Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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viernes, 5 de julio de 2019

Cómo planeo para el #CampNaNoWriMo

¡Hola a todos! Hoy no es día de hablar de libros sino hablar de escribir porque estamos en el mes del Camp NaNoWriMo (ya saben que se hace uno en abril y otro en julio y si no saben pues lo acaban de averiguar). El Camp funciona como entrenamiento para el NaNoWriMo en noviembre, ya saben, cuando uno va por todo o nada (50K palabras o 50K palabras). Ya una vez escribí una serie de consejos donde sobre todo les recomendaba aprovechar la flexibilidad del Camp a la hora de fijarse una meta, que les recomiendo que chequen si lo están haciendo ahora mismo y planean hacerlo dentro de poco. Hoy vamos a hablar un poco de planeación. Hasta yo, conocida por hacer outlines de tres líneas, planeo cosas. Bueno, les voy a contar un poco de que hago con unos cuantos consejos.


A ver, los NaNoWriMos son retos de cantidad y no de calidad. Esa es la primera cosa que quiero dejar en claro, porque sé que muchas personas se sienten mal cuando sienten que sus borradores no están quedando tan pulidos como querían, que la planeación se salió un poquito de control o que de repente están trabados porque lo planeado ya no les gustó y necesita ajustes. Para empezar, ningún primer borrador es excelente. Todo necesita que lo veamos con ojos descansados (por eso dejar las cosas a reposar unos días después de terminarlas es buena idea) y corrijamos. Nadie se salva de ese trabajo del mal. Después de corregir una vez, hay que corregir otra y otra y otra. No hasta el infinito porque si o nunca tendremos algo terminado, pero se entiende. Así que el chiste es sacar adelante la historia. Como sea, pero que la estructura o el esqueleto salga como nosotros queremos para corregir sobre eso. Por eso planeo algunas cosas. Ahora sí, me voy a ir por partes para decirles lo que hago y soltarles consejos o recursos.

Hojas de personajes


Soy una persona que suele escribir historias character-driven, por lo que para mí lo más importante es tener claro quienes son los protagonistas. Siempre me ha gustado hacer fichas porque soy una master de hacer fichas para partidas de rol por foro enormes, con backstory enorme y muchos detalles para luego desarrollar todo on-rol. Sin embargo, para las novelas, me voy más a lo simple y básico que a las fichas muy largas. ¿Por qué? Porque en el rol tu ficha la va a leer otra persona y es importante que tenga todos los elementos del pasado de tu personaje que tu consideres importantes para su historia y porque es una carta de presentación. El rol narrativo, ese que se juega por foro, es otro tipo de storytelling colectivo donde cada quien va aportando poco a poco y no es lo mismo que escribir una novela solitariamente. Así que no necesitas tanta cosa, menos para proyectos como el NaNoWriMo. Así que acá va el primer consejo: si haces fichas de personaje (y no es mala idea hacerlas si eres character-driven), que estas sean lo más concisas posibles.

Además, sé consiso en qué personajes obtienen una ficha. Yo sólo la hago para protagonistas, personajes con un papel muy amplio o significativo en la trama y antagonistas. El resto a pastar, que no hay tiempo que gastar en personajes que aparecen una línea y no son tan significativos como otros. 


Por otro lado, sé que hay quien hace modelos de fichas y es bueno tenerlas en cuenta. Pero no te quedes con un modelo estático. Yo usualmente diseño las mías propias, porque tienen tan pocos campos que me suele quedar grande todo. Además, lo hago porque con cada proyecto soy flexible. Por ejemplo, con un proyecto no me sirve describir con detalle la apariencia de alguien en la ficha y en otro proyecto sí. En un proyecto necesito saber edades o a qué se dedican y en otro no... O sea: pon lo que sea relevante para la historia. Por poner dos ejemplos:

1) Proyecto A: Tengo un setting post-apocalíptico, necesito saber cómo sobreviven o se ganan la vida mis personajes. Así que además del nombre y la edad, agrego ocupación a la ficha y ahí pongo como se dedican a sobrevivir. No necesito nada más, pero dejo un campo vacío sobre cosas relevantes para ir escribiendo cosas que no debo olvidar conforme vaya avanzando en la novela.

2) Proyecto B: Es de Fantasía Urbana en la Ciudad de México e incluye dioses de la mitología mexica. Todos ellos pueden presentarse ante el resto con una apariencia humana, pero quiero que tengan elementos de sus representaciones como dioses, entonces además de poner quiénes son, cómo se hacen llamar para aparentar ser mortales, describí su aspecto, especialmente los detalles que tienen que ver con su identidad divida y esas cosas.
Ejemplo del proyecto B

No se crean que mis fichas son muy largas, no pasan de una hoja en una libreta no muy grande. Como dije, ser conciso es lo mejor porque además te ayuda a descubrir muy fácilmente los motivos de tu personaje o te obliga a poner en pocas palabras cuál es su núcleo. Además de eso, suelo poner como dato curioso cuál es su moral alignment si es que tienen alguno o, en otros cosas, en que casa (o casas) estarían si yo estuviera escribiendo un Hogwarts AU (universo alternativo), lo cual me funciona porque debido a que escribo fanfics de Harry Potter, conozco diversos arquetipos de diversas casas y puedo aplicarlos fácilmente. O sea, lo de hacer fichas de personaje, mientras más flexible y conciso, mejor para mí.

El truco es experimentar y descubrir qué te funciona (pero recuerda, lo de hacer cosas simples es un buen consejo).

Outlines (o escaletas)


Soy la reina de hacer outlines de tres líneas o muy breves y lo recomiendo ampliamente para proyectos como estos. ¿Por qué? Primero, son proyectos de escritura a la que yo le digo de fondo. No son imporsibles, son proyectos que pueden ayudarte a hacer de la escritura un hábito (que es escribir diario hasta lograrlo), pero también son proyectos donde la frustración puede atacarte desde todos los ángulos. Primero, porque sientes que lo que estás escribiendo no es suficientemente bueno (recuerda, es un primer borrador, tendrás oportunidad de pulirlo, no debe ser perfecto a la primera); puede atacarte el síndrome del impostor (¡dale con una silla hasta que se vaya...! Vale, no, ojalá fuera tan fácil de correr); puede frustrarte tener una planeación detallada porque estás trabado o trabada en alguna parte que no sabes como cambiar sin deshacer todo o porque ya te fuiste por otro lado. La mejor forma de evitar eso es hacer un outline flexible. 


¿Cómo lo hago yo? Marco un punto de partida, en general, es muy bueno empezar a narrar la historia allí donde todo empieza a cambiar. O sea, nuestros personajes tenían vidas aparentemente normales (en su setting, claro, la definición de normal es extremadamente flexible) hasta que... *inserte aquí cosas que pasan*. De ahí, la cosa queda muy libre, pero siempre, siempre, siempre marco cuál será el final o descenlace para tener siempre claro a dónde debo llegar. Eso evita desvíos o rodeos enormes. Además, marco un par de puntos clave que sé que necesito poner en alguna parte y lo demás lo dejo libre. Por supuesto, cada quien es libre de marcar todas las cosas que crea importantes, pero la flexibilidad ayuda a que un outline sea adaptable al cambio y a que la escritura no se vuelva frustrante porque no hay suficiente espacio para experimentar en el momento.


Hay que ser cuidadosos a la hora de escribir para no acabar con desmadres, pero la verdad es que en mi experiencia es lo que más me da resultado. Por supuesto, esta no es una receta para todo el mundo, cada quien tiene que experimentar con cómo funciona mejor (es más, hay personas que no hacen el NaNo o proyectos parecidos porque no trabajan bajo presión y eso está bien, a cada quien según sus necesidades y de cada quien según sus capacidades). Esos son todos mis consejos por hoy, ¡sigan escribiendo! (Y a ser posible, ahuyenten al síndrome del impostor a patadas o como mejor les funcione, no compren la idea de que los escritores son unos cuantos talentos impresionantes: si escriben, son escritores).


viernes, 25 de marzo de 2016

Las comas son amigas, no comida (I)

Me decidí a hacer esta serie de entradas porque todo el mundo me preguntaba por comas. Al parecer si corriges autores en Twitter con fotos de tu kindle haciendo notar que ni el autor, ni el corrector de estilo, ni el traductor tienen idea de como poner las comas, el mundo asume que eres una persona que debe saber ponerlas (buena deducción, pequeños Holmes). Así que con toda la paciencia del, mundo me pondré a compilar todos los usos de las comas que están en la RAE, for dummies y con explicaciones varias. Sólo les voy a recordar una cosa: un texto es 10% ortografía, redacción y buena gramática... y el otro 90% es contar una buena historia, hacer buen uso de las ideas, ordenar bien tus ideas y saber exponer tus puntos. ¡Nunca lo olviden!

ADVERTENCIA PARA NAVEGANTES (por si todavía es necesaria): No soy una erudita de la lengua española, sólo una ñoña que revisó toda la Ortografía de la RAE para aprender a puntuar. Soy humana y, como tal, tengo errores. Mis fuentes son la Ortografía 2010 y 2005 de la RAE. Pueden consultar la 2005 aquí.

Así que ¡empecemos! 


¿Que son las comas? Las comas son unos bellos signos de puntuación (,) que indican que existe una breve pausa dentro del texto; así, al leer, no nos quedamos sin aire o hacemos pausas innecesarias. Como quien dice, las comas son amigas, no comida, ¡no olvides ponerlas! La cosa está en cómo saber dónde ponerlas. No se vale ponerlas en todas partes porque vamos a, hacer, más, pausas. Creo que con esa aberración que acabo de poner se entendió mi punto. Tampoco se vale no ponerlas porque nos vamos a quedar sin aire intentando leer en voz alta y hasta nuestro cerebro se va a cansar. 

Así que vamos a empezar hoy por lo fácil. ¡Las enumeraciones! (sí, voy a hacer con el orden de la RAE lo que me de la gana). La coma siempre separa los elementos de una enumeración, siempre que estos no sean complejos y no contengan ninguna coma en su interior. También deben tomar en cuenta que el último elemento de la enumeración, al llevar conjunción (y, e, ni, o, u) no lleva coma. El ejemplo sería algo así:
Así es correcto:
Fuimos al mercado y compramos mangos, papayas, plátanos y melones.
Así no es correcto:
Fuimos al mercado y compramos mangos papayas plátanos y melones.
Fuimos al mercado y compramos, mangos, papayas, plátanos, y melones.
Fuimos al mercado y compramos mangos, papayas, plátanos y, melones.
Otros ejemplos correctos:
Puedes traer las cucharas, los tenedores o los vasos.
No me gustaron los camarones, los pescados ni los ostiones.
Si ya quedó claro, podemos seguir. Hay enumeraciones que no llevan conjunción al final. Eso no quiere decir que estén mal. En algunos casos, ponemos enumeraciones incompletas y dejamos un "etcétera" al final, entonces, antes del etc hay una coma. También, en vez del etcétera podemos usar puntos suspensivos para indicar la pausa o, simplemente, en algunos recursos narrativos, dejamos toda una enumeración con comas. ¿Algunos ejemplos? ¡Claro, aquí debajo!
Toda la familia vino a mi boda: mis padres, mis hermanos, mis tíos, primos, etc.
Compramos de todo para la casa: sillas, sillones, lámparas, platos, floreros, cuadros...
Toda ella transmite paz: sus ojos, su boca, su sonrisa, su rostro.
Siguiendo con enumeraciones, en una oración (u oraciones subordinadas) se separan todos los elementos gramaticales equivalentes: léase verbos, objetos directos, sujetos, objetos indirectos, etcétera. Todo se hace exactamente igual que en las enumeraciones: si el elemento final va introducido con una conjunción (y, e, o, u, ni), no lleva coma.
Ejemplos:
Llegué, vi, vencí.
No te olvides de cerrar la puerta, apagar la luz y guardar las llaves.
Se preocupaba por todo: por sus hijos, por su trabajo, por su salud...
Ahora, mi siguiente tema favorito y también uno de los básicos. ¡Los vocativos! Las comas siempre, siempre y cuando siempre, es siempre y sin ninguna excepción, aislan a los vocativos. Todos se encierran entre comas. TODOS. Pero por si les estoy hablando en chino, ¿qué es un vocativo? Preguntémosle a la RAE.

vocativo, va
Del lat. vocatīvus.
1. adj. Gram. Dicho de una expresión nominal: Que se usa en función apelativa; p. ej., Pepe en Pepe, ven un momento, por favor. U. t. c. s. m.
2. adj. Gram. Apelativo. Uso vocativo.

En resumen es cualquier manera de referirse a un interlocutor. Y sí, siempre, siempre, y cuando digo siempre, es siempre, se aisla con comas. ¡SIEMPRE! ¿Quedó claro? 

Así es correcto
Pepe, ven a cenar ya.
No se olviden de lavarse las manos, niños.
Tienes que saber, muchacho, que tu madre fue una gran mujer.

Así NO es correcto:

Pepe ven a cenar ya.
No olviden lavarse las manos niños.
Tienes que saber, muchacho que tu madre fue una gran mujer.
Tienes que saber muchacho, que tu madre fue una gran mujer.
Tienes que saber muchacho que tu madre fue una gran mujer.
Aquí viene una pequeña excepción con las conjunciones. Como a muchos les habrán dicho en la primaria, nunca va una coma después (o antes) de una conjunción, como y, o, ni, e, u. Pero, ¿qué pasa cuando hay un vocativo después de una conjunción? ¿Explota el mundo y nos morimos todos? No. La solución es simple: encerrar el vocativo con comas, porque como seguramente recordarán, ya los machaqué durante dos párrafos con que el vocativo siempre va encerrado con comas. Así que un os ejemplos (ambos correctos) quedarían tal que así:
Diviértanse y, niños, no se olviden de recoger sus juguetes.
Diviértanse, niños, y no se olviden de recoger sus juguetes.
Ahora, sigamos por lo fácil. Todas las interjecciones o locuciones interjectivas tales como bah, ay, ¡ay de mí!, ¡ay mis hijos!, eh y un largo etcétera, se encierran en comas. SIEMPRE. Todas. Igual que en los vocativos. SIEMPRE. Lo pongo en mayúsculas y dos veces por si acaso, pero creo que estoy haciendo entender mi punto, ¿cierto? No es necesario otro gif. Bueno, a los ejemplos:
Así es correcto:
Éramos muy pobres, ¡ay mis hijos!, nunca tuvieron lo que querían.
Bah, no es nada importante.
No sé que voy a hacer, ¡ay de mí!
Así NO:
Éramos muy pobres ¡ay mis hijos! nunca tuvieron lo que querían.
Bah no es nada importante.
No sé que voy a hacer ¡ay de mí!
Es muy importante hacer notar que las comas siempre van afuera de los signos de exclamación, nunca adentro. Nada de poner "Éramos muy pobres, ¡ay mis hijos,! nunca tuvieron lo que querían". Es incorrecto. Puede parecer que estoy exagerando. Pero no, les aseguro que no estoy exagerando: lo he visto. 

Muy bien, sigamos. Se pone una coma para separar el sujeto de su complemente cuando el verbo no se pone por haber sido mencionado con anterioridad o se sobreentiende. Bueno, lo que acabo de decir, traducido, es que cuando no vamos a poner un verbo, hay que separar las dos partes de la oración con una coma. Para que se entienda mejor, ejemplos:
Ejemplos:
Pedro tenía diez años; Paco, ocho.
Los adultos mayores, por aquella puerta.
Diez por cinco, cincuenta.
Es de lo más sencillo, así que creo que no es necesario ahondar más en ese uso. Mi única recomendación es que si no están seguros de que lo que están escribiendo es correcto, lo lean en voz alta y, después, si siguen sin estar seguros pongan el verbo o le pregunten a alguien. Mucho en el uso de las comas es adivinar o agarrar experiencia. Pero bueno, a lo que sigue. 

La RAE dice que es conveniente escribir coma antes de excepto, salvo y menos. He llegado a la conclusión de que cuando la RAE dice eso es que es más que conveniente y que lo mejor es que casi siempre se ponga. O sea que aquí los ejemplos serían lo siguientes:
No me gusta nada la cultura China, excepto la comida.
El bibliotecario siempre estaba disponible, salvo los miércoles porque iba a ver a su esposa al hospital.
Puedes hacer lo que quieras, menos saltar en la cama.
Por hoy ya me ha quedado bastante larga la entrada, así que he decidido cortarlo aquí y seguir en la que sigue. Si tienen dudas muy específicas sobre estos usos, aquí debajo. Si tienen dudas sobre el uso de las comas en general, aquí debajo, para considerarlas en futuras entradas. Y si les gustó... pues ya saben: este blog se alimenta de comentarios. Sobre todo, si les fue útil y conocen a alguien a quien también le sería útil leer esta entrada, les agradecería mucho, pero mucho que la compartieran. ¡Esperen las siguientes!


domingo, 22 de noviembre de 2015

#NaNoWriMo2015: Por qué escribo


En vez de estar escribiendo para el NaNoWriMo que es lo que debería estar haciendo ahora mismo, voy a contarles una historia de amor, probablemente una aburrida, pero la más importante para mí. Esta historia de amor se remonta a cuando yo tenía cinco años, casi seis, y, como mi madre se empeña en recordarme cada que le enseño lo que le escribo, yo escribía la palabra "hada" como "ada" y le plagaba las historias a Walt Disney. ¿Ya adivinaron que historia es? Si la historia de por qué escribo, o en otras palabras, la historia de por qué me enamoré de escribir.

En la primaria teníamos un cuaderno donde podíamos escribir historias o podíamos usarlo como diario; la maestra no lo leía, sólo revisaba que, de hecho, hubiéramos llenado muchas páginas. La cruda realidad es que era el cuaderno de música, pero jamás tuvimos clase de música ese año, así que nadie sabía exactamente en qué utilizar un cuaderno que ya nos habían pedido (al menos, ese, porque el de los pentagramas se quedó sin usar un año entero). La mayoría de los niños tenían problemas para decidir que escribir y se pasaban media vida pensando y dos minutos escribiendo. "Pero maestra, es que no hice nada interesante el fin de semana", "Maestra, no sé que escribir", "Maestra, ¿cómo se escribe un cuento?" A mí me parecía curioso porque yo llenaba las páginas sin ningún esfuerzo con una historia malísima que era un plagio descarado de la bella durmiente (con "adas madrinas" en vez de "hadas madrinas"); cuando terminé esa historia, plagié a Blancanieves y cuando acabé esa, plagié La bella y la bestia, y luego la de la princesa a la que su madrastra echaba de casa y convertía a sus hermanos en cisnes, y después a Barba Azul, y prácticamente toda historia de Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm o Perrault ya hubieran escrito antes.

Lo sé, yo era la original andante. Nunca la acabé, porque la princesa de turno siempre se casa, era feliz para siempre, comía perdices y tenía una hija que continuaba con la historia. A mis seis años yo había visto muchas películas y leído muchos cuentos clásicos y no se me ocurría que, para empezar, el destino de una princesa pudiera ser diferente. Lo cierto es que las primeras lecturas influyeron mucho a la hora de escribir mis primeras historias. Después recuerdo que vi Aladino y escribí una historia que estaba ambientada en una mezcla de la India y Arabia. Y así con cada cosa que veía o leía.

Esa era mi letra. Y ese es un pedazo del plagio de HP
Por ese entonces, se me ocurrió que yo podría escribir algo como Harry Potter. Lo sé. Magnífica idea. Yo tenía creo que doce años e iba a cumplir trece. Mi protagonista era una chica de cabello negro, ojos oscuros y se llamaba Anne Garrew. La historia estaba ambientada en México y como a mí se me ocurrió tener personajes llamados Anne, William, Patrice, Paulette, Renée, etcétera todavía no lo entiendo. La historia era pésima en todo sentido. Sin embargo, por ese entonces, cuando yo estaba a punto de tirar la toalla con la historia leí El Disco del Tiempo de María García Esperón, que en un momento se convirtió en uno de mis libros favoritos por aquel entonces y decidí ponerlo entre mis libros favoritos en Hi5 (sí, niños, por ese entonces la gente usaba esa red social del averno).


María García Esperón y mi madre fueron las primeras personas que me apoyaron para que siguiera escribiendo. Mi madre sabía que mi historia era mala. María no sé, probablemente. Yo escribía francamente mal, tan mal que Crepúsculo al lado parece una comparación; y tantito peor: decidí inmortalizar mis obras en el internet. Sin embargo, tenía doce años y era obvio que no iba a vomitar un premio Nobel escribiendo mi primera novela o mis primeros cuentos. Desde entonces estoy enamorada perdidamente de la escritura, de lo que puedes crear sólo con palabras, de ponerles cara, rostro y forma a las historias que hay en mi cabeza.

Es eso. Por eso escribo. Por amor.

Escribo para evadirme o para contar realidades necesarias. Para tratar temas simples o complejos. Escribo porque, para mí, escribir es como respirar: no concibo mi existencia sin esa actividad diaria (o casi diaria). A lo largo del tiempo he animado a muchas personas a escribir y muchas me han animado a no dejarlo jamás. Todavía recuerdo a mi maestra de español de secundaria quitándome las hojas que escribía en clase en vez de hacer los apuntes y devolvérmelas días después diciéndome que por favor no lo hiciera en clase, pero que conocía un concurso de cuento y que podía participar (perdí). Recuerdo que mis amigos siempre leyeron lo que yo escribía, unos con más interés que otros. Nunca he tenido ese problema de separar mis dos identidades, la que escribe y la que no. Amo escribir y amo decírselo al mundo.

Así que ya que estoy en el desesperado intento de escribir 50,000 palabras en un mes, y seguir escribiendo miles de historias después de eso, vine a contarles esta historia y, de paso, a decirles, que sólo necesitan un empujón para empezar la historia que siempre han querido.


martes, 10 de noviembre de 2015

#NaNoWriMo2015: Crónica de un suicidio anunciado.


Como ya saben (si me siguen en twitter), estoy haciendo el NaNoWriMo, lo que quiere decir que estoy intentando escribir una novela de mínimo 50K palabras en 30 días. Es la primera vez que lo hago oficialmente: registrada en la página de NaNo y todo, pues hace dos años ya lo había hecho por mi cuenta y fracasado épicamente. Así que esta entrada es más o menos el recuento de mis experiencias en el NaNo, que estoy segura que les pueden servir para algo (aunque sea para reírse de mí).

Día 1: No sé de que escribir. ¡Mierda! ¡No planee nada! Es por eso que la mitad de los blogs que te dan consejos dicen que debes al menos tener una idea... Mierdamierdamierda. ¿Por qué no planee nada? No tengo ni personajes. 

*una visita al MUNAE después*

A la mejor en mi cara se aprecia ese: "Mierda, día 1 y no he hecho nada"
Mierdamierdamierda. Me dí el lujo de ir a meterme a un Museo, de ver ofrendas y de perder el tiempo. ¿Y LA TAREA? ¿Y EL NANO? Sigo sin ideas... 

*unas cuantas tonterías programadas después*

¿Y si escribo ese fanfiction que quería escribir antes de que se acabará el año y se estrenara Fantastic Beasts para que J. K. Rowling  no me arruinara mi visión de los magos de Estados Unidos? Al fin que tengo ya un personaje que quiero usar. Sí, sí. Y le puedo poner chicanos. Sí. Y música mexicana. No sé para qué, pero sí. (Quiero hacer notar que estaba oyendo La llorona en todas las versiones que la tengo en bucle). ¡SÍ! 


*bastantes horas después*

¡¿5K PALABRAS YA?!

Día 2: Lunes y es puente. Debería hacer  mi tarea...

Nope. Mejor NaNo. Al fin que tengo ese personaje que se me ocurrió ayer. Sí, justo lo que le hace falta a mi historia es Nueva Orleans, Magia Vudú y una bruja haitiana que suelte tonterías en francés cada dos segundos. Además de que voy a matar a otro personaje, haber matado sólo a uno en el primer capítulo está bajando mis estándares...

*bastantes horas después*

¡¿10K PALABRAS YA?! Con razón todo el mundo me odia ya... (Sí, Gaheller me envió un NaNoMail en la página para decirme que me odiaba). Creo que me voy a hacer la tarea, así evito el odio colectivo.

Yo soy el gato.
Y el gato está adentro de un búnker para evitar el odio colectivo
Día 3Tengo mucho sueño. Bueno. Voy a escribir algo. 1K palabras y adiós, buenas noches, que descansen todos que yo voy a morirme a la cama. (Para este entonces, la mitad de la gente quería robar los chinos de mi sótano que me ayudan a escribir). 

Día 4: Tengo mucho que hacer, no voy a acabar el problemario de Señales (lleva 44, páginas, a manita), no voy a acabar lo de web..., no es posible, tengo demasiado que hacer, voy a explotar, ¿por qué quería hacer en NaNo? ¿Por qué me dejaron? Es día 4 y ya me estoy arrepintiendo... ¿Por qué en vez de hacer mis cosas estoy en Twitter? ¿QUÉ? ¿ALGUIEN YA LO ACABÓ?

NO PUEDE SER. Tengo que escribir, esto es una cuestión de orgullo (una hora y media después tenía 12K palabras ya y estaba más satisfecha conmigo misma).

Día 5. Flojera. Lo que yo siendo es flojera. No quiero hacer nada... Nada de nada. Además a la mejor tengo examen de Señales, mejor estudio. Sí, sí, eso.

*muchas horas después, sin haber tenido examen y la misma flojera*

Pues tengo una idea, voy a escribir una escena muy dramática. Al fin que son mi especialidad, sí, voy a escribir la escena más dramática del mundo, en el Barrio Chino de San Fransisco porque es uno de los lugares que está en mi lista de lugares por visitar antes de morir.


Día 6. ¡15K palabras! ¡Y fin de la escena emo! ¡Voy bien! ¡Sí voy a poder con este maldito NaNo! ¡Clato que yo puedo!

Día 7. Apenas 25 palabras hoy. Soy una vergüenza. No es posible. Debí de haber escrito si quiera 500, pero 25 es demasiado poco. Bueno, 26. Pero aún así, soy una vergüenza. ¿En qué estaba pensando cuando decidí apuntarme a esto? ¿En qué estaba pensando?+

Día 8. Ni una palabra. 

Día 9. Ni una palabra. Esto era un suicidio anunciado. Lo dije. Lo sabía.

Bueno, eso ha sido el resumen hasta el día de hoy. La verdad es que con un poco de suerte hoy escriba un poco más y me ponga al corriente con la meta del día, pero no estoy tan segura. Quiero aprovechar mañana que tengo sólo dos clases y después de eso el fin de semana largo, porque si no los exámenes me van a comer y sí que tengo muchas ganas de acabar el NaNo este año.