15 de marzo de 2012

Pórtico, de Frederik Pohl


Pórtico es la historia de una humanidad deshumanizada. No me queda la menor duda. Lo leí porque Dann comentó bastante favorablemente en su blog. (Y no, no me arrepentí, el libro me hizo pensar un poquito de hacia dónde carajos estamos llevando el mundo).

Pórtico es una novela de ciencia ficción, de Frederick Pohl. La primera de la Saga Heechee.

Sinopsis: Cuenta la historia del descubrimiento e inicios de explotación por parte de los humanos de la tecnología alienígena encontrada dentro de una base espacial abandonada dentro de un asteroide (bautizado Pórtico), en particular, naves espaciales pequeñas capaces de transportar a grupos reducidos de humanos a otros lugares del universo.

La historia corre por dos cauces principales: las sesiones de Bob con Sigfrid, algunas muy interesantes, otras de relleno para mí (que lo que quería era seguir averiguando cosas de Pórtico) pero todas muy buenas. No puedo decir que sean mis partes favoritas, porque a pesar del guiño que el autor le hace a Sigmund Freud, Sigfrid me cae de la recontra patada. No se alarmen, no es mal personaje. De hecho es un excelente personaje, pero a mí todos los psiquiatras, la gran mayoría de ellos, me dan repelús. Díganselo a mis padres, por favor.

Ahora a lo que iba: Pórtico, el planeta (casi un asteroide) donde los humanos encontraron la gran mayoría de las naves Heechees, es un arma de doble filo. Te puede hacer millonario. Y también te puede matar. Nadie sabe controlar las naves, ni los destinos, ni nada. Las probabilidades de tener éxito son casi casi casi nulas la mayoría de las veces.

Los humanos de la novela son humanos deshumanizados. La mayoría quiere un golpe de suerte para irse a Pórtico. Quiere hacerse rico.

En la tierra hay veinticinco mil millones de personas. Se han visto obligados a migrar a planetas como Venus o Marte. La tierra no es capaz de producir comida para tal cantidad de habitantes y los que tienen bajos recursos se alimentan de comida sintética hecha a base de combustibles fósiles… dicho de otro modo: comida sintética de petróleo. Fin.
Un chico incluso vende sus órganos para que su familia puede viajar a Pórtico. Su familia simplemente lo aceptó (después de todo el chico tenía un pie en el hoyo…) y al final su madre se acaba haciendo rica. Después de perder a un hijo más.+

—Lo siento.—¿Qué sientes? No tenemos esa suerte, Bob. Hat está muerto. Willa está muerta. Sólo Dios sabe dónde está mi marido, o la única hija que nos queda viva. Y yo estoy aquí, y Bob, hay veces en que deseo de todo corazón estar muerta yo también.
Como para preguntarse qué carajos le estamos haciendo al mundo. O sí no al mundo, que estamos haciendo con nosotros.

Nea

1 comentario:

  1. Nea de mi vida (?), sabes que concuerdo totalmente contigo. La humanidad cada vez se deshumaniza más y no sabemos hasta qué punto seremos capaces de llegar; quizá yo soy iluso y pienso que entre todos podemos hacernos mejor: pero para ellos necesitamos a los gobernantes, a los políticos, a los ricos y a todas las personas influyentes y que éstas trabajen en conjunto. En conclusión: estamos jodidos.

    ¡Un abrazo desde la distancia! ^^
    Dann

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