23 de febrero de 2017

One Indian Girl, Chetan Bhagat | Reseña

"El feminismo me arruinó la vida"
― Yo, leyendo.

Sinopsis: Hi, I'm Radhika Mehta and I'm getting married this week. I work at Goldman Sachs, an investment bank. Thank you for reading my story. However, let me warn you.
You may not like me too much. One, I make a lot of money. Two, I have an opinion on everything. Three, I have had a boyfriend before. OK, maybe two.
Now if all this was the case with a guy, one might be cool with it. But since I am a girl these three things I mentioned don’t really make me too likeable, do they? 
(Si alguien necesita la traducción, pídamela en los comentarios y en seguida la hago).

Este libro consigue contar una historia romántica medianamente entretenida y divertida, darnos un bastante entretenido tour por las bodas indias y quedar en ridículo hablando de feminismo. Sobre todo lo último. Se supone que la protagonista, la exitosa Radhika Mehta es feminista y cree en la igualdad, pero si su autor no sabe más que cosas superficiales de lo que realmente es el movimiento, pues la cosa es complicada. Alguna vez me dijeron porque igual es que el feminismo en la India aun estaba luchando por cosas básicas, pero, oigan, conozco increíbles mujeres (y hombres) indias que no tienen problemas hablando de feminismo y no dejarlo en cosas superficiales. Pero bueno, me enfoco en eso después o voy a lanzar el libro por la ventana antes de acabar con todo. Entonces, como dijo Jack el Destripador, vamoh' por partes.

1. La locura de las bodas indias


Sí, son una locura, eso es cierto en el libro. La hermana de una amiga se casó en Ludhiana (Punjab) hace unos años y cuando estuve en India me enseñaron los retratos de su boda y aprovechamos para preguntar varias cosas sobre el asunto. Conseguimos respuestas como que, por ejemplo, las bodas pequeñas tienen más o menos 500 invitados, que el novio a veces se pone una cosa ridícula encima del traje hecha de billetes (tengo una foto de ello, esperen). Bueno, me tocó ver como esa misma amiga viajó desde Greater Noida en Uttar Pradesh a Himachal Pradesh, un viajecito de doce horas en autobus, porque necesitaba ir con su familia de shopping porque no tenía zapatos qué ponerse para la fiesta de compromiso de uno de sus primos. No es broma. Así que si todo el asunto de la organización de la boda les parece exagerado, les sugiero que tengan paciencia, respiren hondo y créanme: en general no es un estereotipo, es que así son las bodas. 

Acabo de ver la foto de uno de mis ex profes en su boda con esto.

Las escenas relacionadas a la boda fueron de lo que más disfruté, principalmente, porque aquí en China (digo, India), parece ser común que todo el mundo persigue a la novia para todo y que hay mil cosas que hacer. Radhika a veces se queja de algunas costumbres que le parecen misóginas o del hecho de que la familia de la novia tenga que apechugar ante los problemas para que la del novio esté cómoda, pero me dio tristeza ver que eso no llegaba a nada. No tenía ningún sentido en la trama o para el núcleo, era como el personaje de Radhika gritándole a una pared que no le hacía caso (lo cual hubiera podido dar juego en la frustración del personaje y esa dualidad de buena hija india y feminista que quiere cambiar las cosas), pero en realidad no sirve de nada para la trama, parece estar allí sólo para que no olvidemos que es *cofcof* feminista *cofcof*.

Novia India, porque los vestidos y mehndi son hermosos

En fin, esa fue la parte que más disfruté del libro, ahora pasemos a lo menos. 

2. Las relaciones amorosas y los ex de fragil masculinidad  


Radhika, ante de llegar al punto en el que está a punto de casarse tuvo dos relaciones con dos indios. Una en Nueva York, una en Honk Kong, respectivamente. Las dos son abordadas de diferente manera, pero los dos ex coinciden en algo: son dos hombres de bastante frágil masculinidad. Y aunque a los dos el autor intenta pintarlos como feministas, al final, los dos revelan sus verdaderas caras. ¿Cómo empezar a analizar aquí? Bueno, creo que lo haré ex por ex, será mil veces más sencillo, para criticar esa idea de la masculinidad tan terrible que veo retratada una y otra vez. El retrato de los dos ex, que calza con el final del libro, no está del todo mal, tengo más cosas que criticarle al libro además de eso.

Debu y el deseo de casarse con una ama de casa


Debo es un chico Bengalí, Indio, que trabaja para una empresa de publicidad, no hace mal dinero y le gusta a Radhika porque parece ser todo pro #GirlPower. Le explica a Radhika conceptos feministas cuando la conoce, especialmente de ese libro tan famoso que se llama The Beauty Myth y lo escribió Naomi Wolf; ella parece preguntar sinceramente, pero me resulta curioso que las explicaciones siempre empiecen del lado del hombre, como si la pobre chica no supiera nada. Entonces es cuando le dice a Radhika que como mujer exitosa (porque ella trabaja en un departamento super exclusivo de un banco) es su deber inspirar a otras mujeres. Y allí está, listo, se nos caen las bragas a todas porque el chico es todo pro liberación de la mujer y pro equidad de género y todas esas cosas. 

Pero luego saca las verdaderas intenciones. Así que me veo en deber de poner aquí un cartel de SPOILERS. No son spoilers mayores ni revelan ningún punto de la trama muy especial, pero sí analizan un poco a fondo el personaje de Debu y cómo quiere la liberación de la mujer de puertas para afuera y adentro quiere una esposa dedicada a la casa y a los hijos. Cosa de por sí respetable, hay mujeres que eso eligen y tener la opción de elegir es justo por lo que pelea el feminismo. Pero bueno... vamos al asunto.


1. Debu se pone un poco butthurt porque su novia gana más que él. No lo puede manejar, a pesar de que el chido es todo pro #GirlPower. Creo que queda claro que pro #GirlPower no mucho, eh. Y mientras los bonos de Radhika ascienden, él no crece en su trabajo y se las cobra con Radhika. Algo de por sí estúpido, porque ella nunca alardea de sus bonos (aunque los celebra, porque son sus logros y tiene derecho a celebrarlos) ni le echa en cara que ella gana más que él. Sin embargo, él se las cobra con ella, que lo anima, no le restriega nada en la cara y le da buenos consejos. Porque, bueno, su masculinidad estaba demasiado golpeada por una mujer que ganaba más que él. (Y esto pasa mucho, en la vida real, sólo analizo lo que pasa con los personajes, no es crítica exactamente, porque he visto ha miles progres como Debu que sacan los verdaderos colores cuando sienten que les están quitando algo). 

2. Quiere una chica que lave, que planche y que le haga de desayunar; una ama de casa, pues. La elección es en sí respetable, pero ese trasfondo no es sólo Debu, viene de toda una sociedad tremendamente patriarcal. Ahora que Trump es todo un personaje en el mundo, el NY Times publicó un estudio sobre su vida privada (y la de miles de hombres) que se llama Why men want to marry Melanias and raise Ivankas y dice que justamente, el cambio de los roles de género se ve menos amenazante para ellos y su privilegio si son los hijos quienes lo heredan mientras ellos se pueden quedar cómodamente atrasados en lo que ellos llaman valores tradicionales (una esposa que sea ama de casa devota... y ya). Obviamente, el feminismo ha peleado por la liberación de las mujeres y por darles el poder de elección por si alguna quiere quedarse en su casa y hacerle de desayunar a sus hijos. Pero el asunto es ese: la mujer debe tener el poder de elegir si quiere enfocarse completamente en su carrera o completamente en su familia o si quiere mandar todo al carajo o si quiere hacer las dos cosas. Ningún hombre debe forzar la elección en ella. ¿Y adivinen que trata de hacer Debu con Radhika? Sí. Exacto. Bueno, ya lo dijo la sabia palabra de Leslie Knope en Parks and Recreation:  



3. Cuando Radhika lo manda al carajo intenta interrumpir su boda y hacerlo que se case con él porque ha cambiado y siempre la ha amado. Radhika puso los ojos tan en blanco que casi se le quedan al revés para siempre, porque claro, Debu quiere a alguien que se quede en casa, no a Radhika. Pasemos al siguiente.

Neel y la historia de la otra


Con Neel, Radhika se vuelve la otra. La amante. Con el tiempo, he aprendido que no sales con alguien que le esté poniendo los cuernos a alguien porque la esposa, la novia, el esposo o el novio no tienen la culpa. Y si eres mujer, no le haces eso a otra. El chiste no es competir. Pero bueno, vamos con el personaje de Neel, que también parece hecho para que se nos caigan los calzones: admira a las mujeres exitosas y no tolera tratar con personas que hacen chistes sexistas o tratan a Radhika como un florero. Bueno, por si acaso, aviso de SPOILERS otra vez.


1. Neel se cree con el poder de juzgar que mujeres están hechas para la maternidad y cuáles no. Radhika varias veces habla de como quiere carrera e hijos, eventualmente los segundos. Con Debu lo hace: quiere familia, pero no quiere renunciar a su carrera por ello. Es decir, como ella lo pone en un punto del libro: quiere volar, pero también tener un nido. Entonces, llega un punto de la relación con Neel en el que ella está desesperada porque no sabe qué hacer (sabe que no puede hacerle lo que le está haciendo a la esposa de Neel) y, desesperadamente, quiere empezar su búsqueda para sentar cabeza y tener hijos. Pero Neel lo corta todo de un tajo y casi casi le dice que no le parece que esté hecha para la maternidad. Por supuesto, me encanta lo mucho que debe de tener un hombre como Neel para decir sobre la maternidad.


2. También intenta interrumpir la boda de Radhika para convencerla de que huya y se case con él porque ahora se ha divorciado y siempre la amó. A Radhika se le quedaron los ojos en blanco de ponerlos al revés. Porque claro, Neel quiere a la Radhika que quiere volar, no a la que quiere hijos (¡y son la misma!).

Radhika ahuyentando ex novios de masculinidad frágil

De cómo decir fuck it all y mandar a los hombres de masculinidad frágil al carajo


Radhika los cita al mismo tiempo, en el mismo lugar y les explica cómo no es nada feminista ni bueno para la liberación femenina el hecho de que ambos hayan querido hacerle elegir entre su carrera y su deseo de formar una familia y que no le interesa nada con ninguno de los dos porque no quiere lidiar con esa masculinidad que los rodea y es tan frágil. Hell yes! Y, no les quiero spoilear el final/final, pero la verdad es que Radhika acaba bastante bien y en sus propios términos, dandose tiempo para descubrirse. 

Ahora, vamos a la parte mala del libro.

3, Cómo pretender ser feminista y errarlo todo, además de sólo poner cosas superficiales


Ese es el autor y casi lanzo el libro por la ventana varias veces debido a eso. ¿Por qué? Porque no sabe ni papa de feminismo, ni de lo que ha significado el movimiento y de lo que pelea. ¿Debería? Quizá, si pretende escribir un personaje que es abiertamente feminista. Y oigan, no es mucho, es googlear y todo el conocimiento está a tu disposición, sólo te falta saber seleccionarlo. ¿Por qué lo digo? Porque, para empezar, aun define feminismo como creer que hombres y mujeres deberían ser iguales, mismos derechos, mismas obligaciones. Y, la verdad, es que el feminismo en realidad lucha por la liberación de la mujer, siendo la igualdad una consecuencia lógica de esta liberación. Como dicen: el feminismo es la noción radical de que las mujeres son personas. 

Hay un momento en el libro, bastante mansplained, en el que un hombre le dice a la chica que debería ser humanismo y no feminismo, porque el feminismo se centra en la mujer y todos deberían tener los mismos derechos... ¡¡¿QUÉ?!! No sé ni por donde empezar a refutar esto, pero vamos:

1. Claro que el feminismo está centrado en la mujer: es un movimiento por nuestra liberación. ¿Cómo no nos íbamos a centrar en eso, cuando las mujeres somos las que estamos oprimidas y los hombres los que tienen el privilegio? Obvio que nos centramos en nosotras


2. El humanismo no tiene nada que ver con derechos iguales para todos los seres humanos del planeta, de hecho, es algo completamente diferente, esperen, dejen les copio la definición del humanismo como movimiento: 
Movimiento intelectual desarrollado en Europa durante los siglos xiv y xv que, rompiendo las tradiciones escolásticas medievales y exaltando en su totalidad las cualidades propias de la naturaleza humana, pretendía descubrir al hombre y dar un sentido racional a la vida tomando como maestros a los clásicos griegos y latinos, cuyas obras redescubrió y estudió.
¿Ven allí algo de derechos iguales? Sí, yo tampoco. El humanismo es una corriente culturar y un movimiento intelectual que poco tiene que ver con la igualdad. Le da valor al ser humano y se dedica al estudio de las humanidades. No lucha por la igualdad aquí, chicos, vayan a buscar a otro lado. Entonces, el autor lo erra todo. I rest my case.


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