29 de septiembre de 2017

El patriarcado no descansa

Este artículo no es una investigación seria ni nada, más bien es el vómito de todo lo que traigo adentro y aquí está.

Debo reseñas, entradas, listas, pero no tengo cabeza para nada. Si soy completamente honesta, acabé la entrada de las mujeres en la independencia de México nada más porque ya la tenía empezada. Y ya. Porque me sentía en compromiso conmigo misma para acabarla. Porque hacía dos días habían asesinado a Mara Castilla (que fue a parar a las viles estadísticas como una más de las siete víctimas de feminicidio al día en México), porque el caso de Mara Castilla era otro más a la lista. Porque. En realidad tenía tantos porqués que ya se me olvidó la mitad. El lunes me dije que tenía que respirar hondo, volver al blog, quería escribir algo del feminicidio en México, pero quería leer primero, quería difundir algo. Quería sentirme útil. Y luego el martes tembló

Y se acabó todo.


Iba camino a la escuela, estaba en el carro con mi mamá. Al lado había un camión de pasajeros, estábamos paradas para que un trailer pudiera dar la vuelta y sentí como que el carro brincó. Por medio segundo pensé que era mi imaginación y que era porque el carro hijo de la chingada se había acelerado. Pero no, brincó otra vez. Y obvio estaba temblando. Alcancé a mandar un mensaje al grupo de whatsapp que tenía abierto. «No mamen, está temblando». Enviado. Fue la última señal que tuve creo que como en 20 minutos. Curiosamente, no sentí feo el temblor, sólo pensé que había estado fuerte y que lo había sentido más porque estaba ya en la Ciudad y no en mi cerro del Edomex (que ni es un cerro, pero no se sienten los temblores). Se había ido la luz. Pero pensé que nada había pasado. Para no quedarnos atoradas en el caos, porque todavía podían avanzar los carros, llegué a la escuela, no había como dar vuelta de regreso e irse (eso sí era ya un caos). Me bajé y fui a ver a donde estaba concentrada la gente. 

Y luego tuve internet y vi el desastre que había sido en realidad y entré en un raro modo automático que suponía leer noticias, buscar a todos los que no se habían reportado, hacer algo, ser útil como se podía. No les voy a contar de eso. Ya hay muchos hablando de la Solidaridad Mexicana, así, con mayúsculas. Hay tantos, que ya hasta los organismos oficiales y las Fuerzas Armadas andan haciéndose propaganda con la Patria y otras madres. Hay tantos diciendo que hay que dejar al lado nuestras diferencias para ayudar, que le gritan feminazis a las mujeres de la Brigada Feminista cuando quieren hablar de las (malas) condiciones de las costureras de Chimalpopoca. Porque ellas sí separan y los que nos dicen feminazis no (seguro). A mí, además de el gran corazón que tiene mucha gente que conozco, lo que me quedó claro es que el patriarcado no descansa.

Perdón si para ustedes estoy dividiendo. Si piensan eso, ¿qué vergas hacen aquí? Cierren la pestaña y podemos todos vivir en paz. Bueno. Volvamos a que el patriarcado no descansa (y obvio se ayuda del capitalismo y vivimos en un desastre y ya). Porque el 19 de septiembre ya había quien se aprovechaba de que había gente que estaba en una zona de desastre para intentar violar mujeres. En el multifamiliar de Tlalpan, que se derrumbó, un hombre intentó abusar de una menos de edad el mismo 19 de septiembre en uno de los departamentos aledaños al edificio derrumbado. Ella alcanzó a pedir auxilio y la gente casi lincha al agresor. Y no es para menos


La creación de la Brigada Feminista (que debe su nombre a que la convocaron varias organizaciones feministas) hizo que se levantaran más hombres con ganas de insultar que de ayudar. Lo único que ayudaron a hacer unos cuantos fue a propagar la desinformación de que la Brigada  Feminista sólo rescataba a mujeres y niños: nada más lejos de la realidad. Peor resultó que la Brigada Feminista estuviera ayudado en las labores de rescate de una fábrica textil en Chimalpopoca y Bolívar y reclamando el censo de las costureras que allí trabajaban. Porque en este mundo capitalista a nadie le interesan las costureras de Chimalpopoca, ni en qué condiciones trabajaban y la gente prefiere que no le cuenten en qué condiciones de explotación fue fabricada la ropa que traen puesta. No hubo censo.
«Trabajaban unas 60 personas, en total –cuenta una vecina–, casi todas mujeres. El problema es que para entrar había que pasar por dos puertas de seguridad, con huella digital. Sólo podían salir de una en una. El edificio se cayó unos minutos después del sismo, pero no tuvieron tiempo para salir. Yo las conocía a todas ellas porque vendo dulces y refrescos. Ellas me compraban, pero también eran mis amigas, a todas las conocía».
Y por lo que de ese párrafo supongo, tampoco había una ruta de evacuación o un plan de contingencia. Pero no hay que olvidarlas, a las costureras, porque el que olvida su historia está condenado a repetirla (dicen) y esto ya había pasado una vez el 19 de septiembre de 1985.


Los feminicidios no se detienen, ni los abusos ni la discriminación. El patriarcado no descansa y, de algún modo, hay personas que dicen que las feministas no paramos de mover nuestra agenda y que deberíamos deternernos aunque sea por el temblor. Perdón, pero no. Desde el 19 de septiembre hasta el día de hoy me la he pasando viendo noticias de la verga sobre mujeres muertas, abusadas y violadores que salen libres. Si el patriarcado no descansa, ¿por qué habría de hacerlo yo?

18 de septiembre de 2017

Las mujeres de la independencia de México

Probablemente conozcan el nombre de Doña Josefa Ortíz de Domíguez, que pasó a la historia como una de las mujeres más importantes de la historia de México. Su casa fue la casa donde inició la conspiración de Querétaro, su casa fue donde Iturbide e Hidalgo y otros tantos más se sentaron a hablar de la independencia por primera vez. Quizá, incluso, si tengas algo más de interés en la historia, conozcas el nombre de Leona Vicario, que mantenía a los insurgentes informador y los financio. Sin embargo, estas dos mujeres no fueron las únicas dos mujeres que participaron en la guerra de Independencia en México, que empezó un 16 de septiembre de 1810 y terminó, finalmente, el 21 de septiembre de 1821. Pero no, no fueron las únicas. Me dediqué a buscar y a escarbar en libros de historia y en internet para traerles está entrada que espero que les guste o de mínimo les interese (aunque sea nada más a mis lectores Mexicanos, luego hago otra sobre algún otro país de América Latina). También, en otro momento, planeo hablar de otros movimientos libertadores en México, porque la independencia fue un movimiento de criollos (descendientes de españoles) para los criollos donde se aprovecharon de mestizos e indígenas y negros. Pero bueno, hoy mujeres, no hay que abarcar de a tanto.


La corregidora: Josefa Ortíz de Domínguez


Se llamaba María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón pero es más conocida por el Josefa Ortíz de Domínguez, el nombre de casada y fue la esposa del corregidor de Querétaro. Nació en Valladolid, hoy Morelia, Michoacán, en el año 1768. Fue a un colegio muy encumbrado después de la muerte de su papá, el Colegio de las Vizcaínas (un colegio que todavía existe ccomo Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas y que sólo sobrevivió a la Reforma años después porque no era propiedad de la iglesia). Ahí la conoció un hombre que se llamaba Miguel Domínguez, se enamoraron (dice la historia) y se casaron. Y listo. Él se convirtió en el Corregidor de la ciudad de Santiago de Querétaro.

Doña Josefa era criolla. Esto significaba, en el complicado sistema de castas de la Nueva España, que era descendiente de españoles directamente, pero que no era española. Eran la clase privilegiada de México, pero no la clase más privilegiada. Los gachupines estaban por encima de ellos, o sea, españolitos, efectivamente, nacidos en España. Bueno, así clase privilegiada como eran, no podían acceder al poder y decían sufrir abusos de los españoles (no abusos como los que sufrían todos los indígenas, los mestizos, los negros y los mulatos, pero bueno, se hacen a la idea, eran privilegiados, pero se sentían discriminados, no hay que olvidar que la Independencia fue un movimiento por y para criollos que se ayudó de la fuerza indígena, negra, mulata, mestiza y que por ahí hizo cosas buenas por ellos). Doña Josefa se identificaba con ello, los criollos eran considerados ciudadanos de segunda clase (pero no tercera, ni de cuarta, ni de quinta) porque habían nacido en la colonia. En el descontento, los criollos empezaron a formar círculos literarios donde discutían ideas prohibidas por la iglesia católica y por ahí hablaban de independencia y ella se integró a uno de esos grupos que se reunía en su casa y convenció a su esposo de ir también (error, porque el hombre cometió como mil millones de errores que destaparon la conspiración).


Entonces. El grupo literario/conspiración de Querétaro. Ahí estaba. Tenían planes para levantarse en armas el 1 de octubre de 1810, sin embargo, el 13 de septiembre fueron denunciados por un infiltrado y descubiertos. El Corregidor, su esposo, fue obligado a conducir un cateo en las casas de la ciudad para agarrar a los conspiradores (miembros del grupo literario) y encerró a su mujer bajo llave que para protegerla (y yo sospecho, pero nada más sospecho, que para que no hiciera nada que pudiera agravar la situación). Sin embargo Doña Josefa, dicen que hizo sonar sus zapatos contra el suelo y que la escuchó el alcalde Ignacio Pérez y lo mandó a advertir al cura del pueblo de Dolores en Guanajuato y a los hermanos Aldama que ya los habían descubierto. Y gracias a ella fue que la madrugada del 16 de septiembre Miguel Hidalgo instó al pueblo a levantarse en armas en la misa patronal. 

De todos los conspiradores originales, Doña Josefa y su esposo fueron los únicos que vivieron para ver la independencia vuelta realidad. Ella porque después del cateo fue encarcelada en tres conventos diferentes y no fue liberada hasta más o menos cuatro o cinco años después. A su esposo porque literalmente fue obligado a destapar la conspiración, destituido y un virrey le dio una pensión en agradecimiento por ello y porque nunca participó en la lucha armada. Otras cosas sobre ella que les pueden o no interesar es que tuvo once hijos, rechazó recibir ningún premio o reconocimiento por su participación en la independencia y que fue declarada Benemérita después de su muerte.



Leona Vicario


Por si creyeron que el nombre completo de la corregidora era largo, el de Leona Vicario era María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador. Su padre era un español proveniente de Castilla la vieja y ella nació en Toluca. Tuvo las comodidades de una familia criolla, evidentemente: por ejemplo, tuvo una amplia educación, algo muy raro en una colonia donde sólo el 20% de la población sabía leer y escribir y entre los iletrados había muchas mujeres de alta cuna porque... eran mujeres. Cuando se murieron sus papás quedó a cargo de su tío que le permitió vivir sola (¡escándalo!) y la comprometió con alguien llamado Octaviano Obregón que mucho caso no le hizo (esto son conjeturas mías) y se fue a España como diputado de las cortes de Cádiz.

Luego conoció a un hombre llamado Andrés Quintana Roo, que fue insurgente y tuvo un papel en la independencia. Se enamoraron y, cuando el pidió su mano, el tío de Leona dijo que no, que cómo se les ocurría, si él era pobre (no lo era tanto, pero la familia de Leona era acaudalada a manos llenas), que no estaban en las mismas esferas sociales, que no, que nada de nada (todo eso es conjetura mía, el dato histórico es que el tío dijo que no porque Quintana Roo era pobre según él. Leona, enojada por esto y además ya apoyando al movimiento insurgente, decidió ayudar en lo que pudiera a la causa independentista. Y eso hizo.

Formó, desde 1810, parte de una sociedad secreta llamada Los Guadalupes, cuyos integrantes organizaron una red, a través de correos con Miguel Hidalgo y José María Morelos y les proporcionaban información debido a que pertenecían a la sociedad virreinal. Leona recogía la información sobre las estrategias de los españoles para combatir a los insurgentes y, además, dio cobijo a fugitivos, envió medicinas y víveres al campo de batalla. Se trasladó a Tlalpujahua (un pueblo conocido ahora por hacer esferas para árboles de Navidad) donde convenció a muchos de unirse a la causa Insurgente. La descubrieron en marzo de 1813, cuando interceptaron uno de sus correos, y ella huyo a San Ignacio, Michoacán y de ahí a Huixquilucan, Estado de México.


Pero la agarraron. Su tío logró que la recluyeran en un convento un tiempo, pero finalmente fue procesada. Nunca delató a nadie, no dio ni un nombre e ingresó a la cárcel ese año. Claro que, en mayo de 1813 la ayudaron a escapar tres insurgentes disfrazados y regresó a Tlalpujahua, Michoacán, donde ahora sí, se casó con Andrés Quintana Roo. Después de la muerte de Morelos rechazaron todos los indultos que les ofreció la capital, vivieron huyendo, ella dio a luz a su primera hija en una cueva en Achipixtla. Después de la independencia, algunos de sus bienes fueron restituidos y le fueron concedidos honores. Fue Benemérita de la Patria, Madre de la Patria y fundadora de México y a mí esos títulos como que no, pero bueno. Es considerada la primera periodista en México y en Quintana Roo (el estado) hay un poblado con su nombre.

Fuentes de información y esas cosas: este artículo de aquí y este otro de aquí.

Rafaela López Aguado de Rayón


Esta mujer pasó a la historia por una frase que dijo. «Prefiero un hijo muerto que traicionar a la patria», dijo, cuando el Gobierno le ofreció el perdón a su hijo menor Fransisco a cambio de lograr que los demás depusieran las armas y se rindieran. Y ella decidió que no iba a traicionar sus ideales ni iba a hacer que sus hijos traicionaran sus ideales antes de aceptar el perdón de su hijo. No me imagino lo que tuvo que pasar por su cabeza para tomar esa decisión, pero la tomó. Rafaela López Aguado era descendiente de una familia española que había radicado durante muchos años en Michoacán, en el poblado de Tlalpujahua (el mismo que hoy se dedica a hacer esferas para árboles de Navidad y en el que se estableció Leona Vicario durante varios años). Su marido se dedicaba a la minería (una de las insdustrias estrella de la Nueva España y por la que son conocidos todavía esos pueblos, si no han ido, pueden hacer el tour de El Oro, Estado de México y luego ir a Tlalpujahua). Todos sus hijos se unieron a la lucha insurgente.

Fuente: la vil wikipedia.

Mariana Rodríguez del Toro


Ella es una de mis favoritas, la mujer que conspiró para secuestrar al virrey de la Nueva España. Ella y su esposo simpatizaba con los insurgentes que buscaban independizarse del gobierno español. Sin embargo, me parece que al principio de la guerra ni ella ni su esposo se unieron activamente a la lucha. Sin embargo, en abril de 1911, un hombre llamado Félix María Calleja llegó a la Ciudad de México con una noticia fatídica: los líderes insurgentes (Hidalgo, Allende y los hermanos Aldama y más) habían sido capturados en su camino al norte. Los españoles y el ejército realista festejó creyendo que con eso mataría la llama de la insurgencia y... pues eso no pasó. Más bien, la reavivó en mucha gente, entre ellos, Mariana Rodríguez del Toro.


Se dice que en una tertulia, cuando ya todos estaban desanimados, ella se paró y les dijo «¿Qué sucede, señores?, ¿no hay otros hombres en América aparte de los generales que han caído prisioneros?» Durante esa misma tertulia ella propuso un plan para atacar al virrey de la Nueva España y se acordó seguirlo. Claro que el plan fue descubierto pprque un hombre que estaba en esa tertulia, llamado José María Gallardo que acudió a confesarse a la Iglesia de la Mercer. El cura violó el secreto de confesión y los descubrieron. (Como siempre, los hombres arruinando las ideas de las mujeres). La aprehendieron a ella y a su esposo. Ella no delató a ningún miembro de su grupo y fue liberada hasta 1820, un año antes de la consumación de la independencia.

Fuente: otra vez la pobre wikipedia.

Gertrudis Bocanegra


El nombre completo de Gertrudis Bocanegra es María Gertrudis Teodora Bocanegra Lazo Mendoza, no tan largo para la época, la verdad, más bien era promedio. Fue hija de comerciantes españoles de clase media y ella se casó con un soldado de Michoacán. Gertrudis Bocanegra se adhirió a la guerra de independencia tan pronto estalló esta y sirvió como correo en el territorio que estaba entre Pátzcuaro y Tacámbaro. Fue muy hábil al armar toda una red de comunicación. Su hijo se unió a las tropas de Miguel Hidalgo, pero bueno, la historia no es sobre su hijo, es sobre ella.


En la etapa de la resistencia de la guerrilla insurgente (ahí por el 1817, más o menos, cuando los principales líderes ya habían muerto), fue enviada a Pátzcuaro para ayudar en la toma de la ciudad por parte de los rebeldes y ahí fue aprehendida por el ejército realista. Intentaron torturarla para que delatara a otros, pero ella siempre se negó a dar información a los realistas (el ejército español). Fue enjuiciada y sentenciada a muerte por traición.

Fuente: por acá.

Rita Pérez Jiménez


Se llamaba María Rita de la Trinidad Pérez Jiménez y fue una militante en la guerra de independencia de México. Era hija de dos grandes hacendados que vivían en la zona de Los Altos de Jalisco (¡de ahí es mi mamá, dudes!). Ella se casó con el hacendado y activista (dice la wikipedia) anti español (ya me cae bien) Pedro Moreno, con quien tuvo cinco hijos. Se unió a la lucha independentista junto a su esposo y se encargo de cocinar para los rebeldes, de repartirles la comida y de curar heridos. Fue administradora y un brazo fuerte de la lucha armada.


Lamentablemente, en 1813 su hija María Guadalupe fue hecha pisionera por un jefe realista; su hijo Luis murió en 1817 en combate. Ella embarazada, junto a todos sus hijos menores fueron tomados prisioneros en 1817 en el ataque de los realistas al Fuerte del Sombrero. Sus dos hijos menores murieron en cárceles, ninguno tenía más de cinco años. Recibió la noticia de la muerte de su esposo, que había escapado junto a Javier Mina. Ella fue liberada en 1819, pero le fueron quitadas todas sus propiedades y murió sola. Se la ha honrado como heroína.

La generala: Antonia Nava


Antonia Nava fue una militar que participó en la guerra de independencia junto a su esposo (con quien tuvo ocho hijos, por cierto). Apoyo a José María Morelos hasta su muerte. Se unió a la guerra de independencia y, como nunca se separaba de su esposo, los soldados la nombraron La generala. Dos de sus hijos murieron en la guerra, ella ayudó a levantar la moral de la tropa cuando fue necesario, de hecho, cuando Nicolás Bravo decretó que había que matar a un soldado de cada diez para que les alcanzara la comida (perturbador), ella y las mujeres se ofrecieron (perturbador, pero lo comprendo en el contexto) y, aunque el sacrificio jamás se llevó a cabo, sí que levantó la moral de la tropa.

Antonia Nava estuvo presente en la firma del Plan de Iguala en 1821, la consumación de la Independencia y entró a caballo a la Ciudad de México junto con el ejército Trigarante.

Conclusión


Ellas no son las únicas mujeres, hay una lista mucho más grande que pueden buscar en todas partes, pero la información que hay sobre estas mujeres es mínima. Además no nos desprendemos de un cierto conexto histórico en el que las mujeres prácticamente no participaban en la lucha armada y eran mucho más valoradas por sus sacrificios (por ejemplo, el sacrificio de sus hijos). Por otro lado, la Independencia fue también una manera de que muchos criollos (que no aspiraban al poder en la Nueva España) obtuvieran poder sin buscar liberar a quienes estaban abajo. Poco se habla, por ejemplo, de que Vicente Guerrero probablemente tenía ascendencia negra (pero no está comprobado porque la historia se refiere a él como índigena, como mulato, como mestizo y nada se sabe en realidad). Las mujeres más visibles en la independencia (de las pocas visibles) son criollas y son las esposas de alguien (quizá más importante que ellas), son las madres de alguien (muchas veces soldados muertos en batalla o fusilados y se las honra por sus sacrificios). Es el contexto de la independencia. Miguel Hidalgo abolió la esclavitud en la Nueva España, pero ese detalle se volvió un pie de página en la historia, cuando debió de haber sido mil veces más importante. Muchas de estás mujeres también pasaron, la mayoría, como un pie de página. En fin, estas fueron algunas mujeres de la independencia, los veo después, cuando les hable de las revueltas de esclavos que hubo antes (y de las que nadie habla, pero la historia es muy banca).

13 de septiembre de 2017

500 entradas después


¡Estamos de fiesta! Esta entrada es la número 500 de mi blog. Sí, no es broma. Hemos llegado a la mitad de mil en siete años y once meses. ¡Porque además el blog cumple ocho años el mes que viene! Por eso está el evento especial de Qué leo, qué reseño, si recuerdan. También iba a hacer un sorteo de cositas, pero no tengo suficientes cosas aún para hacer el sorteo, así que ese esperará. ¡Pero tengo más cosas preparadas! Lo primero, voy a hacer el primer preguntas y respuestas del blog en ocho años (nunca tuve fama suficiente como para hacer uno antes, ¿ajá?).

¡Primer Q&A de Divagaciones de una Poulain!


Sí, me aburro mucho y voy a hacer un preguntas y respuestas. No sé, siempre quise hacer uno porque yo siempre publico lo que quiero y hablo de lo que quiero y no sé que les interesa a ustedes de mí. Ya sé que ya tengo un CuriousCat donde la gente me deja preguntas, pero esta vez será un preguntas y respuestas exclusivo del blog. ¿Cuáles son las bases? Acá abajo:

1. Pueden preguntar lo que quieran, cosas que tengan relación al blog o a lo que hago en redes, por ejemplo. Me pueden preguntar por libros, cosas de la cultura pop, lo que se les ocurra.

2. ¿Cómo me pueden preguntar algo? Muy bien, muy bien. Aquí en el blog, en esta entrada. En los comentarios. Como no es el único lugar, me pueden preguntar también en twitter con el hasgtag #PoulainResponde. También pueden escribirme a la página de facebook, si ninguna de las otras dos opciones les funciona.

3. ¿Hasta cuando tienen? Hasta el 6 de octubre de este año, casi un mes. El 7 de octubre es el aniversario, entonces ese día o los siguientes planeo subir mis respuestas. 

Algunas curiosidades en estas 500 entradas


Sí, evidentemente, por este blog han pasado muchísimas cosas, ¡muchísimas! Y hoy les voy a contar qué ha pasado en 500 entradas, sobre todo con mis entradas favoritas, las reseñas más vistas y que otras cosas han pasado por aquí. Sí, esto es todo una estrategia maligna para hacerme publicidad, eh. También es una estrategia para que lean mis reseñas y todas estas cosas. ¿Están listos?


Las cinco reseñas más vistas del blog


En primer lugar, la reseña del maravilloso libro de Neal Shusterman, Challenger Deep. Challenger Deep es un libro juvenil que habla sobre salud mental y el lugar más profundo de la tierra, el Challenger Deep. Ganó el National Book Award de Estados Unidos en loa categoría de juvenil y miren que se lo tiene muy bien merecido.

En segundo lugar, la reseña de un libro increíble, también juvenil, escrito por la alemana Antonia Micahelis: El cuentacuentos. Este libro habla de personas que han sufrido traumas y como cada víctima es diferente, habla de querer escapar de las reglas del sistema, habla de como el sistema jode a los que menos tienen, habla de prejuicios y habla de proteger a las personas a costa de todo. Habla de muchas cosas, en realidad.

En tercer lugar está un libro que no les voy a recomendar, Besos entre líneas de May R. Ayamonte y Esmeralda Verdú. Es un libro juvenil romántico que se agarra de todos los malos clichés posibles, retrata relaciones tóxicas como súper románticas y otras tonterías varias. A los lectores del blog les gusta el hate, se ve.


En cuarto lugar está un libro precioso de la ganadora del Nobel Svetlana Alexievich, La guerra no tiene rostro de mujer. El libro trata sobre las mujeres que pelearon en el Ejército Rojo en la segunda guerra mundial y que, después de la Victoria, fueron hechas a un lado e ignoradas.

En quinto lugar está la novela Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie que sigue a Ifemelu, una mujer nigeriana, en su viaje hacia convertirse en una migrante en los Estados Unidos, a su novio Obinze, que acaba en Inglaterra y su vuelta a Nigeria.

Otras entradas muy vistas del blog


No vamos a hacer menos otras cosas del blog, claro que no. Por ejemplo, por alguna razón que no comprendo, mi recomendación de The Lizzie Bennet Diaries tiene una cantidad increíble de visitas. Mi tutorial de como usar la raya o el guion largo no se queda nada atrás, la verdad, espero que le haya servido a muchas personas. La entrada del evento Qué leo, qué reseño no es la más vista ni está entre ellas, pero tiene 666 visitas, así que supuse que era digna de mencionar en alguna parte.


Lo más comentado en el blog


Y pues sin ustedes este lugar no sería nada, así que vengo a decirles en donde me han dejado más hamor del que es con h y a agradecerles por venir y leer este espacio que es mi espacio. Me da mucho gusto saber que les interese lo que escribo. Entonces, bueno, lo más comentado.

Entre las entradas más comentadas están, por supuesto, el evento especial del blog Qué leo, qué reseño, les gustó votar por malos libros para que yo leyera. También entre lo más comentado está América Latina, el eurocentrismo y el tercer mundo, una entrada sobre, bueno, lo que dice el título. También supercomentada es la de Las «feministas de antes». Gracias por darme tanto amor. ¡Espero que sigan por aquí por muchas muchas entradas más!

10 de septiembre de 2017

Los sueños se cumplen, Rachel Galsan | Qué leo, qué reseño

Sinopsis: Divertidísima, conmovedora y muy muy romántica, esta historia de amor y superación es la lectura definitiva para los fans de YouTube. ¡Con más de tres millones y medio de visitas en la plataforma de autoedición en la que se publicó inicialmente!
¿Y si un día conoces a tu ídolo?
¿Y si es tan divertido y adorable como habías imaginado?
Y si entonces él... ¿se enamora de ti?
Al fin y al cabo, los sueños se cumplen... ¿no?
Sénder es una chica que ha sufrido mucho. Pero cuando su familia se muda a Madrid, donde ella empezará la universidad, su vida da un giro radical.
Va decidida a mejorar su imagen, rodearse de amigos y cumplir su sueño de ser diseñadora, pero no cuenta con que su vecino de escalera sea el youtuber en español más famoso del mundo. Tiene millones de seguidores, ha escrito varios libros, ¡y hasta sale en anuncios en la tele!
Es su ídolo y quiere ser su amigo... ¿o quizás algo más?

Estoy haciendo esta reseña para quitarmela de encima, pero no crean que tengo tanto que decir sobre este libro. Me voy a limitar a mirar mal a la editorial (ni me acuerdo cuál era) por publicar este desperdicio de hojas tan mal escrito en el que mis lectores me hicieron perder un día y medio gracias al Qué leo, qué reseño. A partir de hoy me voy a dedicar a ignorar todos los libros que digan Fenómeno Wattpad en el título. Es más, si vuelvo a hacer un Qué leo, qué reseño, los voy a prohibir, así mis lectores buscan cosas más originales para torturarme. Y no porque lo que se publique en wattpad sea malo (por ejemplo, busquen todo lo que Sofía Olguin ha publicado en wattpad, eso sí que merece ser publicado). En fin, ¿qué puedo decir de este libro? ¡¿Qué?!


Voy a hacer esta reseña con modo de lista de cosas terribles sobre este libro, porque es que no hay otra manera de hacer una reseña de este libro. Así que como dijo Jack el Destripador, vamos por partes:

1. El libro está mal escrito. Punto. Está mal redactado. La mitad de las oraciones están mal estructuradas, párrafos enteros carecen de sentido, la puntuación está a usada pesimamente. Los tiempos verbales cambian más que yo cambio de calzones. Si tuviera a la escritora enfrente le recomendaría cómo mejorar su redacción, hay miles de ejercicios que se pueden hacer en estos casos. Por ejemplo, leer en voz alta y con mucha entonación para notar los errores en la puntuación y cómo suena lo que estamos escribiendo. Conseguir un lector que nos dé una primera opinión (alguien, por ejemplo sepa de redacción, aunque sea lo básicos). Dejar reposar el texto y al leerlo la siguiente vez, cortar todo lo que esté sobreadjetivado, reducir el received text lo más que se pueda (abajo les pongo la definición de received text), reducir todos los adverbios que no le sirvan de nada al lector. Todos son cosas más o menos sencillas y que se van mejorando con la práctica. Pero a quien si de verdad voy a mirar mal, con ganas de aplaudirle con una silla en la cara es a la editorial. ¡¿CÓMO SE LES OCURRE?! ¿Quién corrigió esto? O más bien. ¿Quién no corrigió esto? Parece que le dieron al Ctrl+C y al Ctrl+V y se fueron a dormir. ¡¿Cómo se les ocurre?! Entre otras cosas porque están lanzando a una joven cuyo sueño es publicar al vacío, la están lanzando sin paracaídas, se aprovechan de la fama que ya tiene en wattpad, pero ni siquiera corrigen lo que escribió. ¡¿CÓMO?!



2. ¿Podemos pensar un poquito sobre lo que implica escribir tu fantasía de alguien de carne y hueso? Siempre se me ha hecho raro, pero bueno. No es nada que yo no haya hecho, con la única diferencia de que lo mío nunca tocó internet. Está la cosa de que leer algo que está inspirado en una persona a la que admiras (o que es tu ídolo, whatever that means para las adolescentes de hoy, porque yo ando atrasada) es sólo proyectar una visión incompleta de alguien para que calce a la perfección con tus fantasías. Claro que la gente en vez de analizar esa clase de fénomenos prefiere hacer a las chicas avergonzarse de esa clase de gustos o de cosas (porque ustedes no se equivoquen, no importa cuantas veces un hombre sueñe y escriba sobre sus fantasías con Emma Watson o con Scarlett Johansson, nadie los anda exhibiendo por ahí como se exhiben y se cuestionan los gustos de las mujeres). No sé, es un fenómeno que me causa curiosidad. ¿Es incómodo para las personas retratadas? ¿Qué implica? ¿Por qué las chicas lo hacen? ¿Por qué se les critica desde los mismos medios que las empujan a buscar ídolos? Muchas veces nuestras fantasías son pura masturbación mental, y la masturbación mental no está mal per se, pero ¿qué significa llevarla al plano de lo público y volverlo un fenómeno mediático?


4. Es un fanfic de elRubius. O elLimonesOMG, como se llama en el libro pa' disimular. Nada que comentar ahí, sólo que como el tipo me cae re mal, pues cada escena que me imaginaba que hablaba con su voz rara y meh, además de todos los errores del libro, tenían que sumarle que la voz del tipo para mí es matapasiones a más no poder.

5. ¡El amor romántico ataca de nuevo! La cosa acaba bastante bien en el libro desde ese frente, pero igual me imagino que la razón por la que yo estoy diciendo las palabras "bastante bien" es la razón por la que miles de chicas dijeron "¡NOOOO!". ¿Les importan los spoilers? Porque aquí les van. La protagonista (se me olvidó su nombre de lo irrelevante que era cualquier cosa en ese libro) acaba separada de su amor porque pone en primer lugar sus estudios y se muda. Lo importante no es eso (lance el mensaje que lance probablemente sólo es/era una estrategia para sacarle una parte dos al libro y hacer la historia de nunca acabar), sino toda la narrativa sobre el amor, las relaciones, los celos (las escenas de celos son especialmente frecuentes en este libro y cada una es más ridícula que la otra, lo cual me recuerda que los celos son una ridiculez, pero que aun así vivimos reforzándolos, reforzando su narrativa). Los celos son una manera de someter a las mujeres haciéndolas inseguras y con la creencia de que tienen que competir entre ellas y mantiene a los hombres en la creencia de que, bueno, las mujeres son posesiones suyas. Todo el libro se revuelve en un montón de esos clichés románticos gastados y sin nada nuevo que ofrecer más que un montón de historias poco originales y muy gastadas, sin nada novedoso que agregarle.

Bueno, ya sabemos que deja dinero.
Me imagino que las editoriales los ven así.
6. No lo lean. No lo hagan. Háganse el favor.

Listo, acabé.


2 de septiembre de 2017

Nashville o el juego del lobo, Antonia Michaelis | Reseña

Sinopsis: Svenja acaba de mudarse a Tubinga para estudiar medicina. Está muy ilusionada por su vida independiente y por descubrir lo que significa hacerse mayor. Cuando llega a su nuevo departamento, descubre en la alacena de la cocina a un niño parado de cabeza, lleno de arañazos y hojas en el cabello, que la mira fijamente. Él no pronuncia una palabra, pero se instala con Svenja, así que ella decide llamarlo Nashville, como se lee en el estampado de su desgastada camiseta. La libertad que imaginó tener se ve frustrada por la presencia de este chico que desaparece una y otra vez sin ninguna razón aparente. Ahora Svenja tiene que combinar las responsabilidades escolares con el cuidado de Nashville, pero cuando una serie de asesinatos de indigentes pone a la ciudad en crisis, Svenja se inquieta, pues sospecha que tienen que ver con las desapariciones de Nashville y los ataques de pánico que sufre. Pronto se dará cuenta de que sus vidas están en peligro y de que todo es un juego de apariencias donde el lobo busca en silencio a su víctima.

¡Hola! Volvemos a la programación más o menos normal del blog... que es que tengo un montón de reseñas atrasadas estos días, así que estoy haciendo lo posible por escribirlas. Nashville es uno de los libros que leí más recientemente, de la autora Antonia Michaelis, alemana. En español sólo están publicados dos de sus libros por el Fondo de Cultura Económica en la conlecció A través del espejo. Pero bueno. Es que muchos de sus libros ni siquiera están traducidos al inglés, así que creo que vamos bien y que el FCE está haciendo un buen trabajo. En este caso, la traducción es una colaboración directa con el Goethe Institut. De Antonia Michaelis he leído, además, El cuentacuentos. Acabando ahora sí con la pausa publicitaria, vamos a pasar a la reseña.

Y, como dijo Jack el Destripador, vamos por partes (el chiste es tan viejo ya en este blog que ni al caso, caray). Bueno, por partes.

Nashville es una historia llena de personas que no saben arreglar su vida, de hecho, en vez de vida, tienen un desastre y no saben que hacer. Svenja acaba de llegar a estudiar la universidad, vive sola por primera vez y quiere disfrutar de esa tan ansiada libertad. Libertad que no lo es tanto cuando descubre que en la alacena de su departamento recién rentado hay un niño parado de cabeza que no habla y la mira fijamente. Svenja, sin saber que hacer, hace lo mismo que él: le devuelve la mirada de cabeza. Al final, ella decide llamarlo Nashville, porque así dice un estampado en su playera sucia y, poco a poco, se acostumbra a convivir con él. No habla, vive en la alacena, pasa demasiado tiempo parado de cabeza, no lee y no escribe y duerme abajo de la mesa. Va y viene a su antojo, desordena la vida de Svenha aún más de lo que ya estaba, impide que llegue a sus clases temprano, le hace huevos revueltos, desaparece y vuelve a aparecer y odia la idea de meterse debajo de la regadera.

El resto de los personajes también son caóticos en su mayoría. Friedel, estudiante de medicina junto con Svenja, consigue trabajos casi tan rápido como lo despiden, no le gusta la carrera que está estudiando y se emborracha la mitad de los días. No sabe que hacer, en realidad. Su papá es médico y parecer que llegó a la carrera de rebote, porque querían que el también fuera médico. Le enseña a Nashville a escribir, al menos a escribir su nombre. Gunnar es un médico comprometido con una estudiante guapa, bonita y rica. No parece contento con el arreglo, pero es la clase de persona que manda un montón de mensajes contradictorios. Ordenado hasta morir, su vida es la que parece estar más ordenada. Él y Friedel orbitan alrededor de Svenja, son sus amigos, intentan arreglar su vida. Y entre los demás personajes tenemos a los compañeros de casa de Friedel (que están okupando una casa y tienen una conexión para agarrar la electricidad de los vecinos), al Gato Carlo (Karl, en realidad) y a Thierry (un francés que estudia con ellos). Katleen es vecina de Svenja. Encuentra rara a Svenja, demasiado excéntrica quizá, pero aún así la ayuda. 

Y en medio de todos, Nashville. Todos se vuelcan en su cuidado, intentando averiguar de donde salió, de donde viene, por qué no quiere formar parte del sistema, porque huye, a donde va. Tubinga es la ciudad de fondo, donde ocurre todo. Hasta nos la podemos imaginar, de como la describe Michaelis, con todo y sus indigentes: el hombre que da de comer a los trenes, un joven que vive entre líneas y Nancy, una mujer que va a todos lados con una guitarra.


El libro me encantó, Michaelis, igual que en El cuentacuentos, escribe de manera melancólica y parece que todas las escenas son la antesala a una tragedia. Me encanta ese estilo que tiene, tan melancólico, como describe las cosas y, sobre todo, los sentimientos de las personas. Me encanta como nos muestra lo que siente Svenja una y otra vez, y lo que sienten todos los demás personajes. Me encanta como narra y como muestra las relaciones humanas, todas ellas creadas entre un montón de personas contradictorias e imperfectas. Esta es la historia de todas las personas que buscan algo. De las personas que buscan afecto desesperadamente, de las personas que se quedan juntas porque la adversidad los dejó así, de las personas que aun están descubriendo cómo funciona la vida y buscan compañía. Este es el libro de los que buscan algo y no lo encuentran. Y de fondo, claro, el misterio.

El libro no se llama Nashville o el juego del lobo por nada. En el fondo, alguien está asesinando a todos los indigentes de la ciudad. Me gusta el misterio porque muestra que son totalmente invisibles, que la gente que tiene un techo sobre sus cabezas no se preocupa por ellos. Ni por como viven, ni por como mueren. Svenja se topa con los asesinatos gracias a Nashville y se los topa de frente y, entonces, se da cuenta de que existe todo un mundo ignorado sistemáticamente al que están asesinando. Es como el juego del lobo. ¿Han jugado El Hombre Lobo de Castronegro? Si no matas a los lobos, los lobos matan un aldeano cada noche. Durante el día, los aldeanos, llenos de miedo, linchan a alguien. Nada más que siempre corren el riesgo de matar al equivocado.


Les recomiendo el libro si les gustan los libros llenos de misterio o si les gustan los libros que están narrados con un deje melancólico y un poco trágico. Me encanta como habla de las relaciones humanas, como el narrador no hace ningún juicio sobre nada y deja que el lector sea el que se sorprenda y decida, sobre todo cuando se trata de relaciones complicadas entre un montón de personajes que se complican por su forma de ser, por su personalidad, por la historia que están viviendo, por su trasfondo y por lo que les han enseñado. Como lector hay que ser muy listo para analizar criticamente todo eso, y con Michaelis siempre se puede hacer. Sus personajes a menudo son victimas que no se comportan como lo esperaríamos. Tienen traumas sin superar y se autojustifican una y otra vez. Es un libro muy interesante. Si lo leen, ¡ojalá les guste! Mientras tanto, yo los dejo con un gif: