Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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viernes, 30 de abril de 2021

Lavinia, Ursula K. LeGuin | Reseña

Sinopsis: Lavinia crece sin conocer otra cosa que la paz y la libertad hasta la llegada de sus pretendientes. Su madre exige que contraiga matrimonio con el apuesto y ambicioso Turno. Pero los augurios y las profecías de los manantiales sagrados afirman que deberá casarse con un extranjero, que provocará una guerra y que su marido no vivirá demasiado tiempo. Al ver que una flota de barcos troyanos llega remontando el Tíber, la joven decide tomar las riendas de su propio destino. Y así nos cuenta lo que Virgilio no hizo: la historia de su vida y del amor de su vida. Le Guin da voz a este personaje surgido de la Eneida de Virgilio en una novela que nos transporta al mundo semisalvaje de la Italia antigua, cuando Roma no era más que una aldea mugrienta situada cerca de siete colinas.

No soy la voz femenina que podríais esperar. El resentimiento no es lo que me impulsa a escribir mi historia. La rabia, en parte, quizá. Pero no es una rabia sencilla. Anhelo justicia, pero no sé lo que es la justicia. Es duro que te traicionen. Es peor saber que tú misma hiciste inevitable esa traición.

Lavinia

Conozco la Eneida a través de reimaginaciones y reinterpretaciones de ella. No creo en muchas cosas (como en Dios, en el zodiaco, en el tarot), pero sí creo que los libros y las historias nos llegan cuando debe ser. En tantos años leyendo he aprendido que muchas veces historias a las que llegamos por casualidad son historias a las que llegamos de manera deliberada. Lavinia, por ejemplo, fue una lectura a la que llegué por un Club de Lectura. El libro llevaba un par de años ya en mi kindle (no sólo en la biblioteca digital, no, descargado) y yo llevaba años diciendo que probablemente pronto lo leería. No es un secreto que me interesan las historias que reimaginan la mitología o las historias clásicas desde los ojos de las mujeres. No me gusta decir "dan voz" por motivos personales. Pienso que las mujeres siempre tuvieron voz, nadie tiene que llevárselas y decirles, aquí está tu voz, habla ahora. Pienso, más bien, que nadie se sentó a escuchar nunca.

Quizá es más cómodo creer ese mundo en el que las mujeres nunca hablaron, nunca contaron historias y los grandes poetas fueron siempre otros. Pero incuso Virginia Woolf lo dice en su cuarto propio: cuántas veces no habrá sido anónimo simplemente una mujer. Quizá también es más cómodo imaginar ese mundo en el que las mujeres no estaban presentes en las historias, donde no había un lugar para ellas, porque es más fácil decir que "no estaban" que analizar por qué había historias donde eran relegadas al fondo en diferentes lecturas, donde sólo eran objetos, dónde las interpretaciones las ponían sólo como un elemento del decorado. Quizá es más cómodo decir: no estaban. Buscarlas es más difícil. Preguntarse por el papel que cumplen, pensar en cómo se contaría una historia desde sus ojos es más difícil aún.

Quién sabe que habrá pensado Virgilio al escribir de la reina Dido o de Lavinia, mujeres que influyeron y cambiaron el curso de a vida de Eneas. Quizá nunca podramos más que especular cómo fue que las concibió y las creo, cómo fue que nacieron y surgieron en la historia. Pero algo increíble es que siempre se pueden transformar las historias y pueden volverse a contar. Ya dije que conozco la Eneida gracias a las historias de otras y que un día me sentaré y la leeré entera, porque el solo saber todo lo que ha inspirado es increíble. María García Esperón escribió Dido para Eneas con la voz de Dido. Hace el recuento del paso de Eneas por Cartago y la historia de su reina. Es uno de mis libros favoritos, editado en México por Ediciones el Naranjo. Es una historia preciosa. Ursula K. LeGuin (una escritora que podríamos pensar no tienen nada en común con María, salvo que ambas aprecian muchísimo a la imaginación), en cambio, recupera a Lavinia y la sienta a hablar con Virgilio. Imagina qué le diría, cómo contaría ella misma su historia. Como se vería Eneas desde sus ojos, cómo enfocaríamos al héroe desde los ojos de Lavinia, hija, esposa y madre de reyes. 

La viuda romana, Dante Gabriel Rossetti
La viuda romana, Dante Gabriel Rossetti

Creo que no necesito hablar ya de Ursula K. LeGuin para decirles por qué me gustó este libro: es una magnífica narradora, una mujer excepcional, tiene todas las credenciales del mundo para ser considerada una de las escritoras de literatura imaginativa más importantes en el mundo, es aclamada, famosa, su nombre no es desconocido. Quizá hablando de ella no esté descubriendo a nadie nuevo para muchos, es cierto, pero quizá otros todavía duden de si acercarse a ella. No sé si Lavinia sea el lugar para empezar (es cierto que es diferente a otras de sus obras, pero Ursula has range), pero si les interesa la Eneida y las historias que transforman otras, bien pueden intentarlo por aquí.

Lavinia, como libro e historia, es un trabajo impresionante que se centra en el personaje antes que todo. Retrata su amistad con Silvia, la emotiva relación que tiene con su padre, el rey Latino, sus tribulaciones sobre el matrimonio, la complicadísima relación con su madre que tiene (nota aparte para decir que yo disfruto mucho las representaciones de relaciones entre madres e hijxs de los más variadas, incluso aquellas que son complicadas y conflictivas, con lo cual ese detalle me gustaba mucho), su relación con Eneas y el hijo de este, Ascanio, otro personaje que Ursula escribe de una manera complejísima. Si algo logra retratar muy bien la escritora es precisamente la complejidad de todos sus personajes, sus tribulaciones con el destino y sus sentimientos

Un detalle en especial es que Úrsula siempre escribe pensando en la paz y en la armonía y entre líneas se puede atisbar que intenta justamente no pintar una imagen que tan sólo sea romántica sobre la guerra. Lo que aborda Verónica Murguía en El fuego verde, por ejemplo: es diferente la guerra del poeta que la que en realidad ocurrió; el campo de batalla descrito con metáforas se antoja hermoso algunas veces, cuando la realidad puede ser muy diferente. Sin guerra no habría héroes, dicen; y Lavinia pregunta: ¿Y qué tendría eso de malo? (Oh, Lavinia, dicen, ésa es una pregunta de mujer).

Venus aparece ante Eneas como cazadora, Pietro da Cortona
Venus aparece ante Eneas como cazadora, Pietro da Cortona

Justamente me gusta como se conjuga en ello el retrato de Eneas desde los ojos de Lavinia: un héroe cansado que busca la paz y no ve la guerra como un fin o algo que perseguir. 

—Cuando un hombre cree que sóo puede demostrar su virtud en la guerra —le dijo a Acanio—, cualquier otra empresa se le antoja una pérdida de tiempo. Trabajar la tierra si es un granjero, gobernar si es un gobernante, la veneración y los actor de la religión... Todo ello es inferior a la destreza en la batalla.
[...]
—A ese hombre no le encomendaría cultivar la tierra, gobernar, ni servir a los poderes que nos controlan —dijo Eneas—. Porque, al margen de lo que esuviera haciendo en cada momento, siempre querría hacer la guerra.

Esa reflexión que hace Eneas (¿soy Eneas por haber matado a Turno?, ¿soy quien soy por haber matado a otros?) me parece algo muy importante y valioso en tiempos donde quizá se exalta la violencia por la violencia y mucha literatura parece secuestrada por ella, cuando el "realismo" en una historia nos parece que es solo la sangre y las visceras y no también la ternura, el amor, la tranquilidad. Me repito mucho entre reseñas, lo sé, pero es que es impresionante cómo Ursula trata esos temas, porque su prosa es siempre sensible, siempre cuidada

Ursula K. LeGuin
Ursula K. LeGuin

Por supuesto que les recomiendo este libro. Me gustó mucho y últimamente estoy sólo por la labor de escribir reseñas de libros de los que tengo temas que discutir (y eso pasa más seguido con los que me gustaron), porque es complicado escribirlas, pensarlas, reflexionar sobre las lecturas. No es cosa de cinco minutos (como a veces se piensa: "ay, una reseña, qué sencillo, qué rápido, apenas si cuesta") sentiarse y desmenuzar por qué algo nos gusta, nos mueve, nos hace reflexionar o por el contrario no nos gusta, pero nos hace pensar en algo o sentimos que tenemos algo que decir. Lavinia es uno de esos libros que ha estado en la lista de "libros que sí quiero reseñar" por meses porque a veces eso toma conjurar (escribir, al final, tiene algo de magia) una reseña. Se los recomiendo porque Ursula no "le dio" voz a Lavinia, sino que hizo que Lavinia, el personaje, su personaje y el de Virgilio y de muchos otros y otras que han escrito de ella, la arrebatara para sí misma.

Si he de pervivir siglo tras siglo, al menos por una vez tendré que romper el silencio y hablar. Él no me dejó decir una sola palabra, así que habré de arrebatársela. Me dio una vida larga, pero pequeña. Necesito espacio, necesito aire.