17 de junio de 2016

Hermano Lobo, Carla Maia de Almeida | Reseña

Sinopsis: En un relato a dos voces, Hermano Lobo muestra la historia de una vida familiar destrozada y un viaje a través de un país que se cae a pedazos. Está narrada por la voz de Bellota, una niña de ocho años, cuando emprende con su padre la expedición hacia el Desierto de la Muerte. Nace de las imágenes de una adolescente cuando recuerda la extraña y última aventura de su infancia. Conmovedora historia de la relación entrañable entre un padre y su hija. Esta obra fue seleccionada por la lista Arcadia como uno de los mejores libros en 2014.

Por alguna razón siento que la gente debería estar hablando más de este libro. Mucho más. Muchísimo más. De hecho, voy a cargar este libro conmigo a todas partes para que cada que alguien diga que algún tema es muy complicado para niños, le voy a estampar este libro en su cara con todas mis fuerzas. Es muy padre que la gente se de cuenta de que los niños no son unos estúpidos (en serio, los niños se dan cuenta de las cosas; quizá no las entiendan del todo, pero las notan) y escriban este tipo de libros. Además, Carla Maia de Almeida no intenta sobre explicar nada; simplemente se pone en los zapatos de una niña y en lo que pensaba y se pone a narrar una historia. 

No sé por dónde empezar a hablar de este libro en sí en realidad. Todo tiene algo importante que ver en la trama. ¡Todo! Es un libro tan bien editado y tan bien escrito (sobre todo bien editado, la edición está de lujo) que realmente este es uno de esos libros que sí se merece un 10. Bueno, o en la escala Goodreads, cinco estrellas. Pero nunca me ha gustado calificar los libros con números y por eso jamás verán una calificación de ese tipo en este blog. Siento que los números son demasiado fríos para valorar un libro y, aunque finalmente es práctico a la hora de catalogarlos (Goodreads) y llevar la cuenta de lo que he leído, siento que un número no le va a hacer justicia como juicio de valor a un libro. Por eso, sí, este libro se merece esas cinco estrellas, pero decir eso no basta para recomendarles el libro, así que... ¿por dónde empezar? 

(Estoy oyendo a alguien en el fondo que dice que deje de escribir paja, mejor le hago caso). 

Here we go...
Bueno, el trabajo de edición le ayuda al libro porque es un libro que está contado a dos voces y a dos tiempos. Y, aunque no lo crean, la historia puede leerse líneal. Primero, tenemos a Bellota de ocho años, en las páginas blancas, contándonos su presente, la expedición hacia el desierto de la muerte. Y  las páginas azules, son de Bellota a los quince años contándonos de su pasado, ese pasado antes de la última expedición y lo que llevó hasta ella. Ve a su familia como una manada de lobos y la explica como si fuera una manada. 

Bellota va contado como poco a poco su familia se hace pedazos en medio de problemas económicos y mudanzas. Su padre va perdiendo la esperanza ―y con ello el buen humor― poco a poco y su madre cada vez se cansa más entre tantos trabajos. De una casa con jardín pasan a un departamento y después a un departamento cada vez más pequeño. Cada vez, el espacio para la manada se va haciendo más pequeño y ellos dejan de salir juntos en las fotos y Malik, el perro, desaparece. Bellota, la menor, alguna vez oye que nació «fuera de tiempo»; uno se da cuenta por qué cuando aparecen sus hermanos en escena. A Fósil no le dice Fósil por nada y Miss Kitty tiene las maneras de una asolescente en plena edad de la punzada (y las dietas vegetarianas, los chamanes y todo ese tipo de cosas). 

Bellota a veces parece más una mera espectadora de los problemas en su casa, pero podemos percibir que está en el ojo del huracán. Es la niña, la pequeña, la bebé. Quizá no entienda del todo que pase ―se puede deducir por su manera de contar la historia― pero entiende algunas cosas y sobre todo, observa a su alrededor y cómo han cambiado las cosas. Para ella, el detonante es la pérdida de Malik, su perro. El ambiente de vuelve tenso, las peleas frecuentes. Y este nunca de ser un libro juvenil con aires infantiles.  


Una cosa muy curiosa sobre el libro son las ilustraciones, obra de Antonio Jorge Gonçalves, que muestran siempre el entorno en el que se desarrollan las escenas, el escenario, pero casi nunca a los personajes (y si los muestra, son desdibujados, al fondo, como simples siluetas). Realmente un detalle curioso que me apetecía mencionar porque las ilustraciones calzan perfectamente con el libro.

Ahora, como rápida conclusión, diré de que es un libro muy bonito, pero más que eso, es una buena historia muy bien escrita que vale la pena. Me da gusto que se traten estos temas en libros infantiles y juveniles y sobre todo, que se haga de esta manera. Creo que es el único libro de Carla Maia de Almeida que ha sido traducido al español, pero sin duda es muy bueno. Ojalá la vuelvan a traducir en el futuro. Mientras tanto, está este pequeño libro

1 comentario:

  1. Suena muy mal decirlo pero me apasiona la decadencia xD
    Tomo nota del libro, por lo que cuentas el drama de la familia no parece descarrilar demasiado ni exagerarse. Además me calan hondo los libros narrados por protagonistas infantiles.

    Saludos!

    ResponderEliminar