes. La escribió denunciando que la revolución se había institucionalizado y que muchos héroes habían sido injustamente juzgados.


Nellie no tiene muchas obras y desapareció de la vida pública el año de 1984. Y si alguien quiere saber qué ocurrió, puede leer por aquí. Muchas de sus coreografías fueron rescatadas y sus libros aun se editan, aunque poca gente los conoce. Yo les quiero recordar que en Libros b4 Tipos vamos a leer Cartucho, de Nellie Campobello, el mes que viene (Junio). Además de que alguien debería adoptarta, yo sólo digo.

Josefina Vicens



También es escritora. ¿La conocen? ... ¿No? Eso pensé. Porque yo tampoco la conocía, lo confieso. Tiene que ver que sólo escribió dos novelas, por supuesto, pero escribió guiones cinematográficos y ganó el premio Xavier Villaurrutia en 1958 (de eso, por supuesto, ya llovió) por su primera novela, titulada El libro vacío. Ganó dos veces el premio Ariel por guines que ella escribió en Renuncia por motivos de salud (1975) y Los perros de Dios (1979). Fue miembro de la Secretaría de Acción Femenil de la Federación de Trabajadores al Servicio del Estado y luchó por las trabajadoras. También debo decirles, es una excelente opción para adoptar (aquí imaginen que estoy como guiño guiño patada).

Rosario Castellanos


Miren, si son mexicanos y nunca han oído de Rosario Castellanos voy a ir a tirarme por un balcón porque no sé que estamos haciendo aquí, entonces. En Libros b4 Tipos, antes de que fuéramos Libros b4 Tipos, leímos El eterno femenino y lo comentamos en un hangout (ahí está el link) por si quieren sabe, yo no le hice reseña, pero aquí está una que hizo Karen del canal de booktube de Las flores están locas. Ahora bien, ¿quién fue Rosario Castellanos? Fue una escritora y diplomática mexicana (murió mientras fungía como embajadora en Tel Aviv, Israel), escribió novela, teatro y poesía y Elena habla de ella con mucho cariño.


Rosario fue feminista, criticó la imposición de ser sumisas a las mujeres, habló en pro de su educación, instó a desmitificar el mito de la madre abnegada. Era fanática de leer a mujeres y escribió un libro llamado Mujer que sabe latín... sólo para hablar de ellas. Si les interesa saber, el título del libro viene de «Mujer que sabe latín, ni consigue marido ni tiene buen fin». A esta si no les digo que es una buena idea para adoptar porque ¡ya está adoptada! En fin, de esta nos vamos a otra más.

Alaíde Foppa


¡Otra más para adoptar! Yo la conocía más bien por su papel en Guatemala y su desaparición, pero o cómo escritora, he de reconoder. Alaíde Foppa es Guatemalteca por padre de madre y Argentina por parte de padre. Nació en Barcelona, vivió en Europa. Llegó a Guatemala y colaboró activamente con la revolución. En México pasó su primer exilio. Fue docente en la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Se fue a París cuando su marido fue nombrado cónsul, allá nacieron sus hijos. Regresó a Guatemala en 1950, pero tuvieron que salir cuatro años después, de nuevo exiliados, tras el derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán. Alaíde volvió a México y se quedó hasta aquó hasta su último viaje a Guatemala, en 1980. Por supuesto, Elena no te cuenta todo esto en Las Indómitas, sino que habla de Alaíde con cariño y desesperación. ¿Qué pasó con ella? ¿Por qué desapareció? ¿Quién la desapareció? 


Alaíde fue a Guatemala a renovar su pasaporte vencido en 1980 y nunca volvió. La secuestraron el 19 de Diciembre. Se asumió que el gobierno en turno había ordenado la desaparición (Elena habla de eso), pero nunca pudo comprobarse. Cuando Elena encontró esto, los restos de Alaíde aun no habían aparecido y ya habían pasado años. No sé supo nada hasta 1999. En México hizo muchas cosas por el feminismo, fue feminista, fundó la revista fem y habló contra la represión del estado. ¿No les late adoptarla?

Rosario Ibarra de Piedra



De todas las indómitas del libro, ella y Marta Lamas son las únicas que siguen vivas el día de hoy. Yo la conocí porque fue senadora, pero antes de eso fue activista. Hizo una huelga de hambre en la catedral porque el Estado nunca le dijo que había pasado con su hijo, que desapareció durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría (turbios años para ser estudiante en México). Si he de ser sincera, cuando Elena escribió esto, Rosario aun no era senadora y ahora ya que fue senadora, pues nunca me impresionó mucho, exceptuando su labor al hablar de los desaparecidos forzados del Estado. Si les recomiendo saber quién es si les interesa, pero yo reconozco, plenamente, que ya la conozco de vista y de oídas y no mucho de lo que escribió Elena es nuevo para mí. 

Marta Lamas



Marta Lamas ha sido una de las pocas feministas en México que antes de ponerse a hablar de la prostitución, la trata y los derechos de las sexoservidoras que fue a pararse a una esquina a hablar a con ellas. Todavía no leo su libro al respecto y no sé qué opina sobre el tema, pero al menos fue pararse con ellas y a hablar con ellas. Algo que no muchas mujeres hacen antes de opinar. Marta Lamas fue una de mis maneras de llegar al feminismo. Lo que escribió Elena sobre ella me aburrió de sobremanera porque es sólo un gran halago a Marta y creo que ella merecía una historia como la que les escribió a todas las mujeres de este libro. Si bien Marta Lamas representa un feminismo muy privilegiado, yo reconozco que por ella llegué a donde estoy. Hoy a veces la critico y a veces le dio la razón. Es el único texto completamente original del libro y, lamentablemente, el más aburrido. Juro que quisiera no decir eso, pero no me queda más remedio. Sin embargo, al final dejé mi ensayo favorito del libro.

Se busca muchacha

El trabajo doméstico. ¿Por qué todas las trabajadoras domésticas son mujeres? ¿Por qué todas ellas son mujeres pobres e indígenas? La lucha por los derechos de las trabajadoras domésticas nunca ha tenido mucha audiencia. Muchas de ellas no conocen los derechos que les corresponden como trabajadoras y a veces ni los patrones. Elena habla y escribe en general, pero también escribe de las que vivían en su casa, en el cuarto de servicio, porque ella creció en una casa privilegiada. En mi casa nunca hubo criada. Pero mis hermanos tuvieron nana porque mi padre y su mamá trabajaban. Ella todavía se dedica, hoy en día, al trabajo doméstico, junto con todas sus hermanas y sus sobrinas. Una vez nos invitaron a comer y en medio de la plática, sacaron fotografías de mis hermanos, contaron historias, hablaron de cuánto cobran y dónde trabajan. También de cómo le hacían para hacerse respetar. Creo que de todo el libro, fue lo que más me gustó y no tenemos un ejemplo claro. Elena habla en general. Reconoce que habla desde un privilegio, pero no deja de hablar en general. Me hubiera gustado que al menos contara con el testimonio de alguna trabajadora doméstica, así como tenía el testimonio de Josefina Bórquez al hablar de las soldaderas. 

Y bueno, eso fue todo. Ya hablé mucho así que me voy a callar un rato y las voy a dejar sacar sus conclusiones. El libro sí me gustó, pero pues al final, la mayoría de estas mujeres fueron privilegiadas de algún modo u otro. Me gusta que hablen de ellas, pero también me gusta que le den voz a aquellas que son las más olvidadas: las indígenas, las pobres, las marginadas. En fin, les dejo sacar sus conclusiones y... ¿seguros que no quieren adoptar a nadie de aquí?