Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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jueves, 20 de enero de 2022

The Order of the Pure Moon Reflected in Water, Zen Cho (o identidades trans dentro de la fantasía)

Portada de The Order of the Pure Moon Reflected in Water

Sinopsis: Zen Cho returns with a found family wuxia fantasy that combines the vibrancy of old school martial arts movies with characters drawn from the margins of history. A bandit walks into a coffeehouse, and it all goes downhill from there. Guet Imm, a young votary of the Order of the Pure Moon, joins up with an eclectic group of thieves (whether they like it or not) in order to protect a sacred object, and finds herself in a far more complicated situation than she could have ever imagined. 

Este fue uno de los libros que escogí para el GuadalupeReinas2021, sobre autora disidente. Ya conocía a la escritora y ya sabía que le gustaba abordar la existencia de las disidencias desde la fantasía, ciencia ficción y considerar otras propuestas en la narrativa de la fantasía y ciencia ficción. Leí The Terracota Bride (ya publicado en español como La novia de terracota) para un maratón de lectura en 2020 y me pareció una propuesta bastante brillante e interesante. Por allí tenía sus asuntos y todo, pero en general me dejó con ganas de leer más cosas de Zen Cho. Ella es una autora de Malasia, joven, que usualmente aborda a personajes LGBT+ en distintos contextos. No me sorprendió que esta novela no fuera la excepción.

Voy a dividir un poco la reseña en temas para no hacerme bolas porque tengo mucho que discutir sobre ella, a pesar de ser un libro pequeñito. Quédense si les interesa, no hay spoilers, no más preguntas, pensamientos por ahí y en general cuestionamientos.

El rescate de la estética wuxia escribiendo en inglés 

Antes sólo había leído wuxia que se había publicado originalmente en chino, por autores cuya audiencia principal era china y que no te explicaban nada sobre lo que era el tema porque asumían que entendías las convenciones del género, los temas y el tipo de fantasía que escribían (repetimos: su audiencia primaria era china; los que leíamos traducciones llegamos ahí de pura casualidad). Ya conté un poco sobre el género en la reseña de Mo Dao Zu Shi, pero igual lo voy a retomar aquí antes de contarles un poco más sobre la historia. 

La palabra wǔxiá está compuesta los caracteres chinos wǔ 武 (marcial, militar) y xiá 俠 (caballero, vigilante, héroe). Es un general que en general se refiere a a héroes que entrenen en algún tipo de artes marciales o energía (que podríamos considerar en la línea de las historias de caballería, pero en otro punto del mundo). A veces se habla de cultivación (otra forma de ver el mundo, tal cual la magia, influida por el taoísmo), aunque Zen Cho no rescata eso del todo (sino que habla de magia, directamente, aunque una magia extraña, que definitivamente tiene influencias más alejadas de las europeas; pudo usar otros conceptos para introducirlos en el libro, pero quizá tomó ciertas decisiones considerando a quién quería que la leyera). Si a los bandidos, héroes improbables, que van de un lado a otro huyendo de problemas que ellos mismos causan o de la guerra que asola al pueblo en el que viven (de lo cual me hubiera gustado más contexto, pero ahorita explico por qué). 

La ilustración de portada es de Sija Hong

Después de haberme enfrentado a obras chinas donde el wuxia era lo normal, lo esperado y nadie te explicaba nada demasiado fue curioso ver la aproximación de Zen Cho a su estética, a sus convenciones y a todo. Por un lado, no me parecía como lo que ya había leído de wuxia y por otro no tenía forma de saber qué tanto de eso se debía a que Zen Cho estaba escribiendo de su visión como escritora de Malasia y qué tanto se debía a que estaba escribiendo del género en inglés (un idioma que quizá no tiene todos los términos exactos) para una audiencia que no conoce las convenciones del wuxia, ni su estética. Respecto a eso, creo que hizo un buen trabajo. Nos presenta a un grupo de bandidos que andan huyendo de todos a la vez, porque viven en un mundo turbulento (lo que nos ayuda a presentar a este grupo que anda de un lado a otro, como forajidos y a veces héroes inesperados) y a una antigua monja que sabe poco del mundo porque pasó años en un templo, enclaustrada, lo que permite que le expliquen el mundo: todo esto pasó desde que te fuiste, por eso ahora huímos. Mi única queja va respecto a que a pesar de haberlo puesto todo en un mundo turbulento y hablar abiertamente de las consecuencias de la guerra (lo que significa para los credos, para los templos, para las monjas, los monjes, para sus dioses), nunca la cuestiona más allá de eso. La ve como algo inmutable, a lo que los protagonistas deben sobrevivir. Entiendo quizá de donde viene la visión (you know: tercer mundo colonizado), pero también me frustra esa visión que no la cuestiona más allá de presentar lo que los personajes hacen para sobrevivir.

O quizá soy yo, que comparto la visión tercer mundo que sufre aún las consecuencias del colonialismo y quiero cuestionar la guerra y el despojo que causa. Desde las pequeñas visiones, como la que propone Zen Cho con el grupo de bandidos y sus estrategias de supervivencia, y también desde otras aristas: por qué las poblaciones acaban por rendirse ante ellas, por qué las comunidades acaban arrastradas a las guerras de los poderosos. Entiendo que quizá el libro no tenía espacio para tanto, pero siento que allí hay cuestionamientos que pudieron ser aprovechados. Me gusta mucho, sobre todo, cuando se habla de los credos y qué es capaz de hacer la gente para preservar sus reliquias y evitar el saqueo y el despojo. ¿Los instrumentos sagrados de los templos tienen un precio o pueden venderse, sólo para evitar su destrucción y su despojo? ¿Qué significa entregar lo que crees sagrado? ¿Qué significa protegerlo? Todas las preguntas andan allí en el libro y aplican no sólo a la historia del sur de asia, sino a muchas comunidades y poblaciones (por eso me interesaba tanto que se abordara un poco también en ese sentido, allí estaba todo, pero bueno, quizá no cupo y no voy a andar quejándome de un libro por lo que no tiene, sino poniendoel dedo en lo que sí).

Ilustracion de Victor Tan
Arte de Victor Tan

Por otro lado, me encanta que se use el wuxia para cuestionar justamente algunos de estos despojos, las conveciones narrativas de esa parte del mundo. Me parece simbólico y muy interesante (también me hace cuestionarme: ¿por qué hay lectores que se cierran ante estas propuestas cuando no se las explican masticado?, ¿por qué no nos esforzamos en comprender otros géneros y narrativas si no son lo que esperamos, a lo que la hegemonía editorial, gringa sobre todo, nos tiene acostumbrados? Tantas veces he visto que les cuesta abrirse a narrativas latinoamericanas (a mismas personas que nacieron en latinoamerica), que me pregunto qué ocurre con las narrativas asiáticas, árabes, africanas, a quienes he visto más de una vez ser criticadas por no parecerse a lo que los gringos nos hicieron creer que es un estándar. Por eso me gusta lo que está intentando hacer Zen Cho (aunque sospecho que igual pasó por un proceso de edición en donde se intentó hacer "sencillo de entender" todo este asunto). 

En fin, ahora vamos al otro tema del libro y al que yo creo que es centran en este análisis.

Las identidades trans dentro de la fantasía

Esto pone a llorar a los señoros que lloran porque de repente hay negros en mundos fantásticos o hay mujeres haciendo cosas (y no nomás siendo las damiselas en peligro). O porque resulta que hay gays o lesbianas, que dicen que nos queremos meter en todos lados. Me resulta alucinante todo eso porque hay muchos señoros como ellos escribiendo de hombres musculosos en fantasía, con las convenciones que a ellos les gustan. Realmente quienes escribimos de otras identidades y otras disidencias en la fantasía seguimos siendo muy pocos (y quienes nos tachan de querer adueñarnos del mundo tienen miedo de descubrir que, por una vez, no son la mayoría). Aún estamos experimentando con las posibilidades y con el lenguaje, con los mundos que queremos construir, con qué queremos en ellos y qué deseamos cambiar. 

Ilustración por JACK Ca
Arte de JACK Ca

Uno de los personajes principales de The Order of the Pure Moon Reflected in Water es un hombre trans. Así lo explicamos nosotros, al menos, en esta veta de la realidad. Se explica que en ese mundo siguen estando fuera de la norma, pero es más común, más aceptado. Que la Diosa sólo acepta mujeres en sus templos, pero deja que cada quien decida sí se considera suficientemente mujer como para entrar a ellos. Que otras órdenes, para hombres, también tienen las mismas políticas. Seguimos, pues, ante un mundo en su mayoría binario, pero en el cual se atisban otras posibilidades y se reconoce el experimentar con la identidad, el reconocer que es un viaje en algunos casos y que cada quien sigue un proceso distinto. El protagonista fue parte de una orden de monjas. Y después ya no. Y no importa. Puede pasar y ese mundo lo acepta. Da esa posibilidad. Tet Sang no quiere que sus compañeros sepan que fue una monja y teme no ser lo suficiente como para gustarle a alguno de ellos. Le conflictuan aun cosas sobre su identidad y sobre como lo ven los demás (aun desea salvar las reliquias de la diosa, pero ya no es justo que lo llamen hermana, porque no es una mujer), pero el mundo en el que vive es mucho más amable con sus dudas y tribulaciones que este en el que estamos parados. 

Ahora viene una de las cosas que más me interesan de este libro: ¿qué ocurre cuando al explicar las identidades trans estamos en un mundo cuyas explicaciones son diferentes y el lenguaje es diferente y el estigma no existe igual y no hay una diferenciación tan marcada? ¿Existirían las mismas palabras, las mismas expresiones? ¿Cómo nos adaptamos a esos lugares imaginarios donde el odio no se refleja de la misma manera que en nuestro mundo, hilando lugares donde justamente eso sea posible? ¿Qué cambios ocurren al nivel del lenguaje? No creo que fuera el propósito de Zen Cho marcarse una tesis al respecto o quizá experimentarlo tan a fondo (esta es una novela corta y por eso la trama va volando y a veces hasta da tumbos consigo misma) pero resultó mi ejemplo perfecto para hablar del tema: es lógico que en nuestros mundos imaginarios nos atrevamos incluso a cambiar el lenguaje con el que nos referimos al mundo, a la identidad, al explicarnos nosotros mismos.

Fanart de Tet Sang
Tet Sang, por exMakina.

No creo que haya una respuesta correcta aquí sobre cómo debamos hacer las cosas respecto al lenguaje. No me gusta la idea de que exista un instructivo de "cómo escribir personajes trans en fantasía" porque, bueno, las personas trans no son un monolito. Creo que más bien debemos dar cabida a estas narrativas, que empiezan a verse de las manos de autoras como Zen Cho, aunque siga sin ser suficiente: si les pido que me cuenten cuántxs escritorxs trans en fantasía conocen, quizá tengamos un problema. Cada vez son más, pero no reciben las mismas oportunidades que otros. Quizá muchos aborden el tema de maneras distintas, quizá otros no deseen abordarlo (lo que mencionaba en Leer la diversidad: se confina a ciertxs autorxs a temas únicos que tienen que ver con quiénes son y nada más), quizá comprendamos algunas visiones y otras nos cuesten más. Lo que más me interesa de todo este tema es pensar que también el lenguaje (con el cual jugamos en la literatura) nos puede dar otras pautas y otras posibilidades para hablar de las identidades trans. Otros mundos. Pensar en aquello que deseamos construir en nuestras realidades.

Conclusiones

Leer este libro me hizo reflexionar mucho. Me hizo reír porque la monja, Guet Imm, es un personaje graciosísimo. Me hizo pensar en la guerra, en lo que nos dejan el colonialismo. Me hizo pensar en cómo escribimos de las identidades de trans y todas las posibilidades que tenemos para hacerlo, especialmente en la ficción imaginativa como lo es la fantasía. No es de mis libros favoritos porque creo que le hizo falta espacio para poder desarrollarse (su trama de hecho ya está bastante limitada en cuanto a temas, va muy al punto, dado que es una novela corta y lamento que no haya tenido unas pocas de páginas más) y que quizá pudo haber abordado más las reflexiones que ya tiene (no le voy a pedir las que no tiene) con un poco más de espacio.

Aún así, es un buen libro, me gusta como está escrito y algunas cosas que plantea y por eso les recomiendo conocerlo. Los personajes principales, Guet Imm y Tet Sang brillan bastante y podemos apreciar que a pesar de ambos haber sido devotos de la Diosa tienen visiones diferentes sobre la vida y el existir en el mundo. Eso me gusta mucho: a pesar de lo corto, los personajes están bastante bien perfilados. Sentí que con más páginas hubieran sido todavía más humanos. Sigo muy interesada en lo que Zen Cho tenga para decirme de su mundo y sus visiones, así que seguiremos informando. (Y lean La novia de terracota).   

Fotografía de Zen Cho
Zen Cho

Me gustaría que libros como este fueran traducidos, porque si el contenido sobre identidades trans es poco en inglés, en español hay que buscarlo abajo de las piedras (apoyen a quien lo escriba en español). Quiero que escritores trans tengan también la oportunidad de punlicar fantasía (si eso desean) y escribir sobre sus visiones de la realidad y de lo que quieran. Quiero que haya más libros que exploren el wuxia (incluso en español). Quiero seguir leyendo a Zen Cho. Me pregunto que podrá hacer de tener suficientes páginas para construir sus mundos (y desearía que también lo hubiera tenido en este libro).

miércoles, 14 de octubre de 2020

Escritoras de fantasía | Femme Fantale 2020

Un día en una conversación de Telegram, una amiga me pasó un bingo de prompts y me dijo que era un maratón de lectura. Lo hizo con toda la intención de que yo decidiera hacerlo porque este maratón, el Femme Fantale, es bastante libre en cuanto a prompts (puedes mezclarlos como sea y hacer lo que sea) y está dedicado a leer mujeres que escriban fantasía y ciencia ficción. Mis meros moles, pues. Dicho eso, me uní y elegí algunas lecturas. No llené todo el bingo y junté varios prompts porque era un readathon de ocho días nada más, pero sí leí algunas cosas de las que quiero platicarles.

Además de los libros que menciono en esta entrada también leí El castillo en el aire de Diana Wynne Jones, la segunda parte de El castillo ambulante (para cubrir Europa, libro de antes del 2000 y libro de una serie), pero tengo otros planes sobre ese libro, entonces lo abordaremos después en el blog (ya verán, puede que me tarde, pero valdrá la pena). Así que, sin más que decir, vamos allá.

Auliya, Verónica Murguía

Sinopsis:  El encuentro de Auliya, una muchacha coja en trance de descubrir la magia blanca, y Abú al-Jakum, héroe joven que busca el mar, desencadena en este libro una conmovedora sucesión de portentos novelescos. Escrito con una prosa evocativa y precisa, Auliya, primera novela de Verónica Murguía, es al mismo tiempo un cuento filosófico y un relato fantástico que combina, con una asombrosa naturalidad, la erudición arábiga y el temperamento narrativo. Esta novela, leyenda del amor y el desierto, presenta el trueque de los poderes más sugestivos y tiernos de la imaginación: el agua y la tierra, la pubertad y el valor, el reino animal y los genios malignos, la búsqueda y los caminos del aprendizaje. 

Después de leer El fuego verde, libro de Verónica Murguía que me maravilló muchísimo, decidí que tenía que leer Auliya. Nada más el título me evocaba a Las mil y una noches y esa obra es una de mis lecturas intermitentes (mi mamá sabe en qué noche voy, es de las lecturas que son para siempre y por siempre) desde que tengo la edición que más tarde sacó Atalanta en el kindle. Conforme lo iba leyendo más me iba convenciendo de que Verónica Murguía estaba expresando su amor por Las mil y una noches entre las páginas de Auliya; para no quedarme con la duda, busqué a ver si ella misma había dicho algo al respecto. Habla de Auliya como una obra ambientada en una Edad Media conjetural, en el desierto, en el Magreb árabe (apunte al margen, esas historias me gustan mucho y es por ello que un libro que SÍ me gusta de Laura Gallego, para variar, es La leyenda del Rey Errante). Dice la propia Verónica Murguía en una entrevista que pueden leer aquí:

Quise escribir La noche mil dos porque Las mil y una noches me abrió un universo que aún no se agota para mí, pero luego me enteré que existe una novela formidable que se titula así, de Roth. [...]. En ese libro quise hacer una exploración del legado árabe que hay en el español, de los centenares de palabras que heredamos de ellos, de la extraordinaria  complejidad  de esa cultura y  de un paisaje tradicionalmente asociado con la revelación y el espíritu: el desierto.

 Auliya es una historia maravillosa de una mujer que puede escuchar a los animales y tiene una relación muy interesante con el agua (en un lugar donde las lluvias son un milgaro). Cuida de un hombre al que salvan de un djinn en su aldea y sueña con la playa, un lugar que quiere conocer. Todo en el libro evoca a Las mil y una noches, algo que reconocerán si se han acercado a la obra. La novela es un viaje, tanto en el interior de Auliya como en el exterior. La personaja sufre varias transformaciones a lo largo de la novela. No me es tan entrañable como Luned de El fuego verde, quizá, porque me identificó más con Luned en otras cosas, pero Auliya es igualmente impresionante y una de las cosas que más me impresionó del libro fue su determinación.

Aprendió el nombre de las constelaciones. El cielo se convirtió en un tapiz de luces, lleno de espadas, guerreros y dragones que se movían en una danza infinita. Auliya, analfabeta, leía el gran libro del mudo. Lo hacía con mucha concentración y nada podía distraerla.

Murguía escribe con un lenguaje muy poético que a mí me encanta (luego eso no está tan bien visto porque ahora hay una tendencia a ponernos Marie Kondo con el lenguaje, pero voy a ignorar esa tendencia amablemente) y nos regala, desde Latinoamérica (algo que es indudable, pues aun hablando del Magreb árabe, escribe desde aquí) una obra de fantasía impresionante. Definitivamente es una autora que me encanta tener en mis referentes. Como nota, este libro cumplía con la consigna de Norteamérica y libro único. 

The Terracotta Bride, Zen Cho

Sinopsis: In the tenth court of hell, spirits wealthy enough to bribe the bureaucrats of the underworld can avoid both the torments of hell and the irreversible change of reincarnation. It's a comfortable undeath … even for Siew Tsin. She didn't choose to be married to the richest man in hell, but she's reconciled. Until her husband brings home a new bride.Yonghua is an artificial woman crafted from terracotta. What she is may change hell for good. Who she is will transform Siew Tsin. And as they grow closer, the mystery of Yonghua's creation will draw Siew Tsin into a conspiracy where the stakes are eternal life – or a very final death.

Una de las grandes desventajas de buscar fantasía es que se traduce poca. Y se traducen un exceso de gringadas al año porque esas venden más que autores desconocidos de otras partes del mundo. Zen Cho es originaria de Malasia, aunque vive en Reino Unido. The Terracotta Bride es un libro muy pequeñito (una novella de apenas poco más de diez mil palabras) en los que habla del inframundo y la muerte. Su estética me pareció maravillosa y, buscando en goodreads, encontré que había quien había catalogado el libro también dentro de la ciencia ficción (con el asunto de la novia de terracota es comprensible). El asunto de las hibridaciones me parece muy interesante de abordar porque ambos géneros me gustan, pero ambos géneros tienen muy marcadas sus estéticas y son hermanos, nada más. Hibridarlos es difícil y muchas veces esas hibridaciones son muy raras: historias de ciencia ficción con una bruja que sale dos líneas y ya te dicen que hay fantasía, historias de ciencia ficción que en vez de fantasía, son más híbridos del realismo mágico (que es maravilloso y lo que sea, pero ustedes me entienden). En fin, creo que Zen Cho hace un gran trabajo sobre eso y su estética definitivamente salió de la fantasía y el folclore de Asia del este y del sur (especialmente del primero).

"This time, let us hope you will get to be old," she said. "It is great suffering to know youth only".

Es una lástima que no este traducido, pero si leen en inglés definitivamente lo recomiendo. Me movió muchas cosas por dentro su manera tan sútil de hablar de amor, pero tan presente en cada una de sus líneas. Cuando comienza puedes no saber muy bien a dónde va, pero poco a poco te va enredando entre sus páginas y cuando te das cuenta, empiezas a entender el amor entre los personajes, el destino, sus vidas en el inframundo y la reencarnación. 

Es la primera obra que leo de esta autora (para esto me sirvió este maratón, sobre todo) y creo que estaré atenta a ver si alguno de sus otros libros me llama la atención. Descubrir nuevos escritores es algo que me apasiona y me hace leer cosas diferentes siempre. Les recomiendo The Terracota Bride si les gustan las historias de amor sutiles que te envuelven entero, las historias sobre lo que ocurre después de la muerte y el inframundo. Como nota, lo leí para Asia y LGBT+.

Raybearer, Jordan Ifueko

Sinopsis: Tarisai has always longed for the warmth of a family. She was raised in isolation by a mysterious, often absent mother known only as The Lady. The Lady sends her to the capital of the global empire of Aritsar to compete with other children to be chosen as one of the Crown Prince’s Council of 11. If she’s picked, she’ll be joined with the other Council members through the Ray, a bond deeper than blood. That closeness is irresistible to Tarisai, who has always wanted to belong somewhere. But The Lady has other ideas, including a magical wish that Tarisai is compelled to obey: Kill the Crown Prince once she gains his trust. Tarisai won’t stand by and become someone’s pawn—but is she strong enough to choose a different path for herself?  

Este libro me dejó con curiosidad de ver qué escribe Jordan Ifueko después. Ella es una escritora de origen nigeriano, así que este libro, fue, obviamente, mi lectura para África. Raybearer es un libro de fantasía épica en un mundo donde conviven varios reinos inspirados en diversas culturas (desde el mapa que tiene que yo olvidé puedes ir adivinando las influencias de Ifueko). La protagonista, Tarisai, es la hija de una mujer misteriosa que tiene una misión para ella y un djinn. (Lo segundo definitivamente me interesó bastante). Mientras estaba leyendo sentía que había cosas que podían desarrollarse un poco más o que había relaciones a las que la autora parecía no darles tanto peso (entiendo que en un libro el espacio es limitado, pero la relación entre Tarisai y el futuro emperador siempre me pareció que necesitaba más énfasis que otras cosas...; eso, por supuesto, siendo una apreciación personal). De todos modos, me pareció lo suficientemente interesante como para poner el ojo en la autora.


Hay un tema que quiero aprovechar para remarcar. Mientras lo estaba leyendo (y después de leerlo) busqué algunos reviús en goodreads para darme una idea en general de qué recibimiento había tenido el libro (hago eso a veces, nada más por ver si mi opinión es la general o ando por fuera) y me sorprendió que estuviera teniendo tan buen recibimiento (para bien) pero me sorprendió todavía más que los reviús se quedaran tan... en la textura. Sí, el worldbuilding del libro es muy interesante; si, el sistema de magia también; sin embargo, pocos pasaban de ahí. Pocas discusiones en torno a los personajes o la trama. Al final, eso me deja pensando que a veces hay personas que valoran mucho más la decoración (que en este libro es muy buena, pero también los personajes tienen muchas cosas sobre las que hablar) que las tramas y los sentimientos que nos trata de transmitir un libro.

Si bien sentí que algunas relaciones entre los personajes les faltaba mucho trabajo y que había puntos de la trama que había resaltado más, me pareció muy interesante la manera en la que Jordan Ifueko escribe de de Tarisai y su mamá. Creo que es una de las cosas más complicadas del libro y lo que más rescato de todo (puesto que el descenlace no cierra demasiado, está hecho con miras a una secuela). Si tienen interés en la fantasía épica africana, podría ser un buen libro para echarle el ojo.

Los cuatro de Alera, Márgara Averbach

Sinopsis: Ese año, los magos nuevos eran cuatro, y Cuatro que darían que hablar, según se decía. No era casualidad. En Alera, nadie creía en las casualidades. Por eso todos estaban tan preocupados en la aldea: la crisis tenía que ser grande para que los Otros y el Bosque eligieran como magos a todos y cada uno de los hijos de los perdidos: Emelda, Lunte, Zana y Damla, una magárbol.

Finalmente, llegamos a un libro por el que hice una odisea completa para conseguirlo. Tras el cierre de SM Argetina, varios libros de Márgara Averbach quedaron en el olvido más absoluto. Lógicamente, no había ninguna manera legal de conseguirlos en plataformas digitales, la biblioteca no los tiene (porque no se editaron en México, hasta donde tengo conocimiento), y el mundo pirata tampoco (sí, increíblemente, no todo se consigue allí, amigos). No les voy a contar la odisea que hice para conseguirlo y poder leerlo, pero sepan que lo conseguí gracias a la solidaridad de las redes entre lectoras. El caso es que pude leerlo.

Adoré conocer a los cuatro, pero sobre todo a Damla, la magárbol. Me resultó un personaje entrañable de entre todos los que componen el libro y sus pasajes, cuando se habla de la transformación y de los árboles, me resultaron especialmente poéticos. Encuentro que son muchos los autores latinoamericanos que al escribir fantasía rescatan un lenguaje muy poético y me encanta que eso ocurra, sobre todo en la literatura infantil y juvenil, donde a veces hay una creencia (muy dañina) de que los niños no entienden "palabras difíciles" y hay que escribir cosas sencillas de comprender.

Damla se estremeció dentro del Árbol. Había visto el todo y sabía que esa mancha no podía ser la única. Encontró otras del otro lado del mundo, en el Collar de Perlas, y más allá todavía, en el Otro Extremo, que jamás había visitado nadie de la Gran Isla. Los ruidos no se parecían entre sí, pero la marca que dejaban sobre el mundo era siempre la misma: una marca de vacío que bloqueaba las conversaciones, los contactos y los espacios. Un extraño lugar sin puentes.
Apenas entendió eso (entonces, o antes, o después: para los árboles el tiempo es redondo), una parte de ella, la parte diminuta que todavía era Damla, se dio cuenta de que había empezado a comprender los infinitos idiomas de los Árboles.
Era magárbol.


Los cuatro de Alera fue un libro que me dio mucho gusto leer. Me pasa muy seguido con quien escribe fantasía desde Latinoamerica, porque uno se encuentra con unas visiones diferentes a las que vienen de Europa. Se alimentan de la tradición fantástica más clásica, pero también aportan su propia visión. Definitivamente en algún momento seguiré leyendo los libros de Averbach, puesto que estoy muy interesada en sus historias. Si les gustan las narraciones colectivas y poéticas: se los recomiendo (si es que pueden encontrarlo, si no, pues ya saben que me pueden escribir a mi correo, aquí rescatamos autoras para que no caigan en el olvido). A ella la leí como libro de sudámerica, nota.