Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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lunes, 11 de mayo de 2020

Olor a menta, Myriam M. Lejardi | Reseña


Sinopsis: A Alexis le gusta ligar con cualquier persona que se esté quieta el tiempo suficiente, entrar en una habitación y que todos lo miren, los caramelos de menta y las chaquetas de cuero. Por eso, cuando muere y su egocéntrico ectoplasma queda ligado a Valeria, la única capaz de verlo y oírlo, se cabrea un montón. En una historia de últimas y primeras veces, descubre cómo dos caminos pueden cruzarse para siempre sin llegar a tocarse jamás.

Yo casi nunca reseño novedades, pero a veces, cuando lo hago, es porque las autoras son mis amigas. Jé. Hablemos Myriam, mi larga relación con ella y cómo pasamos de que yo leyera secretamente su fanfic a gritarle por Telegram. Les prometo que es una historia graciosa. Corte a Andrea a los quince años. Dieciséis, quizá diecisiete. Era tan edgy y tan emo por dentro que yo mi personalidad apenas me soportaba y leer un fanfic de una tal Metanfetamina, titulado Mortífago, de los adolescentes más edgys que había conocido jamás me llenaba el alma.

Mortífago es un recuento de la saga Harry Potter desde el punto de vista de los Slytherin. Draco Malfoy y sus amigos, más o menos. Lo narra un tal Theodore Nott que en la saga original aparece como tres veces, tiene un par de datos interesantes y nos presenta a un cast de personajes de los que a duras penas conocemos los nombres y unos cuantos rasgos de la personalidad. Cuando yo me puse a leerlo en serio, iba en el baile de navidad de cuarto año y la cosa era como Skins pero con magia. (Siempre fue como Skins pero con magia, sólo que después se le añadieron cosas turbias, sangre y muerte). En ese entonces la primera temporada Skins era mi vida porque siempre era reconfortante pensar en adolescentes que lo pasaban peor que tú (y ver que estaban guapos, para alegrar la vista). En fin, después de años de leer y comentar acabas buscando a los autores en tuiter y hablando con ellos (veo gente que se sorprende de eso, pero para mí es cualquier cosa, perdón lol) y te haces su amiga y comentas tus ideas y acabas extremadamente emocionada cuando publican su primer libro. Ese es el resumen más o menos de por qué leí Olor a menta tan rápido. La otra razón es que me gustan los fantasmas.


Como se trata el tema fantasmal en la literatura siempre me llama la atención. (No en vano reseñé El fantasma de la casa del lago de Ana Romero hace muy poco, que curiosamente trata temas parecidos, pero no tiene ni punto de comparación porque maneja todo de una manera diferente..., lo cual es lógico, considerando las diferencias culturales de sus autoras). Myriam presenta una propuesta interesante con Alexis y con Valeria. Alexis muere y se queda atado a ella, una bebe que sólo berrea y no habla. Sólo ella puede verlo (digamos, es su vínculo con el mundo), hablar con él y él, como buen adolescente inmaduro que acaba de morir, no está muy encantado con la perspectiva hasta que Valeria empieza a crecer.

¿Por dónde empezamos con la novela? Los personajes son divertidos. Valeria y Alexis son muy entretenidos de leer (genuinamente caen bien, especialmente ella), hay una hermana, un youtuber gamer que nunca usa pantalones y un gato llamado Miau Tse Tung (exijo que tenga un hermano llamado Cat Marx, aunque también aceptaría Stalingato/Leningato...; por favor no pongan detalles de comunistas en sus libros, esto es lo que pasa). Son dinámicos, bien perfilados..., o sea, son esa clase de personajes que no están planos como hoja de papel. Tienen sus motivaciones, su propósito en la historia..., todo. La premisa es relativamente sencilla (es de lo que yo llamo libros sandwich: lo que me leo entre una lectura pesada y otra; consideren que digo esto porque Engels me parece entretenidísimo y Lenin un paseo por la pradera), fantasma está atado a chica, chica le gusta fantasmas, fantasma le gusta chica, uy, no pueden tocarse.

¿Creían que no pondría una imagen de un gato comunista?

La novela es divertida, ligera, tranquila, no me sorprendió mucho porque conozco a Myriam. Me entretuvo, me hizo reír. Me hizo querer mucho a Valeria. Su rareza es encantadora (toda ella es encantadora). No es lo mejor que le he leído, pero consideren que he leído básicamente todo lo conseguible de Myriam y su versión de escritora en este libro es mucho más moderada, tranquila y con no tanto espacio para meter tanta movida (como dice ella). Pero si esto les pareció buenísimo (los estoy viendo en sus reseñas, en sus reviús de goodreads y en sus hilos-reacción de tuiter) pues lo único que tengo que hacer es señalarles el resto de su trabajo y decirles que en mi opinión es incluso mejor y maravilloso y todo es increíble. Porque Olor a Menta es bueno, eso sí. Podrá no ser mi obra favorita (pocas cosas van a superar mis ataques de risa leyendo Futuro Perfecto), pero de todos modos lo recomiendo con ganas.

Mi parte favorita de la novela es todo el rollo de que Alexis, como fantasma, olvide cosas. (No es novedad, ya pasa en Dos velas para el diablo y seguro en cuarenta libros más, pero).  ES TAN SATISFACTORIO VERLO COMO LECTOR. Es un detalle que en las historias de fantasmas me encanta: el que poco a poco pierdan su esencia (con plus points si además al principio o en alguna parte de la historia se les va el pedo y no entienden que son fantasmas). Y miren que si fuera por mí les contaría poco a poco el libro para explicarles por qué me gustó pero no es el punto. El punto es que lo lean.

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¿Y dónde lo voy a leer? Bueno, lo publica la editorial Grupo Amanecer. Si son de latinoamérica (o cualquier parte del mundo que no sea España), lo pueden comprar en digital (que sé que ustedes son la mayoría de mi público, veo los analytics, háganme señales de humo aunque sea) y si son de España, pues con la editorial lo consiguen en físico. Es una novela pequeñita, es perfecta como lectura ligera entre dos libros de esos que te machucan el cerebro (Marx, te estoy mirando a ti) y si les gusta el romance paranormal, pues es una buena apuesta por él (supongo, no es de mis géneros más atendidos últimamente). Myriam tiene una prosa muy divertida aquí incluso cuando te está contando cosas que probablemente te hagan llorar (no sé, soy una piedra, es complicado hacerme chillar).

No sé para que demográfico esté planeado este libro (lo siento, no me fijo en eso, me vale tres pitos generalmente), pero me pareció que puede encajar bastante bien en juvenil, cosas de adolescentes (estaba hablando con Myriam de que muchas veces la LIJ de Latam me parecía más escandolosa que dos adolescentes, uno de ellos fantasma, que querían coger y no podían..., pero es que bueno, tenemos Orfeo o Frecuencia Júpiter, por ejemplo, que son más crudos en otros aspectos, pero otro día les hablo de eso porque creo sinceramente que nuestro entorno permea mucho sobre nuestra industria editorial y yo estoy haciendo una reseña, no un ensayo). Pero si quieren el libro para adolescentes, pues de mi parte es un gran SÍ. Además aprovechen que por fin nos publicaron a Myriam, yo estoy así:


Y bueno, antes de que esto se haga eterno: les recomiendo leer a Myriam. Así, en general. No sólo esto, sino todo su trabajo. Que para algo gran parte está en fanfiction.net. Tiene propuestas interesantes, cosas padres, lágrimas, tragedia y, en el caso de este libro, dos personajes divertidos que probablemente les van a caer bien.

martes, 10 de marzo de 2020

A Silent Voice, Yoshitoki Ōima | Reseña

Sinopsis: Shôko Nishimiya, una estudiante de primaria sorda, empieza a sentir el bullying de sus nuevos compañeros cuando se cambia de colegio. El peor de todos es Ishida Shôya, quien termina por forzar que Nishimiya se cambie de escuela. Años después, Ishida buscará la redención de sus malas acciones.
 
Back on my usual bullshit. Una amiga el año pasado me insistió muchísimo para que leyera este manga que tiene sólo siete tomos y está cortito. Yo oí la sinopsis y dije SÍ A HUEVO ES MI TIPO DE HISTORIA. Con todo y las mayúsculas y la falta de comas, debo decir. El caso es que yo estaba sumida en un infierno que se llamaba Tokyo Ghoul:re (del que ya les hablé en el blog) y me urgía terminar, así que la mandé a la lista de lo pendiente. Y de ahí caí en un infierno que se llama Bungo Stray Dogs (de la que todavía no les hablo porque sigue publicándose pero van a ver mencionada varias veces próximamente porque me está llevando a conocer a grandes autores japoneses) y bueno, pasó lo que pasó: el tiempo, porque nunca hay suficiente tiempo para leer de todo. Hasta que un fanfic me spoileó la película. Les quiero poner el contexto para que sepan exactamente cómo llegué a esta historia y de donde viene mi opinión.

Estaba yo leyendo un fanfic muy tranquilamente sobre mi personaje favorito de My Hero Academia (que en el manga lleva un lento pero seguro camino hasta la redención, porque en el primer tomo es presentado como el bully de la secundaria) con mi ship favorito del manga (que nunca jamás será canon, pero se vale soñar) y la historia de A Silent Voice, que trata el bullying, el pedir perdón y la redención era un reflejo perfecto de la relación entre ambos personajes. Así que eso pasó: me la spoilée porque la usan para explicar muchas cosas. Y como me la spoilée (no fue malo, eh, no se crean) me dieron muchas más ganas de leerla. Así que un día empecé en la noche y acabé en la mañana. Y mi falta de sueño y el hecho de que haya interrumpido quien sabe cuantas lecturas pendientes se lo pueden agradecer a Ati que no dejó de recomendármela hasta que la anoté casi casi con sangre en mi lista de pendientes y a un fanfic que me la contó a pedazos y me causó todavía más curiosidad.
 
 
Así que en ese estado llegué a leerla.
 
A Silent Voice es una historia sobre bullying y le agradezco dos cosas: es muy sincera al abrirle las puertas a la redención y no es moralina en lo más absoluto. También habla de lo necesario de pedir perdón y de cómo aunque lo pidamos no necesariamente la otra persona está obligada a perdonarnos. Habla de como a veces te van a pedir perdón sin sentirlo realmente o entender lo que hicieron mal. De que hay perpetradores que, en su mente, son las víctimas (hay un personaje especialmente que ilustra esto y yo, dada mi vida, sólo quería darle con una silla en la cabeza..., pero eso más adelante); de que hay quienes se convencen de que son buenos, pero en realidad participan en el acoso, aunque no lo hagan activamente y luego tienen que enfrentarse a lo que hicieron. Y habla, también, de lo que cuesta hacer lo correcto, pedir disculpas y arreglar las cosas dentro de las posibilidades que se tienen. Y por eso me encanta.
 

Me gustan los arcos de redención que se ganan tanto como odio los que se resuelven en dos líneas. Hay una muy buena razón por la que considero que el arco de Zuko en Avatar (si no la han visto, se están tardando, a mis ojos es la mejor caricatura occidental en el mundo) es el mejor arco de redención jamás escrito y es porque le estampa en la cara el sufrimiento al que en un momento de su vida abonó, lo obliga a ganarse el perdón, lo obliga a intentar arreglar, aunque no pueda, todos y cada uno de sus errores. No les voy a spoilear nada más pero esa es la misma razón por la que me atrae tanto el arco de Bakugo en My Hero Academia y la razón por la que empecé a leer este manga. Ishida Shôya es un bully al principio de la historia. Quiere ser el más popular, el más ruidoso, quiere divertirse, jugar siempre, quiere llamar la atención y que la gente lo mire. La manera en que lo logra es acosando a Shôko Nishimiya, que ya es víctima del bullying de todos sus compañeros porque es vista como un blanco fácil: es sorda, usa un cuaderno para comunicarse y es percibida como una persona débil. Shôya es la causa de que, finalmente, sea obligada a cambiar de escuela y, de repente, pasa de victimario a víctima. Le cuesta su tiempo darse cuenta de todo lo que hizo mal, pero, al final, pudiendo hacer cualquier cosa (olvidarse de su pasado, mudarse, convertirse en un adulto mediocre, tirarse de un puente..., cualquier cosa) elige dar una vuelta sobre sus pasos y arreglar lo que hizo mal. Realmente todo su arco en el manga es una muestra de cómo cambiar es posible, pero no puedes obligar a nadie a hacerlo. Hay muchas personas en el mundo que no son Shôya y ni siquiera lo van a intentar.

Además, el manga muestra como el acoso es algo sistemático y casi nunca es individual. Aporta a él el silencio de los compañeros que no participan activamente, las burlas que llevan un "no te creas" después, la desidia de algunos adultos (véase el profesor de ambos protagonistas al comienzo del manga, que queda en un pésimo lugar cuando adolescentes son capaces de redimirse y hay adultos que siguen convencidos de que el bullying hace más fuerte a la gente o que hay quienes lo merecen) o el desconocimiento de otros adultos para tratar el tema (la madre de Shôko, por ejemplo, que en su desesperación no sabe qué hacer o cree que dejar que el tema continúe va a funcionar para obligar a su hija a defenderse). Nos muestra una historia de cómo los victimarios pasan a ser víctimas y de como eso no los exime de su responsabilidad anterior (pero vamos, tampoco se merecen acoso, porque ya saben, somos personas merecedoras de respeto y esas tonterías). A Silent Voice es sobre muchas cosas. El acoso es una parte de ellas. La amistad también. La redención juega su parte y el perdón, por supuesto, también. Es una historia muy redonda.

Además tiene algunos detalles que me encantaron, como capítulos desde el punto de vista de Shôko, donde vemos cómo ve y oye ella el mundo. Porque todo el manga tenemos la perspectiva y podemos oír (leer) a todos los personajes, pero Shôko no y muchas veces no sabe qué está pasando. Esos capítulos son maravillosos. Personajes muy bien creados. Algunos son muy grises moralmente (y hay una que en especial me cae muy mal porque me recuerda a antiguas compañeras a las que quiero estrellarles una silla o algo en la cara), pero en general casi todos me gustaron o cayeron bien. Mi favorito sí es Shôya, de calle. Aunque quiera estrellarle cosas en la cara y coserlo a zapes al principio, es la muestra viviente dentro del manga de que el cambio es posible y de que puedes intentar arreglar aquello donde la cagaste. 
 

A Silent Voice también tiene una película de animación dirigida por una mujer. No la he visto porque tengo problemas con el medio audiovisual últimamente y me cuesta mucho la concentración de ver películas enteras (hola, amigos a los que uso para que vean películas conmigo), pero he oído halagos de ella, así que si la ven cuéntenme que tal está y chance me animo a verla en algún momento. El manga, por otro lado, lo pueden conseguir en Panini y son sólo siete tomos. O pueden leerlo en línea, lo que les acomode. Pero por si les gusta leerlo en físico, ahí tienen el dato.

Por mi parte, sí se los recomiendo. A mis ojos es una historia con muchas virtudes: aborda el acoso escolar desde una perspectiva muy real y cero moralina. No subestima a sus lectores, lo cual siempre es de agradecer. Los personajes están muy bien formados y la historia siempre siempre aboga por la empatía. De verdad, no se la pierdan. Está maravillosa y aprovecha muy bien distintos recursos visuales a la hora de contar una historia. (Pero si la van a leer y es por recomendación mía, tienen derecho a pedirme un paquete de kleenex).

miércoles, 16 de agosto de 2017

Lilus Kikus, Elena Poniatowska | #AdoptaUnaAutora

Entrada para el proyecto #AdoptaUnaAutora y #LIJFeministaLat

Reseña: Hace muchos años, tal vez trece o quizá un poco menos, apareció un libro de sueños: los tiernos sueños de una niña llamada Lilus Kikus para quien la vida retoñó demasiado pronto. 
Lilus sabía poner orden en el mundo sólo con estarse quieta, sentada en la escalera espiral de su imaginación, donde sucedían las cosas más asombrosas, mientras con los ojos miraba cómo se esfumaba el rocío y un gato se mordía la cola o crecía la sonrisa de la primavera. Luego, de pronto, sentía que los limones estaban enfermos y que sólo inyectándoles café negro con azúcar podía aliviarlos de su amargura. Pero Lilus era también endiabladamente inquieta: corría a preguntarle a un filósofo si él era el dueño de las lagartijas que tomaban el sol afuera de su ventana. También divagaba en cómo hacerle a Dios un nido en su alma sin cometer adulterio e investigaba con su criada Ocotlana de qué tamaño y sabor eran los besos que le daba su novio. 
Todo en este libro es mágico y está lleno de olas de mar o de amor como el tornasol que sólo se encuentra, tan sólo en los ojos de los niños. Juan Rulfo.

Este libro se clasificó erroneamente para niños porque estaba ilustrado por la gran e increíble Leonora Carrington (si no la conoces, les recomiendo googlear su nombre) y porque era muy cortito y porque lo protagonizaba una niña, al menos, al principio. Gracias a ese pequeño error al catalogarlo (pues sólo la literatura para niños tenía dibujos y sólo a los niños les interesaba leer cosas que tuvieran a niños de protagonistas, según la gente que lo decidió) durante muchos años muchos niños (y adultos que se atrevían a leerlo) pudieron disfrutar una obra tan magistral como lo es Lilus Kikus, uno de los primeros libros que Elena Poniatiwska publicó en su carrera (y sigue publicando). Pero vamos a hablar de Lilus Kikus.

Para empezar, lo ilustró la genialosísima Leonora Carrington, a quien si no conocen les recomiendo que la busquen en internet porque sus ilustraciones y todo su trabajo no tienen desperdicio. Aquí les dejo dos ilustraciones de este librito para que más o menos se imaginen como es la cosa.



Para seguir, pues ya vamos a hablar del libro. El libro empieza con Lilus como una niña y acaba con Lilus como una jovencita. En cierto sentido, estamos ante un coming-of-age, pero seguramente muy diferentes a todos los que conocen. Lilus no juega con muñecas porque se le mueren todas. Es que es un poco torpe. Lilus no entiende mucho de política y dice que siempre le pasan a ella las cosas a medias. El libro se divide en pequeños capítulos, todos con un tema diferente, en el que podemos notar que Lilus va creciendo y que sus experiencias van cambiando. Si al principio no jugaba con muñecas porque las mataba todas, al final es una jovencita en una sociedad conservadora que quiere meterla en cintura y que, como con muchas jovencitas alocadas antes que ella, lo va a lograr.

Sobre si es un libro para niños o no, no me meto. Yo sí se lo leería, por ejemplo, a los mayores de diez años, quizá un poquito antes. Los cuentos están bonitos, narrados poéticamente y siempre desde el punto de vista de Lilus, así que vemos su percepción del mundo y no otra. Creo que eso es lo más bonito de todo el libro. Siempre tenemos ahí el punto de vista de Lilus, cómo ella ve las cosas. Entonces tenemos que leer entre líneas para saber qué cosas pasan, para entender un poco a Lilus Kikus.

Entre sus páginas hay una muchacha embarazada de la escuela expulsada porque se embarazó y es la oveja negra de un blanquísimo rebaño (como no, si era escuela de monjas):
—Ahora estoy completamente desilusionada del amor, Lilus… Ahora solamente pienso en la maternidad, y ya he dado los pasos conducentes…
Expulsaron a la Borrega. Se fue con su petaca escocesa, y sus grandes anteojos negros eran como lágrimas postizas. Le sacó la lengua a la directora, le hizo dos estupendas muecas a Lilus y le avisó que muy pronto le mandaría una botella de champaña…
Si lo pensamos mucho, el mundo no ha cambiado demasiado. Si se embaraza una adolescente primero la condenan y le dicen que perdió el camino y luego ya, si eso, se preocupan por ayudarla. En averiguar qué pasó para que pasara eso, pues no, pero bueno. Ahí se fue la borrega, desilusionada del amor y pensando en la maternidad.

Elenita, por ahí, entre líneas, también se mete con los matrimonios en los que parece que el marido cambió a la mamá por esposa o creyó que en vez de esposa estaba adquiriendo una sirvienta, con la amiga de Lilus, Chiruelita, que se casó con un artista lánguido y maniático al que siempre le hacía la comida. Y, claro, por que no, en el acoso callejero, porque desde que Elenita publicó este libro a las mujeres ya les gritaban despropósitos en la calle y todavía los hombres siguen insistiendo que, de alguna manera, eso es halagador. Y mientras anda averiguando de que sabor son los besos que la da su novio a la sirvienta de su casa y preocupando porque la quieren mandar a vivir con las monjas.

Es un coming-of-age, sí. Es el coming-of-age de las jovencitas alocadas que viven en una sociedad conservadora que las tiene que meter en cintura, volverlas castas y puras, hacerlas preocuparse por lo Bien Visto y lo Mal Visto y sobre todo por los símbolos y la iglesia y la religión y volverlas creyentes en sus filas. Se los recomiendo mucho, más si les gusta leer entre las líneas o quieren conocer una de las primeras obras que publicó Elena Poniatowska. Es considerado Literatura Infantil y Juvenil y la verdad es que para niños ya cercanos a la pubertad y jóvenes, es un libro hermoso (incluso antes). Y para los nostálgicos, pero no tanto, nos recuerda un México conservador y que vivía cuidándose de lo Mal Visto y siguiendo las reglas de lo Bien Visto. En serio, léanlo.

(Y si todavía no los convenzo, le pueden echar un vistazo en epublibre.org y luego, cuando se enamoren, ir a comprarlo con Ediciones Era).

domingo, 9 de marzo de 2014

«El amor que nos están vendiendo» en La cueva del escritor

En la vida real los chicos malos no cambian al conocer a la chica tímida, en vez de eso la molestan. Y si llega a pasar, pasa muy pocas veces. En la vida real no todas las chicas que no son las protagonistas de su historia son zorras. En la vida real una chica debería poder defenderse por sí misma y no dejar que nadie le diga que amigos puede hacer y a dónde puede ir. ¡Despierten! Muchas relaciones plasmadas en la literatura juvenil no son reales, son enfermizas, pura masturbación mental.
Esta es la nueva columna que publiqué en La cueva del escritor y, como ya he dejado claro:

Si esto es lo que nos están vendiendo, yo no quiero ser parte