Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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jueves, 21 de enero de 2021

Todo mal con Ten Count de Rihito Takarai

Sinopsis: Tadaomi Shirotani es un joven hombre que sufre de misofobia, por lo que intenta evitar entrar en contacto con la suciedad y los gérmenes. Un día, su camino se cruza con el de Riku Kurose, un psiquiatra que tras contemplar la gravedad de su caso se empecina en curarlo y librarlo de su fobia, una obsesión que atormenta cada aspecto de su vida cotidiana. Shirotani decide aceptar la oferta y comienza su terapia con Kurose, sin saber que su relación pronto se profundizará a una mucho más íntima que la de doctor y paciente. A medida que su relación con Kurose avanza, Shirotani deberá lidiar con su conflictivos sentimientos y enfrentar sus temores. 

TODO MAL. Mayúsculas, que en el lenguaje de la internet, significa que uno está gritando. Le puedo agregar infinitas exclamaciones a cada lado y, además de ser un horror de la estética, seguiría sin ser suficiente para expresar lo que siento por este manga. No hay una sola cosa que terminara bien. Ni siquiera media. Para haber sido más feliz no tuve que haber gastado unas cuantas horas de mi vida en él. Pero ya está, ya las gasté. Ahora soy una advertencia andante, en color neón, que dice que Ten Count no me gustó y que cada uno lo lee bajo su propio riesgo. O mejor: no lo lean. Pero como aquí no somos prescriptivistas, pueden hacer lo que quieran. Esta entrada-reseña-crítica-destrozo es una lista. Así es más fácil ordenar por qué todo mal.

1. La primera nota de la mangaka dice algo así como que espera que los lectores no lleguen buscando un romance muy rápido a Ten Count, engañados por las portadas (que enseñan mucha piel de dibujitos de hombres guapos en 2D). Tengo leves esperanzas. Al final, las portadas tienen razón.

Kurose y Shirotani

2. Hay muchas maneras de abordar una relación entre un terapeuta y alguien a quien pretende "curar". No puedo hablar de terapeuta/paciente porque todo ocurre fuera de un consultorio a terapia convencional (supongo que para evitar abordar aún más conflictos éticos que sería interesante abordar si uno realmente quiere escribir cosas tan chungas), pero sí de algo que se le acerca mucho. Como dije, hay muchas maneras, Ten Count no es una ellas. [Inserte momento de Nea mirando al vacío, preguntándose por qué a la gente le llaman este tipo de relaciones de poder presentadas como el culmen romántico de algo cuando bien podrían ser presentadas simplemente como las cosas chungas, complicadas que son]. Kurose es probablemente el peor terapeuta del mundo. Su única dimensión como personaje es ser un emo por motivos no claros y un manipulador.

3. Shirotani tiene algún intento de desarrollo sobre su misofobia. No llega a ninguna parte.

4. Seme y uke no son personalidades

5. Si no saben los términos anteriores, tampoco son personalidades ni top ni bottom, ni activo ni pasivo. No es una personalidad en qué posición le gusta estar a alguien mientras coge. (No hablemos de la versatilidad, eso es muy avanzado para un manga yaoi con todos y cada uno de los vicios del género).

6. Siguiendo en lo mismo, seme y uke tampoco se refieren a quien es el hombre y quien es la mujer de una relación, aunque este manga parece creer que sí. Esa es, de hecho, una idea muy misógina. Cuando hay dos hombres en una relación, hay dos hombres y punto. (Y cuando hay dos mujeres, pues lo mismo, hay dos mujeres). Enfrascar a las relaciones homosexuales en los peores patrones hetero que se les ocurran es, a estas alturas de la vida, mala narrativa. Y lo era también en el 2013, cuando Ten Count empezó a serializarse.

7. Este manga no entiende de consentimiento. Ojo, hay una diferencia entre "los personajes no entienden de consentimiento" y lo que yo estoy diciendo. Seamos más claros: el subtexto no entiende de consentimiento; la autora no entiende de consentimiento

7.5. Para clarificar el punto anterior: decirle a alguien "de todos modos querías", cuando ya pasaron las cosas y que el otro diga que sí (medio por manipulación) no es consentimiento. El consentimiento tiene que ser explícito. En cualquier práctica sexual. 

8. El abuso sexual no es romántico. Tampoco es sexy. No acabo de decidir qué es lo que este manga cree que es, pero está entre esas dos cosas. Es probable que, si intentan leerlo, deseen aventar el tercer y el cuarto tomo por la ventana. Comprensible. Yo lo haría, de tenerlo. Lo quemaría: tener este manga me parece una tragedia. Imaginen una plantita feliz convertida en semejante mierda, debe vivir una vida muy trágica.

9. La manera en que este manga trata el abuso sexual dentro de una relación carece de sensibilidad alguna. Bueno, la manera en que lo trata, en general. 

10. ¿Por qué [y estoy implorando a todos los dioses en los que no creo] hubo una época en el yaoi en el que todo tenía abuso sexual? ¡¿POR QUÉ?! Peor es que Ten Count sea de esas cosas y que yo lo haya leído.

11. Quiero estrellar a Kurose contra un vidrio.

12. Quiero alejar a Shirotani de Kurose, cueste lo que cueste.

13. Las relaciones tan enfermizas como esta, donde hay una clara relación de poder muy parecida a la de un médico y un paciente no son románticas. El subtexto de este manga no está de acuerdo conmigo e intenta convencerme de que lo son. Yo le grito de vuelta. Todo el mundo tiene derecho a tratar el tema que quiera en sus obras. Incluso temas oscuros y desagradables. Lo que tiene crimen es creer que el abuso sexual es romántico o hablar de él con una completa falta de humanidad o sensibilidad y eso es lo que hace Ten Count.

Listo, ya acabé. Trece puntos, espero muy convincentes, de lo que pasó por mi cabeza mientras estaba leyendo Ten Count de Rihito Takarai. En resumen, esta entrada es un poco desquite por el tiempo que pasé leyendo el manga. Son varios tomos (creo que seis) que giran en torno a la supuesta relación romántica (que ya vimos que muy romántica no es) de los protagonistas. Les recomiendo mantenerse alejados, pero bajo su propio riesgo. Yo cumplo con contarles mi opinión y avisarles que hay abuso sexual en este manga que no es muy agradable de leer (una advertencia de ese tamaño y por estos motivos no la considero spoiler). Si quieren leer relaciones entre hombres, hay cosas mejores en manga.

sábado, 1 de marzo de 2014

Fuego y acero, o el por qué ni siquiera pasé de la página 50

Esto no es una reseña, de ningún modo, pero siento que debo dar una explicación por ni siquiera ser capaz de terminar el libro. Lo conseguí gracias a eBookTours, y bueno, fue una decepción muy grande. 

Sinopsis: La casa Horwing, soberana del Reino de Nirala, tiene un lema: No hay más derrota que la rendición. Cuando Ioren el Rojo, uno de los líderes de los Hombres del Mar, es capturado y conducido a la justicia del Rey, el príncipe Driadan decide tomarle como esclavo en un arrebato de orgullo y envidia. Este hecho desencadenará drásticos sucesos que cambiarán para siempre la vida de Driadan, embarcándole en un periplo a lo largo del continente en pos de la venganza y la supervivencia. El lema de su familia será puesto a prueba cuando deba enfrentarse a un mundo crudo y salvaje… junto a la persona que más odia. En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino.

Advertencias: Esto spoilea todo el principio del libro.

Primero, debo decir que si algo me sorprendió fue la cuidada pluma de Hendelie, y el inicio de la novela empezaba tan fuerte que creí que sería bastante buena. Además, por supuesto, quería ver como desarrollaba el romance entre Ioren y Driadan, que me llamaba la atención... y allí es donde empiezan las pegas. En el momento en que Driadan lo toma como esclavo, supe que no iba a ser fácil y esperaba un desarrollo paulatino, ver como los personajes evolucionaban y, bueno, escribían su historia.

El principio me gustó, la manera en que presenta  Driadan, en que su padre llega a anunciar una victoria, como, uno por uno, los prisioneros son ajusticiados y, finalmente, hasta que Driadan toma a Ioren como esclavo, para no concederle el placer de una muerte rápida.

Sin embargo, tuve severos problemas al encontrarme con que, en los primeros capítulos, los dos personajes me recordaban a unos estetreotipados seme y uke de cualquier manga o light novel yaoi. Siempre he hecho notar mi desprecio ante tales tramas por encontrar que el uke es siempre algo así como una mujer con pene. Una mujer en apuros... Me recuerda que muchas de las chicas que leen yaoi lo hacen porque quieren leer sexo, como si un romance entre dos hombres fuera... bueno, sólo sexo.

Entonces respire hondo y me armé de paciencia, pensando que, quizá mejoraría.

Hasta llegar a la violación.

Las violaciones son una de las pocas cosas que no leo bajo ningún concepto, a menos de que la trama las justifique, pero... ¿en el capítulo cuatro o cinco? ¿En serio? Me niego a creer que lo que pasó allí fue "hacer el amor". Simplemente hubo una violación. En serio, si se odian, si no se soportan, ¿no sería más lógico golpearse? ¿Pelear? ¿En qué mundo uno se vuelve provocador y contonea las caderas para derrotar al enemigo mientras este le muerde todo el cuerpo? ¿En qué mundo?

Me da lo mismo que sea ficción, pero la escena me dejó mal sabor de boca y fue ahí cuando supe que no iba a seguir. Que no me importaba lo que hubiera en las páginas siguientes, que la autora escribiera muy bien, y que los personajes tuvieran un carácter muy bien formado y delimitado. A mí esa escena me pareció una simple escena de masturbación para mentes femeninas con fantasías muy equivocadas, un acto bastante vejatorio y que ni en este mundo, ni en el mundo en el que transcurre la historia, tiene sentido o lógica para mí.

Como bien dije, esto no es una reseña