Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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viernes, 21 de junio de 2019

Doom Patrol, Grant Morrison | Reseña

Sinopsis: In the 1960s, they were DC Comics' misfit super-heroes, a team of borderline freaks who secretly banded together against evil. The team was brought back in 1989 by Grant Morrison, renowned writer of JLA and The Invisibles, who reinvented them as disaffected heroes up against a parade of absurdist villains.

Esta es una de las mejores series de cómics que he leído cuando se trata de leer sobre el absurdo, lo surrealista y lo simple y sencillamente raro. No es la primera obra que he leído de Grant Morrison (ya había leído Kill Your Boyfriend Vinarama en una edición que los trae juntos y que es muy interesante y de los cuales algún día les voy a hablar), pero bueno, de todos modos fue como prácticamente descubrirlo (y entender de dónde carajos vienen las ideas y referencias de Gerard Way ahora que Doom Patrol está en Young Animal y de lo que les conté en una reseña pasada). Anyways, ¿creían que ya iba a dejar de comics? No, por supuesto, shit's about to get weirder, porque esta es una serie rara con ganas y en todo su esplendor. Pero bueno, vamos a hablar un poco de qué es Doom Patrol (en español, la Patrulla Condenada). 

¿Qué es? Doom Patrol es un equipo de superhéroes desadaptados con poderes que nunca pidieron tener y cuando digo desadaptados, digo desadaptados casi casi en forma de un letrero enorme con letras neón. Más o menos imagínense algo como el lado B de grupos como la Liga de Justicia. Just my kind of thing. Son personajes que no saben muy bien como vivir en el mundo y que están constantemente rodeados de lo raro, lo absurdo y lo sin-sentido. Nunca pidieron sus poderes ni ser superhéroes o salvar al mundo, pero de todos modos es lo que hacen. En, fin, en el run de Morrison nos encontramos a Cliff, Robotman; a Rebis, The Negative Man; a Niels Caulder, Chief; a Dorothy, que tiene una imaginación muy potente. Es justamente en esta época de la Doom Patrol que aparece por primera vez Crazy Jane, un personaje con trastorno de identidad disociativo, en los que cada una de sus 63 personalidades tiene un poder diferente (si les interesa la trivia, está inspirada en Truddi Chase, que escribió sus memorias en un libro llamado When Rabbit Howls) y también introdujo a Danny The Street (que en los runs más recientes se convirtió en un ladrillo y su última versión es una ambulancia). 


En fin, a lo largo de seis volúmenes compilados, la Doom Patrol se enfrenta a un repertorio de enemigos... raros. O sea, no es el típico enemigo que te vas a encontrar enfrentando a Superman, qué se yo. Hay claras influencias en el surrealismo, lo absurdo, el dadaismo y todas esas corrientes artísticas que te hacen preguntarte qué demonios cada dos segundos. Hay quien considera que este run de Doom Patrol tiene algunas tramas difíciles de seguir y pues no lo niego, sólo da la casualidad de que son justo la clase de cosas que me gustan (ahora, cuando les explique por qué me encantan los comics de Gerard Way les diré que son tramas que evidentemente le atraen a mi adolescente emo con rastros de Grant Morrison). Entre las páginas de Grant Morrison the Brotherhood of Evil se convierte en The Brotherhood of Dada (lo que más tarde sería The Brotherhood of Nada), hay sociedades secretas con las que se hacen juegos linguísticos (si alguien alguna vez tradujo esto al español, le doy mi más sincero pésame al traducir toda la trama de los hombres de N.O.W.H.E.R.E.), elementos tomados directamente del dadaísmo y del surrealismo, ideas de Borges (sí, a Grant Morrinson lo inspiró Borges, *inserte aquí las lágrimas de los intelectuales que creen que no se puede hacer literatura o arte con los cómics*), existen los hombres-tijera, the sissormen, que atacan a la gente y la "cortan" de la realidad. Vamos, todo un increíble cast de rarezas.


ME ENCANTA. Ustedes no están para saberlo y yo no estoy para contarlo, pero de hecho me gusta leer del surrealismo y el absurdo y uno de mis escritores franceses favoritos era muy amigo de Jean-Paul Sartre (al que nunca he leído, lo siento): Boris Vian. Este francés escribió una historia rarísima de amor (y masas y creencias y tragedia) llamada La espuma de los días (L'eccume des jours) que más tarde fue adaptada a una película que no me gustó mucho a la que en español le pusieron Amor Índigo (just why) y luego escribió otro libro rarísimo que se llama Otoño en Pekín. No sé exactamente por qué les estoy contando, esto, el caso es que ambos libros están ambientados en mundos donde los personajes simplemente coexisten con lo absurdo, o más bien, viven con lo absurdo y eso es más o menos lo que pasa con Doom Patrol. No es un cómic que se tome en serio a sí mismo e intente explicar de dónde vienen las cosas raras. Todo pasa y así es como es, ese es el mundo donde vive la Doom Patrol. ¿Hay una pintura que se comió París? Pues hay una pintura que se comió París y punto, que le vamos a hacer. 


Hablando de eso, la pintura que se comió paris es uno de mis arcos favoritos. Es el primero en el que aparece The Brotherhood of Dada, un grupo de supervillanos con Mr. Nobody al frente. Entre el cast tenemos a un supervillano que sólo tiene poderes cuando está domido y es sonámbulo, una chica que tiene todos los poderes, pero los pierde en cuanto su oponente piensa en ellos. Tienen una pintura que se come cosas y tiene un montón de niveles, cada uno inspirado en una corriente artística (romanticismo, impresionismo, surrealismo, dadaísmo, etc., por ponerles ejemplos) y es uno de mis arcos favoritos por cómo habla de arte, por como utiliza la metaficción (un tema recurrente en las serie, del que les hablé un poquito en la reseña el run de Young Animal, aunque voy a retomar el asunto) y por como la misma ilustración se adapta. Por ejemplo, cuando están en la versión impresionista de la pintura, el trabajo del colorista recuerda un poco a las pinturas de Monet, por ejemplo. Me encantan ese tipo de referencias. 


Grant Morrison también usa la metaficción en sus historias y a mí se me caen los calzones cada que alguien lo hace y lo hace bien (aunque no hay una forma de hacerlo *mal*, técnicamente, pero prefiero siempre a los autores que no se toman en serio a sí mismos ni son pretenciosos, sino que abiertamente admiten que están experimentado). Por metaficción se entiende al tipo de narrativa que es consiente de ser ficción y que a su vez es autoreferencial, que juega con las fronteras que la realidad y la ficción. Grant Morrison lo hace, por ejemplo, con la historia de origen de Flex Mentallo (que tiene origen en la ficción dentro de la ficción) o con la idea de otros universos (ficticios o no) que empiezan poco a poco a introducirse al universo en el que vive la Doom Patrol. Morrison no juega sólo con esto, sino que también, como mencioné arriba, experimenta con la narrativa y el lenguaje, lo cual le viene muy bien al comic porque experimenta con distintas maneras de contar historias dentro del medio.


También quiero hablarles un poco sobre los personajes. Para mí, los más interesantes de analizar son Rebis y Crazy Jane, siendo esta última mi favorita. Me gustan dos cosas particularmente de ella: que a pesar de ser un personaje construido sobre un episodio (en realidad, varios) de tremenda violencia, es un personaje que no hace de eso todo su pasado ni todos sus problemas y que es un personaje con agencia ante su pasado, que elige la manera en la que lo enfrenta, cómo y cuándo y no acaba cayendo en el papel de la damisela en peligro. Su relación con Cliff me gusta, deja muchas puertas abiertas siempre y muestra el lado más humano de Cliff y hace que se dispara su necesidad de salvar a todo el mundo (sólo para darse cuenta de que en realidad no todo el mundo quiere que lo salven). Por otro lado, Rebis es muy interesante. No sabía definir qué es: es Larry Trainor y la doctora Eleanor en un mismo cuerpo, hombre y mujer al mismo tiempo. Me gusta como juega con esta dualidad y cómo explota los límites del binarismo de género, algo que muchas veces sólo podemos hacer en la narrativa. Por lo demás, Niels es tremendamente interesante aunque me cae muy mal (y en cierto modo tiene partes que me recuerdan a Albus Dumbledore) y Dorothy es un pedazo de pan que se merece todas las cosas buenas del mundo.   

En fin, lean Doom Patrol de Grant Morrison. Creo que es un montón de historias maravillas y absurdas que viven un montón de personajes inadaptados y a mí me encantan ese tipo de historias.


jueves, 30 de mayo de 2019

The Killing Joke, Alan Moore & Brian Bolland | Reseña

Sinopsis:  El legendario escritor Alan Moore redefinió la figura del superhéroe con Watchmen y V de Vendetta. En Batman: La broma asesina, aborda los orígenes del mejor supervillano del cómic, el Joker... y con ello cambia el mundo del Hombre Murciélago para siempre. Impresionantemente ilustrada, esta edición de lujo de Batman: La broma asesina goza de un deslumbrante nuevo coloreado del propio dibujante, Brian Bolland, que es fiel a la versión original que él tenía en mente para este clásico moderno de la historieta.

Pues mi reviú en Goodreads dice que leyendo esta historia no es difícil adivinar por qué The Killing Joke le mama a los vatos promedio. Yo, por otro lado, tengo una colección de opiniones. Encontradas, claro, porque finalmente es una historia bien escrita en lo técnico, con un arte muy chido, pero que aún así, no acaba de ser mi favorita. Eso porque me encanta verle 50 pies al gato, todos lo sabemos. (Y que bueno, porque por eso me leen). Voy a dividir todo este asunto por temas, porque así me es más fácil explicarme..., empezando, primero que nada, por el trato que se le da a las mujeres en el libro. Porque, oh, sí, todas mis quejas, como siempre, nacen de allí.

El sufrimiento de las mujeres en favor del character development de los hombres: las mujeres en los refrigeradores


Es un tema del que ya he hablado mucho en muchas reseñas. Lo toqué con un poco de calma en la reseña de After (libro que ya sabemos que además de ser una pena de redacción también es una colección de ideas misóginas). En esa reseña menciono algo que desarrollo Maggie Stiefvater en un post que hizo que se llama, literalmente, This is a post about literary rape y que habla de la representación del abuso sexual en la literatura como nada más que un recurso para crear shock o para desarrollar la trama de un hombre o simplemente porque creyeron que era la única manera de darle un trauma a una mujer (y, disculpen, el trauma no es un prop para las tramas, a estas tramas hay que saber llevarlas y contarlas). En fin, pueden leer el post entero, pero yo quiero destacar el mismo fragmento de toda la vida:
I’m talking about novels where the rape scene could just as easily be any other sort of violent scene and it only becomes about sex because there’s a woman involved. If the genders were swapped, a rape scene wouldn’t have happened. The author would’ve come up with a different sort of scenario/ backstory/ defining moment for a male character. Really, this sort of rape is such a medieval, classical way to tell a story.
Traducción (hecha por mí): Estoy hablando de novelas donde la violación puede ser cualquier otra clase de violencia y sólo se convierte en algo acerca de sexo porque hay una mujer envuelta. Si los géneros estuvieran cambiados, la violación no habría ocurrido. El autor podría haber creado un escenario/backstory/clímax diferente para un personaje masculino. Realmente, esta clase de violación es una manera demasiado medieval de contar una historia.
 ¿Ya saben de qué estoy hablando? Oh, sí, seguro que lo saben si es que tienen idea de lo que pasa en este cómic: de Barbara Gordon. El personaje se había retirado de su papel de Batgirl en la época de The Killing Joke y aquí sus apariciones son esporádicas. Como si no importara ella, sino lo que le pasa y el efecto que eso tiene en los hombres alrededor. El Joker le dispara en la columna, la deja paralítica y no queda claro si abusa de alguna manera de ella (aunque sí la desnuda y le toma fotografías, por lo que la mayoría de la gente parece inclinarse al hecho de que sí hubo alguna clase de abuso; de todos modos, el tema sigue siendo pregunta de hoy y aunque al parecer Moore dijo que no pasó, sí me parece que al menos una clase de abuso/acoso hubo ahí desde el momento en el que Barbara es encontrada sin ropa). Después de eso hace una aparición en una escena en el hospital, con Batman, donde queda claro que se ha quedado paralítica y finalmente, las únicas imágenes que salen de ella son imágenes el Joker le muestra a Jim Gordon para intentar que se vuelva loco. O sea, al final, Barbara es reducida a una especie de shock. Lo que ocurre con ella (el recibir un balazo, quedar paralítica, posiblemente haber sido abusada) no es más que finalmente un recurso para hacer que su padre se vuelva loco. Pareciera que lo que importa no es ella, sino lo que importa es si Jim se vuelve o no se vuelve loco con esas imágenes


Bueno, mis quejas no son nuevas, no crean que descubrí el hilo negro. Gail Simone hace ya unos añitos habló de la manera en la que las mujeres eran tratadas en los comics: abusadas, perdían sus poderes, eran torturadas, todo esto con el propósito de hacer que un hombre protagonista tenga una razón para buscar venganza o que se busque cierta reacción de un personaje... que es un hombre. A este fenómeno lo llamó "Women in refrigerators". El nombre nació de una escena de un cómic donde Green Lantern Kyle Raynor regresa a casa y encontra a su novia, Alexandra DeWitt, asesinada en el refrigerador (por el villano Major Force). O sea, muchos personajes femeninos, en el caso de The Killing Joke, Barbara Gordon específicamente, acaban siendo mujeres en los refrigeradores. Sus tragedias importan porque hacen que un héroe busque venganza o que el villano intente desestabilizar a un héroe. No importan por sí mismas. Por cierto, pueden consultar la web original de Women in Refrigerators creada por Gail Simone.

(De todos modos, el personaje de Barbara Gordon en otras historias, con otros guiones y otros escritores, demostró que no era sólo el trauma que le había ocurrido y se convirtió en el oráculo, pero bueno, nada de eso fue gracias a The Killing Joke ni a Alan Moore ni a Brian Bolland, así que es historia para otra ocasión). 


En fin, sin embargo, creo que el caso de Barbara Gordon tampoco es el único. En la historia de origen que eligieron darle al Joker en el comic, hay una mujer que muere. Se muere y no importa. El chiste es darle un mal día al Joker, no que la mujer muera. El chiste es demostrar que un mal día es todo lo que necesita Un Hombre para volverse loco. No importa la mujer muerta, podría ser cualquier cosa, cualquier otra tragedia, el chiste es un mal día, no la mujer. Me desespera este fenómeno en los cómics. Ya lo mencioné hablando de Watchmen: les juro que por más que me guste una historia, no tengo interés de leer sobre violencia contra las mujeres si sólo va a ser shock value y sólo va a ser el recurso para que un hombre haga algo o le pase algo. Esa narrativa me da pereza. Si vamos a hablar de estos temas, hay que hablar de las consecuencias para las mujeres, demostrar que su personalidad no es sólo la violencia que le ocurrió a sus cuerpos, que sus personajes son más que eso. Pero no, en vez de eso, tenemos mujeres en refrigeradores.

The Killing Joke está muy mitificado


Entiendo el mito. Lo leí, lo cerré y dije: "ok, por esto le mama a la gente". Está bien escrito. Tiene una premisa más o menos interesante ("lo único que nos separa de la locura es un mal día"). Sin embargo, creo que es una historia que de todos modos se queda corta (sobre todo por el hecho de las mujeres en los refrigeradores que ya mencioné arriba) y donde, me parece, Batman no tiene tanta oportunidad de brillar fuera de la conversación que tiene al principio con el Joker y la que se desarrolla al final. No sé, esa es más o menos mi percepción. El Joker brilla mucho más y es más el impacto que tienen sus acciones (especialmente el sufrimiento de los Gordon, tanto de Jim como de Barbara). Sí hay varios momentos icónicos y si es interesante leer su origen porque finalmente es el building up para el punto que está intentando probar: sólo basta un mal día para que un hombre se vuelva loco.


Sin embargo, toda la historia me sigue llevando al mismo punto: el Joker y Batman acaban frente a frente y de repente siento que sólo están ahí, listos para matarse el uno al otro, por el sufrimiento de otros, por las mujeres en el refrigerador. No sé, hubiera querido que los detonantes fueran otros para disfrutar la historia de otra manera, que los Gordon tuvieran más agencia y no fueran sólo las víctimas que condujeran a Batman y al Joker a un enfrentamiento. Es algo complicado de manejar, pero creo que a estas alturas de la vida puedo pedirlo: no quiero mujeres en los refrigeradores ni víctimas que sólo existan por shock value y luego sean olvidadas.


Dentro de los puntos buenos, creo que también agregaría el arte de la historia, Bolland hace bien su trabajo y pues no me queda más que reconocerle ese asunto y reconozco que el guión tiene varios puntos muy interesantes. Lástima mis quejas, porque les juro que hubiera disfrutado más la historia si fuera de otra manera. Y bueno, ya sé que mi rant no es popular, pero es que estoy muy harta últimamente de esta clase de historias: ya pinches chole con ellas, escriban de nuevas dinámicas. De todos modos, yo ni quería ser popular.

Nos vemos en la siguiente reseña (que, creo, ya no va a ser un rant, aunque ya se sabe que yo los rants los tengo siempre en la punta de la lengua: no me gusta ser popular).

sábado, 4 de mayo de 2019

Eternity Girl, Magdalene Visaggio & Sonny Liew | Reseña

Sinopsis: Caroline Sharp has been a lot of things, including both a superhero and a super-spy. But when Caroline finds herself unfulfilled and depressed, she is given a choice to end her eternal life; she just has to destroy the rest of the world first. Eternity Girl is a brand-new DC's Young Animal miniseries spinning out of the Milk Wars event, written by GLAAD Media Award-nominated writer Magdalene Visaggio (Kim and Kim) and illustrated by Eisner-winning artist Sonny Liew (The Art of Charlie Chan Hock Chye). But now, with those days behind her and her powers proving unreliable, Caroline finds herself stuck in a life weighed down by her depression and an inability to change. You see, Caroline is going to live forever, and there is no escape to be had. The very act of living reminds her that to the rest of existence, she is an anomaly. All of that could change, however, when her old foe, Madame Atom, comes to her with an intriguing offer. Madame Atom can give Caroline the power to end her life; she just has to destroy the rest of the world.

Tenía planeada otra reseña.

Pero luego hay cosas que se me atraviesan. En este caso, la necesidad de hablar de un montón de estupideces que tienen que ver con esta novela gráfica/comic publicado por Young Animal en DC que acaba de ser nominado a un Eisner Award. Obviamente, se entiende que se me atravesó el anunció de las nominaciones. Suelo revisarlo, anotar títulos a mi lista de por leer, no leerlos en años, asentir cuando veo nombres conocidos, pensar en qué me gustó y que no me gustó. Y se me atravesó que justo había leído Eternity Girl, que fue nominada en Best Limited Series. No es mi comic favorito, pero tengo ganas de hablarles de él.

Así que, ¿empezamos? 


Eternity Girl habla mucho de la muerte. Y, en consecuencia, habla mucho de la vida. Y, al presentar a una protagonista que busca morir y no puede, habla de la eternidad. Aquí voy a dar una vuelta en 360° y voy a decirles que a mi mamá no le gusta la ciencia ficción (tampoco la fantasía, pero aquí estamos hablando de la ciencia ficción) simplemente porque ella no le encuentra ningún atractivo o no se identifica en lo más absoluto con ella. Yo, en cambio, adoro la ciencia ficción (y la fantasía) porque a través de ella muchísimos autores a lo largo de los años han explorado todos los problemas humanos posibles habidos y por haber. Desde Mary Shelley, con Frankenstein, la ciencia ficción viene haciendo lo mismo. Sí, estoy mencionando a Mary Shelley en una reseña de un cómic porque así funciona mi cerebro y lo quiero mucho. Y porque Frankenstein hablaba sobre todo de la humanidad y de lo que nos hace humanos (entre otras cosas). Y una parte de Eternity Girl lo hace también al hablar del ciclo de la vida y la muerte porque Caroline Sharp, su protagonista, quiere morir. Y no puede.

La mejor cara de Eternity Girl es justamente cuando su protagonista habla de esos temas. La segunda mejor cara es la manera en que las primeras issues hablan de depresión. ¿El resto? Es una lástima que se pierda demasiado en sí mismo. ¡Pero no quiero irme con lo malo tan rápido, primero vamos a lo bueno!


El trabajo de Sonny Liew me pareció muy bueno. Combinado con el trabajo de Chris Chuckry, el colorista de esta serie, el arte refleja perfectamente el ánimo que intentaron darle a la historia, que debo decir, el texto a veces no lograba. Las ilustraciones eran perfectas al desarrollar cómo se sentía Caroline sin poder morir, sintiéndose inútil, sin trabajo y sin propósito. Mientras la historia intenta abarcar demasiadas cosas (el texto, al menos), las ilustraciones me parece que, de una manera muy sencilla transmiten muchas cosas. Simplemente con los cambios de expresión y de aspecto que le dan a Caroline hacen maravillas.


¿Ahora sí, lo malo? La historia es confusa. Y no en el buen sentido. Mi review original en goodreads dice eso. Y lo dice considerando que mi manga favorito es Tsubasa Reservoir Chronicles. Entiendo que la historia está narrada puramente desde la perspectiva de Caroline Sharp y de lo que ella siente y cómo siente las cosas que pasan y, esto es importante, cómo las ve. La línea entre la realidad y la fantasía es muy delgada en toda la historia y, aunque eso me pareció muy bien, porque como lector te retaba a entender a una protagonista complicada desde su perspectiva (y prácticamente sólo su perspectiva), siento que en la planeación no se dieron el trabajo de pulir la historia y hay demasiadas cosas. Caroline Sharp me parece que carga con un montón de equipaje que no necesita porque no alcanza a abarcar todo en 160 páginas. Definitivamente creo que hace falta pulir el guion mucho, porque todos los recursos narrativos, la ilustración, todo hubiera creado una historia muchísimo más superior si el guion hubiera estado mucho más trabajado todavía.


Caroline Sharp es un personaje con mucho más potencial, creo yo. Se convirtió en lo que es hoy (alguien inestable con poderes casi incontrolables) porque había que salvar algo. Porque era su trabajo. Porque eso era lo que había qué hacer. La historia explora eso al mismo tiempo que explora la manera en que es autodestructiva y en que desea morir al sentir que ya no tiene más propósito. Yo, quizá, hubiera recortado un poco de algunas tramas que sentí que no ayudaban tanto al núcleo para explorar mucho más sus relaciones y todo el potencial escondido. De la mejor parte, es cada que se exploran las relaciones con sus amistales. Y al final siento que esa parte queda a deber un poco. Me da rabia porque esta es una historia que tenía todos los ingredientes para ser mucho mejor.

It's confusing, VERY
No sé si recomendárselas. No siempre me encuentro con este problema. Por un lado, el arte me gusta mucho para el tipo de historia. Por otro, también creo que Madgalene Visaggio es una buena escritora a la que quizá aquí le faltó pulir más la historia que quería contar. Y por el otro, creo que es una historia confusa no en el buen sentido y aunque entiendo la nominación al Eisner, no siento que es algo que yo premiaría. Pero, then again, ya hemos hablado de cómo mis estándares son imposibles. Creo que esta es la vez que les digo que si les interesa mínimamente, pueden acercarse a la historia y decidir por ustedes mismos. No tengo mejor consejo porque creo que, si bien no es una historia muy buena para acercarse por primera vez a ninguna clase de cómic, una léctura crítica de la historia de Caroline Sharp, sí les puede dejar algo o hacerlos llegar a alguna conclusión. Y quizá les gusta. O quizá, como a mí, no. 

Pero es de esos libros que no se sabe hasta que los lees. No todos los días uno se encuentra con uno de ellos.

miércoles, 24 de abril de 2019

Shade, the changing girl, Cecil Castelucci & Marley Zarcone | Reseñas

¡Hola! ¡No pongan esa cara! Les voy a contar la historia de mis bloqueos lectores. O más bien, lo selectivos que son mis bloqueos: resulta que últimamente me cuesta mucho trabajo acabar una novela o un libro de no ficción de cualquier tipo. No tengo ganas. No me inspiran a leer, cómo decirlo. Es más, ni siquiera he leído fanfiction estos días, simplemente no he tenido ganas. Por ello, he leído poquísimos libros y demasiados comics. En estos casos, los comics de todo tipo o los audiolibros/audiodramas de Doctor Who son los que me salvan. Por eso últimamente el blog ha estado lleno de comics. Yo sé que igual no es el género preferido de todo el mundo, pero a mí me gusta compartir lo que leo: todo lo que leo. Y claro, podría reseñar libros que tengo pendientes de reseña desde hace meses, pero tampoco tengo inspiración para ello, así que los comics se quedan.


Ahora bien, ¿por qué Shade, the Changing Girl? Les voy a contar un poco del asunto: leo casi cualquier cosa en comics, siempre y cuando me la pongan enfrente. Y cuando digo casi cualquier cosa es casi cualquier cosa. Leí The Mighty Thor cuando Thor fue Jane Foster just for the lolz (en realidad no me gusta demasiado Thor), leí Doom Patrol sólo porque lo estaba escribiendo Gerard Way, leí un tomo de Iron Man sólo porque salía Riri Williams, Iron Heart y yo odio a Tony Stark. ¿Se entiende el punto? Sí, leo cualquier cosa. A veces por quien escribe, quién ilustra, qué personaje sale, que ya acabé con todos los comics de turno que sigo y quiero empezar algo nuevo (gracias a dios entre Marvel, DC y Dark Horse solitos tienen para entretenerse) y así fue como llegué a Shade, the Changing Girl


Leí Doom Patrol (los dos tomos) y el último se dirigía de cabeza a un evento que parecía un viaje en ácidos llamado Milk Wars; el evento era un crossover entre todas las series que se estaban publicado en el imprint de Young Animal en ese momento, entre las cuales estaba Shade. Decidí leer todo, ¿qué daño iba a hacer? Así llegué a esta serie que encuentro maravillosa. No tenía ni idea de la existencia de Cecil Castelucci ni de Marley Zarcone y ahora estoy enamorada de ambas. Está serie está completamente recomendada por mí. Ahora vamos a una reseña que voy a partir en dos para explicarles las razones. La parto en dos porque los dos tomos son muy diferentes entre sí, así que disculpen lo largo de la entrada. Me gusta divagar.

Vol. 1: Earth Girl Made Easy


Sinopsis: Far away on the planet Meta, Loma's going nowhere fast. She's dropped out of school, dumped her boyfriend and is bored out of her mind. She longs to feel things. That's where her idol, the lunatic poet Rac Shade, and his infamous madness coat come in. Loma steals the garment and makes a break across galaxies to take up residence in a new body: Earth girl Megan Boyer. Surely everything will be better on this passionate, primitive planet with a dash of madness on her side and this human girl's easy life. Only now that she's here, Loma discovers being a teenaged Earth girl comes with its own challenges and Earth may not be everything she thought it'd be. Megan Boyer was a bully who everyone was glad was almost dead, and now Loma has to survive high school and navigate the consequences of the life she didn't live with the ever-growing and uncontrollable madness at her side. Not to mention that there are people back on her homeworld who might just want Shade's coat back. 

Looma es una joven en el planeta Meta que no parece tener dirección en la vida, se roba el abrigo de la locura del poeta Rac Shade, su ídolo y huye a la tierra. Deja atrás a su novio, que parece que tiene que limpiar el desastre que dejó y ella acaba en la tierra, en el cuerpo de una adolescente que estaba en coma hasta ese momento (llamada Megan Boyer) y ahí empieza la aventura. ¿Saben que me gusta de este comic y de este volumen en especial? Que es una historia coming-of-age con aliens, locura, algo de aventura y que habla de bullying, de afrontar los errores y de ser mejor persona.



Hasta antes de que Looma, que quiere que la llamen Shade, entrara en el cuerpo de Megan Boyer, Megan era un ser horrible. Aterrorizaba a los que decían ser sus amigos, mantenía aterrorizados a sus padres (y eso se puede ver con las reacciones de los padres al recibir la llamada del hospital para avisarles que Megan ha despertado) y era una bully en todos sentido. Shade, por otro lado, apenas si tiene idea de cómo fingir ser una adolescente funcional, no tiene ni la menor idea de quién era Megan ni de cual es su pasado. Le fascina la tecnología antigua, un viejo show de los cincuentas/sesentas, sueña con conocer a la actriz principal y se siente fuera de lugar en todo momento.  

¿Saben algo? Cuando yo era adolescente me sentía fuera de lugar en todo momento. Como un alien. Y la manera en la que Cecil Castelucci explora la adolescencia a través de una chica alienígena con aspecto de pájaro es magnífica. Looma/Shade tiene espíritu de aventurera, de viajera, no sabe quedarse quieta y no entiende por qué todos tratan a Megan como la tratan. A veces, las historias de superheroes no tienen por qué ser grandes misiones para salvar al planeta, a la humanidad, a una ciudad o para detener a un villano con poderes extraordinarios. A veces, creo, que luchar contra el bully de turno y no dejarlo ganar es algo que basta. Este volumen de Shade lo hace estupendamente, a través de la historia que cuenta Castelucci y el arte de Zarcone. Las dos son magníficas.

Además algo que me inspiró a hacer una reseña de este volumen es que vi una reseña de una estrella que decía que era malo porque "no pasaba nada, sólo cosas de chicas" y me sentí ofendida porque las cosas de chicas no son *nada*. Creo que este volumen refleja perfectamente lo que es sentirse rara, fuera de lugar y estar confundida todo el tiempo, como Looma. ¡Me encantó!


Vol. 2: Little Runaway


Sinopsis: Loma needed a change from Meta, a boring and passionless planet--at least for a frustrated teenager. In a leap of madness, Loma broke through galaxies to take up residence in the body of a human girl on Earth. Only now that she's here, Loma discovers being a teenage Earth girl comes with its own challenges, and Earth may not be everything she thought it'd be. She's been here for some time now, and she's ready for her next move: but what will it be? When it comes to Loma of Meta, there's no telling which direction she'll move.

Mi favorito es el otro. Creo que es necesario empezar esta reseña con esa apreciación porque a veces siento que soy un poco injusta con este precisamente porque es muy diferente y los temas del primero me encantan. Bueno, pero ahora vamos a hablar de este. Si en el primer volumen Shade intentaba desesperadamente descubrir quién era Megan y cómo era su vida y por qué se siente fuera de lugar, este volumen es completamente de ella. Nos expone un poco más de su vida en Meta, de su rebeldía y alcanzamos a ver como en Meta siguen buscándola porque siguen buscando el abrigo de la locura que usa. El desastre que dejó al huir todavía no se limpia. 


Aquí Shade acaba por hacer un viaje de autodescubrimiento por todo Estados Unidos, rastreando a su ídola mientras estaba en Meta, la actriz de una comedia antigua. Huye después de un percance en un baile escolar, lugar donde aún es Megan y muchos aún la ven como la chica desagradable. Como runaway, acaba metida en un montón de aventuras sin sentido y desastres. Parece que no sabe a dónde va o por qué. Se está buscando a sí misma, pero no tiene ni idea de lo que está buscando. Curiosamente, creo que este volumen tiene menos locuras que el primero, pero la escencia de Shade sigue allí. Es increíble verla interactuar con desconocidos porque Shade no tiene idea de cómo funciona nada en la tierra, sólo se deja llevar. 


De nuevo, Castelucci y Zarcone hacen un excelente equipo para llevar al personaje a las páginas y contar su historia. Una de las mejores cosas de este comic es que, aunque Shade no es un personaje propiamente nuevo (antes existió una serie llamada Shade, the Changing Man), no necesitas conocerlo con antiguedad para poder leerla. Es más, creo que no necesitas saber absolutamente nada de comics. Puedes empezar a leer y ya está. Shade le hace honor a su título: cambia. No es estática. Así que la historia cambia de un momento a otro, da vueltas sobre sí misma, vuelve sobre sus pasos, se aleja. El personaje es maravilloso y juro que mi yo adolescente se hubiera sentido muy identificada con ella.

Como bonus, quiero mencionar que todas las portadas de las doce issues contenidas en estos dos tomos los dibujó Becky Cloonan (ilustradora de The True Lives of the Fabulous Killjoys y a quien, por cierto, adoro). Captura muy bien la escencia de Shade y soy fanática de su trabajo, así que es otro punto a favor. ¡Léanla! ¡De verdad! Mi yo adolescente se puso muy contenta al conocer a alguien como Shade.