5 de marzo de 2017

2x1 de Martha Riva Palacio Obón | Reseñas

¡Hola! Lo sé, a veces pasó mucho tiempo debiéndoles reseñas y ya empezaba a deberles una de estas dos por casi un mes, así que me pongo manos a la obra. Hoy los vengo a invitar a que lean dos libros que Martha Riva Palacio Obón, una escritora Mexicana que tengo el gusto de haber conocido (y que me cayó muy bien) y que escribe de maravilla. ¿Qué puedo decir de ella? Me encantan los temas que trata y pues para no tardarme más en reseñar estos dos libros decidí meterlos en la misma entrada, aunque estoy pensando que, la verdad, quedará kilométrica. (¿Pero ven que me importe? No.) Entonces... ¡empezamos!

Decidí unir los libros porque los dos tienen cosas del espacio en común

Frecuencia Júpiter


Sinopsis: Emilia está en el limbo. Para armar el relato de sus dieciocho años acude a las instantáneas que conforman su memoria: su abuela postrada para rezar.  Ella misma sentada en las piernas de un sacerdote. El día que conoció a Matías.  La noche en que logró escuchar a Júpiter. Emilia quiere salir del coma, pero su única vía de contacto con el exterior es también su mayor fobia: una mariposa. Emilia ha visto ya tres simulacros del fin del mundo, pero los jinetes del apocalipsis tienen que completar el número cuatro.

Este libro, además de darme esperanza en que puedo ganar un día yo el Premio Gran Angular con mis pinches rarezas, habla de Emilia. Emiia en el limbo, Emilia con su abuela, Emilia con Matías, Emilia buscando en el radio de onda corta la Frecuencia Júpiter. Me gusta leer sobre las adolescentes como Emilia: que luchan con sus propias contradicciones, porque somos seres humanos y estamos llenos de ellas. En serio, esa naturaleza del ser humano de contradecirse a sí mismo una y mil veces me fascina y es, en general, lo que me hace agarrar una pluma y ponerme a escribir (o abrir el word y ponerme a teclear que para el caso es casi lo mismo). Frecuencia Júpiter es ese libro lleno de dilemas de adolescencia repletos de temas serios y miedo a las mariposas negras. 

Matías tiene una madre obsesionada por encontrar a su padre, que desapareció en la dictadura chilena, Emilia está llena de contradicciones y los dos están en México, tierra de muertas, de desaparecidas, de periodistas que mueren haciendo su trabajo. ¿Saben qué me gusta de este libro? Que me demuestra que la ficción para jóvenes no debe de ser menor cruda por ser para jóvenes o más fácil. Frecuencia Júpiter es un libro que se revuelve a lo largo de dos o tres líneas temporales, con historias dentro de la historia y donde hay que estar atento para descubrir a donde va la historia. Para Emilia, son tiempos violentos. No sabe que carajos va a estudiar, su papá le guarda secretos porque no quiere ponerla en peligro y las mujeres desaparecen. Tic. Tac. En México las mujeres siempre desaparecen y aparecen en un paradero de nadie, en bolsas, en partes, violadas, empaladas, sin partes. ¿Les causa horror? Vean las noticias. 


En México parece que siempre estamos un pasito más cerca del apocalipsis y de que a todos nos lleve la chingada y así está Emilia, en el limbo, perdida. El libro es muy poético y muy crudo. Emilia vive la vida y las cosas pasan, una tras otra, como nos pasan a nosotros, los que no estamos en el libro, todos los días. Supongo que me gustó por el ambiente tan cercano del que nos habla, porque habla de periodistas investigando asuntos que nadie quiere que sean investigados, porque habla de mujeres y de la contradicción de ser mujer y asumirse mujer y descubrir que todo en esta vida una trampa para nosotras porque no hay de otra. O puta o frígida, no hay punto medio. O viva o muerta, pero siempre en peligro

Recomiendo el libro, claro que sí, es un libro muy interesante, que a veces te deja con una sensación de incomodidad que todos los libros deberían dejarte, ya decía Kafka que sólo había que leer los libros que muerden y que pinchan, que un libro debería ser un hacha que rompa el mar helado que está dentro de nosotros (no, nunca pierdo la oportunidad de referenciar a Kafka). Además, este es un libro que nos ayuda a hacerlos conciencia en tiempos violetos, que apela a nuestro Pepito Grillo y, que además, tiene toques de ciencia ficción. Y por supuesto, que tiene a Emilia, fascinada con el universo, escuchando a Júpiter.

Buenas Noches, Laika


Sinopsis: Desde la tarde en que Marina irrumpió en la fiesta de Iker con su vestido y lápiz labial rojos, Sebastián no ha vuelto a verla. Su banca vacía lo ha inquietado durante una semana, hasta ese lunes en que el director solucionó el misterio. A partir de este momento, Sebastián buscará completar la imagen borrosa que tiene de ella.

Hace muchos años los rusos lanzaron un cohete con un perro al espacio. Ella se llamaba Laika, era callejera y la capturaron unos científicos. La escucharon ladrar desde el espacio y se percibieron los latidos de su corazón. Nunca hubo posibilidad real de que volviera viva a la tierra, no había una tecnología que lo permitiera, aunque para los medios de dijo que Laika regresaría a la tierra cuando el Sputnik-2 reingresara a la atmósfera. Cosa imposible, porque no había tecnología que la mantuviera viva en el reingreso a la atmósfera. La versión oficial dicen que sobrevivó siete días y que al séptimo recibió una dosis de venero en su comida para evitar una muerte dolorosa. Se insistió en que Laika seguía viva hasta una semana después. Pero la verdad es otra. Murió apenas siete horas de comenzada la misión, por el pánico y las altas temperaturas. Hoy en día, Laika sigue siendo una heroína que murió por la ciencia, pero lo cierto es que a ella nadie le pidió permiso. Y después de esta astronauta, la URSS envió a doce perros más. Cinco volvieron vivos. Y después de esa pequeña cápsula cultural, vamos a pasar a la reseña.

Este libro, además de estar narrado en medio de la feroz carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos (donde todo el mundo parecía más preocupado por llegar al espacio lo más rápido posible, en vez de cuestionar el hecho de cómo se estaban llevando a cabo los experimentos con animales), parece dedicado a todos los adultos que creen que los niños son estúpidos. No, no lo son. Los niños se dan cuenta. Y si usted tiene un niño y cree que no se da cuenta de las cosas y no le cuenta nada, bueno, le sugiero que se lo replantee, porque los niños se dan cuenta. Con estos dos libros, y otro que ya había compartido de Martha Riva Palacio, Ella trae la lluvia, reafirmo que la literatura infantil y juvenil puede tratar temas que a menudo se consideran complicados o que los niños nunca van a entender.



Sebastián está en constante guerra contra sus padres, que creen que es demasiado pequeño o inocente para algunas cosas, mientras que él se muestra indignado porque no le cuentan las cosas, especialmente cuando se trata de una amiga. El libro es muy bonito y, además, está ilustrado por David Lara; todas las ilutrustraciones son maravillosas y ayudan muy bien a puntar la atmósfera del libro. Se los recomiendo muchísimo.

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