2 de septiembre de 2017

Nashville o el juego del lobo, Antonia Michaelis | Reseña

Sinopsis: Svenja acaba de mudarse a Tubinga para estudiar medicina. Está muy ilusionada por su vida independiente y por descubrir lo que significa hacerse mayor. Cuando llega a su nuevo departamento, descubre en la alacena de la cocina a un niño parado de cabeza, lleno de arañazos y hojas en el cabello, que la mira fijamente. Él no pronuncia una palabra, pero se instala con Svenja, así que ella decide llamarlo Nashville, como se lee en el estampado de su desgastada camiseta. La libertad que imaginó tener se ve frustrada por la presencia de este chico que desaparece una y otra vez sin ninguna razón aparente. Ahora Svenja tiene que combinar las responsabilidades escolares con el cuidado de Nashville, pero cuando una serie de asesinatos de indigentes pone a la ciudad en crisis, Svenja se inquieta, pues sospecha que tienen que ver con las desapariciones de Nashville y los ataques de pánico que sufre. Pronto se dará cuenta de que sus vidas están en peligro y de que todo es un juego de apariencias donde el lobo busca en silencio a su víctima.

¡Hola! Volvemos a la programación más o menos normal del blog... que es que tengo un montón de reseñas atrasadas estos días, así que estoy haciendo lo posible por escribirlas. Nashville es uno de los libros que leí más recientemente, de la autora Antonia Michaelis, alemana. En español sólo están publicados dos de sus libros por el Fondo de Cultura Económica en la conlecció A través del espejo. Pero bueno. Es que muchos de sus libros ni siquiera están traducidos al inglés, así que creo que vamos bien y que el FCE está haciendo un buen trabajo. En este caso, la traducción es una colaboración directa con el Goethe Institut. De Antonia Michaelis he leído, además, El cuentacuentos. Acabando ahora sí con la pausa publicitaria, vamos a pasar a la reseña.

Y, como dijo Jack el Destripador, vamos por partes (el chiste es tan viejo ya en este blog que ni al caso, caray). Bueno, por partes.

Nashville es una historia llena de personas que no saben arreglar su vida, de hecho, en vez de vida, tienen un desastre y no saben que hacer. Svenja acaba de llegar a estudiar la universidad, vive sola por primera vez y quiere disfrutar de esa tan ansiada libertad. Libertad que no lo es tanto cuando descubre que en la alacena de su departamento recién rentado hay un niño parado de cabeza que no habla y la mira fijamente. Svenja, sin saber que hacer, hace lo mismo que él: le devuelve la mirada de cabeza. Al final, ella decide llamarlo Nashville, porque así dice un estampado en su playera sucia y, poco a poco, se acostumbra a convivir con él. No habla, vive en la alacena, pasa demasiado tiempo parado de cabeza, no lee y no escribe y duerme abajo de la mesa. Va y viene a su antojo, desordena la vida de Svenha aún más de lo que ya estaba, impide que llegue a sus clases temprano, le hace huevos revueltos, desaparece y vuelve a aparecer y odia la idea de meterse debajo de la regadera.

El resto de los personajes también son caóticos en su mayoría. Friedel, estudiante de medicina junto con Svenja, consigue trabajos casi tan rápido como lo despiden, no le gusta la carrera que está estudiando y se emborracha la mitad de los días. No sabe que hacer, en realidad. Su papá es médico y parecer que llegó a la carrera de rebote, porque querían que el también fuera médico. Le enseña a Nashville a escribir, al menos a escribir su nombre. Gunnar es un médico comprometido con una estudiante guapa, bonita y rica. No parece contento con el arreglo, pero es la clase de persona que manda un montón de mensajes contradictorios. Ordenado hasta morir, su vida es la que parece estar más ordenada. Él y Friedel orbitan alrededor de Svenja, son sus amigos, intentan arreglar su vida. Y entre los demás personajes tenemos a los compañeros de casa de Friedel (que están okupando una casa y tienen una conexión para agarrar la electricidad de los vecinos), al Gato Carlo (Karl, en realidad) y a Thierry (un francés que estudia con ellos). Katleen es vecina de Svenja. Encuentra rara a Svenja, demasiado excéntrica quizá, pero aún así la ayuda. 

Y en medio de todos, Nashville. Todos se vuelcan en su cuidado, intentando averiguar de donde salió, de donde viene, por qué no quiere formar parte del sistema, porque huye, a donde va. Tubinga es la ciudad de fondo, donde ocurre todo. Hasta nos la podemos imaginar, de como la describe Michaelis, con todo y sus indigentes: el hombre que da de comer a los trenes, un joven que vive entre líneas y Nancy, una mujer que va a todos lados con una guitarra.


El libro me encantó, Michaelis, igual que en El cuentacuentos, escribe de manera melancólica y parece que todas las escenas son la antesala a una tragedia. Me encanta ese estilo que tiene, tan melancólico, como describe las cosas y, sobre todo, los sentimientos de las personas. Me encanta como nos muestra lo que siente Svenja una y otra vez, y lo que sienten todos los demás personajes. Me encanta como narra y como muestra las relaciones humanas, todas ellas creadas entre un montón de personas contradictorias e imperfectas. Esta es la historia de todas las personas que buscan algo. De las personas que buscan afecto desesperadamente, de las personas que se quedan juntas porque la adversidad los dejó así, de las personas que aun están descubriendo cómo funciona la vida y buscan compañía. Este es el libro de los que buscan algo y no lo encuentran. Y de fondo, claro, el misterio.

El libro no se llama Nashville o el juego del lobo por nada. En el fondo, alguien está asesinando a todos los indigentes de la ciudad. Me gusta el misterio porque muestra que son totalmente invisibles, que la gente que tiene un techo sobre sus cabezas no se preocupa por ellos. Ni por como viven, ni por como mueren. Svenja se topa con los asesinatos gracias a Nashville y se los topa de frente y, entonces, se da cuenta de que existe todo un mundo ignorado sistemáticamente al que están asesinando. Es como el juego del lobo. ¿Han jugado El Hombre Lobo de Castronegro? Si no matas a los lobos, los lobos matan un aldeano cada noche. Durante el día, los aldeanos, llenos de miedo, linchan a alguien. Nada más que siempre corren el riesgo de matar al equivocado.


Les recomiendo el libro si les gustan los libros llenos de misterio o si les gustan los libros que están narrados con un deje melancólico y un poco trágico. Me encanta como habla de las relaciones humanas, como el narrador no hace ningún juicio sobre nada y deja que el lector sea el que se sorprenda y decida, sobre todo cuando se trata de relaciones complicadas entre un montón de personajes que se complican por su forma de ser, por su personalidad, por la historia que están viviendo, por su trasfondo y por lo que les han enseñado. Como lector hay que ser muy listo para analizar criticamente todo eso, y con Michaelis siempre se puede hacer. Sus personajes a menudo son victimas que no se comportan como lo esperaríamos. Tienen traumas sin superar y se autojustifican una y otra vez. Es un libro muy interesante. Si lo leen, ¡ojalá les guste! Mientras tanto, yo los dejo con un gif:


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