Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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jueves, 20 de enero de 2022

The Order of the Pure Moon Reflected in Water, Zen Cho (o identidades trans dentro de la fantasía)

Portada de The Order of the Pure Moon Reflected in Water

Sinopsis: Zen Cho returns with a found family wuxia fantasy that combines the vibrancy of old school martial arts movies with characters drawn from the margins of history. A bandit walks into a coffeehouse, and it all goes downhill from there. Guet Imm, a young votary of the Order of the Pure Moon, joins up with an eclectic group of thieves (whether they like it or not) in order to protect a sacred object, and finds herself in a far more complicated situation than she could have ever imagined. 

Este fue uno de los libros que escogí para el GuadalupeReinas2021, sobre autora disidente. Ya conocía a la escritora y ya sabía que le gustaba abordar la existencia de las disidencias desde la fantasía, ciencia ficción y considerar otras propuestas en la narrativa de la fantasía y ciencia ficción. Leí The Terracota Bride (ya publicado en español como La novia de terracota) para un maratón de lectura en 2020 y me pareció una propuesta bastante brillante e interesante. Por allí tenía sus asuntos y todo, pero en general me dejó con ganas de leer más cosas de Zen Cho. Ella es una autora de Malasia, joven, que usualmente aborda a personajes LGBT+ en distintos contextos. No me sorprendió que esta novela no fuera la excepción.

Voy a dividir un poco la reseña en temas para no hacerme bolas porque tengo mucho que discutir sobre ella, a pesar de ser un libro pequeñito. Quédense si les interesa, no hay spoilers, no más preguntas, pensamientos por ahí y en general cuestionamientos.

El rescate de la estética wuxia escribiendo en inglés 

Antes sólo había leído wuxia que se había publicado originalmente en chino, por autores cuya audiencia principal era china y que no te explicaban nada sobre lo que era el tema porque asumían que entendías las convenciones del género, los temas y el tipo de fantasía que escribían (repetimos: su audiencia primaria era china; los que leíamos traducciones llegamos ahí de pura casualidad). Ya conté un poco sobre el género en la reseña de Mo Dao Zu Shi, pero igual lo voy a retomar aquí antes de contarles un poco más sobre la historia. 

La palabra wǔxiá está compuesta los caracteres chinos wǔ 武 (marcial, militar) y xiá 俠 (caballero, vigilante, héroe). Es un general que en general se refiere a a héroes que entrenen en algún tipo de artes marciales o energía (que podríamos considerar en la línea de las historias de caballería, pero en otro punto del mundo). A veces se habla de cultivación (otra forma de ver el mundo, tal cual la magia, influida por el taoísmo), aunque Zen Cho no rescata eso del todo (sino que habla de magia, directamente, aunque una magia extraña, que definitivamente tiene influencias más alejadas de las europeas; pudo usar otros conceptos para introducirlos en el libro, pero quizá tomó ciertas decisiones considerando a quién quería que la leyera). Si a los bandidos, héroes improbables, que van de un lado a otro huyendo de problemas que ellos mismos causan o de la guerra que asola al pueblo en el que viven (de lo cual me hubiera gustado más contexto, pero ahorita explico por qué). 

La ilustración de portada es de Sija Hong

Después de haberme enfrentado a obras chinas donde el wuxia era lo normal, lo esperado y nadie te explicaba nada demasiado fue curioso ver la aproximación de Zen Cho a su estética, a sus convenciones y a todo. Por un lado, no me parecía como lo que ya había leído de wuxia y por otro no tenía forma de saber qué tanto de eso se debía a que Zen Cho estaba escribiendo de su visión como escritora de Malasia y qué tanto se debía a que estaba escribiendo del género en inglés (un idioma que quizá no tiene todos los términos exactos) para una audiencia que no conoce las convenciones del wuxia, ni su estética. Respecto a eso, creo que hizo un buen trabajo. Nos presenta a un grupo de bandidos que andan huyendo de todos a la vez, porque viven en un mundo turbulento (lo que nos ayuda a presentar a este grupo que anda de un lado a otro, como forajidos y a veces héroes inesperados) y a una antigua monja que sabe poco del mundo porque pasó años en un templo, enclaustrada, lo que permite que le expliquen el mundo: todo esto pasó desde que te fuiste, por eso ahora huímos. Mi única queja va respecto a que a pesar de haberlo puesto todo en un mundo turbulento y hablar abiertamente de las consecuencias de la guerra (lo que significa para los credos, para los templos, para las monjas, los monjes, para sus dioses), nunca la cuestiona más allá de eso. La ve como algo inmutable, a lo que los protagonistas deben sobrevivir. Entiendo quizá de donde viene la visión (you know: tercer mundo colonizado), pero también me frustra esa visión que no la cuestiona más allá de presentar lo que los personajes hacen para sobrevivir.

O quizá soy yo, que comparto la visión tercer mundo que sufre aún las consecuencias del colonialismo y quiero cuestionar la guerra y el despojo que causa. Desde las pequeñas visiones, como la que propone Zen Cho con el grupo de bandidos y sus estrategias de supervivencia, y también desde otras aristas: por qué las poblaciones acaban por rendirse ante ellas, por qué las comunidades acaban arrastradas a las guerras de los poderosos. Entiendo que quizá el libro no tenía espacio para tanto, pero siento que allí hay cuestionamientos que pudieron ser aprovechados. Me gusta mucho, sobre todo, cuando se habla de los credos y qué es capaz de hacer la gente para preservar sus reliquias y evitar el saqueo y el despojo. ¿Los instrumentos sagrados de los templos tienen un precio o pueden venderse, sólo para evitar su destrucción y su despojo? ¿Qué significa entregar lo que crees sagrado? ¿Qué significa protegerlo? Todas las preguntas andan allí en el libro y aplican no sólo a la historia del sur de asia, sino a muchas comunidades y poblaciones (por eso me interesaba tanto que se abordara un poco también en ese sentido, allí estaba todo, pero bueno, quizá no cupo y no voy a andar quejándome de un libro por lo que no tiene, sino poniendoel dedo en lo que sí).

Ilustracion de Victor Tan
Arte de Victor Tan

Por otro lado, me encanta que se use el wuxia para cuestionar justamente algunos de estos despojos, las conveciones narrativas de esa parte del mundo. Me parece simbólico y muy interesante (también me hace cuestionarme: ¿por qué hay lectores que se cierran ante estas propuestas cuando no se las explican masticado?, ¿por qué no nos esforzamos en comprender otros géneros y narrativas si no son lo que esperamos, a lo que la hegemonía editorial, gringa sobre todo, nos tiene acostumbrados? Tantas veces he visto que les cuesta abrirse a narrativas latinoamericanas (a mismas personas que nacieron en latinoamerica), que me pregunto qué ocurre con las narrativas asiáticas, árabes, africanas, a quienes he visto más de una vez ser criticadas por no parecerse a lo que los gringos nos hicieron creer que es un estándar. Por eso me gusta lo que está intentando hacer Zen Cho (aunque sospecho que igual pasó por un proceso de edición en donde se intentó hacer "sencillo de entender" todo este asunto). 

En fin, ahora vamos al otro tema del libro y al que yo creo que es centran en este análisis.

Las identidades trans dentro de la fantasía

Esto pone a llorar a los señoros que lloran porque de repente hay negros en mundos fantásticos o hay mujeres haciendo cosas (y no nomás siendo las damiselas en peligro). O porque resulta que hay gays o lesbianas, que dicen que nos queremos meter en todos lados. Me resulta alucinante todo eso porque hay muchos señoros como ellos escribiendo de hombres musculosos en fantasía, con las convenciones que a ellos les gustan. Realmente quienes escribimos de otras identidades y otras disidencias en la fantasía seguimos siendo muy pocos (y quienes nos tachan de querer adueñarnos del mundo tienen miedo de descubrir que, por una vez, no son la mayoría). Aún estamos experimentando con las posibilidades y con el lenguaje, con los mundos que queremos construir, con qué queremos en ellos y qué deseamos cambiar. 

Ilustración por JACK Ca
Arte de JACK Ca

Uno de los personajes principales de The Order of the Pure Moon Reflected in Water es un hombre trans. Así lo explicamos nosotros, al menos, en esta veta de la realidad. Se explica que en ese mundo siguen estando fuera de la norma, pero es más común, más aceptado. Que la Diosa sólo acepta mujeres en sus templos, pero deja que cada quien decida sí se considera suficientemente mujer como para entrar a ellos. Que otras órdenes, para hombres, también tienen las mismas políticas. Seguimos, pues, ante un mundo en su mayoría binario, pero en el cual se atisban otras posibilidades y se reconoce el experimentar con la identidad, el reconocer que es un viaje en algunos casos y que cada quien sigue un proceso distinto. El protagonista fue parte de una orden de monjas. Y después ya no. Y no importa. Puede pasar y ese mundo lo acepta. Da esa posibilidad. Tet Sang no quiere que sus compañeros sepan que fue una monja y teme no ser lo suficiente como para gustarle a alguno de ellos. Le conflictuan aun cosas sobre su identidad y sobre como lo ven los demás (aun desea salvar las reliquias de la diosa, pero ya no es justo que lo llamen hermana, porque no es una mujer), pero el mundo en el que vive es mucho más amable con sus dudas y tribulaciones que este en el que estamos parados. 

Ahora viene una de las cosas que más me interesan de este libro: ¿qué ocurre cuando al explicar las identidades trans estamos en un mundo cuyas explicaciones son diferentes y el lenguaje es diferente y el estigma no existe igual y no hay una diferenciación tan marcada? ¿Existirían las mismas palabras, las mismas expresiones? ¿Cómo nos adaptamos a esos lugares imaginarios donde el odio no se refleja de la misma manera que en nuestro mundo, hilando lugares donde justamente eso sea posible? ¿Qué cambios ocurren al nivel del lenguaje? No creo que fuera el propósito de Zen Cho marcarse una tesis al respecto o quizá experimentarlo tan a fondo (esta es una novela corta y por eso la trama va volando y a veces hasta da tumbos consigo misma) pero resultó mi ejemplo perfecto para hablar del tema: es lógico que en nuestros mundos imaginarios nos atrevamos incluso a cambiar el lenguaje con el que nos referimos al mundo, a la identidad, al explicarnos nosotros mismos.

Fanart de Tet Sang
Tet Sang, por exMakina.

No creo que haya una respuesta correcta aquí sobre cómo debamos hacer las cosas respecto al lenguaje. No me gusta la idea de que exista un instructivo de "cómo escribir personajes trans en fantasía" porque, bueno, las personas trans no son un monolito. Creo que más bien debemos dar cabida a estas narrativas, que empiezan a verse de las manos de autoras como Zen Cho, aunque siga sin ser suficiente: si les pido que me cuenten cuántxs escritorxs trans en fantasía conocen, quizá tengamos un problema. Cada vez son más, pero no reciben las mismas oportunidades que otros. Quizá muchos aborden el tema de maneras distintas, quizá otros no deseen abordarlo (lo que mencionaba en Leer la diversidad: se confina a ciertxs autorxs a temas únicos que tienen que ver con quiénes son y nada más), quizá comprendamos algunas visiones y otras nos cuesten más. Lo que más me interesa de todo este tema es pensar que también el lenguaje (con el cual jugamos en la literatura) nos puede dar otras pautas y otras posibilidades para hablar de las identidades trans. Otros mundos. Pensar en aquello que deseamos construir en nuestras realidades.

Conclusiones

Leer este libro me hizo reflexionar mucho. Me hizo reír porque la monja, Guet Imm, es un personaje graciosísimo. Me hizo pensar en la guerra, en lo que nos dejan el colonialismo. Me hizo pensar en cómo escribimos de las identidades de trans y todas las posibilidades que tenemos para hacerlo, especialmente en la ficción imaginativa como lo es la fantasía. No es de mis libros favoritos porque creo que le hizo falta espacio para poder desarrollarse (su trama de hecho ya está bastante limitada en cuanto a temas, va muy al punto, dado que es una novela corta y lamento que no haya tenido unas pocas de páginas más) y que quizá pudo haber abordado más las reflexiones que ya tiene (no le voy a pedir las que no tiene) con un poco más de espacio.

Aún así, es un buen libro, me gusta como está escrito y algunas cosas que plantea y por eso les recomiendo conocerlo. Los personajes principales, Guet Imm y Tet Sang brillan bastante y podemos apreciar que a pesar de ambos haber sido devotos de la Diosa tienen visiones diferentes sobre la vida y el existir en el mundo. Eso me gusta mucho: a pesar de lo corto, los personajes están bastante bien perfilados. Sentí que con más páginas hubieran sido todavía más humanos. Sigo muy interesada en lo que Zen Cho tenga para decirme de su mundo y sus visiones, así que seguiremos informando. (Y lean La novia de terracota).   

Fotografía de Zen Cho
Zen Cho

Me gustaría que libros como este fueran traducidos, porque si el contenido sobre identidades trans es poco en inglés, en español hay que buscarlo abajo de las piedras (apoyen a quien lo escriba en español). Quiero que escritores trans tengan también la oportunidad de punlicar fantasía (si eso desean) y escribir sobre sus visiones de la realidad y de lo que quieran. Quiero que haya más libros que exploren el wuxia (incluso en español). Quiero seguir leyendo a Zen Cho. Me pregunto que podrá hacer de tener suficientes páginas para construir sus mundos (y desearía que también lo hubiera tenido en este libro).