Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain

sábado, 5 de febrero de 2022

Los seis de Atlas, Olivie Blake | Reseña

Sinopsis: The Alexandrian Society, caretakers of lost knowledge from the greatest civilizations of antiquity, are the foremost secret society of magical academicians in the world. Those who earn a place among the Alexandrians will secure a life of wealth, power, and prestige beyond their wildest dreams, and each decade, only the six most uniquely talented magicians are selected to be considered for initiation.
Enter the latest round of six: Libby Rhodes and Nico de Varona, unwilling halves of an unfathomable whole, who exert uncanny control over every element of physicality. Reina Mori, a naturalist, who can intuit the language of life itself. Parisa Kamali, a telepath who can traverse the depths of the subconscious, navigating worlds inside the human mind. Callum Nova, an empath easily mistaken for a manipulative illusionist, who can influence the intimate workings of a person’s inner self. Finally, there is Tristan Caine, who can see through illusions to a new structure of reality—an ability so rare that neither he nor his peers can fully grasp its implications.
When the candidates are recruited by the mysterious Atlas Blakely, they are told they will have one year to qualify for initiation, during which time they will be permitted preliminary access to the Society’s archives and judged based on their contributions to various subjects of impossibility: time and space, luck and thought, life and death. Five, they are told, will be initiated. One will be eliminated. The six potential initiates will fight to survive the next year of their lives, and if they can prove themselves to be the best among their rivals, most of them will.
Most of them.

No sé si se han dado cuenta de que ya no suelo hacer reseñas de series de más de un libro si no las he terminado (en particular porque a veces quiero discutir toda la saga entera o tener toda la perspectiva antes de empezar). Si no, pues eso es algo que pasa por acá. A veces hago excepciones, cuando quiero resaltar libros por sí mismos o tengo temas que sé que me van a tomar muchísimo espacio o no más tengo muchas ganas de hablar de una autora en particular. Esta es una de esas veces (porque The Atlas Six tiene una continuación programada para... el futuro, que se llamará The Atlas Paradox). De verdad quería hablar de Olivie Blake. 

Olivie Blake es una escritora estadounidense que conocí en el maravilloso mundo del fanfic. Llevaba tiempo sin leer fanfics cuando mi esposa TanitbenNajash llegó y me empezó a aventar links de algo que sabía que me gustaba: dramione (el nombre de la pareja entre Draco y Hermione en Harry Potter). Había estado mucho tiempo frustrada ya con ese ship, porque de 2009 para acá habían cambiado muchas cosas, pero romances tóxicos con narrativas que no me gustaban ni para Draco ni para Hermione seguían siendo la norma y más que eso: tropos con lo que yo no conectaba eran repetidos una y otra vez (una extraña manera de reverenciar la pureza de sangre en una saga cuyo subtexto remarca una y otra vez lo dañino del pensamiento, por ejemplo y que piense lo que piense la autora hoy en día ese es, al menos, un subtexto que está allí). Total, la gente a la que le gustaban esos fics los leía y yo, más que nada, me mantenía sanamente alejada (la regla número uno en los fanfics: si no te gusta, pa' qué andas leyendo). Pero llegó Olivie Blake a mi vida. Su prosa cuidada, su manera de entender los personajes, de interpretarlos, de escribirlos, sus manías (su uso de los adverbios en inglés me parece magistral, diga lo que diga Stephen King sobre que no le gustan las terminaciones en -ly) y sobre todo, una female gaze impresionante sobre el romance y la sexualidad (estuvieran juntos o no).

Ya voy a dejar de hablar de fanfics, por hoy (si quieren conocer más de ella en esa faceta, existe su perfil en ao3; como muchos de nosotros ya no escribe de Harry Potter, pero sí de otras cosas; mis favoritos de ella están en esta lista); ya volverá el tema en algún momento. Olivie Blake, además, escribía y autopublicaba su ficción original (fantasía para adultos, como categoría de marketing, porque el mundo cree que toda fantasía es para niños y adolescentes) en Amazon y en distintas plataformas. Así que empezamos también a leerla. Incluso The Atlas Six se convirtió en un fenómeno en distintas plataformas (booktok, booktwt; en inglés) por su estética Dark Academia, las ilustraciones que acompañaban la historia (por la ilustradora Little Chmura), los personajes y los temas. Curiosamente, pospuse leerlo. Quería esperar. 

Perhaps it was a tired thing, all the references the world had already made to the Ptolemaic Royal Library of Alexandria. History had proven it endlessly fascinating as a subject, either because the obsession with what it might have contained was bounded only by the information or because humanity typically longs for things most ardent as a collective. All men can love a forbidden thing, generally speaking, and in most cases knowledge is precisely that; lost knowledge even more so.

Sospecho que, en mi caso, hice bien. The Atlas Six para mí fue un tumulto de todas las manías que ya le conocía a Olivie, de los temas que le interesan, de sus quizá hiperfijaciones, todo eso revuelto en una novela sobre magia, conocimiento y sociedades secretas. 

Magia y conocimiento

La portada del libro contiene la frase. La entiendes cuando empiezas a leer. Las implicaciones knowledge is carnage están en cuanto Atlas empieza a reclutar a los seis magos, algunos dispuestos a todo con tal de acceder a un conocimiento que todavía no saben qué es y obtener poder a través de él. Para lo que creen que es el bien, el mal, para ellos nada más. Son seis magos, únicos en su clase: tienen un poder que apenas si pueden controlar o, por el contrario, saben qué pueden hacerlo; quizá empezaron siendo magos promedio, sin ninguna clase de talento natural, pero se obsesionaron con volverse los mejores en su clase. O quizá no les interesa, pero les gusta el juego y torcer sus reglas. 

Personajes de The Atlas Six, ilustrados por Little Chmura

¿A dónde van a llegar por acceder a todo el conocimiento que acumula la biblioteca y que La Sociedad de Alejandría ha determinado mantener lejos de la humanidad? ¿A dónde llega este juego del elitismo y por qué existe? ¿Por qué el conocimiento está reservado tan sólo a unos cuantos? El ambiente de tensión de la historia no dejaba de hacer que me preguntara eso. La oferta de repente se vuelve tan tentadora para las obsesiones particulares de cada uno de los seis que no dudan en entrar a un juego del que no conocen ni las reglas. (¿Y no es así en realidad la Academia? Parada en su pedestal, lejos de todo, determinando quiénes son los elegidos que alcanzaran su aprobación y cuántos se quedarán en el camino, negándole el lugar a todo aquel que se salga de sus márgenes, haciendo que otros entreguen partes vitales de sí mismos para encajar en ella, declarando cuáles temas valen la pena mientras ignora otros, ¿y no es eso lo que queremos destruir?). 

"Sometimes," Reina went on gruffly, "you treat magic like a god, like an energy, and sometimes like a pulse. It's an unscientific vibration when convenient, but we already know its behaviors can be predicted, and therefore purposefully changed"

Creo que fue un libro muy bueno para teorizar sobre lo que para estos personajes es la magia (finalmente, el conocimiento por el cuales están dispuestos a jugar un juego del cual no conocen las reglas). He encontrado que en el nuevo boom de literatura de fantasía, especialmente la gringa, hay una preocupación casi reverencial por ponerle normas y límites a la magia sin pensar qué es para nosotros. La esposa Tanit y yo estuvimos platicando un poco sobre esto, de nuestra reticencia natural a quienes declararon que los sistemas de magia debían tener reglas en la literatura, cuando aquello era más propio del rol (juegos donde, obviamente, debe haber un sistema con límites y libertades claros, para que los jugadores se orienten) y yo sobre todo pensé lo superficial que me parecía querer ponerle límites a la magia sin antes cuestionar qué iba a ser en el mundo secundario en el que estábamos creando, qué visiones se iban a tener sobre ella, por qué era importante, buscada, deseada. Cómo se veía el mundo desde ella o a través de ella. 

Nico, ilustrador por Little Chmura

Este libro se dio cuatrocientas páginas para cuestionar la magia y su funcionamiento. Está impregnada en la manera que tienen los protagonistas (seis, porque es una novela coral) de ver el mundo y de relacionarse con él. Y lo más lógico es que todos la vean de manera diferente y su relación con ella también lo sea. Al final, su manera de ver el mundo no es un sistema casi matemático (de nuevo: esos sistemas son más propios del rol que de la literatura y explorarlos desde la literatura con el foco en la literatura me parece interesante, pero no deben ser una imposición jamás), sino un conjunto de experiencias y sentimientos que muchas veces tenemos que escarbar para descubrir por completo.

Finalmente, ellos también quieren comprender cómo explicar su mundo y lo que pueden manipular sobre él. Vamos a hablar poquito sobre los personajes.

El pasado que nos define

Los personajes de Olivie Blake siempre tienen maneras particulares de hablar. Sus silencios y aquello que dicen para ocultar verdades más profundas es algo que se repite de historia a historia y es muy revelador sobre su construcción y cómo reaccionan y se relacionan con el mundo. Supongo que algún día llegará una crítica que diga "es que no es realista porque yo no hablo así con mis amigos" y me voy a reír (o capaz ya llegó) porque no es que sea realista, sino verosímil y además hay un montón de personas en el mundo que tiene registros distintos del habla. Y los personajes de Olivie Blake suelen tener algunos muy particulares y justo eso ayuda a construir su personalidad y nuestra visión de ellos.

"Did it hurt?" he asked.
Tristan braced for something. Rightfully. "Did what hurt?"
"The things your father did, the things he said," Callum said. "Was it painful, or just humilliating?"

Tristan Caine, por Little Chmura

Libby quiere demostrarse a sí misma ser la mejor para buscar hacer incluso aquello que es imposible; Nico de Varona siempre ha visto la magia como algo que es parte de él y da por sentado, una parte de su herencia; Tristan quiere huir de su pasado, dejar atrás el recuerdo de su padre, aunque lo mantenga más pegado a él de lo que cree; Reina Mori que es una naturalista nata, extremadamente poderosa sin necesidad de cultivar su poder, no tiene demasiado interés en escuchar a su magia; Parisa me parece una representación muy interesante de la sexualidad femenina que quiero abordar después. Callum, por el contrario, es un misterio. Incluso su narración mantiene secretos para sí sin develarlos al lector. Es un ensamble curioso e interesante. Reconocí en  ellos arquetipos que me gustan mucho de Olivie, sus obsesiones (que encuentro que todos los escritores tenemos pero sólo nos damos cuenta de ellos cuando vemos lo que hemos escrito desde la lejanía). Sus personajes suelen hablarle a mis propias obsesiones: Callum o Tristan, por ejemplo, tan diferentes entre ellos, me llaman naturalmente; Parisa me resulta fascinante, Reina Mori también (y quizá una de mis quejas sobre esta historia es que me hubiera gustado que fuera más explorada, pero hay cosas que siempre se quedan en el tintero cuando estás escribiendo una historia con un ensamble de este tipo). 

Callum, por Little Chmura

A los personajes de Olivie los define su pasado: sea bueno o malo, haya un trauma o no. Me gusta mucho cómo explora esto, cómo los mueve por un tablero en el que puede pasar cualquier cosa. Olivie Blake escribe historias character driven, donde la trama es una excusa para exponerlos, desnudarnos y sobreanalizarlos mil veces (creo que Modern Romance, una de sus mejores historias, prueba esto, sobre todo), entre la magia y el conocimiento los hace relacionarse de mil maneras. Porque en The Atlas Six, ante todo, las visiones personales que tiene cada quien sobre lo que significa la magia y sus posibilidades para cada uno. Hay algo casi barroco en la manera en que se expresan sus personajes y eso, debo decir, es un gusto mío, particular, que no considero que sea para todo el mundo (así que si se acercan a este libro, tómenlo en cuenta). 

Ahora sí, voy al final. 

La sexualidad femenina en fantasía y el female gaze 

Mucho tiempo en la literatura en general nos hemos enfrentado a diferentes miradas masculinas sobre las mujeres. En Sexual Politics, Kate Millet analiza algunos textos justamente sobre esto (tengo diferencias ideológicas con ella, empezando porque yo no soy feminista, pero otro día hablamos sobre eso), el tema no es nuevo. Leyendo a los hombres una nota que no hay una sola mirada masculina sobre las mujeres: las diferencias culturales y sociales se imponen. Mientras que hay quienes escriben sobre ellas de una manera que me parece interesante e incluso identificable (hola, John Steinbeck), también es cierto que, después de un montón de lecturas, parecen ser las excepciones y no la regla. Dentro de la fantasía las mujeres se han erigido como damas en problemas que necesitan ser salvadas, princesas en torres que carecen de agencia y los arquetipos variados de los cuentos de hadas (porque es interesante analizar la feminidad representada en ellos, más cuando pensamos que muchas de las versiones que se transmitieron oralmente lo hicieron de la boca de las mujeres) parecieron quedar reducidos a ser una damisela en apuros a quien raptará el villano, será salvada por el héroe y terminará por enamorarse de él (y a quien muchos escritores terminan por matar después, sin saber muy bien que hacer con ese personaje... y, bueno, estoy mirando a Salgari, a quien le costó sus buenos años y unas cuantas esposas muertas decidir que quizá sí, ya era tiempo de poner a las mujeres al frente y con protagonismo). O cualquier otra narrativa donde las mujeres carezcan de agencia completamente (no toda la narrativa de fantasía lo hizo, pero se repitió y repitió y repitió y repitió hasta la saciedad).

Ahora sabemos que las mujeres también son guerreras y heroínas y desde hace mucho tiempo que han estado presentes en el género. Lo único que veo es que a veces suelen ser reducidas a una dicotomía sin sentido: hay mujeres guerreras desprecian lo femenino como débil, para alzarse sobre eso y demostrar que no son como las demás (sin que sea una característica del personaje, sino un desprecio que va desde el subtexto) y el abierto desprecio a otros arquetipos: a las sacerdotisas, a las sanadoras, a las mujeres que cuidan, como si lo que vemos como femenino les quitara toda agencia y no estuviera eso en la narración, en cómo elegimos contarlas, narrarlas. Al final, igual que el male gaze no es uno solo, sino un montón de miradas masculinas sobre el mundo que han dominado por mucho tiempo las historias, el female gaze tampoco es uno solo. 

Parisa Kamali, por Little Chmura

Una de mis frustraciones más grandes era la tendencia a desexualizar a las mujeres para mostrarlas fuertes, como si la mirada sobre la sexualidad que hasta entonces había pertenecido a los hombres estuviera vedada y no pudiéramos reclamarla. Pero creo que algo muy importante en la narrativa es reclamar las miradas sobre la sexualidad, especialmente sobre la sexualidad de las mujeres. Hasta hace cinco minutos en la historia de la humanidad, era un tema que no se tocaba. Y hoy se critica. Creemos que la visión de la sexualidad femenina es una: la nuestra, la que consideramos correcta, la que nuestra moral nos dice que está bien. Y es difícil cambiar esa idea cuando las visiones sobre ella siguen siendo mayormente masculinas y, por alguna razón desconocida, hay quien cree que cada escritora que toca el tema tiene el deber de representar a toda la female gaze en el mundo. 

Olivie Blake muestra dos visiones diferentes en esta historia y ha explorado el tema una y otra vez con diferentes personajes que le permiten retratan distintas formas de vida. Parisa y Libby parecen opuestas, pero no lo son tanto. Explorar la sexualidad femenina en la literatura es algo que me gusta leer: creí que no me gustaba el erotismo hasta que no encontré las miradas femeninas y queer sobre ella (anoten: eso algún día será un ensayo) y entonces descubrí que lo que faltaban eran miradas que tocaran el tema desde sus lugares en el mundo. 

Conclusiones

En general, recomiendo este libro con pinzas. Yo lo considero muy bueno, me gustó mucho, apareció en mis mejores libros de 2021. Y sin embargo. Creo que está lleno de las obsesiones de Olivie Blake y de una estética muy particular. Si uno no se mete en esa estética, quizá el libro no sea tan satisfactorio y si los arquetipos que obsesionan a la autora tampoco le llaman a uno, pues menos. Eso pasa con todos los libros, pero creo que las obsesiones de Olivie Blake no son especialmente sencillas. Como escritora, exige atención. Cada palabra que pone en sus libros está muy cuidada (y eso es muy obvio al notar que gran parte de lo que ha publicado lo ha hecho con pura autoedición), cada diálogo, cada comparación. Nunca le gustó que tradujeran sus fics por el temor a que no existiera ese mismo cuidado (y ahora que la van a traducir me pregunto cuál será el tono elegido). Por eso, con mucho cuidado, les recomiendo acercarse al libro con cuidado y que, si pueden darse el tiempo de conocer a Olivie Blake antes, lo hagan. 

Knowledge is carnage. You can't have it without sacrifice. 

miércoles, 26 de enero de 2022

Fireheart Tiger, Aliette de Bodard (y el no-conflicto)

Sinopsis: Award-winning author Aliette de Bodard returns with a powerful romantic fantasy that reads like The Goblin Emperor meets Howl’s Moving Castle in a pre-colonial Vietnamese-esque world.
Fire burns bright and has a long memory….
Quiet, thoughtful princess Thanh was sent away as a hostage to the powerful faraway country of Ephteria as a child. Now she’s returned to her mother’s imperial court, haunted not only by memories of her first romance, but by worrying magical echoes of a fire that devastated Ephteria’s royal palace.
Thanh’s new role as a diplomat places her once again in the path of her first love, the powerful and magnetic Eldris of Ephteria, who knows exactly what she wants: romance from Thanh and much more from Thanh’s home. Eldris won’t take no for an answer, on either front. But the fire that burned down one palace is tempting Thanh with the possibility of making her own dangerous decisions.
Can Thanh find the freedom to shape her country’s fate—and her own?

Nota antes de empezar la reseña: decir que esto se parece a Howl's Moving Castle o The Goblin Emperor es una trampa del marketing que viene quizá desde las manos de la editorial. Ni la narrativa, ni los temas, ni las resoluciones aluden demasiado a ninguna de las dos obras y, aunque haya cosas en común, la comparación acaba por demeritar a la obra más de lo que la ayuda. Es triste, de verdad, aferrarse a vender con este tipo de etiquetas porque a veces sólo perjudican a los autores.

Esta no es una buena reseña.

Es más bien una larga decepción. Una decepción que viene de una frustración muy profunda sobre algunos tipos de narrativa. Pero antes, un apunte: creo (y es una opinión que se me ha formado a través de años y de crítica) que no puedes criticar un libro exigiéndole que sea lo que no es sino lo criticas por lo que es. Asumo siempre que el libro que tengo en las manos es el libro que quiso escribir el autor y que le costó y que aun si yo lo odio y me parece mal hecho (dos cosas diferentes, odio cosas muy bien hechas y me han llegado a parecer no tan malas cosas que no están tan bien hechas), lo que estoy criticando es lo que está en la página. Releyendo críticas mías viejas ya iba por allí hace algunos años y ya sabía que no me gustaba y qué sí, pero me ha tomado mucho tiempo llegar a ese estado. Aquí hemos aprendido ustedes y yo. Dicho todo esto: este libro es malo. No agrego objetivamente (qué es la objetividad), pero sí tengo argumentos al respecto.

Y voy a hablar en varios apartados del asunto. 

El miedo al conflicto

No sé si es miedo, parálisis, falta de ideas o simplemente una política en la que se puede cuestionar al sistema pero no mucho. La que sea, es triste. Pero antes, contexto. No puedo empezar la casa por el garage si ni carro tengo. Fireheart Tiger empieza presentado de fondo un conflicto que nos recuerda al colonialismo, a grandes imperios que destrozan culturas, piden tributo y hacen lo que quieren con el más débil. Pueden mirar a donde sea en la historia, hay miles de ejemplos. Aliette de Bodard en particular tiene ascendencia vietnamita y por allí pueden llegar algunas influencias. Hay una princesa que fue princesa cautiva, enviada por su propia madre al palacio enemigo para convencerlos de que no se rebelaría contra ellos con una misión: enterarse de cualquier cosa que pudiera serles útil para sobrevivir como pequeña nación sometida a los deseos de otro más poderoso. 

Paréntesis: creo que nos falta cuestionarnos a la realeza. Por cierto. Porque la explotación no acaba con los grandes imperios, pero nadie cuestiona a la de las naciones pequeñas: qué significa cuando deciden lo qué es mejor para el pueblo, cómo lo hacen, quién queda fuera, a quién afectan, quién es esa comunidad relegada a los márgenes. Qué hacen los poderosos o por qué lo son. Ni siquiera hace falta destruir completamente su status quo si no queremos, pero estaría padre. Pero el libro no lo hace y tampoco se lo voy a andar pidiendo si ya está escrito, nada más es un pensamiento ahí, caído

The landscape, Tinh Hoang

El conflicto está allí. El imperio quiere arrebatarle más poder a esta pequeña nación. Las princesas están enamoradas y aunque pretendan que no la política se les atraviesa, la obvia relación de poder las destroza desde el medio desde la primera palabra que pronuncia una frente a la otra (no es spoiler, está en las primeras páginas). Visto de lejos, parece un conflicto lo bastante complejo e interesante como para proponer cosas. Resoluciones. Para abocar por cierta esperanza, para hablar de lo humano, para hablar quizá de esos grandes imperios y por qué quieren comerse a todos los demás (según la visión de cada quién, con billones de seres humanos en el planeta dudo que todos la tengamos igual). El problema es que no hay nada. No hay un final porque tampoco hay una historia. Nunca se construye nada alrededor del conflicto de Aliette de Bodard propone. 

Sí me puse a pensar por qué.

¿Fue el número de páginas que hizo que le quedara demasiado grande el conflicto que proponía? ¿Fue por eso que los personajes nunca se desplazaron y las circunstancias cambiaron apenas lo mínimo? Empezamos y terminamos casi iguales, a lo sumo apareció una nueva amenaza velada que no asegura nada y lo único que nos da no es ni un final abierto, sino un no-final que acompaña a algo que desesperadamente intenta convencernos de que es una historia. Thanh es el centro y siento que nunca la conocí. Creo que su personalidad no existe porque esta ajustada a lo que la no-trama necesita y, en consecuencia, nunca hay evolución. No hay un cambio ni nada que nos permita constatar que Thanh es humana (en el sentido que pueda sentir y conmoverse y enfurecerse como un ser humano). No hay profundidad en sus relaciones (algo que me frustró muchísimo, porque a la par del conflicto entre Ephteria y su reino, la relación entre ella y su madre podría haber servido de paralelismo, pero no hay nada allí, nada sobre lo que pueda yo decir algo).

Lo más frustrante es que el libro parece prometer una confrontación (no solución) al conflicto que va mostrando en el fondo o al centro, dependiendo de la escena y al final no hay nada. Lejos de diálogos mayormente vacíos del tipo "la unión hace la fuerza" y "pretendamos que aquí hay política", no hay nada que confronte al status quo de ninguna manera. No hay ni siquiera inacción, no hay ni siquiera resignación. No hay esperanza. No hay huída (como la huída de Omelas). Sólo "la unión hace la fuerza", pero no sabemos cómo o por qué. Para qué o en qué afecta a los personajes

¿Fue el miedo al conflicto? ¿O fue simplemente que no había forma aceptable de solucionarlo? ¿Fue el no saber qué hacer?

Landscape Vietnam, Sonja Brstilo

Sin embargo, es un patrón que he notado otras veces en cosas editadas en los Estados Unidos en los últimos años, en inglés, sobre conflictos de este tipo. Todo tiende a terminar en un "bueno, la vida es así, es cruel, no hay justicia y eso es realista" o a no-terminar como este libro o termina con una masacre en la que sólo distingues a buenos de malos porque alguien en la narración te dijo que unos eran los buenos. Pensé en algo que leí ayer: no se puede permitir aquello que cuestione de manera demasiado obvia al sistema. El artículo hablaba sobre como había fantasía grimdark y ciencia ficción estilo survival que validaban al capitalismo (y esto es fantasía, pero ni de pedos entra de lejos en lo llamado grimdark, ahora voy al punto) y en su instroducción tenía un párrafo bastante revelador que exponía directamente lo que pasa en la industria. Los procesos de edición, autoedición, a veces hasta autocensura con tal de conseguir la publicación. La cibra de todo aquello que no se ajuste al capitalismo. Están bien las críticas, pero que no se noten tan obvias. Están bien las críticas, pero siempre que las podamos cooptar. Está bien cuestionar a los sistemas que se mantienen en pie, como el colonialismo, pero que nunca haya ninguna confrontación real. Les pongo el párrafo (con traducción made in Nea), del artículo Subgenres of the apocalypse, escrito por Colin Broadmoor.

Under capitalism, a work of art must pass through multiple gates and filters—agents, publishers, producers, printers, streaming platforms, to name a few—before it can be disseminated to a mass audience. At each such gate, institutional arbiters select for pro-capital messages and weed out anti-capital possibilities. We might think of this as a parody of biological evolution with natural selection based on environmental conditions swapped out for ideological selection based on market forces. Only those artworks most aligned with the logic of capitalism will be selected to survive until production, reproduction, and distribution in media.

En el capitalismo, un trabajo artístico debe pasar múltiples puertas y filtros, agentes, editoriales, productores, imprentas, plataformas de streaming, por decir unas pocas, anes de que pueda ser distribuida a una audiencia masiva. En cada uno de esos filtros, los árbitros institucionales seleccionan mensajes pro-capitalistas y eliminan las posibilidades anti-capitalistas. Quizá pensemos en esto como una parodia de la evolución biológica con selección natural basada en nuestras condiciones ambientales cambiadas por selección ideológica basada en las fuerzas del mercado. Sólo aquellos trabajos artísticos que estén más alineados con la lógica del capitalismo serán seleccionados para sobrevivir hasta producirse, reproducirse y distribuirse.

Lo cierto es que las críticas siempre se ven veladas. Sobreviven las que pueden ser cooptadas o usadas para que unos pocos se den palmadas en la espalda. Pero no estoy hablando de ellas porque este libro no tiene ni una, ni un reflejo a lo que podrían ser las posibilidades (sólo una absoluta falta de). Me he topado muchas veces ya con este problema dentro de lo muy contemporaneo y quizá esta es la primera vez que es tan obvio: la incapacidad de aceptar una confrontación directa al sistema (pasa también con el cuento The Ones Who Stay And Fight de N. K. Jemisin, una historia que responde a Omelas sin haber entendido a su pregunta y que abordaré en un ensayo pronto). Para un libro que te hace creer en su subtexto que confrontará al colonialismo que retrata, la inacción de su trama es frustrante en todo sentido. ¿De dónde viene el miedo, si es que se le puede llamar así, finalmente, al conflicto? ¿Editores, agentes, escritores que saben qué es lo que vende y que vale la pena no incluir? Es sólo una teoría, en realidad. Quizá lo que ocurre es que hay quienes realmente no pueden imaginar otra posibilidad y eso es muy triste: nos deja con historias truncas como lo es Fireheart Tiger.

Quiero creer, simplemente, que podemos imaginar; hay que esforzarnos por hacerlo, tenemos una responsabilidad muy grande con nuestra imaginación. Pero podemos hacerlo. Paso a otro asunto.

La cultura vista como decorado y el lenguaje sin fondo

Aliette de Bodard tiene ascendencia vietnamita y decidió usar un escenario con claras alusiones a su cultura. El fondo, el palacio, los nombres, las formas, la historia, la educación. Todo evoca algo que no conocemos pero que no es muy diferente (también, creo que es porque Aliette de Bodard está escribiendo para una audiencia occidental y eso pesa: los agentes y los editores quieren que todo se entienda y a veces terminamos con libros sobreexplicados o con libros cuyo fondo sirve sólo de adorno a los lectores). No sé qué me frustró más: que este libro no tuviera fondo y que su forma se cayera a pedazos o leer reseñas (positivas, negativas, las que fueran) que trataban a su ambientación como un adorno. ¡Un libro vietnamita! (dicen, sobre todo los gringos que entienden leer diversidad como leer sólo a la diáspora y jamás algo traducido de otro idioma al inglés, lo cual les resta un montón de perspectiva, porque si la diáspora de cualquier etnia y cultura del mundo ya es increiblemente diversa y para nada monolito, la gente que escribe en otros idiomas también lo es). Y lo alaban o no lo entienden por ello mismo. 

Lectores que no entienden los honoríficos y sus posibles traducciones que dicen qué es raro que dos personajes se llamen "sister" (van a morir cuando descubran cómo se traduce gege del chino y cómo se usa en los romances gays) al mismo tiempo que alaban "¡qué bueno que haya un libro que retrate la cultura vietnamita!"; terrible, honestamente (qué bonito que retraten la cultura pero no me pidan que la entienda, eso es mucho). Hasta me dieron ganas de defender al pobre libro que me pareció pésimo, porque Aliette sabía qué quería rescatar en la historia, aunque fallara en el cómo.  

Bamboo Bridge in Cu Chi, Viết Chì Gỗ

Y es que tiene problemas de forma aunque sus referencias estén allí. El fonto se cae en el conflicto: pero la forma del lenguaje tampoco se sostiene: todos los personajes hablan igual sin importar de dónde vienen o cuáles son sus contextos (y para las pocas páginas que tiene, el libro es bastante variado en ese sentido) y todos hablan además igual que el narrador que es un narrador constantemente saltando a la cara de los lectores intentando tener frases que parezcan profundas y citables. Interrupciones cada dos párrafos para poner oneliners intentando ser quotable para no conseguir nada más que una molesta interrupción en el ritmo del libro. Su lenguaje no tiene ritmo alguno. No construye nada con él. Rescata historias vietnamitas sobre fuegos mágicos, pero lo hace de una manera tan plana que incluso, Guang, su mejor personaje, le queda a deber al espectador. Evoca un romance desesperado y fugaz en su aparición como los de Las mil y una noches y gran parte del lore asiático, pero lo hace con un lenguaje que no lo sostiene y nunca se avoca a esa pasión.

Lo primero que comenté al terminar el libro (que es una novela de fantasía con romance sáfico) es que me parecía muy instalove y resultada difícil de creer, no me resultaba verosímil. Luego pensé un poco de dónde podrían venir sus referencias y reconocí que hay cuentos e historias clásicas, específicamente de distintos lugares y culturas de Asia que han influido mucho las unas en las otras, donde el amor aparecía en una noche o en cuestión de horas. Todas ellas grandes historias, con lenguaje hermoso, donde no dudas de la pasión de los amantes ni de su desesperación y realmente crees que nació un amor profundo en cuestión de unas cuantas horas. Así que el problema no era el tiempo (que, con sonsonete, se puede leer en las reseñas que no es "realista", porque la gente de hecho ama esa palabra para hablar de fantasía y pedirle que sea lo que no es), sino directamente la forma. El lenguaje. Nada evoca una pasión desesperante, de las que hacen perder el sueño. La falta de ritmo de un narrador que intenta ser demasiado correcto llega a hacer inverosímil la historia de amor

Las conclusiones

¿Les recomiendo el libro? No. No puedo decir nada bueno de él (aunque sí puedo agregar cosas malas de algunos de sus lectores gringos blancos de los que no más querían ponerse el pin de leí diverso). El dragón no hace a la fantasía, bien lo dijo Ursula K. LeGuin y este libro es pura textura que se deshace al tocarla. Es una lástima, porque quería que me gustara, no sufrir una decepción tan absoluta como la que sufrí.  Pero bueno, intentando verle el lado positivo, creo que todas las lecturas dejan algo y a mí está me dejó este ensayo. Quizá vuelva a darle la oportunidad a Aliette de Bodard. Tengo la mala y buena costumbre (dependiendo del escritor) de concederles múltiples oportunidades hasta que me convenzo de que no es lo mío o de que hay cosas que sí son lo mío. Ya veremos.

Por lo pronto, ya dije lo que tenía que decir y nos vemos en la próxima reseña.

jueves, 20 de enero de 2022

The Order of the Pure Moon Reflected in Water, Zen Cho (o identidades trans dentro de la fantasía)

Portada de The Order of the Pure Moon Reflected in Water

Sinopsis: Zen Cho returns with a found family wuxia fantasy that combines the vibrancy of old school martial arts movies with characters drawn from the margins of history. A bandit walks into a coffeehouse, and it all goes downhill from there. Guet Imm, a young votary of the Order of the Pure Moon, joins up with an eclectic group of thieves (whether they like it or not) in order to protect a sacred object, and finds herself in a far more complicated situation than she could have ever imagined. 

Este fue uno de los libros que escogí para el GuadalupeReinas2021, sobre autora disidente. Ya conocía a la escritora y ya sabía que le gustaba abordar la existencia de las disidencias desde la fantasía, ciencia ficción y considerar otras propuestas en la narrativa de la fantasía y ciencia ficción. Leí The Terracota Bride (ya publicado en español como La novia de terracota) para un maratón de lectura en 2020 y me pareció una propuesta bastante brillante e interesante. Por allí tenía sus asuntos y todo, pero en general me dejó con ganas de leer más cosas de Zen Cho. Ella es una autora de Malasia, joven, que usualmente aborda a personajes LGBT+ en distintos contextos. No me sorprendió que esta novela no fuera la excepción.

Voy a dividir un poco la reseña en temas para no hacerme bolas porque tengo mucho que discutir sobre ella, a pesar de ser un libro pequeñito. Quédense si les interesa, no hay spoilers, no más preguntas, pensamientos por ahí y en general cuestionamientos.

El rescate de la estética wuxia escribiendo en inglés 

Antes sólo había leído wuxia que se había publicado originalmente en chino, por autores cuya audiencia principal era china y que no te explicaban nada sobre lo que era el tema porque asumían que entendías las convenciones del género, los temas y el tipo de fantasía que escribían (repetimos: su audiencia primaria era china; los que leíamos traducciones llegamos ahí de pura casualidad). Ya conté un poco sobre el género en la reseña de Mo Dao Zu Shi, pero igual lo voy a retomar aquí antes de contarles un poco más sobre la historia. 

La palabra wǔxiá está compuesta los caracteres chinos wǔ 武 (marcial, militar) y xiá 俠 (caballero, vigilante, héroe). Es un general que en general se refiere a a héroes que entrenen en algún tipo de artes marciales o energía (que podríamos considerar en la línea de las historias de caballería, pero en otro punto del mundo). A veces se habla de cultivación (otra forma de ver el mundo, tal cual la magia, influida por el taoísmo), aunque Zen Cho no rescata eso del todo (sino que habla de magia, directamente, aunque una magia extraña, que definitivamente tiene influencias más alejadas de las europeas; pudo usar otros conceptos para introducirlos en el libro, pero quizá tomó ciertas decisiones considerando a quién quería que la leyera). Si a los bandidos, héroes improbables, que van de un lado a otro huyendo de problemas que ellos mismos causan o de la guerra que asola al pueblo en el que viven (de lo cual me hubiera gustado más contexto, pero ahorita explico por qué). 

La ilustración de portada es de Sija Hong

Después de haberme enfrentado a obras chinas donde el wuxia era lo normal, lo esperado y nadie te explicaba nada demasiado fue curioso ver la aproximación de Zen Cho a su estética, a sus convenciones y a todo. Por un lado, no me parecía como lo que ya había leído de wuxia y por otro no tenía forma de saber qué tanto de eso se debía a que Zen Cho estaba escribiendo de su visión como escritora de Malasia y qué tanto se debía a que estaba escribiendo del género en inglés (un idioma que quizá no tiene todos los términos exactos) para una audiencia que no conoce las convenciones del wuxia, ni su estética. Respecto a eso, creo que hizo un buen trabajo. Nos presenta a un grupo de bandidos que andan huyendo de todos a la vez, porque viven en un mundo turbulento (lo que nos ayuda a presentar a este grupo que anda de un lado a otro, como forajidos y a veces héroes inesperados) y a una antigua monja que sabe poco del mundo porque pasó años en un templo, enclaustrada, lo que permite que le expliquen el mundo: todo esto pasó desde que te fuiste, por eso ahora huímos. Mi única queja va respecto a que a pesar de haberlo puesto todo en un mundo turbulento y hablar abiertamente de las consecuencias de la guerra (lo que significa para los credos, para los templos, para las monjas, los monjes, para sus dioses), nunca la cuestiona más allá de eso. La ve como algo inmutable, a lo que los protagonistas deben sobrevivir. Entiendo quizá de donde viene la visión (you know: tercer mundo colonizado), pero también me frustra esa visión que no la cuestiona más allá de presentar lo que los personajes hacen para sobrevivir.

O quizá soy yo, que comparto la visión tercer mundo que sufre aún las consecuencias del colonialismo y quiero cuestionar la guerra y el despojo que causa. Desde las pequeñas visiones, como la que propone Zen Cho con el grupo de bandidos y sus estrategias de supervivencia, y también desde otras aristas: por qué las poblaciones acaban por rendirse ante ellas, por qué las comunidades acaban arrastradas a las guerras de los poderosos. Entiendo que quizá el libro no tenía espacio para tanto, pero siento que allí hay cuestionamientos que pudieron ser aprovechados. Me gusta mucho, sobre todo, cuando se habla de los credos y qué es capaz de hacer la gente para preservar sus reliquias y evitar el saqueo y el despojo. ¿Los instrumentos sagrados de los templos tienen un precio o pueden venderse, sólo para evitar su destrucción y su despojo? ¿Qué significa entregar lo que crees sagrado? ¿Qué significa protegerlo? Todas las preguntas andan allí en el libro y aplican no sólo a la historia del sur de asia, sino a muchas comunidades y poblaciones (por eso me interesaba tanto que se abordara un poco también en ese sentido, allí estaba todo, pero bueno, quizá no cupo y no voy a andar quejándome de un libro por lo que no tiene, sino poniendoel dedo en lo que sí).

Ilustracion de Victor Tan
Arte de Victor Tan

Por otro lado, me encanta que se use el wuxia para cuestionar justamente algunos de estos despojos, las conveciones narrativas de esa parte del mundo. Me parece simbólico y muy interesante (también me hace cuestionarme: ¿por qué hay lectores que se cierran ante estas propuestas cuando no se las explican masticado?, ¿por qué no nos esforzamos en comprender otros géneros y narrativas si no son lo que esperamos, a lo que la hegemonía editorial, gringa sobre todo, nos tiene acostumbrados? Tantas veces he visto que les cuesta abrirse a narrativas latinoamericanas (a mismas personas que nacieron en latinoamerica), que me pregunto qué ocurre con las narrativas asiáticas, árabes, africanas, a quienes he visto más de una vez ser criticadas por no parecerse a lo que los gringos nos hicieron creer que es un estándar. Por eso me gusta lo que está intentando hacer Zen Cho (aunque sospecho que igual pasó por un proceso de edición en donde se intentó hacer "sencillo de entender" todo este asunto). 

En fin, ahora vamos al otro tema del libro y al que yo creo que es centran en este análisis.

Las identidades trans dentro de la fantasía

Esto pone a llorar a los señoros que lloran porque de repente hay negros en mundos fantásticos o hay mujeres haciendo cosas (y no nomás siendo las damiselas en peligro). O porque resulta que hay gays o lesbianas, que dicen que nos queremos meter en todos lados. Me resulta alucinante todo eso porque hay muchos señoros como ellos escribiendo de hombres musculosos en fantasía, con las convenciones que a ellos les gustan. Realmente quienes escribimos de otras identidades y otras disidencias en la fantasía seguimos siendo muy pocos (y quienes nos tachan de querer adueñarnos del mundo tienen miedo de descubrir que, por una vez, no son la mayoría). Aún estamos experimentando con las posibilidades y con el lenguaje, con los mundos que queremos construir, con qué queremos en ellos y qué deseamos cambiar. 

Ilustración por JACK Ca
Arte de JACK Ca

Uno de los personajes principales de The Order of the Pure Moon Reflected in Water es un hombre trans. Así lo explicamos nosotros, al menos, en esta veta de la realidad. Se explica que en ese mundo siguen estando fuera de la norma, pero es más común, más aceptado. Que la Diosa sólo acepta mujeres en sus templos, pero deja que cada quien decida sí se considera suficientemente mujer como para entrar a ellos. Que otras órdenes, para hombres, también tienen las mismas políticas. Seguimos, pues, ante un mundo en su mayoría binario, pero en el cual se atisban otras posibilidades y se reconoce el experimentar con la identidad, el reconocer que es un viaje en algunos casos y que cada quien sigue un proceso distinto. El protagonista fue parte de una orden de monjas. Y después ya no. Y no importa. Puede pasar y ese mundo lo acepta. Da esa posibilidad. Tet Sang no quiere que sus compañeros sepan que fue una monja y teme no ser lo suficiente como para gustarle a alguno de ellos. Le conflictuan aun cosas sobre su identidad y sobre como lo ven los demás (aun desea salvar las reliquias de la diosa, pero ya no es justo que lo llamen hermana, porque no es una mujer), pero el mundo en el que vive es mucho más amable con sus dudas y tribulaciones que este en el que estamos parados. 

Ahora viene una de las cosas que más me interesan de este libro: ¿qué ocurre cuando al explicar las identidades trans estamos en un mundo cuyas explicaciones son diferentes y el lenguaje es diferente y el estigma no existe igual y no hay una diferenciación tan marcada? ¿Existirían las mismas palabras, las mismas expresiones? ¿Cómo nos adaptamos a esos lugares imaginarios donde el odio no se refleja de la misma manera que en nuestro mundo, hilando lugares donde justamente eso sea posible? ¿Qué cambios ocurren al nivel del lenguaje? No creo que fuera el propósito de Zen Cho marcarse una tesis al respecto o quizá experimentarlo tan a fondo (esta es una novela corta y por eso la trama va volando y a veces hasta da tumbos consigo misma) pero resultó mi ejemplo perfecto para hablar del tema: es lógico que en nuestros mundos imaginarios nos atrevamos incluso a cambiar el lenguaje con el que nos referimos al mundo, a la identidad, al explicarnos nosotros mismos.

Fanart de Tet Sang
Tet Sang, por exMakina.

No creo que haya una respuesta correcta aquí sobre cómo debamos hacer las cosas respecto al lenguaje. No me gusta la idea de que exista un instructivo de "cómo escribir personajes trans en fantasía" porque, bueno, las personas trans no son un monolito. Creo que más bien debemos dar cabida a estas narrativas, que empiezan a verse de las manos de autoras como Zen Cho, aunque siga sin ser suficiente: si les pido que me cuenten cuántxs escritorxs trans en fantasía conocen, quizá tengamos un problema. Cada vez son más, pero no reciben las mismas oportunidades que otros. Quizá muchos aborden el tema de maneras distintas, quizá otros no deseen abordarlo (lo que mencionaba en Leer la diversidad: se confina a ciertxs autorxs a temas únicos que tienen que ver con quiénes son y nada más), quizá comprendamos algunas visiones y otras nos cuesten más. Lo que más me interesa de todo este tema es pensar que también el lenguaje (con el cual jugamos en la literatura) nos puede dar otras pautas y otras posibilidades para hablar de las identidades trans. Otros mundos. Pensar en aquello que deseamos construir en nuestras realidades.

Conclusiones

Leer este libro me hizo reflexionar mucho. Me hizo reír porque la monja, Guet Imm, es un personaje graciosísimo. Me hizo pensar en la guerra, en lo que nos dejan el colonialismo. Me hizo pensar en cómo escribimos de las identidades de trans y todas las posibilidades que tenemos para hacerlo, especialmente en la ficción imaginativa como lo es la fantasía. No es de mis libros favoritos porque creo que le hizo falta espacio para poder desarrollarse (su trama de hecho ya está bastante limitada en cuanto a temas, va muy al punto, dado que es una novela corta y lamento que no haya tenido unas pocas de páginas más) y que quizá pudo haber abordado más las reflexiones que ya tiene (no le voy a pedir las que no tiene) con un poco más de espacio.

Aún así, es un buen libro, me gusta como está escrito y algunas cosas que plantea y por eso les recomiendo conocerlo. Los personajes principales, Guet Imm y Tet Sang brillan bastante y podemos apreciar que a pesar de ambos haber sido devotos de la Diosa tienen visiones diferentes sobre la vida y el existir en el mundo. Eso me gusta mucho: a pesar de lo corto, los personajes están bastante bien perfilados. Sentí que con más páginas hubieran sido todavía más humanos. Sigo muy interesada en lo que Zen Cho tenga para decirme de su mundo y sus visiones, así que seguiremos informando. (Y lean La novia de terracota).   

Fotografía de Zen Cho
Zen Cho

Me gustaría que libros como este fueran traducidos, porque si el contenido sobre identidades trans es poco en inglés, en español hay que buscarlo abajo de las piedras (apoyen a quien lo escriba en español). Quiero que escritores trans tengan también la oportunidad de punlicar fantasía (si eso desean) y escribir sobre sus visiones de la realidad y de lo que quieran. Quiero que haya más libros que exploren el wuxia (incluso en español). Quiero seguir leyendo a Zen Cho. Me pregunto que podrá hacer de tener suficientes páginas para construir sus mundos (y desearía que también lo hubiera tenido en este libro).