28 de abril de 2011

Hablando de princesas muy inusuales y sapos verdes


La princesa y el sapo


¿Recuerdan que me dio algo por ver todas las pelis infantiles que no había visto? Pues acá vamos con una que es más o menos reciente, de hace y un año y medio, poco menos. La princesa y el sapo. Sí, la primera princesa negra (que casualmente avisaron que habría película de una princesa negra justo cuando Obama llego al poder)…

Pues me decepcionó bastante. Digo, a las niñas de cinco a nueve años tal vez les guste pero lo que es a mí, ni de coña. Para ser una historia de princesas (oigan, ya me esperaba los niveles de cursilería que tiene, pero es que no tiene chiste la película…) realmente está muy… floja. Floja, floja. Prefiero las clásicas, que son maravillosas, como Blancanieves, La Bella Durmiente, la Cenicienta… O La Bella y la Bestia (en la cual ella rompe con casi todos los estereotipos de las anteriores princesas)… y ya. No más. Esta simplemente no me gusta. Y no es que no esté buena, es que le falta algo… digo, desde que se convierten en ranas sabes que van a volver a ser humanos algún día, es una historia para niños, y es de princesas, pero es que le falta algo.

Y otra cosa muy muy muy importante. Ya sabíamos que era la primera princesa negra… ¿tanto les costó a hacer a un príncipe negro? ¿era tan difícil pedir la primera pareja de príncipes negros de la historia? Al parecer sí.

Bah, no me gusto ni de coña, me di la aburrida de mi vida (que no me pasó, en cambio, con como entrenar a tu dragón, o con Enredados –bueno, con esta un poquito- o como otras que he visto. No la vean, sé lo que les digo.

Nea.

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