22 de abril de 2017

Clásicos | Mini reseñas

Reposteo por causas de fuerza mayor. Los originales estuvieron publicados en Plusbits Mx. 

Jane Eyre de Charlotte Brontë



Un día como ayerpero de hace 201 años, nació Brontë

Sinopsis: Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.

Un día como ayer, 21 de abril, pero de 1816, nació Charlotte Brontë, una de las escritoras más importantes de la lengua inglesa y cuyos libros hoy son considerados clásicos. Probablemente la conocen. Ella, junto a sus hermanas Emily y Anne, es una de las escritoras románticas con más éxito, aun hoy en día. Fue la más prolífica de las tres (con cuatro novelas publicadas y una inacabada, publicada póstumamente) y hoy en día recordada especialmente por Jane Eyre.

Jane Eyre fue publicada en 1847 bajo el pseudónimo de Currer Bell, pues Charlotte permaneció en el anonimato hasta unos años después de su publicación, en una época en que las novelistas mujeres no estaban bien vistas (nada más hay que recordar que la primera publicación de Jane Austen sólo decía “por una mujer“). Para muchos, la novela tiene cierto carácter autobiográfico, pues Charlotte asistió a un internado parecido al que va Jane y en el libro denunció las carencias, las enfermedades y los malos tratos, además de la mala administración. También, Jane Eyre es considerada una de las primeras novelas feministas.

La novela es la historia Jane Eyre (lo sé, no podían adivinarlo ustedes), desde que vive en la casa de su tía, la Señora Reed y sus terribles primos hasta sus años como institutriz, pasado por sus años en la escuela Lowood para niñas. Se dice que esa escuela está inspirada en una escuela donde Charlotte pasó algunos años y donde sus dos hermanas mayores Mary y Elizabeth se contagiaron de tuberculosis (la enfermedad que les provocó al muerte). La familia de Charlotte retiró a sus hijas de aquel internado (el colegio de Clergy Daughters) por las malas condiciones, pero Jane no tuvo tanta suerte. La joven pasa ocho años de su vida en el colegio, seis como estudiante y dos como maestra.

Al casarse la señorita Temple, la superintendente del colegio, Jane siente que ya nada la ataca al colegio y decide ofrecer sus servicios como institutriz privada. Así es como Jane llega a Thornfield, como institutriz de Adèle Varens, custodia del señor Rochester, que es su patrón. La verdad es que, para mí, la época que Jane pasa en Thornfield es la más interesante de la novela, especialmente por los largos diálogos entre el señor Rochester entre ella, que gusta de provocarla.


No quiero contarles la historia entera (¿todavía hay gente que no la conozca?) pero a mí me sorprendió desde la primera vez que la leí. Es una novela muy victoriana, que convirtió a Charlotte Brontë en una de las autoras románticas más reconocidas. No puedo decir que es mi favorito (lo siento, Chalorlotte, pero Cumbres Borrascosas me conquistó), pero hay una razón por la cual es considerada una de las primeras novelas feministas de la historia y para mí es toda la construcción del personaje de Jane.

No me queda más que seguir recomendándoles este clásico de la literatura inglesa.Hoy hace 200 años nació Charlotte Brontë y hoy sus libros siguen siendo leídos. ¡Felicidades, Charlotte Brontë!

Persuasión de Jane Austen


Sinopsis: Es la historia  del romance de Anne, la hija menor del fatuo Sir Walter Elliot, bonita y sociable, que encuentra a su héroe, el Capitán Wenworth, a pesar de las barreras sociales.
La vanidad y los prejuicios de una aristocrática familia se interponen en el amor profundo y sincero de la joven pareja. Anne fue educada por una amiga al morir su madre. Su gratitud hacia la elegante dama la empuja a escuchar los consejos que le impedirán unirse al hombre que ama, un oficial de marina de poca fortuna. De esta forma, enfrenta largos años de soledad en los que la belleza y el resplandor de la juventud van mermando, pero no así su carácter dulce y bondadoso que, junto a su inteligencia, consolida la personalidad de una atractiva mujer, preparada tanto para las situaciones adversas como para la maravillosa segunda oportunidad del destino.

Persuasión es una novela bastante famosa de Jane Austen. No tan famosa como Orgullo y prejuicio, pero famosa. Entre que leí una novela (dos, en realidad) de Austen y me animé a leer otra completa tuvieron que pasar casi siete años porque me tomó tiempo acabar de agarrarle el gusto a Austen. Cuando tenía trece años no dejaba de comparar sus libros con la telenovela de las tres y además, oh sacrilegio, me parecían aburridos. Siete años después descubrí que Austen sí que tenía humor, criticaba a los ricos con pasión y además era capaz de hacer dick jokes en sus libros. Eso hizo que me cayera bastante mejor que en un principio.


Esta fue la última novela completa que escribió Jane Austen, poco después de Emma. De hecho, fue publicada póstumamente en 1818, un año después de que Austen muriera. También, cuenta con la heroína más mayor de Austen, Anne Elliot de 27 años. Ocho años antes del comienzo de la novela, Anne rompió abruptamente su compromiso con Frederick Wentworth, un oficial naval, persuadida por una amiga de la familia, Lady Russell, que estaba convencida de que Frederick no era digno de alguien como Anne ―cuya familia, aunque venida a vemos, tienen un título nobiliario.

Esta novela de Austen destaca especialmente porque no tiene como protagonista a una chica que está intentando comprender qué es el amor, sino que Anne viene de un desengaño amoroso, es controlada por su familia ―y a menudo tratada como si no tuviera la más mínima importancia― y tiene que encontrar la fuerza para hablar por ella misma y, al menos por una vez, elegir su propio destino. Lo que en este caso, se traduce en tener el poder de elegir a quién va a amar.


Persuasión es una novela perfecta para leer cuando uno está más que dispuesto a creer en el amor o ya de plano enamorado. Siento que así tiene más efecto y es más fácil meterse en el conflicto que, en cualquier otro caso, parecería igual que el de la telenovela de las cinco ―aunque claro, entre los guionistas de la telenovela y Austen no hay ni un punto de comparación―.  Anne, la heroína, es una mujer completamente normal. No se la describe con cualidades extraordinarias, además de una tremenda capacidad de observación y puede verse como algo tímida o simplemente desinteresada. Contrasta especialmente con sus hermanas, una de las cuales es fría, con un carácter gélido y la otra constantemente necesita aprobación y atención.

Definitivamente un libro recomendable escrito por una de las escritoras más conocidas de la literatura romántica hoy en día y que todo el mundo debería probar alguna vez en su vida. No duden intentarlo.

10 de abril de 2017

Dos reseñas por el precio de una

Reposteos por causas de fuerza mayor. Originalmente las reseñas estaban en La Cueva del Escritor.

El señor de las moscas de William Golding


Sinopsis: Una treintena de muchachos son los únicos supervivientes de un naufragio en el que perecen todos los adultos. Enseguida se plantea cómo sobrevivir en tales condiciones, y no tardan en crearse dos grupos con sus respectivos líderes. Ralph se convierte en el cabecilla de quienes están dispuestos a construir refugios y a recolectar, mientras que Jack se convierte en el jefe de los cazadores, animados por un espíritu más aventurero. Las tensiones entre ambos bandos desembocan en un enfrentamiento que se resuelve en un baño de sangre.

No sabía que esperaba de este libro en particular, realmente, lo había visto mencionado aquí y allá en varios libros y desde que leí la sinopsis siempre me había interesado. Sin embargo, quiero pensar que lo leí en el momento exacto. Para empezar, el libro nos sitúa en una isla donde ha habido un naufragio y los únicos supervivientes son unos cuantos niños. De ellos, Ralph tiene madera de líder, porque la gente hace lo que él ordena sin cuestionarlo, pero le falta algo de sentido común algunas veces, y allí entra Piggy. En todo el libro, parece ser la única persona con sentido común, obviamente con el sentido común de un niño y los anhelos de un niño, pero sentido común al fin y al cabo.
—La vida —dijo Piggy animádamente— es una cosa científica, eso es lo que es. Dentro de un año o dos, cuando acabe la guerra, ya se estará viajando a Marte y volviendo. Sé que no hay una fiera... con garras y todo eso, quiero decir, y también sé que no hay que tener miedo. Hubo una pausa —A no ser que...Ralph se movió inquieto.
—A no ser que, ¿qué?
—Que nos dé miedo la gente.
Por el otro lado, y en el otro extremo, tenemos a Jack, el líder del coro, que está acostumbrado a que lo obedezcan, al parecer, a base de miedo. Ralph consigue el liderato porque la mayoría de los niños votan por él y, para mantener a Jack contento, lo pone al mando del coro, que Jack elige que sean cazadores. Qué importa que no tengan lanzas, o que no sepan cazar, serán cazadores. 


Sin embargo, las tensiones no tardan en aflorar entre los dos grupos. Se celebran asambleas en las que todo el mundo habla y decide cosas que al final no se llevan a cabo porque a los niños se les olvidan y se abocan a jugar. Si el primer refugio lo construyeron entre todos, el último lo hicieron sólo dos personas. A todo eso se le añade el miedo de los niños, sobre todo de los más pequeños, a una supuesta fiera que sólo ellos han visto y las peleas entre los jefes. Resulta casi exasperante ver como Piggy a veces es el único que intenta aportar un poco de sentido, pero nadie le hace caso. Parece como el colegio: como no es popular, no es importante. 


El final es quizá demasiado abrupto, pero muy apropiado. Los chicos se han empezado a volver una panda de salvajes, olvidando el rescate e intentado establecer una cadena de mando en la que gana el más fuerte, al que lo sigue más gente, y no el más inteligente. La supervivencia del más apto, como si fueran una manada de animales. La historia está muy bien narrada y el libro, al ser muy corto, se hace rápido. La trama tiene sus altas y bajas, pero en general la pluma de Golding te mantiene en constante expectación, deseando saber qué pasará. 

Unwind de Neal Shusterman


Sinopsis: En una sociedad donde los adolescentes no deseados son perseguidos por las partes de su cuerpo, tres fugados luchan contra el sistema que los "desconectaría". Los padres de Connor quieren librarse de él porque es problemático. Risa no tiene padres y va a ser desconectada para recortar costes del orfanato. La desconexión de Lev ha sido programada desde su nacimiento, como parte de la estricta religiosidad de su familia. Unidos por la casualidad primero y por la desesperación después, estos tres compañeros poco convencionales realizan un peligroso viaje a través del país, sabiendo que sus vidas penden de un hilo. Si sobreviven hasta su decimooctavo cumpleaños, nadie podrá hacerles daño. Pero cuando todas y cada una de las partes de su cuerpo, desde sus manos hasta sus corazones, son codiciadas por un mundo que se ha vuelto loco, los dieciocho parecen estar muy, muy lejos. 

Unwind es un libro que, a partir de la sinopsis, me recordó a Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro. Pero no tiene nada que ver. Los personajes de Ishiguro no cuestionan, al menos no demasiado, la humanidad o la naturaleza de aquellos que los clonaron y, aunque hay unos personajes que lo intentan, la obra no gira alrededor de eso. En cambio, los protagonistas de Unwind, al menos dos, buscan huir, escapar de la desconexión: porque una vez que la orden es firmada, no hay vuelta atrás.

Un año antes del fin de la guerra el premio nobel de medicina le fue otorgado a quien descubrió como donar todos los tejidos, los órganos, todos sus partes del cuerpo. Sin ese gran descubrimiento no hubiera sido posible la paz entre los Pro-Vida y los Pro-Elección, que,  decidieron que todo niño tiene derecho a nacer. Las madres pueden quedárselos, dejarlos abandonados en una casa, siempre y cuando no los descubran, o llevarlos al gobierno. Todos los niños estarán protegidos hasta, por lo menos, los trece años. Entre los trece y los dieciocho años, su destino es incierto. 


Niños problemáticos con padres que firman las órdenes de desconexión porque están hartos de ellos, huérfanos criados por el gobierno, que al final los desconecta para hacer espacio, los hijos menores de familias altamente religiosas que donan un diez por ciento de todo lo que poseen a la iglesia. También hijos con padres divorciados que prefieren ver a sus hijos desconectados antes de permitir que el otro tenga la custodia. Porque, después de todo, todo desconectado tiene una historia que no quieres saber.

El libro es desesperación, una huida frenética de personajes que no saben si pueden confiar en las personas que les están ayudando, un correr sin mirar atrás. Porque ya no se buscan curas para el cáncer, el sida, nada. Sólo se cambian los órganos y uno vuelve a quedar como nuevo. Claro, que para eso necesitan desconectados. Una cuestión de pura demanda y oferta, que nos muestra una sociedad deshumanizada. 

Claro que no todo en el libro es perfecto y si algo chirría bastante es el hecho de que el mundo parece igual: no hay más tecnología, nada. Ni una pista de que estamos en un futuro (considerando que fue escrito en 2007) asolado por una guerra que dejó a todos casi en la destrucción, que es uno de las premisas recurrentes entre los libros de este tipo. Ni una sola pista. 

Un libro que, si bien no es una obra maestra, te hace reflexionar. porque... ¿hasta dónde podemos llegar por nuestra supervivencia?

8 de abril de 2017

PRIDE: cuando los gays y lesbianas apoyaron a los mineros


En 1985, varios sindicatos mineros de Gales encabezaron la marcha del Orgullo LGBTIQ junto al grupo LGSM (Lesbians and Gays Support the Miners; Lesbianas y Gays Apoyan a los Mineros, por sus siglas en inglés) en agradecimiento a todo el apoyo que recibieron del colectivo durante las huelgas de 1984. Probablemente no muchos hayan oído de las huelgas de los mineros en esa época porque no fue algo que se volviera internacional, pero han existido libros, películas, miles de historias de esa época, cuando la Dama de Hierro ―Margaret Tatcher― estaba en el poder. Una de esas historias fue cuando un pequeño grupo del colectivo LGBTIQ decidió apoyar a los mineros, recaudar para ellos y enfrentarse incluso a un sindicato que no quería su ayuda.


La película, dirigida por Matthew Warchus, con guion de Stephen Beresford, fue estrenada en 2014 y ganó el Queer Palm en el festival de Cannes en 2014. Pride es, en general, una película optimista, que recuerda que las alianzas son posibles y que nadie tiene que luchar solo por sus derechos, siempre y cuando respetes las decisiones de quien está luchando. El fundador de LGSM, Mark Ashton, fue un activista por los derechos del colectivo LGBTIQ y miembro del partido comunista británico ―aunque esto no se menciona en la película― y luchó gran parte de su vida por los derechos de los oprimidos antes de morir, doce días después de que fuera diagnosticado con SIDA.


Cuando los mineros estaban siendo acosados por la policía, encarcelados ilegalmente y en huelga, casi muriendo de hambre, el colectivo LGBTIQ ya había pasado por todo eso antes. La mayoría se muestras reacios para apoyar a los mineros, pues solían ser el grupo más homofóbico. Se puede apreciar en la película, porque el sindicato no quiere su dinero, no importa cuanto hayan recaudado, hasta que se deciden a pasar por encima de él y ofrecer su apoyo a una pequeña comunidad minera en Gales.

Hay una parte en especial de la película que me maravillo en la que Mark hace notar que parece que todos están luchando por lo suyo sin ayudarse realmente y no debería ser así. Los derechos de los obreros, de las mujeres, de los gays, etcétera. Eso debería ser interseccional y esta película hace su particular intento por mostrarlo y retratar la historia de una pequeña comunidad minera y un grupo de lesbianas y gays que decidió ayudarlo y recaudar dinero para apoyarlos en su huelga.


Es una película sencilla que además de mostrar la huelga minera y el movimiento que encabezaron los miembros del grupo LGSM, incluso cuando fueron llamados pervetidos en los periódicos y volvieron suyo ese nombre, creando uno de los mayores eventos benéfico para pedir solidaridad con los mineros, el concierto Pits and Perverts.

La película es protagonizada por Ben Schnetzer en el papel de Mark Ashton (Max Vandenburg en The Book Thief, La ladrona de libros), George MacKay como Joe “Bromley” Cooper, un miembro ficticio del grupo cuyos padres aun no saben que es gay, Dominic West como Jonathan Blake, una de las primeras personas en ser diagnosticadas con SIDA en el Reino Unido, Andrew Scott (Jim Moriarty en Sherlock) como Gethin Roberts, su pareja. Imelda Stauton (Dolores Umbridge, en Harry Potter) hace esta vez el papel de Hefina Hedon, activista por los derechos humanos que ganó notoriedad en la huelga minera; Jessica Gunning interpreta a Siân James, que después de la huelga ingresó en la universidad y más tarde fue miembro del parlamento inglés por Swansea East, la primera mujer en ocupar esa pocisión. El resto del cast lo completan Bill Nigthy y otros actores ingleses.


Pride es quizá una película bonita, de esas para darse palmadas en los hombros y decir ¡mira lo que hemos logrado! Porque es válido hacerlo, pero también es una película para hacer notar todo el camino que falta por recorrer y que no es poco. Es una película entretenida, brillante a mi parecer para la historia tan sencilla que cuenta. Sí, la recomiendo, más ahora que estamos en el mes del Orgullo y que nos hace falta recordar que #LoveIsLove, en cualquiera de sus formas. Porque aun nos falta camino por recorrer como sociedad: aún no lo hemos logrado todo.


Y Pride es una pequeña muestra de ese camino recorrido, pero también el recordatorio de todo lo que nos falta hoy en día.


6 de abril de 2017

Lo bueno, lo malo y lo absurdo de Ingobernable

«Pero si todos hablan de 13 reasons why, ¿qué hago?»
― Yo en un día normal.


Miren, vengo a ponerles a Kate del Castillo en mi blog porque no conozco a nadie más que la haya visto que no la haya odiado y que no sea mi mamá. Sí, mi mamá. Pero con mi mamá no me voy a poner ni chaira ni feminista porque le da miedo y me mira feo, así que ustedes se van a aguantar mi entrada de Ingobernable. Uno, si piensas que todas las producciones mexicanas, series o telenovelas, son para pobres, felicidades, ve a sacarte al clasista que llevas dentro porque le acabas de demostrar a Azcárraga papá, el que dijo que hacía tele para jodidos, que ganó; tampoco leas esta entrada, no creo que sea para ti. Dos, si piensas que las producciones mexicanas, series o telenovelas, están hecha para pendejos, ve con toda tu libertad a ver cualquier producción Américana, total que esas, hasta las más idiotas, están hechas pa' gente inteligente. Tres, si no aguantas a nadie que vea telenovelas, vete, porque bueno, no es que vea muchas, pero todas las que Argos le produjo a Cadena Tres sí que las vi, o pedazos, porque el formato telenovela me llega a cansar (hay mucho relleno que meter en capítulos de 40 minutos durante cinco días). En fin. Que no te tortures si ya sabes que esto no te va a gustar. A mí Ingobernable sí me gustó porque la hicieron más o menos decentemente con temas que me encanta ver en pantalla.

Así que aquí vamos, esto es lo Bueno, lo Malo y lo Absurdo de Ingobernable, la historia de Emilia Urquiza, la primera dama prófuda. Aquí está el trailer. Abajo de él, hay spoilers. Si nunca vas a ver la serie, ve sin cuidado. Si la quieres ver y no te importan los spoilers, ve sin cuidado, tampoco voy de poner cuadro a cuadro la escena final. Si no te gustan los spoilers, por favor, no leas. Sobre aviso no hay engaño. Insisto, HAY SPOILERS.




Lo bueno


Me gusta que le den bien fuerte al gobierno. Que le den donde le puto duele, en su guerra contra las drogas. Porque si algo tiene bien esa serie, es el discurso presidencial que nunca se pronunció. Diego Nava, aunque durante toda la serie me cae muy mal (y mira que no suelo hablar tan mal de los muertos), tuvo muchos huevos para pensar en mandar a Estados Unidos al carajo y traicionar al ejército. Yo no hago paralelismos con la realidad, pero, ejem, es que son tan obvios que aunque tu mayor referente en política sea Chumel Torres (búsquense otro, no confío nadie que crea que no nos merecemos la libertad de expresión) los agarran. Argos siempre le ha tirado cabrón al gobierno en algunas de sus producciones (El Octavo Mandamiento, que agarraba temas como El Gober Precioso y el escándalo de los casinos, Infames, que se metía luego luego con el poder) y a mí eso siempre me ha gustado, porque me gusta el thriller político en México (no me hablen de House of Cards, Estados Unidos me deja dormida). Así que si parte del target de Ingobernable eran gente que le gustara el thriller político, they got me. Y me agarraron bien. Me gusta cuando hablan de las violaciones a los derechos humanos del ejército, cuando hablar de las desapariciones forzadas, de los operativos violentos y además lo condenan. They got me and they got me well.


Alberto Guerra fue una sorpresa grata... Lo recordaba mucho peor. Muchísimo peor. Además me gusta el personaje. ¿Tipín madreado por la vida dispuesto a luchar por la justicia y en las madres en las que cree y que es de armas tomas? They got me. He escrito como mil de esos, como diez mil de esos. Me gustan los personajes con ideales así, que hacen todo y la vida los jode (siempre y cuando sobrevivan al capítulo final). 

Anna Vargas-West. Que personaje, joder. Odio a Anna Vargas-West. Está tan bien actuado que la odio profundamente y no le deseo nada bueno en la vida. Aunque de repente intenta ajustar su karma (no lo logra, porque tiene mucho karma negativo esperándola). Eréndira Ibarra es la que interpreta al personaje, y seguro les suena de Sense8. ¿No? ¿Daniela? También ha salido en Capadocia, Las Aparicio, El Octavo Mandamiento, La vida inmoral de la pareja ideal y... no he visto nada más de ella (de hecho, o he visto Capadocia).


Casi todos los personajes de Tepito. Tengo mucha más debilidad por ellos que por cualquier privilegiado en la vida. Es que, a menos que tengan problemas tan jodidos como la primera dama, me cuesta mucho ver los dramas de los ricos. Es más, eso de "qué difícil es ser presidente" no me entra hasta que al presidente lo amenazan de muerte. En serio. Tengo problemas con los dramas de los privilegiados, más cuando viven a costa de la desgracia de los otros. Sí, lo sé, soy complicada. Pero me gustan todos los personajes de Tepito, Chela la que más y Zyan, quizá, la que menos (aunque la actriz mejoró, recuerdo que era el personaje que menos me gustaba en El Octavo Mandamiento porque estaba todo el rato recitando como cartón). 

Lo malo


Los hijos de la primera dama. No tengo demasiadas quejas de ella, pero de Emiliano, caray. Yo entiendo que es difícil trabajar con niños actores. Es más, yo entiendo que a veces no son los mejores actores del mundo. ¡Son niños! Pero aquí fueron a buscar de los peores niños actores que había en el mundo y consiguieron a Emiliano. Además el personaje es un niño consentido, lo que no le da muchas papeletas para ganar mi aprecio. Pero si al menos hubiera actuado bien. Parecía que estaba en una obra de escuela donde sólo había que recitar los diálogos... ¡y el actor no tiene la culpa, es un niño, maldita sea busquen mejores niños actores! Y de, paso, también aprendan a escribir niños, porque se nota que lo escribieron pensando en cómo los adultos ven a los niños, no en como son los niños.


¿Soy yo o Fernando Luján actua más mal cada día? Entre que el señor Urquiza que cae del nabo y Luján no se marcó la mejor actuación de su carrera, pues nada. No pasó a la lista de cosas memorables.

La serie abre demasiadas lineas argumentales y no va cerrando casi ninguna. Joder, serie, no eres telenovela, no tienes tanto tiempo para desarrollarlo todo, decídete por algo. A mí me gusta todo, ¿militares corruptos?, ¿centros de detención extra-oficiales?, ¿Estados Unidos metido en la política mexicana como toda la vida? ¡¿QUÉ?! A ver, no que sólo dejen uno, que se enfoquen en uno por vez, por favor. Es una serie, si juegan bien sus cartas van a tener más temporadas para seguir explorando y dándole con todo al gobierno.


Lo absurdo


Se nota un chingo que Kate del Castillo no grabó en México. Todas las escenas de ella en la calle en sitios muy famosos de México son de espaldas o escondiedo la calle. Las escenas del grito en Palacio Nacional se ven un poco forzadas cuando Kate sale al balcón. Hay partes que sí se ven como oh Dioh' mío, pero que obvio.


Los pequeños errores como que nadie nunca tiene papeles en su oficina o parece que está trabajando (y si lo parece es porque es para la trama o son muy pocas veces). Hay un montón de esos pequeñitos errores, y es cómo... C'MON! No eres una telenovela, hay más varo porque vas a hacer menos capítulos, hay más tiempo, no tienes que correr, ¡¿por qué tienes esos errores?! En fin. La solución, como muchos piensan, no es que Estados Unidos nos enseñe a producir cosas, nosotros lo hacemos, pero, caray, hay que hacerlo bien. (La idea de que Estados Unidos es mejor en todo salió de sabrá Dios donde, pero ya dejen de alimentarla).


Algunas de las escenas de Ovni. A ver, las escenas de hackers en casi todas las series o películas que conozco es absurda a morir, con Ovni las cosas están un poco mejor. Al menos fueron a una clase para les enseñaran los super basics, pero fuera de eso, luego si hacen unas cosas tremendas porque tienen la imaginación muy activa y yo en vez de creermelas, pues me río.


4 de abril de 2017

2x1 en libros infantiles | Reseñas

Reposteo por causas de fuerza mayor. Los originales estaban publicados en Plusbits Mx y La Cueva del escritor

El perfume de la faraona de Kyra Galván


Sinopsis: Viaja desde la Francia contemporánea hasta el Antiguo Egipto, en la época gobernada por la faraona Hatshepsut, en compañía de Françoise, hija de Paul Montpellier, uno de los más prestigiados perfumistas al que llaman “la mejor nariz de París” por su destreza para detectar los componentes de cualquier fragancia. Ellos dos y su familia se ven involucrados en una aventura de intriga y acción, en la búsqueda de los ingredientes para recrear el perfume de la faraona al que se le atribuyen cualidades portentosas. Descubre qué secretos esconde el misterioso bálsamo.

Me gustan los libros infantiles, sobre todo los ilustrados. No me gustan para leerselos a los niños de la casa (ya ninguno está aquí en edad de que le lean cuentos), sino que me gustan para mí. Usualmente se habla de la literatura infantil como algo «menor» o «inferior» a la literatura adulta. Se les suele clasificar como libros mucho menos serios y menos profundos que los libros para los más grandes cuando la realidad es muy diferente. Algún escritor por ahí que acabó escribiendo para niños aunque en realidad ese no era su plan, acabó diciendo que escribir para niños era mucho más difícil de lo que había imaginado y que las historias eran más complejas de lo que había pensado en un principio. En parte por eso busco libros para niños: para disfrutar de nuevo con esas historias y ese tipo de personajes. En parte, por eso me hice con El perfume de la faraona de la escritora Kyra Galván.


El libro ―publicado por ediciones el Naranjo― tiene como protagonista a una niña muy curiosa, fascinada por la historia y a su padre, un perfumista que es la «mejor nariz» de todo París. Su hija ha heredado ese talento, aunque a la madre no le parece tan bien que pierda su tiempo en los perfumes, pues eso no le asegura ninguna clase de futuro de momento y prefiere que se centre en otras cosas, como los estudios. La historia empieza cuando a Paul Montpeiller es llamado para ayudar a encontrar los elementos de un misterioso perfume encontrado en la tumba de la reina-faraón Hatshepsut ―que, si les interesa saber, tuvo uno de los reinados más largos y pacíficos en Egipto y además construyó increíbles monumentos― y Françoise, su hija, se ve obligada a quedarse atrás, en casa de su madre.


En un principio, el libro avanza lento, porque Françoise va dando tumbos por ahí, encontrando información sobre Hatshepsut y mandándosela en cartas a su padre que más bien parecen redacciones de primaria o de libro de texto para niños. No considero ese uno de los aciertos del libro, la verdad, porque hubiera preferido ver esa información insertada de otra forma ―sobre todo si el propósito era enseñar un poco de historia a aquellos que no la supieran―. Sin embargo, una vez que los misterios empiezan, el libro toma un rumbo muy diferente y la historia sí que mejora, además de que tenemos la oportunidad de ver a los personajes en Egipto directamente, en vez de verlos hablar de Egipto.


Las ilustraciones de El perfume de la faraona son obra de Tania Recio y la mayoría de ella son preciosas. Admito que me hubiera gustado ver más de Egipto, pero lo que nos enseña es precioso y me deja con ganas de más. Ojalá vuelva a trabajar con la editorial en alguno de sus proyectos futuros porque me gustaría ver más ilustraciones por el estilo. El libro, pues… al final fue agridulce, realmente. Me gustan los libros infantiles que dejan más a la imaginación porque reconocen que los niños son inteligentes y además son capaces de hacer deducciones o descubrir nuevas cosas tras varias lecturas, pero este libro per se no es malo. Recomendable para los niños interesados en la cultura egipcia, eso sí, trae algunos datos interesantes.

Finis Mundi de Laura Gallego García


Sinopsis: Francia. Año 997 de nuestra era. Michel, un monje cluniacense, decide embarcarse en una misión imposible. Según las revelaciones del ermitaño Bernardo de Turingia, el fin del mundo se acerca y sólo hay una manera de salvar a la humanidad: invocar al Espíritu del Tiempo. Pero antes es preciso recuperar los tres ejes sobre los que se sustenta la Rueda del Tiempo. ¿Dónde se encuentran? Nadie lo sabe...

Laura Gallego saltó al mundo de la publicación y de las editoriales con esta novela, ganadora del premio Barco de Vapor 1998, con lo cual SM se convirtió en la editorial que editaría y sacaría a la venta la mayoría de sus obras.

Finis Mundi es, en apariencia, una novela increíblemente sencilla, que sigue a Michel, un monje de apenas catorce o quince años a buscar los tres ejes en los que se sustenta la rueda del tiempo y que están desperdigados por toda Europa. ¿Por qué los busca? Porque se acerca el primer milenio y el mundo terminará y él está decidido a salvar a la humanidad. Los acompaña un juglar, Mattius, que no acepta las invitaciones de reyes y de grandes señores para tocar en sus salas y tiene un modo muy particular de ver la vida.

Pero ellos no son los únicos que están tras los tres ejes del tiempo…, como acabarán por darse cuenta.

Finis Mundi está escrito con el estilo sencillo y fresco de Laura Gallego, entreteniendo al mismo tiempo que teje entre sus páginas una trama muy interesante, en la que se ven involucrados caballeros, chicas que quieren ser juglaresas y sueñan con ser aceptadas por el gremio, enemigos que no conocen y señoras que se dirigen a Britania a negociar en el lugar de sus maridos.


El libro es corto y se divide en tres partes, una por cada eje del tiempo que tienen que buscar, desplazándose desde Francia a Germania y de allí a la Hispania dominada por los moros, acabando en un barco con destino a Britania.

27 de marzo de 2017

Los muchachos de zinc, Svetlana Alexiévich | Reseña

Sinopsis: El libro presenta el testimonio cándido y emocionante de los oficiales y los soldados rasos, de las enfermeras y las prostitutas, las madres, los hijos y las hijas que describen la guerra y sus duraderos efectos. Entre 1979 y 1989 un millón de tropas soviéticas combatieron en una guerra devastadora en Afganistán que el régimen comunista intentó ocultar: los muertos volvían a casa en ataúdes de zinc sellados, mientras que el Estado no reconocía el conflicto. Los muchachos de zinc generó una inmensa polémica cuando fue publicada originalmente en la Unión Soviética: las críticas acusaron a Alexiévich de haber escrito un texto fantasioso lleno de injurias y de formar parte de un coro histérico de ataques malignos. El resultado es una historia turbadora que expone la verdad de la lucha armada: la belleza del país y los brutales abusos del ejército, las muertes y las mutilaciones, las vidas humilladas y destrozadas de los veteranos. Los muchachos de zinc ofrece una perspectiva única, desgarradora e inolvidable sobre la realidad de la guerra.

Entre 1978 y 1992, Afganistán se fue a la mierda. A la Guerra de Afganistán se le conoce como la guerra ruso-afgana y fue la primera fase del conflicto de la guerra civil afgana. Se enfrentaron las fuerzas armadas de la República Democrática de Afganistán (RDA) apoyadas por el Ejército Soviético (desde 1979 hasta 1989) contra los insurgentes muyahidines, grupos de guerrilleros afganos (apoyados por varios países). El conflicto, además, es considerado parte de la guerra fría. En 1992, la disolución de la URSS provocó el colapso económico del país y los fundamentalistas islámicos se hicieron con el control de la capital, Kabul. Lo mantuvieron como un régimen de terror hasta 1996, cuando se ordenó la retirada. Durante esos años, los talibanes obligaron a las mujeres a usar la burka (la prenda azul que sólo deja una rejilla en los ojos), prohibieron que las mujeres estudiaran, se les prohibió trabajar, pero tampoco podían ser atendidas por médicos varones; para los hombres fue obligatorio usar turbante, evitar todo tipo de ropa occidental. Hoy en día las cosas en Afganistán ya no son así en todo el país. Las mujeres se cubren la cabeza, pero no usan burka, algunas dejan partes de su cuerpo visibles. Algunas usan abaya, otras no. Pero bueno, volvamos a la guerra, porque venimos a hablar de soldados soviéticos.

Soldado soviético. Foto de Mikhail Evstafiev
Los soldados volvían a sus cajas en ataudes de zinc sellados, no se sabía como morían, nadie en la URSS sabía cómo era el campo de batalla en Afganistán. Los llevaban con engaños, les decían que allí harían el servicio militar. Y al llegar, se encontraban con el terror. La guerra de Afganistán ha sido a menudo llamada el Vietman de la URSS, para que se imaginen. Svetlana fue recopilando testimonios de madres, soldados, enfermeras hasta juntar este libro y, cuando fue publicado, fue un gran escándalo. Svetlana fue acusada de escribir mentiras, de manipular los testimonios, de dejar en ridículo a los soldados de la URSS. 

Este no es el único libro que Svetlana tiene sobre la guerra. La guerra no tiene rostro de mujer habla de las mujeres del Ejército Rojo durante la segunda guerra mundial y, curiosamente, no se parece en nada a esta. Los soldados que pelearon esta guerra lo hicieron porque les habían enseñado que debían ser valientes como sus padres, los que pelearon en la guerra mundial y derrotaron al régimen nazi. La URSS llevaba ya un buen rato de guerras. 

Svetlana
Desde su revolución hasta la guerra Afgana, no hubo ni una sola generación que se salvara. Así los educaron: a que darían su vida por lo que creían. Y muchos la dieron, creyeran o no. La diferencia entre los soldados de este libro y las mujeres del otro es que la voz de las mujeres siempre cambia: ellas están acostumbradas a ser relegadas, a ellas les quitaron la victoria, pero saben que ganaron. Estos soldados, en cambio, no tenían de otra. Las mujeres quizá eligieron enlistarse, pero muchos de estos chicos, no. También hablan diferente de la violencia, hombres y mujeres, por como están educados, por como los perciben, por como ven al mundo y por cómo el mundo los ve a ellos. Con este libro estuve a punto de vomitar. Pareciera que a las mujeres les han enseñado que hay que tener mas pudor, más discreción, pero los hombres no se miden. Lo cuentan todo

Кувакин Е. (1986)
Te dan ganas de llorar de ver los testimonios del campo de batalla. Creían que estaban liberando Afganistán. Pero, por alguna razón, no veían a Afganistán liberada, ni la sentían. Por eso, en medio de los testimonios, puedes notar una y otra vez como todo lo que creen a veces se va desmoronando porque ya no saben exactamente por qué o por quién están peleando. Además, si las mujeres de la guerra mundial tuvieron la victoria, aunque arrebatada, estos soldados no tuvieron ni una victoria que les pudieran quitar. Lo que es peor, les quitaron también la derrota, porque en la URSS no se hablaba de la guerra. Los muertos regresaban en ataudes de zinc sellados y, en la causa de muerte, a veces se leía muerte natural o accidente o enfermedad. No se hablaba de las heridas, del campo de batalla, no se hablaba de que los soldados soviéticos estaban siendo masacrados. A estos soldados les quitaron hasta la derrota. 


Entre los soldados de Svetlana, todos son diferentes. A algunos les cuesta matar. Otros incluso lo disfrutan o aprenden a disfrutarlo. Pero hay algo que une a la mayoría: al regreso, sienten el síndrome de abstinencia del campo de batalla, la adrenalina que obtenían allí no se compara con nada, vivir al borde de la muerte no se compara con nada. No se cortan al decirlo, al admitir que lo volverían a hacer, aunque hayan vivido todos los horrores imaginables. Hablan de lo que les dejó la guerra y algunos incluso admiten que la guerra no los hizo mejores, sino peores. Hablan de la degradación moral que les deja la guerra, de las heridas que cargan. 

El libro, la verdad, a mí me cansó muchísimo. me dejó muerta cuando lo acabé de leer. ¿Cuándo son suficientes testimonios para saber que la guerra afgano-soviético fue un horror para sus soldados? ¿Cuándo tienes suficientes testimonios de horror y violencia? ¿Cuándo dejas de horrorizarte y sigues leyendo? No lo sé. La verdad. Hay un momento en el que los testimonios se vuelven demasiado repetitivos, son una sobre exposición, pero, entonces, ¿cómo decides cuáles son dignos de estar en el libro y cuáles no? ¿Cómo los calificas si no puedes calificar las experiencias de las personas? La verdad, admiro el trabajo de Svetlana por oír todos los testimonios y hacer el titánico trabajo de ordenarlos y juntarlos en un libro. La guerra afgano-soviética necesitaba que alguien contara esta historia y todos los ataídes sellados de zinc también necesitaban esta historia, tan cruel como sea. 


Destino está haciendo un excelente trabajo con la obra de esta autora al traerla al español. Las traducciones son tan buenas, que a veces ni siquiera quiero leer la traducción al inglés de los libros y prefiero esperar. Les recomiendo mucho el libro, pero si advierto que el horror no es para todos. Algunas de las historias son demasiado crudas porque estamos hablando de una guerra. En fin. Les recomiendo mucho el libro. 

25 de marzo de 2017

Feminismo 101: #RapeCulture (actualizado)

Feminism 101: #RapeCulture (updated and translated)

Nota de autor: Publiqué esto originalmente en La hora del té, cuando Brook Turner fue sentenciado a seis meses por una violación y escribió una carta haciéndose la víctima. Eso para ponerlos en contexto. Ahora, a la fecha de hoy, lo actualicé con más casos y lo traduje para hacerlo llegar a más gente. Por favor, si conocen a alguien que promueva la cultura de la violación, ¡pásenlo!

Author's note: I published this originally in a blog called Tea Time, wghen Brook Turner sentence reveales to be just six months for a rape case and wrote a letter making a victim out of himself. That just to give some context. Not, to this day, I updated all the entry and translated it, so it can reach more people. Please, if yoy know someone that promotes rape culture, share this!


Sí, la cultura de la violación es algo real. Hace apenas unos días [cuando se publicó originalmente el artículo], un estudiante de Stanford fue sentenciado a sólo seis meses por violar a una chica mientras ambos estaban borrachos. El nombre del chico es Brook Turner, escribió una carta donde culpaba a la party culture de Stanford y no tomó ninguna clase de responsabilidad. Más bien jugó el papel de víctima, diciendo que le habían arruinado la vida. Su víctima le respondió con una larga carta recordándole que, a pesar de que todos estaban borrachos, él fue el único que decidió abusar sexualmente de ella y como él sí le había arruinado la vida a ella. En parte, esto fue lo que me empujó a escribir esto. La cultura de la violación o rape culture es algo real, existe, la puedes ver todos los días.

Yes, Rape Cuture is a thing. Just a few days ago [when the article was first published in Spanish], a Stanford student was sentenced to serve only six months after raping a girl while they were both drunk. The name of the guy is Brook Turner and he wrote a letter where he excused himself and made the party culture of Stanford the responsible for his own acts. He playin the victim role, saying his life was ruined. The girl, the victim, answered him with a long letter reminding him that, even though everyone was drunk, he was the only one that decide to rape a girl and that, actually, he had ruined her life. Reading the letter was the thing that pushed me to write this. Rape Culture is something real, you can see it everyday. 

¿Y qué demonios significa Rape Culture o la cultura de la violación?


What the hell Rape Culture means?

El término fue acuñado en los años 70s por feministas en los Estados Unidos para describir todas las formas en las que la sociedad culpaba a la víctima de la violación, algunas de ellas académicas y otras más coloquiales; lo cierto es que casi todas coinciden en las mismas cosas.

The term appeared with the feminists in the 70's, specifically in the United States, and it was used to describe all the ways in which society shames the victim of a sexual abuse. All the definitions, whereas more academic or more street-ish, are almost the same. 



Emily Buchwald, autora de un libro que se llama Transforming a Rape Culture (Transformando una cultura de la violación) lo define de la siguiente manera:

Emily Buchwald, athor of a book called Transformins a Rape Culture, defines the term in the following way: 
[…] un conjunto de creencias que fomentan las agresiones sexuales por parte de los hombres y apoyan la violencia contra la mujer. Es una sociedad donde la violencia es vista como algo sexy y la sexualidad es algo violento. En una cultura de la violación, las mujeres reciben continuas amenazas de violencia que van desde comentarios de carácter sexual […] hasta la misma violación. Una cultura de la violación condona el terrorismo físico y emocional contra las mujeres como si fuera la norma… En una cultura de la violación, hombres y mujeres asumen que la violencia sexual es un hecho, es inevitable.
[...] a complex set of beliefs that encourage male sexual aggression and supports violence against women. It is a society where violence is seen as sexy and sexuality as violent. In a rape culture, women perceive a continuum of threatened violence that ranges from sexual remarks to sexual touching to rape itself. A rape culture condones physical and emotional terrorism against women as the norm... In a rape culture both men and women assume that sexual violence is a fact of life, inevitable... However... much of what we accept as inevitable is in fact the expression of values and attitudes that can change. 
También se define como un entorno en el que la violencia sexual contra las mujeres es algo normalizado y el temor a sufrir una violación es algo constante. ¿Les suena conocido? ¿Son mujeres y han salido solas de noche? ¿Llevado las llaves entre las manos? ¿El celular listo para marcar cualquier cosa? ¿Listas para echarse a correr? Quizá entonces sepan de que hablo. Pero por si aun no quedó claro o no saben cómo puede manifestarse…

It's also defined as an enviroment in which sexual violence against women is something that is normalized and the fear of suffering rape is something constant. Does it sound familiar to you? Are you women? Have you gone outside alone late at night? Have you carried your keys in your hands, ready to defend yourselves? Have you had your cellphone ready to call someone? Maybe you undestand abour what I'm talking. But if you don't know how Rape Culture transforms the society...

¿Cómo se manifiesta la cultura de la violación?


How does Rape Culture manifest itself?

Se culpa a la víctima si existe una agresión sexual. Muchas veces en casos de violación, la culpa la tiene la forma de vestir de la víctima, tanto si llevaba minifalda como pantalones ajustados; también si consumió alcohol o no, si iba sola, etcétera. Lo primero por lo que muchas víctimas pasan es por una cantidad brutal de preguntas que sólo buscan culpabilizarlas.

The victim is shamed and made responsible when there's a sexual abuse. A lot of times, when there's rape cases, the guilt has the form of the victim's outfit, whether s/he wore miniskirt or jeans or dress; the guilt has also the form of teh victim's alcohol consumption, if s/he was alone, etcetera. The first filter for the victim is a lot of questions that are looking to shame them. 


Se tolera el acoso. El ejemplo más claro es el acoso callejero, que busca ser trivializado o visto como algo que no es importante diciendo que «sólo era un piropo» o «sólo era una halago», pero lo cierto es que si la víctima de ese acoso se siente incómoda, no es un ni un piropo ni un halago, es acoso.

Harassment is tolerated. The most clear example is street harassment, that is trivialized or seen as something not important. It's dismissed with phrases like "it was just a cumpliment", but the truth is if the victim is uncomfotable, it's not just a cumpliment, is harassment. 

Se trivializan las agresiones sexuales. Muy probablemente les suenan comentarios como los siguientes: «yo si me la violaba», «ni que estuvieras tan buena como para que te violen», «tú también querías». De repente, bromear con las violaciones se ve como irreverente, en vez de como insultante ―exactamente cómo debería ser, lo que para alguien es una simple broma, para una víctima, es, quizá, el peor recuerdo de su vida― y se ve como algo aceptable. No lo es.

Sexual agressions are dismissed as unimportant. Probably you have heard comments like: "I would rape her" (sometimes him), "You're not that beatiful to get raped". Suddenly, joke with rape is seen as irreverent, dark dark humor, instead of insulting ― exactly as it should be, because for many is just a joke, but for the victims is, maybe, the worst memory of their lives ― and it's seen as something acceptable. It is not. 


Las acusaciones de violación no son tomadas en serio. En muchos casos, se dice que la víctima sólo busca atención, que no pudieron haberla violado. Muchas veces, en casos como esos, las mujeres son cuestionadas casi como criminales para desestimar las acusaciones.

Rape allegations are not seen seriously. In many cases, it is said that the victim is just seeking for attention, that it's not possible her/him have been raped. In many cases, women are questioned almost as criminals so they stop pursuing lawsuits. 

Se asume que los hombres no pueden ser violados (o que lo disfrutarían). Hace tiempo tuve una plática con alguien (un hombre) que me decía que los hombres no podían ser violados y, de hecho, negaba que existieran víctimas. Cuando yo le enseñé las cifras que alberga RAINN, sólo para Estados Unidos, incluso llegó a decirme que de todos modos no importaba, porque «cualquier hombre disfrutaría algo así».

It is assumed that men cannot be raped (or, in the other hand, that they would enjoy it). A long time ago I have a discussion with somenone (a man) that was saying that men couldn't be raped; he was telling me there was not a single victim. When I showed him the statistics in RAINN, just for the United States, he had the courage to tell me that it didn't matter, becase any man would enjoy something like that. 

Esas son sólo algunas maneras en que se manifiesta la cultura de la violación, pero son de las más representativas. Si quieren saber más sobre ello, pueden ir a está página (está en inglés): What is rape culture?

That are just examples on how Rape Culture appears in our daily life, the most representative. If you want to know something else, you can go to this webpage: What is rape culture?

Ejemplos de la cultura de la violación


Examples of Rape Culture

¿Creyeron que ya los iba a dejar así? Pues no. Para que vean de que hablo, si es que quizá aun no les cae el veinte, voy a poner ejemplos concretos de dónde podemos ver manifestada la cultura de la violación. Pongo los links para que vean que no miento, que no me estoy inventando nada, que la cultura de la violación está vigente, existe.

Did you believed that I was going to leave you like that? Of course not. To show you what I'm talking about, in case you still haven't got it, I'm going to tell you about concrete examples where we can see the rape culture represented. Every example (almost) has links to the source (in different languages, among english and spanish plus one in french), so you can see I'm not lying. Rape Culture is a thing, exists






¿Qué puedo hacer para no promover la cultura de la violación?


What can I do so I don't promote the rape culture?

Si hasta ahora hiciste algo por promover esta cultura o la ignoraste o incluso negaste su existencia, no importa. Todos crecimos y fuimos criados en el patriarcado. Todavía puedes hacer muchas cosas para no seguirla promoviendo y aquí están algunas de ellas.

Maybe you've done something to promote #RapeCulture, although unintentionally, maybe you just ignored it, maybe you denied its existence, it doesn't matter. We all grew up in the patriarchy. You can still do a lot of things so you don't promote it anymore and here are a few suggestions.

No hagas chistes sobre violaciones. Tampoco te rías de ellos, no son graciosos, mucho menos para las víctimas. Y aunque alegues que es sólo humor, para una víctima nunca lo es. De hecho, puedes hasta hacerlo notar.

Don't tell rape jokes. Don't laugh about rape jokes, they're not funny, specially for the victims. And even though you can say it's only humor, for the victim it is never humor. In fact, if you can, call them out.

No desestimes a las víctimas. No digas frases como «estaba pidiéndolo», «se lo merecía», «igual era una puta», etcétera. Ninguna víctima se merece tales deseos. Tampoco importa lo que llevaban puesto o qué estaban haciendo, nadie se merece una violación y nadie estaba pidiéndola.

Don't dismiss a victim's story. Don't say phrases like "she was asking for it", "she deserved it", "maybe she was a whore", etcetera. No victim deserves bad wishes like that. Also, the outfit doesn't matter or what the victim was doing, no one deserves being raped and no one was asking for it.

Escucha a las víctimas. Cree en su palabra.

Listen to the victims. Believe their word.

Apoya a las víctimas. No las juzges por su vestimenta, sus hábitos o por las circunstancias. Las víctimas nunca tienen la culpa de una violación.

Support the victims. Don't judge them for their outfit, their habits or the circumstances. The victim are never the guilty one. 

Condena a los violadores (y a las violaciones). No son pobres hombres desequilibrados a los que las circunstancias arruinaron la vida. Ellos solos se arruinaron la vida, la culpa no la tienen ni el alcohol, ni las fiestas y mucho menos la víctima.

Condemn the rapists (and rapes). They are not poor men pshycologically ill and the circumstances didn't ruined their lifes. They, alone, ruined they're lifes (and sometimes not), the guilt is not in the alcohol, in the parties, let alone the victim.