Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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viernes, 19 de marzo de 2021

Sobre Christine Nöstlinger

La escritora austriaca siempre fue parte de mi vida y de mi infancia. Con ella empecé a formarme ciertos gustos lectores, a descubrir qué me gustaba, qué no, a descubrir que había libros sin moralejas, con personajes imperfectos y que los libros para niños podrían sólo hacer reír sin ser una larga lección de valores. Christine Nöstlinger nació en Austria en 1936 (un 13 de octubre, me gusta la fecha) y murió en 2018 (un año largo y terrible en que el mundo perdió a grandes escritoras). Es conocida por su obra infantil y juvenil, que en español ha pasado por muchas editoriales. Los diarios de Susi, Konrad, Paul... Creo que hemos conocido al menos alguno. 

A mí hay libros suyos que me gustan y libros que no. O libros que me gustan un poco menos. Pero en general, disfruto su visión sobre la infancia y la juventud (y la disfruté desde esos años, porque siempre estuvo presente entre mis lecturas). Hoy vengo a platicar de tres libros diferentes de los que todavía guardo buenos recuerdos y a recordar que los libros para niños son más que blancos y negros. Me ocurre que me repele eso de los libros de "niños como tú que aprenden lecciones y son amiguis de todos" (se me ocurre que se acercan más a una visión de los niños como angelitos, que puede ser hasta deshumanizadora), pero me gustan los matices, las diferentes visiones, los problemas. También me generaba repele cuando, en esos viejos años donde yo vendía libros y trabajaba cara al público, llegaba un adulto y me pedía "un libro con valores" o me preguntaba "pero qué va a aprender mi hijo" (si fueron una de esas personas, sepan que me inventé los valores y las moralejas de lo que se me ocurrió que les iba a gustar a sus hijos o directamente lo que el niño ya tenía en la mano y quería llevarse; no me arrepiento de absolutamente nada).

Christine Nöstlinger es una escritora realista que quizá podemos meter en esos libros de "niños como tú, amigos de todos", pero que me recuerda muchas veces que las cosas no son blancas ni negras, que los niños son personas y que a veces, quizá, las cosas no desencadenan en una moraleja. 

Yo también tengo un padre

Sinopsis: Aunque sus padres están separados, a Feli le va bastante bien: vive en Viena, con su madre, y consigue de su padre todo lo que quiere. Pero algo va a derrumbar el apacible mundo en el que se halla instalada; algo que ella no está dispuesta a consentir. Una adolescente que decide tomar las riendas de su vida tendrá la oportunidad de conocer por sí misma los problemas y las alegrías que genera la convivencia. En Yo también tengo un padre, el estilo personal de Christine Nóstlinger consigue dar soluciones originales y creativas a los conflictos familiares.

Ahora está de moda plantarse en la sección infantil de libros de su preferencia y preguntarle a quien atiende si tiene un libro sobre el divorcio, sobre los hermanitos, sobre hacer la tarea o sobre *inserte aquí el tema peliagudo que los adultos no quieren explicarles a los niños ellos solos*. De repente ya no importan las historias, sino las puras moralejas (que, además, algunos autores bastante cuestionables para niños ponen de la manera más explítica posible, no vaya a ser que no se entienda). Por supuesto, hay historias magníficas con padres divorciados y hay historias interesantes donde un divorcio es el conflicto de algo (los rompimientos en la familia, un viaje, cambios). O un nuevo hermano. No he visto ni uno sólo sobre hacer la tarea que sea bueno, pero ajá. El caso es que los papás llegan pidiendo eso (no siempre, pero con la suficiente frecuencia para que yo te pueda dar al menos diez títulos de libros con papás divorciados, desde los que son buenos y puede considerarse que tengan una buena historia hasta los que tratan a los niños como pendejos). De repente no ven historias: ven lecciones, moralejas, explicaciones. 

Total, si llegara alguien y me dijera que tiene un hijo de once, doce años y que quiere un libro sobre el divorcio, le pondría este enfrente y me quedaría tan ancha (especialmente si no me ponen al adolescente enfrente y no sé qué le gusta leer o si le gusta leer; ¡muy importante considerar los gustos propios de los niños!). El asunto es que el dema no es como tal El Divorcio con mayúsculas. Los padres de Feli están separados, su mamá trabaja (las mamás trabajadoras son tema recurrente en las obras de Nöstlinger, que luego tiene comentarios agudísimos sobre la explotación al tiempo que habla de la emancipación de las mujeres), su papá existe, tiene amigos, un amigo-casi-novio, Lorenzo y una vida..., digamos, normal. El tema es Feli, su vida, sus pensamientos, sus ideas, sus aventuras con su papá (que nunca había cuidado a alguien y eso es terriblemente evidente), los cambios.

Yo también tengo un padre no es un libro que te explique nada, es la historia de Feli, donde pasan cosas y a veces, quizá, nos podemos ver reflejados. Es la historia de Feli y Lorenzo, entre el sí, no, quizá del primer amor. ¡Y es muy crudo en ese respecto! A veces las primeras historias de amor no terminan bien y eso está bien. Son historias, de todos modos, las contamos, gastamos en ellas letras y palabras y las dejamos allí. En fin, todo esto para decirles que el tema es Feli y su vida y pequeñas aventuras. A mí, que lo mejor que podían ponerme en las manos era un libro con dragones, Nöstlinger me entretenía porque sus personajes tenían imaginación (a pesar de tener ambientaciones realistas), parecían personas y eran divertidos o sus historias eran entretenidas. Hoy lo sigue haciendo aunque no sea el tipo de lecturas que a fuerzas busco. 

Se los recomiendo. No para explicar el divorcio (aunque a raíz de este pasan cosas) sino porque Feli tiene aventuras y entre sus páginas hay una historia. Según yo, por cierto, lo edita loqueleo (siempre se me olvida poner las editoriales porque yo escribo reseñas, no comerciales).

Un marido para mamá

Sinopsis: La consecuencia más grave de la separación de los padres de Susi ha sido irse a vivir a la casa de su abuela; ya no soporta más los regaños. De repente, se le ocurre una idea para resolver la situación, pero sus planes no siempre son los más sencillos ni los más prácticos, y por eso, en varias ocasiones, se ve envuelta en tremendos líos. La sensación de ser incomprendido y de estar completamente solo en el mundo, suele sucederle al hijo de padres divorciados. Este es un relato virtuoso acerca de la convivencia, de la familia y de la tolerancia; no sin cierto humor, que siempre transforma y aligera la visión de los problemas.

Los papás de Susi se han separado y ahora ella, su hermana y su mamá viven con su abuela y su tía abuela, unas señoras a las que Susi apenas aguanta. Deja muy claro que las considera entrometidas, desagradables, excéntricas para su gusto (aunque Susi, su mamá y su hermana también lo son, a su manera), exageradas y no muy de su agrado. Su misión es sacar a su mamá de allí cuanto antes, aunque sea consiguiéndole un marido nuevo. No soporta seguir viviendo con tal familia.

Este libro me gusta por divertido. Es hilarante. Los personajes de Christine Nöstlinger son absurdos y existen en un micro universo donde la aventura principal es hacer planes de lo más alocados para buscar un nuevo marido. Solía morir de risa cuando lo leía porque nadie en este libro es una buena persona como la conciben los libros para niños donde todo es bueno, correcto y lo malo sólo conduce a lecciones grises y aburridas. Susi manipula a medio mundo, su hermana es irritante, su mamá es desesperada, la abuela y la tía abuela son el demonio encarnado o simplemente las dos señoras más metiches de la vida. Me gusta que, con esta familia, Nöstlinger rete esa idea de las familias retratadas en la LIJ como familias perfectas donde mamá, papá, abuelitos y hermanitos son todos buenos y no hay dinámicas dañinas. Igual estar al lado de toda tu familia todo el tiempo no te hace bien. Igual y a veces acaban metidos en más problemas de los que pueden resolver. Y no es que todo sea un desastre (que a veces lo es, definitivamente); simplemente no es perfecto. 

Para haber comprado este libro por accidente, creo que fue una de las lecturas que más risa me dio mientras estuve chica. Christine sabe manejar perfectamente el humor, no teme irse al absurdo, sabe cuándo y cuándo no tomarse en serio. Hay libros que no me han gustado de ella justo porque son demasiado serios desde el subtexto o donde si se atisba más que hay una lección escondida, pero este no, este es simple y sencillamente absurdo: todo lo que pueda salir mal, saldrá mal; todo lo que pueda salir bien, saldrá mal. Me imagino a la protagonista mirando a la cámara imaginaria de su vida, preguntándose qué hizo para merecer tantas desgracias. 

Se los recomiendo si quieren reírse un rato. Hoy sé que lo edita Norma, creo. Si buscan lo encuentran (si es que hay disponibles).

La auténtica Susi

Sinopsis:  Hacia finales del verano, Susi se encuentra con sus amigos Alexander y Alí en el parque. Sin embargo, no se atreve a confesarles que no irá con ellos a la escuela de formación profesional, sino a un colegio privado, al que realmente no quiere asistir. Pero los chicos se enteran gracias a Paul y se enfadan por la falta de confianza de su amiga. Cuando comienzan las clases, Susi no se siente a gusto, ya que les echa en falta. Decide escribirles una carta a cada uno. 

Hay varios libros de Susi y de Paul, la mayoría para diferentes edades y para diferentes etapas. Se mandan cartas, escriben sus diarios. Si lo vemos desde algún ángulo extraño, es la historia de su amistad dejando de ser. También la de Susi convirtiéndose en la versión más auténtica de ella. En este libro, el último de estos personajes del que tengo conocimiento, Susi tiene que enfrentarse a una nueva escuela, sin sus amigos de siempre, que van a una escuela de formación profesional. Tiene que enfrentarse a un constante no sentirse a gusto, sentir todo el tiempo que no se entiende y sentir demasiado, el no saber qué hacer, equivocarse, traicionar. Además, claro, está Paul, el amigo que no es amigo.

Les juro que ahora leo este libro y me da un alivio tremendo que Susi y él no acaben siendo los mejores amigos de la vida. El final de su amistad es una larga agonía y en este libro se siente mucho más porque los otros personajes Alí y Alexander, también le dan la espalda en algún momento. Me gusta, en fin, que Susi arregle sus problemas, que intente caber en su vida. Este no es un libro de largas y desternillantes aventuras, sino que es más reflexivo. Uno pasa todo el tiempo en la cabeza de Susi, con los sentimientos que con tanto ahinco intenta explicarse.

Pero volviendo al tema de las amistades que se acaban: me dan angustia esos libros que dicen, casi como un mandamiento, que conservar amigos de tu infancia es algo que debes hacer. Me repelen porque yo no los conservo. Tampoco los quiero. Sé el trabajo que cuesta hacerlos y el trabajo que cuesta mantenerlos y el amor que hay que dejar en ello. Entiendo a Susi, a su no-amistad con Paul, a la desesperación de a traición de sus otros amigos. Me encanta revisar con lupa los temas sobre la amistad y que, en fin, se reconozca complicada, difícil, un vínculo más que no es cualquier cosa, sino que hay que cuidarlo, regarlo, alimentarlo

De todos los libros sobre Susi (esta Susi, no es la misma de arriba) que Nöstlinger escribió, este es definitivamente de favorito. De niña podría decir que lo sufrí porque me costó, pero en realidad sólo me obligó a estar atenta. Lo releí miles y miles de veces una vez terminado. Eso, con los libros, siempre es una buena señal. 

Así dejo ya las recomendaciones, por el momento. Pronto traeré más reseñas y más cosas al blog.