Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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viernes, 27 de marzo de 2026

Razzies Literarios (XI)

Antes de las mejores lecturas del 2025 tengo que platicarles de las peores. Antes de eso quiero hacer algunas aclaraciones sobre por qué lo hago, porque me preocupa de repente la retórica de la gente al hablar de las cosas negativas del mundo. Entiendo por qué las reseñas negativas generan más tráfico que las positivas: existe curiosidad sobre por qué a alguien no le gusta algo, especialmente cuando es algo que sí te gusta (al día de hoy, hay gente que todavía insiste en insultarme en mi reseña de Ten Count que tiene el dudoso honor de ser un yaoi que no me gustó en su planteamiento diciendo que es mi culpa porque no distingo realidad de ficción y si vieran otras cosas que leo y me gustan se les caería el argumento, pero no les interesa checar más, cómo que mi manga favorito este año es MADK).

Al final, entiendo a qué juego entro cuando hablo negativamente de las cosas y entiendo cómo lo hago. Tengo reglas muy duras porque el tiempo me ha enseñado que participar en el ragebait no trae nada bueno y a mí no me gusta pelearme en internet. Pero aun así, me gusta contarles. Si a ustedes les gustó alguno de estos libros, que yo opine mal de ellos no es reflejo ni de sus escritores ni de ustedes como lectores. Decir que no me gustaron no me hace más honesta ni menos honesta que sólo hablar de lo que me gusta. Mis favoritos son también honestos, y no es mi obligación entregar ninguna cuenta sobre mis omisiones porque, bueno, no soy maestra de clase corrigiendo tarea, ni critica literaria, ni está el capitalismo apuntándome con una pistola. Al final, ser hater es algo que hago por puro gusto. 

Dicho eso, vamos allá. No hay autores hispanos esta vez pero de todos modos nadie etiquete a nadie ni busque a nadie para contarle.

To Wield The Darkest Night, Beau Van Dalen

Yo quería que me gustara este libro y creo que fui víctima de mis propias expectativas. Llegué sin esperar fantasía más allá del decorado, porque este es un libro honesto que no pretende ser algo más que romance y aún así salí decepcionada. Incluso dentro de un romance formuláico (sé a lo que me meto cuando me meto a leer Romance con erre mayúscula), la historia me quedó a deber e hizo aguas por todos lados. El decorado de atrás me ayudaba muy poco, el desarrollo fue nulo y los personajes prácticamente no tuvieron un arco de desarrollo. Empezaron siendo buenas personas, terminaron en el mismo cuadrante, como si no hubiesen caminado. Lo que me pareció más interesante es la manera en la que el protagonista va encarando su trauma y en alguna parte eso también queda olvidado en pos de perseguir una positividad que se siente falsa. Entiendo que con ella la intención del autor es presentar historias de personajes trans felices y celebro, pero hace falta tanto trabajo detrás literariamente que nada me convenció. Es un libro autopublicado que se hubiese beneficiado de un ojo editor que ayudara a suavizar repeticiones cacofónicas y se asegurara de que la voz narrativa seguía un mismo hilo. 

Por otro lado, la fantasía cuando es sólo un decorado presenta también un problema en sí misma. No puede ofrecer nada más más que ser una suerte de escenografía incompleta que sólo sostiene un status quo poco pensado. Ocurre constantemente en historias estilo cottage core, hope core, etc., en donde el status quo plateado es sólo un reflejo de un sistema muchas veces capitalista o simplemente una sociedad de clases con parches encima para parecer inclusiva o positiva. Pero estos libros no son fantasía, sino romance, entonces la fantasía no puede ofrecer nada más, nunca es desarrollada, nunca es pensada, nunca tiene un por qué. La excusa para el viaje que realizan Sol, el protagonista, y su interés romántico es tan poco importante, tan risible, que no tienen ningún peso en la trama y no conduce a ningún final satisfactorio. Esta es una historia donde la magia existe, pero no tiene consecuencias, y la escenografía, a cambio, se siente sólo como un decorado barato. Yo esperaría que, incluso si este tipo de libros no son de fantasía, si tengan consciencia de la tradición que usan para construir sus escenarios y la ocupen a su favor. ¡Tienen el lenguaje!

Ellas hablan, Honor Cargill-Martin

El enésimo ejemplo de que hay mucha gente angloparlante hoy en día (no puedo creer que Honor Cargill-Martin sea inglesa, los considero menos puritanos) cree que los niños son idiotas e incapaces de comprender las complejidades de los mitos. Yo no tuve ningún problema en leer la historia de Jasón, el vellocinio de oro y Medea de niña o leer la historia de Pandora. Me pasa que yo leí muchísima mitología de niña porque me fascinó todo ese mundo después de ver una adaptación super mensa y camp de la Iliada de los Crayola Kids y leí muchísimas versiones y adaptaciones, griegas, romanas, me acerqué a mitología de otros lados, etc. Para cuando empezó el boom de Percy Jackson a mí se me hizo muy menso e infantil (pero en mal plan, en plan creo que los niños son tontos y tengo que hacer gringos a los dioses griegos) y salvo excepciones, la narrativa sobre los mitos que se ha tenido el los libros para niños y jóvenes en los círculos gringos me parece malísima. Este libro no fue la excepción.

Parte de la idea de presentar las historias de las mujeres siendo ellas las principales narradoras. El problema es que insiste en hacer los mitos más misóginos de lo que realmente y a ellas les quita los defectos para sólo dejarles las virtudes. Vamos, quiere presentar a personajes feministas pero sin ninguna complejidad, más planas que una hoja de papel, que no cometen errores. Los errores se omiten. ¿Cómo le explicas a los niños los actos de Medea, que mató a sus hijos, cuando crees que los niños son idiotas y no pueden entender narrativas que tú consideras complejas porque eres un puritano de mierda? Fácil: no se los cuentas. Todo lo que hace a las protagonistas de los mitos ser personajes relevantes de la mitología aquí deja de existir, a la autora le importa más presentar los ideales que tiene sobre ellas que dialogar con los mitos. Pésimo por todos lados y lo único positivo que puedo decir es que al menos, al menos, el arte se ve lindo. 

Penélope y las doce criadas, Margaret Atwood

El trauma del año. Pocos libros los he odiado tanto como este. Admito que tenía expectativas sobre la narrativa de Atwood y sobre todo sobre su ética intelectual. Conozco El cuento de la criada (al que le veo las costuras, pero me parece una obra muy interesante en su contexto) y esperaba que, al centrarse en el personaje de Penélope, literariamente hubiese un diálogo entre lo que es la Odisea y la historia de una reina que esperó a que su marido volviera de la guerra durante veinte años, defendiéndose de pretendientes que aspiraban a matar a su hijo y quedarse con su trono. No conseguí nada de eso. Margaret Atwood jamás dialoga con la Odisea y parece que no le interesa la historia; le importa mucho más su propia idea de Penélope y de los hombres que cualquier otra cosa. Vuelve mezquinos a personajes que no lo eran, inserta más misoginia en una obra clásica con el propósito de mejorarla o de poner a Penélope por encima de esos prejuicios. 

Pone a Penélope y a Helena en lugares opuestos de la cancha, ensañándose con Helena, burlándose de su personaje, la tragedia que representa y juzgando con ojos presentistas acciones que se narran en las post homéricas. Paradójicamente, eso hace que las post homéricas sean mucho menos misóginas de lo que es este libro. Intentando hacer un análisis de clase el texto parece aliarse con mujeres que se vuelven accesorios para el abuso sexual e incluso lo promueven, negándoles voz propia a las criadas porque incluso en los capítulos donde hablan sólo existen en razón de Penélope. Todos los personajes pierden sus atributos y se vuelven sólo pedazos planos de lo que a Atwood le conviene que sean para justificar la sarta de incoherencias que escribió acá

Me pareció de una bajeza intelectual tremenda. No puedes escribir sobre los mitos si no te interesa dialogar con ellos porque entonces lo único que ofreces es lo que es este libro: un cascarón sin sustancia, panfletario pero sin ningún valor literario, como un libro pedido por encargo porque estaba de moda darle voz (qué es esa mierda de expresión) a las mujeres de los mitos. Y como última nota, diré que, dado que su nombre es The Penelopiad en inglés (haciendo un juego con The Odyssey), me pareció medio cobarde no ponerle la Penelopiada o algo similar en español.

jueves, 25 de noviembre de 2021

La canción de Aquiles, Madeline Miller | Reseña

Portada de La canción de Aquiles
Sinopsis: Dioses, héroes y hombres en un mundo aparentemente gobernado por el Destino. La más grande epopeya de nuestra civilización sigue presente hoy más que nunca. El joven príncipe Patroclo mata por accidente a un muchacho. Repudiado por su padre, es exiliado al reino de Ftía, donde lo acoge el rey Peleo, un hombre bendecido por los dioses, inteligente, apuesto, valiente y reconocido por su piedad. Tanto que se le concedió el más alto honor, la posibilidad de engendrar un hijo con una diosa: Aquiles. Aquiles es fuerte, noble, luminoso. Patroclo no puede evitar admirar hasta el último de sus gestos; su belleza y perfección hacen que sea incapaz de contemplarlo sin una punzada de dolor. Por eso no se explica que Aquiles lo escoja como hermano de armas, un puesto de la más alta estima que lo unirá a él por lazos de sangre y lealtad, pero también de amor. Así emprenden juntos el camino de la vida, compartiendo cada instante, cada experiencia, cada aprendizaje y preparándose para el cumplimiento de una profecía: el destino de Aquiles como mejor guerrero de su generación.

La reseña no puede ser cómo me quedé yo en mi charco de lágrimas y nada más, creo que necesito elaborar un poco más. 

No es secreto que me fascinan las reinterpretaciones o reimaginaciones a partir de los grandes poemas épicos de los griegos y los romanos. Se puede ver en mi blog: adoro Dido para Eneas, El velo de Helena, Lavinia. Los recuentos de la Iliada y la Odisea, incluso la Eneida, me fascinan todos. La figura de los héroes que proyectan, los conflictos y lo tremendos matices que le dan a las figuras de las que hemos oído hablar una y mil veces: Ulises, Aquiles, Eneas, Héctor. Hoy vine a hablar un poco de algunos de ellos, un mucho de Aquiles.

Fotografía de Madeline Miller
Madeline Miller

Madeline Miller se hizo muy conocida por este libro (al menos, en español yo empecé a ver su nombre por todas partes gracias a La canción de Aquiles) y yo busqué un poquito sobre ella para hacer esta reseña (sobre todo porque sospechaba que la ñoñez con la literatura clásica había salido de alguna parte). Tiene una licenciatura y un masters en Literatura Clásica en Brown y es profesora de Latin y Griego hoy en día. La canción de Aquiles ganó el premio Orange de Ficción en 2012 (y miren, si creen un poco en los premios, well deserved) y definitivamente sabe evocar a los poemas épicos mientras escribe. Así que, vamos por partes con este libro.

La figura de Aquiles

—¿Es cierto lo que dice?
—Lo es, pero hay más; él no te ha contado la peor parte —repuso con voz monocorde, como si las palabras fueran pronunciadas por una estatua—. Jamás regresarás si vas a Troya. Morirás joven allí.
Aquiles empalideció.
—¿Eso es cierto?
Eso es lo primero que preguntaban todos los mortales con incredulidad, miedo y sorpresa. «¿No soy yo una excepción?».
—Lo es.
Yo me habría venido abajo si Aquiles me hubiera mirado en ese momento, me habría echado a llorar y jamás me había detenido, pero no apartaba los ojos de su madre.
—¿Qué debo hacer? —inquirió con un hilo de voz.

Creo que al enfrentarse a las figuras de los héroes de la mitología habemos de enfrentarnos también a la idea de que son figuras complejas y llenas de matices, lo que hoy les encanta llamar "personajes grises" sin saber que existen desde hace miles de años (literalmente). Personajes llenos de dilemas y conflictos que recordamos como héroes por sus hazañas y por el destino que los dioses trazaron para ellos. Mitos que hemos contado y recontado y que cada vez, si quien los reimagina es realmente apasionado, nos dan algo más.

Pintura titulada La Furia de Aquiles
The Fury of Achilles, Charles Antoine

Para mí cada recuento de la guerra de Troya es triste: me cae muy bien Héctor, pero me cae muy bien Aquiles. No importa como termine, yo siempre lloro. 

Pero no es fácil competir con la figura de Aquiles. Héroe entre todos ellos, el mejor guerrero de todos los tiempos, que acudió a Troya no por un juramento, sino porque era su destino. No hay otra guerra. "Si vas a la guerra de Troya no volverás nunca, pero es tu única oportunidad de convertirte en el héroe que deseas ser". Verlo desde el punto de vista de Patroclo, que es quien narra la historia lo vuelve todo más desgarrador, porque Aquiles elige la gloria antes que una vida larga y pacífica. Elige la posibilidad del mito y la leyenda, antes que la tranquilidad. Después de todo, el príncipe de Ftía: ha sido críado para comandar ejércitos, para pelear, no puede negarse a ello sin esconderse o acabar con su honor concienzudamente. Y el enorme peso que Aquiles le da a su honor (y que otros le dan, como Tetis, que amenaza a Patroclo, advirtiéndole que no debe mancillar su honor bajo ningún motivo) pesa también en el libro, en las palabras de Aquiles, en lo que espera.

En La canción de Aquiles, él sabe de su muerte y eso lo vuelve también una figura trágica. Se atisba la desesperación de ganarle al destino al negarse conscientemente a atacar a Héctor. ¿Por qué lo mataría, aunque eso acabara con la guerra de Troya, si eso significa también su muerte? Después de todo, como al libro le encanta remarcar: Héctor no le ha hecho nada. (Porque la autora cuenta con que conozcamos la historia y eso le da el poder de mover los hilos correctos, poner las palabras correctas en los sitios correctos y recordarnos que, después de todo, La canción de Aquiles terminará por rompernos el corazón).

Fanart de Aquiles y Patroclo juntos en un columpio con el siguiente título: “He smiled, and his face was like the sun.”
“He smiled, and his face was like the sun.”
Arte de Arcane Gold (twitter, portfolio)

Ver a Aquiles desde los ojos de Patroclo es también enfrentarnos a todos los claroscuros de su figura. Aquiles, que toca la lira; Aquiles, que mata a toda una familia, pero deja vivo a un hijo para que su linaje no se extiga; Aquiles, que salva a las mujeres de las manos de Agamenón, pero ha matado a sus padres, esposos y hermanos. Aquiles, acostumbrado al aplauso y víctima de su honor, pero también el Aquiles más vulnerable, que le pregunta a Patroclo: si voy a Troya, ¿vendrás conmigo? (si camino hasta mi muerte, ¿me acompañarás?). Este libro nos recuerda una y otra vez que Aquiles no es sólo el héroe que mató a Héctor, Príncipe de Troya, sino el que también devolvió su cadáver a Príamo. ("Así celebraron las honras de Héctor, domador de caballos").

Al final, enfrentarnos a una figura más compleja de Aquiles que sólo el héroe que aparece en muchas versiones dulcificadas para niños (no olvidemos que hay una parte del mercado editorial que considera que adaptar los clásicos para niños es también despojarlos de cualquier complejidad que puedan tener), nos obliga a vera un ser humano completo como lo somos todos. Contradictorio, complicado, lleno de claroscuros, recordándonos que en historias como la Iliada, la separación entre héroes o villanos, si es que llega a darse, depente también de quién y cómo nos esté contando la historia.

La guerra de Troya (y su mito)

Aprendí a dormir de día con el fin de no estar cansado a su regreso, pues Aquiles siempre necesitaba hablar y contarme hasta el último detalle de los semblantes, las heridas y los movimientos de los hombres. Y yo deseaba ser capaz de escuchar para asimilar las sangrientas imágenes y pintarlas luego vulgares y corrientes en el vaso de la posteridad, y para librarle de ellas y conseguir que volviera a ser Aquiles.

Para algunos la guerra de Troya está metida en el imaginario popular gracias a Brad Pitt y al único papel que no ha matado a Sean Bean (yo no conecté nunca con la película, entonces...), otros conocemos a los Crayola Kids (si conocen esa adaptación de la Iliada, sean mis amigos, por favor). Lo cierto es que se ha contado un montón de veces según distintas visiones y perspectivas. Se ha recuperado la voz de Héctor, de Paris, de Helena, de Cassandra, de Briseida y otro montón de personajes que hoy forman parte del imaginario popular. Se ha eculubrado sobre Aquiles miles de veces y sobre su leyenda. Hay narrativas que parten del mito del amor a la guerra o que hacen más romántica la masacre troyana. Hay obras que así son hermosas a pesar del horror, ¿cuántos poemas épicos no lo son? (ya habla de eso Luned en El fuego verde de Veróica Murguía), pero Madeline Miller, desde los ojos de Patroclo, nos muestra otros detalles.

La entrada del caballo de Troya, pintura
La entrada del caballo de Troya, por Giovanni Domenico Tiepolo

Nos mete en la parte del campamento dedicada a los heridos, nos habla de las víctimas, de los muertos, de los despojos de la guerra, de los hombres que reclaman mujeres cómo trofeos para sí (y la manera en que insta siempre a Aquiles a pedir a las mujeres para sí, para salvarlas de peores destinos, como los de volverse concubinas de Agamenón). Dice: esto también es la guerra y esto también es una batalla. Pone énfasis en el ego de los hombres al reclamar sus tesoros, al alardear quien ha matado, aplaudir a los mejores guerreros, cuyas lanzas no fallan, habla también de la imagen de Aquiles que surge entre los soldados. (¿En qué piensa cuando mata a otros? En nada, porque quizá es la única manera en la que soporta la masacre, aunque luego la narre entera, para compartirla con Patroclo). 

Me gustan también esas imágenes. La que hablan de las esperanzas de los soldados y que también los muestran como humanos. Van a la guerra arrastrados por el deber, en busca de oro, porque deben seguir a un líder a quien le deben vasallaje; van en busca de gloria, creyendo que esta se esconde en la masacre, en la pelea y que el honor también está allí. Resulta interesante ir viendo todas esas perspectivas desde los ojos de Patroclo, que tiene una sensibilidad especial de la que voy a hablar más adelante. 

Achilles y Patroclo por awanqui ilustrations. Juntos y felices
Achilles y Patroclo por awanqi illustrations. (Art Station

En muchas reseñas vi que demeritaban mucho el trabajo de Madeline Miller diciendo que más de la mitad del libro era tan sólo un resumen de la Iliada. Y bueno, cada quien tiene su opinión, pero creo que eso es algo inexacto. Sí, Madeline Miller vuelve a narrar pasajes del poema épico que ya se conocen en varias versiones. Nos volvemos a enfrentar al engaño que Agamenón a Clitemnestra al mandar por Ifigenia, alegando que va a desposarla, cuando en realidad es el sacrificio que reclama Afrodita para que haya viento y las naves puedan zarpar. A la plaga que asola el campamento cuando Agamenón (que piensa con el pito la mitad del tiempo, sin importar qué versión de la historia leamos) ofende a Apolo secuestrando a una de sus sacerdositas, Criseida. Y sí, quizá uno pueda adelantarse, pero Madeline Miller para mí nunca dejó de ofrecer nueva perspectiva y de generar sentimientos en mí; su prosa, incluso traducida, tiene un lirismo muy interesante (del que suelen carecer los resúmenes, especialmente aquellos hechos sin pasión alguna; esos el único sentimiento que han llegado a causarme es furia por tenerlos que leer). 

Ahora sí, ya que hablamos un poco de la guerra, voy al punto que seguramente le interesa a todo el mundo: la relación entre Aquiles y Patroclo. 

Patroclo y el subtexto

—Di el nombre de un héroe que fuera feliz.
Me detuve a considerarlo. Heracles se volvió loco y mató a su familia. Teseo perdió al padre y a la novia. [...]
—No eres capaz. —Se incorporó y se inclinó hacia adelante.
—No.
—Lo sé, nunca te dejan ser famoso y feliz. —Enarcó una ceja—. Voy a contarte un secreto.
—Dime. —Me encantaba cuando se comportaba así.
—Yo voy a ser el primero. —Me cogió por la palma de la mano y la sostuvo con la suya—. Júralo.
—¿Por qué yo?
—Porque tú eres la razón. Júralo.

No es secreto que durante mucho tiempo se ha discutido del subtexto entre Aquiles y Patroclo. ¿Serían algo más de lo que el texto original dejaba ver? ¿Había allí alguna relación romántica? Estas lecturas, no sólo en esta obra sino en muchas otras, existen porque a pesar de estar en el año 2021 de nuestro señor, la literatura que se enfoca en personajes LGBT y en sus relaciones (con todos sus matices y complejidades) sigue siendo mucho menos que lo que consideramos hegemónico. Ya no es tan escasa como lo sería hace cien años, pero sigue sin ser lo que más existe. Se hacen lecturas como estas de Drácula, de El señor de los anillos o de cuanto libro y clásico se les ocurra. Muchos se llevan las manos a la cabeza y dicen "¡pero es que dos hombres pueden ser amigos!" y es cierto: hay ternura también en la amistad y la visión que hoy se tiene de la masculinidad es muy dañina y también ignora esto. Y también necesitamos representaciones sanas de amistad entre hombres (y entre hombres y mujeres, y entre mujeres), pero amistad y romance y sus múltiples lecturas nunca han sido cosas peleadas, porque en los ojos de cada lector hay una historia y leer es tener una y múltiples conversaciones y la variedad de estas es lo maravilloso (nunca buscar que existan menos). Por eso no es de extrañar que durante años y años y años y años la gente lea la Iliada y vea a Aquiles y Patroclo y hable sobre ellos. ¿Primos? ¿Amantes? ¿Amigos?

Mismo arte que Aquiles y Patroclo de Awanqi Ilustrations, ahora de lejos. Llamado A Fleeting Dream
A fleeting dream, por awanqi illustrations. (Art Station

Madeline Miller sostiene La canción de Aquiles sobre ese subtexto. Son amantes, dice. Trae una parte del subtexto al texto y sobre él construye la historia, con Patroclo al frente y en primera persona. Patroclo no es un héroe y, en La canción de Aquiles, ni siquiera es un guerrero destinado a la gloria. Quirón le dice: podrías ser un soldado decente con entrenamiento, ¿quieres serlo? y él responde no, muy seguro, recordando que ya una vez mató a alguien. Las virtudes de Patroclo no están en las lanzas ni en la pelea. Lo están en su sensibilidad, en su atención, en su ternura (lo cual le ha granjeado unos cuantos insultos en algunas reseñas, pues parece que en el imaginario todavía es muy difícil concebir a un soldado tan sensible, más aún al compañero de armas del mismísimo Aquiles). 

Para la historia resulta ser el contrapeso perfecto para Aquiles y quizá en eso radica su tragedia. Allí donde Aquiles sólo ve una mancha en su honor, Patroclo ve también a todos los que saldrán heridos cuando Aquiles se ofende. No duda en ir en su contra cuando se trata de proteger a alguien a quien quiere ni en hacerle frente como bien puede a Tetis, la madre divina de Aquiles (a quien también teme). Es menos ingenuo que Aquiles para algunas cosas y mucho más para otras; comprende por qué su amante cree ciegamente en su madre, aunque ella ser divina y, por ello, no piense en los sentimientos de los humanos como lo hacen ellos. Ver a Aquiles desde los ojos de Patroclo es maravilloso a la vez que desgarrador. Lo vemos a través de los ojos del dolor, pero también hemos de enfrentarnos a él cuando Patroclo está desesperado o dolido. Cuando se pone de rodillas ante él y le ruega que salve a los griegos. Que lo mande a él, a él frente a los Mirmidones, para salvarlos, para que la disputa entre Aquiles y Agamenón no acabe con la masacre de todos sus compañeros de armas. 

Fanart de Aquiles y Patroclo
Aquiles y Patroclo, por f e l i.

Adoré los matices de su romance al leer. Las cosas que se decían entre líneas. El miedo, la felicidad, sobre todo el amor. Madeline Miller nos ofrece la posibilidad, con su libro de decir que sí, en una de las tantas versiones de La Iliada que existen, Aquiles y Patroclo son amantes, sin lugar a dudas y descansan juntos. Aquiles y Patroclo, por los siglos de los siglos. Nos dice que, a pesar de la tragedia, fueron felices y que Aquiles soñó con ser el primer héroe que hubiera muerto feliz.

La vida después de La canción de Aquiles

No les voy a mentir, terminé de leer este libro en un charco de lágrimas. Sabía que iba a pasar porque La Iliada despierta esa clase de cosas en mí y a pesar de todo valió enteramente la pena todo el sufrimiento. Lo leí en el momento justo y preciso. Mi conclusión es que se los recomiendo mucho, con mucha fuerza y voy a recomendarlo en todas partes. Si les gusta la mitología griega y en algún momento se vieron interpelados por los héroes de la Iliada, La canción de Aquiles puede ser para ustedes. Y si no, pero de todos modos les interesa un poquito, pues los insto a que le den una oportunidad. Si lo leen, pues ya saben a donde venir a comentarme qué les pareció. 

Patroclo y Aquiles en el campo, tirados sobre la hierba, con la lira. Por awanqi ilustrations
Patroclo, Aquiles y la lira, por awanqi illustrations. (Art Station

miércoles, 12 de mayo de 2021

Lore Olympus (S1), Rachel Smythe | Reseña

Lore Olympus

Sinopsis: Sé testigo de lo que los dioses hacen… después del atardecer. Las amistades y las mentiras, los chismes y las fiestas salvajes y por supuesto, los amores prohibidos. Parece ser que los dioses no son muy diferentes a nosotros, especialmente cuando se meten en problemas. Esta historia súper adictiva y con mucho estilo es una de las mejores de la mitología, vista desde los ojos de Perséfone, como nunca la habías visto. 

Si ya conocen Webtoon, probablemente no les esté hablando de nada nuevo (y hace tiempo en la reseña de Castle Swimmer, en un especial de Webtoon, les dije más o menos de qué iban estos webcómics), pero si no, pues hoy vamos a hablar de una de las obras estrella de esa aplicación y, en general, de todos los webcómics. Ati, de Conejo Literario, hizo una entrada explicando qué eran los webtoons, por si quieren ir a ver. En general son otro tipo de narrativa gráfica en la web con algunas peculiaridades (como los tappytoons, los wecomics y tapas, son verticales, etc). 

Hades y Perséfone
Hades y Perséfone

Lore Olympus o Cuentos del Olimpo, como lo indica su traducciónen español (sí, hay traducción por español y está a punto de terminar la primera temporada allí), es la historia de los dioses griegos, centrándose principalmente en Hades y en Perséfone, en un mundo moderno. Dioses con celulares, carros, la última tecnología, viviendo en un mundo profundamente millenial, sin olvidar su magia, sus raíces y el mundo terrenal sobre el cual, de alguna manera, gobiernan.

Perséfone tiene la oportunidad, por primera vez en su vida, de alejarse de su mamá helicóptero, Demeter, que nunca la deja fuera de su vista, ni un sólo segundo. Va a estudiar la universidad gracias a una beca (y con la condición de convertirse en una diosa virgen) en el Olimpo y Demeter aceptó dejarla vivir fuera de casa con la condición de que viva en casa de Artemisa. Y luego todo se sale de madre en el minuto uno, cuando Afrodita la usa para molestar a Hades y Perséfone acaba en su casa después de una fiesta. Lo que sigue es un lento enamoramiento entre ambos dioses, mientras ambos lidian con sus propios problemas (Hades está todavía superando una ruptura con Mynthe y ninguno de los dos se lo pone fácil al otro; Perséfone intenta rechazar a Apolo múltiples veces, pero él se aprovecha continuamente de su falta de experiencia en el mundo y se niega a entender el significado de la palabra NO). 

Artemisa, Lore Olympus
Artemisa

La verdad es que esta era una historia que lo tenía todo para encantarme. Me gusta la mitología clásica y me gusta verla reimaginada. Precisamente porque no existe una versión original de la historia de los dioses griegos es que existen tantas obras diferentes que dialogan con ella. Existen versiones más antiguas que otras y según el lugar geográfico y el momento en el que se contaran se agregan o no algunos detalles, pero no hay algo "original". Incluso autores de hoy en día hacen sus propias adaptaciones a la hora de crear recopilaciones de mitos (espero pronto hablarles de algunos de estas recopilaciones, tengo una entrada muy pendiente desde hace años respecto a esto). 

Rachel Smythe nos mete en un Olimpo del siglo XXI (con sus ventajas y sus desventajas, no lo moderno será siempre mejor cuando tenemos al capitalismo) y sin olvidar la magia misma de los dioses y que son seres que no son humanos (como bien nos recuerda Perséfone en varios momentos), narra una historia de romance, con sus buenas dosis de intriga y también habla de temas muy sensibles. La autora es muy buena manejando el tono de Lore Olympus: bien puede tener escenas muy graciosas (Hades con sus hermanos, por ejemplo) e imprimirle increíble seriedad y sensibilidad a conversaciones sobre el trauma, el miedo, el no entenderse. Sí hay algunos "temas fuertes" (son o no son fuertes dependiendo del lector, cada experiencia es diferente) dentro del webcómic que la verdad se beneficia mucho de algunos episodios que incluyen música y de las constantes advertencias de contenido. Hay quien dice que advertencias así le restan a la historia (lo digo, experiencias lectoras distintas), pero a mí, por ejemplo, me gusta ir preparada cuando se discuten temas de abuso sexual, por ejemplo (mientras que otros temas no me afectan demasiado). Es de agradecer que Webtoon siempre los incluya, porque no le veo el caso a leer cosas que nos afectan en demasía y luego sentirnos mal; las avertencias también ayudan, por ejemplo, a buscar los momentos adecuados para leer ciertas cosas, no sólo para evitarlas. 

Hades, Lore Olympus
Hades

Uno de los grandes aciertos de Lore Olympus es justamente en su manejo del trauma. Vemos distintas maneras en las que se expresa a través de varios personajes y justamente es esta diversidad lo que nos recuerda que no todos somos iguales y no todos procesamos las cosas de las mismas maneras (que viene bien para alejarse del discurso que espera que las víctimas siempre sean buenas víctimas o siempre sigan algunos comportamientos esperados). También la obra es muy incisiva en los matices (personajes grises, les dicen, pero yo tengo por ahí un escrito de por qué creo que es inútil dividir las cosas en blancos, negros y luego querer verse edgy y decir "pero hay personajes grises" porque eso sólo nos dice que descubriste el agua tibia, si quieren leer eso, está en la edición de una revista llamada Verde y Plata en Lektu). Los dioses griegos se presentan como los personajes increíblemente complejos que son ya en las versiones de los mitos más antiguos y eso es maravilloso, con el toque de Rachel Smythe. 

Hera, Lore Olympus
Hera

Por ejemplo, tenemos a Zeus, que en la cultura popular más mainstream no pasa de mujeriego. Y es cierto. Es gracioso, sí. Donde apunta pone la bala. Allí a donde voltea le sale un hijo. No me molesta ver esos memes ni reírme de ellos, porque también desmitifican la idea (muy nueva, eso sí) de que los dioses de la griega clásica eran seres perfectos (en realidad fueron creados con los mismos vicios que los hombres); lo que he descubierto que me molesta es cuando se reduce a los dioses griegos, con historias tan amplias y matices tan importantes, a una sóla representación, a modo de punchline. Zeus no puede ser otra cosa que mujeriego en lo mainstream. Hera no puede ser otra cosa que una esposa celosa y resentida. Nunca nos paramos a ver tantos matices en cómo son personajes increíblemente complejos. El como Rachel Smythe escribe a Zeus o a Hera me parece increíble. Muestra personajes llenos de conflicto, que no están reducidos a un solo rasgo de su personalidad, no son el punchline de un meme, no son solo un negro y un blanco. Hollywood al final nos hizo mucho daño con cómo entendió la mitología clásica. 

También, por ejemplo, Lore Olympus recupera una de las primeras versiones conocidas de Perséfone, Kore y el significado del nombre Perséfone (aquella que destruye, she who destroys) y también esas versiones donde es una mujer deseosa de aventura, con su propia agencia; son mis versiones favoritas de Perséfone y me encanta ver cómo se recuperan en la cultura popular. La primera temporada de este Webtoon tiene además muchos capítulos dedicados tan sólo a Perséfone, a su historia y a su ser.

Perséfone como Reina del Inframundo
Perséfone, Queen of the Underworld

Bueno, y dentro de todo esto se estarán preguntando cómo es que pueden leer Lore Olympus. Bueno, lo pueden leer de manera gratuita en Webtoon. La primera temporada está terminaba en inglés y a punto de terminar en español. En inglés además está en emisión a segunda temporada, con capítulo nuevo cada domingo. Solo deben abrir webtoon en su computadora o descargar la app en su celular, totalmente gratuito. Pero también se publicará Lore Olympus en papel, este año en inglés, al menos, por lo que tengo entendido, así que para que estén al pendiente. Obviamente se los recomiendo si les gusta el romance y la mitología, creo que encontrarán una historia muy interesante si le dan una oportunidad.