26 de febrero de 2014

El club de los corazones solitarios

... o un recordatorio de "No debes leer libros aunque su portada emule a Abbey Road."
«Penny Lane is in my ears and in my eyes
There beneath the blue suburban skies...
Penny Lane.»
Sinopsis: Yo, Penny Lane Bloom, juro solemnemente no volver a salir con ningún chico en lo que queda de vida. De acuerdo, quizá cambie de opinión dentro de unos diez años, cuando ya no viva en Parkview, Illinois (EE UU), ni asista al instituto McKinley; pero, por el momento, he acabado con los chicos. Son unos mentirosos y uos estafadores. La escoria de la Tierra. Sí, desde el primero hasta el último. La maldad personificada.Algunos parecen agradables , claro; pero en cuanto consiguen lo que buscan,se deshacen de ti y pasan al objetivo siguiente, así que he terminado. No más chicos. Punto final.

No es que me muriera por el libro, pero tenía un punto: el hecho de las referencias a los Beatles. Así que estoy en mi deber de advertirte que, si sólo lo vas a leer por eso, mejor ahórratelo, no las hay a mares y puedes gastar tu tiempo en cosas más productivas. MIL VECES MÁS PRODUCTIVAS.

Lo voy a poner sencillo: no soporté el libro. Todos, del primero hasta el último de los personajes femeninos, me parecieron malos a rabiar. Desde Penny, que sataniza a los chicos y generaliza sus estúpidas ideas y se cree friki por ser fan de los Beatles (ojo), pasando por Diane, que le deja de hablar cuando pasa más tiempo con su novio Ryan, pero cuando cortan vuelve misteriosamente. Yo le hubiera dado dos patadas, a alá, a la chingada. Que quienes pasan todo el día pegadas a su novio no merecen que les vuelvas a hablar en la vida, si es que acaso. Y al final llegamos a su mejor amiga, Tracy, que es el personaje que menos soporté; para empezar tiene una LISTA de chicos con los que quiere salir, lo cual me parece un poco enfermo, conozco a muchas chicas, a muchas adolescentes muy normales y ninguna tiene una lista de ese tipo, además de que está dispuesta a cambiar cualquier cosa de sí misma por un chico. Cariño el problema no son los chicos: ERES TÚ.

En serio, si tu vida completa depende de si un chico sale contigo o no: tírate de un puente y haznos un favor. Yo también estuve en el bachillerato, yo también tuve dieciséis años y ese tipo de chicas me dan asco. En serio, yo ni tengo el problema de que sean unas pinches fracasadas en el amor o que no vean más allá de los chicos. Es más, al ser un libro sobre chicas, amigas, es lógico que pase el Test de Bechdel... y cumple los dos primeros puntos (al menos dos personajes femeninos con nombre que hablen entre ellos), pero dudo que cumpla el tercero (y la conversación no verse sobre hombres), ¿ven por donde va el camino? 

Bueno, imagínense que la autora metió todos los clichés sobre institutos de las películas de Lindsay Lohan y las de Hillary Duff (películas a las que les tengo aprecio, porque sé que babosada voy a ver) y los metió en un libro con personajes malísimos y referencias a los Beatles. No faltan las porristas zorras que no se quitan el uniforme ni para ir a mear, los miembros del equipo que salen con las porristas y son las celebrities del mundo del instituto. No es para mí, gracias. 

Y ahora sobre los hombres, pues los hay muy basura (en lo único que coincidimos Penny Lane Bloom y yo es que Nate es un cerdo) y los hay muy lindos. ¿Puntos medios? ¿Hola? ¿EXISTEN? No, para nada, responde la autora, mis personajes son clichés a más no poder... El protagonista masculino, Ryan, es el prototipo de chico perfecto que NO existe. Gracias por su atención. Además de que el romance es medio forzado y muy, pero muy precipitado. 

En fin, creo que se entiende el punto: no me gustó el libro.  Va sobre no generalizar, pero considero que la gente de dieciséis años es bastante lista como para no hacer una generalización tan infantil. Y sinceramente, a mí me molesta que me vean la cara de idiota: no me compré un libro para leer como un montón de chicas se desvalorizan a sí mismas por intentar salir con chicos. 

Dios, gracias a dios de verdad no me compré.