Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain

viernes, 25 de agosto de 2017

Vengadora, Mónica B. Brozon | #Librosb4Tipos

Sinopsis: Su nombre es Sam, y ha sido testigo de cómo el mundo a menudo puede ser muy cruel. Por eso quiere ayudar a aquellos indefensos que son perseguidos por los bullies que se esconden en todas partes.
Ella es justamente lo que muchos necesitan: una heroína. Cuando le sugieren la idea de convertirse en vengadora y usar disfraz para mantener su identidad en secreto, encuentra la oportunidad que estaba buscando y, sobre todo, la amistad que tanto le hacía falta.

Este es el libro del mes que estamos leyendo en mi hermoso y bello y maravilloso club de lectura/colectivo feminista Libros b4 Tipos (estamos en twitter y facebook y goodreads, ¡síganos!) y del cual tendremos un hangout en vivo para discutirlo mañana mismo (les dejaré el cartel abajo). El libro me gustó mucho así que voy a empezar a contarles sobre él dejando de lado la pausa publicitaria (porque en serio, si todavía no conocen a Libros b4 Tipos, es que no hablo suficiente de ellos, mi propósito es que nos vean hasta en la sopa). Este mes nos enfocamos en literatura infantil y juvenil con perspectiva de género, así que, bueno, esta lectura, publicada por Planeta en su sello editorial Destino, fue perfecta.

Mónica B Brozon
Mónica B. Brozon es una escritora mexicana que yo conocí por un libro que publicó con Ediciones SM llamado Casi medio año que contaba las idas y venidas de un chavito de primaria que se metía en problemas porque era, literalmente, un imán para ellos. Me morí de risa. Y mientras más seguí leyendo a Mónica, más me morí de risa (Historia de un corazón roto... y Memorias de un amigo casi verdadero). Siempre se ha caracterizado por escribir muy fresco y muy directo y abordar todo tipo de problemáticas: desde la orfandad hasta la adopción, con todo un elenco de personajes variopintos, desde los más extrovertidos hasta los más tímidos, desde los más normales hasta los más excéntricos. Y, sin mencionar esa pequeña decepción que tuve hace poco con ella, Mónica casi siempre ha cumplido. Vengadora no es la excepción

Protagonizada por Sam, una chica con una vida complicada y una pareja de amigos que son frecuentemente acosados por un grupo de bullies que se creen los dueños de las canchas del parque y aborda una de las temáticas más actuales: el acoso, el bullying. Muchos adultos no saben como evitarlo o como combatirlo y por supuesto que esos mismos adultos tampoco saben como hablar de él. De prevenirlo ni hablamos. Alce la mano quien lo haya sufrido o quien lo haya visto. O quien lo haya perpetrado. Esto es privado, no me cuenten, pero estoy segura de que entre esas tres opciones, no quedó ni una sola mano abajo. Todos hemos sido víctimas, victimarios y testigos. Vengadora lo deja en claro. ¿Qué haces cuando alguien más necesita tu ayuda desesperadamente y nadie le está ayudando? Bueno... lo defiendes.

Pero es algo difícil. Los bullies son tan buenos en lo que hacen, que te hacen sentir completamente desprotegido. O quizá es que no son tan buenos, sino son simples acosadores del tres al cuatro (la mayoría de los casos), pero el sistema te da tan pocas opciones de defensa, que crees que ellos son mucho más poderosos de lo que son y no tienes más opción que callarte y aguantar. Este es un tema que se mete de lleno en el tema, haciendo latente su invisibilidad ante los adultos, que usualmente fallan al ver la mitad de las señales. Los maestros que evitan el tema porque no saben que hacer, los papás que no investigan los cambios en sus hijos o no creen en la gravedad del asunto cuando se ven confrontados con la verdad. Súmenle todo eso a una víctima que no le pide ayuda a nadie por miedo, pero que en el fondo está gritando para que cualquiera le ayude. Un coctel para el desastre.

Y así es como nuestra vengadora comienza a actuar para defender a las víctimas de acoso, desde niños acosados por sus vecinos para quedarse con sus películas hasta chicas que están siendo presionadas por sus novios hasta acoso escolar. Quiero decirles desde este precismo momento que la idea me gustó porque yo no creo en el sistema. El sistema mexicano es uno que siempre ha dejado la responsabilidad total a las víctimas en campañas que los instan a denunciar sin ni siquiera preguntarse por la cantidad de presión a la que están sometidos. El sistema en México revictimiza a las mujeres cuando su privacidad se viola y fotos íntimas son reveladas. Nunca he creído en el sistema, no lo voy a hacer pronto. Falla y falla y falla. Me gusta este libro porque Sam tampoco parece creer en ello, hace todo lo que está en sus manos a personas que sufren, porque tiene experiencias personales y sabe lo que se siente y, en la mayoría de los casos, evita la violencia tanto como puede. Me cae muy bien.


Eric y Nicolás son los sidekicks de está increíble heroína  que defiende a los que más lo necesitan y se encargan de crearle toda una plataforma en internet para que las personas puedan pedir ayuda anónimamente. Una de las cosas más increíbles del libro es la forma en la que se escribe de su amistad y sus lazos. Creo que Mónica es de las mejores escritoras en este mundo hablando de la amistad y de lo poderosa que es y de lo que puede crear. En serio, es increíble. Sam, Nicolás y Eric, los tres juntos, se complementan, se apoyan y se van tornando inseparables mientras se desvelan sus pasados y sus secretos. En serio, creo que este trío es de lo más increíble. Además, que el crecimiento de los tres es palpable, sobre todo el de Sam, porque podemos ver un pedazo mucho más amplio de su vida retratado. Siempre es la misma chica que quiere mucho a su mamá y a su abuelita y es un poco tímida, pero va cambiando y evolucionando forzada por todo lo que le ocurre. Afronta las circunstancias lo mejor que puede y cambia. Creo que el libro le hizo real justicia a ella, a su personaje.

Además de que adoro un pequeño detalle: la mayoría de los acosadores a los que enfrenta sienten su masculinidad directamente atacada porque les gana una chica. Ah, adoro esos pequeños detalles


El libro realmente tiene pocos detalles que no me hayan gustado, pero en general quedé conforme con la evolución de los personajes y como cada uno se ve obligado a enfrentarse a sus propias problemáticas y a crecer por sí mismo. Sus relaciones son un punto y a parte; aunque no todas me parecieron totalmente naturales, tengo pocas objeciones realmente ahí. La lectura me parece una lectura increíble para jóvenes y también para los adultos, especialmente para aquellos que dicen que el bullying son sólo problemas de ahora y que en sus épocas, eso sólo los hacía más duros. Creo que esos lo necesitan especialmente porque han olvidado lo cruel que puede ser el mundo y lo cruel que puede ser la sociedad y necesitan que alguien los despierte y les ponga las problemáticas enfrente. Casi casi en su cara. 

Bueno, en Libros b4 Tipos mañana estaremos discutiendo el libro... bueno, eso de estaremos suena a una multitud y yo no estaré porque tengo clase de francés, pero mis amigas estarán discutiendo el libro desde el feminismo y hablando de la luteratura infantil y juvenil. Les sugiero que no se lo pierdan. Aquí mismo les dejo el flyer para que sepan en donde será (el canal Ensayos de Abril) y la hora (5pm, hora del centro de México). No se lo pueden perder porque nuestra invitada especial es la misma Mónica B. Brozon.


lunes, 21 de agosto de 2017

Canciones para Paula, Blue Jeans | Qué leo, qué reseño

Sinopsis: Paula es una adolescente de casi 17 años que encuentra el amor por primera vez en Internet. Después de estar dos meses hablando con Ángel, un joven periodista que trabaja en una revista de música, decide quedar con él y comprobar si lo que siente a través de la pantalla también lo experimenta en el cara a cara. Pero el chico llega tarde y, mientras espera, Paula conoce a Álex, un aspirante a escritor con una sonrisa maravillosa. A partir de ese momento comienza una historia de amores y desamores, de la que serán testigo "la Sugus", el grupo de amigas de Paula. Una chicas desenfadadas, alegres y, a veces, difíciles de tragar (como los caramelos Sugus), que ayudarán a la protagonista a tomar decisiones importantes en aquellos días de marzo en un lugar de la ciudad.

Un día, por una razón totalmente desconocida para mí decidí hacer una actividad bloguera llamada Qué leo, qué reseño y para prevenir que me recomendaran truños mayúsculos, prohibí a E. L. James. La cosa funcionó más o menos hasta que un alma descubrió que yo no había leído Canciones para Paula, el equivalente a un fenómeno wattpad, pero del tuenti, una red social española que, sinceramente, nunca usé. Obviamente no compré el libro (si no compro libros que me gustan porque no tengo dinero, ¿ustedes creen que voy a comprar esto?) y descargué el que había en epublibre.org. Que no es la edición especial con agregados de casi 800 páginas, porque si hubiera tenido que leer 800 páginas de esto me hubiera planteado seriamente tirar el kindle por la ventana. No, sólo leí 600 tortuosas páginas de... lo que sea que sea esta historia.

Así que vamos por partes, como dijo Jack el Destripador. Voy por la motosierra, porque este libro es una suma de despropósitos mayúsculos.


Yo tenía mejor redacción a los diez años (y era pésima)


El problema con la redacción puedo achacárselo a Blue Jeans, pero tengo más ganas de romperle una maceta en la cabeza al editor y al que aceptó que eso se publicara sin darle una severa revisada. Claro que yo soy pacífica y no voy a hacer nada de eso. Pero a ver, ¿cuáles son los problemas de la redacción de este bonche de páginas que no tiene la culpa de nada, si a él sólo le imprimieron la novela encima? Un montón. Vamos uno por uno.

1. El received text es descarado. Pero como igual aquí no están acostumbrados a esa jerga, dejen les explico rápidamente que es el received text. Bueno, voy a ir al glosario de Las Malas Hierbas porque ellas lo explican mejor que yo, la verdad:
Son expresiones (en su mayoría de origen metafórico) que, de tanto usarse, han perdido toda profundidad y capacidad de evocación, lo que las hace poco útiles a nivel literario, porque carecen de intención comunicativa.
Tomemos un ejemplo: una luna redonda como un queso. Tú lees esa frase y ya no te dice nada: te daría exactamente lo mismo decir "una luna grande" (a secas), porque la metáfora empleada ya está muy gastada y el lector la pasa por encima sin que ello le genere ninguna reacción en concreto. Estás utilizando una expresión que aspira a ser poética y evocadora, pero que se queda en gastada y mundana. Para eso, mejor no uses nada.
Vale, que si quieres usar una expresión metafórica sobre la luna llena, decir que la luna estaba llena como un queso no es exactamente tu mejor recurso. A nadie le importa, no es original y tiene el mismo efecto que decir, la luna llena a secas. Lo mismo para las miradas que matan como puñales, los ojos azules como el mar azul y todas esas metáforas que usaron cuando les mandaron escribir poemas en primaria.

En general soy bastante tolerante con el received text porque es de las cosas que más me pasan al escribir y que, sinceramente, no le aportan nada a nadie. Pero si tuviera que subrayar cada expresión que es received text en este libro, tendría que subrayarlo todo. El autor parece querer ser poético sólo porque sí, para demostrar que puede, que sabe escribir, pero el resultado es sólo mediocre: muy gastado y muy mundano.


2. La redacción además es explicativa hasta morir. ¿Les he hablado de "muestra, no cuentes"? O sea, de "show, don't tell". Si no lo he hecho aún, vayan a preguntarle a cada persona a la que le he comentado en fanfiction cual es la cosa que más odian leer cuando yo dejo un comentario. ¡Porque lo repito como cacatúa! Bueno, la cosa es que en vez de explicarle y decirme que un personaje es, por ejemplo, muy soberbio, lo mejor sería que me mostraran por qué es soberbio en alguna escena. O en vez de decirme que el matrimonio de alguien es muy estable como si nada viniera a cuento, me lo muestren entre líneas.

Es mejor, deja a los lectores la tarea de interpretar las cosas y no los trata como estúpidos. Este libro, Canciones para Paula, es de los que, lamentablemente, cree que sus lectores son estúpidos y por eso les tiene que explicar todo, mil veces, además. No nos basta una explicación de por qué un chico está enamorado de Paula, no, necesitamos, en 600 páginas, al menos unas 100 explicaciones del amor del chico por Paula, no vaya a ser que se nos olvide. Y así todo el libro, con todas las cosas que pasan. Sobran más de 100 páginas de explicaciones inútiles.


3. Básicamente no editaron nada del libro porque era un éxito asegurado y así fue la cosa. Queridos editores: por favor, dejen de publicar cosas tan terribles. Si ya saben que va a ser un éxito asegurado al menos consigan correctores de estilo, que el autor corrija algo, mándenlo a un taller de escritura, qué se yo, ¡¡pero hagan algo!! No estén esperando que el dinero les caiga del cielo con su éxito asegurado. Evidentemente, el libro tiene dudosa la puntación y confusión de tiempos verbales, entre otras cosas preciosas que debieron de haber sido corregidas.

Una hoja de papel tiene más profundidad que los personajes


Profundidad de los personajes: cero redondito. Parece que nadie se molestó realmente en construirlos más allá de un par de detalles obvios y clichés como nada. Tiene nombres, algunas aficiones, algo a lo que se dedican y ya. Son todos una masa que se mueve y piensa igual. El punto de vista desde el que vemos la historia va cambiado cada media página de un personaje a otro, pero la voz narrativa no. Es igual de aburrida siempre y no sabemos de qué personaje se trata porque todos piensan igual. Es aburridísimo. No me acuerdo de la mitad de los nombres de la mitad y acabé el libro hace días, imagínense.


Paula es la protagonista, 16 años, se cree muy madura para su edad, le miente a sus padres de un modo patológico y es, en pocas palabras, medio mensa. Sale con un hombre de 22 años al que planea entregarle su virginidad (en serio, sus divagaciones mentales respecto a la primera vez son tantas que se me quedó grabado), lo cual no sé como al autor no se le ocurrió averiguar si era considerado estupro o no, tiene amigas que son una copia de ella, hicieron ctrl+c, ctrl+v cuatro veces. Las amigas son unas pesadas y lo único bueno que puedo reconocerles es que son buenas amigas, no hay ninguna estupidez de que las amistades femininas son todas tóxicas y llenas de celos. Pero bueno, Paula. La narración insiste en decirte que es muy madura y si tienes algo de sentido común, más edad que ella y has oído suficientes historias de terror sobre adolescentes saliendo con hombres mayores, lo único que quieres es gritarle que deje de molestar, se coma sus verduras y se vaya a dormir temprano.

Los galanes... no son uno... ¡no son dos!... ¡SON TRES! Porque los triángulos amorosos ya estaban muy vistos, había que hacer una especie de cuadrado raro donde tres chicos (dos guapos que quitan al aliento y otro que "no está mal" según palabras de Paula) se pelearan por una misma chica. Urge legislar que ya no escriban esas tonterías, pero bueno. Hablando de los galanes. Uno es el cerebro de la clase y bueno, cumple el cliché perfectamente. Los otros son una copia el uno del otro y muy difíciles de distinguir: 22 años, los dos escriben, uno para una revista y otro una novela, uno escribe de música y el otro toca el saxofón. ¡Uno se llama Ángel y el otro se llama Alex! Son parecidos a morir aunque no se conocen. Copiaron y pegaron. Y así como son de parecidos, así son de nada interesantes.

Así los intereses amorosos
Además está Irene, la hermana de Alex, una stalker de cuidado. Su única función es la de ser la antagonista de la novela y es una antagonista mediocre, medio mensa, mal construida y en necesidad de ir a terapia urgentemente a solucionar la obsesión que tiene con cierto personaje del libro. Los otros medio antagonistas, y ni tanto, son los papás de Paula. Son papás medio incapaces de darle "la charla" a su hija, pero en realidad la mitad de lo que dicen son sabias palabras de la razón y todos deberían hacerles caso. Digo la mitad, porque el libro está tan mal redactado, que la otra mitad son cosas que ni sentido tienen.

¡Y está la cantante Katia! Que es como antagonista, triángulo amoroso, algo. La verdad no lo sé. Es muy joven y es una calca de todas las demás adolescentes del libro, además de que es una imprudente y me da tristeza porque se nota de lejos que la fama la está arruinando, pero como esos temas interesantes de conflictos humanos nunca jamás se tocan en el libro, pues Katia no es más que un cliché patón que anda dejando sus huellas por todo el libro. 

¿En serio este es el romance que le gusta a los niños de hoy?


Pregunta seria. A ver, toda la palabrería del libro sobre lo especial de la primera vez, sobre el amor, sobre las relaciones, sobre soy tuyo y eres mía y sobre los celos y sobre... Vale, todo, es una caca que conduce a las relaciones tóxicas y que deberíamos pensar mejor para retratar. Los personajes pasan capítulos enteros mirando sus celulares o sus pantallas del messenger preguntándose por qué la otra persona no les habla o no está conectada. Capítulos enteros perdidos en eso. ¡Capítulos! Páginas y páginas de analizar y re analizar una llamada perdida tras otra llamada perdida.

Yo leyendo cada que pasaban capítulos analizando su historial de llamadas
Me mata, en serio. Me mata. Por las páginas que se perdieron y porque me doy cuenta de que en el imaginario actual de la literatura juvenil de este tipo, las relaciones amorosas no son más que un cliché tras otro, no hay nada original, no hay otro punto de vista. El amor romántico, con todos sus problemas nos envuelve y nos asfixia. Los celos siempre se presentan como conflicto en estas novelas y, aunque casi siempre resultan en nada, no se nos ocurre otra manera de hablar de los celos y de las inseguridades que no sea a través de triángulos amorosos que no se cree ni mi abuela (que descansa en su tumba y no tiene que leer esto), por alguna razón confundimos amor con obsesión (Alex escribe una novela en la que un escritor de veintitantos se obsesiona con una joven de 14 y es, aparentemente, una novela romántica, no una historia de terror, como yo pensé que debía ser). El punto de vista no cambia, a nadie se le ocurre contradecir el ideal del amor romántico de que el amor lo es todo y todo lo puede para decir: "¿y qué tal si no?" Y sobre esa premisa, contar otra historia, hablar del amor de otra manera.

Pero no, hay que irnos a lo nada original y que está tan gastado que no se lo cree ni mi perro. En fin. Me da flojera seguir hablando de las relaciones del libro, me aburren. Son sosas, no tienen conflictos reales, no hay crecimiento en los personajes porque no hay conflicto real nunca.


El mito de la virginidad (y por qué seguimos explotándolo)


No me atrevería a decir que la primera vez de Paula es el núcleo del libro, porque es libro carece de todo núcleo, pero sí es una parte importante de la narración. Y la cosa es que la virginidad son los padres. Es una mentira. No existe. Es una idea que se usa para reforzar la idea de que las mujeres son puras y virtuosas antes del matrimonio y que entregarle tu virginidad a alguien (que no existe, son los padres, no lo olviden) es algo tremendamente especial. Voy a hablar aquí de dos mujeres que han escrito sobre el tema, ambas árabes, para explicar mi punto.


Ayaan Hirsi Ali, nacida en Somalia en el seno de una familia musulmana y un país en pleno fundamentalismo islámico, se refiere en The Caged Virgin (un libro de ensayos sobre la emancipación de la mujer musulamana, especialmente la que creció en las condición que creció Ayaan Hirsi Ali, en una familia completamente represiva) como la virtud más valorada de una mujer en su cultura es precisamente la virignidad. Es su honor, dice, pero no es sólo el de ella, sino que es el honor de toda su familia y de los hombres con los que se relacione. Su honor se refleja en una sábana manchada de sangre en su noche de bodas, para probar que llegó virgen al matrimonio. Por eso, dice, la virgen vive encerrada, como si estuviera enjaulada, porque en ella se cree que carga su honor, su virtud, y también el honor de quien se acueste con ella. 

Obviamente todo ese asunto está ejemplificado con la sociedad que Ayaan conoce y la cultura, pero la virginidad, en el mundo occidental y oriental sigue significando más o menos lo mismo. Quizá aquí no haya sábanas manchadas de sangre la noche de bodas y quizá la mayoría de las personas no se escandalicen por la idea de las relaciones fuera o antes del matrimonio, pero el mito de la primera vez sigue allí, en el subtexto de un montón de cosas que vemos y leemos. La idea de que la primera vez tiene que ser especial, que te cambia, que esto y lo de más allá.

Nawal el-Sadaawi, feminista egipcia, también musulmana, rescata más o menos lo mismo sobre el misticismo de las primeras veces y la virginidad en un libro que publicó en los setentas que se llama La cara desnuda de la mujer árabe. (Si preguntan, estoy segura de que estos temas me los encuentro más seguido en este tipo de libros por la importancia que tiene el honor y el himen por allá). Obviamente la cosa no es igual en el mundo occidental, la opresión es diferente, menor, más sútil, pero lo que no cambia es el mito

¿Para qué tanta palabrería? Para decirles que me aburre que los libros del estilo de Canciones para Paula se revuelvan alrededor de lo especial de la primera vez, del mito. Creo que debemos poder hablar de la sexualidad mejor en la cultura pop, sin necesidad de tanta tontería. Creo que debemos hacerlo más natural, alejándonos del mito y el tabú, porque eso no le funciona a nadie en lo absoluto.  

Veredicto sobre este libro


No lo lean. Yo lo hubiera lanzado de un quinto piso. Además de frustrante por todo lo mencionado arriba: redacción terrible, personajes planos, historia cliché del cliché del amor romántico y núcleo inexistente, es terriblemente aburrido. Y a menos de que de veras les apasione leer cosas como estas, yo les recomendaría mantenerse sanamente alejados. Yo ya lo leí porque votaron por él, pero Dios me salve de leer más. Veredicto:


miércoles, 16 de agosto de 2017

Lilus Kikus, Elena Poniatowska | #AdoptaUnaAutora

Entrada para el proyecto #AdoptaUnaAutora y #LIJFeministaLat

Reseña: Hace muchos años, tal vez trece o quizá un poco menos, apareció un libro de sueños: los tiernos sueños de una niña llamada Lilus Kikus para quien la vida retoñó demasiado pronto. 
Lilus sabía poner orden en el mundo sólo con estarse quieta, sentada en la escalera espiral de su imaginación, donde sucedían las cosas más asombrosas, mientras con los ojos miraba cómo se esfumaba el rocío y un gato se mordía la cola o crecía la sonrisa de la primavera. Luego, de pronto, sentía que los limones estaban enfermos y que sólo inyectándoles café negro con azúcar podía aliviarlos de su amargura. Pero Lilus era también endiabladamente inquieta: corría a preguntarle a un filósofo si él era el dueño de las lagartijas que tomaban el sol afuera de su ventana. También divagaba en cómo hacerle a Dios un nido en su alma sin cometer adulterio e investigaba con su criada Ocotlana de qué tamaño y sabor eran los besos que le daba su novio. 
Todo en este libro es mágico y está lleno de olas de mar o de amor como el tornasol que sólo se encuentra, tan sólo en los ojos de los niños. Juan Rulfo.

Este libro se clasificó erroneamente para niños porque estaba ilustrado por la gran e increíble Leonora Carrington (si no la conoces, les recomiendo googlear su nombre) y porque era muy cortito y porque lo protagonizaba una niña, al menos, al principio. Gracias a ese pequeño error al catalogarlo (pues sólo la literatura para niños tenía dibujos y sólo a los niños les interesaba leer cosas que tuvieran a niños de protagonistas, según la gente que lo decidió) durante muchos años muchos niños (y adultos que se atrevían a leerlo) pudieron disfrutar una obra tan magistral como lo es Lilus Kikus, uno de los primeros libros que Elena Poniatiwska publicó en su carrera (y sigue publicando). Pero vamos a hablar de Lilus Kikus.

Para empezar, lo ilustró la genialosísima Leonora Carrington, a quien si no conocen les recomiendo que la busquen en internet porque sus ilustraciones y todo su trabajo no tienen desperdicio. Aquí les dejo dos ilustraciones de este librito para que más o menos se imaginen como es la cosa.



Para seguir, pues ya vamos a hablar del libro. El libro empieza con Lilus como una niña y acaba con Lilus como una jovencita. En cierto sentido, estamos ante un coming-of-age, pero seguramente muy diferentes a todos los que conocen. Lilus no juega con muñecas porque se le mueren todas. Es que es un poco torpe. Lilus no entiende mucho de política y dice que siempre le pasan a ella las cosas a medias. El libro se divide en pequeños capítulos, todos con un tema diferente, en el que podemos notar que Lilus va creciendo y que sus experiencias van cambiando. Si al principio no jugaba con muñecas porque las mataba todas, al final es una jovencita en una sociedad conservadora que quiere meterla en cintura y que, como con muchas jovencitas alocadas antes que ella, lo va a lograr.

Sobre si es un libro para niños o no, no me meto. Yo sí se lo leería, por ejemplo, a los mayores de diez años, quizá un poquito antes. Los cuentos están bonitos, narrados poéticamente y siempre desde el punto de vista de Lilus, así que vemos su percepción del mundo y no otra. Creo que eso es lo más bonito de todo el libro. Siempre tenemos ahí el punto de vista de Lilus, cómo ella ve las cosas. Entonces tenemos que leer entre líneas para saber qué cosas pasan, para entender un poco a Lilus Kikus.

Entre sus páginas hay una muchacha embarazada de la escuela expulsada porque se embarazó y es la oveja negra de un blanquísimo rebaño (como no, si era escuela de monjas):
—Ahora estoy completamente desilusionada del amor, Lilus… Ahora solamente pienso en la maternidad, y ya he dado los pasos conducentes…
Expulsaron a la Borrega. Se fue con su petaca escocesa, y sus grandes anteojos negros eran como lágrimas postizas. Le sacó la lengua a la directora, le hizo dos estupendas muecas a Lilus y le avisó que muy pronto le mandaría una botella de champaña…
Si lo pensamos mucho, el mundo no ha cambiado demasiado. Si se embaraza una adolescente primero la condenan y le dicen que perdió el camino y luego ya, si eso, se preocupan por ayudarla. En averiguar qué pasó para que pasara eso, pues no, pero bueno. Ahí se fue la borrega, desilusionada del amor y pensando en la maternidad.

Elenita, por ahí, entre líneas, también se mete con los matrimonios en los que parece que el marido cambió a la mamá por esposa o creyó que en vez de esposa estaba adquiriendo una sirvienta, con la amiga de Lilus, Chiruelita, que se casó con un artista lánguido y maniático al que siempre le hacía la comida. Y, claro, por que no, en el acoso callejero, porque desde que Elenita publicó este libro a las mujeres ya les gritaban despropósitos en la calle y todavía los hombres siguen insistiendo que, de alguna manera, eso es halagador. Y mientras anda averiguando de que sabor son los besos que la da su novio a la sirvienta de su casa y preocupando porque la quieren mandar a vivir con las monjas.

Es un coming-of-age, sí. Es el coming-of-age de las jovencitas alocadas que viven en una sociedad conservadora que las tiene que meter en cintura, volverlas castas y puras, hacerlas preocuparse por lo Bien Visto y lo Mal Visto y sobre todo por los símbolos y la iglesia y la religión y volverlas creyentes en sus filas. Se los recomiendo mucho, más si les gusta leer entre las líneas o quieren conocer una de las primeras obras que publicó Elena Poniatowska. Es considerado Literatura Infantil y Juvenil y la verdad es que para niños ya cercanos a la pubertad y jóvenes, es un libro hermoso (incluso antes). Y para los nostálgicos, pero no tanto, nos recuerda un México conservador y que vivía cuidándose de lo Mal Visto y siguiendo las reglas de lo Bien Visto. En serio, léanlo.

(Y si todavía no los convenzo, le pueden echar un vistazo en epublibre.org y luego, cuando se enamoren, ir a comprarlo con Ediciones Era).