Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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sábado, 5 de febrero de 2022

Los seis de Atlas, Olivie Blake | Reseña

Sinopsis: The Alexandrian Society, caretakers of lost knowledge from the greatest civilizations of antiquity, are the foremost secret society of magical academicians in the world. Those who earn a place among the Alexandrians will secure a life of wealth, power, and prestige beyond their wildest dreams, and each decade, only the six most uniquely talented magicians are selected to be considered for initiation.
Enter the latest round of six: Libby Rhodes and Nico de Varona, unwilling halves of an unfathomable whole, who exert uncanny control over every element of physicality. Reina Mori, a naturalist, who can intuit the language of life itself. Parisa Kamali, a telepath who can traverse the depths of the subconscious, navigating worlds inside the human mind. Callum Nova, an empath easily mistaken for a manipulative illusionist, who can influence the intimate workings of a person’s inner self. Finally, there is Tristan Caine, who can see through illusions to a new structure of reality—an ability so rare that neither he nor his peers can fully grasp its implications.
When the candidates are recruited by the mysterious Atlas Blakely, they are told they will have one year to qualify for initiation, during which time they will be permitted preliminary access to the Society’s archives and judged based on their contributions to various subjects of impossibility: time and space, luck and thought, life and death. Five, they are told, will be initiated. One will be eliminated. The six potential initiates will fight to survive the next year of their lives, and if they can prove themselves to be the best among their rivals, most of them will.
Most of them.

No sé si se han dado cuenta de que ya no suelo hacer reseñas de series de más de un libro si no las he terminado (en particular porque a veces quiero discutir toda la saga entera o tener toda la perspectiva antes de empezar). Si no, pues eso es algo que pasa por acá. A veces hago excepciones, cuando quiero resaltar libros por sí mismos o tengo temas que sé que me van a tomar muchísimo espacio o no más tengo muchas ganas de hablar de una autora en particular. Esta es una de esas veces (porque The Atlas Six tiene una continuación programada para... el futuro, que se llamará The Atlas Paradox). De verdad quería hablar de Olivie Blake. 

Olivie Blake es una escritora estadounidense que conocí en el maravilloso mundo del fanfic. Llevaba tiempo sin leer fanfics cuando mi esposa TanitbenNajash llegó y me empezó a aventar links de algo que sabía que me gustaba: dramione (el nombre de la pareja entre Draco y Hermione en Harry Potter). Había estado mucho tiempo frustrada ya con ese ship, porque de 2009 para acá habían cambiado muchas cosas, pero romances tóxicos con narrativas que no me gustaban ni para Draco ni para Hermione seguían siendo la norma y más que eso: tropos con lo que yo no conectaba eran repetidos una y otra vez (una extraña manera de reverenciar la pureza de sangre en una saga cuyo subtexto remarca una y otra vez lo dañino del pensamiento, por ejemplo y que piense lo que piense la autora hoy en día ese es, al menos, un subtexto que está allí). Total, la gente a la que le gustaban esos fics los leía y yo, más que nada, me mantenía sanamente alejada (la regla número uno en los fanfics: si no te gusta, pa' qué andas leyendo). Pero llegó Olivie Blake a mi vida. Su prosa cuidada, su manera de entender los personajes, de interpretarlos, de escribirlos, sus manías (su uso de los adverbios en inglés me parece magistral, diga lo que diga Stephen King sobre que no le gustan las terminaciones en -ly) y sobre todo, una female gaze impresionante sobre el romance y la sexualidad (estuvieran juntos o no).

Ya voy a dejar de hablar de fanfics, por hoy (si quieren conocer más de ella en esa faceta, existe su perfil en ao3; como muchos de nosotros ya no escribe de Harry Potter, pero sí de otras cosas; mis favoritos de ella están en esta lista); ya volverá el tema en algún momento. Olivie Blake, además, escribía y autopublicaba su ficción original (fantasía para adultos, como categoría de marketing, porque el mundo cree que toda fantasía es para niños y adolescentes) en Amazon y en distintas plataformas. Así que empezamos también a leerla. Incluso The Atlas Six se convirtió en un fenómeno en distintas plataformas (booktok, booktwt; en inglés) por su estética Dark Academia, las ilustraciones que acompañaban la historia (por la ilustradora Little Chmura), los personajes y los temas. Curiosamente, pospuse leerlo. Quería esperar. 

Perhaps it was a tired thing, all the references the world had already made to the Ptolemaic Royal Library of Alexandria. History had proven it endlessly fascinating as a subject, either because the obsession with what it might have contained was bounded only by the information or because humanity typically longs for things most ardent as a collective. All men can love a forbidden thing, generally speaking, and in most cases knowledge is precisely that; lost knowledge even more so.

Sospecho que, en mi caso, hice bien. The Atlas Six para mí fue un tumulto de todas las manías que ya le conocía a Olivie, de los temas que le interesan, de sus quizá hiperfijaciones, todo eso revuelto en una novela sobre magia, conocimiento y sociedades secretas. 

Magia y conocimiento

La portada del libro contiene la frase. La entiendes cuando empiezas a leer. Las implicaciones knowledge is carnage están en cuanto Atlas empieza a reclutar a los seis magos, algunos dispuestos a todo con tal de acceder a un conocimiento que todavía no saben qué es y obtener poder a través de él. Para lo que creen que es el bien, el mal, para ellos nada más. Son seis magos, únicos en su clase: tienen un poder que apenas si pueden controlar o, por el contrario, saben qué pueden hacerlo; quizá empezaron siendo magos promedio, sin ninguna clase de talento natural, pero se obsesionaron con volverse los mejores en su clase. O quizá no les interesa, pero les gusta el juego y torcer sus reglas. 

Personajes de The Atlas Six, ilustrados por Little Chmura

¿A dónde van a llegar por acceder a todo el conocimiento que acumula la biblioteca y que La Sociedad de Alejandría ha determinado mantener lejos de la humanidad? ¿A dónde llega este juego del elitismo y por qué existe? ¿Por qué el conocimiento está reservado tan sólo a unos cuantos? El ambiente de tensión de la historia no dejaba de hacer que me preguntara eso. La oferta de repente se vuelve tan tentadora para las obsesiones particulares de cada uno de los seis que no dudan en entrar a un juego del que no conocen ni las reglas. (¿Y no es así en realidad la Academia? Parada en su pedestal, lejos de todo, determinando quiénes son los elegidos que alcanzaran su aprobación y cuántos se quedarán en el camino, negándole el lugar a todo aquel que se salga de sus márgenes, haciendo que otros entreguen partes vitales de sí mismos para encajar en ella, declarando cuáles temas valen la pena mientras ignora otros, ¿y no es eso lo que queremos destruir?). 

"Sometimes," Reina went on gruffly, "you treat magic like a god, like an energy, and sometimes like a pulse. It's an unscientific vibration when convenient, but we already know its behaviors can be predicted, and therefore purposefully changed"

Creo que fue un libro muy bueno para teorizar sobre lo que para estos personajes es la magia (finalmente, el conocimiento por el cuales están dispuestos a jugar un juego del cual no conocen las reglas). He encontrado que en el nuevo boom de literatura de fantasía, especialmente la gringa, hay una preocupación casi reverencial por ponerle normas y límites a la magia sin pensar qué es para nosotros. La esposa Tanit y yo estuvimos platicando un poco sobre esto, de nuestra reticencia natural a quienes declararon que los sistemas de magia debían tener reglas en la literatura, cuando aquello era más propio del rol (juegos donde, obviamente, debe haber un sistema con límites y libertades claros, para que los jugadores se orienten) y yo sobre todo pensé lo superficial que me parecía querer ponerle límites a la magia sin antes cuestionar qué iba a ser en el mundo secundario en el que estábamos creando, qué visiones se iban a tener sobre ella, por qué era importante, buscada, deseada. Cómo se veía el mundo desde ella o a través de ella. 

Nico, ilustrador por Little Chmura

Este libro se dio cuatrocientas páginas para cuestionar la magia y su funcionamiento. Está impregnada en la manera que tienen los protagonistas (seis, porque es una novela coral) de ver el mundo y de relacionarse con él. Y lo más lógico es que todos la vean de manera diferente y su relación con ella también lo sea. Al final, su manera de ver el mundo no es un sistema casi matemático (de nuevo: esos sistemas son más propios del rol que de la literatura y explorarlos desde la literatura con el foco en la literatura me parece interesante, pero no deben ser una imposición jamás), sino un conjunto de experiencias y sentimientos que muchas veces tenemos que escarbar para descubrir por completo.

Finalmente, ellos también quieren comprender cómo explicar su mundo y lo que pueden manipular sobre él. Vamos a hablar poquito sobre los personajes.

El pasado que nos define

Los personajes de Olivie Blake siempre tienen maneras particulares de hablar. Sus silencios y aquello que dicen para ocultar verdades más profundas es algo que se repite de historia a historia y es muy revelador sobre su construcción y cómo reaccionan y se relacionan con el mundo. Supongo que algún día llegará una crítica que diga "es que no es realista porque yo no hablo así con mis amigos" y me voy a reír (o capaz ya llegó) porque no es que sea realista, sino verosímil y además hay un montón de personas en el mundo que tiene registros distintos del habla. Y los personajes de Olivie Blake suelen tener algunos muy particulares y justo eso ayuda a construir su personalidad y nuestra visión de ellos.

"Did it hurt?" he asked.
Tristan braced for something. Rightfully. "Did what hurt?"
"The things your father did, the things he said," Callum said. "Was it painful, or just humilliating?"

Tristan Caine, por Little Chmura

Libby quiere demostrarse a sí misma ser la mejor para buscar hacer incluso aquello que es imposible; Nico de Varona siempre ha visto la magia como algo que es parte de él y da por sentado, una parte de su herencia; Tristan quiere huir de su pasado, dejar atrás el recuerdo de su padre, aunque lo mantenga más pegado a él de lo que cree; Reina Mori que es una naturalista nata, extremadamente poderosa sin necesidad de cultivar su poder, no tiene demasiado interés en escuchar a su magia; Parisa me parece una representación muy interesante de la sexualidad femenina que quiero abordar después. Callum, por el contrario, es un misterio. Incluso su narración mantiene secretos para sí sin develarlos al lector. Es un ensamble curioso e interesante. Reconocí en  ellos arquetipos que me gustan mucho de Olivie, sus obsesiones (que encuentro que todos los escritores tenemos pero sólo nos damos cuenta de ellos cuando vemos lo que hemos escrito desde la lejanía). Sus personajes suelen hablarle a mis propias obsesiones: Callum o Tristan, por ejemplo, tan diferentes entre ellos, me llaman naturalmente; Parisa me resulta fascinante, Reina Mori también (y quizá una de mis quejas sobre esta historia es que me hubiera gustado que fuera más explorada, pero hay cosas que siempre se quedan en el tintero cuando estás escribiendo una historia con un ensamble de este tipo). 

Callum, por Little Chmura

A los personajes de Olivie los define su pasado: sea bueno o malo, haya un trauma o no. Me gusta mucho cómo explora esto, cómo los mueve por un tablero en el que puede pasar cualquier cosa. Olivie Blake escribe historias character driven, donde la trama es una excusa para exponerlos, desnudarnos y sobreanalizarlos mil veces (creo que Modern Romance, una de sus mejores historias, prueba esto, sobre todo), entre la magia y el conocimiento los hace relacionarse de mil maneras. Porque en The Atlas Six, ante todo, las visiones personales que tiene cada quien sobre lo que significa la magia y sus posibilidades para cada uno. Hay algo casi barroco en la manera en que se expresan sus personajes y eso, debo decir, es un gusto mío, particular, que no considero que sea para todo el mundo (así que si se acercan a este libro, tómenlo en cuenta). 

Ahora sí, voy al final. 

La sexualidad femenina en fantasía y el female gaze 

Mucho tiempo en la literatura en general nos hemos enfrentado a diferentes miradas masculinas sobre las mujeres. En Sexual Politics, Kate Millet analiza algunos textos justamente sobre esto (tengo diferencias ideológicas con ella, empezando porque yo no soy feminista, pero otro día hablamos sobre eso), el tema no es nuevo. Leyendo a los hombres una nota que no hay una sola mirada masculina sobre las mujeres: las diferencias culturales y sociales se imponen. Mientras que hay quienes escriben sobre ellas de una manera que me parece interesante e incluso identificable (hola, John Steinbeck), también es cierto que, después de un montón de lecturas, parecen ser las excepciones y no la regla. Dentro de la fantasía las mujeres se han erigido como damas en problemas que necesitan ser salvadas, princesas en torres que carecen de agencia y los arquetipos variados de los cuentos de hadas (porque es interesante analizar la feminidad representada en ellos, más cuando pensamos que muchas de las versiones que se transmitieron oralmente lo hicieron de la boca de las mujeres) parecieron quedar reducidos a ser una damisela en apuros a quien raptará el villano, será salvada por el héroe y terminará por enamorarse de él (y a quien muchos escritores terminan por matar después, sin saber muy bien que hacer con ese personaje... y, bueno, estoy mirando a Salgari, a quien le costó sus buenos años y unas cuantas esposas muertas decidir que quizá sí, ya era tiempo de poner a las mujeres al frente y con protagonismo). O cualquier otra narrativa donde las mujeres carezcan de agencia completamente (no toda la narrativa de fantasía lo hizo, pero se repitió y repitió y repitió y repitió hasta la saciedad).

Ahora sabemos que las mujeres también son guerreras y heroínas y desde hace mucho tiempo que han estado presentes en el género. Lo único que veo es que a veces suelen ser reducidas a una dicotomía sin sentido: hay mujeres guerreras desprecian lo femenino como débil, para alzarse sobre eso y demostrar que no son como las demás (sin que sea una característica del personaje, sino un desprecio que va desde el subtexto) y el abierto desprecio a otros arquetipos: a las sacerdotisas, a las sanadoras, a las mujeres que cuidan, como si lo que vemos como femenino les quitara toda agencia y no estuviera eso en la narración, en cómo elegimos contarlas, narrarlas. Al final, igual que el male gaze no es uno solo, sino un montón de miradas masculinas sobre el mundo que han dominado por mucho tiempo las historias, el female gaze tampoco es uno solo. 

Parisa Kamali, por Little Chmura

Una de mis frustraciones más grandes era la tendencia a desexualizar a las mujeres para mostrarlas fuertes, como si la mirada sobre la sexualidad que hasta entonces había pertenecido a los hombres estuviera vedada y no pudiéramos reclamarla. Pero creo que algo muy importante en la narrativa es reclamar las miradas sobre la sexualidad, especialmente sobre la sexualidad de las mujeres. Hasta hace cinco minutos en la historia de la humanidad, era un tema que no se tocaba. Y hoy se critica. Creemos que la visión de la sexualidad femenina es una: la nuestra, la que consideramos correcta, la que nuestra moral nos dice que está bien. Y es difícil cambiar esa idea cuando las visiones sobre ella siguen siendo mayormente masculinas y, por alguna razón desconocida, hay quien cree que cada escritora que toca el tema tiene el deber de representar a toda la female gaze en el mundo. 

Olivie Blake muestra dos visiones diferentes en esta historia y ha explorado el tema una y otra vez con diferentes personajes que le permiten retratan distintas formas de vida. Parisa y Libby parecen opuestas, pero no lo son tanto. Explorar la sexualidad femenina en la literatura es algo que me gusta leer: creí que no me gustaba el erotismo hasta que no encontré las miradas femeninas y queer sobre ella (anoten: eso algún día será un ensayo) y entonces descubrí que lo que faltaban eran miradas que tocaran el tema desde sus lugares en el mundo. 

Conclusiones

En general, recomiendo este libro con pinzas. Yo lo considero muy bueno, me gustó mucho, apareció en mis mejores libros de 2021. Y sin embargo. Creo que está lleno de las obsesiones de Olivie Blake y de una estética muy particular. Si uno no se mete en esa estética, quizá el libro no sea tan satisfactorio y si los arquetipos que obsesionan a la autora tampoco le llaman a uno, pues menos. Eso pasa con todos los libros, pero creo que las obsesiones de Olivie Blake no son especialmente sencillas. Como escritora, exige atención. Cada palabra que pone en sus libros está muy cuidada (y eso es muy obvio al notar que gran parte de lo que ha publicado lo ha hecho con pura autoedición), cada diálogo, cada comparación. Nunca le gustó que tradujeran sus fics por el temor a que no existiera ese mismo cuidado (y ahora que la van a traducir me pregunto cuál será el tono elegido). Por eso, con mucho cuidado, les recomiendo acercarse al libro con cuidado y que, si pueden darse el tiempo de conocer a Olivie Blake antes, lo hagan. 

Knowledge is carnage. You can't have it without sacrifice. 

viernes, 30 de abril de 2021

Lavinia, Ursula K. LeGuin | Reseña

Sinopsis: Lavinia crece sin conocer otra cosa que la paz y la libertad hasta la llegada de sus pretendientes. Su madre exige que contraiga matrimonio con el apuesto y ambicioso Turno. Pero los augurios y las profecías de los manantiales sagrados afirman que deberá casarse con un extranjero, que provocará una guerra y que su marido no vivirá demasiado tiempo. Al ver que una flota de barcos troyanos llega remontando el Tíber, la joven decide tomar las riendas de su propio destino. Y así nos cuenta lo que Virgilio no hizo: la historia de su vida y del amor de su vida. Le Guin da voz a este personaje surgido de la Eneida de Virgilio en una novela que nos transporta al mundo semisalvaje de la Italia antigua, cuando Roma no era más que una aldea mugrienta situada cerca de siete colinas.

No soy la voz femenina que podríais esperar. El resentimiento no es lo que me impulsa a escribir mi historia. La rabia, en parte, quizá. Pero no es una rabia sencilla. Anhelo justicia, pero no sé lo que es la justicia. Es duro que te traicionen. Es peor saber que tú misma hiciste inevitable esa traición.

Lavinia

Conozco la Eneida a través de reimaginaciones y reinterpretaciones de ella. No creo en muchas cosas (como en Dios, en el zodiaco, en el tarot), pero sí creo que los libros y las historias nos llegan cuando debe ser. En tantos años leyendo he aprendido que muchas veces historias a las que llegamos por casualidad son historias a las que llegamos de manera deliberada. Lavinia, por ejemplo, fue una lectura a la que llegué por un Club de Lectura. El libro llevaba un par de años ya en mi kindle (no sólo en la biblioteca digital, no, descargado) y yo llevaba años diciendo que probablemente pronto lo leería. No es un secreto que me interesan las historias que reimaginan la mitología o las historias clásicas desde los ojos de las mujeres. No me gusta decir "dan voz" por motivos personales. Pienso que las mujeres siempre tuvieron voz, nadie tiene que llevárselas y decirles, aquí está tu voz, habla ahora. Pienso, más bien, que nadie se sentó a escuchar nunca.

Quizá es más cómodo creer ese mundo en el que las mujeres nunca hablaron, nunca contaron historias y los grandes poetas fueron siempre otros. Pero incuso Virginia Woolf lo dice en su cuarto propio: cuántas veces no habrá sido anónimo simplemente una mujer. Quizá también es más cómodo imaginar ese mundo en el que las mujeres no estaban presentes en las historias, donde no había un lugar para ellas, porque es más fácil decir que "no estaban" que analizar por qué había historias donde eran relegadas al fondo en diferentes lecturas, donde sólo eran objetos, dónde las interpretaciones las ponían sólo como un elemento del decorado. Quizá es más cómodo decir: no estaban. Buscarlas es más difícil. Preguntarse por el papel que cumplen, pensar en cómo se contaría una historia desde sus ojos es más difícil aún.

Quién sabe que habrá pensado Virgilio al escribir de la reina Dido o de Lavinia, mujeres que influyeron y cambiaron el curso de a vida de Eneas. Quizá nunca podramos más que especular cómo fue que las concibió y las creo, cómo fue que nacieron y surgieron en la historia. Pero algo increíble es que siempre se pueden transformar las historias y pueden volverse a contar. Ya dije que conozco la Eneida gracias a las historias de otras y que un día me sentaré y la leeré entera, porque el solo saber todo lo que ha inspirado es increíble. María García Esperón escribió Dido para Eneas con la voz de Dido. Hace el recuento del paso de Eneas por Cartago y la historia de su reina. Es uno de mis libros favoritos, editado en México por Ediciones el Naranjo. Es una historia preciosa. Ursula K. LeGuin (una escritora que podríamos pensar no tienen nada en común con María, salvo que ambas aprecian muchísimo a la imaginación), en cambio, recupera a Lavinia y la sienta a hablar con Virgilio. Imagina qué le diría, cómo contaría ella misma su historia. Como se vería Eneas desde sus ojos, cómo enfocaríamos al héroe desde los ojos de Lavinia, hija, esposa y madre de reyes. 

La viuda romana, Dante Gabriel Rossetti
La viuda romana, Dante Gabriel Rossetti

Creo que no necesito hablar ya de Ursula K. LeGuin para decirles por qué me gustó este libro: es una magnífica narradora, una mujer excepcional, tiene todas las credenciales del mundo para ser considerada una de las escritoras de literatura imaginativa más importantes en el mundo, es aclamada, famosa, su nombre no es desconocido. Quizá hablando de ella no esté descubriendo a nadie nuevo para muchos, es cierto, pero quizá otros todavía duden de si acercarse a ella. No sé si Lavinia sea el lugar para empezar (es cierto que es diferente a otras de sus obras, pero Ursula has range), pero si les interesa la Eneida y las historias que transforman otras, bien pueden intentarlo por aquí.

Lavinia, como libro e historia, es un trabajo impresionante que se centra en el personaje antes que todo. Retrata su amistad con Silvia, la emotiva relación que tiene con su padre, el rey Latino, sus tribulaciones sobre el matrimonio, la complicadísima relación con su madre que tiene (nota aparte para decir que yo disfruto mucho las representaciones de relaciones entre madres e hijxs de los más variadas, incluso aquellas que son complicadas y conflictivas, con lo cual ese detalle me gustaba mucho), su relación con Eneas y el hijo de este, Ascanio, otro personaje que Ursula escribe de una manera complejísima. Si algo logra retratar muy bien la escritora es precisamente la complejidad de todos sus personajes, sus tribulaciones con el destino y sus sentimientos

Un detalle en especial es que Úrsula siempre escribe pensando en la paz y en la armonía y entre líneas se puede atisbar que intenta justamente no pintar una imagen que tan sólo sea romántica sobre la guerra. Lo que aborda Verónica Murguía en El fuego verde, por ejemplo: es diferente la guerra del poeta que la que en realidad ocurrió; el campo de batalla descrito con metáforas se antoja hermoso algunas veces, cuando la realidad puede ser muy diferente. Sin guerra no habría héroes, dicen; y Lavinia pregunta: ¿Y qué tendría eso de malo? (Oh, Lavinia, dicen, ésa es una pregunta de mujer).

Venus aparece ante Eneas como cazadora, Pietro da Cortona
Venus aparece ante Eneas como cazadora, Pietro da Cortona

Justamente me gusta como se conjuga en ello el retrato de Eneas desde los ojos de Lavinia: un héroe cansado que busca la paz y no ve la guerra como un fin o algo que perseguir. 

—Cuando un hombre cree que sóo puede demostrar su virtud en la guerra —le dijo a Acanio—, cualquier otra empresa se le antoja una pérdida de tiempo. Trabajar la tierra si es un granjero, gobernar si es un gobernante, la veneración y los actor de la religión... Todo ello es inferior a la destreza en la batalla.
[...]
—A ese hombre no le encomendaría cultivar la tierra, gobernar, ni servir a los poderes que nos controlan —dijo Eneas—. Porque, al margen de lo que esuviera haciendo en cada momento, siempre querría hacer la guerra.

Esa reflexión que hace Eneas (¿soy Eneas por haber matado a Turno?, ¿soy quien soy por haber matado a otros?) me parece algo muy importante y valioso en tiempos donde quizá se exalta la violencia por la violencia y mucha literatura parece secuestrada por ella, cuando el "realismo" en una historia nos parece que es solo la sangre y las visceras y no también la ternura, el amor, la tranquilidad. Me repito mucho entre reseñas, lo sé, pero es que es impresionante cómo Ursula trata esos temas, porque su prosa es siempre sensible, siempre cuidada

Ursula K. LeGuin
Ursula K. LeGuin

Por supuesto que les recomiendo este libro. Me gustó mucho y últimamente estoy sólo por la labor de escribir reseñas de libros de los que tengo temas que discutir (y eso pasa más seguido con los que me gustaron), porque es complicado escribirlas, pensarlas, reflexionar sobre las lecturas. No es cosa de cinco minutos (como a veces se piensa: "ay, una reseña, qué sencillo, qué rápido, apenas si cuesta") sentiarse y desmenuzar por qué algo nos gusta, nos mueve, nos hace reflexionar o por el contrario no nos gusta, pero nos hace pensar en algo o sentimos que tenemos algo que decir. Lavinia es uno de esos libros que ha estado en la lista de "libros que sí quiero reseñar" por meses porque a veces eso toma conjurar (escribir, al final, tiene algo de magia) una reseña. Se los recomiendo porque Ursula no "le dio" voz a Lavinia, sino que hizo que Lavinia, el personaje, su personaje y el de Virgilio y de muchos otros y otras que han escrito de ella, la arrebatara para sí misma.

Si he de pervivir siglo tras siglo, al menos por una vez tendré que romper el silencio y hablar. Él no me dejó decir una sola palabra, así que habré de arrebatársela. Me dio una vida larga, pero pequeña. Necesito espacio, necesito aire.

viernes, 5 de febrero de 2021

Puente a Terabithia, Katherine Paterson | Reseña

Sinopsis: La vida de un adolescente llamado Jesse cambia cuando se hace amigo de Leslie. Los niños crean un mundo imaginario al que bautizan con el nombre de Terabithia, en el cual habitan toda clase de criaturas mágicas. A pesar de que sus vidas son complicadas y rutinarias, Jesse y Leslie son el rey la reina de Terabithia. Muy pronto, uno de los amigos debe hacer frente a una tragedia en su reino imaginario.

Hace muchos años, no me pregunten cuantos, no tengo tan buena memoria, en alguna clase de alguna escuela me pusieron a ver la película de este libro. Recuerdo que estuvo algunos años de moda, no sé para qué materias. En algún punto vi el libro, pero nunca le dije a mi mamá que lo comprara y pasó el tiempo y pasó el tiempo y pasó más el tiempo y siguió pasando el tiempo y creo que por algún motivo, lo olvidé. Reconozco que es difícil seguirle la pista a cada cosa que me interesa cuando me interesan tantas cosas y quiero leer desde un montón de lugares diferentes. He tenido épocas en las que sólo leí no ficción, épocas en donde sólo leí mexicanos o latinoamericanos, épocas donde sólo leí juvenil. Ahora estoy en una de esas épocas en las que quiero abordar la literatura de la imaginación y eso significaba, por supuesto, acercarme a libros que sabía que estaban esperándome desde hace mucho mucho tiempo. Katherine Paterson es una escritora estadounidense nacida en China, hija de misioneros (yo siempre juzgo a los misioneros por muchas y variadas razones, pero entre hijos de es siempre común encontrar escritores o artistas).

Katherine Paterson es miembro de Alianza Nacional de Libros y Literatura Infantil, una organización sin ánimo de lucro que aboga por la instrucción, la literatura y las bibliotecas. Investigué un poco sobre ella, me di una vuelta por su trayectoria. Datos es que ha ganado el premio Hans Christian Andersen y el Astrid Lindgren, algunos de los más importantes dentro de la Literatura Infantil y Juvenil. Pero cuando investigo la trayectoria de un autor de libros infantiles y juveniles, sobre todo cuando son tan renombrados, hay cosas o frases que me llaman la atención. Por ejemplo, es común que sobre Paterson se menciona que trata temes "difíciles", "complicados", "adultos" como la muerte. Es curioso luego como los adultos no consideran que la infancia pueda comprender los temas supuestamente difíciles. Quizá porque no los entienden de la misma manera que los adultos, porque los racionalizan de otra manera (y creo que Paterson en su escritora entiende muy bien esto, pero es sólo una conjetura). Hay no pocos libros que aborden la muerte, por ejemplo (y menciono este tema porque es justo uno de los que son centrales en Un puente hacia Terabithia), como Los rojos camaradas de Ana Romero o Buenas noches, Laika de Martha Riva Palacio. Pero siempre, siempre, sin fallar, son temas difíciles (y no recuerdo que me hicieran ruido en mi niñez: sólo recuerdo que los pensaba diferente pero a veces estas visiones de niños quedan atrapadas entre tanta adultez).

Este libro nos presenta la amistad entre Jesse y Leslie, dos niños muy diferentes, con imaginación despierta, sensibles, que tienen perspectivas muy interesantes sobre el mundo. Lo que quiero destacar por encima de todo es la tremenda sensibilidad con la que Katherine Paterson habla de la niñez. Una de mis grandes frustraciones en literatura infantil y juvenil es la ola de autores y editores que creen que los libros para niños tienen que tener una moraleja o enseñar algo que sea tan explícito que no pueda ser pasado por alto, esos que creen que para escribir para niños hay que escribir fábulas (malas, además) y presentárselas a los niños. Todo libro que haya sido concebido como una suerte de manual de comportamiento me pone de nervios. Paterson, en cambio, reconoce a los niños como personas. Los mira y comprende que no ser el niño más rápido de quinto año supone una decepción terrible y que los pequeños problemas se vuelven enormes sin ser condescendiente con ellos. Jesse y su sensibilidad con el arte, Leslie y su capacidad imaginativa llenan el libro.

Muchas veces la imaginación es desdeñada por la realidad, sin comprender que ambas cosas pueden caminar en el mismo sentido, relacionarse, juntarse y formar un ciclo infinito. Sin realidad no habría imaginación, no existiría Terabithia, este mundo del que Leslie y Jesse son reyes y que es sólo suyo, donde nadie más puede inmiscuirse. Me encanta esa importancia de tener un lugar íntimo, donde poder ser, sin más

Concept Art, Terabithia, Brendan Hefferman

Paterson es una escritora religiosa. Yo no. Y, voy a hacer aquí un paréstesis, a pesar de no serlo y declararme firmemente atea, sin creencias religiosas algunas, me gusta hablar de la fe en la narrativa y las historias que no tiene nada que ver con instituciones opresoras. (Es curioso, como cuando creciste sin ninguna relación con la religión, al margen de esta completamente, siendo sólo un acontecimiento curioso el ir a una boda o a un funeral, puedes acercarte a ella desde otros lares, aunque lo hagas a la distancia: me gustan los templos y los mitos cristianos como me gustan los griegos y los fenicios y los hindús y los árabes y desconfió de toda institución que acumula poder y no creo en nada, porque soy comunista y nada ha resonado en mí como Lenin hablando de ese tema).  

Este libro es uno de los libros más cuestionados en Estados Unidos en términos de religión. Sí, sí, para eso saqué el tema. Algunas cosas por las que el libro ha sido cuestionado nos podrían parecer ridículas, como que Jess use frecuentemente la palabra "Dios" no para rezar, sino como exclamación, pero otros ya son más curiosos, como que a los dogmáticos les enoja que el libro hable de aproximarse a cosas relacionadas con la fe desde otros lares y que haya simbología bíblica a la vez que mitología celta (hoy en, hot takes de Nea: decir "la mitología cristiana" es algo totalmente válido). En fin, la doble moral gringa. Justo me encanta como Paterson aborda el tema y como yo, que disiento excepcionalmente con ella, puedo leer y ver otra perspectiva en su literatura y pensar.

Por cierto, también es un libro que ha sido prohibido en muchas bibliotecas escolares por tener muchas... groserías, según los gringos, pero la traducción definitivamente no me dio esa idea y ahora quiero saber si es que sí tiene unas cuantas más en inglés o es la moralina común que rodea al middle grade gringo (demografía que, salvo unas cuantas obras que obvio son cuestionadísimas en gringolandia y que yo adoro, me tiene hasta la chingada porque ustedes creen que Estados Unidos es muy liberal, PERO NO, AMIGOS, eso pasa cuando sólo se asoma uno a Nueva York y a California; en general es un demográfico atascado por moralina barata, historias sin matices y un chingo de fast-food de buenos contra malos absolutos). 

Concept Art, Terabithia, Brendan Hefferman

El libro también aborda el duelo y lo inesperado. La absoluta falta de preparación con la que podemos encontrarnos para afrontarlo y todo lo que nos puede desatar. Su reconocimiento de la imaginación y lo poderosa que está es es muy bueno también. ¡No la desdeñen! Hace falta mucha para conjurar mundos nuevos, donde exista otra manera de hacer las cosas y creo que justamente por eso Leslie es mi favorita en todo el libro.

—Necesitamos un lugar —dijo ella— que sea sólo para nosotros. Será tan secreto que jamás contaremos a nadie en el mundo que existe. —Al columpiarse hacia atrás Jess arrastró los pies para frenar. Ella le habló, casi susurrando—. Debería ser un país secreto —prosiguió— y tú y yo seríamos los soberanos.
Sus palabras hicieron que algo se removiera en su interior. Le gustaría ser el soberano de algo. Hasta de algo que no fuera real.
—Vale —dijo—, ¿dónde podríamos tenerlo?
—En el interior del bosque, donde nadie pueda venir a estropearlo.

Creo que otra de las virtudes de Puente a Terabithia es la empatía de su narración. Los niños no son seres de luz que lo hacen todo bien. Me estresa esa literatura que se empeña en una narrativa de buenos contra malos. No la encuentro profunda ni interesante. Moralina, si acaso (y es por eso que la odio). En Puente a Terabithia también podemos ver que Jesse y Leslie buscan venganza de sus bullies, que no es necesario ser amigo de alguien para sentarse y escucharlo y que quizá hay relaciones que no se arreglan pronto y está bien. Todo a su tiempo. Hay cosas que no van a pasar y eso también está bien.

Les recomiendo mucho, como siempre que me gusta un libro, que lo lean y se acerquen a él. Creo que es un libro icónico por una razón: tiene múltiples lecturas y uno es capaz de ver más cosas cada vez que se asoma a sus páginas. Ya saben que trae sello de que Nea lo aprueba.

martes, 8 de diciembre de 2020

TBR Guadalupe Reinas 2020

Como les dije en la entrada pasada, el Guadalupe Reinas es un maratón de lectura para leer autoras organizado por esa maravillosa colectiva a la que pertenezco llamada Librosb4tipos. Se trata de leer diez libros escritos por mujeres siguiendo diez fáciles y sencillas consignas. Aquí se las repito de nueva cuenta.

Además en el Guadalupe Reinas hay retos y el primero era hacer el tbr de forma creativa. Como soy programadora y se HTML, hice mi tbr en HTML y CSS en codepen. De manera que fuera diferente al diseño de mi blog pero que igual quedara con él (también implica que hay unas cuantas malas prácticas en el código, para que el CSS del blog no chocara). Aquí lo voy a insertar y si quieren ir a ver el código piquen este link a CodePen. Ahora sí, esto es lo que voy a leer:

Guadalupe Reinas 2020
1. Una lectura conjunta de Librosb4tipos
Cuentos reunidos de Amparo Dávila
2. Libro favorito de una de tus mejores amigas
The Night Circus de Erin Morgenstern
3. Divulgación Científica
Broad Band: The Untold Story of the Women Who Made The Internet de Claire L. Evans
4. Un mundo en el que te gustaría vivir
Un mago de Terramar (Historias de Terramar I) de Ursula K. LeGuin
5. Sobre labores de cuidado
Su cuerpo dejarán de Alejandra Eme Vázquez
6. Cómic de libre distribución (Webcómic)
Lumine de Emma Krogell
7. Sonreír, reír o carcajearte
House of Many Ways de Diana Wynne Jones
8. Publicación independiente
El musgo en las ruinas de Paula Donoso Rivera
9. Autora de tu región (Estado de México)
Orillas de Nora de la Cruz
4. Personaje fuera de norma
Ansibles, perfiladores y otras máquinas de ingenio de Andrea Chapela

jueves, 12 de noviembre de 2020

This Is How You Lose the Time War, Amal El-Mohtar & Max Gladstone | Reseña

Sinopsis: Among the ashes of a dying world, an agent of the Commandant finds a letter. It reads: Burn before reading. Thus begins an unlikely correspondence between two rival agents hellbent on securing the best possible future for their warring factions. Now, what began as a taunt, a battlefield boast, grows into something more. Something epic. Something romantic. Something that could change the past and the future. Except the discovery of their bond would mean death for each of them. There's still a war going on, after all. And someone has to win that war.

(Si alguien necesita traducción de la sinopsis, pídala en los comentarios).

Words can wound—but they're bridges, too.

Creo que este año he tenido muy buenas lecturas en lo que respecta a la literatura de la imaginación: la ciencia ficción, la fantasía y el terror (sobre todo las dos primeras). No han sido mis únicas lecturas porque se sabe que soy un todo terreno que lee de todo y al que le gusta experimentar de todo, pero definitivamente han tenido cierta prioridad este año. Especialmente porque estoy en una búsqueda de referentes y porque estoy haciendo muchos proyectos que involucran estos géneros, así que considero muy importante leerlos. 

This is How You Lose the Time War es un libro corto, escrito a cuatro manos entre la escritora Amal El-Mohtar y el escritor Max Gladstone. Amal es una escritora canadiense de ficción especulativa (según la wikipedia, a mi no me encanta el término, pero creo que al hablar de ciencia ficción es muy adecuado) y Max Gladstone es un escritor americano. Cuando yo empecé a leer el libro no sabía por qué el nombre de Amal me sonaba tanto y luego me di cuenta que en Infiltradas (ese libro donde publiqué) se había publicado una traducción de su discurso en la Wiscon de 2017 (con traducción de Cristina Jurado). Ya no se consigue el libro, lo cual es una lástima (pero mi ensayo sí, momento descarado de autopromoción). Total, que ya conocía a Amal y ni siquiera lo sabía (a Max Gladstone no porque no oculto que a los hombres los leo mucho más lento).

Amal El-Mohtar

La agentes Red y Blue (ambas mujeres) viajan a través del tiempo en el libro, cada una peleando para su propia facción, mientras se dejan mensajes secretos y eventualmente, empiezan a enamorarse. La idea de historias narradas de esa manera, en las que los protagonistas pueden viajar en el tiempo es una de las cosas que más me gustan de la ciencia ficción. Una de mis novelas favoritas de romance es justamente La mujer del viajero en el tiempo, que aborda las aventuras de Henry, el viajero en el tiempo y a su mujer, Claire, que lo conoce desde siempre (debido a sus viajes) y está siempre esperándolo o preguntándose en qué época andará. El libro es de la norteamericana Audrey Nieffenegger y no lo he visto catalogado como ciencia ficción casi nunca (aunque para mí no hay duda de que lo es), sino más bien como romance (un genero más mainstream pero también estigmatizado si quienes lo abordan son autoras). También, en mi opinión, el gran acierto de Moffat como showrunner de Doctor Who (y como guionista) fue la historia del Doctor y River Song. Me quejo de muchísimas cosas de su tiempo en la serie, pero para mí sus mejores episodios son justamente aquellos en los que introduce a River Song, todavía cuando David Tennant era el Doctor y el especial de Navidad de Capaldi, The Husbands of River Song (y otros momentos). La idea de dos amantes que viajan en el tiempo y no se encuentran nunca en orden me parecía maravillosa para explorarla. Ya me fui un poco por las ramas, pero creo que toda esta verborrea aborda por qué la trama del libro de Amal y Max me encantó.

Max Gladstone

Las cartas de Red y Blue son maravillosas. Sus referencias, sus juegos, sus anhelos y deseos. Leí este libro con una amiga y lo primero que pudimos comentar sobre las cartas es que eran "intensas". Luego ya le di más vueltas al asunto y encontré otras mil razones por las que me gustaron. Un detalle sobre el libro es que todas las cartas que escribe Red fueron enteramente escritas por Max Gladstone, mientras que las de Blue fueron escritas por Amal El-Mohtar. Aunque ambos escritores tenían la estructura general de la historia, las reacciones de sus personajes a las cartas tenían un elemento genuino de sorpresa al recibirlas. También, la manera de entregar las cartas es algo que me pareció maravilloso. Mi carta favorita es, sin duda, una escrita en los anillos del tronco de un árbol, aunque también me encanta una de las últimas (la manzana) y esa que está en la lava de un volcán. Escribiendo de fantasía y ciencia ficción me parece majestuoso aprovechar que no existen los límites en la imaginación. Repito eso como merolico pero a veces parece que no entra. 

Red y Blue hablan sobre el hambre (no sólo de comida, sino de todo), cosa que me recordó mucho a la Biografía del hambre de Amélie Nothomb (algún día le haré su reseña, prometido), pero también a mi sed infinita al leer y beberme todas las letras en la página. Es posible enamorarse de alguien al leerlo y no solo eso, la escritura es constantemente una conversación (muchas veces con un interlocutor invisible) y las protagonistas de este libro lo recuerdan una y otra y otra vez a lo largo de la historia. 

Sometimes when you write, you say things I stopped myself from saying. [...] I wanted to say, words hurt, but metaphors go between, like bridges, and words are like stone to build bridges, hewn from the earth in agony but making a new thing, a shared thing, a thing that is ore than one Shift.
But I didn't, and you spoke of wounds.

El libro aborda mucho el lenguaje y miles de maneras de decir las cosas. Blue y Red buscan todo lo rojo, todo lo azul, juegan con las palabras para referirse a la otra, hablan y se explican anhelos usando sólo la palabra escrita. Son enemigas persiguiéndose en el tiempo, pero también son la interlocutora más íntima de la otra. De repente entre las reseñas me encontraba algunas que me frustraban porque decían que la historia era confusa o que sólo eran palabras bonitas; por supuesto, cada lector tiene derecho a tener la opinión que quiera y a que no le guste un libro (¡faltaría más!), pero de repente me frustra en lo más hondo de mi ser esta búsqueda de los libros sean fáciles o sencillos. This Is How You Lose the Time War es un libro que exige tu atención para leerlo, pero no es un libro que tengas que entender en todo momento. El mismo libro te va contando sobre Red y Blue, poco a poco, pero no lo da todo mascado (¿de dónde salió esta obsesión por recibirlo todo mascadito, a ver?). Así que sí, les diré que a pesar de que es corto, exige de la atención de uno pero realmente vale la pena dársela.

Max Gladstone y Amal El-Mohtar construyeron un mundo muy especial con sus palabras.También me gusta que las personajas, inicialmente enemigas, vayan poco a poco intercambiando pareceres dándose cuenta de que no son tan diferentes. A veces, en la ciencia ficción, hay muchos hombres escribiendo de muchas armas y mucha guerra, mucha violencia en naves espaciales o mundos distópicos y... no es que haya nada de malo, al final cada quien escribe de lo que quiere, pero me llama la atención que se escriba desde tanto amor a la guerra (tan terrible en la realidad, como bien señala Verónica Murguía en El fuego verde: las batallas de los poetas no se parecen a las batallas de la realidad). Rechazar la guerra por el amor y el cuidado me parece una idea que pocas veces exploramos y ver a dos personajes que no conocen otra cosa más que esa guerra que están peleando y van desarrollándose desde allí me pareció muy interesante.

I would have fought you forever. I would have wrestled you through time. I would have turned you, and been turned. I would do anything. I have done so much, and would have done as much again, and more. And yet here I am, a fool, writing you one last time, and here you are, a fool, reading me. We're one, at least, in folly. 

¿Les recomiendo este libro? Por supuesto. Si les gusta el romance y la ciencia ficción, desde luego. Si les gustan las novelas epistolares, también. Si les gusta ver como los escritores mueven y deshacer el lenguaje a su antojo. Si les gustan los romances entre mujeres (y esta es una perfecta muestra de que todos los romances LGBT tienen mucho más lugar en el mundo que sólo ser relegados al coming of age y a salir del clóset sin darle oportunidad a otro tipo de historias), también recomiendo con toda violencia. Si les gustan los viajeros en el tiempo, otra más. Espero que en algún momento este pedazo de novela sea traducida al español (los traductores tendrán un gran trabajo frente a ellos) porque me encantaría recomendarla y que fuera mucho más accesible para todos los que me leen..., pero por lo mientras aquí estamos, esperando pacientemente.

Cuando vean aparecer a este libro entre mis mejores lecturas del año, no se extrañen.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Hermanastra, Jennifer Donnelly | Reseña

Sinopsis: Isabelle no es la preciosa muchacha que ha enamorado al príncipe tras perder un zapato de cristal, sino la hermanastra fea que se ha cortado los dedos de los pies para lograr meterlos en el zapato de Cenicienta. Y ese zapato… se está llenando de sangre. Cuando el príncipe descubre el engaño, la rechaza y condena a su familia al desprecio del pueblo. Pero ella cree que se lo tiene merecido: quería ser como Cenicienta y solo ha conseguido ser mala y celosa. Ahora tiene la oportunidad de cambiar su destino y demostrar lo que las hermanastras feas siempre han sabido: ni siquiera un corazón roto basta para someter a una chica.

NO TE CONFORMES CON ROMPER EL CUENTO DE HADAS. HAZLO AÑICOS.

Hay muchas cosas que me dan risa de la sinopsis, de este libro, del hecho de que leí 250 páginas en un día para acabarlo a huevo, antes de que me siguiera dando pereza leer. Ay, esto de romper los cuentos de hadas me da mucha risa, perdón. Pero ya les explico por qué más adelante. El caso es que el libro no me gustó pero a veces encuentro interesante discutir de cosas que no me gustaron porque se abre el diálogo y esas cosas. Esa creencia de que sólo vamos a hablar de las cosas buenas me cansa mucho porque en la crítica puede haber debates increíbles y mucho diálogo (eso sí, parto de la idea que cada quien lee lo que quiere, incluidas las reseñas. 

De nuevo, como hice con El fuego verde voy a dividir la reseña en partes, para dividir los temas que quiero tratar (ya ven, no lo hago sólo con libros que me gustan mucho, aunque sí es más frecuente que me ocurra con libros queme gustaron...). Sólo juro que no estará tan larga.

El hilo negro de los cuentos de hadas

Me llama mucho la atención una corriente que no se cuanto tiempo lleva existiendo (que sé yo, yo alcé la vista y la estrategia de marketing ya estaba aquí) que se volvió una tendencia cuando los retellings de cuentos de hadas inundaron el mercado (recordarán que yo leí Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas con terribles resultados porque ese libro peca de ser aburridísimo y la peor re imaginación que he visto de La bella y la bestia) después de que se publicó Crónicas Lunares (que se salvó un poquito del asunto, pero yo no los he leído, así que no opino). De repente los equipos de marketing de las editoriales anunciaban estas novelas como "cuentos de hadas más oscuros" o "cuentos de hadas para adultos". Supongo que asumían que lo único que su público conocía eran las adaptaciones de Disney porque de otra manera no se explica como demonios vi campañas y campañas del estilo y como vi cuarenta mil portadas como Hermanastra.

Ilustración de Gustave Doré

Hermanastra acaba allí donde termina la Cenicienta, en esa versión en que la Madrastra obliga a sus hijas a cortarse los dedos para que los pies les puedan entrar en la zapatilla. Ese es el inicio de la historia y me pareció de repente que Jennifer Donnelly quería rescatar esa versión y desarrollarla más. Lo cual es una excelente intención. Reimaginar los cuentos de hadas, reinventarlos, crear a partir de ellos es algo que me encanta. El problema viene siendo cuando, aun cuando los autores no lo hagan a posta (Donnelly siento que no lo hace con esa intención, simplemente quiere agregar a la historia), las editoriales por todos lados me están vendiendo estas cosas como cuentos de hadas más oscuros.

Me pregunto. ¿Habrán leído las recopilaciones de Grimm, Perrault (mi indiscutible favorito porque marcó mi infancia), los cuentos de Hans Christian Andersen? ¿Habrán... leído? La idea de que los cuentos de hadas son rosas viene, sospecho, de Disney. También de la idea que son para niños (sí, para niños de cero y hasta más de cien años, ridículos) y que todas las cosas para niños tienen que ser rosas en el sentido de bonitas, felices y sin ninguna cosa triste (lo que es, mi opinión una soberana estupidez, porque sólo me hace pensar que consideran a los niños estúpidos). En fin, todas esas campañas de hacer los cuentos de hadas más oscuros o "volver a los cuentos de hadas originales" (considerando que lo que tenemos son recopilaciones que nacieron desde la tradición oral en muchísimos casos...) me matan, lo juro. Parece que acaban de descubrir el hilo negro y no asomarse a una tradición que lleva siglos sobre la tierra. (Y no, se llevan escribiendo reinterpretaciones de los cuentos de hadas desde que el mundo es mundo y si quieren unas muy buenas, recomiendo La cámara sangrienta de Angela Carter).

Ilustración de Gustave Doré

En fin, llegué con interés al libro de Jennifer Donnelly porque, al menos, prometía escribir la historia después de Cenicienta, la historia de las hermanastras y la premisa no se veía mal (además era la lectura de un club de lectura, no iba a decir yo que no) y me gustó la manera en la que empezaba la historia (con el Azar y las parcas, elementos de la fantasía del libro tremendamente desaprovechados en un intento de hacerlo más "realista" creo), además del punto de comienzo para las hermanastras de Cenicienta. Y... ya. El resto del libro se pierde en reivindicar cosas (todavía siendo a la autora gritándome) en vez de contar una historia con esas cosas que pretende reivindicar, desaprovecha todos los elementos fantásticos que mete (con excepción de la Reina de las hadas) y es una gringada suprema.

Personajas fuertes

En mi adolescencia me emocionaba mucho por el prototipo de "personaje feminimo fuerte". Se los juro. Muchísimo. Para mí Hermione Granger fue un antes y un después en mi vida porque yo era igual de ñoña y en ese momento buscaba identificarme con cualquier cosa. Nunca me ha sido muy difícil identificarme con personajes, pero una tan idéntica a mí me encantaba. Y después me siguió pasando con muchos personajes (Hester Shaw de Máquinas Mortales, Momo...). Y luego llegó el boom con Katniss Everdeen y acabé descontenta. Me estaba pasando algo con los personajes femeninos fuertes. No porque haya algo malo con ellas per se; Katniss me parece muy interesante para hablar de salud mental, con todo y que yo deteste a morir la trilogía de Los Juegos del Hambre. El problema es que de repente los personajes femeninos fuertes eran aquellos que entraban en un rol masculino y nada más.

Me explico: personajes fuertes eran las guerreras que daban patadas y reventaban cabezas de la nada en historias con un subtexto que despreciaba abiertamente lo femenino. Me gustan, en cambio, las personajas que van contra esa norma (Elizabeth, en Black Butler, es un ejemplo) y que demuestran que algunas cosas "típicamente masculinas" no están peleadas con otras "típicamente femeninas". O personajes que demuestran que no sólo hay fuerza en la pelea, sino en la inteligencia (¿por qué creen que me gusta Hermione Granger?), en la compasión (Luned, de El fuego verde, de quien hablé tanto la entrada pasada), en el cuidar a otros, en la resiliencia. 

 En el caso de Hermanastra, me resultaba especialmente atrayente Tavi, la otra Hermanastra, apegada a las ciencias y a los libros. Sus ansias de estudio me resultaban maravillosas y los desastres en los que se metía (como el queso maloliente) me hacían sonreír. Una chica a la que le gustaban las matemáticas y quería estudiar en vez de ser una esposa para el resto de su vida. Es algo bonito. Lástima que sus diálogos parecieran exposiciones aburridas de secundaria escritos sin ninguna clase de amor y no tuviera personalidad más allá de eso. Isabelle estaba mucho mejor formada en ese sentido, buscando los pedazos de su corazón. Sin embargo, me decepcionó un poco que acabara finalmente en ese prototipo de personaja que sirve para reventar cabezas cuando durante toda la historia se demostró que además de sus habilidades para la pelea, también era compasiva con los suyos a su manera y era protectora. 

En fin, lo que no me gusta tanto de la historia es el subtexto. Siento que es algo que la autora no supo manejar. Está ahí gritándote constantemente, sin ni intentar usar el lenguaje a su favor para gritarte "¡mira lo feminista que soy! ¡mira lo woke que soy!". No me gusta eso. ¿A mí que? Que bueno que seas woke, oye. Quiero una historia, no que te cuelgues medallas en la frente. Quiero que tu historia me transmita ese mensaje, no que salgas de entre las páginas a tratarme como una lectora pendeja. En fin. Creo que hay pensar a los personajes más allá de la gringada woke, construirlos con cariño para que no acaben hablando como robots de secundaria (de verdad qué tristeza me da Tavi, porque su personaje pudo haber sido entrañable) contestando con desgana a las preguntas del profesor.

Conclusiones y otras cosas

Muy bien, ya no me quiero extender más respecto a la reseña. Creo que lo único que me gustó fue Tanaquil, la Reina de las Hadas (y lo digo con reservas, porque de verdad le busqué cualidades redentoras a este libro, pero de gringada no pasó) porque fue el único elemento de fantasía que me pareció bien aprovechado. El resto quedó diluido en la nada (¡las parcas! ¡Azar! ¡Desaprovechados totalmente!). Los personajes no me parecieron formados muy bien con la excepción de Isabelle (y eso sólo porque a ella se le dedican más páginas).

Ilustración de Gustave Doré

Mi conclusión del libro es que fue una gringada. No hay otra forma en la que yo pueda describirlo. Sentí que los personajes se movían y hacían cosas y hablaban y que el texto me intentaba contar algo, pero de lejos y de repente salía la autora a tratarme como si no fuera suficientemente lista para entender su subtexto. Y eso, miren, yo no lo aguanto. 

¿Recomedarlo? O sea, sinceramente no, pero si les gustan las cosas basadas en cuentos de hadas es probable que igual les guste y yo no voy a detenerlos de que lo intenten. Cada libro tiene su público. Total. Nos vemos en la siguiente reseña.

sábado, 9 de febrero de 2019

La profecía del cuervo (The Raven Boys #1), Maggie Stiefvater | Qué leo, qué reseño

Sinopsis: Cada año, la noche de San Marcos, Blue Sargent acompaña a su madre al camino de los espíritus para ver a los que morirán en los siguientes doce meses. Sin embargo, este año es distinto: Blue, la única de su familia que no tiene facultades adivinatorias, ha visto a uno de estos espíritus, y eso solo puede significar que es su amor verdadero o que lo va a matar. Él se llama Gansey y es el estudiante más rico del colegio privado más elitista de la zona, la Academia Aglionby, cuyo emblema es un cuervo que todos los estudiantes llevan bordado en el jersey. Junto a Adam, un estudiante brillante, celoso del poder económico de sus compañeros; Ronan, un chico con problemas emocionales desde la muerte de su padre, y Noah, el observador taciturno que apenas habla, forman los chicos del cuervo, y están empeñados en descubrir la ubicación de la tumba del último rey galés, Glendower, el Rey Cuervo. Blue sabe que debe mantenerse alejada de ellos, porque los chicos del cuervo siempre traen problemas. Aunque nunca podría imaginarse el siniestro y oscuro mundo que los rodea, donde la magia dejará de ser un juego para convertirse en una amenaza mortal. 

Este fue el último libro del Qué leo, qué reseño de 2017. Me quedaron dos en el tintero, pero como ya dije en la entrada pasada, no me voy a acercar ni con un lanzallamas a ellos, así que voy a dar por cerrado ese evento en 2019 porque se ve que me gusta tomarme mi tiempo. Y bueno, vamos a ver: tengo quejas, como es costumbre. La verdad es que había oído argumentos encontrados sobre este libro y a la mayoría de la comunidad bloggera le había más o menos gustado. Al menos, les había gustado más que Temblor, la saga de la misma escritora. Por eso yo no sé si mis estúpidos estándares son imposibles de alcanzar o simplemente soy una fijada. No, no me encantó. Creo que es una novela que queda a deber en muchas cosas, pero bueno, como dijo Jack, el destripador, vamos por partes.  


1. La edición deja mucho que desear. Y este, lamentablemente, es un problema que me he encontrado muchas veces en SM con cosas que no sean o Laura Gallego (e incluso allí), Gran Angular y Barco de Vapor (las colecciones estrella de la editorial). Tiene caracteres donde no debería tenerlos (un cero por ahí metido es lo más notorio) y cosas que no debería tener para una reimpresión del año pasado (sí, acabo de revisar la página legal). Eso es un problema, pero bueno, no el más grave.


2. El worldbuilding sufre. La historia transcurre en Henrietta, Virginia. Me queda claro que es un pueblo, pero que es un pueblo muy raro. Me da la sensación de que la misma Maggie Stiefvater no tiene ni idea de cómo es su pueblo. Por ahí buscamos donde era y es un lugar donde viven más o menos trescientas personas. El Aglionby, la escuela a donde van los chicos del cuervo, pega mejor como escuela del Upper East Side de Nueva York que allí, pero bueno, no juzgo mucho: es un internado y no es ni de lejos el mayor problema. El worldbuilding sufre porque se contradice de repente, el libro olvida cosas que ya dijo y vuelve sobre sus pasos... muchos problemas. Si fuera coherente dentro de su propia incoherencias de ser un pueblo en medio de la nada con departamentos de lujo y un internado enorme, me lo creería. Me pueden vender cualquier mundo en un libro, sólo pido que el autor lo conozca lo suficiente como para navegarlo y que sus personajes lo navegen.

3. Tiene problemas de coherencia. Personajes que en la página diez tienen un trabajo y en la cuatrocientos ni siquiera los lectores lo recuerdan, personajes que se enteran de cosas que nunca les dijeron y aunque como lectora de repente puedo intuir cuando se enteraron, ni las escenas me lo muestran ni el narrador me lo dice (hay un ejemplo bastante claro que tiene que ver con la muerte de alguien). 


4. Narrador con crisis identitaria. Al principio entendí que este era un narrador omnisciente (más o menos) narra desde el punto de vista del personaje, pero conoce cosas que el personaje no, se da cuenta de cosas de los demás personajes que no debería saber o captar tan rápido el punto de vista desde el cuál está narrando. Así que por eso comprendí que era un narrador omnisciente. ¿El problema? El uso de los puntos suspensivos. No es común con los narradores omniscientes, porque los puntos suspensivos transmiten duda o pausa. Los narradores omniscientes no tienen dudas porque están contando la historia: los de las dudas son los personajes. Así que es un problema cuando los puntos acaban (mal, además) en medio de la narración. Hay una frase que va más o menos así: "[...] con la grabadora encendida y el oído aguzado, a la espera de que... pasase algo". Esos puntos no van. ¿Por qué el narrador no estaría seguro de que Blue está a la espera de que algo ocurra si es omnisciente? Pues ni idea. A veces parece un narrador no confiable (en cualquiera de sus tipos) y, la verdad, para la manera en la que narra la autora y la cantidad de veces que estos errores ocurren en el libro, hubiera sido mucho más interesante el uso de narradores no confiables. Se hubiera aprovechado mucho mejor.

5. Hay mucho relleno, pero faltan muchas cosas. Tengo páginas llenas y llenas de escenas intrascendentes, pero a la vez siento que faltan explicaciones. Lo último lo deduje después de hablar con alguien que no está familiarizada con las líneas ley ni con el realismo mágico ni con el folclore de los nativos americanos o simplemente... de toda América. Ahora explico. Lo primero es obvio: si tienes un pedazo de libro, una escena o una buena parte de ella, por ejemplo, y no contribuye a avanzar la trama, desarrollar o mostrar cosas que el lector debe saber de los personajes (mostrar, énfasis en mostrar) o sigue el núcleo narrativo, tu escena es relleno. Y puede ser bonita, pero es relleno. De ellas, el libro está lleno. Páginas y páginas de información intrascendente, que bien podría ser sustituida con más muestras y ejemplos del realismo mágico que rodea al libro y cosas sobre la línea ley que los personajes buscan. Y sobre esta queja, va la que sigue.


6. Si en el capítulo uno tienes una escopeta en la puerta y en todo el libro no la descolgaste, ¿para qué me lo cuentas? Como es una saga, diré que tiene hasta el final de la saga tiene para usar todas las inutilidades que menciona (porque es lo que hace Rowling: armario evanescente, collar de ópalos, guardapelo, todos son mencionados libros antes de que hagan su entrada triunfal), pero dudo que le alcance el espacio. Hay un exceso de infodump que nunca se usa para nada ni avanza en la trama y eso me frustra. Estoy leyendo misterio, quiero buscar las pistas por todos lados, que estén bien escondidas. Aquí son agujas en medio de un montón de paja, pero están a simple vista... por mucho. Y sobre eso vamos al siguiente punto.

7. Entre el foreshadowing poco sútil y el poco uso del "show, don't tell", adiviné la mitad de los plotwists que no me spoilee. El libro es muy obvio. Lo que no quiere decir que no lo haya disfrutado, porque disfruté leerlo y creo que es un trama con potencial, sólo creo que... bueno, es muy obvio. Maggie Stiefvater no sabe guardarle secretos a sus lectores, al menos no bien. 


8. Adam y Ronan son los mejores personajes porque están más desarrollados. Sé más de ellos que de los propios protagonistas. Y me atraen mucho más, porque creo (y esta es una opinión totalmente biased) que tienen más potencial de trama. Ahora, lo que no es biased es que son los más desarrollados. No siento que conozco a Blue, siento que una hoja de papel es mucho más profunda que ella. Blue es un personaje construido alrededor de la sensatez: es sensata porque siempre le han dicho que matará a su amor verdadero su lo besa. Más que eso, sé algunos datos, pero si tuviera que escribir un fanfiction con ella, acabaría inventándome más de la mitad de las cosas sobre su personalidad (y eso nunca es bueno con los protagonistas, en el caso de Harry Potter, sé cómo usar la personalidad de Harry, de Ron y de Hermione en mi favor en casi todas las circunstancias, con Blue, inventaría con ganas). Gansey tiene motivaciones (eso se lo reconozco, a Blue no se las encontré aún), pero es un persona muy one note. Por otro lado, Whelck me quedó a deber: es potencial desperdiciado porque la autora se olvida de él la mitad del libro; Neeve es potencial desperdiciado también. Ronan y Adam, por el contrario, se llevan el libro. Voy a seguir leyendo la saga porque me gustaron mucho.

9. La premisa tiene potencial. ¿Líneas ley? Se ha escrito mucho de ellas. Es un tópico que da para muchas cosas. ¿Realismo mágico? ¿Pueblos en los que nunca pasa nada, pero pasa todo? Yo compro. El problema es que la premisa no lo es todo: tienes que acompañarla de un worldbuilding sólido, personajes construidos que se desarrollen a lo largo del libro (sólo Adam y Ronan aquí cumplen eso) y una redacción buena. Porque, como nota, la redacción es mala y adivino que la traducción también (porque hay errores de los que sólo puede culpar al traductor). 

10. ¿Seguiré leyendo? Claro que sí. Soy terca. Y esto tiene potencial. Y quiero mucho a Adam y a Ronan.

viernes, 18 de enero de 2019

Reseñas del #GuadalupeReinas2018

Enero es un mes complicado para bloggers. Está lleno de recuentos anuales, mejores lecturas, peores lecturas, propósitos (si ustedes los hacen, porque yo no) y retos literarios a los que anotarse. Si además participaron en el #GuadalupeReinas2018 y quieren compartir las lecturas que realizaron, pues la cosa se pone todavía más complicada. Ya me faltan pocos libros que reseñar de este maratón, pero como no quería saturarlos decidí juntar tres que de todos modos no tendría reseñas tan largas en una sola entrada. Lo único que une a todas estas lecturas es que las leí para el #GuadalupeReinas2018. ¡Bueno! Y una para el #LectorasLentas2019 porque lo leí ya en enero y cumple con la consigna del Test de Bechdel. ¿Les parece si empezamos?

Women, Culture & Politics, Angela Davis


Sinopsis: Through a series of 18 essays based on her lectures and writings, Davis, a Marxist and author of Women, Race, and Class, shows that she has not altered her positions on, or commitment to, issues relating to the poor, the working class, women, or people of color. Her pieces, encompassing such themes as peace, racism, sexism, health care for the black family, and apartheid, explore some of the most pressing issues of the day. And yet, like many who adhere to rigid viewpoints, Davis’s politics often oversimplify the problems and result in questionable conclusions. Although she raises valid points, her work may draw readers into discussions of the larger debate on socialism versus capitalism at the expense of the concerns themselves.

Yo sólo diré que fue mejor Mujeres, raza y clase. Este libro tiene un problema: ser inconexo. Son un montón de discursos y trabajos que Angela Davis dio a lo largo de su trayectoria política y, aunque todos tienen contenidos similares en cuanto a línea política, no tienen una unión tan firme como para meterlos a todos en un libro. De verdad. Aun así, hay varias cosas destacables del libro que me gustaría hacer notar.

1) El ensayo y trabajo que hizo sobre Egipto me pareció bastante interesante. Creo que fue ahí onde más pude ver a la Angela Davis de mujeres, raza y clase. Su análisis hace mucho énfasis en como la clase separa a las mujeres y cómo los intereses de la burguesía no son los intereses del proletariado. Tiene un análisis muy bueno sobre el velo y sus implicaciones, que comparte con Nawal el-Sadaawi, de La cara desnuda de la mujer árabe. Acá les dejo una serie de tuits con los fragmentos del libro que hablan de este asunto: 




2) Habla de la necesidad de no enfocarse sólo en las reformas parciales. Aunque el de este libro no me pareció un análisis tan agudo y bueno como el que hace en Mujeres, raza y clase, si me parece bastante bueno cómo hace mucho énfasis en que las luchas parciales no van a ninguna parte. Habla del apoyo que necesitan las mujeres trabajadoras de distintos países y sus distintas circunstancias. Deja muy claro que la lucha por el aborto no debe ser sólo por el aborto, sino por la educación, el acceso a la salud y el fin de las esterilizaciones forzadas.

3) Tiene un ensayo sobre la violencia sexual que vale bastante la pena. La gran mayoría de los ensayos en el libro son reguleros en cuanto a cohesión con el resto del libro, pero este me gustó mucho porque habla de ir a la raíz de la violencia. Al principio destaca cosas muy obvias, pero todavía muy necesaria y se hace una pregunta muy interesante: ¿por qué los hombres son violentos sexualmente? ¿Biología? ¿Socialización? ¿Les enseñan a ser así? Irnos por la cuestión biológica sería una condena, puesto que es algo que no podemos cambiar, pero cuando hablamos de socialización, estamos ante algo que podemos cambiar, que podemos luchar para que deje de existir porque queremos un mundo mejor donde las mujeres no sean víctimas de violencia sexual.




Bueno, pues concluyendo esto, yo diría que me hubiera gustado ver más unidad en el libro, entre los ensayos. A pesar de que no lo considero un mal libro, me supo a poco. De todos modos, fue una lectura muy interesante, por lo que se las recomendaría si les interesa el trabajo de Angela Davis.

El viento se llevará nuestras palabras, Doris Lessing


Sinopsis: "Uno de cada tres afganos está muerto, en el exilio o vive en un campo de refugiados, y el mundo se mantiene totalmente indiferente. Desde el instante en que uno llega a Peshawar queda envuelto por Afganistán, su enormidad, el horror y la tristeza. Cada afgano que conoces, sea refugiado o muyahid, es una tragedia; cada uno es un ruego: ¡Ayudadnos, ayudadnos!", escribe Doris Lessing, Premio Nobel de Literatura 2007, en este libro, fruto de su viaje a Peshawar -Pakistán- con intención de comprobar por sí misma la realidad de un pueblo pisoteado durante los años de la invasión rusa, indagar en las condiciones de vida de los refugiados y de los muyahidin, además de verificar el rumor sobre la existencia de mujeres combatientes en el frente de la Resistencia afgana. A través de sus contactos con mulás y muyahidin, de sus conversaciones con médicos, emires, viudas y huérfanos, Doris Lessing nos ofrece un documento tan apasionante como estremecedor

Una sinopsis más corta: este libro es un despropósito, aléjese de él.

Pero bueno, como tengo que fundamentar mi reseña en algo, les voy a comentar varias cosas que me parecieron tremendamente alarmantes de este libro. 

1) Doris Lessing considera que se hubiera podido salvar Afganistán si Estados Unidos hubiera intervenido antes. Creo yo que esa visión es terriblemente estúpida, por no decir pendeja a morir. La intervención de Estados Unidos prácticamente nunca ha salvado a nadie. Por el contrario, ha ayudado a que nazcan dictaduras (¿les suena el plan condor o no?), a que el Medio Oriente esté en la desgracia (digo, ¿Lessing vio Siria?) y a básicamente ir repartiendo imperialismo por ahí. Pero bueno, para Lessing, Estados Unidos debía salvar a Afganistán de los terribles rojos de la unión soviética.

2) A Lessing le encanta odiar a los comunistas rusos y pintarlos como el demonio, pero no justificar todo lo que dice. Me parece perfecto que odie a los comunistas. Yo odio muchas cosas sin justificación. Nada más que no digo que son las reencarnaciones de Satanás (o similares) e intento hacer que el resto de la gente comparta mi punto de vista sin antes presentar buenos argumentos. Lessing es terrible para esto: usa datos de cosas que están más que comprobadas que fueron propaganda anticomunista. Y vamos, de todo lo criticable que existe de la Unión Soviética (tiene cola que le pisen) elige justo las fantasías. 

3) En general, todo el libro es un pésimo trabajo periodístico. Svetlana Alexiévich hizo un mejor trabajo investigando la guerra ruso-afgana en Los muchachos de zinc que Doris Lessing en todo este libro. Y Los muchachos de zinc no es el mejor libro del mundo para conocer la guerra ruso-afgana (es poco amigable con el lector que no sabe de historia y presenta poco contexto a la hora de presentar una historia colectiva), pero sí es un mucho mejor ejemplo que este. Lessing no tiene demasiadas fuentes confiables y la mitad de las cosas se las pudo haber inventado por hacer la propaganda... o no. Sus entrevistas pueden haber sido reales, pero le falta verificar los datos duros (todos ellos). ¿Se los inventaron? ¿Eran una estimación? ¿Se acercaban a lo real? ¿Alguien sabía que estaba pasando?

No se los recomiendo en lo más mínimo. Pero ni con un palo en llamas. Para leer malos trabajos de periodismo leo la TV Notas, amigos.

We Are Okay, Nina Lacour 


Sinopsis: Marin hasn’t spoken to anyone from her old life since the day she left everything behind. No one knows the truth about those final weeks. Not even her best friend, Mabel. But even thousands of miles away from the California coast, at college in New York, Marin still feels the pull of the life and tragedy she’s tried to outrun. Now, months later, alone in an emptied dorm for winter break, Marin waits. Mabel is coming to visit, and Marin will be forced to face everything that’s been left unsaid and finally confront the loneliness that has made a home in her heart.

No es que me acabe de dar cuenta de que ninguno de estos libros tienen muchas cosas en común, pero bueno. Este es el último de este popurrí de lecturas del #GuadalupeReinas2018. We Are Okay es un libro sobre el duelo y sobre la amistad. Además, es un libro que habla de una relación lésbica. Marin y Mabel no se han visto o han hablado en meses después de que Marin cortara lazos con todo el mundo en su antigua vida y ahora que Mabel va a visitarla a Nueva York a la universidad, Marin tiene que enfrentarse de nuevo al pasado. Es una historia preciosa.

We Are Okay se toma su tiempo para crear una historia, para fundamentarla, para sustentarla. Es un libro que construye demasiado bien sus cimientos. Siento que quizá el único problema con ello es que me hubiera gustado que hubiera tenido más oportunidad para, narrativamente, usar todo ese fundamento, ese cimiento. Parece que algo le falta para que el libro siga la estructura introducción-desarrollo-conclusión. We Are Okay parece quedarse a la mitad de algo, quedarse en el medio de algo que está a punto de ocurrir. No es que el final sea abierto, es que no hay uno realmente. Fuera de eso, no tengo quejas (aunque la que tengo sí es bastante grande). 


Esta fue mi primera lectura para el #LectorasLentas2019 porque es un libro que cumple con el test de Bechdel (que ya conocemos todos: un libro donde haya al menos dos mujeres que tengan nombre que platiquen de algo que no sean hombres). Mabel y Marin hablan mucho del abuelo de Marin, pero también hablan de muchas otras cosas. De los primeros días en Nueva York de Marin, de sus compañera de cuarto, de los cursos que toma, la tienda donde compró los bowls donde toma cereal. Y es precisamente por eso que lo cumple. 

Bueno, sí es un libro que recomiendo, es algo refrescante en el panorama LGBT (ya una vez dije que no necesito mil historias de coming-out, sino quiero ver a adolescentes LGBT viviendo sus vidas en los libros, quiero que sus historias no estén siempre ligadas a la discriminación, quiero que la literatura sea capaz de imaginarse ese mundo mejor), es una historia tierna y maneja el duelo de manera muy interesante. Se los recomiendo si alguno de esos temas les llama la atención.