27 de enero de 2018

No nacemos machos, Ediciones la Social | #Librosb4Tipos

Sinopsis: El tema que nos reúne, la deconstrucción de nuestra masculinidad patriarcal, es en varios aspectos sensible, polémico y nulamente abordado en nuestros espacios. Es justamente por esta última razón que hemos decidido, no sin urgencia, iniciar la compilación de una serie de escritos que empiecen a abrir este debate largamente pospuesto. Sólo así, mirando hacia el nosotros, podremos construir una masculinidad otra, libre de opresión y violencia.
No somos ilusos, no esperamos que este texto triunfe en su difusión o discusión entre los compañeros, que es a quienes va dirigido. Numerosas veces nos hemos encontrado con situaciones nefastísimas que no hacen más que afirmar que es urgente trabajar en otras masculinidades. Sin embargo tampoco perdemos la esperanza de reconocernos con compañeros sensibles, comprometidos a un cambio y dispuestos a realizar esta mirada otra hacia el nosotros. Creemos que asumirnos como hombres y aceptar nuestra condición de privilegiados en la sociedad patriarcal es un primer paso que no puede esperar más tiempo en darse.

La tibieza combinada con las nuevas masculinidaes hecha libro. Pero no nos adelantemos, todavía. Todavía. Vamos por partes. Este libro fue la lectura de noviembre en Libros b4 Tipos (facebooktwitter, instagram goodreads) y de hecho fue la primera vez que un hombre estuvo presente en un hangout nuestro porque hablabamos de un tema que últimamente se menciona mucho: la masculinidad. Yo no estuve presente (lamentablemente, porque me hubiera quejado mucho en vivo), pero sí que leí el libro y, bueno, creo que tengo suficientes strong opinions como para llenar una entrada completa de blog. Pero como dijo Jack el Destripador, vamos por partes. La descripción del libro dice que está compuesto por cinco ensayos para repensar el ser hombre en el patriarcado. Según yo, de esos cinco ensayos, uno vale la pena (escrito por una mujer), otro es más o menos aceptable (más menos que más) y los demás son obviedades que ignoran otros ejes de opresión y te quieren convencer de que la masculinidad es muy mala para los hombres también (great try, hombres, quizá hayan oído de los feminicidios).
 
Great meme, every time.
Voy a hablar primero de lo que vale la pena que es del segundo ensayo/artículo. Las feministas no son responsables de educar a los hombres, escrito por Cecilia Winterfox. Me parece maravilloso, porque muchos vatos pendejos aparecen queriendo que les hagas un manual de feminismo para luego contradecirte todo y mandarte a la verga. Hace mucho tiempo decidí que en temas de género iba a invertir mis energías en ayudar a mujeres y a poner información al alcance de, principalmente, mujeres. Descubrí que era una mucho mejor inversión de mi tiempo que gastarlo en hombres que realmente lo único que querían era hacerte perder el tiempo o contradecirte con falacias o argumentos muy incompletos (por ejemplo, el famoso de los hombres que se suicidan más que las mujeres, alegando que es porque los obligan a esconder sus sentimientos cuando en realidad varias investigaciones demuestran que existe un sesgo de clase que lleva al suicidio). En fin, este artículo es lo que considero lo único decente casi al 100% porque en general resume mi sentir (y creo, el de muchas mujeres intentando dialogar con hombres imposibles). 
 

Del resto... bueno, tengo algunos apuntes. Más bien, bastantes apuntes. Pero vamos poco a poco. Punto por punto. 

1. Se maneja la idea de que la masculinidad es lo peor para los hombres y que los está matando. Quería ponerme a gritar que eso no era muy cierto ni muy exacto, pero bueno. La masculinidad mata a muchas mujeres al año. En México, el año pasado hubo casi 2,000 feminicidios. Muchas mujeres mueren en todo lo largo y ancho del mundo por decir "no". Muchas de ellas sufren violencia en sus propias casas. ¿Y este libro me dice que la masculinidad es lo peor para los hombres y los pobres se mueren por ella? JAJAJA. No me hagan reír. A ver, la masculinidad reafirma la supremacía de los hombres en el mundo (es sólo un elemento, pero agarran el punto). No es todo rosas y champagne, pero básicamente le da poder a los hombres. En esto de El Género, con mayúsculas, ser hombre te pone arriba y en una pocisión de poder. Por supuesto que los hombres pueden repensar su masculinidad todo lo que quieran, pero mientras no deje de ser un instrumento de opresión para las mujeres, el patriarcado se mantiene. Además, de que, por supuesto, intentar analizar la masculinidad sin hablar de raza y clase es también un poco inútil. Lo que me lleva al siguiente punto. 
 
 
2. En ninguna parte del libro hay un análisis interseccional de nada. Si por interseccional entendemos que analiza al menos los tres ejes más conocidos de opresión, como la raza y la clase. ¡En ningún momento! Esto no me extraña, porque si el feminismo tiende a ser un movimiento interclasista (que no toma en cuenta las diferencias de clase social), las nuevas masculinidades no se iban a quedar atrás. Pero como últimamente la interseccionalidad anda por todos lados, creí, al menos, que podrían hablar de ello aquí. Y claro que sí, me llevé una decepción porque en ningún momento lo hacen. En uno de los ensayos incluso se menciona el tema de las cárceles en los Estados Unidos (que la mayor marte de los encarcelados son hombres), pero nunca, nunca, nunca jamás se analizá por qué con base en su raza y su clase. Y créanme, eso les ayudaría mucho. Les abriría el panorama un poco mucho bastante. A los hombres no los oprime su propia masculinidad, como tratan de hacerlo ver en este libro, los ejes son muchos y la masculidad es simplemente reafirmar su poder.
 

3. El eterno debate de los hombres feministas. ¿Era necesario seguir alimentándolo? Es pregunta seria, porque para mí es uno de los debates que más me trae sin cuidado y más siento que sirve para nada. A las mujeres no les beneficia en nada práctico discutir si los hombres son feministas, aliados, feministos o el término que se les ocurra, menos si en vez de lo que dicen ser resultan ser unos machos en realidad. La mayoría de los hombres de todos modos no está dispuesto a escuchar. Mi pocisión es una bien simple: díganse como quieran, pero agarren el pedo... y si no lo agarran, adiós. En fin, el penúltimo ensayo está un poco dedicado a ese debate y a un hombre dándose cuenta de que su esposa sufre opresión por su género (like, really? ¿Necesita un premio por darse cuenta o qué pedo?), tibieza al extremo.
 
 
4. En general el libro es tibio, lo consideré hasta una mala introducción para repensar al hombre dentro del patriarcado. Me lo quieren poner como víctima y no. Yo no quiero que apelen a los sentimientos varoniles y a decirles que el repensar su masculinidad los puede ayudar a ellos también, lo que yo quiero es que los obliguen a enfrentarse a eso y a las consecuencias de la supremacía masculina en las mujeres. Porque quedarse en el ser hombre y cómo te afecta suena muy cómodo cuando ninguna mujer te confronta. Me hubiera gustado más un análisis más a fondo de todo (aun dentro de lo introductorio, explicado de manera sencilla), pero lo que obtuve fue esto. De verdad, debo decir que esperaba algo más. 

Mi veredicto es que si les da curiosidad pueden leerlo, es corto, apenas tienen 64 páginas y está disponible de manera gratuita. A mí me ayudó en nada y lo mismo, pero a la mejor a alguien le abre un poquito los ojos para que al menos busque algo más completo (y más exacto). Nos vemos el rant que sigue.


1 comentario:

  1. *pretends to be shocked* que raro ver a los hombres tratando de usar el feminismo para su beneficio cuando en el mundo la mujer sigue siendo abusada, explotada y asesinada por el hecho de ser mujer. Pero los hombres también sufren, ehhh, sufrirán todo lo que quieran, pero todavía tienen poder. Y eso no cambiará a menos que que les dé por ser decentes y "darse cuenta" cual es el problema y ayudar a solucionarlo. No pienso perder mi tiempo con esta lectura, gracias, pero no gracias.

    Un beso

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