1 de junio de 2019

Algunas reseñas de autores mexicanos

Hay días que me aburro de tener reseñas pendientes. Hoy es uno de esos días. Veo la lista de libros que quiero reseñar y me abruma ver que leo a una velocidad que no compite con la velocidad en la que pienso las reseñas. A veces tacho algún libro de la lista porque me doy cuenta de que en realidad ya no tengo absolutamente nada qué decir sobre él. Es algo triste, pero ese es casi siempre el destino de los libros que leí sin saber por qué, de los que me acuerdo, porque es muy difícil que se me olvide algo que leí, pero que sencillamente me parecieron tan anodinos que no encuentro nada digno de resaltar, ni bueno, ni malo. Supongo que es un destino mejor que acabar siendo el último ranteo de mi blog o el último libro que use de ejemplo para demostrar cómo no se debe escribir una novela, pero aún así es un destino bastante triste. El caso es que estaba yo repasando la lista de pendientes y, además de tachar unas cuantas cosas que ya no planeo escribir, encontré tres reseñas que definitivamente quería escribir.

Lo único que las une es que todos los libros son de autores mexicanos y pues de alguna manera hay que reivindicar a la literatura nacional y darle su espacio. Ya saben que en este blog todo cabe. Hablo de un millón de temas a la vez, porque puedo y porque quiero. Hay libros de todas las temáticas, para todas las edades y casi para todos los gustos. Yo simplemente devoro todo. Así que, ahora sí, aquí les van, las reseñas, antes de que pase un año y yo todavía no las haya escrito.

Los fantasmas de Fernando, Jaime Alfonso Sandoval


Sinopsis:  Fernando está convencido de que tiene la peor suerte del mundo: murió su perro, se quedó sin escuela, lo dejó la novia, se fracturó la mano y, para colmo, está por heredar un hotel abandonado que ha pertenecido a la familia de su padre, a quien no ha visto en años y quien se encuentra muy enfermo. Como no tiene nada que perder, decide acompañar a su tía y a su primastra a Costaverde para recibir la herencia. En medio de aquel viaje, lleno de secretos, recuerdos e historias de fantasmas, Fer desarrollará una amistad que lo cambiará profundamente.

Este libro lo leí mientras atendía la FILIJ el año pasado. Así que lo leí entre niños que preguntaban por libros de terror, de aventura, libros graciosos, que preguntaban el precio de los libros, de papás que pedían "libros con valores" (no lo hagan, por favor), de maestras que perseguían niños y de gente que me preguntaba con libros con detalles como "tiene una portada roja" o "salen dos niñas en la portada" y nada más. Ya sé que todos esos datos no parecen de lo más interesantes para la reseña, pero créanme que tienen su importancia: leí este libro, finalmente, entre interrupciones, dejé muchas veces una oración a la mitad por atender a alguien y luego tuve que volver a regresarme al principio, lo leí de pie, cansada, pero lo leí. Lo maravilloso de leer en medio de un stand en una feria de libro es que probablemente es la única distracción que tienes en ese momento y nada que no sea un cliente te va a sacar de la lectura. Lo no tan maravilloso es que igual estás leyendo el único ejemplar abierto y de repente lo necesita tu compañero de quien sabe dónde para enseñarle a un niño las ilustraciones y se te pierde la página donde lo dejaste o que hay una lista de espera de gente que lo quiere leer después de ti. Sí, hay que ser rápido.

Cuando lo presentaron en la FIL Guadalajara (Socorro Venegas, Toño Malpica y el mismo autor, Jaime), Toño Malpica dijo que era un libro que no podías echarte en un sentón porque había que darle su tiempo. Bueno, yo me salté el consejo por la torera y lo leí en una FILIJ, corriendo porque había más gente que quería leerlo y me lo eché más o menos en un día (sí, leo muy rápido, este no es el punto). Los fantasmas de Fernando es un libro muy sencillo..., en apariencia. Fernando tiene la peor suerte del mundo, está decidido a quedarse encerrado en su cuarto hasta el fin de los tiempos (hello darkness my old friend) porque se le murió el perro, lo cortó la novia y no sé que otra tragedia de esas que los adolescentes creen que es el fin del mundo le pasó cuando llega su tía y le dice que su papá se está muriendo y que le va a dejar una herencia.

Una descripción gráfica de Fernando
Y allá va: a un pueblo en la mitad de la huasteca potosina, a reclamar la herencia. Pero no todo es tan sencillo. Una de mis cosas favoritas del libro, lo que hizo que me gustara mucho, es la manera en la que el narrador juega con el lector. Es un juego inteligente, porque desde el principio uno advierte que la narración no le está contando toda la versión de la historia. Fernando, el personaje, la suelta dosificada y como a él le conviene. Total, el personaje lo que quiere es ganarse las simpatías del lector, ¿no? O al menos, la simpatía por la historia. Alterna la historia de su viaje como adolescente con un viaje antiguo que hizo con su papá. En toda la historia hay varios misterios y algunos se adivinan rápido, otros no. El libro habla mucho de la relación de padres e hijos y de lo complicada que puede llegar a ser. Creo que ese es su punto fuerte, de verdad.

Es un libro sencillo (no le busquen cinco pies al gato cuando nada más tiene cuatro) y me gusta especialmente porque la evolución del protagonista a lo largo de la historia es palpable. Fernando se ve obligado a confrontarse con su mierda y con las consecuencias de lo que hace, con todo lo que al principio del libro está escondiendo de sí mismo y de los lectores. Las ilustraciones son de Roger Ycaza, todas muy bonitas y acompañan muy bien la narración. El libro lo pueden encontrar en la colección A la orilla del viento del Fondo de Cultura Económica, por cierto.

El triunfo de la memoria, Abril Posas


Sinopsis:  Los personajes de Abril Posas se enfrentan a dos problemas: la memoria y el dolor. Su defensa es trágica e inútil pero valiente. Son héroes vencidos que entienden que nuestras historias no son más importantes que las de los otros.
En "El triunfo de la memoria" los cuentos revelan la desesperanza en la que vivimos, el rostro del anonimato, de la nostalgia, del dolor de todo ese ejército de seres que somos o que hemos sido; y nos dice: somos un grupo de apoyo que recicla historias para sobrevivir.
De la poderosa generación de los nacidos en los ochenta, la voz de Abril Posas despunta como una de las piezas de nuestra nostalgia. Nace de la rabia y nos recuerda que los débiles olvidan sus cicatrices porque, a veces, esas marcas son pruebas de que somos héroes. Aunque no exista salida, los sobrevivientes de la memoria, entonces, son héroes sutiles y reales.

Este es un libro de relatos publicados por la editorial Paraíso Perdido que saqué de la Biblioteca Vasconselos un día que no encontré ningún otro libro. O sea, fue el pilón. El libro que si hubiera encontrado algún otro de la lista que llevaba, no me hubiera llevado. Ya sé que a ustedes puede no interesarles mucho las historias de cómo llegan los libros que llegan a mi vida y por qué los leo, pero de todos modos se las voy a contar (y me vale madres). No creo en ningún designio divido que haga llegar a los libros a nuestras manos cuando los necesitamos, no creo en ningún destino que nos arroje un libro a los pies, por creer no creo en el zodiaco. En lo único que creo es en las casualidades. El triunfo de la memoria fue una casualidad en mi vida.


Ahora, hablando sobre el libro en sí: es un libro promedio. O sea, no te voy a decir nunca que fue la mejor lectura de mi año, pero tampoco te voy a decir que fue la peor. Al final del día quizá ni me acuerde de todos los cuentos que estaban en el libro, pero sí me voy a acordar de los que más me resonaron (el de la amiga católica, por ejemplo, o el primero). El triunfo de la memoria, como compilación de cuentos, es bastante buena. Se nota que hay una cohesión entre los temas de los relatos (los recuerdos, la memoria, la falta de ella), que todos tienen una razón de por qué estar en donde están. Pero. Pero creo que no todos están a la misma altura los unos de los otros y que sólo unos pocos se me quedaron bien grabados.

Kudos por el libro
De todos modos, este es el primer libro en solitario de Abril Posas. Por lo que encontré sobre ella ha sido ya participante en otras antologías, pero este es el primer libro que publica ella solita. Y se me hace un libro muy bueno para empezar, creo que sabe de lo que habla, que sabe como transmitir muchas cosas y cómo mantener al lector en vilo. La cosa es seguir puliendo la escritura y eso es algo que nunca dejamos de hacer.

Algunas primeras veces, Ana Romero


Sinopsis: En este libro encontrarás una historia similar a la tuya. Inés va a enamorarse por primera vez. Ella también hará un desayuno, hablará por fin con sus padres y quizá aprenda a bailar. Sus encuentros son un torbellino de sensaciones que sólo tú podrás comprender.
La sucesión de estos momentos de inseguridad, ternura y amistad conformarán su identidad.

Primeras declaraciones: YO ADORO ESTE LIBRO. Estoy enamorada de él. Esa podría ser toda la reseña, pero bueno, no vamos a perder la mala costumbre de llenar de verborrea las entradas. Este es un libro que, por el momento, me parece que está descatalogado. Así que si lo encuentran y son la clase de personas que les gusta leer historias románticas coming-of-age que pasan en México, no duden en leerlo (si alguien puede prestárselos, si lo encuentran en alguna biblioteca, en una librería de viejo). ¿Y por qué me gusta tanto? Porque me identifico de todas las maneras posibles con la protagonista. Inés es un tipo de chica edgy que sólo quiere encajar en alguna parte a como dé lugar, no tiene ni idea de cómo relacionarse con sus papás ni con su propia adolescencia y está descubriendo que ser mujer no es algo bonito ni de cuento de hadas.

La trama es sencilla (un amor de verano) pero la narración esconde entre líneas muchas cosas. En Inés vi reflejada la inseguridad de la adolescencia en las mujeres, el enfrentarse por primera vez a la cara de los dobles estándares de la sociedad en la que vivimos (la eterna dicotomía entre la santa y la puta, sin ningún punto medio), vi la búsqueda de una identidad que todos intentamos construir cuando nos damos cuenta de que estamos creciendo. Para mí, Algunas primeras veces, fue un viaje a mi propia nostalgia (y ya he hablado de cómo los productos que apelan a mi nostalgia me interesan de manera especial, aunque les exija la misma calidad que a cualquier otra cosa) y fue ver reflejadas muchas cosas de mí que viví en mi adolescencia en un libro.

De verdad se los recomiendo mucho. Ana Romero no es la única autora que escribe de las chicas adolescentes de manera magistral (por ejemplo, Ojos llenos de sombra de Raquel Castro también es de mis coming-of-age favoritos) pero sí es una de las que lo está haciendo mejor. Entre líneas hay una crítica muy aguda a lo que la sociedad marca como correcto para las mujeres y a lo que les exige a los jóvenes. Eso le dio muchos puntos al libro, la verdad.


Y bueno, hasta acá llegan mis recomendaciones del día. Cualquiera de estos libros es muy bueno para conocer a autores mexicanos, no duden en contarme si leen alguno o tienen alguna otra recomendación en los comentarios.

2 comentarios:

  1. Ojos llenos de sombra me gustó mucho, de Raquel también leí Un beso en tu futuro, los encontré precisamente en búsqueda de libros para mí hija que está empezando su adolescencia. Tomaré nota de éste título de Ana Romero. Gracias!

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    1. Ay, yo quiero leer Un beso en tu futuro! Lo tengo pendiente. :) Gracias por la recomendación. El de Ana Romero apenas va a reeditarse!

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