Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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viernes, 30 de abril de 2021

Lavinia, Ursula K. LeGuin | Reseña

Sinopsis: Lavinia crece sin conocer otra cosa que la paz y la libertad hasta la llegada de sus pretendientes. Su madre exige que contraiga matrimonio con el apuesto y ambicioso Turno. Pero los augurios y las profecías de los manantiales sagrados afirman que deberá casarse con un extranjero, que provocará una guerra y que su marido no vivirá demasiado tiempo. Al ver que una flota de barcos troyanos llega remontando el Tíber, la joven decide tomar las riendas de su propio destino. Y así nos cuenta lo que Virgilio no hizo: la historia de su vida y del amor de su vida. Le Guin da voz a este personaje surgido de la Eneida de Virgilio en una novela que nos transporta al mundo semisalvaje de la Italia antigua, cuando Roma no era más que una aldea mugrienta situada cerca de siete colinas.

No soy la voz femenina que podríais esperar. El resentimiento no es lo que me impulsa a escribir mi historia. La rabia, en parte, quizá. Pero no es una rabia sencilla. Anhelo justicia, pero no sé lo que es la justicia. Es duro que te traicionen. Es peor saber que tú misma hiciste inevitable esa traición.

Lavinia

Conozco la Eneida a través de reimaginaciones y reinterpretaciones de ella. No creo en muchas cosas (como en Dios, en el zodiaco, en el tarot), pero sí creo que los libros y las historias nos llegan cuando debe ser. En tantos años leyendo he aprendido que muchas veces historias a las que llegamos por casualidad son historias a las que llegamos de manera deliberada. Lavinia, por ejemplo, fue una lectura a la que llegué por un Club de Lectura. El libro llevaba un par de años ya en mi kindle (no sólo en la biblioteca digital, no, descargado) y yo llevaba años diciendo que probablemente pronto lo leería. No es un secreto que me interesan las historias que reimaginan la mitología o las historias clásicas desde los ojos de las mujeres. No me gusta decir "dan voz" por motivos personales. Pienso que las mujeres siempre tuvieron voz, nadie tiene que llevárselas y decirles, aquí está tu voz, habla ahora. Pienso, más bien, que nadie se sentó a escuchar nunca.

Quizá es más cómodo creer ese mundo en el que las mujeres nunca hablaron, nunca contaron historias y los grandes poetas fueron siempre otros. Pero incuso Virginia Woolf lo dice en su cuarto propio: cuántas veces no habrá sido anónimo simplemente una mujer. Quizá también es más cómodo imaginar ese mundo en el que las mujeres no estaban presentes en las historias, donde no había un lugar para ellas, porque es más fácil decir que "no estaban" que analizar por qué había historias donde eran relegadas al fondo en diferentes lecturas, donde sólo eran objetos, dónde las interpretaciones las ponían sólo como un elemento del decorado. Quizá es más cómodo decir: no estaban. Buscarlas es más difícil. Preguntarse por el papel que cumplen, pensar en cómo se contaría una historia desde sus ojos es más difícil aún.

Quién sabe que habrá pensado Virgilio al escribir de la reina Dido o de Lavinia, mujeres que influyeron y cambiaron el curso de a vida de Eneas. Quizá nunca podramos más que especular cómo fue que las concibió y las creo, cómo fue que nacieron y surgieron en la historia. Pero algo increíble es que siempre se pueden transformar las historias y pueden volverse a contar. Ya dije que conozco la Eneida gracias a las historias de otras y que un día me sentaré y la leeré entera, porque el solo saber todo lo que ha inspirado es increíble. María García Esperón escribió Dido para Eneas con la voz de Dido. Hace el recuento del paso de Eneas por Cartago y la historia de su reina. Es uno de mis libros favoritos, editado en México por Ediciones el Naranjo. Es una historia preciosa. Ursula K. LeGuin (una escritora que podríamos pensar no tienen nada en común con María, salvo que ambas aprecian muchísimo a la imaginación), en cambio, recupera a Lavinia y la sienta a hablar con Virgilio. Imagina qué le diría, cómo contaría ella misma su historia. Como se vería Eneas desde sus ojos, cómo enfocaríamos al héroe desde los ojos de Lavinia, hija, esposa y madre de reyes. 

La viuda romana, Dante Gabriel Rossetti
La viuda romana, Dante Gabriel Rossetti

Creo que no necesito hablar ya de Ursula K. LeGuin para decirles por qué me gustó este libro: es una magnífica narradora, una mujer excepcional, tiene todas las credenciales del mundo para ser considerada una de las escritoras de literatura imaginativa más importantes en el mundo, es aclamada, famosa, su nombre no es desconocido. Quizá hablando de ella no esté descubriendo a nadie nuevo para muchos, es cierto, pero quizá otros todavía duden de si acercarse a ella. No sé si Lavinia sea el lugar para empezar (es cierto que es diferente a otras de sus obras, pero Ursula has range), pero si les interesa la Eneida y las historias que transforman otras, bien pueden intentarlo por aquí.

Lavinia, como libro e historia, es un trabajo impresionante que se centra en el personaje antes que todo. Retrata su amistad con Silvia, la emotiva relación que tiene con su padre, el rey Latino, sus tribulaciones sobre el matrimonio, la complicadísima relación con su madre que tiene (nota aparte para decir que yo disfruto mucho las representaciones de relaciones entre madres e hijxs de los más variadas, incluso aquellas que son complicadas y conflictivas, con lo cual ese detalle me gustaba mucho), su relación con Eneas y el hijo de este, Ascanio, otro personaje que Ursula escribe de una manera complejísima. Si algo logra retratar muy bien la escritora es precisamente la complejidad de todos sus personajes, sus tribulaciones con el destino y sus sentimientos

Un detalle en especial es que Úrsula siempre escribe pensando en la paz y en la armonía y entre líneas se puede atisbar que intenta justamente no pintar una imagen que tan sólo sea romántica sobre la guerra. Lo que aborda Verónica Murguía en El fuego verde, por ejemplo: es diferente la guerra del poeta que la que en realidad ocurrió; el campo de batalla descrito con metáforas se antoja hermoso algunas veces, cuando la realidad puede ser muy diferente. Sin guerra no habría héroes, dicen; y Lavinia pregunta: ¿Y qué tendría eso de malo? (Oh, Lavinia, dicen, ésa es una pregunta de mujer).

Venus aparece ante Eneas como cazadora, Pietro da Cortona
Venus aparece ante Eneas como cazadora, Pietro da Cortona

Justamente me gusta como se conjuga en ello el retrato de Eneas desde los ojos de Lavinia: un héroe cansado que busca la paz y no ve la guerra como un fin o algo que perseguir. 

—Cuando un hombre cree que sóo puede demostrar su virtud en la guerra —le dijo a Acanio—, cualquier otra empresa se le antoja una pérdida de tiempo. Trabajar la tierra si es un granjero, gobernar si es un gobernante, la veneración y los actor de la religión... Todo ello es inferior a la destreza en la batalla.
[...]
—A ese hombre no le encomendaría cultivar la tierra, gobernar, ni servir a los poderes que nos controlan —dijo Eneas—. Porque, al margen de lo que esuviera haciendo en cada momento, siempre querría hacer la guerra.

Esa reflexión que hace Eneas (¿soy Eneas por haber matado a Turno?, ¿soy quien soy por haber matado a otros?) me parece algo muy importante y valioso en tiempos donde quizá se exalta la violencia por la violencia y mucha literatura parece secuestrada por ella, cuando el "realismo" en una historia nos parece que es solo la sangre y las visceras y no también la ternura, el amor, la tranquilidad. Me repito mucho entre reseñas, lo sé, pero es que es impresionante cómo Ursula trata esos temas, porque su prosa es siempre sensible, siempre cuidada

Ursula K. LeGuin
Ursula K. LeGuin

Por supuesto que les recomiendo este libro. Me gustó mucho y últimamente estoy sólo por la labor de escribir reseñas de libros de los que tengo temas que discutir (y eso pasa más seguido con los que me gustaron), porque es complicado escribirlas, pensarlas, reflexionar sobre las lecturas. No es cosa de cinco minutos (como a veces se piensa: "ay, una reseña, qué sencillo, qué rápido, apenas si cuesta") sentiarse y desmenuzar por qué algo nos gusta, nos mueve, nos hace reflexionar o por el contrario no nos gusta, pero nos hace pensar en algo o sentimos que tenemos algo que decir. Lavinia es uno de esos libros que ha estado en la lista de "libros que sí quiero reseñar" por meses porque a veces eso toma conjurar (escribir, al final, tiene algo de magia) una reseña. Se los recomiendo porque Ursula no "le dio" voz a Lavinia, sino que hizo que Lavinia, el personaje, su personaje y el de Virgilio y de muchos otros y otras que han escrito de ella, la arrebatara para sí misma.

Si he de pervivir siglo tras siglo, al menos por una vez tendré que romper el silencio y hablar. Él no me dejó decir una sola palabra, así que habré de arrebatársela. Me dio una vida larga, pero pequeña. Necesito espacio, necesito aire.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Hermanastra, Jennifer Donnelly | Reseña

Sinopsis: Isabelle no es la preciosa muchacha que ha enamorado al príncipe tras perder un zapato de cristal, sino la hermanastra fea que se ha cortado los dedos de los pies para lograr meterlos en el zapato de Cenicienta. Y ese zapato… se está llenando de sangre. Cuando el príncipe descubre el engaño, la rechaza y condena a su familia al desprecio del pueblo. Pero ella cree que se lo tiene merecido: quería ser como Cenicienta y solo ha conseguido ser mala y celosa. Ahora tiene la oportunidad de cambiar su destino y demostrar lo que las hermanastras feas siempre han sabido: ni siquiera un corazón roto basta para someter a una chica.

NO TE CONFORMES CON ROMPER EL CUENTO DE HADAS. HAZLO AÑICOS.

Hay muchas cosas que me dan risa de la sinopsis, de este libro, del hecho de que leí 250 páginas en un día para acabarlo a huevo, antes de que me siguiera dando pereza leer. Ay, esto de romper los cuentos de hadas me da mucha risa, perdón. Pero ya les explico por qué más adelante. El caso es que el libro no me gustó pero a veces encuentro interesante discutir de cosas que no me gustaron porque se abre el diálogo y esas cosas. Esa creencia de que sólo vamos a hablar de las cosas buenas me cansa mucho porque en la crítica puede haber debates increíbles y mucho diálogo (eso sí, parto de la idea que cada quien lee lo que quiere, incluidas las reseñas. 

De nuevo, como hice con El fuego verde voy a dividir la reseña en partes, para dividir los temas que quiero tratar (ya ven, no lo hago sólo con libros que me gustan mucho, aunque sí es más frecuente que me ocurra con libros queme gustaron...). Sólo juro que no estará tan larga.

El hilo negro de los cuentos de hadas

Me llama mucho la atención una corriente que no se cuanto tiempo lleva existiendo (que sé yo, yo alcé la vista y la estrategia de marketing ya estaba aquí) que se volvió una tendencia cuando los retellings de cuentos de hadas inundaron el mercado (recordarán que yo leí Una corte de rosas y espinas de Sarah J. Maas con terribles resultados porque ese libro peca de ser aburridísimo y la peor re imaginación que he visto de La bella y la bestia) después de que se publicó Crónicas Lunares (que se salvó un poquito del asunto, pero yo no los he leído, así que no opino). De repente los equipos de marketing de las editoriales anunciaban estas novelas como "cuentos de hadas más oscuros" o "cuentos de hadas para adultos". Supongo que asumían que lo único que su público conocía eran las adaptaciones de Disney porque de otra manera no se explica como demonios vi campañas y campañas del estilo y como vi cuarenta mil portadas como Hermanastra.

Ilustración de Gustave Doré

Hermanastra acaba allí donde termina la Cenicienta, en esa versión en que la Madrastra obliga a sus hijas a cortarse los dedos para que los pies les puedan entrar en la zapatilla. Ese es el inicio de la historia y me pareció de repente que Jennifer Donnelly quería rescatar esa versión y desarrollarla más. Lo cual es una excelente intención. Reimaginar los cuentos de hadas, reinventarlos, crear a partir de ellos es algo que me encanta. El problema viene siendo cuando, aun cuando los autores no lo hagan a posta (Donnelly siento que no lo hace con esa intención, simplemente quiere agregar a la historia), las editoriales por todos lados me están vendiendo estas cosas como cuentos de hadas más oscuros.

Me pregunto. ¿Habrán leído las recopilaciones de Grimm, Perrault (mi indiscutible favorito porque marcó mi infancia), los cuentos de Hans Christian Andersen? ¿Habrán... leído? La idea de que los cuentos de hadas son rosas viene, sospecho, de Disney. También de la idea que son para niños (sí, para niños de cero y hasta más de cien años, ridículos) y que todas las cosas para niños tienen que ser rosas en el sentido de bonitas, felices y sin ninguna cosa triste (lo que es, mi opinión una soberana estupidez, porque sólo me hace pensar que consideran a los niños estúpidos). En fin, todas esas campañas de hacer los cuentos de hadas más oscuros o "volver a los cuentos de hadas originales" (considerando que lo que tenemos son recopilaciones que nacieron desde la tradición oral en muchísimos casos...) me matan, lo juro. Parece que acaban de descubrir el hilo negro y no asomarse a una tradición que lleva siglos sobre la tierra. (Y no, se llevan escribiendo reinterpretaciones de los cuentos de hadas desde que el mundo es mundo y si quieren unas muy buenas, recomiendo La cámara sangrienta de Angela Carter).

Ilustración de Gustave Doré

En fin, llegué con interés al libro de Jennifer Donnelly porque, al menos, prometía escribir la historia después de Cenicienta, la historia de las hermanastras y la premisa no se veía mal (además era la lectura de un club de lectura, no iba a decir yo que no) y me gustó la manera en la que empezaba la historia (con el Azar y las parcas, elementos de la fantasía del libro tremendamente desaprovechados en un intento de hacerlo más "realista" creo), además del punto de comienzo para las hermanastras de Cenicienta. Y... ya. El resto del libro se pierde en reivindicar cosas (todavía siendo a la autora gritándome) en vez de contar una historia con esas cosas que pretende reivindicar, desaprovecha todos los elementos fantásticos que mete (con excepción de la Reina de las hadas) y es una gringada suprema.

Personajas fuertes

En mi adolescencia me emocionaba mucho por el prototipo de "personaje feminimo fuerte". Se los juro. Muchísimo. Para mí Hermione Granger fue un antes y un después en mi vida porque yo era igual de ñoña y en ese momento buscaba identificarme con cualquier cosa. Nunca me ha sido muy difícil identificarme con personajes, pero una tan idéntica a mí me encantaba. Y después me siguió pasando con muchos personajes (Hester Shaw de Máquinas Mortales, Momo...). Y luego llegó el boom con Katniss Everdeen y acabé descontenta. Me estaba pasando algo con los personajes femeninos fuertes. No porque haya algo malo con ellas per se; Katniss me parece muy interesante para hablar de salud mental, con todo y que yo deteste a morir la trilogía de Los Juegos del Hambre. El problema es que de repente los personajes femeninos fuertes eran aquellos que entraban en un rol masculino y nada más.

Me explico: personajes fuertes eran las guerreras que daban patadas y reventaban cabezas de la nada en historias con un subtexto que despreciaba abiertamente lo femenino. Me gustan, en cambio, las personajas que van contra esa norma (Elizabeth, en Black Butler, es un ejemplo) y que demuestran que algunas cosas "típicamente masculinas" no están peleadas con otras "típicamente femeninas". O personajes que demuestran que no sólo hay fuerza en la pelea, sino en la inteligencia (¿por qué creen que me gusta Hermione Granger?), en la compasión (Luned, de El fuego verde, de quien hablé tanto la entrada pasada), en el cuidar a otros, en la resiliencia. 

 En el caso de Hermanastra, me resultaba especialmente atrayente Tavi, la otra Hermanastra, apegada a las ciencias y a los libros. Sus ansias de estudio me resultaban maravillosas y los desastres en los que se metía (como el queso maloliente) me hacían sonreír. Una chica a la que le gustaban las matemáticas y quería estudiar en vez de ser una esposa para el resto de su vida. Es algo bonito. Lástima que sus diálogos parecieran exposiciones aburridas de secundaria escritos sin ninguna clase de amor y no tuviera personalidad más allá de eso. Isabelle estaba mucho mejor formada en ese sentido, buscando los pedazos de su corazón. Sin embargo, me decepcionó un poco que acabara finalmente en ese prototipo de personaja que sirve para reventar cabezas cuando durante toda la historia se demostró que además de sus habilidades para la pelea, también era compasiva con los suyos a su manera y era protectora. 

En fin, lo que no me gusta tanto de la historia es el subtexto. Siento que es algo que la autora no supo manejar. Está ahí gritándote constantemente, sin ni intentar usar el lenguaje a su favor para gritarte "¡mira lo feminista que soy! ¡mira lo woke que soy!". No me gusta eso. ¿A mí que? Que bueno que seas woke, oye. Quiero una historia, no que te cuelgues medallas en la frente. Quiero que tu historia me transmita ese mensaje, no que salgas de entre las páginas a tratarme como una lectora pendeja. En fin. Creo que hay pensar a los personajes más allá de la gringada woke, construirlos con cariño para que no acaben hablando como robots de secundaria (de verdad qué tristeza me da Tavi, porque su personaje pudo haber sido entrañable) contestando con desgana a las preguntas del profesor.

Conclusiones y otras cosas

Muy bien, ya no me quiero extender más respecto a la reseña. Creo que lo único que me gustó fue Tanaquil, la Reina de las Hadas (y lo digo con reservas, porque de verdad le busqué cualidades redentoras a este libro, pero de gringada no pasó) porque fue el único elemento de fantasía que me pareció bien aprovechado. El resto quedó diluido en la nada (¡las parcas! ¡Azar! ¡Desaprovechados totalmente!). Los personajes no me parecieron formados muy bien con la excepción de Isabelle (y eso sólo porque a ella se le dedican más páginas).

Ilustración de Gustave Doré

Mi conclusión del libro es que fue una gringada. No hay otra forma en la que yo pueda describirlo. Sentí que los personajes se movían y hacían cosas y hablaban y que el texto me intentaba contar algo, pero de lejos y de repente salía la autora a tratarme como si no fuera suficientemente lista para entender su subtexto. Y eso, miren, yo no lo aguanto. 

¿Recomedarlo? O sea, sinceramente no, pero si les gustan las cosas basadas en cuentos de hadas es probable que igual les guste y yo no voy a detenerlos de que lo intenten. Cada libro tiene su público. Total. Nos vemos en la siguiente reseña.

martes, 28 de enero de 2020

El velo de Helena, María García Esperón & Claudia Navarro | Reseña

Sinopsis: La belleza de Helena es un preciado regalo otorgado por los dioses, pero su belleza también será su perdición. La diosa Afrodita ha destinado el amor de la mujer más hermosa sobre la tierra al troyano Paris, desatando entre ellos un romance que culminará en una larga y cruel guerra entre Troya y los reinos de Grecia en la que Helena estará a punto de perder todo, incluso su propia vida. Redescubre la fascinante y mítica historia basada en la Ilíada y la Odisea, vista desde los ojos de la propia Helena, confirmándola como una de la figuras más apasionantes y modernas de la tradición griega.

Esta reseña ya me estaba mirando a lo lejos con ojos de "a ver cuánto te acuerdas de mí" porque el borrador ha estado más o menos un mes y medio (poco más) en el blog. Yo le devolví la mirada con ojos de "es que es muy difícil escribirte" todo este tiempo pero pues eventualmente tenía que sentarme a escribir porque necesito hablarles de este libro con desesperación. Así que aquí vamos.

El velo de Helena es la historia de la Iliada desde los ojos de Helena de Troya (reina de Esparta). Voy a suponer aquí que todos conocen, más o menos, la historia de la Iliada de todas las adaptaciones que se le han hecho. Ya sea por Brad Pitt o por las Aventuras Crayola (díganme por favor que es por las Aventuras Crayola, si me lo dicen me van a hacer la persona más feliz del mundo), los libros de mitos para niños donde se habla del Caballo de Troya o de la manzana de la discordia, lo que sea. Muy bien. Usualmente todas esas historias no se cuentan desde el punto de vista de ninguna mujer, mucho menos de Helena (que siempre es vista y retratada como la causante de la guerra) que nunca parece tener agencia o decisión propia. Aquí es donde interviene este libro: Helena nos cuenta, desde sus ojos, la guerra de Troya. Pero no sólo la guerra. También el amor.

Bueno, si revisan un poquito mi blog con atención van a descubrir que me dedico a ser la promotora no. 1 de María García Esperón porque es una de mis autoras favoritas. Es mexicana, muy aficionada a la mitología y a la historia clásica (muchos de sus libros son de corte histórico o retellings de mitos y prácticamente todos están reseñados aquí) y la conozco de cuando todavía existía el Hi5. A ver, imaginen esto: un Hi5 horrible, con un layout en negro, rosa y morado, porque la niña (o sea, yo) era emo. tenía doce o trece años. Mi blog todavía no existía, yo dividía mi tiempo entre poner canciones de La Oreja de Van Gogh y My Chemical Romance en el Hi5 (con reproductores de esos molestos que tienes que buscar por toda la página para poder quitar), jugar rol en un foro que se llamaba Mundo Mágico (que luego cerraron, pero sobrevivió uno de Charmed) y escribir un fanfic en los foros de Hi5 (Potterfics llegó justo después) y una novela malísima en un blog (aquí, en blogger; el blog existe y se puede acceder, pero no es indexable, así que suerte encontrándolo).  Entonces en esa parte de Hi5 donde ponías tus cosas favoritas yo elegí responder a Libro Favorito con "El disco del tiempo de María García Esperón". Nombre completo y todo. Así que lógicamente (no, la verdad no) un día recibí un mensaje de una señora que se llamaba María García Esperón donde, entre muchas cosas, me agradecía que su libro fuera de sus favoritos.

Me fui para atrás (notemos que yo acababa de cumplir trece años), creo que era el principio del 2009 o finales de 2008.

Desde entonces no he dejado de leerla y de ser testigo de cómo ha evolucionado como escritora. Así que obvio vengo a hablar de su última novela para decirles que la lean. Bueno, toda la palabrería fue para contarles como este libro llegó a mis manos (no tenía otro destino).

La historia está escrita desde la voz de Helena, que es una mera espectadora de una guerra de la que se siente responsable (aunque ella sólo esté siguiendo los designios de Afrodita y de la manzana de la discordia, esa que dice "Para la más bella" y que Paris le dio a la diosa a cambio del amor de la mujer más hermosa del mundo). Desde el principio me enamoré de su personaje, especialmente cuando habla de su matrimonio con Melenao (que eligió ella) y de cómo no puede evitar sentir envidia por Penélope, que se casó por amor con Odiseo, porque ella no eligió a su marido por amor: no estaba enamorada de Melenao y no lo había estado de nadie. Creo que una de las cosas mejor logradas de la novela está el hablar de amor, específicamente, del enamoramiento. Especialmente cuando Paris, el príncipe de Troya, entra en escena.

Paris estaba parado detrás de mí y pensé que si me volvía y lo contemplaba, el suelo se hundiría bajo mis pies, los cielos se abismarían sobre mi cabeza. ¿Qué era esa sensación de morir sin morir, de volar y estrellarse en el suelo, de nacer de nuevo en un lugar desconocido sin moverse del mismo sitio?


Hay una cosa que me encanta a mí: escribir de romance. No me refiero tanto a escribir historias que sean sólo románticas, sino a meter romance en historias de aventura, de fantasía, de ciencia ficción, de lo que sea. Me esfuerzo porque sea natural porque odio esa tendencia a escribir romances forzados sólo porque sí, esa tendencia a renegar de las historias románticas (sí, quizá mi última historia de aventuras no necesitaba un romance pero me dio la chingada gana meterlo porque el amor es el amor y punto y en este mundo nos faltan ejemplos de romance que no sean del corte de Crepúsculo), esa tendencia a escribir historias románticas que más bien apestan a relación tóxica esperando que sean un deseo al que aspirar (léase, Crepúsculo de nuevo, o El Diario de una Pasión). Por eso me emociona tanto que un libro hable de un amor tan pasional como el de Helena y Paris; la protagonista habla de "el fuego de un amor que creció en segundos para llenar e incendiar el mundo entero". Todo el libro se mueve sobre el hecho de que Helena tenga agencia y decida huir con Paris y convertirse en la princesa de Troya (y como los Troyanos le preguntan primero si Paris la rapto o ella fue con él por decisión propia, para saber qué hacer) y el hecho de que, también a lo lejos, Afrodita está moviendo los hilos de la pareja (véase la portada).


Además, una de las cosas que más me gustó del libro es que sigue toda una historia de amor. Desde el enamoramiento hasta el desamor. Al principio están los para siempres y al final las desilusiones, pero Helena nunca deja de ser la voz que lleva la historia, nunca deja de recordarnos que es más que la cara bonita que causó una guerra.

Que el abrazo de Paris durara para siempre, que esa mirada que me envolvía no se apagara nunca, que su voz me cantara hasta que la última estrella se extinguiera, hasta la última marea y el último amanecer del mundo.

Ya no me queda más que decirles del libro más que las ilustraciones de Claudia Navarro lo complementan de una manera preciosa y que es un soplo de aire fresco (perdón, no encontré otra expresión más cliché) sobre la historia de la Iliada. (Y que yo volví caer como estúpida por Héctor, eso siempre me pasa). Lo edita El Narajo, una editorial para niños y jóvenes que ha estado varios años apostando por un montón de historias muy diferentes y me permito hacerles publicidad porque su trabajo editorial ha sido siempre de calidad. Entonces, si tienen la oportunidad de conseguir un ejemplar de este libro, no duden en leerlo y contarme qué les pareció.

sábado, 29 de junio de 2019

La cámara sangrienta, Angela Carter | Reseña


Sinopsis:  La cámara sangrienta, publicada originalmente en 1979, es una colección de diez relatos explícitamente basados en cuentos de hadas, en especial, de Charles Perrault, pero también de Jeanne Marie Leprince de Beaumont, del folclore europeo, e incluso de la radionovela, con claras influencias de la narrativa del Marqués de Sade. Su autora, Angela Carter, afirmó que se sentía impelida a escribir -cuentos góticos, cuentos crueles, cuentos de terror, narrativas fabulosas que tratan directamente del imaginario del inconsciente-. Pero Carter no se limitó a versionar cuentos de hadas desde una nueva perspectiva, sino que los recreó por completo -al extraer el contenido latente de los cuentos tradicionales y usarlo como punto de partida de nuevas historias; y el contenido latente es violentamente sexual-. Así, estos relatos ahondan en temas de feminismo y metamorfosis, con un énfasis especial en los roles de las mujeres en las relaciones, en los aspectos inmorales y perversos del matrimonio y el sexo, y en el equilibrio de poder en esas relaciones. La ilustradora chilena Alejandra Acosta ha puesto sus lápices al servicio de estas historias sorprendentes y necesarias, convirtiendo este clásico en una obra, si cabe, infinitamente más bella. Como muchos críticos han comentado en las últimas décadas, el motivo por el que la cámara sangrienta deslumbra con brillantez es que consigue ilustrar un argumento feminista realmente moderno: que las mujeres tienen un poder y unos derechos inherentes, así como la responsabilidad de utilizar el primero y reivindicar los segundos. Y con su trabajo, Carter y Acosta lo han demostrado sobradamente.

Sexto Piso, pregunta seria, ¿por qué tus sinopsis son tan largas?

Después de esa pregunta pues por fin me dispongo a reseñar estos cuentos de la escritora británica Angela Carter a la que todavía no había leído (¿pueden creerlo? Yo no). Esta colección llena de reinterpretaciones de los cuentos clásicos me fascinó, entonces quiero hablarles mucho de ella. la publica Sexto Piso con una traducción de Jesús Gómez Gutiérrez e ilustraciones de Alejandra Acosta que fueron, en parte, de las cosas que más disfruté del libro. Las ilustraciones de Acosta combinan perfectamente con el aura tenebrosa de todos los cuentos y de las reinterpretaciones de las historias clásicas que hace Angela Carter. A lo largo del libro está Barba Azul vuelto a contar, reinterpretaciones de Caperucita Roja y de La bella y la bestia; también de Blancanieves y del Gato con Botas, incluso una historia que parece combinar a la leyenda de Nosferatu con La bella durmiente.


Angela Carter es una escritora cuya obra se enmarca en la literatura fantástica, aunque también se remarca como tiene algunas influencias del surrealismo. Se la ha etiquetado también dentro de la literatura posmoderna, si quieren saber. Además, Angela Carter fue una escritora abiertamente feminista y esta ideología se adivina al leerla; está entre líneas, entre los cuentos, obvia para aquel que quiera verla. Me parece importante remarcar esto porque es una autora a la que es muy sencillo hacerle una lectura desde la literatura de género y analizar el papel de las mujeres en sus cuentos. En la colección de La cámara sangrienta las mujeres que aparecen son todas diferentes entre sí, pero siempre destacan como personajes que buscan elegir y escribir su propio destino. Desde la esposa de Barba Azul, joven (y hasta podríamos tacharla de ingenua, puesto que es inocente), hasta la misma Lobalicia, que se desenvuelve en un mundo que no acaba de entender, criada por lobos, adolescente que no entiende las convenciones del mundo humano. Angela Carter no sólo voltea los cuentos: expone todo el horror que a veces entrañan y, muchas veces, los monstruos no son sino simples seres humanos (como en el caso de Barba Azul, al que le gusta jugar a ser dios en un juego en el que el mueve todas las piezas y sabe que todas sus esposas fallarán).


La Bella Durmiente es una vampiro, por ejemplo. Las descripciones (en especial las de ese cuento, pero es algo que se va viendo por todo el libro), recuerdan al estilo gótico. El leñador es una soldado de la primera guerra mundial. Los cuentos se modernizan, pero el espíritu que los envuelve y que nos ha hecho contarlos una y otra vez en todas las versiones posibles, sigue allí. La caperucita mata al lobo o se enamora de él... o es ella misma el lobo. Todos conocemos los cuentos clásicos (tanto que se han versionado y versionado y versionado y versionado hasta el cansancio) y Angela Carter los escribe con elementos fantásticos, pero acercándose también al terror y a lo extraño. Sus personajes femeninos se revuelven entre las mujeres buscándose a sí mismas (sobre todo las adolescentes, se adivinan muchos elementos coming-of-age en muchos cuentos) y entre criaturas extrañas e incomprendidas (lobalicia, la vampiresa bella durmiente).


El trabajo de Alejandra Acosta como ilustradora es magnífico. De hecho, le tomé varias fotos al ejemplar que leí de la Biblioteca Vasconselos (ahí lo pueden encontrar, hay varios ejemplares) porque me encantaban todas las ilustraciones que veía. Aquí en la entrada les voy a poner las fotos, por supuesto. Bueno, sin más que decirles, les recomiendo muchísimo este libro, sobre todo si les gustan los cuentos clásicos y el estilo gótico, se van a encontrar con versiones increíbles de los mismos (de los cuales se pueden hacer lecturas de género, desde luego). Sin más aquí les dejo fotografías de las ilustraciones que tomé: