29 de noviembre de 2018

Punkzilla, Adam Rapp | Reseña

Sinopsis: Punkzilla, un adolescente de catorce años que acaba de desertar de Buckner, una academia militar, tiene como misión atravesar los Estados Unidos para encontrarse con su hermano enfermo de cáncer. La trama se desarrolla entre moteles de mala muerte, estaciones de autobuses y paseos en carretera. Una impactante novela construida con las cartas que Punkzilla escribe a su hermano a lo largo del viaje en el que el protagonista intentará encontrar su identidad al mismo tiempo que conocerá a peculiares personajes que lo acompañarán hasta llegar a su destino. 
 
Creí que este libro no me iba a encantar. La curiosidad por él me empezó en febrero, cuando oí a un compañero recomendárselo a varias personas en una feria del libro. Luego me olvidé de él por un tiempo, porque no era un libro que planeara comprar realmente, hasta que empezó la FILIJ. Ahí lo leí, porque se presentó la oportunidad. Para este entonces, ya me había spoileado el libro entero (advertencia, si alguna vez son staff de feria del libro, acostúmbrense a la idea de que muchos libros se los van a spoilear de cabo a rabo), pero aún así quería ver qué demonios tenía para ofrecer. Un compañero había dicho que le recordaba lejanamente a la generación beat, pero para jóvenes. Y sí. me recuerda a eso. También me recuerda un poco a la forma de narrar de Holden Caulfield en El guardián en el centeno (un libro que yo personalmente amo, porque lo leí con todo el slang en inglés y porque empatice con el irritante de Holden, pero que entiendo que muchas personas se les hace pesado), sólo que con menos cosas irritantes en cuestión de protagonista. Pero bueno, vamos a hablar por partes de la novela

 
En una reseña en goodreads, leí que este libro era la prueba de que el YA no había abandonado a los chicos, que nunca los iba a abandonar. Hay una extraña tendencia a creer que el YA de hoy en día se dirige sólo a las chicas y no. En la entrada pasada ya ahondé como la literatura no es para chicas o para chicos, sino que es para todos. Y este libro, sobre todo, presenta la masculinidad y a los jóvenes, algo increíble. Punkzilla es un adolescente de catorce años que huyó de un colegio militar, que critica duramente a Bush y a lo conservador de su padre (y de su familia en general). Va en busca de su hermano enfermo, que salió del closet hace años y huyó de casa, que escribe obras de teatro y vive en Memphis con su novio. Mientras va viajando, de Portland a donde está su hermano, escribe cartas

La historia, pues, nos llega a través de las cartas que Punkzilla le escribe a su hermano, con su particular forma de escribir, los hechos que decide narrarnos y, lo que adivino que es mucho slang. Adivino porque si algo hizo a este libro es la traducción. Donde El guardián en el centeno pierde, para mí, parte de su encanto (la traducción que empecé a leer nunca fue de mis favoritas y me hizo buscar el libro en inglés), este la gana. La traducción del libro en español, publicado por el Fondo de Cultura Económica, corrió a cargo de la escritora Raquel Castro (a quien en este blog recordamos por Ojos llenos de sombra) y es una traducción que hizo al libro. Es preciosa. Se puede notar es esfuerzo de mantener la voz de los personajes, a la vez que el esfuerzo por traducirlo para, sobre todo, la juventud mexicana
 
Raquel Castro, traductora
Entremezcladas con las cartas de Punkzilla, hay algunas respuestas de su hermano y algunas cartas del pasado, de sus padres o su otro hermano mientras está en la academia militar. Hay una, escrita por el protagonista, mientras aun está interno, dirigida a su madre, que me encanta. Escribe la carta y vomita todo lo que siente en ella y al final dice que la acaba de releer, que no la va a enviar, que antes la quema. Como si no quisiera reconocerse vulnerable ante su madre, pero es algo que los lectores podemos ver, esa vulnerabilidad tan obvia de Punkzilla, por más que se quiera hacer el fuerte mientras cruza el país y huye de su casa y se enoja porque se ve como chica y lo ven como chica y repite que le dicen Punkzilla. Esa parte del libro me encantó, porque es además un rasgo que se va repitiendo escondido por las cartas, mientras cuenta su ineptitud en la escuela militar y le pide a su hermano que no se muera. 

Además, en el libro hay una obvia crítica a las escuelas militares en los Estados Unidos, lo que les hace a los jóvenes y lo que representa. Hay una crítica a los gobiernos conservadores y, en general, a las familias conservadoras. Hay un resentimiento muy grande cuando el protagonista se refiere a su familia, porque lo mandaron a una escuela militar para "corregirlo" y porque practicamente obligaron a su hermano a huir de su casa.
 
La verdad Punkzilla es un libro que recomiendo mucho, de verdad. Me gustó mucho más de lo que esperaba, porque en un principio, ni la portada ni la presentación me llamaban la atención (hasta que oí a alguien recomendarlo). Así que por eso, también quiero recomendárselos a ustedes. Es un libro juvenil con estilo fresco, que ofrece una historia increíble y quizá pueda ser incluso considerado un coming-of-age narrado de manera increíble. No se lo pierdan. Es uno de los títulos de la colección A través del espejo del Fondo de Cultura Económica, la colección que le está apostando a la literatura juvenil.

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