Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain

miércoles, 15 de junio de 2016

El fuego en el que ardo, Mike Lightwood | Reseña

Pregunta: ¿Por qué leo los libros que leo?
Respuesta: Porque me salió de los bajos fondos.
― Declaración de intenciones.

Sinopsis: Ser gay puede complicarte mucho la vida.
¿Todas esas películas y series que te cuentan lo maravilloso que es ser gay? ¿Estar rodeado de compañeros modernos en el instituto que te quieren como eres? ¿Padres que te apoyan incondicionalmente?
Todo mentira. La realidad no es esa. Al menos, no la del protagonista de esta historia, que vive un auténtico infierno por culpa de aquellos que no lo aceptan como es.
Pero, cuando las cosas se complican de verdad, conoce a un chico de ciudad con una visión del mundo completamente distinta. Con su ayuda, deberá escoger entre dejarse consumir por las llamas de quienes lo odian o renacer de sus propias cenizas.

Admito que me da un poco de pena reseñar este libro porque lo voy a dejar hecho trizas y me hubiera gustado diferente. Que todas esas reseñas que incluso rayaban la homofobia que decían que que Oscar era tonto por no enfrentarse a sus bullies ―todos los que dicen eso no han sufrido bullying en su vida, espero ya hicieron lo mismo que yo. La única diferencia es que yo no planeo perder el piso ni desacreditar esta novela por lo que no es o con argumentos hasta anti literarios. Sin embargo, tengo muchas cosas que decir sobre ella y tampoco podía ir por la vida sin decirlas. Así que, como dijo Jack, el destripador ―el chiste malo is alive!―: vamos por partes. He decidido dividir esta reseña en los subtítulos de los tópicos que planeo tocar para que nadie se pierda, de momento.

El apartado técnico (o cómo no puntuar y otras historias)


La puntuación del libro no es un desastre ―no tamaño Besos entre líneas, al menos―, pero sí tiene varios errores. Me he dado cuenta de que mucha gente hace pausas demás y quizá por eso no notan el exceso de comas que ponen, especialmente delante de «y», «e», «ni», «o» y «u». Este libro es uno de ellos que constantemente separa con comas cosas que no, especialmente numeraciones. Las comas sólo van delante o detrás de una de las palabras que puse allá arriba en casos especiales: que haya un vocativo, que haya una aclaración u otro elemento entre comas o, de manera opcional, cuando la primera frase es muy larga y la segunda, ligada a esa misma, cambia de sujeto. A la hora de la verdad, si algo está bien o mal puntuado se descubre cuando lees en voz alta: si haces demasiadas pausas (como cuando yo lo intenté con este libro), le hace falta una revisión y menos comas; si se te acaba el aire, por favor, considera que las comas no son para comer.

Quizá los editores creyeron que este era un libro con ventas seguras (nadie puede negar que Mike Lightwood tiene un chingo y medio de seguidores) y se ahorraron al corrector de estilo mandándolo de vacaciones todo pagado a Hawai. Son puras suposiciones, eh. Pero a este libro le hace falta una buena editada para ser más leíble. Especialmente con el asunto de los chingados paréntesis.


Cada cierto tiempo hay un paréntesis que corta párrafos y oraciones enteras en dos e interrumpe el curso de la lectura. Buscaría ejemplos, pero perdí los tweets y no tengo ganas de escarbar. Pero se hacen a la idea, ¿no? Antes de empezar a meterme con ellos quiero decir que son un recurso completa y absolutamente válido, no una aberración de la maquetación, tampoco un error y mucho menos un horror de la naturaleza. Stephen King usa algo como eso en Carrie, igual cortando oraciones a la mitad. Y es válido, supongo. Pero la diferencia entre como lo hace Stephen King y Mike Lightwood es que el primero no me corta el hilo de lo que estoy leyendo (o sea, puedo seguir leyendo sin tener que regresar a asegurarme de que no leí mal) y el segundo sí (o sea, tengo que regresarme para ver en qué íbamos). Creo que entiendo el punto de los chingados paréntesis: son cosas que Oscar dice en off porque no se atreve casi ni que a pensarlas, pero aún así, cortan el hilo de todo, la inspiración y hasta las ganas de seguir leyendo.

Siguendo con el apartado técnico, debo decir que la prosa es generalmente lo que un montón de intelectuales a los que no les sigo mucho el hilo ―me pierden en el lenguaje académico― es lo que se conocer como prosa pobre o poor prose. Yo más bien a lo que pasa con este libro es que es redundante hasta las chanclas, explica y sobre explica y vuelve a explicar, hace demasiado resumen narrativo y corta escenas para poner más explicaciones. O sea, que con más palabras dice menos en vez de decir más con menos. ¿Se entendió o saco las manzanitas? 

Yo le daría una buena revisada, de todos modos.

Sobre Óscar, ser gay y el drama de su vida


Si Óscar fuera una mujer, su vida sería un capítulo ―muy cliché de Lo que callamos las mujeres (TV Azteca) o Mujer, casos de la vida real (Televisa). Lo tiene todo, así que voy a hacer una lista de qué me pareció cada cosa de este asunto, porque es algo que vale la pena tratar.


  • Bullying: Bastante creíble (sólo la parte del bullying, nada de las lesiones), aunque por momentos podría parecer exagerada. Pero si les parece exagerado, los invito a revisar las noticias y buscar a todos los adolescentes que se han suicidado por casos como estos. Quizá tú, yo o el vecino podamos opinar que Óscar debe hacerle frente a sus agresores, pero la verdad es que hace falta mucho valor hacerlo (no es por idiota).
  • Violencia intrafamiliar: Me resulta insultante. Real, sí. Pero insultante. Para tratar temas de estos más que sensibilidad hay que tener respeto y un poquito de conocimiento del tema. Ya si quieren experiencia (aunque no se lo deseo a nadie). Y, siendo un libro moralista como este libro pretende ser, debería incluir una denuncia bien puesta, cosa que no hace.
  • Tímidez, inseguridad y ¿quizá ansiedad?: Vuelven un poco soso al personaje, pero normal y hasta cierto punto realista.
  • Autolesiones: Total completa y absoluta falta de sensibilidad, respeto y sinceramente, un desconocimiento total del tema. No vale que a mí me digan que tenían amigos que pasaron por ello y así se les pasó porque esos amigos son casos aislados. Me parece francamente insultante que a Óscar se le pasen a veces como por arte de magia las ganas de cortarse por andar con el novio (no, eso no pasa en el mundo real a largo plazo, chicos) y me parece pésimo que este, como libro con moraleja que pretende ser, no haya ni un triste psicólogo presente al final. ¡Incluso la madre le dice que lo llevará al psicólogo la siguiente vez que lo descubra cortándose! ¡Señora, no es la siguiente! ¡ES AHORA! Esto es como tener un Willow 2.0 y ya saben que casi le lanzo el libro a la cara a Hoban por ser tan pinche insensible.
  • Homofobia: Real. Bastante real. Lástima que la prosa no le ayude en nada a mostrar el punto 
Supongo que el libro pretendía que yo acabara así.
Sí, fracasó.
El fuego en el que ardo, es, como verán, un festín de drama. Y para escribir drama hay que transmitir sentimientos y hacer que el lector se encoja y lo sienta por los personajes. ¿Saben por qué falló para mí? Porque entre Óscar y el mango que me estaba comiendo hace media hora, el mango tenía más sentimientos y me importaba más. Los personajes que no son los protagonistas son sosos y planos como hojas de papel en su mayoría, además; la madre es La Madre Sumisa (con todo el cliché que ello implica), su padre es El Padre Abusador (está ahí sólo para hacerte enojar como lector, no cumple otro propósito), Fer es El Amigo (sin profundidad, siempre está ahí apoyando a Óscar) y Darío es El Hijo de Puta que no lo Es en el Fondo (cliché incluido). 

Conclusiones (o por qué soy masoquista leyendo)


En sí el libro es anodino y las reseñas que ya leyeron por todos lados ya les dijeron todo y yo no quiero repetir porque no ofrecería nada nuevo. La conclusión es que no les recomiendo nada este libro. Y que si este libro es El Libro LGBTI+, mejor apaga y vámonos. Sí, nos falta literatura LGBTI+ y nos falta mucho, pero eso no quiere decir que nos vayamos a conformar con cualquier librito que salga al mercado. Y sí hay muchos libros LGBTI+ por ahí como para andar perdiendo el tiempo con este, como yo. Será que le estoy perdiendo el gusto a las historias de salir del armario y ligar y lo que quiero es un inmortal del siglo LI pansexual con un novio bisexual que persiga aliens... (ah, no perdón, eso es Torchwood); pero bueno, sí quiero historias de ese tipo. Una chava lesbiana que además es bruja, por ejemplo; quiero a un chico gay descubriendo una oscura conspiración de hace mil años, también; quiero a un cazafantasmas pansexual; quiero a un demonio, que sé yo, asexual para variar. Vamos, quiero que las historias del colectivo sean mucho más que historias de salir del armario

Y si quieren libros LGBTI+ con los que sí perder su tiempo con mucho gusto, aquí les van varios: Carol de Patricia Highsmith (temática lésbica), Two Boys Kissing de David Levithan (temática gay y transexual), Noches de Luna Roja de Sofía Olguín (temática gay), Todos muy sueños, tuyos de Sofía Olguín (temática gay). Hay muchos más, pero lo dejaré allí de momento. El fuego en el que ardo ya tuvo bastante de mi tiempo y sinceramente, no creo dedicarle un segundo más.


lunes, 13 de junio de 2016

Cinco buenas razones para ver The Musketeers

Igual me siguen en twitter y saben qué series veo y mis obsesiones cuando las veo. Igual tienen la mala suerte de seguirme en Tumblr y sufrir en carne propia mis obsesiones y mi fangirlismo. Igual y no. Si me siguen y me prestan más atención que al promedio, sabrán que un día decidí ver The Musketeers porque estaba toda completa en Netflix latinoamérica y lo le había echado el ojo desde hace dos o tres años, cuando estaba terminando de ver la tercera temporada de Skins y tenía un crush muy fuerte con Freddie, interpretado por Luke Pasqualino... que en The Musketeers es D'Artagnan. Y pronto caí en la obsesión total y completa por la serie; tanto, que me fumé sus treinta capítulos en más o menos un fin de semana.


The Musketeers es una adaptación muy libre de la obra de Dumas. Tan libre que podríamos decir que es un fanfic, aunque conserva  a los personajes casi intactos, algunos guiños y algunas tramas al libro original, además de que le da mucho más desarrollo a las mujeres de Dumas y aborda otros temas interesantes. Por lo mientras, aquí les van mis cinco razones para ver The Musketeers (que pueden o no pueden tener spoilers menores del libro).

1. Los mosqueteros son, de hecho, mejores personas de lo que recuerdo 



Tengo en mi mente a los mosqueteros como buscapleitos al servicio del rey. Incluso en la versión para niños que leí hace mucho mucho mucho mucho tiempo, como en la página veinte más o menos, se ganan unas monedas por ganarle un duelo a la Guardia Roja del cardenal Richelieu cuando estos intentaron detenerlos porque estaban quebrantando la ley. Y lo festejan. No sé que tan acertada sea o no sea esa imagen, pero aquí de veras sentí que los mosqueteros ―los cuatro, D'Artagnan incluido― intentan ser buenas personas que buscan la justicia y hacer el bien aunque a veces les salga con las patas, al revés y acaben teniendo crisis existenciales porque por un lado esta su rey y por otro lado la población oprimida de Francia. 

Me gusta esa parte de los mosqueteros. También la de buscapleitos retándose a duelo con un guardia rojo usando de arma un tenedor, pero sobre todo la de intentar ser buenas personas ―aunque fracasen mil veces― por proteger al débil y buscar justicia. Los mosqueteros de la serie tienen dilemas morales y contradicciones humanas. En los libros no recuerdo a D'Artagnan con demasiados escrúpulos a la hora de «seducir» a Milady o coquetear con Constance ―en la serie la verdad es que desde algún capítulo donde le brota el descaro... tampoco tiene muchos escrúpulos por meterse en la cama de una mujer casada―. O no recuerdo a Athos con un ápice de piedad por su esposa. 


Lo que se mantiene de libro a serie es el sentimiento de hermandad que hay entre ellos. Ya saben, el que todas las adaptaciones han popularizado como «todos para uno, y uno para todos». Y es de las cosas más hermosas de la serie.

Y estos cuatro mosqueteros tienen además la virtud de estar de muy buen ver. Por si les interesa saber, Luke Pasqualino es D'Artagnan, Santiago Cabrera es Aramis, Howard Charles es Porthos y Tom Burke es Athos. (El más guapo es Cabrera, pero mi favorito es Athos por siempre, siendo ese arquetipo de personaje trágico).

2. La representación de las mujeres en la serie



Yo siempre soy una fijada que que quiere saber como están representadas las mujeres en los medios y la verdad es que The Musketeers hace muy buen trabajo con ello. Estamos en una época donde las Katniss Everdeen se volvieron la norma y las mujeres fuertes predominan por encima de las mujeres reales o interesantes. Por eso, la variedad de The Musketeers me resultó tan importante y, sobre todo, como se hace hincapié en que ellas viven en un mundo de hombres. Mi favorita es, por supuesto, Constace Bonacieux, la amada de D'Artagnan. Me encanta cómo le pide que le enseñe a disparar y a pelear con una espada mientras D'Artagnan se muestra sinceramente sorprendido de que una mujer quiera aprender eso. Hay por ahí una escena donde Constance le reclama que sea tan inconsciente al pedirle que deje a su marido porque no sabe lo que eso significa a una mujer en la época. 

Milady, villana icónica de los tres mosqueteros, recibe un mejor trato en la serie. Al menos como personaje, porque yo no hubo momento en que no deseara acabar lo que había empezado Athos. «Mujer fuerte», quizá, pero definitivamente en un mundo de hombres, por y para hombres. La reina Anne, por supuesto, también es un buen personaje, aunque aquí debería decirles que encuentro muy difícil empatizar con la realeza en los trabajos de ficción. Quizá no sean del todo libres o no puedan amar a quien quieran, pero en cierto modo son privilegiados y cada que dicen algo así no dejo de pensar en la población que se les está muriendo de hambre (aunque Anne finalmente resulta con una consciencia social que quizá no solucionará los problemas, pero sí mejorará un poco la situación).  


Uno de mis episodios favoritos es en donde sale Ninon de Larroque, imagen de arriba, todo a la derecha, que aboga por la educación de las mujeres. No les cuento más, porque el capítulo además se esfuerza por ser realista a la época y retratar los problemas de las mujeres. La siguiente es Sylvie, de la tercera temporada, que es pobre, refugiada y habla de la educación para los pobres y la igualdad de oportunidades (lo que más tarde llevaría a la revolución francesa que, lamentablemente, terminó con la burguesía en el poder y todo igual). 

En fin, una visión realista de las mujeres, aunque sí con algunas licencias y definitivamente, mucha más variedad de la que estoy acostumbrada.

3. Se habla de esclavismo y, bajita la mano, de la cara fea de la monarquía



Una de las primeras cosas que notas es que Porthos tiene ascendencia negra. No es la primera vez que la BBC hace esto, en Merlin, Genevieve era de raza negra, pero ese detalle nunca se puso por explícito en la serie (lo que, a su modo, era maravilloso, porque ya que hablamos de mundos un poco fantásticos, ¿por qué no eliminas el racismo de un plumazo?). Pero con Porthos el tema sí que se trata y en uno de los primeros capítulos. No sé que tan bien o que tan mal visto estaba el esclavismo en la Francia del siglo XVII, pero, como Athos deja en claro: «es horrible, pero no es ilegal». Vamos, que podías ver mal a un vendedor de esclavos pero si lo llevabas al juez te iba a mirar con cara de que esa era una manera respetable de ganarse la vida. ¿Y saben qué es lo mejor? ¡Que no lo hace con la condescendencia de «que cosas tan feas tenían que vivir los negros, vamos a lamentarnos y a sentirnos culpables y luego a decir: ¡qué bueno que ya no pasa ahora» ni tampoco con la de «¡oh, miren, soy el hombre blanco que va a salvar el día!».

Musketeers toca el tema y también deja en claro el racismo latente en Francia. Según lo que dice la historia, no era raro encontrar mestizos, hijos de antiguos esclavos, etcétera. Aunque mucha gente se empeñe en quejarse porque... oigan, Porthos es negro. 

También, a veces, cuando la serie tiene sus mejores momentos, muestra la cara fea del absolutismo. No la más fea, porque, ante todo, es una serie que deja muy bien parados a los reyes (para lo que los absolutistas se merecen, en realidad). La serie quizá podría haber ahondado más en eso, pero bueno, eso sólo es queja mía que quiero justicia en todo el mundo y esas cosas.

4. Los villanos son personajes interesantes



¿Nunca han oído de cómo los mosqueteros se tragaban el orgullo cuando había que trabajar con sus rivales? En especial el Cardenal Richelieu. De hecho, D'Artagnan y Rochefort llegaron a trabajar juntos. Las adapaciones más dulces del asunto suelen ignorar ese pequeño detalle, pero la serie no y eso es muy divertido, además de que permite que conozcamos a los villanos fuera de ese «soy muy malo, quiero muertos a los mosqueteros». Richelieu ama poderosamente a su país y no quiere nada más en este mundo que verlo triunfar por encima de España ―que, con sus colonias, en esos tiempos era una potencia―. Rochefort tiene intereses más egoístas y también más creepys, pero acaba dando lástima ―básicamente porque terminar odiándolo sería desperdiciar el tiempo, la verdad― y el marqués de Feron, bastardo del rey Henry, de hecho acaba cayéndote bien, a su manera. Hay más villanos, como Marchaux, líder de la guardia roja y Grimaud, oportunista al que de veras uno sí odia, pero mis preferidos son los de la imagen.  

5. Nunca falta la acción ni el misterio (y sí, hay mosquetes)



No tengo mucho que decir sobre eso, no realmente. Es una serie con espadas y peleas coreografiadas preciosas, pistolas y, bastantes veces, mosquetes (aunque sí respeta el hecho de que los mosquetes eran armas muy peligrosas y no abusa de ellos). Es entretenido ver cómo disparan sabiendo que en cada pistola tienen sólo una carga, nada de vaciar las pistolas al más puro estilo serie gringa. Y bueno, para dejarlos con la curiosidad, alguien dijo que a veces los conflictos eran al más puro estilo serie policiaca, pero en el siglo XVII. Nunca me pareció así, pero entiendo por qué lo dice la gente.

sábado, 11 de junio de 2016

Recuento de los daños | Abril 2016

Sí, leyeron bien, estamos hablando de... ¡abril! En mayo no hubo blog (pequeña tradición que yo apreció como unas vacaciones merecidas) y además leí la sorprendente cantidad de cero libros. Sí, si tuviera que escribir un recuento de los daños de mayo, sería el wrap up más penoso que se haya visto alguna vez en la blogósfera. Pero bueno, concentrémonos en abril que fue, de hecho, un mes interesante. Ya saben que no tengo giratiempos y que si lo tuviera no hubiera vivido un mayo horroroso.


When I Was Puerto Rican, Esmeralda Santiago


Este libro me recordó que todas las familias latinas del siglo pasado se parecen. Vengan de pequeñas islas en el Caribe, como Puerto Rico, o de Sudamérica o de México. Todas son parecidas en el fondo aunque no hablan igual, no coman igual y no festejen las mismas fiestas. Si acaso nos parecemos en que hablamos español, pero los ritos familiares se mantienen en todas partes. When I was Puerto Rican (Cuando era puertoriqueña) de Esmeralda Santiago es una novela autobiográfica donde tira de su memoria y desnuda a su familia sin tapujos. Su madre, que una y otra vez aceptó las infidelidades de su padre; su padre, al que quería profundamente, pero olvidaba que tenía hijos cuando cambiaba de mujer; sus hermanos, de los que ella era la mayor. Un libro muy interesante, que habla de una transición (de la infancia a la pubertad y de Puerto Rico a Estados Unidos) y retrata a una familia normal, como muchos hemos visto. Ya lo hablé en la reseña.

The Secret Diary of Lizzie Bennet, Bernie Su & Kate Roderick


Este fue el libro que leí para ver si me sacaba un rato de la cabeza el siguiente, que me produjo bastantes quebraderos (pero fueron agradables). Es ligerito, si por ligerito se puede entender que es de prosa muy sencilla y por consecuencia se lee muy rápido, más si eres una fangirl de Orgullo y Prejuicio y por extensión de The Lizzie Bennet Diaries. Es un libro, por supuesto, hecho para los fans, sin demasiados quebraderos de cabeza. Me encantó porque pude ver más escenas del señor y la señora Bennet en primer plano, aunque constantemente me imaginaba a Lizzie interpretando a su madre y a Charlotte al padre... La webserie tiene la culpa. No es un libro demasiado arriesgado... de hecho, ¡recicla las escenas románticas con Darcy! Sí, Lizzie es floja y pega las transcripciones de dos videos. En fin, libro bonito y recomendable, no tengo mucho más que decir sobre él.

La inmortalidad, Milan Kundera


Este libro me dio un montón de quebraderos de cabeza, básicamente porque no sabía a qué chingado punto estaba intentando llegar Kundera. Por cierto, si un día los critican por hacerse self-insert en sus propios libros, señalen este y san se acabó. Pero volviendo al libro... esta es la historia de la inmortalidad y Kundera distingue entre tipos de inmortalidad y los ilustra todos. Como es habitual en sus libros... al menos los últimos que he leído, el libro se asemeja más a un ensayo filosófico donde da la casualidad que hay personajes involucrados que dicen y hacen cosas sólo para que Kundera pueda explicar a dónde quiere llegar. También tiene una historia de amor que no me llegó tanto como la de La insoportable levedad del ser (no sé por qué digo esto, pero ya que no voy a reseñar al señor Kundera en un futuro próximo, este parecía el sitio adecuado). Pero bueno, libro recomendable y eso.

Frankenstein, Mary Shelley


Me topé con una serie curiosa llamada Frankenstein, M. D. en Youtube producida por Pemberley Digital, la misma productora de The Lizzie Bennet Diaries y me puse a verla. Me spoilee medio libro sin saberlo porque no conocía a los personajes pero, finalmente, fue la historia que me convenció que yo tenía que leer Frankenstein un Mary Shelley en algún momento de mi vida y que a ese momento más bien le valía ser pronto. No me arrepiento en lo más absoluto. La cultura popular le ha hecho a Frankenstein un flaco favor; lo ha mantenido vivo, sí, pero a costa de hacernos creer que el nombre del monstruo es el del creador (Frankenstein) y que además la criatura es verde con unos clavos en el cuello. Esa no es la historia del monstruo y definitivamente no al razón por la que da miedo. Si quieren conocer la verdad tras el mito que se ha ido formando de Frankenstein los invito, sin duda, a darle una buena oportunidad al libro.

Persuasión, Jane Austen


Libro para cursis que aun creen en el amor. Leerse bajo los influjos del enamoramiento aumenta el efecto de este libro. Se dice que también puede restaurar la fe en los amores perdidos, pero se tiene que leer en el estado de ánimo adecuado. Si me conocen sabrán que no soy la mayor fan de Austen. La encuentro más complicada de seguir con su humor y prefiero la tragedia de Emily Brontë. Pero a pesar de todo, a lo largo de los años, he leído a Austen con resultados variados: Orgullo y prejuicio me encantó, Sentido y sensibilidad me hizo permanecer indiferente y Mansfield Park me resultó sumamente frustrante (tanto, que sigo sin acabarlo). Persuasión es diferente. Me encantó, pero además, creo que por leerlo en mi etapa cursi, me hizo despertar esa parte más rosa de mí por un momento. Definitivamente, un libro que recomiendo. Si no se convencen, su reseña está en Plusbits.

Besos entre líneas, May R. Ayamonte & Esmeralda Verdú


Ya he aprendido que, por unas o por otras, todo mes tiene malas lecturas. Esta fue adrede. Lo hice con total conocimiento de causa porque la primera frase del primer capítulo de todo el libro me pareció tan innecesariamente pretenciosa y de principiante, que dije que yo tenía que leer el resto. El resultado es malo, por donde se quiera ver y la culpa es, mayormente, de la editorial. No puedo llamar editores a los que supuestamente lo son (de este libro) porque no hay trabajo de corrección por ninguna parte. Hay mala puntuación, frases mal formadas, errores de sintaxis... y eso es sólo lo estético. La historia adolece de contarnos un cliché sin interés narrativo alguno, situaciones problemáticas, micromachismos en cada esquina y además una versión estereotipada y racista de los mexicanos. Hice una pequeña biblia en forma de reseña y me quedé a gusto.

Americanah, Chimamanda Ngozi Adichie


Probablemente el mejor libro del mes, del año, de la vida. Americanah es EL libro de Chimamanda porque allí se queda a gusto y nos estampa en la cara, queramos o no, todas sus opiniones sobre raza, feminismo color de piel y hasta lo político que resulta el cabello para las mujeres negras (por favor, para entender este punto, pregúntense si saben cómo es el cabello de Michelle Obama al natural, sin planchar). Americanah nos presenta a Ifemelu, una nigeriana que llega a Estados Unidos y se descubre negra (porque de donde viene la raza no es un asunto como en los Estados Unidos); en el proceso crea un blog para hablar sobre racismo porque tiene una opinión sobre todo y todos y es incapaz de quedarse callada. No hay ninguna duda de que yo adoré a Ifem, ¿verdad? Entre capítulos nos cuenta la historia de su antiguo novio que no consiguió una visa americana y acabo en Inglaterra como inmigrante. Libro de sobra recomendado, si no me creen, vean la reseña

Everything, Everything, Nicola Yoon


Este libro lo leí para una lectura conjunta. No tenía previsto leerlo porque la literatura juvenil gringa me decepciona últimamente de manera constante, pero este libro fue una buena sorpresa. No es un libro perfecto pero, para empezar, es un libro diverso. Nicola Yoon es de Jamaica y su esposo tiene rasgos asiáticos. Ambos tienen una hija que es una mezcla y esa hija parece que le prestó los rasgos a Maggie que también es medio afroamericana, medio asiática (y pecosa). Además, es un libro con una estructura curiosa en algunas partes ¡y tiene ilustraciones! Yo adoro las ilustraciones. En fin, el libro tiene sus partes buenas y sus partes malas y me hizo reflexionar mucho sobre las diferencias entre inglés y español. Lo recomiendo si tienen curiosidad y si aún tienen dudas, está la reseña.

El perfume de la faraona, Kyra Galván


Este es un libro de mi editorial preferida por la vida (aunque a veces le pongo los cuernos con otra) que se llama Ediciones el Naranjo. Es uno de sus libros más antiguos y trata de una aventura de una niña francesa en Egipto que tiene que ver con el perfume de cierta reina-faraón (dato curioso, el título de faraona no existía, las mujeres que reinaban solas eran faraón, así, tal cual) llamada Hatshepsut. Uno no puede simplemente decir Hatshepsut y esperar que yo no compre el libro. Además es ilustrado (inserte aquí mi amor por los libros ilustrados) e infantil y todas esas cosas que me encantan. Me llevé una pequeña decepción porque el libro era demasiado explicativo y eso, pero no me dejó con mal sabor de boca ―con todo y lo poco que salía Hatshepsut en realidad.

Siete esqueletos decapitados, Antonio Malpica


Este libro fue una buena sorpresa del mes. Ya había leído #MásGordoElAmor de Antonio Malpica y este libro, fuera de tener la misma prosa y el mismo estilo, es completamente diferente al anterior, pero igual de emocionante, si es que se puede. Siete esqueletos decapitados es una historia tétrica en la ciudad de México y que sea algo tan cercano es algo que me fascina, me encanta, ¡quiero! El protagonista es Sergio Mendhoza, un niño ―ya no tan niño― sin una pierna, que usa una prótesis, tiene una amiga que habla con una estatua y otro que vive castigado; de repente, se ve envuelto en toda una investigación de asesinato y no una normal, no: están buscando a un asesino en serie particularmente sádico. Recomiendo mucho el libro, ya pudieron leer la reseña, así que probablemente ya saben que me encantó.  

Mujer que sabe latín..., Rosario Castellanos


«Mujer que sabe latín, no consigue marido ni tiene buen fin», dice un dicho. Rosario Castellanos decidió usar esa frase para titular su libro que, en un principio nos pone en el panorama de la mujer en México y entonces nos da un recorrido por todas esas mujeres que «sabían latín»: escritoras. Recorre sus obras, sus motivaciones y sus vidas, hace conjeturas sobre lo que pudieron haber sido y nos da una probada de cada una. El libro es vertiginoso y a menudo, a fuera de saltar de una escritora a otra, una siente que le falta el rumbo o más bien, que le falla el rumbo. O que el libro empezó como una sola rama a la que ya le han salido un montón de ramitas. Un libro interesante, pequeño, barato, publicado por el Fondo de Cultura Económica, sobre todo si quieren leer acerca de escritoras y de mujeres que saben latín (y que probablemente no consiguieron marido ni tuvieron buen fin).

jueves, 9 de junio de 2016

Siete esqueletos decapitados, Antonio Malpica | Reseña

Sinopsis: ¿Cuánto miedo puedes soportar, Mendhoza? Sergio no lo sabe. Pronto descubrirá que es necesario deberá conocer el verdadero terror para resolver el misterio de unos horribles asesinatos, comprender su destino y, a la vez, salvar su propia vida.

Compré este libro para que Malpica me lo firmara entre, otras cosas (planeaba dejarlo para después porque andaba pobre) y creo que el pobre todavía no me perdona todos los libros que le hice firmar (uno era para mi hermana, que tuvo el placer de estudiar en la misma secundaria, casi los mismos años y de alguna manera extraña, recuerda su existencia). O igual ya ni se acuerda de mí. O sólo se acuerda como la amiga del chavo que le dijo que lo odiaba antes de decirle que amaba #MásGordoElAmor. Da igual. Ignoremos mis experiencias con Malpica ―de momento― y pasemos a la reseña.

Esta es una historia ambientada en México, más específicamente, la ciudad de México. Es una historia que huele ―si no es que apesta― al Distrito Federal y lo tiene impregnado por los cuatro costados. Podría ponerme aquí mismo a decirles cuando amo a la Ciudad de México con su área metropolitana y por qué. Tenemos el dudoso placer de ser la aglomeración humana más grande de América Latina, los más altos índices contaminantes del país y un tráfico que volvería loco a cualquier conductor. También tenemos nuestros encantos, como la nota roja de todos los días, los policías de transito que no agilizan el tránsito sino buscan a quien multar ―o qué mejor, pedirle la mordida―, el transporte público más peligroso para las mujeres en, si no me falla la memoria, toda América y otros tantos encantos. Pero también tenemos historias y esta es una de ellas. 

¿Por qué hago tanto énfasis en eso? Estamos en una epóca donde, de cada 10 libros juveniles actuales que veo, ocho transcurren en alguna parte de Estados Unidos, uno tiene la suerte de estar en alguna parte de Europa ―nunca más allá de Alemania― y el restante es de alguna parte del resto del mundo o en un mundo ficticio. Siento que a América Latina le hacen falta estas historias y no sólo a América Latina. Estoy acostumbrada a que los libros fantásticos se ubiquen lejos de aquí, en ciudades de las que sólo conozco el nombre y las fotos ―o ni eso― y por eso este libro hace tan buen trabajo a la hora de parecerme cercano.

Ciudad de México y su dulce nata de smog
Han ocurrido tres ―¿o cuatro?― terribles asesinatos en la ciudad. Nada raro. Todos los días muere alguien, sobre todo aquí. Todos los días se roban niños y nadie los vuelve a ver (vivos). Pero estos tienen algo en común. Están decapitados. Y por las pistas que nos da el narrador, tenemos la idea de que va a haber más. ¿Exactamente en dónde encaja Sergio Mendhoza en este asunto? Al principio, ni idea. Sergio es un personaje que sólo tiene el dudoso honor de «estar ahí, en el lugar correcto en el momento preciso». Vive con su hermana Alicia, que se ha hecho cargo de él desde que era un bebé.

Este libro está lleno de puntos fuertes por todas partes, pero una de ellas son los personajes. Bien formados, con una voz acorde a su edad y a su personalidad, diferenciados todos por sus características. Mis favorito, eso sí, es Sergio. Sergio no tiene una pierna, usa una prótesis, tiene un pasado que lo persigue y un extraño agregado al Messenger (¿se acuerdan del Messenger?) que le manda mensajes crípticos y preguntas que causan desconfianza (haber, si alguien me pregunta que cuánto miedo puedo soportar, le doy report y block, todo en un segundo). 

Las relaciones de amistad que tiene son de lo mejor del libro. Brianda jura que Sergio es su novio ―o lo será― baila ballet, insiste en enseñarle sus «pas de bourré» y habla sola con la estatua de Giordano Bruno. Alicia hace las veces de hermana y madre, lo que confunde a todos, hasta a ella misma, pero no puede evitarlo. Es, con todo derecho, la madre de Sergio... sólo que es muy joven para ser su madre y a la vez es su hermana. De su pasado al principio sabemos poco, sólo que tiene que ver con el desierto de Sonora y lo que llevó a que Sergio perdiera la pierna. El cuadro lo completa Jop, un niño problemático y Guillén, un detective de policía tan desesperado, que está dispuesto a dejar que Sergio lo ayude. 

La mentada estatua a la que le habla Briana
¿Por qué este libro me gustó tanto? ¿No es obvio? Magia, un libro de los héroes, un mediador ―lo que sea que sea eso―, terror y asesinatos. Es la receta casi perfecta para una buena historia. Falta completarla con una buena amistad, cosa que Antonio Malpica hace, y ya tenemos una buena historia esperando ser contada. Sólo queda un pequeño detalle: contarla bien. Y Malpica lo hace, eh. Quizá hay cosas jaladas de los pelos (un niño ayudando a la policía... no, no, esperen: la policía de México siendo útil), pero la cosa de un buen libro es que las cosas que pasen sean perfectamente posibles en el contexto del libro (no en nuestra realidad) y la manera en que las cosas se cuentan hacen que te lo creas todo

Sí, recomiendo este libro. Definitivamente. No sé qué más decir sobre él en este momento precisamente (lo leí ya hace un mes y tantos, no lo tengo tan fresco como me gustaría), sólo que estoy esperando el momento oportuno para conseguir el que sigue. 

martes, 7 de junio de 2016

No estaba muerta, andaba de parranda: Best Blog Award

No, no estaba muerta, andaba de parranda. ¿Les he contado que detesto mayo con toda mi alma? El año que haya mayo en este blog, celebramos todo, eh ―no hay entradas nunca, no pregunten por qué―. Les aviso. pero como siempre, no hay mayo. Odio mayo con toda mi alma, es el mes que hay mucho calor, el mes que me doy cuenta lo floja que fui el resto, hay un montón de días no hábiles y es el día de la madre, que no es que no me guste, pero me pone muy nerviosa porque el 10 de mayo es de histeria colectiva. Mi mamá detesta las comidas del 10 de mayo y no la culpo. Bueno, en mayo alguien tuvo la maravillosa idea de nominarme a una de esas cosas que detesto y se llaman premios. O tags sobre tu blog. La persona que lo hizo es de Palabras desde otro mundo y aquí me tiene, contestando.

Pero antes de contestar, quiero contarles que ya tengo página del blog en Facebook (y muchos proyectos bajo la manga), así que los invito a darle like. Sigo siendo la misma bloguera de toda la vida que va a su aire, pero tengo página de facebook que aquí está: Divagaciones de una Poulain.



Ahora sí, aquí van las reglas.

1. Contar 11 cosas sobre ti


1. Mi color favorito es el verde, mi comida favorita las albóndigas (+ tamales, tacos, pozole y cualquier cosa que implique chicharrón en salsa verde) y mi momento favorito del día es ninguno.
2. Por si algún despistado todavía no lo sabe, soy mexicana, 20 años. 
3. Soy feminista. Aunque tampoco es que no se me note, si lo grito a los cuatro vientos.
4. Al parecer, escribo demasiado sobre mujeres. De verdad me lo dijeron un día, no es broma. Pero bueno, escribir sobre mujeres, nunca es demasiado.
5. Nací a los ocho meses de embarazo de mi madre y por eso me las arreglé para ser de la generación del 95. Voy un año adelantada en la escuela por ese pequeño detalle. 
6. Escribo fanfiction y estoy orgullosa de ello. Si me preguntan cuando voy a dejar de hacerlo probablemente la respuesta sea: jamás. Mientras haya tiempo, hay fanfiction
7. Sí, me gusta ir a la escuela en la tarde. Como soy una vaga de mierda duermo más.
8. Si dices que los acentos (o la ortografía en general), la puntuación o la gramática no son importantes, quizá te mate interiormente. No lo hacen todo, pero a ver que tan bien le va a tu relato zi hezkrivez haci.
9. Me gusta dormir.
10. Odio las listas de cosas sobre mí.
11. Quiero ser la mayor pesadilla de casi todos los escritores: editora.


Hacer once preguntas para que las respondan las once personas a las que nomines


1. ¿Cuál es tu primer recuerdo como escritor?
Yo, escribiendo en clase de español a los seis años, plagiando La Bella Durmiente en un cuento que no tenía hadas, sino adas (y otros horrores ortográficos). Después plagie Blancanieves, La Cenicienta y todos los cuentos clásicos que ustedes conozcan. 

2. ¿Has usado a tus personajes para vengarte de alguien del mundo real?
No. Pero si me inspiro en la gente.

3. ¿Qué géneros te gustaría mezclar?
No tengo ni idea. Casi siempre escribo fantasía en el mundo contemporáneo... porque casi siempre escribo fanfics de Harry Potter. Pero no me molesta juntar eso con el misterio, el crimen o parecidos. Nada de thrillers baratos, eso sí.

4. ¿Tú personaje favorito?
¿Mío? ¿De mi creación? Randall Bennet, vampiro neófito, moral torcida, vende drogas y fuma como puta chimenea. Haría todo para proteger a su compañera de piso y su mejor amiga (y su hermana). De hecho, lo hizo, pero no voy a spoilear más Acónito y Verbena. También Liliane Zabini, fría, guapa, rica, moral también medio torcida; no lo aclararía, pero afroamericana, porque siempre que digo guapa se la imaginan blanca. Experta en magia negra freelance. Sale en un fic caca, pero estoy buscando mejorar su historia. Kane Martinez, chicano, mago, periodista de la nota roja y compañero de un detective privado que desespera a todo el mundo. Sí, la idea la dio Sherlock, los personajes, yo. No diré nada más, que si no spoileo entero Ladrona de Corazones.

5. ¿Serías un héroe, un villano o el pobre vendedor de fruta al que le destrozan el puesto en cada película?
Pobre vendedor de fruta al que le destrozan el puesto siempre. ¿Qué no vieron como acabó el vendedor de coles? ¡Rico y con corporación! (Si no cachan la referencia, no se merecen hablarme hasta que vean Avatar: The Last Airbender).

6. Si te dieran a elegir entre libro, película y videojuego sobre tu historia ¿cuál escogerías?
Libro. 

7. ¿Dibujas tus propios mapas, personajes y herramientas para ambientar tus historias?
No. Para lugares, siempre uso la tierra... casi siempre México, Inglaterra, Estados Unidos, lo que me plazca. Lo más que he hecho es marcar asesinatos en Google Maps. ¿Personajes? No sé dibujar. Si tienen suerte, son parecidos a algún actor, si no, la descripción escrita basta.

8. ¿Cuál es tu mayor inspiración a la hora de escribir?
Ni puta idea. A veces mi vida, a veces lo que dijo alguien, a veces un libro, casi siempre Harry Potter y ese mundo infinito suyo... Varias cosas.

9. ¿Lees con música o en absoluto silencio?
Depende de mi humor.

10. ¿En tus historias vives con tus personajes o te sientes más un Dios entre insectos?
¿Dios entre insectos? Sólo eso explica mis instintos asesinos.


11. ¿Qué es lo más fuerte que has escrito?
Ahm, tengo un fic. Se llama Hay una luz que nunca se apaga. Tracey Davis es una licántropo que salió huyendo cuando sus amigos la rechazaron y por otras cosas y en una escena al final decide aparecer su acosador de toda la vida. Lo único que escribí fue a Tracey arañando el sueño con el piso y a alguien salvándola antes de que pasara nada. Es la única vez que he escrito algo así y me dejó mal cuerpo por días.

3. Hacer once preguntas para que las respondan las once personas a las que nomines


1. ¿Por qué crees que leer es importante para uno como persona?
2. ¿Por qué lees tú?
3. ¿Qué libro crees que, según tu criterio, todos deberían leer antes de morir?
4. ¿Te consideras difusor de la lectura? Si la respuesta es sí, ¿de qué manera?
5. ¿Cómo crees que se puede fomentar más la lectura en los más jóvenes?
6. ¿Por qué empezaste tú a leer?
7. ¿Qué opinas de la frase: «no importa qué lean, mientras lean»?
8. ¿Cuál es tu libro infantil favorito? ¿Todavía lo tienes?
9. ¿Reseñar ―en el caso de que lo hagas― ha cambiado tu manera de ver los libros?
10. ¿Cómo crees que han cambiado tus gustos ―literarios― con el paso de los años?
11. ¿Cuál sería tu recomendación para alguien que quiere empezar a leer?

4. Nominar a...


Me niego rotundamente. Aquí muerte esto. No nominados. A mí casi no me gusta que me nominen a tags que no me gustan, así que no lo hago. Siempre los dejo libres. Quien quiera, que responda las preguntas de arriba.

sábado, 30 de abril de 2016

Libros infantiles que valen la pena

Mi mamá ya no se extraña cuando me ve comprar libros para niños. Asume que es otra de mis excentricidades, que tengo bastantes y ella las ve todas. Nunca he dejado de leer libros para niños. Jamás. La literatura infantil es una de mis cosas favoritas en el mundo y creo que nunca dejaré de leerla. Hoy vengo con una petición y es muy simple: nunca desmerezcan un libro diciendo que es para niños. ¡Jamás! Nunca se nieguen a leer algo porque es para críos. ¡Jamás! Los libros para niños son maravillosos y sirven para conocer buenas historias, ver ilustraciones bonitas, despertar a tu niño interior y otras cuantas cosas. 

Hoy vengo con siete recomendaciones de libros infantiles. Ya sé que a estas entradas suelo ponerles sólo cinco recomendaciones, pero hoy estoy de gala y pondré siete. Lamentablemente, no podre poner mi libro favorito, La peor señora del mundo, pero ya lo puse en otra entrada de recomendaciones de libros infantiles que pueden visitar si es que no la han leído: Libros infantiles para este día del niño. Así, para que vean, tendrán diecisiete recomendaciones de libros. ¡Diecisiete! Para todas las edades, desde los más pequeños hasta los más grandes.

Los buscalacranes, Fransisco Hinojosa


Fransisco Hinojosa es mi favorito. Bueno, esas son palabras grandes y no es el único, recapitulemos: Fransisco Hinojosa es uno de mis favoritos. Listo. Es el autor de La peor señora del mundo (libro que de verdad, ¡de verdad!, les recomiendo leer y disfrutar y comprar y leérselos a sus hijos, sobrinos, primitos pequeños, hermanos o lo que tengan), pero el primer libro que yo leí de él se llama los Buscalacranes y se trata de un trío de amigos: Sancho, siempre con su gorra color rojo; Juliana, con unas botas verdes que apenas si se quitaba para dormir, y Leidi, con sus faldas azules inmaculadas y un par de trenzas. La peculiaridad de estos niños es, precisamente, que son capaces de casar, matar y atrapar todo tipo de bichos. Desde mosquitos comunes hasta luciérnagas y arañas raras. Y como habrán supuesto, alacranes

Un día se encuentran un anuncio que pide a los mejores Buscalacranes de la ciudad que puso un excéntrico doctor que se viste completamente de amarillo y cuya esposa está enferma de algo que se llama bampacrisis, una enfermedad que hace que te vayas encogiendo cada vez más, ¡hasta desaparecer! El único remedio es una fórmula que involucra a setenta y cuatro alacranes vivos y justo allí es donde entran en escena los buscalacranes, que harán de todo por conseguir setenta y cuatro alacranes vivos. Un libro de lo más entretenido, llamativo y sobretodo, con muchos alacranes.

El libro cuenta con ilustraciones de El Fisgón y hace poco el Fondo de Cultura lo reeditó porque le está haciendo un cambio de cara a toda su colección A la orilla del viento... ¡y quedó precioso! La imagen que puse de la portada es precisamente de la reedición. Yo tengo una más vieja y maltratada... por supuesto. Se los recomiendo mucho.

Momo, Michael Ende


Si algún día les falta tiempo o lo están haciendo todo de malas para cumplir con un horario agarren este libro y léanlo de cabo a rabo. También léanlo si reniegan de sus hobbies porque no conducen a algo productivo. A la mejor Momo y los Hombres de Gris tienen unas cuantas cosas que enseñarles. O muchas, quien sabe. Momo es una niña de la calle a la que toda una comunidad se ha volcado en cuidar y que tiene mucha paciencia para solucionar los problemas y, sobre todo, una niña que sabe escuchar. Hay que ver que esa cualidad le falta a mucha gente hoy en día, que el trabajo nos está comiendo vivos. Sabe solucionar los problemas simplemente escuchando y tiene una empatía que no cualquiera. Y en principio, todo marcha bien. 

Hasta que aparecen los Hombres Grises. Esos hombres lo convencen a uno de que está perdiendo el tiempo y de que debería ahorrarlo para usarlo más tarde. En qué, quien sabe. Pero ahorrarlo. Y allí es cuando entra Momo con ayuda de la tortuga Cassiopea, que para comunicarse escribe mensajes en su caparazón y tiene que deshacerse de la plaga que constituyen los hombres de gris, con sus cigarros y sus maletines. 

Bron y el Dragón, Sofía Olguín 


Creo que ya les había hablado muchas veces de Bajo el Arcoiris, una editorial que sacó muchos libritos gratis en formato digital para niños con temas LGBTI+. La gente suele pensar de entrada que estos temas no son para niños, porque lo asocian con escenas subidas de todo y otras cosas, pero no. Estos cuentos son para niños. ¡Y no son nada moralistas! Realmente muestran las relaciones entre los personajes como relaciones completamente normales, que es como debería ser. El cuento en cuestión en este momento es mi favorito, se llama Bron y el Dragón y habla del principe Bron y su mejor amigo, un dragón llamado Absalón a quien la princesa Julieta siempre rechaza. El libro lo escribió mi escritora favorita cuando se trata de temas LGBTI+, Sofía Olguín (cuyas novelas juveniles deberían revisar... bueno, todas sus novelas) y trata de una de las partes más ignoradas del colectivo: los transexuales. Personas que, muchas veces, incluso sufren discriminación dentro del mismo colectivo. 

Aun así, se que habrá escépticos que no crean que estos temas son para niños. Si no lo creen, lean el cuento. Y si siguen sin creerlo, agarren a un niño y léanselo y pregúntenle si les pareció raro y por qué. Los niños no venimos al mundo con ideas preconcebidas sobre cómo debería ser el amor y las relaciones, sino que nos nacen aquí. Muy recomendado.  

La primera edición del libro (que está en verso, por cierto) fue lanzada el 20 de noviembre de 2011 con motivo del Día Internacional de la Conmemoración Trans. Lo pueden encontrar en descarga gratuita en 4shared. Viene con ilustraciones a color de Jimena Takewind y son preciosas.

La más densa tiniebla, Antonio Malpica


Este es el libro que necesitan si quieren ilustraciones interesantes y reinvenciones de los cuentos clásicos de Hans Christian Andersen. Sí, es un libro quizá más perturbador, peor igualmente infantil, con reinvenciones de sus cuentos favoritos, pero de ese tipo de reinvenciones que uno cuenta en Halloween o en los campamentos de niños que salen a las películas a los que nunca fui. Toda la historia del libro es sólo una excusa para escribir estas re interpretaciones de los cuentos, un homenaje espeluznante al escritor y un recorrido de algunos de nuestros mayores miedos. ¿Por qué nos da miedo la ficción? ¿Por qué cosas que sabemos que no son verdad son capaces de ponernos en un estado realmente de pánico? Curioso, pero pasa.

El libro gana mucho con las ilustraciones de Joaquín Aragón porque nos da una idea más clara de en que ambiente nos estamos moviendo. Creo que el libro sería incapaz de cumplir su propósito sin las ilustraciones de Joaquín Aragón que son verdaderas obras de arte. Muchas veces el escritor se lleva todo el crédito, pero en todos los libros infantiles la verdad es que merecen compartirlo. Los libros para niños no serían lo mismo sin sus ilustraciones.

El anillo de César, María García Esperón


Este es un libro quizá para los más grandes y que demuestra que puedes hablar de temas complejos en libros para niños (obviamente con sencillez) sin sobreexplicaciones y que puedes usar diferentes estructuras. A mí este libro, igual que el anterior, me agarró ya grande. Pero yo conocí a María García Esperón como a los doce años, con otros libros. Aquí vuelve a sus civilizaciones favoritas, los griegos y los romanos y habla de Julio César, que nunca fue César de roma (dato curioso), pero adivinen de dónde salió el título que portaban todos los Emperadores. El no fue emperador, pero sí fue dictador de Roma por dos periodos, Cónsul de la República Romana por bastantes más y Pontífice Máximo hasta que lo asesinaron en el senado. Todo eso no es ningún misterio.

El libro empieza por atrás, mientras Marco Antonio (que más tarde se casaría con Cleopatra) se lamenta por la muerte de César. Y así vamos hacía atrás, cada capítulo con una perspectiva diferente. Desde Brutus, que lo traicionó hasta Cleopatra, que fue la madre de su hijo, César Ptolomeo (Cesarión), más tarde asesinado por Octavio porque. También por sus esposas, desde la primera, Cornelia Cinna, hasta Calpurnia, la última. Un libro que va en la dirección inversa, desde la caída del César hacia su máximo esplendor, la guerra civil con Pompeyo y sus inicios. Muy recomendado, con ilustraciones de un tal Sr. No Quiero.

El jinete del Dragón, Cornelia Funke



Cornelia Funke es una de mis favoritas también. No. Esperen, borren eso. Todos los escritores que están aquí son de mis favoritos. Listo, me ahorro tener que seguir dejándolo en claro. Sobre Funke, me encanta como sus tramas empiezan de sopetón, sin aviso y va enredando a varios personajes en muchos conflictos hasta que no tienes ni idea de cómo van a salir del problema. Una de las mejores cosas de la escritora es precisamente que siempre se las arregla para sacar a sus personajes de sus problemas de alguna manera u otra y que sus personajes son increíblemente multifacéticos. Aquí tenemos a un dragón, una niña curiosa y un niño de la calle que se ve incluido en la aventura.

Otra de las cosas maravillosas de Cornelia es que ella misma es ilustradora y ha dibujado muchas cosas para sus propios libros. En España tengo entendido que los edita Siruela (no me maten, pero siempre me ha parecido carísima y que no lo vale), pero aquí la tenemos editada por el maravilloso Fondo de Cultura Económica gracias a un convencio con Siruela, con ediciones fantásticas y precios accesibles. ¡Además de que es el FCE, bitches! Mejores editoriales con material para niños no van a encontrar entre esa, la colección El Barco de Vapor y El Naranjo. Pero bueno, en fin, este libro sobre un Dragón que sueña con encontrar la guarida de los demás dragones entre los picos de Nepal es fantástico y todos deberían leerlo.

Memorias de un amigo casi verdadero, M. B. Brozón


Ahora sí, este es el último. Memorias de un amigo casi verdadero, lo que quiere decir que son las memorias de un amigo imaginario. Resulta que cuando un niño es muy solitario y tiene pocos amigos, le mandan a un amigo imaginario para que se entretenga y tenga compañía. Tal es el caso de Pedro, el protagonista del libro, y nuestro narrador, el amigo imaginario. Es un libro muy bonito, con acotaciones divertidísimas del narrados, sugerencias a tomarse un té de tila para aguantar el capítulo de telenovela (porque ni a mí ni al narrador nos gustan las telenovelas de setencientos y tantos capítulos que nada más alargan una historia que no da ni para tres), entretenidas historias sobre la mujer que grabó la hora en el reloj despertador de pedro y sobre todo historias sobre la vecina que va a las fiestas con un uniforme de karate (deporte que no practica), le pone nombres de calles a sus muñecos (desde Félix Cuevas hasta Revolución).

Me encantó este libro porque yo era un poco parecida a Pedro. Tenía amigos pero nunca suficientes. No veía los programas de la tele que veía todo el mundo (No Amy la de la mochila azul, no Cómplices al rescate ni ninguna otra telenovela de Belinda) y todo el mundo las comentaba mientras yo me moría por que alguien coincidiera conmigo si yo decía que el capítulo de La Bruja Desastrosa había estado buenísimo. ¡Y no la veía ni un alma! Super recomendado. Espero que les hayan gustado mis recomendaciones y que recuerden que fueron niños alguna vez, que los libros para niños son tan buenos como los libros que no lo son.

jueves, 28 de abril de 2016

Everything, everything, Nicola Yoon | #LCTodo

Sinopsis: My disease is as rare as it is famous. Basically, I’m allergic to the world. I don’t leave my house, have not left my house in seventeen years. The only people I ever see are my mom and my nurse, Carla.
But then one day, a moving truck arrives next door. I look out my window, and I see him. He’s tall, lean and wearing all black—black T-shirt, black jeans, black sneakers, and a black knit cap that covers his hair completely. He catches me looking and stares at me. I stare right back. His name is Olly.
Maybe we can’t predict the future, but we can predict some things. For example, I am certainly going to fall in love with Olly. It’s almost certainly going to be a disaster.

Participé en la Lectura Conjunta organizada en el blog Nelareads y estuve comentando un poco el libro; aunque era mi intención leerlo con calma, lo ataqué como al tercer o cuarto día porque no podía más con la curiosidad. Y así me fue. Este libro me dejó tan confundida en algunas cosas que ya pasó una semana y todavía estoy rumiando acerca de él.

Estuve vagando por la página de Nicola Yoon y decidí que me caía muy bien. Nació en Jamaica, tiene una sonrisa muy bonita y por lo que pude chismear en algunas fotos, su esposo tiene rasgos asiáticos. Tienen una hija y no me extraña de donde salieron los rasgos para su Maddie, que es medio-afroamericana, medio asiática. Un detalle de lo más curioso dentro del libro para mí porque no estoy acostumbrada a encontrarme con personajes diversos dentro del YA. Y por una vez, hacerlo es un alivio. Me ha gustado, al menos esa parte. Por lo demás, creo que no me acabo de decidir acerca del libro así que responderé como Olly a la pregunta de si me ha gustado: "Sí, no, quizá". Lo que siento con este libro es confusión, así que voy a dividir mi review en dos partes (en realidad tres, ya lo verán). Primero, porque quiero sacármelo cuando antes...

Lo malo


1. La novela definitivamente adolece de algunos de los problemas de la literatura juvenil actual, sobre todo de los clichés. Los clichés no son malos per ser, pero sí son un argumento muy gastado y carente de originalidad. Aún así, es mucho mejor partir del cliché que llegar a él, por lo que medio perdoné el hecho de que Maddie está enferma. Quien sabe, ¡quizá y hasta hubiera estado desarrollado de manera interesante! Sin embargo, otros no los puedo perdonar ni en pintura, como por ejemplo: las descripciones físicas que hace Maddie de sí misma frente al espejo, las referencias a Austen, etcétera. No me gusta que se sobreexplote un mismo recurso hasta que lo odio.


2. Algunos giros del final. No, si ya lo leyeron, no es el que están pensando. Hablaré de ellos más adelante porque merecen un análisis a fondo. 

3. En muchas películas (y libros) un par de adolescentes medio pendejos se suben a un avión y acaban del otro lado del mundo por alguna razón. Generalmente cuando roban la tarjeta de sus padres. No se ustedes, pero a mis padres cuando compran un boleto de avión, les congelan la transacción en el instante si parece sospechoso o hablan para asegurarse de que sea correcta. No pido que en un libro las cosas sean 1,000% realistas, pero me irrita cuando usan esa clase de recursos sin pensar demasiado bien en las consecuencias que traerá después.

Lo bueno


1. El show, don't tell tan bien usado durante todo el libro. De hecho, sólo por eso, quiero pararme y aplaudir. No lo veía tan bien usado en un libro de la temática y con un narrador en primera persona desde hace mucho tiempo. Maddie es un unreliable narrator y siempre intuimos que no cuenta todo. Siempre parece guardarse algo. Además de que hay algunas cosas que no nos las dice, sino que las muestra, como su interés por el horario de los vecinos, del que nos enteramos cuando nos muestra. Sus habilidades como espía son bastante buenas. También, como pasa mucho tiempo observando a los vecinos, notamos que, de algún modo, está sumamente frustrada con su vida. A veces parece contárnoslo, como narradora, pero pareciera que, para sí, no lo admite de una manera tan abierta. Esto pasa con la mayoría de los personajes y me encanta. Ayuda mucho a su desarrollo.


2. Carla. Me encanta que sea latina (chicana, para ser exactos, tengo idea), pero también me encanta algo más: ¡que ser latina no la defina! Dejen me explico, tiene un montón de características, desde su nombre hasta expresiones que la delatan, pero no es lo único que la delata. Es un personaje tridimensional y cuando hablo que tienen que existir libros diversos me refiero a libros con personajes como estos. Entre más personajes a mencionar, Olly definitivamente es interesante, aunque siempre lo vemos a través de los enamorados ojos de Maddie (that's not a secret) y la madre de Maddy tiene conflictos internos dignos de analizar (más adelante). 


3. Cómo se trata el tema de la violencia doméstica. Cuando se habla de temas sensibles en una trama como la que pretende mostrar Nicola Yoon en torno a Olly, algo te puede traicionar. Algo que me molesta mucho cuando se trata de los agresores y las víctimas es que se culpe a la víctima y el agresor sea un agresor sólo for the sake of the drama. No. La violencia doméstica es complicada, difícil y no es un tema que hacer aparecer en un libro sólo por el drama. Por eso me ha encantado la humanidad que tiene Nicola Yoon para mostrarlo. Me gustan las dimensiones y las contradicciones morales de Olly. Porque su padre es su padre y alguna vez lo quiso (o todavía lo quiere) y su madre es su madre y la adora. Pero de cuando en cuanto, odia a su padre por ser como es y odia a su madre a pesar de ser la víctima porque está tan frustrado que, a pesar de que no la culpa (yay! no hay victim blaming!) no sabe qué hacer.

4. Las ilustraciones del libro. Las hizo el esposo de la autora y son todas preciosas, por si tenían la duda. Me encantan los libros ilustrados cuyas ilustraciones además son recursos narrativos para que la trama se mueva. Me parece muy interesante como funcionan ilustraciones y texto, los dos juntos. (Esa fue mi inner editora hablando). 

Ahora sí, al asunto que nos ocupa, que genera mi confusión y todo lo demás: 

El amor, el lenguaje y cómo (no) lo puede todo


Parece título de tesis. Tesis mediocre, pero tesis al fin y al cabo. Así que, por si acaso, quiero dejar en claro que yo no soy lingüista ni psicóloga. No soy una experta en la materia, sólo soy curiosa y sobre analizo las cosas. He leído por allí, siempre en reseñas en español, que entre Olly y Maddie hay una clase de amor instantáneo, de click. Esa clase de clicks pasan, sí, pero nosotros no le llamamos amor tan rápido. Decimos "me gusta alguien" antes de decir "estoy enamorado", aun cuando aquí enamorarse no incluye alguna clase de verbo fatalista, como en inglés (to fall in love, to fall: caer) o fracés (tomber amorouse, tomber: caer) y algunas otras lenguas. Por alguna razón, en español tendemos a marcar una diferencia brutal entre querer y amar porque tenemos las dos palabras. Pero, ¿qué pasa cuando no las hay? 

Maddie usa muy rápido la expresión "I love" con Olly y puede parecer exagerada. Pero me gusta pensar en ella intentando imaginarme lo que diría exactamente si estuviera tan frustrada y de repente apareciera alguien nuevo en mi entorno. Alguien que me gusta y que me corresponde de alguna manera. Probablemente yo diría "Te quiero" y probablemente los primeros "I love you" de Maddie hacia Olly signifiquen eso. No lo sé, sólo estoy aventurando. El inglés siempre se me ha hecho un suplicio a la hora de hablar sobre querer y amar, porque para mí no son lo mismo, no lo serán nunca, por más que el verbo sea el mismo. To love. Casi siempre lo traduzco como amar y entonces me chirria porque decir "Te amo" suena como entregarte y decirlo demasiado pronto a veces hasta resulta trágico.

Pero en inglés to love puede significar las dos cosas. Igual que en francés aimer es a la vez decir que algo te gusta, que quieres a alguien o que lo amas. ¿Cómo esa gente no explota? Sí, ya lo sé, es su idioma, están acostumbrados. Así que cuando leía el libro me vino a la mente eso, esa diferencia, esa perspectiva de Maddie para entenderla mejor. 

Y así, con todo, intenté descifrar qué era lo que quería decir el libro sobre el amor. Me perdonarán, pero aquí empiezan los spoilers. Quien avisa, no es traidor.


Maddie no está enferma. Quizá es una revelación exagerada, pero era la única que tenía sentido. Si Maddie es alérgica al mundo, casi literalmente, no hubiera llegado viva al avión que la llevó a Hawaii. Puede que a muchos les molesté la revelación, pero realmente es intenteresante porque ayuda un poco a construir mi tesis del amor, el mensaje del libro y otras estupideces varias. La madre de Maddie tiene un claro problema psicológico que ha estado pagando su hija. Le da una dimensión extraordinaria a lo que parecía ser un personaje con problemas de personalidad, obsesivo sin razón y sobre todo, incomprensible. La madre de Maddie no cosecha simpatías en algunas partes del libro porque no podemos entender sus razones a negarse a darle a Maddie oportunidades, pero gracias en parte a una enfermedad de Maddie, todo hace click.

La madre tiene tanto miedo de perderla que le ha hecho creer toda la vida que está enferma. Más bien, se ha hecho creer a sí misma que su hija está enferma. Jodidamente genial. Un conflicto interno maravilloso, un desarrollo increíble de ese personaje, aunque al final, el mensaje falla. Porque Maddie está dolida, decepcionada y está convencida de que el amor es una mierda y que el amor no lo puede todo. Maddie tiene razón en mi mundo, al menos: el amor no lo puede todo y, sobre todo, como se ve con la familia de Olly, el amor no lo aguanta todo. No puede.


Y al final Maddie manda todo a la mierda, de una manera bastante literal y suena algo como "Love woths everything", obviamente algo muy adolescente de película, porque el amor no es eso, no lo aguanta, no lo vale, no lo puede todo. Curiosa contradicción humana, porque no puede perdonar a su madre un poco, ni siquiera bajo la misma tesis, pero sí ir tras Olly. Y más contradictorio aún, esa frase se destruye al mirar a los padres de Olly. ¿Qué significa todo eso al final? No tengo ni puta idea. Eso estoy segura de dos cosas: Maddie cree en el amor y en su relación con Olly, es contradictoria como adolescente y como humana. Su desarrollo no es ningún coming to age, ningún proceso de madurez. La única manera en que me explico el libro es que Maddie es humana, comete erorres de juicio y es una narradora poco confiable. 

Decidí explicarmelo así porque tengo un libro cuya relación amorosa (o algo), su final y su mensaje son la antítesis de esto (El cuentacuentos, Antonia Michaelis) y porque al final hacer tantos análisis sobre el amor me va a dejar el cerebro podrido porque a la mejor estoy intentando explicar algo inexplicable.