5 de julio de 2020

Mary Jo, Ana Pessoa | Reseña

Sinopsis: María José se ha mudado de casa, cambio que viene acompañado de su adolescencia: el gusto por los chicos, nuevos sentimientos, inseguridades, cambios en el cuerpo… y de la despedida de Julio Pirata, con quien compartió parte de su infancia y de quien estuvo enamorada sin ser correspondida. María José escribe una carta muy larga a este chico; con una mezcla de tristeza, alegría y humor, narra experiencias de su vida antes y después de mudarse, antes y después de descubrir su nuevo cuerpo.

Los coming-of-age son mi género favorito de decir que gracias a diosito en el que no creo ya no soy adolescente y crecí. Ya pasé por esa edad, no más confusiones pendejas, no más sentirme fuera de lugar todo el pinche rato, no más no entender chistes cochinos como María José, no más que se rían de ti porque no los entiendes, no más tardarte años en captar los dobles sentidos. No más no encajar sin darte cuenta de que en realidad nadie encaja. Eso fue mi adolescencia. Un caos. Territorio de guerra, nada más que sin bombas. Me gusta ahora verlo desde la distancia, encontrar todos esos libros que me hubieran hecho sentir comprendida en el caos. Me viene pasando desde el día en que fui consciente de que ya no era adolescente y que el caos se había callado un poquito.

Leer Mary Jo me recordó a mi experiencia cuando leí Frankie y la boda de Carson McCullers (que viene al final de El aliento del cielo). Las historias tienen cosas en común pero no creo poder compararlas. Sólo puedo compararme a mí leyéndolas y entendiendo muchísimas cosas sobre mi yo del pasado. Qué bueno que ya no soy Nea adolescente, oigan. (Pero como apenas tengo veinticuatro y este blog se acerca a los once años, se imaginaran que aquí quedan muchos resquicios de esa persona que fui). En fin, ahora sí, vamos a hablar de Mary Jo.

Es un libro que es una carta (dirigida a Julio Pirata) escriba en primera persona. Al principio es muy claro que Julio es una persona importante para Mary Jo. O lo es su recuerdo, porque también es muy claro desde el principio que Mary Jo está apelando a todos los recuerdos que tiene y que los está rescatando. En fin. Ahí para ponerlos en contexto.
Grito: ¡No me dejes caer! Y no me dejas caer. Tus manos me toman de los los tobillos y no hay nada más perfecto que tus manos en mis tobillos. Tal vez el amor era eso, Julio Pirata
Mary Jo es una historia de los primeros amores, esos que se van lento y se desvanecen lento. Es un carta de despedida y auto descubrimiento. Es el libro que le recomendaría a todas las adolescentes del mundo si las tuviera enfrente. Lean a Ana Pessoa, lean a Mary Jo.


Me gusta también porque es algo testimonial. Es una niña y luego una adolescente la que va recontando poco a poco sus recuerdos. Como los ve y va dándoles vueltas y vueltas hasta entenderlos y entender sus sentimientos. Entender el amor, entender por qué se siente traicionada por Julio, Julio Pirata, pero entender también por qué es tan importante en su vida. Me cae muy bien Mary Jo y como Ana Pessoa pone todos sus sentimientos en el texto.
Eso eras, Julio. En mi cabeza tú eras el primer y el último hombre. Tú y yo acabaríamos juntos. Tú y yo seríamos novios y después prometidos y después nos casaríamos y después nos casaríamos más hasta llegar a viejos. Sería la historia normal de dos personas más o menos normales. Tú y yo hasta el final de la vida. Hasta la muerte. Más allá de la muerte. Hasta el siglo xxiii o xxiv.
¡Además! Es un libro traducido a la perfección. Traducir es muy difícil y cuando se trata de traducir slang la cosa se hace más difícil. Cuando hablé de Punkzilla de Adam Rapp (publicado en México por el FCE) me tomé el tiempo de como gran parte del slang gringo del libro (ambientado durante el gobierno de George Bush y la guerra en Irak) había sido adaptado a expresiones que podían entenderse en México y eran características de nuestro español y me pareció un recurso muy interesante. Muchas veces el mundo ha pretendido venderme que se traduce en español neutro (un idioma que no veo que exista y que mucho menos tenga hablantes) y el 90% de las veces ese español neutro es sólo Español de España pero con menos modismos (y con todo: son bastantes) o una cosa que parece el español de México pero suena tan artificial que nadie diría las cosas así. No me quejo de las traducciones en España (no todas, al menos solo me quejo de las que les quitan el alma al libro cofcof PERCY JACKSON cofcof), pero a veces me encanta ver las traducciones en mi español y verle el alma a los personajes a través del lenguaje. Así que ese el tema de esta reseña. 


No creo necesariamente que sea necesario traducir todo a un español neutro por respetar "el origen de los personajes". Me parece más bien que es una decisión de mercadotecnia. Las editoriales grandes que distribuyen en todo el mundo hispano no van a ir adaptando traducciones para todo el mundo. La cosa no es sólo "una traducción para España y otra para Latinoamérica" porque en Latinoamérica no se habla igual en todos lados. Lo sé. Yo sé que el doblaje los hizo pensar diferente (y aún así hay cosas que se adaptan). Entonces lo entiendo. Completamente. Son muy raros los libros que tienen ya si quiera traducciones dobles y eso siempre pasa porque son distintas casas editoriales las que se quedan con los derechos. Por ejemplo, yo leí Quién teme a la muerte de Nnedi Okorafor en la traducción de Raquel Castro y Alberto Chimal que está en Océano y que se vende en México, pero en España se publicó más tarde de la mano de Crononauta, traducido por Carla Bataller Estruch. A lo que voy es que las traducciones "neutras" no las veo más que como una decisión de mercadotecnia y nada más. Traducir es difícil. Y ninguna es neutra, nunca, jamás.

Aprovechando ya el tema, Paula Abramo es la traductora de este libro y se ha llevado algunos premios por ello. Quiero tomarme el tiempo de reconocer su labor en la entrada. Ana Pessoa escribe el portugués y yo de portugués sé dos palabras y entenderlo si me hablan muy lento. No habría podido leer este libro sin una traducción a la mano, así que ya ven, es algo muy importante. Por su parte Ana Pessoa es portuguesa, nació en Lisboa y escribe desde los 10 años. Si la googlean eso van a encontrar.


Lean a Mary Jo. Su prota (Mary Jo) es una adolescente que me cayó muy bien y en quien identifiqué muchas cosas que pensé o que me pasaron. (Y qué tranquilidad verlo todo de lejos, en serio). Les recomiendo mucho el libro. Lo publica mi editorial favorita (El Naranjo) y también lo pueden leer en Bookmate.
Imagínate: yo con un vestido y los labios rojos. Con el pelo enroscado hacia afuera o hacia adentro. No puedes imaginártelo, ¿verdad? Yo tampoco
El último detalle del libro del que quiero hablar es de las ilustraciones de Bernardo Carvalho. Están impresas en azul (muy vivo) y me dan un toque especial a la historia. Las pueden ver también adornando la reseña y, por supuesto en la portada. Así que ya saben, después de tanta palabrería. ¡Lean Mary Jo

25 de junio de 2020

Sobre La gesta del nombre propio en el mes del orgullo

¡Hola! Junio, creo que ya sabemos todos, es el mes del orgullo. Este año no preparé especiales tan marcados como los del año pasado, pero sí tengo algunas cosas que quiero compartir. La verdad esta entrada la estoy escribiendo apenas porque me agarró el mes sin haberla hecho. Leí y revisé La gesta del nombre propio el año pasado. EN JUNIO. A veces me tomo mi tiempo. Como ya verán. 

Muy bien, creo que primero quiero ponerlos en contexto, un poquito. El año pasado escribí sobre Cumbia, copeteo y lágrimas, un informe publicado sobre la situación de la comunidad travesti/trans en Argentina. Es un proyecto que fue coordinado por Lohana Berkins, de quien hablé en la entrada que le dediqué (en el link del título del libro lo ven), quien fue una de las pioneras en la lucha por el reconocimiento de la identidad de género en Argentina; de hecho, fundó una de las organizaciones más importantes al respecto: la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT). Fue militante comunista y además de la lucha por la identidad de género, también se unió al debate de la prostitución (porque es un tema que toca mucho a la comunidad por la que luchó). En la entrada pasada pueden ver más información al respecto sobre ella.

Los trabajos de Lohana Berkins son cosas que me han ayudado mucho a aclararme algunos temas, por eso siempre los recomiendo. Sobre abolicionismo, identidad de género, etc. En este caso, vamos a hablar de La geste del nombre propio. Es un informe, originalmente publicado en el 2005 (dos años antes de Cumbia, Copeteo y Lágrimas, que es de 2007), compuesto por varios textos y artículos donde además se registran los resultados de una encuesta aplicada a la comunidad travesti/trans de Argentina. Lohana es una de las coordinadoras y la otra es Josefina Férnandez. El texto está además prologado por Diana Maffia (feminista argentina) y trae otras colaboraciones. 

Eso para darles un poco del contexto del texto. Antes del prólogo está un texto de Lohana Berkins donde explica que el libro es "el resultado de una investigación sobre la situación de travestis, transexuales y transgéneros en la Ciudad Autónoma de Buenos aires, Mar de Plata y en localidades del Conurbano Bonaerense" bajo la coordinación de la ALITT (mencionada arriba). Explica también que en el proceso participaron "activistas travestis, transexuales, transgénero, feministas y mujeres del campo académico" agregando que la selección no fue casual, puesto que buscaba romper las fronteras que separan "la academia del activismo".

Entonces sí, habla sobre los resultados y menciona lo siguiente: 
Los resultados de la investigación muestran la exclusión que afecta a nuestro colectivo, la dificultad de acceder a la condición de ciudadanía, los problemas en el campo de la salud, la educación, la violencia policial, sexual y doméstica. Condicionadas a conseguir nuestro sustento a través de la prostitución, único medio de subsistencia, nos vemos sometidas a una serie de indignas situaciones que nos colocan en una extrema vulnerabilidad, despojándonos de nuestra condición humana.
Ese es un resumen muy pequeñito de lo que se expone en el resto del libro. (Y, por cierto, como nota al margen, pone al final del texto que, aunque han elegido utilizar las denominaciones travesti, transexual y transgénero, respetan cualquier otra denominación asumida por la comunidad). Una de las cosas que me parece más importante de este libro es que es un trabajo que se hizo desde la comunidad y para la comunidad. Muchas veces los trabajos sobre género se quedan sentaditos muy felices en la academia, así no podemos hablar de accesibilidad. Hay muchos trabajos del corte "escribo sobre ti, pero no para ti" en el mundo intelectual. Este no es uno de ellos.

Ya lo mencioné cuando hablé de Cumbia, Copeteo y Lágrimas (que es mi favorito, si hablamos de preferencias) pero lo que me gusta mucho de estos informes es que muestran la realidad en un contexto específico. No puedes llegar y decirle a un libro "esto no pasa", porque detrás de él hay muchísima gente entrevistada que volcó su experiencia para que una estadística pudiera armarse. Ya saben, las estadísticas se conforman de un chingo de gente con nombre, cara y experiencias. A veces ponerse en los zapatos de otra persona es muy difícil. Las experiencias varían. Pasa mucho cuando hablamos de género. Las experiencias de las mujeres varían según el contexto específico. Un ejemplo que les puedo dar del hecho es como Alexandra Kollontai aborda el tema en Madre y Trabajadora. Toca sólo el tema de la maternidad con cuatro mujeres diferentes (una de ellas burguesa, las otras partes del proletariado) y cómo la experiencia de la maternidad no se parece para ellas. Es un ejemplo medio yéndose por la tangente, pero me ayuda para el punto al que quiero llegar y sobre el que creo que me ayudaron tanto los trabajos de Lohana Berkins.

A las mujeres nos discriminan y nos excluyen por un cúmulo enorme de razones. No ocurre de la misma manera en todas partes, aunque todos estemos sujetos a las mismas relaciones por el capital. En México matan a 10 mujeres al día. En otros lugares no y no significa que sea menos grave. Ocurren otras cosas. Para mí, ver los resultados de estas encuestras, significó comprender hasta que punto las mujeres trans y travestis sufrían también misoginia. Las experiencias entre mujeres y hombres trans no son las mismas. No es sólo la transfobia. La misoginia siempre se mete muy hondo en nuestras relaciones. Ver los resultados de una encuesta a la comunidad en tablas ya desglosadas me ayudó mucho a la hora de investigar, a buscar las experiencias.

Lohana Berkins no habla de abolicionismo de la prostitución por casualidad: representaba el único ingreso posible para gran parte de la comunidad por la que luchaba, lo que, como expone al principio, las condenaba aún a más exclusivos y las dejaba expuestas a los abusos policiales. (De hecho, en mi lista de lecturas sobre Sexualidad y Capitalismo viene un trabajo suyo). Se aborda el tema en La gesta del nombre propio porque el 79% de las encuestadas vivía en ese momento en condiciones de prostitución. Muchos de los temas en el libro se abordan desde este eje porque para aquellas que se dedican a la prostitución, los abusos policiales empeoran, existe una presión para modificar sus cuerpos en condiciones insalubres o no seguras, etc. Lo pueden checar en el libro. Viene con gráficas y todo, acá el ejemplo:


Las estadísticas son números, finalmente, nada más. Fríos y sin historias. Pero, tal como escribe Diana Maffia en el prólogo sobre los resultados:
Estos resultados le ponen cifras al daño irreparable de la discriminación, del sufrimiento innecesario, de las barreras absurdas para el ejercicio de los derechos elementales que se levantan para algunos sujetos por el mero hecho de su identidad sexual.
La intolerancia y la agresividad contra las travestis, la humillación y la marginación son la respuesta reluctante al revisar la construcción de todas las sexualidades; entonces aparecen el temor a la interpelación de aquello que se cree un destino biológico, la prepotencia del dogma impuesto por la ciencia, el derecho y la religión que trasladan su poder a la policía.

No olviden que detrás de los números HAY HISTORIAS. Conozcan este libro. Es una pequeña imagen de las condiciones que viven travestis y personas trans en América Latina. No es el único, por supuesto. Lo pueden encontrar en mi drive en este link. Cumbia, Copeteo y Lágrimas lo encuentran en este otro link. Se los recomiendo, son muy interesantes. Y casi que quiero terminar la entrada, pero tengo dos anexos.

ANEXO 1: Aunque en otros lugares hispanohablantes la etiqueta travesti no es común, en Argentina sí lo es y muchxs lo han reclamado como su identidad. Lohana habla de la reapropiación y resignificación del término:
En la década de 1990, cuando las travestis comenzamos a alzar nuestra voz en público y a organizarnos, decidimos que una de las primeras cuestiones en las que teníamos que concentrar nuestros esfuerzos colectivos era en resignificar el término “travesti”, que hasta el momento tenía connotaciones negativas para las y los otros y para nosotras mismas. El término “travesti” ha sido y sigue siendo utilizado como sinónimo de sidosa, ladrona, escandalosa, infectada, marginal. Nosotras decidimos darle nuevos sentidos a la palabra travesti y vincularla con la lucha, la resistencia, la dignidad y la felicidad.
Pueden leer del tema en el ensayo Travestis: una identidad política.  

ANEXO 2: Mi postura (porque no me preguntan y luego asumen). Para definir a las mujeres siempre me he remitido a cosas que escribió Alexandra Kollontai sobre la historia de las mujeres (en La mujer en el desarrollo social tiene todo un análisis de la historia de las mujeres y aborda lo que significaba ser mujer en diferentes periodos de la historia y durante distintos sistemas económicos como el esclavismo, el feudalismo, etc.) y a la definición que usa Claudie Broyelle en La mitad del cielo
Más allá de todo el discurso sobre la "esencia" de la mujer, ser mujer en un régimen capitalista es estar implicada en cinco relaciones sociales principales: es vivir en una cierta relación con
                             el trabajo social, 
                             el trabajo doméstico,
                             los hijos,
                             la familia,
                             la sexualidad.
 El papel de la mujer en los sistemas productivos ha cambiado, no se mantiene estático. Lo que hoy se asume como una característica innerente del papel de las mujeres quizá no lo era antes. No le veo el caso a entrarle al determinismo biológico. Soy marxista, no feminista. Sobre eso, hace poco leí un texto que suscribo completamente y que me parece un buen agregado a esta entrada: Sobre género, familia y personas trans. Suscribo varias cosas que dice, pero resalto lo siguiente:
Y una de las funciones principales de la familia es la reproducción literal de la especie humana. Como fábrica de seres humanos, tiene también su propia división del trabajo, ocupando el lugar subordinado el individuo productor. Las personas trans, al igual que, en distintos grados, las personas homosexuales o las mujeres que rechazan la maternidad, no encajan en este esquema tan estrecho. No hablo de un determinismo biológico: tener útero o pene no implica ser inmediatamente mujer u hombre, en el sentido de una psicología inevitable y determinada al margen de cuestiones sociales, pero sí es uno de los criterios fisiológicos que exige la familia para satisfacer esta función suya. Y, por ejemplo, en el caso de las mujeres, derivada de la capacidad de gestar, aparece una serie de requisitos que se espera que tenga, comportamientos y aptitudes, como es la feminidad. A nadie debería sorprender que la sociedad de clases aún tenga este tipo de criterios reaccionarios, biológicos.
(Énfasis en criterios reaccionarios y biológicos). Bueno, espero que mi postura en todo esto quede cubierta y nadie me mire raro la próxima vez que diga que podría rebatirle todo a la Jotacá Rowling aunque me gane la hueva, porque es una señora del primer mundo y lo que diga me vela madres porque me preocupa más el contexto de latinoamerica. LEAN A LOHANA BERKINS, se los digo con amor.

7 de junio de 2020

Leí Inuyasha completo en el 2020

Sinopsis: Todo inicia en el periodo Sengoku, cuando Inuyasha, un hanyo (mitad yokai, mitad humano) persigue la esfera Shikon no Tama a fin de lograr convertirse por entero en un yokai. Pero Kikyo, la sacerdotisa guardiana de la poderosa esfera, le dispara con sus últimas fuerzas una flecha capaz de sellarlo. Ella muere y es incinerada junto con la esfera, mientras que Inuyasha duerme sellado durante 50 años, hasta que un buen día Kagome, una adolescente de la época actual, increíblemente viaja al pasado y lo despierta. Con esto inicia la búsqueda de los pedazos de la Shikon no Tama, ¡y las aventuras de Kagome e Inuyasha!

Cuando me pregunten qué hice durante la cuarentena en los tiempos del COVID-19, voy a decir que leí Inuyasha completo. Es verdad. Más o menos. Empecé a leer Inuyasha el 27 de febrero, me encerré el 16 de marzo, justo después del estreno de Heroes Rising y La Mole, y terminé de leer el 15 de Mayo. 56 tomos enteros. (En Panini se están publicando dobles para que no salgan tantos, si es que les interesa). Desde leer los dos primeros en espejo porque aparentemente así se publicaron algunos en Estados Unidos (o sea, leídos de izquierda a derecha, al revés de lo que es común en el manga), cambios de traducciones porque lo leí en fantraducciones al inglés, escaneos muy buenos (la mayor parte del manga estaba muy muy bien escaneada), escaneos muy malos (recuerdo que había un tomo especialmente infame) y todo lo que involucra leer manga en internet. Leí todo Inuyasha. Esperen, voy a buscar cuántas páginas son. *Una búsqueda infructuosa de Google después* No lo encontré, pero bueno, leí 558 capítulos de usualmente 15-18 páginas así que se puede hacer el cálculo.


Nunca había leído un manga tan largo (y miren que leo shonens eternos que a saber si terminen un día) y este fue todo un ejercicio de paciencia y constancia. Rumiko Takahashi hubiera podido seguir escribiendo Inuyasha por siempre. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. En fin, lo leí y eso. 

Ahora, ¿por qué Inuyasha? La respuesta 100% sincera es que me gusta una cosplayer a la que conocí por hacer a Sesshoumaru. La respuesta larga también incluye que quería conocer el trabajo de Rumiko Takahashi, que es una mangaka muy aclamada porque así como me ven, nunca había leído algo de ella. A esa respuesta le pueden agregar que en mi vida las mujeres tiene la ventaja a la hora de que yo elija cualquier lectura (lo digo sin pena: sí me fijo en el género porque creo que comparto muchas perspectivas con las mujeres). 


Ahora bien, vamos a poner a Inuyasha un poco en contexto: el manga se publicó de 1996 a 2008. Eso son doce años. La influencia noventera es clarísima en todos sus tomos. Creo que, a pesar de los años, es una obra de ficción que envejeció bastante bien, dadas las circunstancias. Podríamos creer que ya es el siglo XXI, pero el otro día estaba hablando con la esposa de cómo han evolucionado las lecturas románticas. Crepúsculo tiene apenas quince años (con sus celos y su panfletada mormona de que no hay que tener sexo antes de casarse que fueron los dos últimos libros y esa obvia relación de poder entre un tipo de más de 100 años que cree saber todo lo que es bueno para una adolescente sin escucharla). 50 sombras y After menos aún (wow, que romántico el abuso). Hace diez años, los fanfics que leía veían románticas un montón de cosas que no lo son. Dormiens, de Dryadeh, uno de los míticos en español, tiene un aviso al principio: "esto nos parecía romántico antes, no lo es". Al final, son un montón de historias donde las mujeres no tiene agencia (narradas por ellas y escritas por ellas, pero no deja de ser ese ideal romántico dañino). Así pues, a la hora de mirar hacia Inuyasha y el romance que trae todo el manga entre as aventuras, no queda más que aceptar que sí, no envejeció tan mal. Pero antes de meterme en eso, voy a hablar un poco más en general.


Inuyasha es un manga cuya protagonista es una jovencita, Kagome/Aome (porque vaya que no suena bien en español y estoy acostumbrada a leerlo como Kagome, por leer en inglés, pero a oirlo Aome, porque la serie la veo en español) que viaja en el tiempo a través de un pozo que se encuentra en los terrenos de su hogar. Retrocede hasta el periodo Sengoku. En español, en el anime, dice el periodo de las guerras civiles. Y sí. El periodo Sengoku en Japón sólo puede resumirse en CAOS TOTAL Y ABSOLUTO. Abarca del 1467 hasta 1568. Cien años de caos total. (Aunque la paz no llegó hasta 1615 con el periodo Edo). Por supuesto, ese es el escenario perfecto para Inuyasha: un mundo donde todos están en guerra y, en el manga, los monstruos están a la orden del día.

El manga rescata muchísimos elementos del folclore japonés (digo, esto es común en sus obras, pero si no se han sumergido tanto luego no lo conocen). Inuyasha es un hanyu: mitad demonio-perro (yokai), mitad humano. Busca la perla de Shikon (o Shikon no Tama, depende de que traducción lean) para convertirse en un yokai completo (pero pasan cosas y acaba muerto/dormido clavado a un árbol de la mano de su amada, porque si a Rumiko le gusta algo, es el drama). Kagome lo despierta muchos años después, la perla se rompe en pedazos y tienen que recomponerla. Como dije: un caos. Entre todo esto, un demonio (aka Naraku) los busca porque un asunto tiene con ellos. Jé.


Ese es el escenario en el que se desarrolla la historia. Hay quien dice que es muy repetitiva y sí. Los personajes suelen volver a caer en errores similares al pasado, se vuelven a enredar de mil maneras diferentes en las mismas situaciones. Al principio no lo vi tan claro, pero una de las cosas de las que me di cuenta es que su desarrollo era lento (no malo) e iban saliendo cambiados cada vez. Quizá no lo suficiente para no volver a tropezarse contra sí mismos, pero sí es algo que se va haciendo cada vez más notorio conforme avanzan los capítulos. El desarrollo es lento y les cuesta, lo que lo hace más satisfactorio. Cada personaje está construido con muy buenas bases y es posible ver su evolución. Creo que el caso más obvio es Inuyasha, que aprender a ser más templado conforme el manga avanza (aunque, claro, con su toque). Mi favorita absoluta es Kagome/Aome: qué heroína. Me encanta su vulnerabilidad, cómo le exige responsabilidad emocional a Inuyasha, como explora sus sentimientos, como es valiente. Me encanta. Sobre eso, más adelante.


Sobre más personajes, Kohaku es de mis favoritos, con toda la historia trágica que carga detrás; Kagura, ambiciosa por excelencia; Sesshoumaru, que es típico hermano mayor con ganas de joder y tiene un rango sentimental que va de 0 a 1000 en menos un segundo (si me siguen en tuiter y tuvieron que sufrir mis Sesshoumaru appreciatin posts mientras leí Inuyasha, ojalá todavía no me odien). Para un manga tan largo, el cast es también igual de largo y si me paro con cada personaje no acabaré nunc y la entrada ya está larguísima, así que voy a las cosas que me interesa rescatar.

Kagome como heroína: me gusta porque no es un personaje perfecto. No sigue este prototipo de las "chicas fuertes" como lo es Katniss Everdeen (que entiendo por qué gusta y es importante, pero no es lo que busco), pero no deja de ser una heroína en todo su derecho. Tiene muy buenos momentos en los que salva a sus amigos o a Inuyasha o así misma que son maravillosos. Muchas veces me quejo de que en el shonen, los señoros mangakas no saben escribir mujeres o les cuesta más (hay excepciones a las que miro con reserva, tipo quiero ver qué más desarollo les da Horikoshi a las de My Hero Academia, porque potencial tienen, sólo les falta algo), pero lAs mangakas siempre lo bordan. Un ejemplo perfecto de ello es Hiromu Arakawa con Fullmetal Alchemist y todo ese cast de personajas como Winry, Olivier, Lust... Rumiko Takahashi también tiene grandes personajas. Ya no solo las heroínas. Sango es magnífica. Kikyo, con todo lo que me desespera y me cae mal, está bien construida para representar el estancamiento de la muerte (que no sé si eso pretendía Rumiko, pero eso le salió y yo en esta vida apoyo como nadie la muerte del autor: una vez que tu obra está en el mundo, es de los lectores). Kagura es impresionante. Rin es una niña maravillosa. Kaede me gusta mucho también. Incluso lo poco que sale la mamá de Kagome me encanta.


La relación entre Kagome e Inuyasha (e, indirectamente, Kikyo): creo que es El Drama de Inuyasha. No hay otro. Me gusta mucho la relación entre ambos y cómo se construye, pero, ojo, no porque sea perfecta. Inuyasha es celoso, no tiene responsabilidad emocional, está inmerso en un círculo vicioso con Kikyo que afecta todo lo que está a su alrededor. A pesar de eso me gusta que Kagome pone los puntos sobre las íes: le exige más responsabilidad emocional (cosa que tiene desde resultados catastróficos hasta decentes), busca entender a Inuyasha pero también a sí misma (es decir, tiene agencia) y le da importancia a sus sentimientos. Hay unos capítulos que me gustan mucho donde piensa mucho en lo que ELLA quiere. Al final, me gusta no porque sea un ideal romántico o porque sea una relación perfecta, sino porque cambia, evoluciona y Kagome siempre hace muy claros sus deseos y respeta lo que ELLA quiere antes que nada. (Así que sí, no es perfecta, peca de muchos ideales románticos de la época, pero la heroína tiene voz y voto).


El arco de los siete guerreros. Miren yo no quiero hacerles spoilers, pero si saben de que hablo, sólo digo que mi opinión es que es uno de los mejores arcos del manga y anime que existen. También me encantan el desarrollo over-all de Kohaku, el uso del folclore japonés, y los momentos que ocurren en el presente (siempre usados para hablar de la relación entre Kagome e Inuyasha, que pasan de no soportarse a soportarse, a ser amigos, a estar enamorados y ser amigos, etc).

Quiero detenerme aquí porque la entrada ya es muy larga, pero sí les recomiendo conocer la obra de Rumiko Takahashi. Es una mangaka de la que tenía muy pendiente hablar en el blog. Como nota aparte, si quieren saber dónde leerla, no se olviden de pasar por el canal de Telegram. También, no suelo hace esto, pero recuerden que tengo un ko-fi linkeado y donde me pueden donar. Las donaciones siempre se usan para pagar el dominio del blog.