Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain

domingo, 17 de enero de 2021

Olvidado Rey Gudú, Ana María Matute | Reseña

Sinopsis: Olvidado Rey Gudú es una de las grandes novelas de este siglo. Repleta de fábulas y fantasías, narra el nacimiento y la expansión del Reino de Olar, con una trama llena de personajes, aventuras y un paisaje simbólico: el misterioso Norte, la inhóspita estepa del Este y el rico y exuberante Sur, que limitan la expansión del Reino de Olar, en cuyo destino participan la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y las reglas del juego de una criatura del subsuelo. Tejida de realidad y leyenda, de pasado y presente, Olvidado Rey Gudú constituye también una gran metáfora del alma humana y su historia, alentada por los deseos y las inquietudes que desvelan al ser humano desde hace siglos.

Ocurre que hasta ahora puedo sentarme con el cerebro suficientemente en calma (pasa que el mío nunca se calla y por eso escribo y borro en cantidad) para hablar de este libro. Fue uno de los favoritos del año pasado, tal como pudieron ver en los Oscars Literarios. No me cuesta entender cómo es que Ana María Matute decía que quería ser recordada por este libro. También me gustaría ser recordada por una obra de este tamaño, es la clase de libros con la que me gusta dialogar al escribir (y justamente ya me descubrí haciéndolo, porque no escribimos en un vacío, sino que estamos llenos de influencias y referentes).

Entre el marketing y los referentes de fantasía

«Para cuidar y atender su educación —respondió el Conde Olar con voz reventante de orgullo, y una chispa de maligna socarronería—. Para adiestrarlo en el arte de la caza y de las armas». Era la primera vez que Sikrosio oía llamar a su padre arte a aquella suerte de desesperación colectiva que les obligaba a lanzarse unos sobre otros, espada en mano, en defensa de un palmo de tierra.

Empecé leyendo este libro como parte del club de lectura del foro de La Noble y Ancestral Casa de los Black. Merece una mención porque es el club de lectura al que le he sido más fiel en mi vida (a pesar de reiteradas ausencias) y porque siempre ha sido un lugar para comentar libros. Gustó y no gustó, por supuesto. Leyendo un compañía uno aprender que a veces los libros no le gustan a todo el mundo porque no todo el mundo tiene los mismos intereses, referencias o trayectos lectores; es el riesgo de leer en proyectos comunitarios. Incluso cuando son tan cerrados como un foro de fanfiction. De los comentarios de este libro (en goodreads, entre mis propios amigos, en otras reseñas) me llamó la atención especial uno: las reiteradas menciones a George Martin y las comparaciones con Canción de hielo y fuego, pero no sólo eso, sino el "es que esto el Canción de Hielo y Fuego Hispano". No puedo expresar cuanto odio eso. "El señor de los anillos latinoamericano", "el Martin mexicano o cualquier nacionalidad que ocurra", "el Tolkien asiático" y así, eternamente, con cualquier referente famoso de fantasía. En este mundo obsesionado con las ventas nada se sostiene por lo que es, sino que siempre tiene que ser algo más.

Entiendo las comparaciones a un nivel más literario: cómo abordan dos autores diferentes un mismo tema o género, entendiendo que son diferentes aunque compartan referentes, pero no puedo con la estrategia de marketing (porque no es otra cosa) desde nombrarse y legitimar (no me gusta este verbo, pero creo que es adecuado en este contexto) desde algo más. Olvidado Rey Gudú es una novela de fantasía que sí, dialoga con muchos referentes (especialmente con los cuentos populares y los personajes arquetípicos de estos) en su prosa, pero que no es el *insterte aquí obra famosísima o autor famosísimo de fantasía* español. Es una obra que se sostiene por sí misma.

No es una historia de personajes y la trama es la historia misma del Reino de Olar. En él se enmarca la historia y este sirve de una suerte de columna vertebral para que Ana María Matute habla de muchos temas. Seguro, si fuera yo aquí otra persona, me detendría un poco a hablar del worldbuilding y de todos esos detalles históricos y políticos que se atisban sobre Olar, pero no estoy tan interesada en ese tema. Me gustaría más compartirles más bien lo mucho que me maravilló el lenguaje de Ana María Matute para crear los cimientos de Olar y el ambiente del libro. Es muy claro, desde el principio, que estamos presenciando la historia de un reino y los personajes están en él, sujetos o hacedores de sus destinos. 

No importa tanto, en este caso, imaginarme cómo y dónde está Olar o situarlo en un mapa, como sentir las palabras que Ana María Matute hila para construir la historia de Olvidado Rey Gudú y sus múltiples temas. (Lo digo porque recuerdo hablar de él en conjunto, porque fue leído en un club de lectura y que fuera una pregunta común: ¿dónde está Olar? que me sacó un poco de onda, porque aunque sí puede ser un dato curioso interesante, para mí no pasaba de eso, porque lo importante era todo el lenguaje de la autora para hablarnos del olvido, de las historias populares, de la pérdida de la infancia).  

Entonces pues, quiero hablar de Olvidado Rey Gudú partiendo desde el mismo libro. Así pues, vamos tema por tema.

Tontina y la pérdida (olvido) de la infancia

—Me sorprende que no lo supieras, Ardid. Es del todo natural que así sea: aunque, por supuesto, sólo pude verme un instante antes del sueño. Una vez despierta, me olvida hasta el próximo sueño.
—¿Y cómo es eso? [...] Ha estudiado, como yo, en el libro de algún sabio maestro, y tiene así contaminado sus ojos, como yo?
—No —dijo el Trasgo—. No es extraordinaria, es de una especie corriente. Sólo antes del sueño, hasta el despertar: y olvida, hasta el próximo sueño. Además, algún día también dejará de verme aun antes del sueño, y nunca más nos recuperará: ni a mí ni al Sueño.

Uno de mis temas favoritos durante todo el libro fue toda la parte que le corresponde a la princesa Tonita, destinada a casarse con Gudú. Perdón si no hablo en orden de algunos sucesos particulares de la trama (nada que pueda considerarse spoiler chungo, más bien hablo de los temas y cómo se tratan, así si lo leen quizá tengan una percepción cercana a la mía o me pueden contar de sus lecturas). El arquetipo de Tontita es uno de los más recurrentes en muchos cuentos populares. Las tontinas pagan por sus pocas luces, por su ingenuidad. Me encanta como Ana María Matute usa este arquetipo justamente para mostrarnos que Tontina sí es perceptiva, imaginativa, entregada a su infancia y a sus juegos y no comprende el mundo adulto tanto como los adultos no la entienden a ella. 

Artista: John Bauer

Cuando aparece, contrasta con Ardid, Reina de Olar, quien siempre fue un ser humano brillante y quizá hasta podríamos decir que adulto. Ardid, por sus circunstancias particulares, no tuvo tiempo de entregarse tanto al juego o a la imaginación tan desmedida (aunque tampoco es que la rechace, tiene una relación con un trasgo y con cosas mágicas, de hechicería) y no entiende que Tontina no vea las cosas con la misma seriedad que ella. Me encanta cómo está manejado el tema justamente porque en la princesa vemos la pérdida gradual de la infancia y cómo se ve desde afuera. Los adultos alguna vez olvidaron que fueron niños y tienden a glorificar esa época o a desdeñarla. Por eso me gusta ese subtexto de que las Tontinas no son tan tontas, aunque todos los personajes se esfuercen en que ella cumpla un arquetipo ya dado ("todo pasará como tenga que pasar").

—¡Oh, ahora atino! No nos hemos conocido: es que tenemos que conocernos mucho, que no les lo mismo. Por eso, también yo guardaba en mi memoria vuestra persona y vuestra voz.

Justamente en toda esta parte es que Ana María Matute rescata los cuentos populares de la memoria y me parece muy bien como los va hilando en su narrativa. Desde ahí habla del olvido, cuando aparece el Príncipe Once (de el cuento Los Cisnes Salvajes, que me encanta) y sólo unos pocos pueden reconocerlo. Cuando habla del tiempo, que para estos personajes no se mueve lineal (cosa muy interesante y que como escritora me gusta mucho: la idea de que alguien te resulte conocido porque lo vas a conocer o historias que salen del tiempo para instalarse en otro). La historia de Tontina y Predilecto es probablemente de mis favoritas de la historia y por eso quiero resaltarla en primer lugar. Porque además se puede hablar mucho de las personajas de Matute.

Ardid, Ondina y las mujeres de Olvidado Rey Gudú

—Querida, no olvidéis que ésta es una isla, y una isla mujer: y que si bien nadie puede dudar que los hombres son extraordinarios conquistadores, además de otras cualidades bien conocidas, en definitiva las mujeres somos la civilización. 

Uno de mis intereses (no tan recientes, pero sí recientes) es ver cómo las escritoras retratan a las mujeres. Otro es ver los retratos de las mujeres en la fantasía. Existe la idea de que las mujeres en la fantasía son las damiselas en apuros que carecen de agencia y que sólo existen para ser salvadas; diría, sí, que esta ya no es la idea que prevalece en en género, pero está allí. Existen también las mujeres que son sólo sanadoras, cuidadoras y secundarias porque, obviamente, ese es un trabajo femenino y como femenino que es, es mal visto. Hablando de ello, existe una dicotomía muy clara en obras recientes: las personajas enmarcadas en los cuidados y las guerreras. Parecería que estas dos cosas no se juntan y que reivindicar los cuidados (¡tan importantes y no reservados a lo femenino, por más que el mundo insista!) está más mal visto que presentar mujeres fuertes, guerreras, desapegadas, que siguen y repiten patrones masculinos y desprecian la feminidad. Y digo dicotomía porque pareciera que no se mezclan y tenemos arquetipos rígidos, como una lista que palomear a la hora de crear un personaje. Eso debería ser más libre por supuesto. Adoro a las mujeres cuidadoras y a las guerreras, a las viajeras, a las que cuentan historias y a las que lo hacen todo también.  

Artista: Warwick Goble

Tengo planeado hablar de ello pronto con más extensión, pero sí es algo que me llama la atención. Por eso me gustan las mujeres de Olvidado Rey Gudú. Recuerdan constantemente que las mujeres no son una masa homogénea y que puedes escribirse con infinitos ángulos y matices (vamos, como los señores escriben a los señores, harta estoy de listas de "cómo escribir mujeres"). Ardid es probablemente la personaja que se alza más alta sobre todas, por su permanencia en la trama, quizá, pero todas tienen una gran presencia en la historia. Ya hablé de Tontina, pero quiero también resaltar a Ondina y sus amores, esa visión tan profunda que ofrece Matute sobre los amores imposibles y románticos que acaban con todos los implicados y como es eso lo que da nacimiento a la tristeza (y recuerda mucho a como asociamos el azul a la tristeza, además de a la calma, y como los grandes cuerpos de agua nos causan nostalgia). 

También está Leonia y su isla, el último reducto de los sueños; Urdska, mujer guerrera y salvaje; Gudrilkja, la niña que grita "¡Yo soy el rey!" y que además protagoniza, junto a Lontananza, su madre, uno de los pasajes que más me gusta de este libro.

—Nunca te acerques a ellos, Gudrilkja —dijo—. Nunca, hija mía.
—¿Quién es? —preguntó la niña, en su media lengua. Y vio Lontananza que sus ojos azules tenían la misma expresión colérica y centelleante que los ojos de Gudú.
—El Rey —dijo Lontananza—. Vámonos, el rey siempre está lejos, y nadie le puede alcanzar.
—Yo seré Rey —dijo la niña.
Al oírla, la madre se estremeció, y le tapó la boca con la mano.
—Las mujeres no son Reyes —dijo—. ¡Y creo que es suerte para nosotras!

Me gusta porque no entiendo el ansía en este mundo real por acaparar los puestos de poder o romper el techo de cristal para volverse opresor de otro. Así que estoy con Lontananza: las mujeres pueden encontrarse en otros lugares y configuraciones lejos de esos puestos, con más horizontalidad y más sensibilidad: ¡y qué suerte para nosotras!

Las personajas de Matute me gustan también por su gran dimensión. No trata a las mujeres como seres perfectos de luz ni como receptáculos de maldad y pecado, sino que retrata matices. ¡Y no lo hace sólo con las mujeres! Ahí están personajes como Gudú, Almíbar, Volodioso, Predilecto, Lisio y no quiero hacer una lista de todos, pero se dan una idea. Me maravilla muchísimo ver a escritoras tratar tantos matices en sus obras.

Conclusiones

El viejo sueño llegaba hasta él revestido de un deslumbramiento que si hubiera sido capaz de sentirlo, hubiera podido llamarse amor, pero que no era más que otra manifestación de su única pasión: la estepa.

Creo que podría hablar de muchos otros temas que Ana María Matute trata en su obra. Por ejemplo, del tono antiépico que tienen algunas partes y de ese retrato crudo de la guerra (que nos arranca de un tajo de esta idea del amor a la guerra), de la sangre y las batallas, siempre con una sensibilidad increíble (sensibilidad que, sinceramente, ya querrían autoros de "grimdark"). El gran tema del libro es el olvido y está presente siempre. Como trata el miedo. Sólo alguien sensible podría hacerlo como lo hace ella. Sin embargo, aspiro que a mis reseñas no sean eternas, así que, por hoy, me quedo con esto de lo que les he hablado.

Olvidado Rey Gudú es un gran libro de la fantasía y de la literatura española. Es un libro gordito que exige atención, lleno de prosa poética (y esto para mí es un punto a favor) que es mejor si se disfruta y se lee con calma (ojo, no lento, con calma, cada quien sabrá cómo es su leer con calma). Se los recomiendo si son especialmente amantes de la fantasía. No me consta que se consiga en México o en América Latina (y en ese caso saben que estoy disponible en mi correo si lo andan buscando), pero si tienen la oportunidad de leerlo, lo recomiendo muchísimo. No se lo pierdan. Si lo leen siempre pueden comentarme qué les pareció

miércoles, 6 de enero de 2021

Oscars Literarios (X)

La tradición de llamar a mis mejores lecturas los "Oscars Literarios" (academia conformada por una sola persona: yo) nació hace exactamente diez años, cuando un amigo lo hizo a modo de tag en su blog, Andrea de quince años se enamoró del formato y decidió que lo iba a usar. Nadie me puede tachar de inconsistente a los veinticinco, si lo sigo usando porque me permite nombrar un montón de lecturas variadas (al usar categorías inventadas por mí que son inconsistentes como nada en este mundo porque cada año cambian según lo que considere agregar) que me movieron el piso. No dependo de top tens o un número equis de lecturas y aún así se siente que entre mis elecciones hay un orden. Todo lo aquí mencionado me gustó mucho, no hay ningún libro por encima de otro.

El 2020 fue un año muy malo personalmente y muy bueno en la cuestión lectora. En la primera parte no vamos a ahondar, pero en la segunda sí: hubo muchos libros y muchas obras que me acompañaron durante largos meses de cuarentena (que sigue en pie) y de tiempos difíciles (ya hay algunas lecturas mencionadas en el área de narrativa gráfica en mi Top Ten de cómic, manga y webcómic). Por esto, esta entrada es larga. Vayan a prepararse un cafecito, vamos a estar aquí un rato. Si quieren ver las mejores lecturas de 2019, están acá.

Mejor trama

Creo que de los libros que más me gustó este año, esta mención en especial es para Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Fue una de las elecciones de lectura en Librosb4tipos este año, lo leímos durante el mes de abril; para mí fue uno de mis grandes pendientes, de esos libros que me miran desde el librero (porque este es uno de los pocos que tengo en físico, producto de la biblioteca familia) por años y años hasta que los quito. Esta es una de las primeras novelas que fueron catalogadas como realismo mágico (cuando era más una etiqueta comercial que el único genero dentro de lo imaginativo aceptado en el canon latinoamericano), por cierto. La recomendé extensamente en una reseña que le hice.  

Mejor escritora

Este fue, sin dudarlo ni un segundo, el año de Ursula K. LeGuin. Ya me había adentrado en su obra antes, pero tenía pendiente conocerla más a fondo y extensivamente. Durante este año leí El nombre del mundo es bosque, por ejemplo, que me gustó mucho; La rueda celeste, que probablemente sea de mis favoritos entre los que leí; Lavinia, que conociendo mi gusto por el recuperar las voces de las mujeres de la mitología era obvio que me iba a gustar, y Un mago de Terramar, como parte de la maratona Guadalupe Reinas (que termina hoy), también de mis favoritos. Así, pues, no queda duda que este fue su año. Planeo seguir leyéndola durante 2021. 

Mejor protagonista femenina

Aquí voy a mencionar a dos de la misma obra. Sin las voces de Red y Blue, This is How You Lose the Time War no sería lo que es. Esta es una novela co escrita por Amal el-Mohtar y Max Gladstone. La manera en la que usan el lenguaje estas personajas, a través de la pluma de sus escritores es algo magistral, de lo que hablé muchísimo en la reseña que hice del libro. Este es un libro de ciencia ficción donde dos agentes en bandos contrarios se van encontrando a través de cartas y a través de ellas también van enamorándose y conociendo a la otra. Es una historia maravillosa, donde el lenguaje juega mucho con cómo vamos adentrándonos en ella y definitivamente es de lo mejor que tuvo este año.

Mejor protagonista masculino

Creo que No. 6 de Atsuko Asano sin Nezumi difícilmente sería la obra que es. En el top de manga y cómic hablé del manga, pero ahora mismo también quiero reconocer a las novelas ligeras que escribió, con todas su capas y con todo ese trasfondo sobre sobrevivir y cambiar el mundo. A pesar de haber leído una traducción amateur del japonés (cosa que siempre juega un poco en contra del lenguaje, pero es la única manera de leer muchas de estas obras), aprecié mucho las capas que la autora le dio a sus protagonistas, a su historia, a su manera de contarla y a cómo escogió contarla. Específicamente Nezumi, en todas sus facetas, fue una de las grandes espinas dorsales de estas novelas ligeras. Como lectura me acompaño mucho durante el 2020, también. Escribí una reseña por si quieren saber más.

Mejor manga

Este ya lo saben si leyeron el top que hice, pero para sorpresa de absolutamente nadie la elección es Witch Hat Atelier de la mangaka Kamome Shirahama. Sí, les estoy haciendo bullying para que lo lean. Sí, incluso si no leen manga. Es una historia para todas aquellas personas que amen la magia, las historias de brujas y los sombreros puntiagudos. Bueno, es mucho más que eso, pero por ahí podemos empezar. En México, para dato de ustedes, lo publica Panini; en España, Milky Way. Sigue la historia de Coco, que se convierte en aprendiz de Qifrey, y del resto de las aprendices de su atelier. El arte es de las cosas más bonitas que he visto en años leyendo manga. No se van a arrepentir de intentar leerlo.

Mejor webcómic

Este es para Novae de KaiJu. La verdad es que este año leí varios webcómics que me gustaron muchísimo, pero este fue el que más me acompañó y de los que más me gustó. Sulvain y Raziol, los protagonistas, con toda su curiosidad por las estrellas y el universo, me acompañaron bastante durante varios meses de pandemia y la manera increíblemente sensible en la que está construida la historia pudo mucho conmigo y con mis gustos. También, como punto fuerte de esta historia, menciono el trabajo artístico que tiene detrás. Es algo maravilloso.

Mejor cómic

Es Monstress de Marjorie M. Liu y Sana Takeda, ni le busquen. Creo que es la segunda o tercera vez que repite, yo no sé. En específico me refiero al tomo 4, que es el que leí durante el 2020. No sé ya qué decirles que sea nuevo sobre esta historia, pero si están buscando algo de fantasía épica, les recomendaría asomarse a ella. Sana Takeda tiene un estilo de arte que me gusta mucho y los guiones de Marjorie M. Liu me fascinan por su manera de construir la historia. Por si les interesa introducirse en la historia, hice una reseña de los primeros tres compilados, el Libro I. Pronto, sospecho, habrá una reseña del Libro II.

Mejor libro ilustrado

Aquí elegí poner Mary Jo de Anna Pessoa que fue una de los grandes descubrimientos en Literatura Infantil y Juvenil y sus ilustraciones son una parte importante de la historia. También fue un gran descubrimiento en esto que le dicen literatura de iniciación, porque de repente tengo muchos problemas con cómo se enfoca, detesto esa idea de "hay que ser amigo de todos", pero sin nunca decir que hay que aprender poquito a poquito a ser responsable con nuestras amistades; tampoco me gusta lo moralino. (Una de las razones por las que me gusta La auténtica Susi de Nöstlinger es precisamente porque después de los diarios vemos que Susi y Paul no son amigos-amigos ya y esto está bien, no es necesario ser amigo de alguien para llevar la fiesta en paz y quizá no vas a mantener todas tus amistades todo el tiempo). Mary Jo es impresionante porque es una carta. Y en ella la protagonista detalla su vida, sus sentimientos, sus incomodidades. Es un libro que me hubiera gustado mucho de adolescente, además, porque entre lo importante de las ilustraciones, la traducción tan buena que le hicieron en El Naranjo y el carisma de Mary Jo, adoré. Total, si quieren saber más que ya me extendí, pueden leer la reseña.

Mejor personaje secundario masculino

Este año releí el primer libro de La saga de los confines de Liliana Bodoc, Los días del venado y lo adoré de nuevo. Recordé todo mi amor por todos sus personajes: la Vieja Kush, Kupuka, Wilkilén, Kuy-Kuyén y, especialmente, Kume. Es mi favorito de ese libro, si pudiera ordenarlos a todos por orden y señalar a uno. Porque reconozco su miedo, sus errores, su necesidad de enmendarlo todo y la creencia de que sólo puedo hacerlo solo. Porque siempre su última escena en el libro me llega muy hondo y porque lo quiero mucho. No les puedo contar más sin contarles todo el libro, pero sí tengo una reseña por si desean adentrarse en los Confines, probablemente una de mis sagas favoritas.

Mejor personaje secundario femenino

La elegida es Hera de Lore Olympus de Rachel Smythe. Este webcómic también quedó muy arriba en mi top y me encanta cómo retrata a Hera especialmente. Como aborda la mitología y las relaciones humanas es algo maravilloso, un muy buen trabajo, pero especialmente Hera es un personaje que me encanta (hay quien suele sólo reducirla a una diosa celosa y malhumorada y esa representación me parece, cuanto menos, que se queda muy corta). Les recomiendo mucho mucho conoce Lore Olympus. Todavía no le he hecho una reseña en forma, pero lo haré pronto.

Mejor libro de no-ficción

Este año leí menos no ficción que otros años, pero aún así hubo varios que destacaban y tuve que elegir sólo uno. Una editorial compiló varios ensayos, discursos y artículos de Mao Tse-Tung en una colección llamada Arte, literatura y revolución que me gustó mucho. Como anécdota, diré que el 2020 se me hizo tan largo que veo algunos de los libros de esta lista (los que leí en la primera mitad del año, como este) y siento que los leí en un año diferente. Bueno, total, el libro toca varios temas generales y es un buen punto de partida si siguen viendo esa idea de que "la gente pobre [dicho en tono despectivo, porque así es la gente, de veras] no busca la cultura porque no la entiende/es tonta/otra excusa pendeja aquí". Muy buena colección en general.

Mejor libro infantil o juvenil

Este es para El fuego verde de Verónica Murguía. Fue uno de los libros que más me gustó, especialmente por su lore (ah, el bosque de las hadas y los elfos), por su amor a las historias épicas, por esta diferencia que hace entre la guerra que nos evocan los poemas y la guerra de verdad con todos sus horrores y por la protagonista, Luned. Hablé muchísimo de este libro porque, para cuando lo leímos, llevaba tiempo sin leer fantasía de este tipo y con la sensibilidad de Murguía y con las mujeres al frente (ah, Luned, me encanta) sin necesidad de ser guerreras; Luned es, en este caso, cuentera. Hice una reseña por si quieren saber más.

Mejor antología de cuentos

Pongo mejor antología porque si me hicieran elegir sólo un cuento estamos aquí hasta mañana. Dudé mucho porque leí muy buenas colecciones, como Insólitas (aunque esa tiene unos cuentos que medio meh) o los cuentos de Akutagawa o los cuentos de Ichiyo Higuchi en Crecer, pero al final creo que el mejor, el que más disfruté, el libro que más retó, fue definitivamente El poeta que le rugió a la luna y se convirtió en tigre de Atsushi Nakajima. Fue un gran descubrimiento que hice gracias a un manga (Bungo Stray Dogs) y no me arrepiento de nada. Sin tentarme la mano puedo decir que el mejor cuento que leí en todo este año fue La catástrofe de las letras, contenido en este libro. Que belleza, por dios. A eso aspiro cuando escribo, a que las letras y las palabras provoquen tantas cosas... Ay. Lean a Nakajima. Después de esto me quedó claro porque es un clásico japonés. Hay una reseña en el blog.

Mejor libro de poesía

Este año leí poca poesía pero tengo un libro que reconocer por encima de otros y se trata de Confín de Nadie de Jimena Jurado. Se lo voy a lanzar a la cabeza del próximo iluminado que me diga que no se puede escribir poesía en clave de ciencia ficción, para que lea los poemas que siguen a una cosmonauta en un mundo nuevo. Es un trabajo bien impresionante, hacía tanto tiempo que no me atraía tanto la poesía como cuando leí este libro (y miren que no es un género que me parezca difícil per se, sólo que te hace involucrarte mucho en la lectura, no puedes leerlo por encimita). Se los recomiendo si le pueden poner las manos encima.

Mejor libro de fantasía

Me hacían falta categorías para poner todos los libros que me gustaban, pero no hay nada que no se solucione inventando nuevas, porque, total, la Academia entera soy yo y vine a hablar de mis lecturas favoritas. Aquí dudé entre un libro y otro (que ya está en este recuento, sólo quedó en un lado diferente), pero al final decidí mencionar a Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute. Es una obra espectacular. No sé por donde empezar a hablarles de este libro, si es tan impresionante. Es la historia del Reino de Olar, una historia sobre el Olvido y la pérdida de la infancia, incluso para aquellos que nunca la tuvieron; una historia sobre las historias, también, un poco. Tendrán que esperar a que me siente con tranquilidad y escriba la reseña para saber más, pero es un libro impresionante si quieren leer fantasía de corte épico, con historias de reyes, caballeros, princesas, ondinas y trasgos.

Mejor libro de ciencia ficción

Pensé mucho qué poner aquí porque no quería repetir a nadie, el punto es poner todas las lecturas que me gustaron y usualmente no me caben. Así que además de La rueda celeste y This is How You Lose The Time War, otro libro de ciencia ficción que me gustó mucho este año fue Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio de Andrea Chapela. Excepto dos cuentos, me pareció una colección muy buena de cuentos de ciencia ficción, creo que entiende muy bien cómo los géneros de la imaginación son sobre lo humano y no sobre ver quien sabe más de máquinas (en serio, no, no es para ver quien sabe más de máquinas). Hay historias muy buenas en el libro, que fue una de mis últimas lecturas del año y aún así se logró colar por aquí. Tendrán que esperar por la reseña, por supuesto.

Mejor libro


Una de las lecturas más gratificantes que tuve este año fue Kalpa Imperial de Angélica Gorodischer. Me maravilló completamente. A lo largo de varios cuentos e historias, la autora nos cuenta la historia del Imperio Más Vasto, desde las historias de los reyes y emperadores hasta las de los ladrones y aventureros. Además es un libro que ahonda mucho en la tradición oral, pues tiene narradores que pareciera lo interpelan a uno directamente. Fue una gran lectura, disfruté mucho el libro y se lo voy a recomendar a todo aquel que se deje. También le hice una reseña por si quieren saber más de él.

lunes, 4 de enero de 2021

Razzies Literarios (VII)

Diré que mi año lector fue un total y absoluto éxito el día que no tenga nada que poner en esta tan gustada sección de los peores libros del año (que a ustedes les gusta y a mí también). Se llaman Razzies como los premios a lo peor del cine porque hace muchos años (se van a cumplir diez) le pedí a un amigo prestado un formato chistoso para sus mejores lecturas. Se llamaban los Oscars Literarios e iba poniendo los libros en categorías como una excusa para hablar de ellos. Después se me ocurrió que podía hacer la recopilación de lo peor usando el nombre de los premios a lo peor del cine y aquí seguimos. Para este no uso categorías, simplemente listo cualquier cosa que se haya quedado con una estrella en Goodreads, prueba irrefutable de que no me gustó nada de nada.

Intento no leer cosas que me vayan a disgustar, lecciones aprendidas a la fuerza. Pero a veces caigo: por trabajo, por pendeja (cuando el libro que elegiste para el círculo de lectura resulta ser una cosa terrible), por morbo, porque me lo piden o porque quiero criticar un libro de teoría y pues para eso hay que leer o porque salió en un club de lectura y para mi mala suerte decidí participar. Aquí vamos con lo peor del año. 

Anoche en las trincheras, Alberto Villarreal

Este seguro ya se lo esperaban porque la reseña/crítica que hice tuvo muchas visitas. Más que un mal trabajo literario (que lo es) me parece un muy mal trabajo de edición. Un libro de cuentos sin cohesión ninguna, con un concepto pegado con kolaloka (lo de las luciernagas pega muy mal). La redacción es decente en sus mejores momentos, pero creo que aquí el problema más grande es de quienes editaron este libro. Detenerse un poco, pensar en qué quieren contar con este libro, cómo unir una antología, cómo hacer bueno un cuento. Por ahí podría defender que quizá una o dos ideas son buenas, pero no están desarrolladas de ninguna manera. En fin, mala lectura, mala elección leerlo, ya aprendí, le hice una reseña.

Acoso, Marta Lamas

Este lo leí porque me interesaba criticar la visión de Lamas (que me parece que sólo se fija en cierto tipo de mujeres, en cierto tipo de contextos, todos desde los ojos de la burguesía) y fue peor de lo que me imaginé. En todo sentido. Creo que es un libro superficial, que no sale de criticar una única visión de la lucha de las mujeres (el feminismo más mainstream) como si fuera la única, sin ver un poquitín más allá. En fin. No sé que decir que no haya dicho ya en la crítica que hice.

Hermanastra, Jennifer Donnelly


Este libro cree que descubrió el hilo negro de los cuentos de hadas: ¡en realidad no son rosas! Terrible. Podría dejar todo mi comentario allí pero es que hay dos cosas que ya no le soporto a los libros: protagonistas mujeres que el subtexto te dice que son las más feministas y molonas de la tierra con un desprecio por la feminidad que se huele hasta acá y acaba en misoginia y que la única manera de ser fuerte sea ser una bad ass patea cabezas. Que está muy bien ser eso, pero no es la única alternativa y en este libro hubo un atisbo a otra y... todo se quedó allí, en otro personaje mal desarrollado y terrible. En fin, nada bueno, no les recomiendo este libro, le hice una reseña y ya lo dije todo allí.

Ten Count, Rihito Takarai

¿Cómo decirles esto? ¡NO LEAN ESTE MANGA! Igual las mayúsculas son suficientemente llamativas como para evitarles el mal trago. Si tuviera que describir este manga diría que es un yaoi con todos los vicios del género y además una historia sobre la mala praxis de un terapeuta con escenas con dudoso o nulo consentimientos que luego nadie critica porque "el personaje sí quería". En serio, es un horror. De hecho planeo usar este manga como ejemplo para hablar un poco de consentimiento en la narrativa, porque es algo que afecta a gran parte de la narrativa romántica. En fin, ni el dibujo lo vale. La autora en algún punto dijo que temía que los lectores no se dieran cuenta de que era un romance lento y yo no sabía si en el tercer tomo seguía leyendo romance o nos habíamos pasado a una porno (¿no tengo que decirles que si son menores de edad no busquen este manga, verdad?). En fin. Apaga y vámonos, terrible.

Eso fue todo por hoy. Para las recomendaciones de, ahora sí, las mejores lecturas del año, nos vemos en un poco más.