Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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lunes, 4 de enero de 2021

Razzies Literarios (VII)

Diré que mi año lector fue un total y absoluto éxito el día que no tenga nada que poner en esta tan gustada sección de los peores libros del año (que a ustedes les gusta y a mí también). Se llaman Razzies como los premios a lo peor del cine porque hace muchos años (se van a cumplir diez) le pedí a un amigo prestado un formato chistoso para sus mejores lecturas. Se llamaban los Oscars Literarios e iba poniendo los libros en categorías como una excusa para hablar de ellos. Después se me ocurrió que podía hacer la recopilación de lo peor usando el nombre de los premios a lo peor del cine y aquí seguimos. Para este no uso categorías, simplemente listo cualquier cosa que se haya quedado con una estrella en Goodreads, prueba irrefutable de que no me gustó nada de nada.

Intento no leer cosas que me vayan a disgustar, lecciones aprendidas a la fuerza. Pero a veces caigo: por trabajo, por pendeja (cuando el libro que elegiste para el círculo de lectura resulta ser una cosa terrible), por morbo, porque me lo piden o porque quiero criticar un libro de teoría y pues para eso hay que leer o porque salió en un club de lectura y para mi mala suerte decidí participar. Aquí vamos con lo peor del año. 

Anoche en las trincheras, Alberto Villarreal

Este seguro ya se lo esperaban porque la reseña/crítica que hice tuvo muchas visitas. Más que un mal trabajo literario (que lo es) me parece un muy mal trabajo de edición. Un libro de cuentos sin cohesión ninguna, con un concepto pegado con kolaloka (lo de las luciernagas pega muy mal). La redacción es decente en sus mejores momentos, pero creo que aquí el problema más grande es de quienes editaron este libro. Detenerse un poco, pensar en qué quieren contar con este libro, cómo unir una antología, cómo hacer bueno un cuento. Por ahí podría defender que quizá una o dos ideas son buenas, pero no están desarrolladas de ninguna manera. En fin, mala lectura, mala elección leerlo, ya aprendí, le hice una reseña.

Acoso, Marta Lamas

Este lo leí porque me interesaba criticar la visión de Lamas (que me parece que sólo se fija en cierto tipo de mujeres, en cierto tipo de contextos, todos desde los ojos de la burguesía) y fue peor de lo que me imaginé. En todo sentido. Creo que es un libro superficial, que no sale de criticar una única visión de la lucha de las mujeres (el feminismo más mainstream) como si fuera la única, sin ver un poquitín más allá. En fin. No sé que decir que no haya dicho ya en la crítica que hice.

Hermanastra, Jennifer Donnelly


Este libro cree que descubrió el hilo negro de los cuentos de hadas: ¡en realidad no son rosas! Terrible. Podría dejar todo mi comentario allí pero es que hay dos cosas que ya no le soporto a los libros: protagonistas mujeres que el subtexto te dice que son las más feministas y molonas de la tierra con un desprecio por la feminidad que se huele hasta acá y acaba en misoginia y que la única manera de ser fuerte sea ser una bad ass patea cabezas. Que está muy bien ser eso, pero no es la única alternativa y en este libro hubo un atisbo a otra y... todo se quedó allí, en otro personaje mal desarrollado y terrible. En fin, nada bueno, no les recomiendo este libro, le hice una reseña y ya lo dije todo allí.

Ten Count, Rihito Takarai

¿Cómo decirles esto? ¡NO LEAN ESTE MANGA! Igual las mayúsculas son suficientemente llamativas como para evitarles el mal trago. Si tuviera que describir este manga diría que es un yaoi con todos los vicios del género y además una historia sobre la mala praxis de un terapeuta con escenas con dudoso o nulo consentimientos que luego nadie critica porque "el personaje sí quería". En serio, es un horror. De hecho planeo usar este manga como ejemplo para hablar un poco de consentimiento en la narrativa, porque es algo que afecta a gran parte de la narrativa romántica. En fin, ni el dibujo lo vale. La autora en algún punto dijo que temía que los lectores no se dieran cuenta de que era un romance lento y yo no sabía si en el tercer tomo seguía leyendo romance o nos habíamos pasado a una porno (¿no tengo que decirles que si son menores de edad no busquen este manga, verdad?). En fin. Apaga y vámonos, terrible.

Eso fue todo por hoy. Para las recomendaciones de, ahora sí, las mejores lecturas del año, nos vemos en un poco más. 

sábado, 4 de enero de 2020

Razzies Literarios (VI)

Lo de leer libros malos ya es terquedad. En mi caso pasa usualmente por tres cosas: los leo porque tengo algo de trabajo o porque tuve la tragedia de encontrármelos en algún círculo de lectura, los leo por que me imagino que hacerlos pedacitos en el blog va a quedar bien y ya llevo más de la mitad como para abandonarlos y, finalmente, los leo porque son tan malos que me dan risa. Este año tuve más bien pocos de los últimos y muchos de los de en medio. De hecho, en cuanto a libros, creo que este año fue uno de los más mediocres (sí, sí, leí comics y mangas impresionantes, como ya mencioné en la entrada anterior, el Top Ten), pero 2019 fue el año que me costó llenar las mejores lecturas (que todavía no salen) y había más libros con una estrella en mi goodreads de los que me hubiera gustado.
    

Así que, lamentablemente, allá vamos: estos son los libros que no les recomiendo leer en lo más absoluto durante toda su vida. 

Machismo. 8 pasos para quitártelo de encima, Barbijaputa


Este demasiado básico que no creo que llegue nunca a su público objetivo y que, además, está tan bien estructurado como el hilo de tuiter más caótico que hayan visto (o sea, nada). Diría una lástima, pero es que cuando lo leí ya lo esperaba, en serio. Además para ser un libro de ensayo está lleno de falacias (que no necesariamente hablan de cosas falsas o son mentiras, pero sí argumentos mal estructurados que se pueden deshacer en lo que yo tardo en decir falacia). ¿Recuerdan que al principio de este párrafo dije que no creía que este libro llegara nunca a su público objetivo? Es que todavía no sé cuál es. El libro insiste que los hombres, pero nada más en él parece indicar eso y sólo he visto a personas que ya saben de feminismo leyéndolo...  y es demasiado básico para estas andadas. En fin, pésimo, lo destripé en su reseña.


My Heroes Have Always Been Junkies, Ed Brubaker & Sean Phillips

     

Todavía no le escribo reseña ni una entrada sobre él, pero si lo hago (y quiero hacerlo), sepan que se va a llamar: las femmes fatales deben morir. La única resolución que me dejó esta novela gráfica fue la de prohibir que los hombres volvieran a escribir sobre alguna femme fatale por siempre jamás. La historia va sobre dos adictos en rehab que escapan, vuelven al hábito, alguien no dice ser quien es, la prota es una femme fatale cringeworthy, todo tiene un tufo a misoginia asqueroso y no hay más trama. La trama es femme fatale junkie habla de junkies mientras se enamora (o algo) y trata a las adicción como algo muy romántico (que la realidad está muy lejos de eso). Y lo último no me hubiera molestado si no pareciera que los autores lo volvieran algo romántico también. Un horror. Pueden saltársela para siempre.

Enigma asiático, Carolin Phillips

      

Hay un poco de novela escondida en este panfleto a veces racista y todo el tiempo anticomunista. A ver, yo sé que toda la literatura es política y que toda la literatura está escrita desde las ideas de los escritores (sí, incluso los apolíticos), pero es que esto es propaganda mal hecha, además. Además del obvio racismo que se huele en el libro desde la perspectiva de los blancos salvando al mundo y los pobres salvajes aka toda la gente que no es blanca, la crítica al machismo no lo vale (el hecho de que en China las niñas no sean valoradas) porque es todo muy "voy a criticar lo que hace mi vecino mientras yo hago otras cosas misóginas pero fingiendo que soy super woke". Ya en el apartado técnico la novela no me hizo sentir nada y creo que la resolución estuvo demasiado apresurada. En la reseña lo desarrollé más.
     

El año terrible, Tamar Cohen

      

Este es un libro que denominaría: "libro que seguramente maravilló a los editores porque trataba de temas difíciles aka la depresión para adolescentes pero que en realidad no trata de nada". El año terrible es una colección de capítulos inconexos llenos de referencias pop que sinceramente me valen madres donde lo único bien hecho son unos cuantos pasajes que sí tratan la depresión directamente. Fuera de eso, no hay núcleo, los personajes no tienen motivaciones, nada está bien construido narrativamente y nunca entendí como ese libro atinaba a moverse del punto A al punto B. Me frustró demasiado porque ganó el premio Gran Angular. Es de estos libros que digo: si esta pendejada ganó yo por qué chingados no puedo. Así el nivel. Les debo la reseña, ya la voy a traer porque quiero ponerme al corriente.

Valientes e (im)perfectas de Reshma Saujani

    

Que no sorprenda a nadie que yo odie los libros de autoayuda. Mientras los leo y veo los consejos de mierda que suelen dar, no dejo de pensar que el problema es del capitalismo mientras el 90% de estos libros lo que quieren es venderte que el cambio está en uno. Pinche lógica individualista de mierda. "¡El cambio está en una misma, hay que dejar ir la perfección!". Avísale a la sociedad, por favor, ella es la que no se ha enterado. Que le avisen al capitalismo, que nos tiene con la doble carga y, por si fuera poco, nos cuestiona cuando hacemos las cosas mal. La última vez que revisé, la culpa era del sistema, no de quienes estaban intentando cambiarlo sin caer en la retórica de "el cambio está en uno". En fin, el libro está terrible en todo sentido y ya les comentaré más cosas de él cuando haga el recuento de lecturas del Guadalupe Reinas 2019 (porque tuve la desgracia de leerlo para el maratón).

domingo, 6 de enero de 2019

Razzies Literarios (V)

Ha llegado esta época maravillosa en la que yo listo mis peores y mis mejores lecturas. Por supuesto, no podía faltar que yo tuviera malas lecturas, es imposible tratándose de mí. Hay quien dice que me gusta sufrir, pero yo sólo digo que los malos libros me persiguen. Es más, dos de los presentes en esta lista ni siquiera los leí por gusto. En fin, vamos con las peores lecturas del 2018 que, gracias a dios, no son demasiadas. Sólo hubo cuatro libros que quise aventar por la ventana (muchos otros malos, pero sólo cuatro tan malos que recomiendo activamente que nadie se acerque a ellos).


Peligro de suerte, Norma Muñoz Ledo


Seiscientas páginas sin trama a las que les sobraban como quinientas cincuenta o hasta más. Personajes mal construidos, mensajes moralinos y tendencia de tratar a los lectores como reverendos pendejos son sólo algunos de los pecados que comete este libro. Los analicé con gusto en la reseña que hice, pero lo que en su tiempo más me enojó del libro es la idea de usar a los pobres como los props de una historia en la que quieres mostrar qué tan progre es una familia. Y eso es algo que hace con la gente pobre, con los indígenas, con los gays, con los cuarenta y tres. Toda esa gente, todas esas luchas sociales no están ahí para ser la utileria de tus protagonistas, para que nos muestren que tan abiertos y tolerantes y perfectos son, aunque no lo veamos demasiado, aunque no haya un hilo conductor en la historia, aunque la novela no tenga núcleo alguno. Sinceramente, es terrible.


Miedo, Kevin Brooks


Subtítulo del libro: cómo no escribir un libro sobre la ansiedad. En realidad, la premisa es interesante (pero casi todas las de los libros de Kevin Brooks tienen, al menos, potencial para serlo): un chico con ansiedad al que todo le da miedo se queda solo cuando su madre sale a comprar su medicina y, como no vuelve, debe salir a buscarla. Eso es lo único que está bien del libro, todo el resto está mal. La narración da tumbos y parece que, si hay un núcleo, es muy lejano. No tenemos tiempo de conocer a nadie y, aunque el protagonista y narrador se presenta exhaustivamente, acabé el libro sin tener ni idea de quién era o de si el personaje tenía motivaciones. El niño nos lo cuenta todo, pero nunca jamás nos muestra nada (o prácticamente nada) y me quedé con la sensación de que estaba tratando con un narrador muy tramposo que no sabía serlo, que no sabía contarme una historia. Y no hay final. Kevin Brooks detesta escribir finales, al parecer, porque el de este libro no existe.


Candy, Kevin Brooks


Misoginia casual mezclada con una historia un poco absurda de cómo un chico cree que puede salvar a una chica en la que nada se resuelve porque el autor no sabe resolver problemas y, en consecuencia, tampoco sabe escribir finales. Ya les di el resumen. Candy es una chica adicta que está metida en prostitución y el protagonista quiere salvarla a toda costa, pero no tiene idea de cómo. La historia me molesta porque es una historia en la que Candy nunca tiene agencia, al menos hasta el final. Todos, hasta el narrador y el escritor mismo, parecen verla hacia abajo porque es una adicta. Me la pasé gritando que, aunque ese libro creía que son nuestras elecciones las que nos hunden en la miseria, la verdad es que hay muchas cuestiones sociales que tienen que ver con las adicciones y que el libro estaba todo mal. Y hay un constante culpar a la mujer de todo, aunque no se nota tanto. 


El viento se llevará nuestras palabras, Doris Lessing


Doris Lessing dijo que a qué no podía escribir un libro que se basara solamente en su odio a la Unión Soviética y escribió esto. Doris Lessing dijo que a qué no podía escribir un libro que fuera un pésimo trabajo periodístico y escribió esto. Doris Lessing (oh, sí, tengo más) que a qué no podía escribir un libro en el que después de 2001 y de Vietnam creyera que Estados Unidos iba a salvar a alguien de verdad... y escribió el prólogo de esto. Y es una ganadora del Nobel, eh. Miren, yo le daré otra oportunidad con sus novelas, pero su no ficción para lo único que se me antoja es para criticarla. Quiere criticar al comunismo y lo único que hace es agarrar todas las falacias que se le ocurren en vez de construir una buena crítica. Quiere criticar a la Unión Soviética y todo lo que se le ocurre es listar todas las cosas que no pasaron con todo lo que SÍ pasó a su dispocisión. Apaga y vámonos. Lamentablemente lo leí para el maratón Guadalupe Reinas, lamentablemente. 


miércoles, 3 de enero de 2018

Razzies Literarios (IV)

¡Hola! ¿Ya leyeron el título? Sí, venimos con lo mejor y lo peor del año. Bueno, primero lo peor, para sacarnos eso pronto. Resulta que, ustedes, lectores, son muy afectos a que yo lea libros que no me gustan (y que, de hecho, odio) para que después los destroce en reseñas. Este año además, tuve la gran idea de hacer el Que Leo, Que Reseño (del cuál aun me faltan tres libros, no se pierdan las reseñas en 2018) y todo lo votado eran libros horrendos, horripilantes, terribles, torribles (terribles + horribles). ¿Listos para ver cuáles fueron las peores lecturas de 2017 para Andrea Poulain?

Yo cuando leo un libro horrible, quiero matarme y la gente me dice que me calme

Canciones para Paula, Blue Jeans


Este fue, con diferencia, el peor del año. Además coincidió con el año en el Blue Jeans decidió que la piratería en los libros era sólo cosa de latinoamérica porque aquí todos somos ladrones y yo lo cancelé de la vida. Pero bueno, esta es otra historia para otra ocasión, aquí venimos a hablar del horror que supone Canciones para Paula: si metemos todos los clichés de las películas y las novelas románticas rosas para adolescentes que los hombres creen que a las mujeres les encantan (y a veces sí) en una licuadora, probablemente el resultado va a ser Canciones para Paula. Seiscientas páginas de despropósito, mal narradas, mal contadas, personajes mal construidos, machismo disfrazado de romanticismo en todas partes y mucho amor romántico que lo único que causa es intoxicación. De ser posible, aléjense del libro, a menos de que les gusten todos los elementos descritos allí arriba. En cuanto a mí, la única manera en la que voy a volver a tocar un libro de Blue Jeans va a ser con un palo de diez metros con la punta en llamas. Les dejo la reseña.


Los sueños se cumplen, Rachel Galsan


Otro despropósito que una editorial vio como una máquina de ganar dinero. Este libro fue un completo suplicio porque además la edición esta mal hecha. Rachel Galsan es una chava que decidió que iba a escribir en wattpad un fanficitión de El Rubius, que es su youtuber favorito. Más datos de ella no tengo, la verdad. Al menos espero que haya usado pseudónimo para que cuando mejore su escritura y quiera publicar algo que este muy bien editado y se de cuenta de que la editorial que haya publicado este despropósito es un ente capitalista sin corazón que quería ganar dinero rápido, pueda ocupar su nombre real y nadie la relacione con este terrible libro. Es un poco lo mismo que el de arriba: clichés por todos lados, mala redacción, personajes horribles. La verdad no vale la pena seguir sufriendo con este libro. Terrible, quédense con eso y no lo lean. Les dejo la reseña.



Sexo Chilango, Mónica Braun


Este y el que sigue no están tan terribles, al menos, no tienen punto de comparación con los dos anteriores. Sexo Chilango fue, lamentablemente, una lectura grupal de Libros b4 Tipos, de no ser por eso yo hubiera seguido tranquila en mi vida y no me hubiera enterado de que este libro existía. Lo cual, la verdad, hubiera sido una muy buena historia. Sexo Chilango es un libro parido por el feminismo liberal. Obviamente imaginarán el amor que no le tengo. No me gustó e hice todo un análisis para explicar por qué a mi leerlo me había parecido... una pérdida muy valiosa de mi tiempo. Pero ya que lo había usado, decidí hacer todo un análisis de por qué no me había gustado, porque me parecía que caminaba hacia un empoderamiento falso de la mujer, que era clasista (definitivamente, el uso de la palabra naco indiscriminadamente no iba a ser pasado por alto) y que era tan liberal que yo dudaba que fuera un libro positivo dentro del feminismo. Realmente tampoco lo recomiendo. Les dejo la reseña.


Hush Hush, Becca Fitzpatrick


Creo que este fue el menos peor. No precisamente porque estuviera mejor narrado o porque tuviera menos clichés, sino porque fue el que objetivamente me entretuvo más (porque alimentó mi gusto por los chicos malos que en el fondo son buenos y que no es exactamente muy sano, pero bueno, cada quien sobrevive a los Que leo, Que reseño como puede). Hush Hush es un hijo del fenómeno Crepúsculo que tuvo una relativa fama hace ya varios años y luego cayó en el olvido antes de que alguien intentara hacerle una película y sacarle más dinero. Objetivamente, es un mal libro, con una historia insulsa, medio entretenida, que no da para más páginas de las que tiene (pero de alguna manera lo hicieron durar cuatro libros). En vez de vampiros tenemos a un ángel caído enamorado de una chava muy ingenua e inocente. Además del romance, según esto, también hay antagonistas, pero a quien engañamos: la historia no tiene nada de interés fuera del romance... malo. Les dejo la reseña.


martes, 24 de enero de 2017

Razzies literarios (III)

El año pasado leí noventa y cinco libros y los califiqué todos en Goodreads. Aunque sigo considerando que una calificación del uno al cinco es poco representativa de lo que significa un libro ―porque hay demasiados factores que tomar en cuenta― los tres siguientes fueron los únicos en tener una estrella de cinco y reseñas con tantas quejas que no sabía ni por dónde empezar. 


Así que, bueno, aquí va, sin más dilación: ¡lo peor de 2016! Y que de perdida les divierta el destripe, porque les encanta la sangre.

After, de Anna Todd


No se cómo no lo veían venir si este libro es pésimo y un insulto a todas las mujeres del mundo. Además, resultó un insulto para mi intelecto. Anna Todd escribe mal, pretende que un romance completamente tóxico pase por normal y no se da cuenta de que si Hardin no fuera rico y guapo estaríamos ante un episodio de NCIS: Unidad de Víctimas Especiales. La violencia de género se justifica una y otra vez a lo largo del libro y el maltrato a Tessa se justifica una y otra vez a lo largo del libro, además de que Anna Todd contribuye al mito de que la virginidad importa para algo o te cambia como persona, coquetea demasiad con la dualidad de la puta vs la santa sin darse cuenta que la mayoría de las mujeres no cae en ningún extremo y además redacta y puntúa de la puta mierda. Vamos, que no lean After. Reseña por acá.


El fuego en el que ardo, de Mike Lightwood


Este fue, de los peores, el menos peor. No sé qué clase de halago es ese ―pista: no lo es― pero alguno tenía que ser el menos peor, pobre. No me voy a quejar de los paréntesis corta-párrafos ―son un recurso válido y no un error de maquetación, aunque en este libro podrían mejorarse millones― ni de la homofobia retratada en la historia ―sí, eso existe en el mundo real― ni de como Óscar enfrenta el bullying ―eh, chicos, no, no es cobarde― sino de la manera en que se trata, finalmente, el tema de las auto-lesiones. Es chungo, sí y yo no lo he sufrido ―uh, oh― pero sí sé que pretender que hay una «curación» por llamarla de una burda manera por un enamoramiento instantáneo es mentirle a miles de personas. Eso no pasa. Se necesita mucha terapia, mucho amor, un excelente psicólogo o psiquiatra y muchos huevos. Ah, y además el libro está mal puntuado. En resumen, pueden saltárselo. Reseña por acá.


Besos entre líneas, de May R. Ayamonte y Esmeralda Verdú


Este fue el peor. Con mayúsculas, si quieren que se vea más imponente: El Peor. No hay nada peor que una mujer feminista se cague en todo lo que cree por escribir una novela romántica con niveles de toxicidad cuestionables. A Esmeralda no la conozco, por eso sólo digo una. En fin, creo que ya he dicho que no está mal hablar del machismo en los libros, el machismo existe, es una realidad que vivimos ―y sufrimos― y evidentemente las obras de arte creadas en una sociedad machista y sobre todo patriarcal van a tener rastros de todo ese machismo, no podemos eliminarlo de un día para otro. Sin embargo, si tenemos la obligación de señalarlo, cuestionarlo y tener las esperanzas de cambiarlo. Por eso me enoja tanto como se trata la relación en este libro, como los celos se vuelven algo romántico y una agresión sexual en el capítulo uno misteriosamente no lo es porque el agresor es guapo. En fin, además este libro trata a las personas enfermas mentalmente como nada más que su enfermedad ―en serio, porque alguien con anorexia no puede ser nada más que la anorexia, no―, retrata de manera mierda a los mexicanos ―sólo nosotros podemos insultarnos a nosotros mismos y ni se ve bien echarle basura a tu propio patio trasero― y sugiere que imitar acentos con propósitos humorísticos está bien ―eh, el noventa por ciento de las veces, no―. Y sin ni siquiera darse cuenta, deja a la protagonista como una maltratadora de animales que en realidad se supone que los ama. En resumen, tiene de todo y es un libro que se niega a reconocerlo. Hagan un favor y no lo lean nunca. Reseña por acá


miércoles, 6 de enero de 2016

Razzies Literarios (II)

¡Ya están aquí! Los premios a las peores lecturas del año, aquellas que odie más, que me hicieron desear tener un rifle a la mano o de esos libros que tuve ganas de quemar todos los ejemplares. Todos esos títulos que, por merecer algo, no se merecen ni existir. Obviamente, después de esta entrada sigue algo mucho mejor, los premios a lo mejor del año, así que si hacen mucha bilis por aquí, recuerden que pueden esperar la entrada que sigue para ponerse de buenas. ¿Empezamos? No hay orden, el de arriba no es el menos peor y el de abajo el más... simplemente todos son... malos.


Ender en el exilio, Orson Scott Card


Una sola linea en todo este libro que no sea relleno es imposible de conseguir. De hecho, todo el libro ocurre entre el penúltimo capítulo de El juego de Ender y el último. Y narra hechos que ya ocurrieron allí, pero más extendidos. Todo es relleno, la trama carece de interés... porque... bueno, el libro carece de núcleo. Sólo se trata de Ender y Valentine haciendo cosas y yendo por allí, teniendo problemas estúpidos, con narración plana, personajes lamentables, cero interés y un exceso de fan service (no, eso no es buena literatura, no). Alguien dígale a Scott Card que, primero, se deje de mamadas y escriba buenos libros (cosa que no ha hecho en mucho tiempo) y dos, que mientras más escribe, más le noto la ideología de mierda que tiene. Hacía bien cuando la escondía. En fin, a la hoguera, para más rápido.


La reina roja, Victoria Aveyard


Imagina que metes Divergente (mal libro), Los juegos del hambre (libro decente, saga penosa), La selección (no lo he leído, pero la sinopsis es bastante reveladora) y cuanta distopía juvenil se te ocurra (puntos extras si es mala) en la licuadora y escribes un libro. El resultado es este despropósito. Personajes planos, que cambian de personalidad a cada segundo porque están al servicio de la trama, una trama poco interesante, errores de redacción (sobre todo en las comas) cada dos páginas (o menos), una redacción penosa, pedante a ratos y en general, plana cual sabana africana o peor. No, en serio, no es un buen libro y sólo da la casualidad de que tiene una portada preciosa. Cuanto daño ha hecho el marketing, por Dios. Todo lo demás lo pueden ver en la reseña que ya le escribí. Segundo libro a la hoguera, para acabar pronto.


Todas las hadas del reino, Laura Gallego García


De estar en entradas de Oscars Literarios, Laura aterrizó en mis Razzies. ¡Eso es caer bajo, Laura! ¡Muy bajo! En fin, ¿recuerdan a Nandito, a la lisiada y a Soraya? Agarren esa telenovela y júntenla con todos los cuentos de los hermanos Grimm que conozcan y va a salir este asunto. Una novela que es un plagio a Maleficent (y a la novela de la lisiada), con personajes planos, una trama demasiado enrevvesada, un final simple y sencillamente decepcionante, además de una redacción que me parto de risa. Laura, pero a ti no te enseñaron a usar los puntos suspensivos. En fin, una decepción total. Siendo un libro de Laura me esperaba algo mucho, pero mucho, pero muchísimo mejor. ¿Dónde quedó Finis Mundi? ¿El coleccionista de relojes extraordinarios? ¿Dónde dejaste las buenas ideas, Laura? Para más referencias, ver la reseña sin spoilers y con spoilers.



El teorema Katherine, John Green


John Green... John Green... ¿Qué haré contigo? Me caes bien pero escribes mal, decir de la chingada es decir poco. Este libro en sí tiene una trama insustancial, personajes calcados a los de sus otros libros, una increíble falta de naturalidad en todos los diálogos y notas en el pie de página que, e un intento de parecer graciosas rozan la pedantería más desesperante. Terrible en todo sentido. Como resultado, este libro es terriblemente aburrido, ni siquiera cuando ya lo estaba leyendo en una manera más irónica, buscándole los errores porque si no me iba a tirar de un quinto piso conseguí disfrutar del todo. Los personajes no invitan a que te preocupes por ellos y lo de John Green saludándote a cada página es increíble, pero inreíblemente malo. En fin. terrible. A la hoguera y si quieren saber más de él, reseña



Fangirl, Rainbow Rowell


Y ahora sí, ¡la última y nos vamos! El honor de ser el último libro de la entrada le corresponde a Rainbow Rowell, con este libro que todo el mundo adoraba. A ver, no es que sea el peor libro del mundo y reconozco que, por ejemplo, este libro esta mejor escrito que los tres de arriba, sólo en cuanto a su prosa, pero en cuanto a todo los demás... Los personajes son planos, mal desarrollados, Rainbow nos informa de sus cualidades, pero en realidad nunca nos las muestra. El libro es un monstruo del marketing, presentándonos al cliché más burdo de la chica fangirl que ronda por internet (y que yo no soy), que escribe de unos personajes increíblemente parecidos a Draco y a Harry, hechos obviamente para gustar justo en cuanto lees la primera línea sobre ellos. La verdad, yo paso. Lo de leer clichés no es lo mío. La reseña por aquí.