Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain

miércoles, 19 de febrero de 2020

La fosa de agua: los feminicidios en el río de los Remedios, Lydiette Carrión

Sinopsis: Este libro documenta las desapariciones de al menos diez adolescentes - todas estudiantes, con el futuro por delante - en la zona de Ecatepec y Los Reyes Tecámac, en el Estado de México. Lydiette Carrión narra con vértigo la odisea de los padres para encontrar a sus hijas; la precariedad de las investigaciones, realizadas por un sistema policiaco laberíntico, corrupto, criminal y altamente ineficaz, y la estigmatización que sufren las víctimas aún en la muerte. Al final, las autoridades vincularon varias de las desapariciones a Erick Sanjuán Palafox, alias el Mili, y sus cómplices, capturados en 2014 y acusados de feminicidio y narcomenudeo tras un proceso lleno de irregularidades. Aunque este caso confirmó, por la juventud de los victimarios y la brutalidad con que violentaron a la única joven de la que se ha podido esclarecer con certeza su destino, que estamos ante una crisis humanitaria de grandes proporciones, muchas dudas aún prevalecen: ¿cuántas de las desapariciones, de los feminicidios, pueden atribuirse a la banda del Mili? ¿Será que este caso sacó a la luz la evidencia de un tipo de crimen organizado más sádico y voraz? ¿Quién está detrás de las desapariciones que todavía ocurren en la zona?

Miren, llevo desde noviembre mentalizándome que quiero hacer una entrada sobre este libro y como que todavía no me cae el veinte, así que aquí estoy, escribiéndola de todos modos. Ya qué. Cuando leí el libro el número de feminicidios diarios en el país todavía era de nueve. Hoy nos enfrentamos a diez y medio (corrección unos días después, ya son once). Así que no creo que exista algún momento adecuado para hablar de este libro, así que da igual si lo hago hoy o mañana o pasado, total, en algún momento tengo que hacerlo. Así que vamos al asunto.

Este libro fue la lectura conjunta de Noviembre de Librosb4tipos y créanme que es un libro que agradezco haber leído con compañía. Si no me hubiera quedado yo sola con toda mi tristeza sin saber qué hacer.

Escribí hasta la última frase de allá arriba el día que salió la noticia de Ingrid Escamilla. Y luego dejé de escribir porque no sabía que decir. Yo siempre digo en modo self deprecating que vivo en la tierra del feminicidio (y es cierto, en el Edomex tenemos el nada honroso récord) y que es obvio que estoy harta. Vivo harta de muchas cosas. De la indolencia del estado, de la doble moral de la sociedad, de la rapiña de los medios que deciden cuáles casos se vuelven virales y por qué (pista: siempre es porque el morbo es muy fuerte o por qué simple y sencillamente, es una manera de conseguir dinero), del centralismo, de... todo. Más o menos de todo. En fin, ahora sí vamos a hablar del libro.

Lo leímos en Librosb4tipos e hicimos un hangout (lo insertaré al final de la entrada). Es ese hangout al hablar de qué trataba el libro dije algo así como "es el caso de El Mili Palafox, del que quizá hayan oído...". Pasó en Los Héroes Tecamac, Estado de México. En el Estado de México (al menos algunas áreas) se supo porque las autoridades usaron ese caso para darse cuarenta golpes de pecho de que estaban haciendo algo. Y luego una de mis amigas dijo que le llamaba la atención que yo dijera que era un poco conocido porque ella jamás lo había oído. Luego se me olvida que el resto del país no conoce las caras, ni los nombres, sino sólo la estadística que azota al Estado de México y, si acaso, algunos de los municipios donde existe la "alerta de género" (para lo que sea que sirva).

Lydiette Carrión recupera las historias de varias mujeres desaparecidas en el Estado de México, de sus familias (especialmente de sus madres, que las buscan en todas partes y en las fotografías de las SEMEFO) y de sus amigos. Es uno de los relatos más humanos que he visto sobre el tema y que recuerda que las mujeres a las que matan son más que un número y una cruz en un mapa que no deja de acumularlas. También recuerda como nunca ninguna es una "buena víctima". Todavía muertas las mujeres se enfrentan a un proceso de revictimización.
En este país de fosas clandestinas, de mujeres desaparecidas, tragadas por la tierra, de niñas de 14 años descuartizadas y arrojadas en el canal, o de 13 años desmembradas y enterradas junto a las vías del tren, en esta región de violencia sexual impune, no hay verdad, hay versiones.
¿Qué es lo que se dice de las mujeres? Igual y recuerdan toda la información no pertinente al caso que salió a la luz cuando encontraron muerta a Lesvy Osorio (porque fue un caso muy mediático) que buscaba culparla de su propia muerte (es más, pasaron meses y creo años antes de que se investigara como feminicidio en vez de como suicidio). Así pasa con muchas de las chicas que están entre las páginas de La fosa de agua. No importa si es verdad o no, hay miles de versiones: "tenía muchos novios", "consumía droga", "no era tan buena como parecía" que se dan por ciertas y ayudan a ese intento de justificar por qué a las mujeres las matan (y suman a esa dicotomía de que matan a las "malas mujeres", como bien dice Una en Una entre muchas). Y luego eso también ayuda a que las mismas autoridades digan: "se fue con el novio a Acapulco", "seguro se escapó", "ay, señora, si su hija fuera tan buena la andaríamos buscando en las iglesias".
   
  
Convierten la vida privada de las mujeres en un espectáculo mediático con tal de culparlas a ellas de que las hayan asesinado. "En algo han de haber andado", se oye por todas partes.
—Señora, ¿sabe que su hija tiene relaciones sexuales con su novio?
—Señora, es que parece ser que su hija ha llegado a fumar marihuana.
—Si su hija fuera tan buena, la tendríamos que buscar en las iglesias —llegaron a decir.
Y como siempre pasa, también, los policías parecían no ver que fuera una estudiante destacada, deportista, que estuviera aprendiendo música, que tuviera una buena relación con sus padres y su hermana, que tuviera buenos amigos y un novio que la amaba. Ninguna víctima es una buena víctima.
Además, a todo el horror se le suma la indolencia de las autoridades que con tal de dar carpetazo entregan cadáveres (o pedazos) que no corresponden, vinculan a chivos expiatorios a los casos (como en el caso de Palafox y los adolescentes vinculados a la desaparición y feminicidio de Bianca Edith Barón Cedillo a los que intentaron hacer responsables de decenas de desapariciones con tal de no seguir removiendo la mierda que son las desapariciones en el Estado de México). Total, aceptar que había más responsables hubiera obligado al gobierno a aceptar que no era una sola banda, sino que llevamos años asediados por múltiples bandas de tratantes, feminicidas y cuánto horror se les ocurra.
A lo largo de los siguientes años, a los adolescentes detenidos se les mostraron fotografías prácticamente de todas las personas desaparecidas del Estado de México. Ellos creían reconocer a algunas de ellas. O quizá ya aceptaban cualquier crimen por aburrimiento o por tratar de conseguir un favor por parte de la fiscalía. Quién sabe. El hecho es que por medio de esas declaraciones informales se les ha investigado por desapariciones ocurridas, por ejemplo, en Ciudad Nezahualcóyotl y en Tizayuca. Familiares de víctimas de otros municipios y otros tiempos han debido agotar tiempo investigando la probable responsabilidad de la banda del Mili.
Y, lo que es peor, después del Mili siguieron desapareciendo muchachas.
   
Lydiette Carrión
Esta entrada no es una reseña tal cual. Es más bien una petición para que busquen este libro y lo lean. Si pueden comprarlo, háganlo; si saben en que biblioteca está, léanlo allí (y díganme, me encantaría saber); si no pueden comprarlo, escríbanme a mi tuiter; si no viven en México y no se edita en donde viven, mismo caso. Sólo léanlo. Como sea. Léanlo porque no todos los días alguien voltea a ver al Estado de México y cuenta la historia de las cosas que pasan aquí. Casi todo el tiempo somos un estado, tierra de nadie (no es cierto, tierra del PRI), donde los chilangos no saben muy bien qué hay, salvo transporte culero y gente que pasa dos horas en el tráfico para ir a estudiar y trabajar (y las piramides de Teotihuacán, claro). Léanlo y, no sólo eso: volteen a vernos. Apoyen la descentralización de la protesta. Volteen a vernos, porque somos el resultado de gobiernos indolentes, de desidia de las autoridades (y es que, ¿por qué habríamos de esperar algo de ellas a estas alturas?) y de horrores diarios que acaban despojados de nombre, edad y vida y se convierten en un número en una estadística que crece y crece y crece.

Y volteen a las mujeres, porque si están hartas no es por nada. Esta no es una entrada fácil de escribir y llevar meses posponiéndola es parte de ello. Pero quiero hablar del libro porque quiero hablar de mi estado. De aquí soy y aquí vivo. Volteen a verlo.

Si quieren ver el hangout de Librosb4tipos lo encuentran acá:

martes, 11 de febrero de 2020

Crecer, Ichiyō Higuchi | Reseña

SinopsisCrecer (Takekurabe), obra cumbre de Higuchi Ichiyō y bajo cuyo título recogemos una selección de los mejores y más conocidos relatos de esta delicada autora (En el último día del año, Nubes que se esfuman, Aguas aciagas, La decimotercera noche), narra la historia de dos jóvenes adolescentes, Shōtarō y Nobu, y de sus respectivos sentimientos hacia la misma muchacha, Midori. El relato podría pasar por una simple historia juvenil centrada en un triángulo amoroso de adolescentes, mas las relaciones entre los protagonistas y su camino hacia la madurez vienen fuertemente marcados por el lugar donde se desarrollan sus vidas: el barrio de Yoshiwara, el único distrito de placer autorizado en la ciudad de Tokio. Así, la sutil y refinada prosa de Ichiyō nos aproxima a los momentos finales de una inocente infancia que dirige sus pasos de manera inexorable hacia el mundo adulto y su cruda realidad
   
Si siguen mi tuiter (@NeaPoulain) saben que en los últimos meses estuve leyendo un manga llamado Bungō Stray Dogs escrito por Kafka Asagiri e ilustrado Sango Harukawa (me la pasé todo diciembre buscando si eran hombres o mujeres para poder categorizar mis lecturas y todavía no me queda claro porque por lo que sé son personas extremadamente privadas). Bueno, el caso es que el manga en cuestión usa como inspiración para sus personajes a escritores. Muchos clásicos japoneses (en su mayoría), aunque hay algún arco sobre los americanos y otro sobre los rusos. Ichiyō Higuchi es una de ellas y la única que, en la vida real, es mujer (cosa que no me extraña, porque estuve buscando más de su misma generación y es un club de Toby muy bonito, como casi todo el panorama literario mundial de finales del siglo XIX). 
  
La cosa es que, por supuesto, antes del manga yo nunca había oído una sola palabra de Ichiyō Higuchi. Ni media. No es de extrañar considerando que hay muchas escritoras olvidadas en el mundo y libros que nunca se traducen o se reeditan. El caso es que la leí y me tocó profundamente. En Crecer, único libro que encontré en español (y que al parecer compila gran parte de su obra) hay varias historias cortas que abordan la situación de las mujeres en Japón durante la época en la que vivió la escritora. Además, en sus últimos años vivió cerca de un barrio rojo, así que escribió sobre la vida de las cortesanas (no las geishas) y créanme que lo que me encontré en uno de los relatos de Crecer fue una historia mucho más humana y empática que cualquier cosa que haya escrito la gente blanca del siglo XX y XXI sobre las geishas (y sí, estoy mirando a Memorias de una Geisha en particular).
  
Pero primero les voy a hablar de Ichiyō Higuchi. En Japón es mucho más conocida que en el mundo occidental. De hecho, es la cara que aparece en el billete de 5000 yenes. Su literatura estaba basada en modelos japoneses y no occidentales y, además, es muy reconocida por su uso del japonés clásico. Esto vuelve sus obras poco accesibles, puesto que no mucho ha sido traducido al japonés moderno y ya no digamos traducido a otros idiomas. De hecho, aunque los japoneses me gustan mucho, siempre me pregunto qué tanto se perdió en la traducción (aunque hay traducciones maravillosas, no hay duda). Es conocida como la primera escritora reconocida en Japón en los tiempos modernos, vivió durante la era Meiji de 1868 a 1912 (apenas vivió 24 años) y tiene una influencia enorme en la literatura japonesa.
   
   
Higuchi, como muchas escritoras antes que ella, se volvió escritora para poder mantener a su familia (su madre y su hermana). Fue un poco reconocida en vida (cosa de la que no cualquiera puede alardear) y se convirtió en una de las escritoras más influyentes de Japón muy rápido. Por todo eso, me pareció una pena que fuera tan poco conocida en este lado del planeta. De hecho, me enteré de todo cuando busqué a ver si tenía más libros y me di cuenta de que su obra era muy poca. Pero bueno, ahora sí, a hablar de la escritura de Ichiyō Higuchi.
   
Mi historia favorita fue la primera. Es un coming-of-age de varios adolescentes centrado alrededor, especialmente, de Midori, una joven cuya hermana es una cortesana. Me encantan este tipo de historias, que se revuelven alrededor del miedo a crecer, a cambiar, como lo hace Midori. Me recordó un poco a Frankie y la boda de la increíble Carson McCullers, aunque más bien es una historia que contrasta (Frankie quiere ser mayor, tiene prisa). Si bien el estilo no es similar (Carson McCullers es muy representativa de la literatura norteamericana de mediados del siglo XX) ni parecido, la atmósfera en torno a las dos adolescentes tiene similitudes: todo lo que se espera en una y otra sociedad de las señoritas y cómo encajan en esos moldes rígidos que les da su entorno
   
Monumento a Ichiyō Higuchi en Japón
En el libro también se narra la historia de una mujer casada "por encima de sus posibilidades" (expresión que odio, pero que es el centro de todo el relato porque su esposo la desprecia por ser de un origen más humilde aun cuando fue él quien le rogó que se casara con ella) que se está debatiendo sobre divorciarse o no y lo que eso implica (abandonar a su hijo). Todos los relatos de la escritora están escritos desde los ojos y los anhelos de las mujeres. Este libro es otra de las innumerables pruebas que existen para demostrar que las mujeres siempre han escrito, incluso cuando eran una excepción y no una regla, y para demostrar que siempre han escrito sobre la vida de las mujeres. Mi segunda historia favorita alternaba entre la vida de una cortesana que todavía anhelaba a uno de sus antiguos clientes caído en desgracia y la vida de la esposa del hombre en cuestión (y la conclusión de dicha historia es que los hombres son una basura, no hay otra posible).
   
Su versión en anime/manga
Esta compilación de historias cortas, por lo que tengo entendido, es la única parte de la obra de la escritora que está traducida al español y creo también que no es una traducción muy vieja. La edición es de Chidori Books, que no tengo ni la más remota idea de dónde distribuye o si es accesible, en Amazon sólo encontré ediciones digitales. Si quieren leerlo, lo pueden encontrar en Bookmate (servicio de suscripción para leer), que fue donde lo leí yo o pueden hablarme por tuiter y preguntarme (o igual si están en mi canal de Telegram). Yo no la hubiera conocido de no ser porque un personaje de Bungō Stray Dogs está nombrado en su honor, es increíble lo que hay que escarbar a veces para encontrar escritoras.
   
Por eso quise dedicarle una entrada a ella. Conózcanla si les interesan las escritoras o la cultura japonesa o las escritoras japonesas o leer sobre mujeres. Cualquier cosa es válida. Y si les gusta, recomiéndenla, porque muchas veces sólo así podemos conocer a muchas mujeres que escriben. Nos vemos en la próxima entrada

lunes, 3 de febrero de 2020

Libros que saqué de la biblioteca

¡Hola! Quizá ustedes no lo sepan pero soy aficionada a usar la Biblioteca (aunque llevo meses sin hacerlo porque las lecturas pendientes de mi casa me atacan y eso que no compro casi libros). Tengo mi credencial de la Biblioteca Vasconselos (si no viven cerca de la ciudad de México y no la conocen, pues Google les cuenta porque es famosa además de por dar pena ajena en esta nueva administración) y durante 2019 estuve sacando muchos libros. Saqué 26 en total. De los cuales uno regresó prácticamente sin leer (perdón Trudi Canavan, me dormiste), otros cuantos fueron relecturas y otros más fueron nuevos descubrimientos, como los de abajo.

Esta entrada la estoy escribiendo porque son libros que dije que quería reseñar y nunca jamás lo hice. Por alguna razón, en la blogósfera posicionar las entradas de reseñas son un golpe de suerte es más difícil y tienen menos visitas y todas esas cosas. A mí no me importa mucho (nótese que el año pasado me dediqué a reseñar lo que quise, igual que toda la vida), pero encuentro que quizá es mejor para quienes las leen que haya varios libros unidos por algo en una entrada y así quizá tengan más probabilidades de encontrar algo que les llame la atención o les guste. No sé. Ustedes me dirán. A veces agrupo por temática, autor, demográfico, origen de los autores. Esta es mi categoría más extraña hasta ahora, porque son simplemente libros que pueden encontrar en la Biblioteca Vasconselos.

Tal vez vuelvan los pájaros, Mariana Osorio Gumá


Sinopsis: Mar vive entre palabras inventadas y travesuras, como cualquier niño, hasta que su vida se fragmenta: su padre desaparece sin razón aparente. Aunque ella no lo sabe, ese día comienza su exilio. La niña se ve obligada a dejar atrás su mundo particular, e inicia un complicado tránsito que empieza en las calles llenas de militares de Santiago y termina en México, un lugar que desconocen ella, su madre y sus hermanos. A la ausencia de su padre se suman el desarraigo, la falta de certeza y una constante asombra de muerte. Mar decide entonces hacer un voto de silencio: no dirá una sola palabra hasta que vuelva a ver a su padre, aunque no sabe si está vivo o muerto y nadie tiene la certeza de que pueda regresar. Tal vez vuelvan los pájaros es una novela narrada con destreza notable, que lleva al lector a un viaje que es a la vez íntimo y colectivo, enternecedor y brutal. 

Esta novela está publicada por Castillo (una editorial que me gusta mucho por su apuesta editorial para los jóvenes) y es una novela autobiográfica (por lo que tengo entendido) que habla sobre el golpe de estado en Chile y la dictadura de Pinochet, además del exilio y la huída. Por otro lado, quiero contarles rápidamente cómo llegó este libro a mí porque es algo que hago a menudo. Resulta que en 2018 fui durante dos ciclos al círculo de lectura de Abril G. Karera (una amiga muy querida y compañera de colectivo en Librosb4tipos) sobre literatura juvenil que se impartía en la Biblioteca Vasconselos y el último ciclo tuvimos autores invitados con quienes podíamos hablar de sus libros y que a parte hablaban de libros que ellos recomendaban que encajaran en esta etiqueta (tan amplía y poco definida) de lo que es la literatura juvenil. Una de estas invitadas fue Martha Riva Palacio (creyeron que iba a decir que la autora, pero no) y habló justamente de este libro (y de Aullido de Gingsberg, por lo cual la quiero mucho). Desde entonces me entró la cosquillita por leerlo.

Y pues qué decirles del libro. Me encantó. Me tocó el corazón de muchas maneras por la sencillez y la sensibilidad con la que trata un tema como la dictadura, sin ser nunca condescendiente con su público (cómo si lo son algunos otros libros sobre estos llamados "temas difíciles"), apelando siempre a la empatía. Me gustó muchísimo. Me reflejo mucho en el padre de Mar y todos sus dichos sobre Marx (es quizá mi personaje favorito a pesar de ser siempre la gran ausencia durante la trama), me gusta mucho cómo la narradora siempre explica todo desde su propia experiencia (por el caracter autobiográfico del libro, no es de extrañar) y me emociona que sea un libro que se acaba en una nota de esperanza. Se los recomiendo mucho.

El año terrible, Tamar Cohen


Sinopsis: Siento que todavía no me regresan a mi hija, suelta mamá con los ojos llenos de lágrimas, su comentario me da la peor hueva, últimamente anda muy melancólica y cada que estamos solas aprovecha para sacar el tema de mi enfermedad, prefiere no hablarlo enfrente de mis hermanos, porque no quiere preocuparlos, es una estupidez: Yoshi es un bebé y Rubén no tiene conciencia, ni masa cerebral. Lo dices como si una banda de extraterrestres me hubiera secuestrado, le digo para bajarle 5 rayitas a la intensidad del momento. Extraño a la Dana de antes, vuelve a insistir. Quiero vomitar, no te hagas la sufrida má. Me levanta el dedo índice. Me olvidaba que no se te puede decir nada, le digo con la mirada clavada en el plato, se que le revienta que no la vea a la cara. Mírame a los ojos Dana, la miro sin parpadear, como hace Rubén cuando la quiere provocar, ¡ay no seas grosera! Me dice con su voz de paréntesis. Mamá se encierra en su cuarto, me quedo haciendo figuras en el plato con el tenedor y la miel, la última es una hacha.

Si han leído mi blog problablemente ya saben lo que pienso de este libro. Salió en los últimos Razzies Literarios aka las peores lecturas del 2019. Es un libro que alguien premió porque seguro le pareció revolucionario, increíble, fantástico, show stopping que un libro para jóvenes tratara sobre la depresión. No es la primera vez que se hace y no será la última. El problema de este libro no es tratar la depresión (es lo único que hace bien, cuando lo hace) sino ser un cúmulo de oraciones llenas de referencias pop a series que no conozco y que no me importan que no tiene trama. No hay un núcleo narrativo (fuera de una protagonista que se niega a que la reduzcan a un diagnóstico psiquiátrico a la la que la misma redacción del libro traiciona y la reduce a sólo eso), no hay un avance en la trama, no hay nada.

Es muy frustrante porque este libro es un ganador del Premio Gran Angular. Chingada madre, ¿por qué le dan premios a cosas de mala calidad, amigos? Está en el mismo lugar que Ojos llenos de sombra y otros libros premiados evidentemente mejores con más núcleo narrativo que este desastre con páginas. No sé que más decir. No tengo palabras. Es más, quiero que esta sea la última vez que hablo de este libro, aprovechando que ya escribí la reseña y no tengo deudas pendientes con él. Gracias a diosito en el que no creo que no lo compré nunca.

Nocturno Belfegor, Antonio Malpica


Sinopsis: Una serie de violentos homicidios azota la Ciudad de México. Además de su atrocidad, los crímenes tienen en común dos cosas: las víctimas se encontraban solas en un lugar dónde nadie podía entrar y su formación como pianistas… Las cenizas de un nocturno atribuido a Franz Liszt conducen a Sergio a descubrir la verdad detrás de esta composición maldita. Ahora debe actuar antes de que sea demasiado tarde. De ello depende mucho más que su propia vida…

Hace muchos muchos años leí un libro que se llama Siete esqueletos decapitados y es la primera parte de cinco de la saga El libro de los héroes de Antonio Malpica. Me gustó mucho. Era muy escalofriante, sus protagonistas me interesaban mucho (especialmente Sergio y Briana, que eran los dos un amor achuchable) y el escenario era la Ciudad de México (de hecho me llamó la atención el día que conocí al estatua de Giordano Bruno). Ahora, corte a esta novela: ya no me gustó tanto. De hecho ni siquiera saqué el siguiente libro de la biblioteca inmediatamente (todavía ni lo leo). Y no es problema del libro, tiene el mismo tono del anterior y no vuelve a usar la misma fórmula, es sólo que siento que no dio el ancho.

La trama es muy interesante pero no me mantuvo pegada al libro ni interesada en ningún momento, es un libro que peca de repetitivo. Le sobren páginas. Con una edición al contenido hubiera mejorado mucho (se los dice alguien que repite todo el tiempo y por eso sufre corrigiendo). Por otro lado rumbo al final creo que tiene un pedazo que queda muy cerca de ser considerado deux-ex-machina para mover la trama (si ya lo leyeron, es el viaje); no lo es, creo, pero se queda cerca. Por lo demás, no es un libro malo, simplemente no es una secuela especial y me retrasó en esto de seguir leyendo la saga.

Luchadoras, Peggy Adam


Sinopsis: Desde 1993, más de 600 mujeres han desaparecido y más de 400 han sido asesinadas en Ciudad Juárez, ciudad mejicana fronteriza con Estados Unidos. Son víctimas de asesinos desconocidos o de la violencia de género. Así, Ciudad Juárez se ha vuelto un triste símbolo del maltrato de las mujeres en el mundo. Hoy en día, la mayoría de estos crímenes sigue sin resolver.

Sobre las muertas de Juárez se ha escrito mucho: artículos donde son sólo un número, papers en journals de investigación, libros, guiones para películas, investigaciones intentando ponerles cara y nombre para que dejen de ser sólo una estadística que reveló algo alarmante en la violencia hacia las mujeres en nuestro país. Esta es sólo una novela gráfica más. No es mala, pero Peggy Adam la escribe como escribe un turista de un lugar que ni conoce. Es, finalmente, una turista de su propio tema. La comparo con Lydiette Carrión (y odio comparar, pero mi cerebro no para de hacerlo), que hablo de los feminicidios del Río de los Remedios en un escenario similar (no igual, porque no es lo mismo Juárez y sus campos algodoneros que el río de los Remedios y Ecatepec en el Estado de México) y hay una diferencia abismal. La empatía de la segunda es infinita. Peggy Adam parece buscar la lástima, el shock, la tristeza. Cae en ese retrato de "así es de cruel la vida" sin detenerse a empatizar tanto. 


Quería que la novela gráfica me gustara porque, en comparación con otros trabajos de extranjeros, es correcta. Es desgarradora, como lo es todo el material del tema, pero la visión desde la que está escrita es muy lejana para mí. Son los ojos de un turista, finalmente (dentro del tema, no el país, a ver si se me entiende la idea). Sí les recomiendo checarlo, pero con énfasis en que no es un trabajo para ponerse a aventar cohetes. A veces lo único que me queda decir es "al menos voltean a ver a Juárez"; así se siente esta novela gráfica.