Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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jueves, 2 de enero de 2020

Top Ten Manga y Cómic 2019

Primero, ¡feliz año nuevo! Segundo es que voy a decepcionarlos y a decirles que no voy a organizar ningún reto literario este año porque fracaso en ellos y, peor, se me olvidan y ni siquiera me entero de ellos (la verdad es que con mi vida y librosb4tipos hay mucho que hacer), así que este año sólo vamos a fracasar en retos ajenos. Bueno, pasados los anuncios, vengo a contarles, como siempre, que el año inicia con lo peor y lo mejor del año pasado. A mí me encantan estas dinámicas porque es una forma de recomendar lecturas (cosa que amo hacer) o recomendar que no leer (en el caso de lo peor). La marca de mi año fue la cantidad de cómics y mangas que leí (221 tomos y compilados, entre todas las series que seguí), así que decidí hacer este top ten (porque reducirlos al formato en el que hago las mejores lecturas era demasiado cruel) para irles adelantando mis favoritos de 2019. ¿Listos?

Me fue muy difícil numerarlos del uno al diez y a partir del siete tuve crisis existenciales a cada momento. Todos son de una calidad excelente y todos los recomiendo muchísimo. Dicho esto, empecemos.

10. Shade, the Changing Girl, Cecil Castelucci & Marley Zarcone



No hubiera leído Shade si no me hubiera obsesionado con Young Animal, el sello en el que Gerard Way publicaba Doom Patrol (todo el mundo sabe que yo leo lo que Gerard Way escriba en el papel de baño), pero una vez que la descubrí, esta serie de dos tomos de Cecil Castelucci y Marley Zarcone me fascinó. Para empezar, como mencioné en la reseña, el primer volumen es un coming-of-age (acá libro de iniciación) de ciencia ficción con aliens donde todo se trata sobre ser adolescente y de lo mucho que ser un alien que no entiende a los humanos se parece a ser adolescente que está aprendiendo a navegar en el mundo. Y el segundo tiene mucho que ver con el auto descubrimiento y la búsqueda de uno mismo y esas cosas y me encantó. Finalmente, las portadas que hizo Becky Cloonan son magníficas y obvio que les sumaron puntos.

9. Tokyo Ghoul & Tokyo Ghoul:re, Sui Ishida



Es un poco trampa poner las dos series en uno, pero pues casi son la misma cosa (pero no). Mi favorita es la primera, tiene casi todos los momentos que más atesoro (con excepción de Takizawa y su momento estelar en :re del que no diré nada para no spoilear). Ya cuando hablé de él en el blog hablé de cómo usaba se hacía responsable de la crueldad que le causaba a sus personajes, cómo no usaba el gore como un simple shock value y esas cosas, que es de lo que más atesoro de todo Tokyo Ghoul. No queda más arriba porque tengo pocas quejas (se nota que el autor estaba muy cansado rumbo al final, las peleas nunca dejaron de ser confusas), pero en general es una serie que adoro. (Y Touka, Ayato y Juzou estarán siempre en mi corazón).

8. Given, Natsuki Kizu



Cómo recuperar la fe en el boys love en cinco tomos de manga. Mi única queja es que en el manga no puedo oír la canción de Mafuyu (que en el anime es hermosa), pero por lo demás, creo que Given es un manga hermoso que además me hizo leer slice of life, cosa que no leo prácticamente nunca (siempre leo seinen o shonen, como van a notar más adelante). No lo he reseñado porque sigue en emisión y quiero que avance un poco más antes de dar mi juicio, pero la historia de Mafuyu, Uenoyama, Akihiko y Haruki es preciosa. Además, este es un manga que se complementa perfectamente con su anime.

7. Watchmen, Alan Moore & Dave Gibbons



Watchmen igual y no se merece toda la fiesta que le hacen (tengo quejas muy grandes con una de sus storyline), pero nadie puede negar que es un cómic extraordinario. Me gustó mucho, hay partes que releí varias veces, todo el subtexto de crítica política que tiene es en su mayoría muy acertado y me encanta cómo trata el tema de la guerra fría (se nota perfectamente en qué contexto se escribió). No está más arriba porque sinceramente no lo disfruté tanto como otras cosas que leí este año, pero igual sí lo consideraría un must-read. Hice una entrada sobre Watchmen, aunque el tema del cómic era más bien tangencial.

6. My Hero Academia, Kohei Horikoshi



Si el arco de los villanos no hubiera pasado, My Hero Academia estaría en este top pero igual no estaría tan arriba. Pero el arco de los villanos ocurrió y es magnífico y todavía sigo chillando con lo bien echa que está la historia de Shigaraki. Por otro lado, este manga se ganó su lugar a pulso con todo el arco de Kamino y la manera en la que está escrita la evolución de Katsuki Bakugo. No todos los días veo arcos de redención que le atinen a acercarse un poquito al de Zuko en ATLA (es el mejor arco de redención escrito en la historia) y este definitivamente se está tomando su tiempo (y Katsuki es mi favorito). Lo único que debo decir es que me costó cuatro tomos engancharme y todavía no le acabo de perdonar eso pero casi lo hago cuando ocurrió la pelea entre Deku y Bakugo (hay muchas, esto no es spoiler).

5. Monstress, Marjorie Liu & Sana Takeda



Todos saben que esta es mi serie de cómic en emisión actualmente favorita de la vida. El año pasado la consideré mi mejor lectura en cómic, de hecho. Este año reseñé por fin los primeros tres compilados (el Book One) y los animé mucho a leerla porque es una serie high fantasy muy bien estructurada y con un worldbuilding que me deja con la boca abierta. Además Sana Takeda es una ilustradora que no deja de impactarme con cada cosa que hace. (Y si no está más arriba es porque este año apenas si leí dos volúmenes y leí cosas tan buenas como esta).

4. Banana Fish, Akimi Yoshida



Ya puedo decir que ya entendí por qué el fandom de Banana Fish está permanentemente deprimido. Vi el anime este año y luego me aventé a leer el manga. Lo acabé hace pocos días, porque uno de los tomos lo leí para el maratón Guadalupe Reinas 2019. De hecho, tengo pendiente hacer la reseña porque tengo muchísimas cosas que comentar sobre la historia, ¡muchísimas! (Y también defender que el final es the best final ever). En fin, no dejen de leer Banana Fish (mi advertencia es que primero lean la sinopsis, eso sí).

3. Doom Patrol, tanto de Grant Morrison como de Gerard Way & Nick Derrigton



Este es completa trampa y me vale caca. El de Gerard Way sólo está porque la metaficción es magnífica, por cierto. El de Grant Morrison lo amé. Tenía muy pendiente esa serie desde hacía tiempo porque había oído que era crazy bananas y sí. Mi compilado favorito es el de The Painting That Ate Paris (La pintura que se comió París) porque además juega con los estilos de la ilustración (no me acuerdo quien es el ilustrador de ese compilado exactamente, pero en serio, es magnífico). En fin, lean Doom Patrol y lean a Gran Morrison. Hice reseñas de todo: del run de Grant Morrison y de por qué me gustó tanto el de Gerard Way.

2. The Wicked & The Divine, Kieron Gillien & Jamie McKelvie



Casi fue la mejor y les juro que si la siguiente no hubiera sido la que fue, lo hubiera sido. Primero quiero decir que me falta leer dos compilados que no he conseguido. Segundo quiero decir que quiero que Persephone me empotre, muchas gracias. Y que Morrigan y Baphomet me vuelven loca. ¿Dioses de distintas mitologías siendo estrellas de la cultura pop? SÍ. ¿Lucifer? SÍ. ¿Las ilustraciones de Jamie McKelvie? POR SUPUESTO. Todas las referencias mitológicas son maravillosas. El hecho de que se haya recuperado la figura de Persephone como alguien que se mete al infierno porque quiere y que se mencione un millón de veces que significa she who destroys. Les tengo pendiente la reseña, pero por lo pronto, léanlo.

1. Fullmetal Alchemist, Hiromu Arakawa



Y bueno, todos se esperaban esto. Fullmetal Alchemist es uno de los mejores mangas de shonen por una razón: es perfecto. Tiene unos personajes muy bien formados, un desarrollo increíble, mucho subtexto sobre la guerra en japón (cosa que amo, el tomo de Ishval es de mis favoritos), personajes femeninos increíbles (Olivier Mira Armstrong y Riza Hawkeye, I mean, al primero que me diga que Riza sólo existe en función a Roy lo asesino) y en general ya hice una reseña para exponer por qué es una obra de arte que todos deberían leer (y aprovechando que muchos leyeron el primer tomo para el #GuadalupeReinas2019, voy a insistir que sigan leyendo). Yo ya había visto la primera serie y mucho del material era nuevo y quedé muy gratamente sorprendida. Le hice una entrada en el blog.

Y bueno, esas son mis recomendaciones. Si han leído algo de la lista, espero que les haya gustado tanto como a mí y si no, pues lo recomiendo. En las menciones honoríficas de series que se quedaron por fuera por un pelito está The Umbrella Academy (por nada, lo juro) y Quantum Teens Are Go. A ambas les ganó Shade por casi nada. ¡Que tengan un 2020 de excelentes lecturas! Nos vemos en los Oscars y los Razzies literarios que ya son tradición del blog.

viernes, 21 de junio de 2019

Doom Patrol, Grant Morrison | Reseña

Sinopsis: In the 1960s, they were DC Comics' misfit super-heroes, a team of borderline freaks who secretly banded together against evil. The team was brought back in 1989 by Grant Morrison, renowned writer of JLA and The Invisibles, who reinvented them as disaffected heroes up against a parade of absurdist villains.

Esta es una de las mejores series de cómics que he leído cuando se trata de leer sobre el absurdo, lo surrealista y lo simple y sencillamente raro. No es la primera obra que he leído de Grant Morrison (ya había leído Kill Your Boyfriend Vinarama en una edición que los trae juntos y que es muy interesante y de los cuales algún día les voy a hablar), pero bueno, de todos modos fue como prácticamente descubrirlo (y entender de dónde carajos vienen las ideas y referencias de Gerard Way ahora que Doom Patrol está en Young Animal y de lo que les conté en una reseña pasada). Anyways, ¿creían que ya iba a dejar de comics? No, por supuesto, shit's about to get weirder, porque esta es una serie rara con ganas y en todo su esplendor. Pero bueno, vamos a hablar un poco de qué es Doom Patrol (en español, la Patrulla Condenada). 

¿Qué es? Doom Patrol es un equipo de superhéroes desadaptados con poderes que nunca pidieron tener y cuando digo desadaptados, digo desadaptados casi casi en forma de un letrero enorme con letras neón. Más o menos imagínense algo como el lado B de grupos como la Liga de Justicia. Just my kind of thing. Son personajes que no saben muy bien como vivir en el mundo y que están constantemente rodeados de lo raro, lo absurdo y lo sin-sentido. Nunca pidieron sus poderes ni ser superhéroes o salvar al mundo, pero de todos modos es lo que hacen. En, fin, en el run de Morrison nos encontramos a Cliff, Robotman; a Rebis, The Negative Man; a Niels Caulder, Chief; a Dorothy, que tiene una imaginación muy potente. Es justamente en esta época de la Doom Patrol que aparece por primera vez Crazy Jane, un personaje con trastorno de identidad disociativo, en los que cada una de sus 63 personalidades tiene un poder diferente (si les interesa la trivia, está inspirada en Truddi Chase, que escribió sus memorias en un libro llamado When Rabbit Howls) y también introdujo a Danny The Street (que en los runs más recientes se convirtió en un ladrillo y su última versión es una ambulancia). 


En fin, a lo largo de seis volúmenes compilados, la Doom Patrol se enfrenta a un repertorio de enemigos... raros. O sea, no es el típico enemigo que te vas a encontrar enfrentando a Superman, qué se yo. Hay claras influencias en el surrealismo, lo absurdo, el dadaismo y todas esas corrientes artísticas que te hacen preguntarte qué demonios cada dos segundos. Hay quien considera que este run de Doom Patrol tiene algunas tramas difíciles de seguir y pues no lo niego, sólo da la casualidad de que son justo la clase de cosas que me gustan (ahora, cuando les explique por qué me encantan los comics de Gerard Way les diré que son tramas que evidentemente le atraen a mi adolescente emo con rastros de Grant Morrison). Entre las páginas de Grant Morrison the Brotherhood of Evil se convierte en The Brotherhood of Dada (lo que más tarde sería The Brotherhood of Nada), hay sociedades secretas con las que se hacen juegos linguísticos (si alguien alguna vez tradujo esto al español, le doy mi más sincero pésame al traducir toda la trama de los hombres de N.O.W.H.E.R.E.), elementos tomados directamente del dadaísmo y del surrealismo, ideas de Borges (sí, a Grant Morrinson lo inspiró Borges, *inserte aquí las lágrimas de los intelectuales que creen que no se puede hacer literatura o arte con los cómics*), existen los hombres-tijera, the sissormen, que atacan a la gente y la "cortan" de la realidad. Vamos, todo un increíble cast de rarezas.


ME ENCANTA. Ustedes no están para saberlo y yo no estoy para contarlo, pero de hecho me gusta leer del surrealismo y el absurdo y uno de mis escritores franceses favoritos era muy amigo de Jean-Paul Sartre (al que nunca he leído, lo siento): Boris Vian. Este francés escribió una historia rarísima de amor (y masas y creencias y tragedia) llamada La espuma de los días (L'eccume des jours) que más tarde fue adaptada a una película que no me gustó mucho a la que en español le pusieron Amor Índigo (just why) y luego escribió otro libro rarísimo que se llama Otoño en Pekín. No sé exactamente por qué les estoy contando, esto, el caso es que ambos libros están ambientados en mundos donde los personajes simplemente coexisten con lo absurdo, o más bien, viven con lo absurdo y eso es más o menos lo que pasa con Doom Patrol. No es un cómic que se tome en serio a sí mismo e intente explicar de dónde vienen las cosas raras. Todo pasa y así es como es, ese es el mundo donde vive la Doom Patrol. ¿Hay una pintura que se comió París? Pues hay una pintura que se comió París y punto, que le vamos a hacer. 


Hablando de eso, la pintura que se comió paris es uno de mis arcos favoritos. Es el primero en el que aparece The Brotherhood of Dada, un grupo de supervillanos con Mr. Nobody al frente. Entre el cast tenemos a un supervillano que sólo tiene poderes cuando está domido y es sonámbulo, una chica que tiene todos los poderes, pero los pierde en cuanto su oponente piensa en ellos. Tienen una pintura que se come cosas y tiene un montón de niveles, cada uno inspirado en una corriente artística (romanticismo, impresionismo, surrealismo, dadaísmo, etc., por ponerles ejemplos) y es uno de mis arcos favoritos por cómo habla de arte, por como utiliza la metaficción (un tema recurrente en las serie, del que les hablé un poquito en la reseña el run de Young Animal, aunque voy a retomar el asunto) y por como la misma ilustración se adapta. Por ejemplo, cuando están en la versión impresionista de la pintura, el trabajo del colorista recuerda un poco a las pinturas de Monet, por ejemplo. Me encantan ese tipo de referencias. 


Grant Morrison también usa la metaficción en sus historias y a mí se me caen los calzones cada que alguien lo hace y lo hace bien (aunque no hay una forma de hacerlo *mal*, técnicamente, pero prefiero siempre a los autores que no se toman en serio a sí mismos ni son pretenciosos, sino que abiertamente admiten que están experimentado). Por metaficción se entiende al tipo de narrativa que es consiente de ser ficción y que a su vez es autoreferencial, que juega con las fronteras que la realidad y la ficción. Grant Morrison lo hace, por ejemplo, con la historia de origen de Flex Mentallo (que tiene origen en la ficción dentro de la ficción) o con la idea de otros universos (ficticios o no) que empiezan poco a poco a introducirse al universo en el que vive la Doom Patrol. Morrison no juega sólo con esto, sino que también, como mencioné arriba, experimenta con la narrativa y el lenguaje, lo cual le viene muy bien al comic porque experimenta con distintas maneras de contar historias dentro del medio.


También quiero hablarles un poco sobre los personajes. Para mí, los más interesantes de analizar son Rebis y Crazy Jane, siendo esta última mi favorita. Me gustan dos cosas particularmente de ella: que a pesar de ser un personaje construido sobre un episodio (en realidad, varios) de tremenda violencia, es un personaje que no hace de eso todo su pasado ni todos sus problemas y que es un personaje con agencia ante su pasado, que elige la manera en la que lo enfrenta, cómo y cuándo y no acaba cayendo en el papel de la damisela en peligro. Su relación con Cliff me gusta, deja muchas puertas abiertas siempre y muestra el lado más humano de Cliff y hace que se dispara su necesidad de salvar a todo el mundo (sólo para darse cuenta de que en realidad no todo el mundo quiere que lo salven). Por otro lado, Rebis es muy interesante. No sabía definir qué es: es Larry Trainor y la doctora Eleanor en un mismo cuerpo, hombre y mujer al mismo tiempo. Me gusta como juega con esta dualidad y cómo explota los límites del binarismo de género, algo que muchas veces sólo podemos hacer en la narrativa. Por lo demás, Niels es tremendamente interesante aunque me cae muy mal (y en cierto modo tiene partes que me recuerdan a Albus Dumbledore) y Dorothy es un pedazo de pan que se merece todas las cosas buenas del mundo.   

En fin, lean Doom Patrol de Grant Morrison. Creo que es un montón de historias maravillas y absurdas que viven un montón de personajes inadaptados y a mí me encantan ese tipo de historias.


lunes, 20 de mayo de 2019

Doom Patrol, Gerard Way & Nick Derington | Reseña

Volvimos a los cómics, básicamente porque eso es de lo que más leo últimamente. Y PORQUE ME GUSTA HABLAR DE CÓMICS (además de nunca ver las películas que hacen sobre ellos, eso también). La víctima de hoy es Doom Patrol (específicamente creo que el volumen 6) o, bueno, para que nos entendamos, el último lanzamiento que tuvo en el imprint de Young Animal. Los leí porque son de Gerard Way (sí, no soy muy original, la verdad) y porque andaba buscando algo de DC que me gustara. Creo que resultó bastante bueno que nunca haya leído los de Grant Morrison (no tengo con que comparar) y estos me gustaron bastante por una razón en especial de la que voy a hablar más abajo... pero bueno, vamos por partes.  


La Patrulla Condenada es un grupo de superhéroes según Wikipedia, "marginados con unos poderes que jamás pidieron". Entre sus personajes se encuentr Robotman, que es básicamente un cuerpo robótico dentro de un cuerpo metálico; Negative Man, un piloto afectado por la radiación; Flex Mentallo, un superhéroe con muuuuucho músculo; Crazy Jane, que convive con 63 personalidades, cada una de las cuales tiene un poder diferente, etcétera, etcétera, etcétera. Nada más para ponerlos en contexto. Ahora sí, vamos a hablar particularmente de estos dos tomos de Doom Patrol.

Vol. 1: Brick by Brick


Sinopsis: The spirit of Grant Morrison's groundbreaking Doom Patrol is captured in this debut series starring the cult-favorite misfits as a part of Gerard Way's new Young Animal imprint.
Flex Mentallo, Robotman, Rebis, Crazy Jane, and more are back to twist minds and take control. This new take on a classic embraces and reimagines the Morrison run's signature surrealism and irreverence. Incorporating bold, experimental art and a brash tone to match a new generation of readers, Gerard Way's Doom Patrol establishes radical new beginnings, breaks new ground, and honors the warped team dynamic of the world's strangest heroes.
This abstract and unexpected ensemble series nods at the Doom Patrol's roots by continuing to break the barriers of the traditional superhero genre.

Cuando empecé a leer cómics de manera usual, me frustraba demasiado no saber por dónde empezar series. O empezar algún reboot o relaunch y darme cuenta de que de todos modos no entendía nada (The Mighty Thor, aka cuando Jane Foster fue Thor, te estoy viendo). También me frustraba tener que abusar de la Wikia para enterarme de todo (a ver, que podía buscar algún personaje, pero no podía pasarme la vida buscando para entender unas cuantas referencias), pero bueno, se hacía lo que se podía y con el tiempo me acostumbre. Con Doom Patrol me gusta esta introducción porque no importa si conoces desde hace años a los personajes o no los conoces (léase, yo, que vivía dentro de un bunker y nunca había leído ningún run de ellos), porque las seis grapas se dedican a ir re introduciéndolos poco a poco. Además, se introducen nuevos personajes y se va marcando la pauta de la dinámica que van a tener.

Una de las cosas que más aprecio de este cómic es que no se toma tan en serio a sí mismo. O sea, entiende que para que una historia puede ser compleja a la vez que divertida, imaginativa, llena de detalles absurdos y no lo que tradicionalmente se toma cómo serio (de lo que hablé cuando hablé de Watchmen: historias oscuras, muy violentas, con la idea de que son muy adultas, etcétera). Me encanta, por ejemplo, cuando Casey descubre efectivamente quién es y de dónde viene porque Danny, La Calle (Danny, The Street) se lo muestra: es un personaje de un cómic creado por Danny, La Calle. Me gusta justamente ese detalle porque me da guiños a lo que es la metaficción. Es un cómic hablando de un cómic de superhéroes que se creó para entretener a la gente en Danny, La Calle. Casey no deja de ser real por ser un personaje (finalmente, ahora es de carne y hueso y siente y es humana), pero aún así no deja de representar lo mismo que representaba cuando estaba dentro de las páginas de un cómic. ¡ME ENCANTA TODO ESO! Pero bueno, sólo estoy hablando de Casey Brinke. Hay que hablar del resto.


Me encantan los personajes y el hecho de que Gerard Way se de el tiempo de irlos introduciendo, de que cada uno tenga su momento, de que los vayas conociendo y familiarizándote con ellos o que, simplemente, los vayas reencontrando poco a poco. Acabé el cómic apreciándolos mucho a todos, especiamente a Cliff Steele, el hombre robot y a Crazy Jane y a todas y cada una de sus personalidades (sí, incluso a las personalidades que son villanas). Por lo demás, creo que sí me hizo falta que hubiera una trama más formada que no fuera sólo "volver a reunir a la Doom Patrol", pero no me quejo mucho de ello. Siento que narrativamente hay mucho potencial aunque de repente la historia va muy a trompicones entre grapa y grapa. Ojalá eso mejoré más adelante.


El arte de Nick Derrington es muy bueno, me gusta mucho el diseño sencillo de los personajes (¿ya dije que adoro a Casey?), las escenas vistosas; de hecho, Tamra Bonvillain, que fue la colorista, hizo un excelente trabajo (according to my inexpert ass). Siento que lo visual se complementa perfectamente con el texto, cosa que luego no me pasa (cuando siento que el arte no queda con la historia, cuando no me gusta, cuando directamente prefiero el arte a la historia, etcétera) y le ayuda a la trama (que quizá peca de demasiado sencilla cuando la vez como un todo, pero bueno, ese detalle en sí sólo es apreciación). Este volumen deja unas cuantas incógnitas para el segundo, así que, ¿vas a ese?

Vol. 2: Nada 


Sinopsis: Flex Mentallo, Robotman, Rebis, Crazy Jane and more are back to twist minds and take control. The most prevailing question in Vol. 2? What is S**t, and why is everyone eating it? Cliff doesn't like it, but Casey can't get enough. Sure, Cliff doesn't like a lot of stuff, but that doesn't mean he's wrong to be suspicious this time around. Meanwhile, we find out where Lotion the cat got off to, and how his journey has changed him. Life on the streets has made him an entirely different animal!
The spirit of Grant Morrison's groundbreaking DOOM PATROL is captured in this debut series starring the cult-favorite misfits as a part of Gerard Way's new Young Animal imprint. Collects issues #7-12.

10/10, adoro este volumen, es lo mejor del mundo. Ok, quizá no. Pero me gusta mucho por que es muy meta. Nada es una de las historias más raras que he leído en la vida, yo creo que drogarme con ácidos sería menos raro (pero no sé porque no planeo experimentarlo). Bueno, entre otras cosas, Nada juega mucho con la metaficción, la relación entre la ficción y la realidad, asumiento que es una obra de ficción. Hay muchas obras muy famosas que juegan con la metaficción, por ejemplo, La Torre Oscura de Stephen King es una saga que lo hace (donde incluso el mismo escritor se vuelve un personaje) o Mal día en Río Seco de Chris Van Allsburg, que es un libro para niños perfecto para explicar qué es la metaficción (prometo un día contarles más sobre ese libro). La metaficción existe en todas partes, por ejemplo, en el cine, uno de los ejemplos más claros de metaficción es cuando las obras rompen la cuarta pared (por ejemplo, Las locuras del Emperador). ¿Y en los cómics? Igual es algo común. Por ejemplo, Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons tiene una historia dentro de la misma historia (y justo acabo de hablar de él) y en Maus de Art Spiegelman podemos ver el proceso de la creación de la novela gráfica dentro de la misma. Nada es una historia que para hablar de metaficción recupera también la cultura del fanfiction (las historias basadas en otras) y que habla de las posibilidades dentro de lo fantástico (y la ciencia ficción, claro) de volver real las historias que un día fueron sólo ficción (no quiero hacerles un spoiler, pero, por ejemplo, el caso de Casey Brinke del primer tomo es muy obvio).


Bueno, básicamente, esa es la razón por la cual adoro este tomo. No hay más. Pero también tiene otros asuntos positivos. The Brotherhood of NADA me encanta como grupo de villanos, aunque siento que aquí se quedaron cortos un poco, quizá por el espacio, porque este es un tomo que va directo a un evento entre todos los personajes del imprint de Young Animal (Doom Patrol, Shade, Cave Carson y Mother Panic) y la Liga de la Justicia, llamado Milk Wars (y que sólo leí porque el tema principal tenía que ver con una leche que te lavaba el cerebro, era tan surreal que cómo no iba a leer yo esas ideas). En fin, de todos modos, entre los dos, este es mi favorito (aunque hay gente que prefiere el primero, la verdad es que es todo muy subjetivo en la vida). Me gusta el juego entre la realidad y la ficción, sobre todo cuando el villano principal del tomo es un villano que no puede usar su imagen porque no tiene el copyright de ella, por ejemplo. 


Además, este tomo va cerrando varias de las interrogantes que dejó el primero, como quién es la roomie de Casey, qué le ocurrió a su gato, cómo acabó Jane creando un culto, que le pasó a Danny, La Ambulancia mientras era un ladrillo... O sea, me gusta que los cabos sueltos se vayan atando, es una señal de que al menos los escritores saben por donde van. De nuevo, el arte de Nick Derrington me gustó mucho y hay trabajo de algunos otros artistas que también me pareció bastante bueno, igual que el trabajo de Tamra Bonvillain como colorista

Los recomiendo mucho. Los pueden encontrar en getcomics.info si quieren darles una revisada (para descarga o como lectura online). Esto fue todo por esta entrada y nos vemos en la siguiente reseña.