31 de agosto de 2017

#LIJFeministaLat en #Librosb4Tipos

¡Hola! Ya les había comentado en entradas pasadas que este mes en Libros b4 Tipos estábamos hablando de Literatura Infantil y Juvenil latinoamericana escrita por mujeres para lo cual hice varias reseñas que pueden ver en los siguientes links: Vengadora, Mini reseñas, Lilus Kikus. Hoy les traigo, además, una lista más completa de recomendaciones con libros que leí este mes y con libros que no leí este mes sino que ya había leído. (Y, si tengo reseña, de ellos, pues con el link de la reseña). En el espacio publicitario aprovecho para contarles que pueden encontrar a Libros b4 Tipos en facebook, twitter y goodreads. ¡No duden en seguirnos! Publicamos cosas cools todos los meses, somos feministas bien intensas y leemos libros de mujeres.

Entonces, ¿listos para comenzar con las recomendaciones? Espero que sí, porque aquí les van y son un montón.

Ella trae la lluvia, Martha Riva Palacio


De todos los que he leído de Martha Riva Palacio (a quien ya les recomendaba este mes de marzo en mi entrada de autoras), creo que este es mi favorito. Aunque la verdad es que clasificar un libro de la mexicana Martha Riva Palacio como mi favorito de ella es muy complicado porque todo lo que escribe es maravilloso (además de este, tienen Buenas noches, Laika y Frecuencia Júpiter, que obvio también les recomiendo). Creo que ya lo he dicho antes, pero para mí una de las mayores virtudes de Martha es poder hablar de temas que muchas veces los adultos consideramos difíciles para los niños (y no es que sean difíciles, es que nosotros no sabemos explicar). Bueno, Ella trae la lluvia es un libro sobre los refugiados y que toca de una manera muy sútil la discriminación a la otredad y a lo desconocido, además de que Martha utiliza el mar y la playa con un montón de simbolismos. Es un libro publicado por la maravillosa y genial Editorial El Naranjo (no les cuenten que les hago la pelota), es accesible. Por si quieren saber más de él, aquí les dejo la reseña.

Copo de algodón, María García Esperón


Este es un libro para niños y jóvenes que habla de historia. Copo de algodón es la traducción al español del nahúalt "Tecuixpo Itlaxóchitl", que es el nombre con el que nació Isabel Moctezuma, hija y esposa de los últimos Tlatoanis de los Aztecas, vio la caída de México-Tenochtitlan el 13 de agosto de 1521 y conoció al conquistador Hernán Cortés. Su vida es muy interesante (tuvo una hija con Cortés que se negó a conocer y la casaron varias veces con españoles; fue más o menos respetada por Cortés, que le dio Texcoco) y este libro es sobre la vida de Tecuixpo Itlaxóchitl antes de todo eso, antes de ser Isabel Moctezuma. Es la historia de la conquista de México desde los ojos de una niña. ¿Cómo se ve el choque tan grande de dos culturas desde los ojos de la infancia? Porque la conquista fue un choque de culturas, entre otras cosas (como matanza, guerra y barbarie...) y aunque una acabó prevaleciendo sobre la otra, esta es la historia del choque. María García Esperón es una autora mexicana y este libro está publicado por El Naranjo, que es una editorial super padre porque además los ilustradores de sus libros son bien padres. Por supuesto, les dejo la reseña.

La saga de los confines, Liliana Bodoc



No sé cuántas veces he recomendado ya La saga de los confines. Los libros de Liliana Bodoc son una delicia. Es una trilogía y un libro de relatos, Los días del venado, Los días de la sombra y Los días del fuego (creo que así va el orden, si no, corríganme) con, además, Relatos de los búhos. La historia de Bodoc es una historia de fantasía épica latginoaméricana. Sí, déjenme repetirlo, fantasía épica latinoaméricana. ¡Por fin algo de fantasía épica que no está ambientado en un mundo calcado de Europa! Bueno, los pueblos que retrata Liliana Bodoc en sus libros están inspirados en los pueblos originarios de américa latina. La gente de los confines, los husihuiklkes, está inspirada en los mapuches (que hoy en Argentina siguen reclamando sus tierras), los Señores del sol tienen influencias mayas y aztecas... Bueno, me detengo un poco. La historia de Bodoc tiene muchos paralelismos con la conquista y la colonización de América Latina y creo que realmente merece la pena leer estos libros. Les dejo las dos reseñas que hice de la saga por si todavía no los convenzo: uno y dos. Además están editados por Penguin Random House en su sello Suma de letras.

Historia de un corazón roto... y tal vez un par de colmillos de Mónica B. Brozon


Este es una de mis recomendaciones de cabecera cada que me preguntan por libros para jóvenes. Este libro lo tiene todo: es divertido, habla de amor, tiene misterio, tiene un perro adicto a los somníferos, una chava bien rara, sospechas de vampiros y ¿ya mencioné que es divertido? El protagonista de la historia, Sebastián, es el hijo más pequeño de una familia que vive en el mismo edificio desde que se construyó, practicamente. Su ventana da a la azotea de otro edificio donde vive un perro muy fastidioso... y bueno, su duela es una niña de ojos verdes y hábitos medio extraños. Sobre todo, esta es la historia de los amores de Sebastián. Desde el primer noviazgo (fallido, ella le dijo que fueran novios un recreo, él dijo que sí y luego jamás volvieron a hablar) hasta el primer enamoramiento (ella era aeromoza y le llevaba muchos años) hasta... claro, la niña del perro fatidioso. Las aventuras de Sebastián son divertidísimas, especialmente porque habla de un amor muy tierno, nada que ver con el amor romántico y las grandes tragedias. De este libro no tengo una reseña, lamentablemente (algún día solucionaré eso), pero igual, super recomendado. Lo edita Alfaguara por si querían saber.

Lilus Kikus, Elena Poniatowska


Este libro lo leí por este mes temático y porque además Elena Poniatowska es mi autora adoptada en el proyecto Adopta a una autora. Poniatowska no es una escritora específicamente de literatura infantil y juvenil y yo estoy convencida de que este libro sólo es considerado dentro de la categoría porque es un libro corto e ilustrado. Sin embargo, la historia de Lilus Kikus es preciosa y sus andares me encantan. Elena Poniatowska es una escritora mexicana y es, además, feminista. En gran parte de su obra habla de la realidad de la mujer en México y este libro no es excepción. En Lilus Kikus nos enfrentamos a una sociedad conservadora, llena de "qué dirán" y de malas lenguas. El libro está editado por Ediciones Era por si requerían saber y lo ilustra Leonora Carrington. Como lo leí este mes le hice una reseña para que se animen a leerlo. La historia de Lilus está contada a través de diferentes relatos en los que podemos ver como piensa y cómo es su vida. Nos encontramos con las escuelas de monjas, con la vida política mexicana, con las madres solteras.

Ojos llenos de sombra, Raquel Castro


Este es un libro que no me asombró tanto cuando lo compre como cuando lo volví a releer. Es realmente una historia muy poderosa, la historia de Atari. Atari es una estudiante de música y toca el teclado en una banda gótica. Tiene unos papás que son un desastre, hermanos gemelos que la cuidan y casi se han encargado de criarla. Ojos llenos de sombra es la búsqueda del uno mismo, del amor propio, el estar tranquilo contigo mismo, la historia de Atari es la historia de una indecisión, de miles de dudas y es la historia de miles de adolescentes hoy en día. Y mañana y pasado. Raquel Castro ganó el premio Gran Angular México hace años por este libro y bien merecido que estuvo. Ojos llenos de sombra es una novela increíble. Todavía no le he hecho una reseña, pero algún día caerá, definitivamente. Está editado por Ediciones SM en su sello Gran Angular, por ahí si necesitan el dato. Es una historia bien padre para adolescentes, especialmente mujeres jóvenes y que además es divertida, tiene un montón de referencias a la cultura gótica (por ello el título, los ojos llenos de sombra), habla de música y de videojuegos, que no por nada la protagonista se llama Atari.

La trilogía del águila y el jaguar, Isabel Allende


Hablemos de la trilogía tan famosa de Isabel Allende. Hace poco que volví a redescubrir su magia, porque fue una de las primeras historias que se molestó en llevarme a lugares desconocidos para mí, como en ese tiempo eran las profundidades del Amazonas en Brasil, Bután y sus montañas y sus costumbres (y yo no lo sabía en ese entonces, pero es increíblemente acertado, ya que conozco butaneses) y a un safari africano. La verdad es que los escenarios de Allende en esta serie me encantan y sus protagonistas también. Allende nos lleva a tierras lejanas con historias de misterio y un toque fantástico y la verdad es que lo hace bastante bien. No he reseñado estos libros, pero ya los he recomendado en otras ocasiones para convencerlos de que es una lectura que vale la pena.

Marte y las princesas voladoras, María Baranda


Este libro lo leí este mes justamente porque me lo encontré en una bella plataforma llamada digitalee de la Red Nacional de Bibliotecas, donde puedes pedir libros prestados. María Baranda es una escritora mexicana que este año es Embajadora FILIJ este año (2017) y que además es reconocida por su trabajo en la poesía infantil. Marte y las princesas voladoras es un libro de narrativa que es increíblemente poético y que habla de una niña diferente desde el punto de vista de su hermana, que nos retrata la vida familiar y la vida en sociedad, al mismo tiempo que nos cuenta de sus juegos y como juega a las princesas voladoras en Marte, porque con su hermana todo es más divertido. Es un libro editado en la serie púrpura de la colección A la orilla del viento del Fondo de Cultura Económica, así que está recomendado para todos esos niños que apenas empiezan a leer solitos, además de que es un libro que puede ser un excelente ejercicio de lectura en voz alta. Lo reseñé hace nada y aquí pueden consultar la reseña.

Familias familiares, Vivian Mansour


Este es, sin exagerar, uno de los libros más divertidos que he leído sobre la vida en familia y la frustración de los niños de no poder escoger a su familia. Nuestro protagonista vive continuamente avergonzado por su papá, que es previsor hasta el límite de lo posible; su mamá, que es tan olvidadiza que hay que hacerle mapas para que vaya de un cuarto a otro en su propia casa; su hermana, que siempre tiene cara de enojada y asusta a todos, y su abuela, que si oye a alguien decir una palabra con la letra e arma un espectáculo tremendo. Así que se harta de todos y decide marcharse a escoger su propia familia. Y en el camino se encuentra con payasos de circo, mujeres barbudas, señores que lloran por todo, pero se enojan si les escupen en sus zapatos y señoras a las que solo les puedes hablar por teléfono. En serio, es divertidisimo y es de Vivian Mansour, una escritora mexicana. Lo edita el Fondo de Cultura Económica en su colección A la orilla del viento en su serie verde, recomendada para aquellos que ya leen bien.

El zurcidor del tiempo, Alicia Molina


Mi última recomendación es El zurcidor del tiempo, de la escritora mexicana Alicia Molina, un libro también muy divertido, que puede ser considerado de carácter fantástico porque tiene viajes en el tiempo y duendes que viven en la casita de madera de Camila. Bueno, Camila necesita desesperadamente la ayuda del duende púrpura, pues arruinó los apuntes de matemáticas de la niña más aplicada de la clase y él es el único que sabe arreglar los libros y los cuadernos con una maestría sin igual. Sólo que el duende púrpura anda perdido por ahí y hay que ir a buscarlo al pasado, al futuro y al hubiera. En México se han hecho varias escenificaciones en teatro de los libros de Alicia Molina y no sé exactamente si este ha llegado al teatro, pero yo así conocí la obra de Alicia Molina. Después me topé con este libro que es realmente una de las cosas más divertidas que leí cuando era yo una niña. Nunca lo he reseñado (espero hacerlo pronto) y bueno, con este cierro mis diez recomendaciones de libros de Literatura Infantil y Juvenil latinoamericana escrita por mujeres. El libro lo edita el Fondo de Cultura Económica en su colección A la orilla del viento en la serie verde.

27 de agosto de 2017

Mini reseñas de #LIJFeministaLat

Este mes en Libros b4 Tipos (facebook, twitter y goodreads) fue un mes temático de la Literatura Infantil y Juvenil escrita por mujeres latinoamericanas. Mujeres porque nosotras somos un Club de Lectura / Colectivo feminista que sólo lee a mujeres y latinoaméricanas porque latinoamérica suele ser invisible cuando se trata de mujeres en literatura (junto con básicamente el resto del tercer mundo) y no solemos verlas en vistas de recomendaciones ni tener idea de su trabajo o de lo que hacen. Por eso decidimos hacer el mes temático. Yo ya les compartí algunas reseñas para el mes (Sombras en el Arcoiris, Lilus Kikus, Vengadora) y además de estas minis todavía tengo planeado hacerles una lista de recomendaciones de libros para cerrar en grande (ya me quedarán algunas pendientes que intentaré abordar pronto). ¿Listos para las tres reseñas?



Marte y las princesas voladoras, María Baranda


Sinopsis: Mosi es una niña diferente: aunque ya tiene ocho años aún no se sabe el abecedario y va a una escuela especial. Algunas veces se le olvida para qué sirven las cucharas o donde se guarda la mantequilla. Sin embargo, con Mosi todo es mucho más divertido, es como vivir en otro lugar, un sitio diferente donde todo no es lo que es y al revés. Su hermana Lorna -que sabe como Mosi que jugar a las princesas voladoras es peinarse sin peinarse o vestirse sin vestirse porque es un juego mágico, donde todo es lo que no es y al revés- nos cuenta su historia, y traduce a Mosi para el mundo. 

María Baranda es una escritora mexicana nacida en la Ciudad de México. Actualmente quizá sepan de ella por su poesía para niños (algo importantísimo, porque solemos creer que la poesía es aburrida y nada para niños) y por que es la embajadora FILIJ de este año. La han traducido a varios idiomas y... bueno, yo no la había leído hasta ahora. Mis amigas la habían mencionado una que otra vez, pero hasta que tuve la oportunidad de encontrar este libro en digitalee (la Red Nacional de Bibliotecas Públicas a la que pueden acceder desde cualquier parte de México y que es maravillosa) no la había leído.

En Marte y las princesas voladoras nos cuenta la historia de Mosi desde los ojos de su hermana. Mosi es una niña diferente que no va a la misma escuela que sus hermanos y que siempre recibe más atención que todos. Lorna la entiende y juega con ella y nos cuenta, entre sus juegos, cómo los vecinos recelan de Mosi y sus relaciones familiares se resienten a veces porque su madre puede perder la paciencia con todos, pero no con Mosi. Aun así, ellos quieren a Mosi, es de su familia. Lorna juega con ella a las princesas voladoras, con ella todo es diferente, todo es más divertido con su manera tan especial de ver el mundo.

María Baranda
Es un libro publicado por el Fondo de Cultura Económica en la colección A la orilla del viento en su serie púrpura, recomendado para niños que empiezan a leer. Es un libro muy cortito y muy ameno, así que es perfecto para niños pequeños. Está ilustrado por la increíble Elena Odrizola y los dibujos son preciosos y combinan perfectamente con la temática del libro. Creo que debemos darle su merecido reconocimiento a todos los ilustradores por todo su trabajo que es tan importante para los libros infantiles. Aquí les dejo una ilustración del libro que es preciosa:


Les recomiendo muchísimo el libro, especialmente si tienen a un niño o a una niña cerca a quien se lo puedan leer, es muy hermoso. Aunque si no tienen a ningún niño o niña cerca, pues pueden leerlo ustedes, les va a durar como una media hora, pero seguro que les encanta.

Niña bonita, Ana María Machado


Sinopsis: Un conejo blanco ha quedado prendado de una niña negra y quiere ponerse bonito y oscuro como ella.
Cada vez que la ve le pregunta: "Niña bonita, niña bonita. ¿Cuál es tu secreto para ser tan negrita?". Y después de muchos experimentos y desilusiones, el conejo descubre el secreto.
Una encantadora historia de la autora brasileña Ana María Machado, con hermosas ilustraciones de Rosana Faría.

Niña bonita es un recuerdo de mi infancia que siempre he cargado conmigo. Es un libro que estaba en los libros de lecturas de la SEP y que, de hecho, ahí sigue. Si quieren leerlo, busquen para descarga o consulta el libro de lecturas de segundo año de la SEP, están a su dispocisión y les aseguro que no se van a arrepentir. Este cuento lo escribió la brasileña Ana María Machado y, la edición que yo conozco fue ilustrada por Rosana Faría. Ana María Machado nació una Nochebuena de 1941 en Río de Janeiro Brasil y es una de las grandes voces de la literatura infantil en Latinoamérica. Ana María Machado es promotora incansable de la lectura y creo recordar que varios de sus cuentos han pasado por las páginas de los libros de lectura de primaria de la SEP en México.

Niña bonita cuenta la historia de una niña afrodescendiente que es muy bella y de un conejo blanco que ansía tener una hija tan bella como ella. La niña, que no sabe por qué su piel es del color que es, se inventa historias para complacer al conejo cada que le pregunta cómo le hace para ser tan negrita. Es un hermoso cuento sobre el amor propio y la belleza y, que, por supuesto, reconoce a los afrodescendientes de América Latina, especialmente en Brasil, donde han sido marginados desde la independencia del país. Las ilustraciones de Rosana Faría son preciosas y fue lo que me hizo enamorarme del cuento la primera vez que lo leí.

Es un cuento que le pueden leer a los más pequeños, es muy recomendable para ellos. A mí, porque me recuerda a mi propia infancia, me encantó releerlo esta vez que lo releí, me trajo muchos recuerdos bonitos. Las ilustraciones son preciosas en todo sentido y bueno, yo de verdad los animo a leer este cuento.


Alguien en la ventana, Mónica B. Brozón


Sinopsis: Alejandro deja atrás su barrio y sus amigos para mudarse a un viejo edificio que su mamá ha heredado. Es ahí donde conoce a un niño que le pide un favor muy especial: no tener miedo. pero, ¿qué tan difícil es mantenerse en calma cuando caen peces del techo, sueñas cosas malignas, haces dibujos extraños y tienes que callarlo todo por una promesa?
La basura se recoge, como los trozos de un corazón roto, pero el miedo está compacto, como tu cuerpo antes de ser descuartizado
Mientras que los dos libros anteriores son libros para niños más pequeños, este es un libro de miedo. Es un libro de terror. Es un libro de terror para niños, pero de terror, de todos modos. Yo diría que niños en los últimos grados de primaria lo pueden leer, especialmente si son como yo era a esa edad, pero sólo si les gusta el género. La historia sí puede resultar bastante spooky de repente, especialmente porque varias frases salieron de la cabeza de chavos de secundaria y créanme, no existe ningún escritor de terror que los supere, todavía.

Es la primera incursión de la escritora Mónica B. Brozon en la literatura del género y vaya que sabe crear la atmósfera del miedo, que te hace preguntarse si te estás imaginando los efectos de sonido o de verdad suenan en tu cabeza. Nos enfrentamos a Alejandro, que lo ha dejado todo atrás para mudarse a un feo edificio demasiado lejos de su antigua casa que es una herencia y en donde ocurren cosas y hay muertos. Sigue una fórmula que ya conocemos entre las historias de terror, pero eso no quita que sea una buena historia de terror. De verdad te hace conocer el miedo que puede dar un edificio de departamentos con una lavandería abandonada en la planta baja.

La historia fue ilustrada por Juan Pablo Gazquez y las ilustraciones contribuyen bastante a que te den escalofríos nada más leyendo esta historia. Complementan perfectamente a la narración. Este libro también lo pude encontrar en digitalee. Si son de México, lo pueden leer allí. Si no, lo publica el Fondo de Cultura Económica en su serie verde, recomendada para los que ya leen bien. La verdad, si les gusta el género del terror, ¡no se pierdan este libro! Sí les va a gustar, espero.

25 de agosto de 2017

Vengadora, Mónica B. Brozon | #Librosb4Tipos

Sinopsis: Su nombre es Sam, y ha sido testigo de cómo el mundo a menudo puede ser muy cruel. Por eso quiere ayudar a aquellos indefensos que son perseguidos por los bullies que se esconden en todas partes.
Ella es justamente lo que muchos necesitan: una heroína. Cuando le sugieren la idea de convertirse en vengadora y usar disfraz para mantener su identidad en secreto, encuentra la oportunidad que estaba buscando y, sobre todo, la amistad que tanto le hacía falta.

Este es el libro del mes que estamos leyendo en mi hermoso y bello y maravilloso club de lectura/colectivo feminista Libros b4 Tipos (estamos en twitter y facebook y goodreads, ¡síganos!) y del cual tendremos un hangout en vivo para discutirlo mañana mismo (les dejaré el cartel abajo). El libro me gustó mucho así que voy a empezar a contarles sobre él dejando de lado la pausa publicitaria (porque en serio, si todavía no conocen a Libros b4 Tipos, es que no hablo suficiente de ellos, mi propósito es que nos vean hasta en la sopa). Este mes nos enfocamos en literatura infantil y juvenil con perspectiva de género, así que, bueno, esta lectura, publicada por Planeta en su sello editorial Destino, fue perfecta.

Mónica B Brozon
Mónica B. Brozon es una escritora mexicana que yo conocí por un libro que publicó con Ediciones SM llamado Casi medio año que contaba las idas y venidas de un chavito de primaria que se metía en problemas porque era, literalmente, un imán para ellos. Me morí de risa. Y mientras más seguí leyendo a Mónica, más me morí de risa (Historia de un corazón roto... y Memorias de un amigo casi verdadero). Siempre se ha caracterizado por escribir muy fresco y muy directo y abordar todo tipo de problemáticas: desde la orfandad hasta la adopción, con todo un elenco de personajes variopintos, desde los más extrovertidos hasta los más tímidos, desde los más normales hasta los más excéntricos. Y, sin mencionar esa pequeña decepción que tuve hace poco con ella, Mónica casi siempre ha cumplido. Vengadora no es la excepción

Protagonizada por Sam, una chica con una vida complicada y una pareja de amigos que son frecuentemente acosados por un grupo de bullies que se creen los dueños de las canchas del parque y aborda una de las temáticas más actuales: el acoso, el bullying. Muchos adultos no saben como evitarlo o como combatirlo y por supuesto que esos mismos adultos tampoco saben como hablar de él. De prevenirlo ni hablamos. Alce la mano quien lo haya sufrido o quien lo haya visto. O quien lo haya perpetrado. Esto es privado, no me cuenten, pero estoy segura de que entre esas tres opciones, no quedó ni una sola mano abajo. Todos hemos sido víctimas, victimarios y testigos. Vengadora lo deja en claro. ¿Qué haces cuando alguien más necesita tu ayuda desesperadamente y nadie le está ayudando? Bueno... lo defiendes.

Pero es algo difícil. Los bullies son tan buenos en lo que hacen, que te hacen sentir completamente desprotegido. O quizá es que no son tan buenos, sino son simples acosadores del tres al cuatro (la mayoría de los casos), pero el sistema te da tan pocas opciones de defensa, que crees que ellos son mucho más poderosos de lo que son y no tienes más opción que callarte y aguantar. Este es un tema que se mete de lleno en el tema, haciendo latente su invisibilidad ante los adultos, que usualmente fallan al ver la mitad de las señales. Los maestros que evitan el tema porque no saben que hacer, los papás que no investigan los cambios en sus hijos o no creen en la gravedad del asunto cuando se ven confrontados con la verdad. Súmenle todo eso a una víctima que no le pide ayuda a nadie por miedo, pero que en el fondo está gritando para que cualquiera le ayude. Un coctel para el desastre.

Y así es como nuestra vengadora comienza a actuar para defender a las víctimas de acoso, desde niños acosados por sus vecinos para quedarse con sus películas hasta chicas que están siendo presionadas por sus novios hasta acoso escolar. Quiero decirles desde este precismo momento que la idea me gustó porque yo no creo en el sistema. El sistema mexicano es uno que siempre ha dejado la responsabilidad total a las víctimas en campañas que los instan a denunciar sin ni siquiera preguntarse por la cantidad de presión a la que están sometidos. El sistema en México revictimiza a las mujeres cuando su privacidad se viola y fotos íntimas son reveladas. Nunca he creído en el sistema, no lo voy a hacer pronto. Falla y falla y falla. Me gusta este libro porque Sam tampoco parece creer en ello, hace todo lo que está en sus manos a personas que sufren, porque tiene experiencias personales y sabe lo que se siente y, en la mayoría de los casos, evita la violencia tanto como puede. Me cae muy bien.


Eric y Nicolás son los sidekicks de está increíble heroína  que defiende a los que más lo necesitan y se encargan de crearle toda una plataforma en internet para que las personas puedan pedir ayuda anónimamente. Una de las cosas más increíbles del libro es la forma en la que se escribe de su amistad y sus lazos. Creo que Mónica es de las mejores escritoras en este mundo hablando de la amistad y de lo poderosa que es y de lo que puede crear. En serio, es increíble. Sam, Nicolás y Eric, los tres juntos, se complementan, se apoyan y se van tornando inseparables mientras se desvelan sus pasados y sus secretos. En serio, creo que este trío es de lo más increíble. Además, que el crecimiento de los tres es palpable, sobre todo el de Sam, porque podemos ver un pedazo mucho más amplio de su vida retratado. Siempre es la misma chica que quiere mucho a su mamá y a su abuelita y es un poco tímida, pero va cambiando y evolucionando forzada por todo lo que le ocurre. Afronta las circunstancias lo mejor que puede y cambia. Creo que el libro le hizo real justicia a ella, a su personaje.

Además de que adoro un pequeño detalle: la mayoría de los acosadores a los que enfrenta sienten su masculinidad directamente atacada porque les gana una chica. Ah, adoro esos pequeños detalles


El libro realmente tiene pocos detalles que no me hayan gustado, pero en general quedé conforme con la evolución de los personajes y como cada uno se ve obligado a enfrentarse a sus propias problemáticas y a crecer por sí mismo. Sus relaciones son un punto y a parte; aunque no todas me parecieron totalmente naturales, tengo pocas objeciones realmente ahí. La lectura me parece una lectura increíble para jóvenes y también para los adultos, especialmente para aquellos que dicen que el bullying son sólo problemas de ahora y que en sus épocas, eso sólo los hacía más duros. Creo que esos lo necesitan especialmente porque han olvidado lo cruel que puede ser el mundo y lo cruel que puede ser la sociedad y necesitan que alguien los despierte y les ponga las problemáticas enfrente. Casi casi en su cara. 

Bueno, en Libros b4 Tipos mañana estaremos discutiendo el libro... bueno, eso de estaremos suena a una multitud y yo no estaré porque tengo clase de francés, pero mis amigas estarán discutiendo el libro desde el feminismo y hablando de la luteratura infantil y juvenil. Les sugiero que no se lo pierdan. Aquí mismo les dejo el flyer para que sepan en donde será (el canal Ensayos de Abril) y la hora (5pm, hora del centro de México). No se lo pueden perder porque nuestra invitada especial es la misma Mónica B. Brozon.


21 de agosto de 2017

Canciones para Paula, Blue Jeans | Qué leo, qué reseño

Sinopsis: Paula es una adolescente de casi 17 años que encuentra el amor por primera vez en Internet. Después de estar dos meses hablando con Ángel, un joven periodista que trabaja en una revista de música, decide quedar con él y comprobar si lo que siente a través de la pantalla también lo experimenta en el cara a cara. Pero el chico llega tarde y, mientras espera, Paula conoce a Álex, un aspirante a escritor con una sonrisa maravillosa. A partir de ese momento comienza una historia de amores y desamores, de la que serán testigo "la Sugus", el grupo de amigas de Paula. Una chicas desenfadadas, alegres y, a veces, difíciles de tragar (como los caramelos Sugus), que ayudarán a la protagonista a tomar decisiones importantes en aquellos días de marzo en un lugar de la ciudad.

Un día, por una razón totalmente desconocida para mí decidí hacer una actividad bloguera llamada Qué leo, qué reseño y para prevenir que me recomendaran truños mayúsculos, prohibí a E. L. James. La cosa funcionó más o menos hasta que un alma descubrió que yo no había leído Canciones para Paula, el equivalente a un fenómeno wattpad, pero del tuenti, una red social española que, sinceramente, nunca usé. Obviamente no compré el libro (si no compro libros que me gustan porque no tengo dinero, ¿ustedes creen que voy a comprar esto?) y descargué el que había en epublibre.org. Que no es la edición especial con agregados de casi 800 páginas, porque si hubiera tenido que leer 800 páginas de esto me hubiera planteado seriamente tirar el kindle por la ventana. No, sólo leí 600 tortuosas páginas de... lo que sea que sea esta historia.

Así que vamos por partes, como dijo Jack el Destripador. Voy por la motosierra, porque este libro es una suma de despropósitos mayúsculos.


Yo tenía mejor redacción a los diez años (y era pésima)


El problema con la redacción puedo achacárselo a Blue Jeans, pero tengo más ganas de romperle una maceta en la cabeza al editor y al que aceptó que eso se publicara sin darle una severa revisada. Claro que yo soy pacífica y no voy a hacer nada de eso. Pero a ver, ¿cuáles son los problemas de la redacción de este bonche de páginas que no tiene la culpa de nada, si a él sólo le imprimieron la novela encima? Un montón. Vamos uno por uno.

1. El received text es descarado. Pero como igual aquí no están acostumbrados a esa jerga, dejen les explico rápidamente que es el received text. Bueno, voy a ir al glosario de Las Malas Hierbas porque ellas lo explican mejor que yo, la verdad:
Son expresiones (en su mayoría de origen metafórico) que, de tanto usarse, han perdido toda profundidad y capacidad de evocación, lo que las hace poco útiles a nivel literario, porque carecen de intención comunicativa.
Tomemos un ejemplo: una luna redonda como un queso. Tú lees esa frase y ya no te dice nada: te daría exactamente lo mismo decir "una luna grande" (a secas), porque la metáfora empleada ya está muy gastada y el lector la pasa por encima sin que ello le genere ninguna reacción en concreto. Estás utilizando una expresión que aspira a ser poética y evocadora, pero que se queda en gastada y mundana. Para eso, mejor no uses nada.
Vale, que si quieres usar una expresión metafórica sobre la luna llena, decir que la luna estaba llena como un queso no es exactamente tu mejor recurso. A nadie le importa, no es original y tiene el mismo efecto que decir, la luna llena a secas. Lo mismo para las miradas que matan como puñales, los ojos azules como el mar azul y todas esas metáforas que usaron cuando les mandaron escribir poemas en primaria.

En general soy bastante tolerante con el received text porque es de las cosas que más me pasan al escribir y que, sinceramente, no le aportan nada a nadie. Pero si tuviera que subrayar cada expresión que es received text en este libro, tendría que subrayarlo todo. El autor parece querer ser poético sólo porque sí, para demostrar que puede, que sabe escribir, pero el resultado es sólo mediocre: muy gastado y muy mundano.


2. La redacción además es explicativa hasta morir. ¿Les he hablado de "muestra, no cuentes"? O sea, de "show, don't tell". Si no lo he hecho aún, vayan a preguntarle a cada persona a la que le he comentado en fanfiction cual es la cosa que más odian leer cuando yo dejo un comentario. ¡Porque lo repito como cacatúa! Bueno, la cosa es que en vez de explicarle y decirme que un personaje es, por ejemplo, muy soberbio, lo mejor sería que me mostraran por qué es soberbio en alguna escena. O en vez de decirme que el matrimonio de alguien es muy estable como si nada viniera a cuento, me lo muestren entre líneas.

Es mejor, deja a los lectores la tarea de interpretar las cosas y no los trata como estúpidos. Este libro, Canciones para Paula, es de los que, lamentablemente, cree que sus lectores son estúpidos y por eso les tiene que explicar todo, mil veces, además. No nos basta una explicación de por qué un chico está enamorado de Paula, no, necesitamos, en 600 páginas, al menos unas 100 explicaciones del amor del chico por Paula, no vaya a ser que se nos olvide. Y así todo el libro, con todas las cosas que pasan. Sobran más de 100 páginas de explicaciones inútiles.


3. Básicamente no editaron nada del libro porque era un éxito asegurado y así fue la cosa. Queridos editores: por favor, dejen de publicar cosas tan terribles. Si ya saben que va a ser un éxito asegurado al menos consigan correctores de estilo, que el autor corrija algo, mándenlo a un taller de escritura, qué se yo, ¡¡pero hagan algo!! No estén esperando que el dinero les caiga del cielo con su éxito asegurado. Evidentemente, el libro tiene dudosa la puntación y confusión de tiempos verbales, entre otras cosas preciosas que debieron de haber sido corregidas.

Una hoja de papel tiene más profundidad que los personajes


Profundidad de los personajes: cero redondito. Parece que nadie se molestó realmente en construirlos más allá de un par de detalles obvios y clichés como nada. Tiene nombres, algunas aficiones, algo a lo que se dedican y ya. Son todos una masa que se mueve y piensa igual. El punto de vista desde el que vemos la historia va cambiado cada media página de un personaje a otro, pero la voz narrativa no. Es igual de aburrida siempre y no sabemos de qué personaje se trata porque todos piensan igual. Es aburridísimo. No me acuerdo de la mitad de los nombres de la mitad y acabé el libro hace días, imagínense.


Paula es la protagonista, 16 años, se cree muy madura para su edad, le miente a sus padres de un modo patológico y es, en pocas palabras, medio mensa. Sale con un hombre de 22 años al que planea entregarle su virginidad (en serio, sus divagaciones mentales respecto a la primera vez son tantas que se me quedó grabado), lo cual no sé como al autor no se le ocurrió averiguar si era considerado estupro o no, tiene amigas que son una copia de ella, hicieron ctrl+c, ctrl+v cuatro veces. Las amigas son unas pesadas y lo único bueno que puedo reconocerles es que son buenas amigas, no hay ninguna estupidez de que las amistades femininas son todas tóxicas y llenas de celos. Pero bueno, Paula. La narración insiste en decirte que es muy madura y si tienes algo de sentido común, más edad que ella y has oído suficientes historias de terror sobre adolescentes saliendo con hombres mayores, lo único que quieres es gritarle que deje de molestar, se coma sus verduras y se vaya a dormir temprano.

Los galanes... no son uno... ¡no son dos!... ¡SON TRES! Porque los triángulos amorosos ya estaban muy vistos, había que hacer una especie de cuadrado raro donde tres chicos (dos guapos que quitan al aliento y otro que "no está mal" según palabras de Paula) se pelearan por una misma chica. Urge legislar que ya no escriban esas tonterías, pero bueno. Hablando de los galanes. Uno es el cerebro de la clase y bueno, cumple el cliché perfectamente. Los otros son una copia el uno del otro y muy difíciles de distinguir: 22 años, los dos escriben, uno para una revista y otro una novela, uno escribe de música y el otro toca el saxofón. ¡Uno se llama Ángel y el otro se llama Alex! Son parecidos a morir aunque no se conocen. Copiaron y pegaron. Y así como son de parecidos, así son de nada interesantes.

Así los intereses amorosos
Además está Irene, la hermana de Alex, una stalker de cuidado. Su única función es la de ser la antagonista de la novela y es una antagonista mediocre, medio mensa, mal construida y en necesidad de ir a terapia urgentemente a solucionar la obsesión que tiene con cierto personaje del libro. Los otros medio antagonistas, y ni tanto, son los papás de Paula. Son papás medio incapaces de darle "la charla" a su hija, pero en realidad la mitad de lo que dicen son sabias palabras de la razón y todos deberían hacerles caso. Digo la mitad, porque el libro está tan mal redactado, que la otra mitad son cosas que ni sentido tienen.

¡Y está la cantante Katia! Que es como antagonista, triángulo amoroso, algo. La verdad no lo sé. Es muy joven y es una calca de todas las demás adolescentes del libro, además de que es una imprudente y me da tristeza porque se nota de lejos que la fama la está arruinando, pero como esos temas interesantes de conflictos humanos nunca jamás se tocan en el libro, pues Katia no es más que un cliché patón que anda dejando sus huellas por todo el libro. 

¿En serio este es el romance que le gusta a los niños de hoy?


Pregunta seria. A ver, toda la palabrería del libro sobre lo especial de la primera vez, sobre el amor, sobre las relaciones, sobre soy tuyo y eres mía y sobre los celos y sobre... Vale, todo, es una caca que conduce a las relaciones tóxicas y que deberíamos pensar mejor para retratar. Los personajes pasan capítulos enteros mirando sus celulares o sus pantallas del messenger preguntándose por qué la otra persona no les habla o no está conectada. Capítulos enteros perdidos en eso. ¡Capítulos! Páginas y páginas de analizar y re analizar una llamada perdida tras otra llamada perdida.

Yo leyendo cada que pasaban capítulos analizando su historial de llamadas
Me mata, en serio. Me mata. Por las páginas que se perdieron y porque me doy cuenta de que en el imaginario actual de la literatura juvenil de este tipo, las relaciones amorosas no son más que un cliché tras otro, no hay nada original, no hay otro punto de vista. El amor romántico, con todos sus problemas nos envuelve y nos asfixia. Los celos siempre se presentan como conflicto en estas novelas y, aunque casi siempre resultan en nada, no se nos ocurre otra manera de hablar de los celos y de las inseguridades que no sea a través de triángulos amorosos que no se cree ni mi abuela (que descansa en su tumba y no tiene que leer esto), por alguna razón confundimos amor con obsesión (Alex escribe una novela en la que un escritor de veintitantos se obsesiona con una joven de 14 y es, aparentemente, una novela romántica, no una historia de terror, como yo pensé que debía ser). El punto de vista no cambia, a nadie se le ocurre contradecir el ideal del amor romántico de que el amor lo es todo y todo lo puede para decir: "¿y qué tal si no?" Y sobre esa premisa, contar otra historia, hablar del amor de otra manera.

Pero no, hay que irnos a lo nada original y que está tan gastado que no se lo cree ni mi perro. En fin. Me da flojera seguir hablando de las relaciones del libro, me aburren. Son sosas, no tienen conflictos reales, no hay crecimiento en los personajes porque no hay conflicto real nunca.


El mito de la virginidad (y por qué seguimos explotándolo)


No me atrevería a decir que la primera vez de Paula es el núcleo del libro, porque es libro carece de todo núcleo, pero sí es una parte importante de la narración. Y la cosa es que la virginidad son los padres. Es una mentira. No existe. Es una idea que se usa para reforzar la idea de que las mujeres son puras y virtuosas antes del matrimonio y que entregarle tu virginidad a alguien (que no existe, son los padres, no lo olviden) es algo tremendamente especial. Voy a hablar aquí de dos mujeres que han escrito sobre el tema, ambas árabes, para explicar mi punto.


Ayaan Hirsi Ali, nacida en Somalia en el seno de una familia musulmana y un país en pleno fundamentalismo islámico, se refiere en The Caged Virgin (un libro de ensayos sobre la emancipación de la mujer musulamana, especialmente la que creció en las condición que creció Ayaan Hirsi Ali, en una familia completamente represiva) como la virtud más valorada de una mujer en su cultura es precisamente la virignidad. Es su honor, dice, pero no es sólo el de ella, sino que es el honor de toda su familia y de los hombres con los que se relacione. Su honor se refleja en una sábana manchada de sangre en su noche de bodas, para probar que llegó virgen al matrimonio. Por eso, dice, la virgen vive encerrada, como si estuviera enjaulada, porque en ella se cree que carga su honor, su virtud, y también el honor de quien se acueste con ella. 

Obviamente todo ese asunto está ejemplificado con la sociedad que Ayaan conoce y la cultura, pero la virginidad, en el mundo occidental y oriental sigue significando más o menos lo mismo. Quizá aquí no haya sábanas manchadas de sangre la noche de bodas y quizá la mayoría de las personas no se escandalicen por la idea de las relaciones fuera o antes del matrimonio, pero el mito de la primera vez sigue allí, en el subtexto de un montón de cosas que vemos y leemos. La idea de que la primera vez tiene que ser especial, que te cambia, que esto y lo de más allá.

Nawal el-Sadaawi, feminista egipcia, también musulmana, rescata más o menos lo mismo sobre el misticismo de las primeras veces y la virginidad en un libro que publicó en los setentas que se llama La cara desnuda de la mujer árabe. (Si preguntan, estoy segura de que estos temas me los encuentro más seguido en este tipo de libros por la importancia que tiene el honor y el himen por allá). Obviamente la cosa no es igual en el mundo occidental, la opresión es diferente, menor, más sútil, pero lo que no cambia es el mito

¿Para qué tanta palabrería? Para decirles que me aburre que los libros del estilo de Canciones para Paula se revuelvan alrededor de lo especial de la primera vez, del mito. Creo que debemos poder hablar de la sexualidad mejor en la cultura pop, sin necesidad de tanta tontería. Creo que debemos hacerlo más natural, alejándonos del mito y el tabú, porque eso no le funciona a nadie en lo absoluto.  

Veredicto sobre este libro


No lo lean. Yo lo hubiera lanzado de un quinto piso. Además de frustrante por todo lo mencionado arriba: redacción terrible, personajes planos, historia cliché del cliché del amor romántico y núcleo inexistente, es terriblemente aburrido. Y a menos de que de veras les apasione leer cosas como estas, yo les recomendaría mantenerse sanamente alejados. Yo ya lo leí porque votaron por él, pero Dios me salve de leer más. Veredicto:


16 de agosto de 2017

Lilus Kikus, Elena Poniatowska | #AdoptaUnaAutora

Entrada para el proyecto #AdoptaUnaAutora y #LIJFeministaLat

Reseña: Hace muchos años, tal vez trece o quizá un poco menos, apareció un libro de sueños: los tiernos sueños de una niña llamada Lilus Kikus para quien la vida retoñó demasiado pronto. 
Lilus sabía poner orden en el mundo sólo con estarse quieta, sentada en la escalera espiral de su imaginación, donde sucedían las cosas más asombrosas, mientras con los ojos miraba cómo se esfumaba el rocío y un gato se mordía la cola o crecía la sonrisa de la primavera. Luego, de pronto, sentía que los limones estaban enfermos y que sólo inyectándoles café negro con azúcar podía aliviarlos de su amargura. Pero Lilus era también endiabladamente inquieta: corría a preguntarle a un filósofo si él era el dueño de las lagartijas que tomaban el sol afuera de su ventana. También divagaba en cómo hacerle a Dios un nido en su alma sin cometer adulterio e investigaba con su criada Ocotlana de qué tamaño y sabor eran los besos que le daba su novio. 
Todo en este libro es mágico y está lleno de olas de mar o de amor como el tornasol que sólo se encuentra, tan sólo en los ojos de los niños. Juan Rulfo.

Este libro se clasificó erroneamente para niños porque estaba ilustrado por la gran e increíble Leonora Carrington (si no la conoces, les recomiendo googlear su nombre) y porque era muy cortito y porque lo protagonizaba una niña, al menos, al principio. Gracias a ese pequeño error al catalogarlo (pues sólo la literatura para niños tenía dibujos y sólo a los niños les interesaba leer cosas que tuvieran a niños de protagonistas, según la gente que lo decidió) durante muchos años muchos niños (y adultos que se atrevían a leerlo) pudieron disfrutar una obra tan magistral como lo es Lilus Kikus, uno de los primeros libros que Elena Poniatiwska publicó en su carrera (y sigue publicando). Pero vamos a hablar de Lilus Kikus.

Para empezar, lo ilustró la genialosísima Leonora Carrington, a quien si no conocen les recomiendo que la busquen en internet porque sus ilustraciones y todo su trabajo no tienen desperdicio. Aquí les dejo dos ilustraciones de este librito para que más o menos se imaginen como es la cosa.



Para seguir, pues ya vamos a hablar del libro. El libro empieza con Lilus como una niña y acaba con Lilus como una jovencita. En cierto sentido, estamos ante un coming-of-age, pero seguramente muy diferentes a todos los que conocen. Lilus no juega con muñecas porque se le mueren todas. Es que es un poco torpe. Lilus no entiende mucho de política y dice que siempre le pasan a ella las cosas a medias. El libro se divide en pequeños capítulos, todos con un tema diferente, en el que podemos notar que Lilus va creciendo y que sus experiencias van cambiando. Si al principio no jugaba con muñecas porque las mataba todas, al final es una jovencita en una sociedad conservadora que quiere meterla en cintura y que, como con muchas jovencitas alocadas antes que ella, lo va a lograr.

Sobre si es un libro para niños o no, no me meto. Yo sí se lo leería, por ejemplo, a los mayores de diez años, quizá un poquito antes. Los cuentos están bonitos, narrados poéticamente y siempre desde el punto de vista de Lilus, así que vemos su percepción del mundo y no otra. Creo que eso es lo más bonito de todo el libro. Siempre tenemos ahí el punto de vista de Lilus, cómo ella ve las cosas. Entonces tenemos que leer entre líneas para saber qué cosas pasan, para entender un poco a Lilus Kikus.

Entre sus páginas hay una muchacha embarazada de la escuela expulsada porque se embarazó y es la oveja negra de un blanquísimo rebaño (como no, si era escuela de monjas):
—Ahora estoy completamente desilusionada del amor, Lilus… Ahora solamente pienso en la maternidad, y ya he dado los pasos conducentes…
Expulsaron a la Borrega. Se fue con su petaca escocesa, y sus grandes anteojos negros eran como lágrimas postizas. Le sacó la lengua a la directora, le hizo dos estupendas muecas a Lilus y le avisó que muy pronto le mandaría una botella de champaña…
Si lo pensamos mucho, el mundo no ha cambiado demasiado. Si se embaraza una adolescente primero la condenan y le dicen que perdió el camino y luego ya, si eso, se preocupan por ayudarla. En averiguar qué pasó para que pasara eso, pues no, pero bueno. Ahí se fue la borrega, desilusionada del amor y pensando en la maternidad.

Elenita, por ahí, entre líneas, también se mete con los matrimonios en los que parece que el marido cambió a la mamá por esposa o creyó que en vez de esposa estaba adquiriendo una sirvienta, con la amiga de Lilus, Chiruelita, que se casó con un artista lánguido y maniático al que siempre le hacía la comida. Y, claro, por que no, en el acoso callejero, porque desde que Elenita publicó este libro a las mujeres ya les gritaban despropósitos en la calle y todavía los hombres siguen insistiendo que, de alguna manera, eso es halagador. Y mientras anda averiguando de que sabor son los besos que la da su novio a la sirvienta de su casa y preocupando porque la quieren mandar a vivir con las monjas.

Es un coming-of-age, sí. Es el coming-of-age de las jovencitas alocadas que viven en una sociedad conservadora que las tiene que meter en cintura, volverlas castas y puras, hacerlas preocuparse por lo Bien Visto y lo Mal Visto y sobre todo por los símbolos y la iglesia y la religión y volverlas creyentes en sus filas. Se los recomiendo mucho, más si les gusta leer entre las líneas o quieren conocer una de las primeras obras que publicó Elena Poniatowska. Es considerado Literatura Infantil y Juvenil y la verdad es que para niños ya cercanos a la pubertad y jóvenes, es un libro hermoso (incluso antes). Y para los nostálgicos, pero no tanto, nos recuerda un México conservador y que vivía cuidándose de lo Mal Visto y siguiendo las reglas de lo Bien Visto. En serio, léanlo.

(Y si todavía no los convenzo, le pueden echar un vistazo en epublibre.org y luego, cuando se enamoren, ir a comprarlo con Ediciones Era).

4 de agosto de 2017

Sombras en el arcoirís, Mónica B. Brozon | Reseña

Sinopsis: Constanza conoce a Jero como nadie, es su mejor amiga y confidente. Ella sabe que su hermano mayor es distinto a otros chicos, lo supo mucho antes de que él se lo contara. Compartir ese secreto la hace sentir única en el mundo, pero ahora Jero está enamorado y ha decidido revelarle a sus padres lo que siente. Aunque Constanza está muy orgullosa de él y lo acepta como es, pronto sabrá que no todos piensan igual.

Este libro me quedó a deber y me quedó a deber un chingo. Me gustaría decirles que está bien chido y que está bien padre y que que chingón que publiquemos LGBT para niños en México y que que chingón que el Fondo de Cultura Económica lo haga. Bueno, las últimas dos cosas son verdad, me encanta ver que la literatura LGBT infantil se hace un espacio en las librerías, pero este libro me queda a deber y me queda a deber mucho. He pensado que quizá soy yo. ¿Es mi estándar? Pocos libros lo pasan y los que lo pasan los sobre analizo de una manera que no deja duda de que, ante todo, estamos hablando de una cultura popular creada en un mundo opresor, en un mundo construido por hombres blancos, dónde todo vale según el dinero que puede ganar... o no. 

Roxane Gay habla, en Confesiones de una Mala Feminista, de la desesperación por la representación y toda la responsabilidad que le conferimos a la cultura popular porque queremos vernos representados. De hecho, cuando sale algo medianamente diferente, todos perdemos nuestra shit aun cuando el producto en cuestión sea un producto mediocre. Lo pueden ver en los sitios que se dedican a hablar de cultura pop por todas partes. Orange is the new black sigue siendo una serie halagada por su representación, aun cuando esta representación haya empezado como un estereotipo caminante y haya acabado en el lucro total del sufrimiento de las minorías negras y latinas de la serie (que hay quien se excusa diciendo que es realista... y sí, bueno, háganse esta pregunta: ¿las historias de los negros y los latinos inmigrantes en EUA siempre tienen que estar definidas por el racismo?). Bueno, creo que el ejemplo se entiende.

Entonces, resulta que estamos desesperados por representación: y no es para menos, la cultura popular es mayoritariamente blanca, heterosexual y dirigida hacia los hombres. Además, estamos hablando desde latinoamérica, esa esquinita del mapa en la que todos creen que todo es México, del río Brazo a la patagonia, que todos relacionan con narcotráfico y violencia, que todos relacionan con el reggeaton... Estamos hablando de una esquinita del mapa que es muy ignorada. Si son de latinoamerica, piensen, ¿cuántas veces vieron a alguien de afuera hablar de un libro latinoamericano que no sea... por ejemplo, Cien años de soledad? ¿Cuál es la visibilidad que tenemos en este mapa? Nos consumen los estereotipos que otros tienen sobre nosotros. Entonces, nos encontramos ante un libro de una escritora mexicana de temática LGBT que es para niños. Y les juro que lo que más me gustaría es decirles que ese libro es maravilloso, cero puntos malos, que es genial que exista, pero creo que hay que analizarlo un poco para saber que clase de representación tenemos.

Mónica B. Brozon
De Mónica B. Brozon he leído otros libros, así que no es la primera vez que nos vemos. Y, sinceramente, esperaba más. Es también por qué me ha tenido muy malacostumbrada. Aquí veo su estilo, sus referencias a la cultura pop, su narración sencilla y a ratos chusca, pero como que al libro le faltó un poquito de espíritu. El libro, Sombras en el Arcoirís, nos encontramos a Constanza, una niña muy amigable, que tiene un hermano al que quiere mucho y que se llama Jero. Jero es gay. Jero, además, tiene la suerte de haber nacido en el medio de una familia open-minded que lo acepta perfectamente cuando sale del clóset (cosa que pasa en las primeras páginas del libro). Tiene un novio, Óscar, que no tiene esa suerte. Constanza tiene amigas, tiene compañeras que repiten los prejuicios de sus papás (prejuicios que están muy vivos en México, un país donde tenemos a algo llamado Frente Nacional de la Familia, que se la pasa chingando con que la familia es papá, mamá y bebitos y todo lo que este fuera de eso es antinatural). Tenemos, pues, un escenario que me creo perfectamente.

El núcleo lo veo débil... débil en el sentido no sé cuál es. ¿Es mandar un mensaje de aceptación para los jóvenes LGBT? ¿Es hablar de las realidades de los jóvenes del colectivo LGBT en México? No, en serio, no sé. Podría ser los dos, pero en ambas cosas se queda muy tibio. El libro hace concesiones que no me gustan para ser más aceptable dentro de una sociedad patriarcal asustada de lo diferente. Si fuera un primer intento de hablar de personajes LGBT dentro de la literatura infantil, entendería más las concesiones que hace. ¡Pero Dios mío, no es el primero! Sofía Olguín tiene una editorial llamada Bajo el Arcoirís que distribuye de manera gratuita y por intentet, libros LGBT para niños y jóvenes y deja oír su mensaje fuerte y claro. La editorial el Naranjo tiene un libro cuya protagonista es una joven trans (que tengo pendiente de leer, porque no sé qué tan bien o que tan mal lo hayan hecho). Varias editoriales independientes en México han publicado pequeños cuentos cortos LGBT para niños antes. Este no es un primer intento. Y sinceramente, para no serlo, es muy tibio.


Vamos a ver este asunto por puntos (hay spoilers, perdón):

1. La homosexualidad de Jero se describe con una serie de cualidades que no dejan de estar basadas en roles de género. La orientación sexual de una persona es su orientación sexual... y ya. Es una cualidad que te hace víctima de muchas violencias diferentes, pero es una cualidad. Los hombres gays son descritos como afeminados casi siempre, por default, porque es la única representación de un hombre gay que se nos ocurre. Lo mismo pasa con las mujeres lesbianas, que de repente o son increíblemente masculinas o son sólo usadas para hablarle a los fetiches de los hombres (porque la cultura popular apela a los hombres, obviamente). De la representación trans ni hablamos: suele ser ridícula. Entonces, la homosexualidad de Jero se explica por medio de sus gustos que, en este mundo regido por el binarismo hombre y mujer, son simples estereotipos de lo que le debería gustar a una mujer. Y Lady Gaga. Por supuesto, todas esas cualidades de Jero son completamente válidas, ¿quién dice que no? El problema está en que estamos usándolas para explicar que por eso es homosexual o... que, porque es homosexual, tiene esos gustos, como asociándolas. Y creanme, en este mundo, crear estereotipos que caminan nunca le funcionó a nadie.

2. Me encanta la explicación sobre el sentir de Constanza cuando se meten con su hermano y ella no quiere darles cuerda pero a la vez está furiosa por dentro. Es un punto muy positivo del libro porque en pocas palabras, Mónica describió un sentimiento que conozco muy bien. Me pasa muy seguido. Las ganas de ignorar los comentarios culeros que la gente dirige hacia ti o los que quieres y las ganas de cortarles la cabeza. El respirar hondo mientras en la mente los estás usando de saco de box. El intentar parecer tranquilo cuando muy dentro de ti sólo quieres gritar. Cuando las compañeras de Constanza, repitiendo lo que han oído en casa o en la tele o en esos miles de lugares que desinforman y alimentan el odio y los prejuicios, insultan a su hermano o la insultan a ella, se siente impotente porque no sabe que hacer. Me gustó esa parte, kudos.


3. Sin embargo, es un libro de esos muy tibios que dice que todas las opiniones son válidas... aunque lo dice entre líneas. Hay un momento en el que Constanza está triste porque le dijeron cosas muy feas en la escuela sobre Jero y sobre ella. Una niña le dice que en la Biblia dice que su hermano se va a ir al infierno y que está a tiempo de arrepentirse. Jero la consuela, le dice que no es cierto porque no conoce a nadie que se haya muerto y haya vuelto para contarles en donde acabó y cosas varias. Al final, Constanza le pregunta si todo eso signifca que la niña que le dijo las cosas feas está mal. Y Jero le dice que no. Porque cada quien es libre de creer lo que quiera. Y tal cual. Será que yo sobreanalizo, pero bueno, vamos a partir eso en pedacitos. Efectivamente, la niña no es que esté mal: la biblia dice esas cosas, es correcto, las instituciones religiosas nunca se han caracterizado por ser de lo más tolerantes cuando de orientación sexual e identidad de género estamos hablando. El dato es correcto: la Biblia dice que Jero va al infierno. El problema es que lo que la niña hace está mal. Está usando un dato de un libro muy viejo, que se interpretado y reinterpretado al gusto de los hombres en el poder de la Iglesia Católica, para andar esparciendo un discurso de odio. Y ustedes me dirá: no manches, cálmate, es una niña, discurso de odio. Y tienen razón. Ni esa niña debe ser consciente de lo que es andar pregonando discursos de odio, ni los niños que leerán el libro, o sea el público meta. ¿Entonces cuál es mi chingado problema? Mi chingado problema es que el subtext de ese "cada quien es libre de pensar lo que quiera" parece mandar un mensaje que dice que está bien todo ese asunto. Y no. Los niños sólo repiten lo que sus padres dicen, pero en algún momento hay que romper el círculo y bien que un libro puede hacerlo. Total, si la novela ya se va a poner aleccionadora, bien podría decirles a los niños que las opiniones que denigran a otra persona están mal, muy mal (y créanme, que, entre líneas, los niños lo entienden casi todo). Esa es una de las concesiones que me parece que hizo el libro para verse más aceptable a sectores de la sociedad que, aunque muy dizque open-minded, todavía dudan de la existencia de esta clase de libros.


4. La mención sobre las terapias pa' que la gente deje de ser gay, o trans, etc. Existe en el libro. Constanza le hace un álbum a su hermano con mujeres para ver si consigue encontrar una que le guste. Lo hace cuando es muy pequeña y me parece un gesto interesante. Primero, porque entiendo a esa Constanza, más niña, bombardeada por la heterosexualidad por todos lados, comprendiendo a su hermano. Me pareció genial, de hecho, porque muestra, entre líneas, la importancia de la representación en la cultura pop. Luego, en referencia al novio de Jero, Óscar, se menciona que sus papás son la clase de personas que lo llevarían a esa clase de terapias. De hecho, lo separan de Jero y se lo llevan lejos y... ¿NADIE HACE NADA? ¿Saben lo que son esa clase de terapias? ¿La tortura que implica? ¿Todas las violaciones a derechos humanos que ocurren con esas personas que dicen que te puedes rehabilitar y en esas clínicas? Sí, ya la calmo, es un libro para niños, pero carajo. Estamos hablando de un tema serio y en el libro lo desechan como si nada, como si fuera sólo cualquier cosa. Hablando de eso, vamos a mi penúltimo punto.

5. El padre de Óscar, el novio de Jero, y su hermano, lo golpean y lo dejan en el hospital. Todo digno de denunciar. Jero no denuncia, lo cual es muy real, porque hay miedo, porque es la familia de su novio, porque... mil cosas. Pero, hablando con Constanza, cuando ella le pregunta porqué no denuncia, él dice que son la familia de Óscar y él así los quiere. Carajo. No me vengan con esas. ¿Saben lo que es vivir violencia familiar de a de veras? ¿LO QUE ES? A esa edad, la de Óscar, no quieres a quien te violenta y probablemente sufras un trauma que va a acabar en terapia. ¿Así los quiere Óscar? Puta madre, no me chinguen. Ya me pasé de groserías, pero es que ese mensaje, el de que las familias se quieren aunque te violenten, aunque no te respeten, es rastrero. Te quedas con esas familias por miedo, no por pinche amor. Además, Jero deja entrever la posibilidad de que la familia de Óscar intente llevar a su novio a una clase de rehabilitación ¿Y ME ESTÁN DICIENDO QUE TODAVÍA NO LE HABLARON AL DIF? Puta. No mamen, personajes fictios raritos. Bueno, igual el miedo es el miedo, pero imaginen que un niño gay lee esto, por ponerles un ejemplo y entiende, entre líneas, que las familias igual se quieren aunque pasen estas cosas, ¿qué mensaje le están dando? Pista: no es uno positivo. Y hablando de esto, vamos al último punto.


6. Jero y Óscar no acaban juntos y el libro se queda tibio porque da la sensación de que nunca terminó realmente. Patricia Highsmith escribió un romance entre dos mujeres, hace mucho tiempo, en el año 1952. No era la primera novela con protagonistas LGBT que existía en el mundo, pero sí era una excepción a la mayoría: la pareja acababa junta y feliz. En el afterword ella habla de este hecho y dice que no sabe si fue la primera novela LGBT con un final feliz para sus protagonistas, pero que lo cree. Dice que, después de publicada, recibió miles de cartas diciendo "gracias", precisamente por ese final, porque, hasta entonces, ella sólo conocía novelas donde, al último, la pareja acababa separada, volvían al camino que les había impuesto la sociedad (la heterosexualidad) o se abrían las venas en la tina y se suicidaban; eso le daba la impresión de que esas novelas eran sólo aceptables porque sus protagonistas se suicidaban, aceptaban que vivían inmoralmente, etc. El caso de este libro es especial, porque los protagonistas acaban separados, aunque Jero está dispuesto a esperar a Óscar. El libro toca una realidad mexicana y de muchas partes del mundo: sí, muchas parejas de adolescentes son separadas por padres prejuicios y conservadores. Punto. Es una realidad y no puede ser escondida. Pero, ¿de verdad está es la clase de representación que la literatura infantil necesita? ¿De verdad está es la clase de historia que los niños necesitan leer? O más bien, ¿está historia está narrada de la manera en que la necesitamos? Porque la literatura infantil está plagada de temas trágicos (Buenas noches, Laika de Martha Riva Palacio Obón), pero la narrativa tiene mucho que ver en como percibimos las historias. Y en el caso de niños que están conociéndose y comprendiendo muchas cosas sobre su identidad sexual, me gustan las historias esperanzadoras, que muestren con total normalidad a parejas diversas (Bron y el Dragón y Javier y el Príncipe del Mar, por ejemplo. Historias que no hagan de su único núcleo la discriminación a la otredad por el simple hecho de ver discriminación y apelarle a un público sensible sin nada más interesante o ningún otra clase de trasfondo.

Bueno, ese fue mi análisis del libro y, aunque creo que soy un poco dura, lo soy porque estoy tan desesperada de ver diversidad y representación, que trato de aferrarme a cualquier cosa que la muestre o lo intente. Fuera del tema del libro, quiero hacerle una increíble mención especial a Raúl Nieto Guridi, que es el fantástico ilustrador del libro y, que con dibujos increíblemente sencillos, le da un ambiente muy tierno a este libro. No podía acabar mi reseña sin mencionarlo, porque el trabajo de los ilustradores es, muchas veces, ignorado.

Ilustración de Raúl Nieto Guridi
Bueno, entonces, los dejo que saquen sus conclusiones... y yo me voy a pensar que acabo de escribir un testamento sobre un libro de 62 páginas