1 de junio de 2010

Crónicas Vampíricas (I).


Crónicas vampíricas
(Imaginen que la letra es de esa que chorrea sangre por todos lados… porque quería poner una de ese tipo).

Me he acabado de leer los diez libros de Crónicas Vampíricas de Anne Rice, proceso que me ha llevado demasiado dinero y mucho más tiempo del que se imaginan. Lo que sí es que después de todo este tiempo y tantas páginas bebidas tengo unas cuantas opiniones que definitivamente tengo que escribir.

Atención: Esta crítica o reseña va a estar llena de spoilers (anunciados con azulito los más fuertes), así que tú lees bajo tu propia responsabilidad. Aún no existen encantamientos obliviate, para que olvides todo esto, así que… tú mismo.

Las entradas las dividiré, en una la cosa me queda muy larga. This is the first…

Entrevista con el vampiro

Bueno, no tengo nada demasiado malo para decir de este libro: Louis no es mal narrador, y aunque finalmente Lestat desmiente muchas de sus impresiones, el libro no tendría ese aire si lo contara alguien más. Louis puede ser calificado todo un emo: no lo culpo. Creo que después de considerarse el responsable de la muerte de su hermano y que un ¿fue sacerdote? le dijera que en realidad había estado hablando con Satán… sí, eso es suficiente. Enamorado de Babette (la hermana del que finalmente un libro después en vez de ser un bellísimo joven dueño de la plantación, resulta ser un truhán), una mujer mortal a la que finalmente deja loca… Hay que aceptarlo: Louis no tiene suerte. Pobre tío.

Claudia fue mi ojito derecho todo el libro y gracias al cual no me dormí en algunas alertagantes y largas partes en las que Louis hacía alarde de sus conocimientos de la moral, la ética y se postulaba como el emo del año (?). Claudia es malvada, manipuladora, y una niña adorable que guarda intenso rencor contra sus creadores…: Ella nunca poseerá formas de mujer. Sin embargo… Claudia es genial, en todos los sentidos. –spoiler, spoiler, spoiler próximo- Sin embargo, los del Théâtre des Vampires, la quemaron sin ninguna razón… Ah, sí, intento matar a Lestat –pero como dije, yo se lo perdono todo… es mi ojo derecho-.

El libro no me mereció tantas quejas. En general… bléh, está bien. Los personajes evolucionan, la narración es perfecta, fluida, la curiosidad del muchacho es increíble…

Lestat, el vampiro

No es mi favorito, eso lo tengo claro. Tampoco soporto a Armand, y a pesar de ser uno de los personajes más queridos de Anne Rice para mi Marius no merece tanta atención. Si después del libro anterior llegaste a la conclusión de que Lestat es un bastardo malvado que se la pasa la vida haciéndole la vida imposible a Louis en éste pensaras que está loco sencilla y llanamente.

¿Ser estrella de rock? Ajá, cuate, ajá. No pongo pegas, pero es lo último que se me ocurriría a mí. En fin… dejemos sus surreales sueños de ser la estrella del momento y pasemos a, bueno, como sea: a la otra parte del libro. Su vida humana es aburrida… aburrida… aburrida. Creo que me desperté cuando interpreta a Lelio y me volví a dormir al instante. –lo sé, miles de fanáticas me emparedarán, pero para mí esa parte fue terrible- Lo que sí es que desde que se convierte en vampiro, en vez de decir que es un malvado sacas por conclusión de que está loco.

Acaba por tener un complejo súper desarrollado de Edipo (miren que convertir en vampiro a su propia madre, Gabrielle) y desafiar a todo un aquelarre de vampiros. La historia de Armand –sueño alertagante, más sueño… después de eso ¡más sueño!- Armand nunca me gustó (vamos, el personaje) y la historia en sí me parece alertagante.

Cuando se encuentra con Marius. Vaya… allí es cuando terminas de decidir que está loco (pero Lestat es de esos locos adorables *w*) cuando le toca el violín a Akasha y esta… ¿despierta? ¿casi despierta? ¿se mueve? Como sea.

El final es magnífico y te deja con ganas de más. ¿Akasha será malvada o buena? ¿Qué es lo que quiere? ¿Por qué Marius está enterrado en el hielo? –eso fue un spoiler, ja- Interrogantes e interrogantes.

Nea.

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