Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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domingo, 28 de abril de 2019

Mexicoland, Jaime Alfonso Sandoval | Reseña

Sinopsis: Mexicoland es perfecto, lo mejor de México en un solo lugar: historia, música y comida. Lo malo es que todo es falso. Es un parque de diversiones en el futuro, el resto del país ha colapsado por la violencia y la anarquía. Apenas sobrevive un pequeño territorio donde se funda México Nuevo, una sociedad en la que cualquier delito es castigado con extrema crueldad. Ahí, Cuauhtémoc Rojo, en un solo día, se queda sin padres, escuela y casa. Pronto descubrirá que si quiere sobrevivir, necesita encontrar respuestas: ¿quiénes son esos extraños ancianos que lo vigilan? ¿Qué sucedió en realidad en el accidente de sus padres? ¿Qué se oculta detrás de los enormes muros que rodean las ciudades? Una distopía mexicana, con el humor y la acidez de Jaime Alfonso Sandoval.

Se unieron los astros, se alinearon los planetas, ocurrió un milagro, me salió mi número de la suerte, no sé que pasó, pero fui a la Biblioteca Vasconselos y no encontré uno, sino los dos ejemplares de Mexicoland de Jaime Alfonso Sandoval. Obviamente salí con uno de allí. Los ejemplares se la pasaban en préstamo todo el tiempo, así que sí considero un milagro que haya conseguido uno de ellos. Lo leí en tiempo récord (perdón, soy esa clase de lectora, no conozco otra manera de leer) y ya estoy haciendo la reseña para recomendárselos. Quiero adelantar que me gustó, pero vamos por partes, ¿no? Como Jack, el destripador.


1. Lo distópico fuera del primer mundo


Las categorías *primer mundo* y *tercer mundo* igual y no son las más adecuadas, pero creo que es la mejor manera que tengo que hablar de este asunto. Estados Unidos (y otros pocos países Europeos) han dominado la ciencia ficción y lo distópico en los últimos años. No es un género nuevo, pero existió un boom después de que Los juegos del hambre llegaron al mercado editorial y se convirtieron en un fenómeno (aunque antes de eso, ya existían muchísimos libros del género, desde la saga de Máquinas Mortales, del inglés Philip Reeve, hasta Battle Royale). Durante un tiempo, todo lo que vi publicado del género salía de editoriales norteamericanas e inglesas. ¿Cuándo iba a ser nuestro turno de imaginarnos otras realidades distópicas alejadas de lo que se proponía en esos fenómenos de ventas? Creo que ese momento está llegando, porque la ciencia ficción siempre se ha escrito en todo el mundo, pero ahora hay más lugar para quien busca explorar el futuro y la ciencia ficción desde otro lugar. Por ejemplo, ya les hablé de Quien teme a la muerte de Nnedi Okorafor en una reseña pasada, que es ciencia ficción ambientada en un Sudán futurista.

En este momento nos estamos enfrentando a Mexicoland. Distopía mexicana, con México partido en dos. De un lado está lo que la gente llama los territorios perdidos y del otro está un país donde todo cuesta dinero (hasta usar el elevador o entrar al parque), la gente vive en la pobreza y todo está controlado. Pagar un permiso para tener libros es algo demasiado costoso, no hay casi pensiones o retiros y la gente vive ahogada en deudas. Me pareció, sobre todo al principio, cuando el protagonista, Cuauhtémoc Rojo, se ve envuelto en un desmadre burocrático (en lo que se convierte su vida), algo que se asmejaba a la pesadilla que era El Proceso, de Kafka. Un escenario casi Kafkiano. La construcción de este México Nuevo de Jaime Alfonso Sandoval me pareció uno de los mayores aciertos del libro.


México Nuevo en realidad no es muy nuevo. México Nuevo es el México que conocemos llevado al extremo del capitalismo. Todo cuesta, la gente vive enajenada trabajando intentando tener una vida mejor y se convencen de que esa es la única manera de vivir. Hay quien vive en enormes barrios horizontales, que se alzan hasta tener casi cien pisos y nunca sale de allí en toda su vida: allí hay parques, escuelas, enormes tiendas departamentales para que gasten la miseria que ganan en sus trabajos. Un mundo terrorífico en todo sentido más inspirado en la realidad de lo que nos gustaría, pero que finalmente es una historia que estamos creando en nuestro entorno. Estamos hablando de nosotros, estamos leyendo de nosotros.


Nota aparte, el worldbuilding de este libro me pareció un perfecto atisbo al despeñadero que nos está llevando el capitalismo. Sobre todo por la situación de los trabajadores: los ricos se hacen más ricos mientras pagan miserias y se roban el producto de la fuerza de trabajo de otros. Y como soy yo obviamente analizo esas cosas. Jaime Alfonso Sandoval nos presenta dos mundos abismales: en el que vive Temo, sin tecnología, con trabajos precarios, sin posibilidades de pensión, donde la gente se vuelve loca ahorrando para poder tener un retiro y el de la gente que vive en Costamar, los banqueros, los descendientes de los fundadores de México Nuevo, la gente rica, con miles y miles de privilegios. Unos viven sobre el sufrimiento de otros.

Pero bueno, vamos a hablar de los personajes.

2. Los personajes (y su agencia)


¿Qué tanta agencia puede tener alguien cómo Temo, al que sólo arrastran de un lado a otro sin posibilidad de elección sobre su futuro? Al menos durante la primera parte del libro, me gustó la manera en que la trama arrastraba a Temo. Sin agencia alguna, simplemente viendo que otro desastre le caía encima. La historia empieza, para él, justo en el momento en el que cambia todo: lo sacan de clase para decirle que sus papás se tiraron a las vías del metro, cosa que es considerada un delito y que todo su fondo de ahorro se va a ir para pagar las indemnizaciones. Temo no tiene ni que decir en el asunto. Es un protagonista arrastrado por las circunstancias, porque el entorno en el que vive no le da opciones ni elecciones. La única elección es sobrevivir cómo se lo proponen o morir. Y punto.

Temo, básicamente
Me gusta que aun así sea obvio que los personajes vayan desarrollando convicciones (este yo de acuerdo o no con ellas) y actuén conforme a ellas. Me desespera un poco que Temo sea un hijo del sistema tan obvio, que crea que todas las injusticias que ve son *lo normal* y así son las cosas y punto, pero la verdad es que me gusta ir viendo el cambio de su manera de pensar poco a poco, sobre todo al enfrentarse a las situaciones en las que se ve metido. Por otro lado, mi favorito es Franc. Al principio no lo era, pero conforme se van revelando cosas sobre su personaje, se fue convirtiendo en mi favorito. 

De lo demás... bueno, la verdad es que la novela tiene un elenco extendidísimo de personajes secundarios, terciarios y de esos que aparecen sólo una línea. Seguirles el paso es a la vez confuso y divertido. La mayoría de los personajes tiene un propósito y trabajan por conseguirlo, así sea conseguir un lugar de retiro VIP a costa de otros, lograr que un parque de atracciones abra y funcione para los turistas o ser un revolucionario. Me gustó el papel y el reconocimiento que se le da a los ancianos en la historia, que suelen ser grandes inivisibles en la sociedad. Nota aparte, creo que Temo sentía más piedad por los ricos que yo. Yo los dinamitaba a todos, pero quizá he leído demasiado a Marx.


Y bueno, hablando de los personajes, creo que llegó la hora de hablar de...

3. Mexicoland, el parque


Mexicoland es un parque de atracciones turístico dirigido a los extranjeros que está inspirado en la cultura Maya. Tiene atracciones inspiradas en la cultura maya, entre las que están un museo que intenta representar al pueblo maya lo más fiablemente posible (y que es un zoológico humano), juegos de pelota, representaciones de sacrificios y... vamos, es una atracción turística que básicamente se basa en escupirle a la cultura maya e insultarla. La existencia de Mexicoland es un insulto. Es vender la cultura, mientras se sigue tratando como mierda a los mayas y a sus descendientes, el racismo se ve por todos lados y, por supuesto, lo que importa no es la cultura, sino el dinero que va a dejar de ganancia. Todo es mercancía dentro del capital. 


Por más descabellado que parezca, no es algo irreal. M. T. Anderson, por ejemplo, tocó el mismo tema en Paisaje con Mano Invisible, cuando habla de cómo la gente vende pedazos de culturas pegosteados unos con otros (crucifijos con budas y dioses del panteón hindú) porque eso es lo que atrae a los extraterrestres. Habla de cómo dentro de un mundo donde lo que vale es lo que es mercancía se vende la cultura y la identidad. Todo es mercancía. Y en Mexicoland es así. Los juegos de pelota, las representaciones, las grandes atracciones del parque no tienen ningún respeto por la cultura maya ni interés en tenerlo. Lo que quieren es dinero (para los ricos, claro).

Toda esta construcción me pareció muy interesante y, lamentablemente, nada descabellada. Sí, el libro puede recordarme por momentos a un universo kafkiano, pero lo veo todo mucho más pegado a la realidad de lo que parece. Para mí, el gran acierto del libro es ese: la manera en la que construye una distopía que nos parece horrenda que está mucho más anclada en la realidad de lo que nos gustaría. Es el gran acierto del libro, de verdad. Entre líneas se atisba una fuerte crítica social, a veces más obvia y a veces más escondida, pero que nos acompaña a lo largo de todo el libro. 

4. Y, finalmente, el rompecabezas completo


Para concluir ya nada más quiero decir unas pocas cosas. La verdad es que para mí hay cosas que se quedaron muy cerca de un libro perfecto. Hay cosas que yo hubiera mejorado (por ejemplo, de plano habría destruido hilos narrativos si no le ayudaban al núcleo de la historia y a las motivaciones de los personajes o los hubiera desarrollado más de manera que hubieran quedado cerrados por completo y que se viera más claramente cómo aportaban al núcleo de la historia, porque soy una Marie Kondo de la narración), creo que al final hay algunos capítulos que sucumben al caos narrativo y que el cierre pudo haber sido mejor. Sin embargo, Mexicoland no deja de ser un libro bastante bueno (mis estándares son simplemente imposibles) que les recomiendo conocer. Refleja a un México que creo que todos conocemos.

Nota aparte, el Movimiento Libertario avergonzaría a Marx, a Lenin, a Kollontai... son un caos (que narrativamente resulta muy entretenido), pero que no tienen ni idea de cómo enfocar una revolución. Me divirtieron, pero también me dieron ganas de decirles que TENÍAN UNA ORGANIZACIÓN SUMAMENTE DEFICIENTE y aventarles en la cara el otro libro que saqué de la biblioteca al mismo tiempo que Mexicoland: ¿Qué hacer? de Lenin. Pero bueno, narrativamente eran entretenidos y esta sólo es una nota al margen. (Andrea, ¿algún día vas a dejar de sacar el marxismo a relucir? NO, ya acepte que no voy a ser cool nunca).


Bueno, pues, ya saben, libro recomendado. Lo publica Penguin en el sello de Montena. Si viven en la CDMX y tienen credencial de la Biblioteca Vasconselos, ya saben que ahí lo pueden encontrar, aunque hay que perseguirlo porque es préstamo muy frecuente. Si lo leen, no duden en contarme qué les pareció.

viernes, 26 de febrero de 2016

Illuminae, Amie Kaufman & Jay Kristoff | #LCSoManyBooks


Sinopsis: This morning, Kady thought breaking up with Ezra was the hardest thing she’d have to do.
This afternoon, her planet was invaded.
The year is 2575, and two rival megacorporations are at war over a planet that’s little more than an ice-covered speck at the edge of the universe. Too bad nobody thought to warn the people living on it. With enemy fire raining down on them, Kady and Ezra—who are barely even talking to each other—are forced to fight their way onto an evacuating fleet, with an enemy warship in hot pursuit.
But their problems are just getting started. A deadly plague has broken out and is mutating, with terrifying results; the fleet's AI, which should be protecting them, may actually be their enemy; and nobody in charge will say what’s really going on. As Kady hacks into a tangled web of data to find the truth, it's clear only one person can help her bring it all to light: the ex-boyfriend she swore she'd never speak to again.

No tenía planeado leer Illuminae en el futuro cercano, pero era lo único que me llamaba de verdad en las propuestas del maravilloso club de lectura en inglés So Many Books, así que voté por ese y tuve la suerte de que ese fue el que saliera elegido. Tengo que decir que todo lo que sabía del libro era exactamente esto: ciencia ficción juvenil, guerra en el espacio. Por leer, no había leído ni la sinopsis. Y como de todos modos ya lo iba a leer, tampoco la leí hasta hace exactamente dos minutos que fui a buscarla para ponerla aquí. Lo sé, soy una lectora magnífica

Bueno, vamos a la sección de las quejas... digo, a la reseña. Al principio parecía que me estaba gustando y ayer le di la increíble cantidad de dos estrellas en Goodreads, así que me preguntaron por qué, porque al principio hablaba bien de él (no maravillas, sólo no estaba deseando lanzarlo por la ventana, lo cual ya es todo un logro cuando se trata de mí leyendo distopias o cosas de ciencia ficción escritas hace poco). Así que vamos a empezar por... la edición del libro digital. 


Me voy a cagar en los maquetadores. Porque me imagino que el libro físico es una chulada por lo que pude ver, pero ya que hicieron un excelente trabajo haciendo ese libro, hicieron que un mono maquetara el ebook. Al menos eso me imagino que hicieron, porque se cagaron en todos los estándares posibles a la hora de maquetar. Me imagino que en los lectores como tabletas, celulares o básicamente cualquiera que no sea kindle funciona más o menos, pero la plataforma más grande es Amazon. Y se les ocurrió la brillante idea de poner el texto blanco y el fondo negro. No sé si sepan, pero los lectores kindle no detectan los cambios de color en el fondo, pero sí en los de las letras. ¿Resultado? Un montón de partes en blanco en todo el libro. La mitad no las leí y me dediqué a asumir que pasaba. Cuando al final de verdad no me estaba enterando de nada me dediqué a subrayar el texto y leerlo en los recortes a ver si me enteraba de más. Después de todo lo que sufrí para terminar de leer el libro tengo ganas de buscar a la persona que maquetó el ebook y quemarle la casa. Tiene un lugar reservado en el infierno.

Lo que dije, preciosidad en físico.
Ahora imagínenselo en ebook
Ahora, pasando ahora sí al trabajo de los autores... La historia. Cuando el libro dice "The Illuminae Files" no miente, literalmente son archivos (todavía me encuentro gente que cree otra cosa): informes, e-mails, transcripciones de entrevistas, "transcripciones" de lo que ocurre en las cámaras de seguridad y archivos de una máquina con inteligencia artificial. Lo original del libro es que consigue contar una historia basándose sólo en eso. En serio, la cuenta. Con sus muchas fallas, pero le reconozco que cuenta la historia y que tiene idea de cómo contarla.

Pero bueno, hablando de los personajes, el formato no ayuda en lo más mínimo. Tampoco la cantidad de relleno que hay. El relleno no es un problema hasta pasado quizá el treinta por ciento del libro, porque todo lo que hay antes nos enseña a entender a los dos protagonistas, pero después, antes del clímax, hay hojas y hojas y hojas de relleno de personajes que no conocemos y directamente no nos interesan porque el formato del libro nos da poco espacio para conocerlos. Los protagonistas, Ezra Mason y Kady Grant, son los que tienen mayor espacio para desarrollarse y eso porque nos los presentan al principio en la transcripción de una entrevista donde van contando como llegaron hasta allí. Por sus reacciones, podemos ir adivinando cosas sobre ellos. El formato en el que están escritas esas entrevistas obliga a los dos autores a mostrarnos la personalidad de sus personajes no a abusar de las explicaciones o de informarnos las cosa. Ese es, al menos, un punto a favor


Pero sigamos, por favor, ahora con los problemas del formato del libro. Exceptuando a los reportes de la máquina de inteligencia artificial de la nave ALEXANDER, algunos reportes de cámaras de vigilancia y otras cosas, no nos enteramos de las cosas hasta después de que estas ya pasaron. Es decir, nos cuentan la historia y no nos la muestran. No saben como odio eso. Lo odio tanto que estoy planeando ir a buscar a Kaufman y a Kristoff con un cartel que diga "show, don't tell". Que sí, entiendo el formato y que es sumamente original, pero de nada sirve que tu formato sea lo más original y adornado del planeta si no puedes sostener completamente una historia o, como en este caso, vuelves aburrida por momentos una historia por no aprovechar bien tus recursos.

La historia tiene romance. Agradezco que no sea del tipo "chico conoce chica", sino "chico y chica cortaron la misma mañana de la tragedia y ahora están confundidos". Los autores lo intentan, de verdad, parece que lo intentan, se nota el esfuerzo, pero si lo único que tienes para desarrollar tu romance son conversaciones de chat..., no estás muy bien. Apenas si se notan los sentimientos entre los dos. Ezra sale mejor parado, el chico, pues por alguna razón sus "diálogos" me suenan menos robóticos que los de Kady, la chica. El romance parece tener razón de ser, pero está tan mal desarrollado que acaba siendo una plasta para los personajes. 

Y ahora... en serio, este libro podría haber sido épico. Y no lo es. Me encantan los conflictos morales y este libro los tiene, al menos durante las primeras dos terceras partes, a rabiar. La nave, ALEXANDER, donde todo es más militar y donde está Ezra, tiene una computadora o algo por el estilo, que básicamente es inteligencia artificial y empieza a tomar decisiones bastante... raras. Los superiores lo ocultan e intentan aparentar normalidad. Además, hay una enfermedad que se está extendiendo de la que nadie sabe nada. Los conflictos morales se manejan perfectamente hasta prácticamente el final, cuando los autores mandan todo a la mierda, tiran un poco del deux-ex-machina y lo arreglan todo de maravilla... bueno, dejan unos cuantos muertos para que no se les viera el morro muy obvio.


Anoten, niños: frases bonitas no salvarán mi libro si antes tenía conflictos morales cojonudos y hago que la mayoría desaparezcan mágicamente. En, creo que ya acabé. Sí, creo que ya.

¿Recomiendo el libro? No sé. Podría haber sido épico. A mucha gente aún le parece épico. Tiene naves espaciales, inteligencia artificial, una hacker y una enfermedad que vuelve zombie a la gente. El formato es original, pero quizá no es lo más adecuado para la historia, el romance está metido con calzador y el final está más desaprovechado que nada. No lo recomiendo mucho, la verdad.

miércoles, 6 de enero de 2016

Razzies Literarios (II)

¡Ya están aquí! Los premios a las peores lecturas del año, aquellas que odie más, que me hicieron desear tener un rifle a la mano o de esos libros que tuve ganas de quemar todos los ejemplares. Todos esos títulos que, por merecer algo, no se merecen ni existir. Obviamente, después de esta entrada sigue algo mucho mejor, los premios a lo mejor del año, así que si hacen mucha bilis por aquí, recuerden que pueden esperar la entrada que sigue para ponerse de buenas. ¿Empezamos? No hay orden, el de arriba no es el menos peor y el de abajo el más... simplemente todos son... malos.


Ender en el exilio, Orson Scott Card


Una sola linea en todo este libro que no sea relleno es imposible de conseguir. De hecho, todo el libro ocurre entre el penúltimo capítulo de El juego de Ender y el último. Y narra hechos que ya ocurrieron allí, pero más extendidos. Todo es relleno, la trama carece de interés... porque... bueno, el libro carece de núcleo. Sólo se trata de Ender y Valentine haciendo cosas y yendo por allí, teniendo problemas estúpidos, con narración plana, personajes lamentables, cero interés y un exceso de fan service (no, eso no es buena literatura, no). Alguien dígale a Scott Card que, primero, se deje de mamadas y escriba buenos libros (cosa que no ha hecho en mucho tiempo) y dos, que mientras más escribe, más le noto la ideología de mierda que tiene. Hacía bien cuando la escondía. En fin, a la hoguera, para más rápido.


La reina roja, Victoria Aveyard


Imagina que metes Divergente (mal libro), Los juegos del hambre (libro decente, saga penosa), La selección (no lo he leído, pero la sinopsis es bastante reveladora) y cuanta distopía juvenil se te ocurra (puntos extras si es mala) en la licuadora y escribes un libro. El resultado es este despropósito. Personajes planos, que cambian de personalidad a cada segundo porque están al servicio de la trama, una trama poco interesante, errores de redacción (sobre todo en las comas) cada dos páginas (o menos), una redacción penosa, pedante a ratos y en general, plana cual sabana africana o peor. No, en serio, no es un buen libro y sólo da la casualidad de que tiene una portada preciosa. Cuanto daño ha hecho el marketing, por Dios. Todo lo demás lo pueden ver en la reseña que ya le escribí. Segundo libro a la hoguera, para acabar pronto.


Todas las hadas del reino, Laura Gallego García


De estar en entradas de Oscars Literarios, Laura aterrizó en mis Razzies. ¡Eso es caer bajo, Laura! ¡Muy bajo! En fin, ¿recuerdan a Nandito, a la lisiada y a Soraya? Agarren esa telenovela y júntenla con todos los cuentos de los hermanos Grimm que conozcan y va a salir este asunto. Una novela que es un plagio a Maleficent (y a la novela de la lisiada), con personajes planos, una trama demasiado enrevvesada, un final simple y sencillamente decepcionante, además de una redacción que me parto de risa. Laura, pero a ti no te enseñaron a usar los puntos suspensivos. En fin, una decepción total. Siendo un libro de Laura me esperaba algo mucho, pero mucho, pero muchísimo mejor. ¿Dónde quedó Finis Mundi? ¿El coleccionista de relojes extraordinarios? ¿Dónde dejaste las buenas ideas, Laura? Para más referencias, ver la reseña sin spoilers y con spoilers.



El teorema Katherine, John Green


John Green... John Green... ¿Qué haré contigo? Me caes bien pero escribes mal, decir de la chingada es decir poco. Este libro en sí tiene una trama insustancial, personajes calcados a los de sus otros libros, una increíble falta de naturalidad en todos los diálogos y notas en el pie de página que, e un intento de parecer graciosas rozan la pedantería más desesperante. Terrible en todo sentido. Como resultado, este libro es terriblemente aburrido, ni siquiera cuando ya lo estaba leyendo en una manera más irónica, buscándole los errores porque si no me iba a tirar de un quinto piso conseguí disfrutar del todo. Los personajes no invitan a que te preocupes por ellos y lo de John Green saludándote a cada página es increíble, pero inreíblemente malo. En fin. terrible. A la hoguera y si quieren saber más de él, reseña



Fangirl, Rainbow Rowell


Y ahora sí, ¡la última y nos vamos! El honor de ser el último libro de la entrada le corresponde a Rainbow Rowell, con este libro que todo el mundo adoraba. A ver, no es que sea el peor libro del mundo y reconozco que, por ejemplo, este libro esta mejor escrito que los tres de arriba, sólo en cuanto a su prosa, pero en cuanto a todo los demás... Los personajes son planos, mal desarrollados, Rainbow nos informa de sus cualidades, pero en realidad nunca nos las muestra. El libro es un monstruo del marketing, presentándonos al cliché más burdo de la chica fangirl que ronda por internet (y que yo no soy), que escribe de unos personajes increíblemente parecidos a Draco y a Harry, hechos obviamente para gustar justo en cuanto lees la primera línea sobre ellos. La verdad, yo paso. Lo de leer clichés no es lo mío. La reseña por aquí.

  

lunes, 16 de noviembre de 2015

Como (no) escribir una distopía

¡Hola! Yo, dando las fórmulas para el éxito y la riqueza inmediatos, me deberían dar un premio por eso. Bueno, si no les convenció lo de hacerse ricos con una novela romántica, vengo a hablarles ahora de otro género que ha tomando mucha fuerza en los últimos tiempos, sobre todo entre los libros dirigidos a los jóvenes: la distopía. Desde que Suzanne Collins publicó Los juegos del hambre no dejan de brotar distopías buenas y malas (más malas que buenas) como una plaga y la mayoría vienen cargadas de los mismos tópicos que la primera. Así que les traigo la receta de cocina para publicar un libro de esos, vamos, el instructivo que siempre necesitaron. ¿Listos? La única advertencia es que, obviamente, tu dignidad se verá bastante herida en el proceso


1. Necesitas un mundo distópico, mientras más cruel y más segregado mejor. No vas a meter una rebelión en un mundo en el que todos viven felices, ¿no? Tiene que funcionar política y socialmente... o eso dicen. La verdad es que si no tiene justificación tampoco importa, la gente lee igual. ¿Además quienes son los ñoños que se ponen a analizar un libro desde esos puntos de vista? Bueno, necesitas entonces a dos grupos en los que vas a dividir a tus personajes: los privilegiados, en general materialistas y superficiales de manual. Por alguna extraña razón son todos guapos o extravagantes; después van los no privilegiados, los jodidos, los que le hacen el trabajo a los primeros, se mueren de hambre y están oprimidos. No hay mucho que decir sobre ellos, salvo que casi todos son buenas personas mágicamente. Obviamente, los dos grupos viven divididos de alguna manera. ¿Ya tienes el mundo? Perfecto.


2. ¡Protagonista! Tu protagonista tiene que ser una chica sí o sí. Sí, los hombres ya dominaron este tipo de historias mucho tiempo, es hora de que brillen las chicas. Obviamente, no tiene que ser un personaje muy cuidado, ni nada, no importa si su profundidad es menor que la de una hoja de papel siempre y cuando digas muy claro que es una chica fuerte, libre, que no se deja mandar por nadie. No importa si más tarde traiciona esos principios, tú ya lo dijiste. Y no es una chica llorona, ni cursi, ni hace cosas "de chica", eso es denigrante. No, las mujeres somos fuertes y esas cosas. Ah, no te olvides poner que de algún modo es delincuente: trafica en el mercado negro, hace algo indebido, roba, lo que tú quieras. 

Mulan al ver semejantes role models.
3. Ahora vamos con lo intereses amorosos. Sí, tienen que ser dos (o más, no importa, el punto es que todos estén colados por la chica). No importa que te digan que los triángulos amorosos están llenos de tópicos y no ofrecen nada nuevo, tú escribe uno, vas a ver que se vende como el pan. Obviamente tus chicos son guapos (muy importante, no importa que vivan en un pueblo muriéndose de hambre, son guapos), amables. Alguno puede ser del grupo de los privilegiados y su función es demostrarle a la protagonista que no todos los malditos privilegiados son unos hijos puta (y enamorarla). Es el perfecto príncipe azul, de esos que sólo existen en las películas de Disney, las masturbaciones mentales y los sueños que tienes cuando estás muy drogado. Ah, y también tiene la profundidad de una hoja de papel, no necesita nada más. 

4. ¿Quieres oír el siguiente paso? ¡Villano! ¿Que hay mil maneras de crear villanos interesantes con dilemas morales realistas que te hagan preguntarte la diferencia entre el bien y el mal? Nop. No necesitas eso, es muy complicado y quita tiempo. Lo que tú necesitas es un villano de manual: cruel sin razón, ambicioso de poder, capaz de matar a cualquier (u ordenar su muerte) en menos de lo que yo digo parangacutirimicuaro


5. El penúltimo paso es, por supuesto, la trama. Hazla lo más complicada y jalada de los pelos que puedas, deja interrogantes que nunca vas a responder cada capítulo, para que obviamente el lector no pierda el interés. No importa que cualquier persona con sentido común lo hiciera todo más simple, no: tú eres el próximo que va a escribir una distopía exitosa y evidentemente sabes mucho más. Cuando ya no sepas cómo arreglar el final, usa deux-ex-machina y haz que todo se arregle (o explote) mágicamente



6. Aunque tu historia no de para más de 50 páginas, extiéndela a trilogía con libros de más de 300 páginas. O a más libros. Evidentemente tiene que estar todo lleno de relleno, escenas sin sentido, escenas románticas y un montón de dilemas jamás resueltos. A continuación, publica tu libro y espera. Verás como todo el mundo se lo traga.  


jueves, 12 de noviembre de 2015

La reina roja, Victoria Aveyard | Reseña

Sinopsis: En una sociedad dividida por el color de la sangre, los Rojos luchan por sobrevivir bajo la sombra de los Plateados, «superhumanos» con poderes terribles que les permiten manejar el mundo a su antojo. Pero cuando se revela que Mare Barrow —una joven ladronzuela Roja— tiene también esas habilidades, es llevada al mundo de los Plateados. Allí descubrirá que el poder es un juego peligroso y que la única certeza es la traición.

¿Por dónde empiezo? Yo creí que ya no me iba a encontrar más refritos de Los Juegos del Hambre, Divergente (que es en sí un refrito del anterior), según me dijeron La Selección (no he leído La selección, valoro mis neuronas) y hasta los X-Men, en este caso. Pero estaba muy equivocada. Así que como dijo Jack, el Destripador, vamos por partes.

No sé si el libro está escrito mal, si lo que es pésimo es la traducción o todo es malo. Mi apuesta es por lo último. Victoria Aveyard (y quien haya traducido esta cosa, el nombre no aparece en Goodreads) no tiene ni idea de puntuación. Hay errores básicos de comas de primaria y secundaria en todo el libro. Lo siento, pero eso es una terrible falta de respeto, no sólo porque la autora no las haya corregido, sino porque se supone que detrás de ella hay una editorial, y en la editorial hay editores, correctores de estilo y gente que se va a asegurar de que lo que van a publicar no es una mierda. Pues bien, ¿el libro tiene comas mal puestas en todas partes? No importa. Al fin y al cabo va a ser un éxito de ventas

También tiene una pésima redacción y palabras que pecan de pedantes. No me enoja que la gente use palabras raras, pero por favor... ¡que suenen naturales! No recién sacadas del diccionario de sinónimos y antónimos, porque así sólo parece que quieren presumir que saben mucho. Aquí no sé si la culpa es del traductor o de la escritora, pero se la achacaré a los dos:


Siento la mala calidad de las fotografías y que sean tweets insertados, pero la verdad es que me da flojera buscar dónde quedaron las fotos y los tweets los tengo en la pantalla de al lado. Bueno, creo que marqué mi punto: la redacción de este libro es pésima (pueden seguir buscando mis ejemplos en mi twitter, hay muchos). De la prosa, ya ni hablar: plana como sabana africana o algo peor. ¿Por qué los editores no hacen su trabajo y se aseguran de que el libro que van a publicar no dañe las retinas de la gente, por favor? (Como futura editora, me tomo bastante en serio ese trabajo). 


Ahora, pasemos a un tema aun peor: los personajes. Según mi entendimiento y mi opinión, la trama no debería controlar a los personajes y los personajes no deberían controlar a la trama. Si pasa lo segundo, generalmente la trama se desvía y acabamos con un montón de relleno y poco desenlace y si ocurre lo primero los personajes cambian tanto y se vuelven tan irreales que no puedes tomarlos en serio. Tiene que haber un equilibrio. Pues bien, en este libro no lo hay y tenemos a personajes que cambian de personalidad tanto como la trama se los pida. No hay un desarrollo gradual y creíble. No. De un momento a otro las resoluciones y los afectos cambias, personalidades enteras, sobre todo en los protagonistas. Así, es imposible que alguien se preocupe por ellos. 

Además, son tan clichés que tienen la misma profundidad de un hoja de papel o menos. Si quieren conocer a Mare Barrow nada más hace falta de que se imaginen a una mezcla entre Tris Prior y Katniss Everdeen. En vez de crear algo original, la autora nos regala algo que ya conocemos y que ha probado su éxito comercial (por lo que evidentemente, este libro ha resultado ser un éxito en ventas). Los masculinos también son prototipos; Cal es un guerrero, leal, con un código moral (medio torcido) que siempre sigue (a menos de que la trama necesite que haga otra cosa). Maven en apariencia es una ovejita, un buen chico, leal... Kilron es un audaz medio imbécil pero con buenos sentimientos.. ¿No les suenan conocidos? Los pueden encontrar en casi cada película romántica de comedia, en cada libro romántico, en muchos libros juveniles publicados en la última década. Los clichés pueden entretener, no lo niego, pero tienen poco o nada de interés narrativo.

Entre los secundarios hay unos pocos interesantes: los hermanos de Mare, su padre, Julian y nada más. Y Julian es un plagio descarado (al menos así me pareció) de Cinna de Los Juegos del Hambre, para que no tengan sus esperanzas demasiado altas. .

Bueno... ¿hablamos sobre la trama? No tiene un núcleo definido. Durante al menos cuarenta páginas no sabemos a donde va, y una vez que se descubre que Mare tiene poderes como Plateado, pero sigue siendo Roja (cosa que amablemente nos contó la sinopsis) los personajes nos regalan una muestra de su nulo sentido común. Mare se somete demasiado fácilmente, lo que tiene sentido si lo pensamos porque no sabe controlar sus poderes, pero la familia real... Esos son harina de otro costal. SPOILER Porque, obviamente, cuando hay una persona peligrosa a la que puedes recluir con facilidad, lo que haces es comprometerla con un príncipe. FIN DEL SPOILER. Me podrán decir (si ya leyeron el libo) que sí que tenía una explicación, pero no, en serio, el antagonista que usa a Mare podría haber hecho lo que hizo sin Mare y daría casi igual.

Para que el libro no resultara tan aburrido, me imagino, la autora metió una rebelión de por medio. Cada día me convenzo más de que, o la gente no sabe narrar revoluciones, o quieren repetir la fórmula de Sinsajo, donde vemos la cruda realidad de una revolución que es más mediática que armada. Aquí la fórmula intenta ser la misma, pero el resultado varía demasiado y no es demasiado bueno. Creo que el problema es que el mundo de Victoria Aveyard está muy poco pensado y muy poco desarrollado. Pareciera que la sociedad de los plateados está llena de gente privilegiada, y aunque hay algunos "comunes", como los llama uno de los príncipes, nunca se dedican a los trabajos básicos. La electricidad, la tecnología y las armas vienen de la peor aldea Roja que existe en el mundo de Aveyard y a ninguno de los Rojos se le ha ocurrido que si dejaran de producir, simplemente el apagón general acabaría con todo. Ese tipo de detalles se tienen que cuidar cuando se escribe sobre un mundo futurista o fantástico.


Ya para concluir las cosas: no recomiendo este libro a menos de que tu propósito sea exactamente el mismo que el mío, o sea, reírte mucho rato de lo absurdo de la trama, los personajes y demás y desconectar el cerebro. Por lo demás, ni siquiera lo considero un libro que provea un buen entretenimiento con su trama. Es predecible, aburrida, la prosa es pésima y los errores de redacción son casi un insulto a los lectores

lunes, 22 de junio de 2015

Distopías que valen la pena

Ya que al parecer hay una avalancha de distopías que no parece que vaya a terminarse pronto, vengo a recomendar lo que yo considero mejor dentro del género. Distopías que le dan tres mil vueltas a Los juegos del hambre y que se ríen de Divergente, mundos que sí de verdad son pesadillas vivientes y que considero que todo el mundo debe intentar leer al menos una vez en su vida. Bueno, ¿empezamos?

1984 de George Orwell


Qué Panem ni que Presidente Snow, Snow se caga nada más de vivir aquí. Aquí el Gran Hermano hace temblar a Snow. Una crítica al régimen soviético de Stalin y en general a todo socialismo mal enfocado de la URSS. Pero el libro es mucho más que un libro político, nos habla de la manipulación de los medios, de la gente, de la credulidad y de los rebeldes. Desde el principio queda muy claro: "ustedes no van a liberar al mundo, sólo van a ayudar y a morir en el intento." Es uno de los libros cuyo final me pareció increíble, con un desarrollo que te va llevando allí sin que te des cuenta. 1984 está en un mundo donde el Ministerio de la Verdad dice mentiras y el Ministerio del amor destruye el alma, tortura y encarcela.

Pórtico de Frederik Pohl


Quizá la calidad literaria de este libro no sea lo mejor: su prosa es tan árida como estepa y tan plana como sabana africana. El estilo es muy parco y el desarrollo de los personajes no es lo mejor que he visto porque prácticamente no existe. Sin embargo, a la hora de ver a la humanidad como un colectivo, lo que nos muestra es desgarrador: gente desesperada por obtener un poco de notoriedad, de éxito, buscando los artefactos que una raza alienígena, de la que poco se sabe. El protagonista se traslada a Pórtico, un pequeño cuerpo celeste donde los Heechees, una antigua raza que estuvo en todo el universo, y desde allí nos empieza a contar de qué es capaz la gente para conseguir un poco de éxito en un mundos sobrepoblado.

Máquinas mortales de Philipp Reeve


O comes, o eres comido. Este es el más juvenil de los libros que pondré aquí. Tiene tres secuelas, de las cuales la realmente buena es la segunda y las demás... bueno, no me llaman demasiado la atención. Sin embargo, este libro es de lo mejor a la hora de mostrar un mundo completamente despiadado. Lleva su planteamiento inicial al límite: o comes, o eres comido. En este caso, las ciudades móviles se comen unas a otras y la población de las ciudades comidas pasa a la esclavitud. En esto, tenemos a un habitante promedio de Londres, Tom, un aprendiz de historiador, que se cruza con una asesina demasiado joven, Hester, en busca de vengaza. Ambos caen de Londres y se ven obligados a moverse por la tierra firme: un mundo desolado, fangoso, y con apenas recursos.

Un mundo feliz de Adolf Huxley


A pesar de lo aclamada, no es mi favorita. Reconozco que tiene un brutal éxito en probar su punto, pero los personajes del libro siempre se me hicieron demasiado lejanos para que pudiera empatizar con ellos y lleva lo fantasioso a un límite que no me hizo demasiada gracia. Sin embargo, la idea del pre condicionamiento humano, esa teoría de que puedes condicionar a que cada quien esté feliz con aquello que tiene, con su clase social y crear un mundo donde el entretenimiento sea vano y la cultura esté prácticamente erradicada. Es justamente lo contrario a 1984 y si acaso, para mí, lo que logró probarme es que cualquier extremo es malo. En este caso, lleva el consumismo y el capitalismo al extremo y nos muestra un mundo que me da miedo.

Farhenheit 451 de Ray Bradbury


Mi favorito, sin duda alguna. Mi peor pesadilla, también. Un mundo donde la gente ya no acostumbra caminar, ni mirar el cielo, ni mirar alrededor. Un mundo donde los libros se queman y el protagonista es un bombero, que no está del todo seguro si lo que está haciendo está bien. El conflicto empieza cuando roba un libro y descubre por qué, precisamente, los libros han sido condenados a la quema. El libro tiene uno de esos finales abiertos de los que algunos se quejan, pero a esta historia no hay otro final que le vaya bien.

Bueno, ya saben mis recomendaciones en distopía, al menos por ahora. Me quedé muy en lo clásico, claro que sí, pero es que realmente no hay tantas cosas en el género que me causen tantos escalofríos como estas historias. Así que ya saben, ¡A LEER!


jueves, 2 de abril de 2015

La naranja mecánica, de Anthony Burgess | Reseña

"¡¡POR FIN LO ACABASTE!!"
- Todo el mundo (el 10 de febrero de 2015, que es el día que estoy escribiendo esto)

"Estaba en el currently-reading desde 2013, carajo"
- Goodreads.

Sinopsis: La naranja mecánica es tan brillante, transgresora e influyente hoy como cuando fue publicada por primera vez, hace ahora cincuenta años. Una horripilante visión del futuro escrita en su fantástico lenguaje inventado que se convirtió en un clásico de la literatura moderna, así como en la base para la polémica película de Stanley Kubrick. El nadsat-adolescente Alex y sus tres drugos-amigos viven en un mundo de crueldad y destrucción. Alex tiene los principales atributos humanos: amor a la agresión, amor al lenguaje, amor a la belleza. Pero es joven y no ha entendido aún la verdadera importancia de la libertad, la que disfruta de un modo violento. En cierto sentido vive en el Edén, y sólo cuando cae (como en verdad le ocurre, desde una ventana) parece capaz de llegar a transformarse en un verdadero ser humano.

Parezca lo que parezca, que me haya tardado la eternidad en leerlo no lo hace malo. Simplemente dice que soy una persona sumamente olvidadiza... Nah, es que el libro estaba en mi iPad y me daba paja leerlo allí y no en el kindle porque me dolían los ojos. Debo ser la reina de las excusas. En fin, ¿qué tengo que decir de este libro? Al principio el hecho de que la mitad de las palabras fueran desconosidas me daba dolor de cabeza, pero después de la página 5 te acostumbras o has inferido el significado de todo. O has corrido al glosario nadsat- español y todo vuelve a ser claro.

El nadsat es un dialécto creado por el propio escritor que, según lo que googleé por allí, tiene raíces eslavas. Palabras desconosidas como Drugo, Cala, Pe y Me, moloco o joroschó nos acompañan todas las páginas. Y, o te las aprendes, o mueres intentando leer el libro. Quizá por eso no me atrevería a recomendarle este libro a cualquier persona, pero yo tengo que reconocer que es maravilloso, que juega con la lingüistica y exprime el lenguaje. Quien lo tradujo es un genio, también. 

Pasando a la trama, la podríamos dividir en tres partes: la primera en la que Alex y sus drugos practican la ultraviolencia, la segunda, cuando Alex está en la staja (prisión estatal) y la parte final, cuando al parecer ha encontrado una cura a la maldad. ¿Cura a la maldad? ¿A la violencia? ¿Eso existe? Y aunque existiera, parece decir el autor, ¿es algo válido? ¿Seguiríamos siendo los mismos aún con la violencia anulada de nuestro ser? Sobre cuestiones morales no resuelve absolutamente nada, eso sí, salvo quizá un poco al final. Lo que decidas creer sobre Alex o no, es tu asunto, como quien dice. Es una persona detestable, pero un personaje absolutamente bien construido. Además de todo eso, es un increíble narrador. Carismático, por sobre todo.


A mí el libro me ha gustado, así, llanamente. No le metería entre mis favoritos, pero apreció el valor que tiene. Como literatura distópica prefiero a otros, como Orwell, pero la ultraviolencia de Burgess tiene lo suyo. Ese sistema que no busca ser perfecto, pero sí experimenta con los presos siempre y cuando ellos accedan. ¿Y quien no accede, si le dicen que saldrá de la staja en menos tiempo (mucho menos tiempo)? Además, entre fanáticos y detractores del sistema, ninguno es bueno. Como quien dice, ellos buscan lo que quieren, se aprovechan de lo que quieren, y los demás que se vayan a chingar a su puta madre...

Sí, me gustó el libro, la verdad. ¿Lo recomiendo? Con reservas, sí. Si quieren meterse de lleno en la forma de narra de Burgess, si no les desagradan las escenas fuertes y si les llama la atención.