Divagaciones de una Poulain
by Nea Poulain
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lunes, 19 de octubre de 2020

La literatura de la imaginación como reflejo de la experiencia de las mujeres latinoamericanas

Nota antes del ensayo: este ensayo fue editado por Cristina Jurado y Lola Robles (a las que agradezco todas sus notas y comentarios); fue publicado con el título La literatura de género como reflejo de la experiencia de las mujeres latinoamericanas, bajo el nombre de Andrea Vega, en el libro Infiltradas, publicado por Palabaristas Press (hoy cerrada) en 2019. Fue escrito en el 2018, editado, trabajado, le di mil vueltas. Hoy, que el libro ya no se publica ni se encuentra a la venta, decidí liberar este ensayo tras una edición profunda, pues en dos años he cambiado muchas cosas en mi forma de ver y pensar la literatura. No es, pues, la versión original que aparece en ese libro. Quizá puedan ahora apreciar algunos cambios y ediciones si es que leyeron esa versión. Esta es la edición de la Nea del 2020, con todos sus pensamientos y contradicciones. Ahora sí, entre otras cosas, feliz día de la escritora a todas las que escriben e imaginan.

A mi mamá

Las mujeres latinoamericanas, tan diferentes entre ellas, están atravesadas por la violencia de género y el colonialismo. En Latinoamérica todavía se ven los estragos del colonialismo, tierra y cultura erigida sobre el genocidio de los nativos y la opresión sistemática de estos y de los esclavos posteriormente traídos desde África. Las experiencias de las mujeres —nombradas en plural porque somos muchas— latinoamericanas no son una sola. Si nos une el territorio en el que vivimos —aunque valdría preguntarse qué es exactamente Latinoamérica, además de unos límites geográficos y cómo es que nos une la historia de la conquista y el colonialismo—, nos separa la clase y nos separa la raza. Finalmente, la experiencia de las mujeres del continente no es una sola, pero todas comparten matices de nuestras realidades particulares que se ven reflejados en nuestra literatura de género —o literatura de la imaginación—, una de las pocas tribunas que han tenido las mujeres para denunciarla, hablar de ella, retratarla o atreverse a pensar otras realidades —como hace Gabriela Damián Miravete en el cuento «Soñarán en el Jardín», al mostrar un futuro en el que no hay más feminicidios [1].

Dentro del presente artículo se analizan tres obras diferentes que presentan dentro de sí mismas problemáticas que son comunes para las mujeres en América Latina —y podrían, también, ser consideradas de, alguna manera, universales para casi todas las mujeres—: «La saga de los confines» (fantasía) de la autora Liliana Bodoc, para abordar el colonialismo y cómo afectó a las mujeres de la conquista; «Frecuencia Júpiter» (ciencia ficción) de la autora Martha Riva Palacio Obón, que presenta un retrato de los feminicidios, y «Las cosas que perdimos en el fuego» (terror) de la autora Mariana Enríquez, para hablar de la violencia de género que se da en el núcleo familiar o de pareja.

La saga de los confines y la violencia del conquistador

¡A la larga, nosotros ganaremos! Que si faltan mujeres españolas, ahí están las vuestras. Y con ellas tendremos hijos, que serán vuestros amos.
Mujeres, Eduardo Galeano
[2]

América Latina está fundada en el colonialismo. La triste profecía que menciona Galeano es cierta: entre toda la violencia de los conquistadores, miles de mujeres fueron casadas con sus propios conquistadores y tuvieron hijos con ellos; muchas mujeres fueron violadas, simplemente por el placer de sus conquistadores de verlas dominadas. «[…] la libido del conquistador no se detuvo ante el  grito  de dolor de las madres, hijas y esposos» [3], así nació el mestizaje en muchas partes de América Latina: mediante la violencia sexual de los conquistadores hacía las mujeres nativas.

Liliana Bodoc, escritora argentina, escribió La saga de los confines, una serie de tres libros de fantasía épica dirigidos especialmente a los jóvenes, relatando en ellos la historia de una guerra contra el mal que tenía obvios paralelismos con la conquista española en América. Latina pero también como un esfuerzo de construir una fantasía Latinoamericana. Los pueblos que Bodoc retrata, con toda complejidad y llenos de claroscuros, tienen influencias de varios pueblos originarios del continente y sus culturas. Hay influencias incas, mapuches, aztecas que se ven a través de los personajes de Bodoc y de la poética narrativa de la saga.

La violencia de los colonizadores también aparece en los libros de Liliana Bodoc, mientras narra la historia de los pueblos nativos que resisten a ella. A menudo, la fantasía puede acercarnos de otras maneras a la realidad. A los personajes de La saga de los confines los acecha un villano con nombre y cara, Misáianes, hijo de la misma muerte. Él es el mal contra el que han de unirse los husihuilkes, los zitzahay, los Señores del Sol, etc.

He elegido centrarme específicamente en la historia de la Destrenzada, Wilkilén, un personaje que vemos crecer a lo largo de la saga de libros: la primera vez que aparece es tan solo una niña, mientras que en el último libro ya es una mujer muy diferente a su hermana Kuy-Kuyén.. Mientras de Kuy-Kuyén respresenta una imagen de la feminidad más convencional, Wilkikén es distraída, demasiado libre y demasiado atrevida, presenta otra imagen de la feminidad que quizá no nos topamos con la suficiente frecuencia. La describe Cucub, su cuñado:

En cuanto a Wilkilén… Esa niña sí que sabe reírse. Si fuera mi propia hija, no lo haría con tanta soltura. Kuy-Kuyén y yo nos preocupamos cuando abandona la casa sin dar aviso y se adentra en el bosque. Pero, ¿qué hemos de hacer? ¡Ir tras sus pasos para averiguar sus motivos!
Los días del fuego, Liliana Bodoc [4]

Es libre y se mueve así mientras por los confines corre el rumor de la Destrenzada: una mujer que corre por el bosque de noche, sin que nadie sepa quién es o qué busca. Una mujer que se deshace las trenzas y sale en busca su propio destino. Todas las mujeres en los Confines son diferentes, pero la Destrenzada es quien más simboliza la libertad al hacer lo que todas las mujeres han deseado en algún momento de su vida: moverse libremente. Esta manera de retratar a las mujeres tiene mucho que ver con los temas que atraviesan a Latinoamérica; Bodoc no es la única en hacerlo. Luned, protagonista de El fuego verde, de Verónica Murguía, también ansía la libertad que le da el bosque [5].

Wilkilén corriendo por los Confines, ilustración de Gonzalo Kenny

En el resto de las mujeres de los confines podemos ver narrativas sobre el poder, como en la historia de Acila quien, aunque reina de los Señores del Sol, es presa en su propio palacio. La princesa Nanahuatli recorre un continente entero buscando al hombre que ama, porque en su reino intentaron sacrificarla cuando descubrieron su amor —y nos recuerda lo que a veces pesa la elección de amar—. Vara se vuelve un símbolo del levantamiento de las Tierras Antiguas sin haber sido nunca libre, buscando su libertad y la del resto. Son todas diferentes. Wilkilén es sólo uno de los muchos ejemplos en La saga de los confines.

Ella es libre de moverse, de correr por el bosque con la forma de la Destrenzada y elige amar a Welenkín, el brujo. Como toda mujer que se atreve a ser libre, sufre a manos de los conquistadores, los sideresios. 

Cuando los sideresios vieron que la balsa traía a una joven mujer que los saludaba, comenzaron a reír. Al principio mordieron la risa, todavía temían una trampa. Pero siguieron acercándose. Parecía seguro: nadie más que una joven mujer que los saludaba. Los sideresios rieron más fuerte. Ningún Brujo en la balsa, ni hechicerías; solamente una mujer agitando los brazos. Los días del fuego, Liliana Bodoc. [4]

A los sideresios una mujer como Wilkilén les da risa, les parece una burla, tan confiada y amable que incluso los saluda. Temen que sea el anzuelo de una trampa, pero para ellos, Wilkilén no es amenaza alguna, sino es más bien un festín de carne. Wilkilén no teme porque cree que sus risas son las risas de Welenkín y las figuras que alcanza a ver en la playa, en el horizonte, son los lulus. Se da cuenta de su error muy tarde y entonces recuerda todas las advertencias de su hermana y recuerda la guerra con la cual ha crecido.

Los sideresios en esa escena nos recuerdan a lo más cruel entre los conquistadores. Hombres que disfrutan ser sanguinarios, que disfrutan maltratar y humillar al «otro». La conquista en los confines no es un encuentro de dos civilizaciones —como se le llama, entre eufemismos, a la conquista de América Latina—; incluso llamarse «choque» parece demasiado benevolente para la historia de Liliana Bodoc. Las Tierras Fértiles luchan contra Misáianes, la figura encarnada de El Mal, y los sideresios no buscan sino exterminar al «otro», destrozar las Tierras Fértiles, del Imperio del Sol a los Confines. 

No dudan en humillar y lastimar a las mujeres —e incluso a los caídos, como ocurre con Kume al final de los días del venado, que no conoce otros códigos de guerra que los de los husihuilkes y ver a los sideresios «preparar su muerte sin poder entenderla»—. Cuando Wilkilén descubre su error, se aterra. Sabe, como todas las mujeres del mundo, lo que la espera. No la espera la muerte, antes que eso, planean humillarla.

La muerte de un hombre era seca y breve. Un ademán, un estampido y todo terminaba. La humillación, en cambio, era un lugar donde el dolor perdía su altivez y su decencia. Los días del fuego, Liliana Bodoc. [4]

La violencia sexual de los conquistadores en América es un tema del que no se habla y que no se toca. Pero todos sabemos, de manera tácita, que el mestizo latinoamericano no nació en el centro de relaciones igualitarias y justas. Desde el momento en que Cristobal Colón desembarcó en lo que el creyó las Indias, los miembros de su tripulación intentaron «satisfacer sus necesidades» con las nativas. Y eso no se detuvo. Los tlaxcaltecas le regalaron esclavas a Hernán Cortés como se llegaran manteles, libros y vasijas; sólo conocemos el destino de una: Malintzin, Malinalli, Doña Marina, La Malinche. ¿Y el resto? ¿Qué fue del resto?

¿Qué fue de las mujeres de la conquista? Las que murieron, las que violaron, las que se casaron con españoles sin poder objetar. Wilkilén nos recuerda a ellas en el momento en el encara a los sideresios. La Destrenzada no es parte de nuestro mundo ni de nuestra historia, pero nos recuerda la violencia de las conquitas, no sólo en América, sino en todo el mundo. Se suele decir que las mujeres no van a la guerra —dato inexacto en realidad—, pero la guerra si va a ellas.

La destrenzada, ilustración de Gonzalo Kenny

La saga de los Confines, con sus tres libros, Los días del venado, Los días de la sombra y Los días del fuego, es una obra de fantasía épica en la que Liliana Bodoc relata los horrores de una conquista con paralelismos a otra que conocemos —y quien sabe, quizá a muchas otras— de los libros de historia. Entre sus páginas relata la historia de la Destrenzada: Wilkilén, que se bebió la libertad entera, que escuchó a los árboles, a la naturaleza, que se deshizo las trenzas y, al final, encontró un destino terrible a manos de los sideresios.

La historia de Wilkilén es, al fin y al cabo, la historia de muchas. Por medio de la fantasía, en un mundo que no es el nuestro, por mucho que se la parezca y tenga influencias de este, de nuestros mitos, tradiciones e historias, Bodoc habla de las violencias de las conquistas. No lo hace con rigor histórico —porque de eso no se trata el libro y mucho menos la fantasía—, sino que retrata y narra desde su posición de mujer en latinoamerica, un continente que vive todavía bajo el yugo del colonialismo y nos acerca a esa realidad del pasado —las mujeres violentadas de la conquista— por medio de las Tierras Fértiles, un mundo fantástico evocado desde Latinoamerica. 

Se oye el lamento, pero también se siente el profundo amor a Wilkilén, la destrezada, que corre entre los árboles de los Confines.

El feminicidio en Frecuencia Júpiter

El término [feminicidio o femicidio] como el asesinato misógino de las mujeres perpretrado por los hombres y como una forma de continuidad en las agresiones sexuales, donde se debe tomar en cuenta: los actos de violencia, los motivos y el desbalance de poder entre los sexos en el ambiente político, social y económico. [6]

Al día 7 de abril de 2018, México contabiliza 500 feminicidios en lo que va del año [7]. No es una cifra extraña en un país acostumbrado a ellas, aunque sí alarmante. El «mapa de los feminicidios» [8], creado para visibilizar la enorme cifra, nos deja ver que en 2016 los medios publicaron aproximadamente 2100 casos de feminicidio y, en 2017, 2200. A las mujeres las matan por ser mujeres en México. 

La historia de terror empezó en 1993, cuando empezaron a reportarse asesinatos en Ciudad Juárez, zona fronteriza. Los cuerpos aparecían abandonados en los campos algodoneros de la región.

Los asesinatos de más de doscientas mujeres en Ciudad Juárez, así como la tortura y las violaciones de cien más desde 1993 hasta ahora [2002], son un doloroso testimonio de la vulnerabilidad de las mujeres en la frontera […] (Traducción de la autora) [6]

Pronto, la historia de los feminicidios se habría extendido por todo el país, con cifras alarmantes, alertas de género poco o nada efectivas y una justicia mayormente inefectiva, que fallaba en encontrar culpables, creaba chivos expiatorios —como los casos mencionados en el libro «La fosa de agua» de Lydiette Carrión, de los feminicidios del Río de los Remedios y el Caso de El Mili Palafox [9]. 

Frecuencia Júpiter, una novela de la escritora mexicana Martha Riva Palacio, es una novela de ciencia ficción y también de iniciación, que, entre sus páginas, esconde los horrores de una investigación periodística sobre los feminicidios en México. Emilia, la protagonista, cuenta la historia empezando por el final —el fin del mundo—, donde recuerda ciertas partes de su adolescencia, su relación con un chico chileno y su padre, Esteban, que es periodista. 

Martha Riva Palacio junta las vivencias de una adolescente que busca oír la Frecuencia Júpiter en un radio, que ha visto tres simulacros del fin del mundo y, finalmente, la investigación que lleva a cabo su padre. No es extraño que la ciencia ficción aborde el feminicidio ni ninguno de los temas que nos atraviesan a las mujeres, puesto que la literatura de la imaginación habla, sobre todo, de lo humano. La investigación es central para la historia puesto que detona el clímax, los simulacros del fin del mundo.

Escondido en la computadora de Esteban, está lo que Emilia llama «un cementerio de cruces rosas»: una carpeta sin nombre, dividida en los estados de la República llenos de dictámenes médicos forenses, fragmentos de noticias, testimonios y fotos («Imágenes de cuerpos mutilados, violados, de niñas y mujeres».) [10]

Lo que le sigue es una descripción frenética de la violencia en la que mueren las mujeres que yacen  en el cementerio de cruces rosas guardado en una laptop. Los horrores del feminicidio a la vista. «Mitad calavera, mitad adolescente». «Fracturas múltiples». «La corriente la llevó río abajo». «¿Cómo provocas tres paros cardiacos al hilo?». [10] Los casos que ve Emilia, enmarcados todos en la ficción, son casos que aparecen en los periódicos mexicanos todos los días. Aparecen mujeres en los campos, en los basureros, en sus casas, en casas abandonadas, aparacen restos al dragar los ríos y escarbar la tierra. Aparecen mutiladas, torturadas, se las reconoce —en el mejor de los casos— por sus registros dentales.

La desesperación se cuela en la narración porque las muertas no tienen nombre ni identidad: sólo son eso, la marca de la violencia de alguien más; un testimonio que se marca en su piel y en sus huesos porque es todo lo que queda de ellas:

Metamorfosis en noventa y seis bits. [..:] Muertas no dichas que suplican a un gigante que las arroja a la fosa común. Ahí las noches son blancas. Enroscadas en su cometa, las sanguijuelas negras de la morgue cósmica recitan códigos de barras. Pasan lista. Lo siento, ya pasó tu nombre. No puedo invocarlo, quedó sepultado bajo el polvo de una polilla translúcida. Silencio. La cámara vigila sombría mientras cavo mi tumba rosa. Frecuencia Júpiter, Martha Riva Palacio [10]

La prosa de Martha Riva Palacio Obón transmite desesperanza. Las tumbas rosas, que recuerdan al campo de cruces rojas que son, no los cementerios, sino las protestas de mujeres que exigen que alguien encuentre el cuerpo de sus hijas, sus nietas, sus amigas y sus compañeras, que alguien encuentre al asesino y que se haga justicia. Evocan los gritos desesperados que se extienden por todo el continente: desde el Ni una menos [11], nacido en Argentina, hasta el Vivas nos queremos [12], que ocurrió en México. 

Revisando las noticias, la despersonalización de las víctimas de Martha en Frecuencia Júpiter no es la excepción, sino la norma. Se encuentran miles de cuerpos sin identificar, sin rostro alguno, y se buscan miles de rostros que no aparecen en ninguna fosa clandestina. El único consuelo que queda, es, finalmente, que en Frecuencia Júpiter, las muertas son ficción, aunque al final del día recordemos que es también una ficción que nos acerca a la realidad y nos muestra la desesperanza.

Se denuncia y se habla del feminicidio a través de la literatura porque se ha convertido en una figura de horror para las mujeres mexicanas y, en general, para todo el contexto latinoamericano. La ficción horroriza, pero la realidad a la que nos acerca lo hace más: de todas. En 2017, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio reportó que, en sólo dieciocho estados de los treinta y dos de la República, fueron asesinadas 1583 mujeres. De estos casos, sólo 479 fueron investigados como feminicidio. De los casos investigados, siete mujeres fueron asesinadas con arma blanca, 47 a golpes, 20 asfixiadas, 88 con arma de fuego y el resto con métodos no especificados [13]. La brutalidad a la que se alude en Frecuencia Júpiter no es producto de la imaginación, sino un reflejo claro que la situación que vive la mujer en México.

Se hace catarsis a través de la literatura porque con ella podemos acercarnos desde otros ángulos a la realidad, en este caso a través de la ciencia ficción aproximándonos a la realidad de la mujer asesinada brutalmente por ser mujer entre las páginas de un libro.

Las quemadas en América Latina: Las cosas que perdimos en el fuego

Y siempre, cuando terminaba de contar sus días de hospital, nombraba al hombre que la había quemado: Juan Martín Pozzi, su marido. Llevaba tres años casada con él. No tenían hijos. Él creía que ella lo engañaba y tenía razón: estaba por abandonarlo. Para evitar eso, él la arruinó, que no fuera de nadie más, entonces. Mientras dormía, le echó alcohol en la cara y le acercó el encendedor
Las cosas que perdimos en el fuego, Mariana Enríquez [14].

La violencia de género dentro de la pareja azota a América Latina y en general a las mujeres proletarias de todo el mundo. En las noticias abundan las noticias de mujeres quemadas por sus ex parejas o sus parejas. ¿Las causas? Varían desde discusiones aparentemente «sin importancia» —aunque, dado el resultado, sería ingenuo decir que no la tienen—, celos, desconfianza hacia sus parejas —que generalmente es resultado directo de los celos— o venganza por una ruptura.

 El último cuento del libro de Mariana Enríquez, «Las cosas que perdimos en el fuego», que comparte su mismo título, recupera la problemática de la violencia de género —como menciona Nuria Varela: «la violencia que sufren las mujeres, que tiene sus raíces en la discriminación histórica y la ausencia de derechos que éstas han sufrido» [15]— convirtiéndola en una historia de terror donde las mujeres no son ya las víctimas, sino el monstruo.

Silvina, la protagonista, recuerda a la chica del «subte» —metro— que tiene el cuerpo completamente quemado y, para los pasajeros, usualmente resulta un encuentro incómodo, pues la chica del subte se les acerca para pedir dinero y los saluda de beso: algunos lo aceptan, sintiéndose bien consigo mismos porque lo han aceptado a pesar de su aspecto; otros apartan la cara con disgusto, no queriendo que aquella mujer los toque; otros apenas si pueden reprimir el asco. La chica del subte pide dinero para sus gastos —ya no para cirugías plásticas, porque ella misma reconoce que sería inútil— y siempre menciona cómo fue quemada: lo hizo su esposo, sospechando que estaba viendo a alguien más, usando una lógica definitivamente patriarcal: «si no la puedo tener yo, que no la tenga nadie más». [14]

Mariana Enríquez hace referencia a una «epidemia de mujeres quemadas», todas por sus parejas o ex parejas. El hecho parece tan horrible que incluso cuesta pensar que eso puede pasar en la realidad, en nuestro mundo. Pero Mariana Enríquez no inventó nada nuevo con la «epidemia de las mujeres quemadas», el terror en el cuento es otro. Sólo en Argentina, de donde Enríquez es originaria, esta clase de noticias son cosas de todos los días.

Una simple búsqueda arroja los casos: un hombre que en 2004 quemó y descuartizó a una menor de quince y que ahora está buscando pareja en la aplicación Tinder porque salió libre [16]; una mujer —Mónica Garnica Luján— que, después de haber interpuesto una denuncia por violencia contra su pareja fue obligada a retractarse y él le prendió fuego [17]; Florencia Vélazquez fue quemada por su novio después de lo que los medios reportaron como «una discusión» [18]. Mariana Enríquez no estaba creando una pesadilla para las mujeres, simplemente toma la realidad de muchas mujeres argentinas y con ellas escribe terror.

El terror dentro del cuento «Las cosas que perdimos en el fuego» no es el hecho de que las mujeres sean quemadas por sus parejas: sí, eso puede ser bastante terrorífico, pero, como se ha apuntado arriba, es algo que ocurre todos los días. 

En el cuento, después de toda esta «epidemia», como lo menciona la protagonista, Silvina, puesto que la historia se cuenta desde su punto de vista, las mujeres dejan de esperar ser quemadas y empiezan a hacerlo ellas mismas. Empieza, pues, el terror: las hogueras. Las mujeres se someten al suplicio por voluntad propia, reclamando para sí mismas la elección de su propio sufrimiento. Como dice un personaje: «Si siguen así, los hombres se van a tener que acostumbrar. La mayoría de las mujeres van a ser como yo […]» [14].

Cuando las mujeres empiezan a quemarse, nadie les cree, porque nadie cree que un ser humano —una mujer, en este caso—, sea capaz de someterse al fuego por voluntad propia. Y, finalmente, cuando ya no es posible evadir la realidad, el sistema hace sospechosas a todas las mujeres, los bidones de gasolina son evidencia criminal, quemarse es un crimen. El mismo sistema que antes fue tan inefectivo evitando que los hombres quemaran a las mujeres, ahora intenta, por todos los medios, evitar que las mujeres se quemen ellas mismas.

—Las quemas las hacen los hombres, chiquita. Siempre nos quemaron. Ahora nos quemamos nosotras. Pero no nos vamos a morir: vamos a mostrar nuestras cicatrices.
Las cosas que perdimos en el fuego, Mariana Enríquez [14]

 Así, Mariana Enríquez nos transporta a la pesadilla de las mujeres que deciden quemarse vivas y mostrar sus cicatrices. Como rebelión, como protesta o simplemente para reivindicar que, si van a sufrir algún daño, será porque ella mismas lo elijan y se lo inflijan a sí mismas. Es, sin duda, un escenario para un cuento de terror: no hay más monstruo que el fuego y las mujeres.

En la realidad, muchas mujeres son quemadas por sus parejas, no sólo en Argentina y América Latina, sino en todo el mundo. Los casos son reportados como «crímenes pasionales» que ocurren «entre iguales» como bien lo explica Nuria Varela en su libro Feminismo para principiantes:

Un argumento, por cierto, que se emplea todavía con los malos tratos cuando en las noticias se repite: «Después de una fuerte discusión, fulanito degolló a su esposa», transmitiendo así la idea de que la violencia de género se desarrolla entre iguales. De esta manera se olvida —o niega— que el patriarcado existe.
Feminismo para principiantes, Nuria Varela [15]

O bien, son reportados como terribles tragedias, «la excepción» y no la norma de lo que viven las mujeres en una sociedad de clases donde son vistas simplemente como «propiedad de otros». Quizá allí eso es parte del horror en el cuento de Mariana Enríquez: las mujeres han decidido pertenecerse sólo a sí mismas, quemándose y celebrando sus cicatrices.

La protagonista graba, incluso, una quema, para mostrarle al mundo una parte de por qué hay mujeres que lo eligen, pero, ¿se puede elegir libremente quemarse y hacerse daño de esa manera? Parece que las mujeres lo reclaman en la desesperación de que nadie las escuche, de que sus parejas lo hagan y queden impunes. El cuento deja su final abierto, pero nos muestra este nuevo mundo terrorífico, que no nos deja ignorar por qué las mujeres deciden quemarse. 

¿Cuánto horror se necesita para reclamarlo propio?

Conclusiones

Si bien no existe un consenso lo que significa «ser latinoamericano» y mucho menos «ser mujer latinoamericana», hay cosas que nos atraviesan —si bien también nos separa la raza y la clase— a todas como mujeres proletarias. Latinoamérica comparte un mismo pasado colonial, que dejó un atraso económico, el cual en muchos casos impide la integración al trabajo de millones de mujeres —que viven por y para el trabajo doméstico y de cuidado dentro de sus familias, sin propuestas claras de como colectivizarlo e integrar a ellos, por ejemplo, a los hombres; es además en estos contextos en los que son víctimas de las muchas caras que toma la violencia contra las mujeres— u obliga a varios millones de mujeres a sufrir una doble o triple jornada:

La mujer casada, la madre que es obrera, suda sangre para cumplir con tres tareas que pesan al mismo tiempo sobre ella: disponer de las horas necesarias para el trabajo, lo mismo que hace su marido, en alguna industria o establecimiento comercial; consagrarse después, lo mejor posible, a los quehaceres domésticos, y, por último, cuidar de sus hijos.
El comunismo y la familia, Alexandra Kollontai [19]

Es en este contexto en el que se da gran parte de la violencia contra las mujeres, en el de la institución de la familia, donde la mujer es, en teoría, únicamente la encargada del trabajo doméstico y de cuidado —nunca remunerado en el capitalismo y muchos menos compartido en colectividad—. Sin embargo, la práctica es diferente. Las mujeres cuidan, realizan trabajos del hogar, trabajan. Es en este contexto en el que viven muchas mujeres en Latinoamérica, territorio también atravesado por el racismo, la racialización y feminización de la pobreza, la precarización de «los trabajos femeninos» —usualmente labores de cuidados—, y el feminicidio, —que ocurre en ámbitos familiares o laborales.

Existe también un interés desde la literatura por hablar de todo aquello que nos atraviesa desde la ficción. La literatura de la imaginación —fantasía, ciencia ficción y terror— aborda todos estos temas desde miradas muy diversas. El horror y la esperanza, juntos, se dan cita en el lenguaje de las escritoras que imaginan otros mundos y otras posibilidades.

Estas tres obras y las situaciones que retratan a través de la literatura de la imaginación es sólo una pequeña parte de cómo se aborda, a través de la literatura, una situación que de ficción no tiene nada; en otras palabras, la imaginación nos acerca a la realidad de otras maneras. Liliana Bodoc, Martha Riva Palacio Obón y Mariana Enríquez no son las únicas escritoras que recuperan la problemática que implica «ser mujer» o hablan de la feminidad desde nuestro contexto; no son las únicas que hablan de la violencia que sufren las mujeres en el contexto de Latinoamérica dentro de la literatura de la imaginación en Latinoamérica. Se hace desde muchos ángulos y desde muchas perspectivas: las protagonistas de Verónica Murguía desde México, la reimaginación de Blancanieves de Camila Valenzuela en Nieve Negra desde Chile y muchos otros ejemplos.

Sus palabras desde la ficción son claras: «esta es la realidad de muchas mujeres, así viven, así vivimos». La denuncia y la crítica está allí, nos alcanza desde los mundos de la imaginación de las escritras, para quien quiera escucharla y oír el grito de América Latina: escribimos de nosotras y todo lo que nos atraviesa, queremos ser oídas, leídas.

Aquí estamos.

Bibliografía

[1] G. D. Miravete, «Soñarán en el jardín,» mayo 2018. [En línea]. Available: http://www.latinamericanliteraturetoday.org/es/2018/mayo/so%C3%B1ar%C3%A1n-en-el-jard%C3%ADn-de-gabriela-dami%C3%A1n-miravete. [Último acceso: 14 octure 2020].

[2] E. Galeano, Mujeres, México, D. F.: Siglo XXI Editores, 2015. 

[3] G. Guerrero Vinueza, «El "otro oro" en la conquista de América: Las mujeres indias, el surgimiento del mestizaje,» Estudios Latinoamericanos, pp. 9-25, 2008. 

[4] L. Bodoc, Los días del fuego, Buenos Aires, Argentina: Santillana Ediciones, 2004. 

[5] V. Murguía, El fuego verde, México: Ediciones SM, 1999. 

[6] J. Monárrez-Fragoso, «Serial Sexual Femicide in Ciudad Juárez: 1993-2001,» Debate Feminista, vol. 25, 2002. 

[7] A. Hernández, «500 feminicidios en México en lo que va del año,» 07 04 2018. [En línea]. Available: https://www.huffingtonpost.com.mx/2018/04/07/500-feminicidios-en-mexico-en-lo-que-va-del-ano_a_23405263/.

[8] M. Salguero, «Feminicio en México,» [En línea]. Available: https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=174IjBzP-fl_6wpRHg5pkGSj2egE&ll=22.9523095953723%2C-101.4161826021728&z=5.

[9] L. Carrión, La fosa de agua, México: Editorial DEBATE, 2018. 

[10] M. Riva Palacio Obon, Frecuencia Júpiter, México: Ediciones SM, 2013. 

[11] Ni Una Menos, «#NiUnaMenos,» [En línea]. Available: http://niunamenos.com.ar/. [Último acceso: 22 06 2018].

[12] M. Cruz, «#VivasNosQueremos: Los mensajes de las mexicanas durante la marcha contra el machismo,» Verne, 2016 04 24. 

[13] Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, «Implementación del Tipo Penal Feminicidio en México: Desafíos para acreditar las razones de género 2014-2017,» México, 2017.

[14] M. Enríquez, Las cosas que perdimos en el fuego, Buenos Aires, Argentina: Editorial Anagrama, 2016. 

[15] N. Varela, Feminismo para principiantes, Barcelona, España: EdicionesB, 2008. 

[16] Redacción SinEmbargo, «Pablo descuartizó y quemó a una joven; fue sentenciado, pero salió libre. Ahora busca pareja en Tinder,» 22 junio 2018. [En línea]. Available: http://www.sinembargo.mx/22-06-2018/3432335. [Último acceso: 29 junio 2018].

[17] Redacción Clarín, «Hizo una denuncia contra su novio, él la obligó a levantarla y luego le prendió fuego,» 27 diciembre 2017 . [En línea]. Available: https://www.clarin.com/sociedad/hizo-denuncia-novio-obligo-levantarla-luego-prendio-fuego_0_SkFFa7b7G.html. [Último acceso: 29 junio 2018].

[18] Redacción Clarín, «Murió la chica quemada por su novio en Merlo durante una discusión,» 7 marzo 2018 . [En línea]. Available: https://www.clarin.com/sociedad/murio-chica-quemada-novio-merlo-discusion_0_rkua5UTdz.html. [Último acceso: 29 junio 2018].

[19] A. Kollontai, «El comunismo y la familia,» Marxist Internet Archive, 2002. [En línea]. Available: https://www.marxists.org/espanol/kollontai/comfam.htm. [Último acceso: 29 junio 2018].

 

jueves, 5 de diciembre de 2019

TBR Maratón Guadalupe Reinas 2019

¡Hola! Ya volvió la mejor época del año. ¿Quieren saber por qué? ¡Vuelve el maratón Guadalupe Reinas, maratón de lectura de autoras! ¿No saben qué es? Espérenme que les cuento.


En Librosb4tipos, colectiva y club de lectura donde difundimos obras escritas por mujeres (exclusivamente), cada año organizamos un maratón de lectura durante la época del Guadalupe Reyes, del 12 de diciembre al 6 de enero. Esto es porque en México los festejos decembrinos empiezan el 12, dedicado a la virgen de Guadalupe y terminan el 6 de enero, con la llegada de los reyes magos y los juguetes para los niños. Es una época llena de fiestas, de comida y, para nosotras, también de libros. Queremos celebrar a nuestra manera y qué mejor manera de celebrar que leyendo a mujeres

¿Cuál es la dinámica? Cada año sacamos 10 consignas de lectura para que elijan 10 libros escritos por mujeres (sólo mujeres, es la regla del maratón y de la colectiva) e intenten leerlos en esos 26 días. ¿Es una tarea titánica? ¡Sí! Pero no importa no leer todo, lo que importa es conocer autoras que de otro modo no hubiéramos leído, quedarnos con recomendaciones y planes de lectura para el año que viene. Bueno, en estos días les voy a estar compartiendo recomendaciones (aunque pueden revisar mi masterlist de autoras, ahí seguro encuentran algo) de distintas consignas, pero por lo pronto, acá les va mi lista de lectura.

1. Una lectura conjunta de Librosb4tipos. El color púrpura de Alice Walker. Cada año son menos lecturas las que tengo pendientes, pero esta fue de las primeras que se leyeron y es momento de que caiga en mis manos por fin.

2. Libro (de una mujer) que le guste mucho a una mujer que admires. Este año le pregunté a Raquel de Hitzuji Books porque es una amiga a la que quiero mucho y admiro un chingo. Por su recomendación, voy a leer Geek Love de Katherine Dunn. Es más: hasta me lo prestó.

3. Manga. Este año he leído mucho manga y lo leo bastante rápido. Elegí el tomo 18 o el 19 de Banana Fish de Akimi Yoshida, pero es más bien provisional. Si acabo todo antes del 12, elegiré algún otro tomo de alguna otra serie: lo que sea que esté leyendo en ese momento y sea de una mujer.

4. Libro de cuentos. El desapego es una forma de querernos de Selva Almada. ¡Lo compré la FIL pasada y no lo he leído! Muy mal de mi parte porque ya regresó la FIL, así que ahora sí es momento de leerlo.

5. Texto periodístico. Fuego cruzado de Marcela Turatti. Lleva mucho tiempo en mi casa y hace mucho tiempo que quiero echarle una mirada. Tiene que ver con la crónica del narco y los daños colaterales de la guerra contra las drogas. No va a ser una lectura fácil, pero aquí estamos dispuestos a asumir el reto.

6. Un libro de temática lésbica. Amora de Rosa María Roffiel. Ka, también parte de las beforas, lo ha recomendado varias veces, así que decidí leerlo. Además, es la primera novela mexicana de una autora que se conoce con temática lésbica.

7. Poesía latinoaméricana. En la FIL pasada también compré Comunidad terapéutica de Iveth Luna Flores. Fue recomendación de Alejandra (aka otra befora), así que ha llegado el momento de leerla.

8. Un libro publicado bajo pseudónimo. Hablemos de amor de Alicia Delaval. Esta es una autora que siempre publicó con pseudónimo, originaria de Tabasco y que hoy está prácticamente descatalogada. Hace poco encontramos su poesía en internet y pues eso leeré.

9. Libro para el desarrollo personal o bienestar. Valientes e (im)perfectas de Reshma Saujani. Este libro me lo mandó editorial Océano y desde que supe que íbamos a poner esta consigna decidí guardarlo para ella. No es un género al que le tenga cariño, pero bueno, vamos a ver qué sale.

10. Un libro publicado en el año en que naciste. Elegí Los cien sentidos secretos de Amy Tan, que fue publicado en 1995 en inglés. Le tengo mucho cariño a la autora así que confío en que haya sido una muy buena elección.

¿Listos para unirse al reto? Pueden encontrar más información en nuestras redes sociales somo twitter, facebook e instagram.


viernes, 27 de septiembre de 2019

Masterlist de autoras que recomiendo | #LeoAutorasOct

Actualizada 14/10/2020.

¡Hola! Esta es la primera vez que oficialmente voy a participar en #LeoAutorasOct y eso me emociona, por lo cual decidí hacer una entrada recomendando libros. Recomendar libros es una de las cosas que se me da mejor y una de las cosas por las que tengo este blog, me gusta recomendarle libros hasta a las nubes, aunque no me hagan caso. Entiendo que muchas veces la lectura puede ser un hobby solitario o puede sentirse como un hobby solitario, pero me gusta que no lo sea. Me gusta poder hablar en todas partes de lo que leo y lo que me parece. Me gusta recomendarle libros a la gente y que después me cuenten si les gustaron o no. Así que aquí va una buena lista de autoras que ya he leído (no recomiendo nada sin leerlo antes) y que ustedes pueden leer este octubre, tanto si participan en el reto propuesto por el proyecto como si van por libre. Pueden leer más sobre esto en su página web.

Esta lista esta pensada, obviamente, para ser una masterlist que podría ser actualizada al futuro, porque las recomendaciones nunca se acaban. Las dividí por categorías, pero tomen en cuenta que hay varias que quedan en una o más categorías (y yo sólo las puse donde creí que eran más representativas). Adendum a 2020: como con el tiempo la lista se hizo enorme y ahora blogger me deja usar anclas, les dejo el índice para que puedan navegar más a gusto por la entrada.

11. Poetas.

Cuentistas

1. Carson McCullers. Probablemente mi cuentista favorita de todo el universo y del mundo. Recomiendo ampliamente todos los cuentos que vienen en El aliento del cielo (así como sus novelas cortas). Mi favorito es, especialmente, Wunderkind (les dejo el link para que lo revisen, por si después les interesa conseguir el libro.


Carson McCullers

2. Alice Munro. Ella fue una de las primeros premios nobel que leí. Sólo he checado Mi vida querida, pero se las recomiendo mucho. Justamente ganó el Nobel por escribir cuento.

3. Nadine Gordimer. Esta escritora sudafricana también ganó el premio nobel. De ella les recomiendo la compilación Ningún lugar semejante. Habla del apartheid en sudáfrica y otros temas. (Y obviamente, también entra en la categoría de Escritoras africanas). 

4. Angela Carter. Hace poco que la leí porque me encontré La cámara sangrienta en la biblioteca. Dentro de poco se entararán para qué la leí, pero por lo pronto les recomiendo sus reinterpretaciones de cuentos clásicos.


María Fernanda Ampuero

5. María Fernanda Ampuero. Desde el nuevo boom latinoamericano (dicen), esta escritora está haciendo cosas super interesantes en cuento. Les recomiendo Pelea de Gallos. (También entraría en las latinoamericanas, es de Ecuador).

6. Liliana Colanzi. Si les gustan los híbridos entre la ciencia ficción y la fantasía, esta es su autora, sin duda. Es de Bolivia, lo que también la hace miembro de la lista de las latinoamericanas. Les recomiendo Nuestro Mundo Muerto.

7. Inés Arredondo. No puedo creer que no la hubiera puesto todavía (la leí hace mucho, mucho). Inés Arredondo fue una escritora mexicana (ya saben en qué otra categoría queda) que perteneció a la Generación de Medio Siglo. Les recomiendo sus cuentos en Estío y otros cuentos.

Escritoras mexicanas

1. Guadalupe Nettel. Tengo pendiente leer más de ella (ojalá tuviera tiempo infinito para usarlo todo en leer), pero de momento les recomiendo El matrimonio de los peces rojos. Son seis cuentos muy interesantes.

2. Martha Riva Palacio. Esta escritora es una de mis escritoras favoritas, no hay duda alguna. Recomiendo prácticamente todo lo que he leído de ella: Buenas noches, Laika; Ella trae la lluvia; Orfeo y Frecuencia Júpiter, La noche de los batracios y Las sirenas sueñan con trilobites (Algunas de sus obras también me harían catalogarla como escritora de fantasía o ciencia ficción, debo mencionar). También tiene Lunática, que fue Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños.


Fernanda Melchor

3. Fernanda Melchor. A ella la conocí por recomendaciones y porque la leímos en Libros b4 Tipos. Me gustó mucho su manera de narrar y las historias que contaba, así que no me queda más que recomendarles Aquí no es Miami y Temporada de Huracanes.

4. Brenda Navarro. A esta escritora la descubrí el año pasado y quedé maravillada. Fue publicada en el proyecto editorial de Kaja Negra y durante algún tiempo su novela, Casas Vacías, estuvo disponible de manera gratuita. Ahora será publicada por Sexto Piso, no se pierdan esa novela.

5. Elena Poniatowska. Creo que en todo México es conocida Elenita y de hecho fue mi adoptada un tiempo en #AdoptaUnaAutora. Recomiendo La piel del cielo (una novela), Las indómitas (ensayos) y La noche de Tlatelolco (crónica). También me gusta mucho Lilus Kikus.

Ana Romero

6. Ana Romero. Admiro mucho la pluma de esta escritora. Escribe juvenil e infantil y puedo recomendarles, de ella, Los rojos camaradas, Algunas primeras veces, Puerto libre y El fantasma de la casa del lago. (También es una autora que encaja en Juvenil entre mis categorías inventadas, pero como es mexicana se queda aquí). 

7. Rosa Nissán. De niña leí Novia que te vea y me impresionó mucho (es el diario de una judía sefardí desde los seis años hasta los dieciocoho) y después pasé toda mi adolescencia buscando Hisho que te nazca, su segunda parte, que también me impresionó mucho. Una de sus cosas más interesantes es que son novelas escritas en ladino, como hablan los sefardíes.

8. Sara Sefchovich. De ella he leído la mejor erótica y las novelas más absurdas. Así que aprovecho para recomendar Vivir la vida, una novela que estoy segura se puede catalogar como realismo mágico (o al menos, como absurdo), que es muy divertida y Demasiado amor, que es erótica. Esa es toda la trama. Listo.


9. María García Esperón. De mis escritoras favoritas, les recomiendo todo lo que tenga su nombre. Absolutamente todo. Mis libros favoritos de ella son Dido para Eneas, El disco del tiempo y Copo de Algodón. También recomiendo los diccionarios de mitos (tengo una entrada pendiente sobre ellos), Sibila (si tienen la suerte de encontrar esa novela), Querida Alejandría y El anillo de César.

10. Alivia Delaval. Ella es una autora descatalogada, pero si tienen la fortuna de encontrarla, la recomiendo. Escribió Las vírgenes terrestres y si lo encuentran, háganse con él.

11. Nellie Campobello. A ella la descubrí en Libros b4 Tipos porque leímos Cartucho. Muy recomendada (además que creo que también cuenta como novela histórica porque aborda la revolución).

12. María Baranda. De ella les recomiendo La enorme nada, que fue premio hispanoamericano de poesía para niños, y un libro precioso que se llama Marte y las princesas voladoras, para niños.

13. Rosario Castellanos. Pensé que tenía que recomendarles algo de teatro y, como la leímos en Libros b4 Tipos, quiero recomendarles El eterno femenino, que es una obra muy satírica que refleja la realidad de algunas mujere en los años en los que fue escrito.

14. Elena Garro. Tenía una cita pendiente con ella desde hace mucho tiempo. Es una de las pioneras del realismo mágico en México y su prosa es maravillosa. Les recomiendo su novela Los recuerdos del porvenir y, si les gusta el teatro, La señora en su balcón. También leí su colección La culpa es de los tlaxcaltecas.
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Elena Garro
15. Silvia Molina. A ella la conozco principalmente por su trabajo en literatura infantil. Les recomiendo Quiero ser la que seré, un pequeño libro autobiográfico y La familia vino del norte, una novela histórica.

16. Raquel Castro. Esta escritora de literatura juvenil se me había olvidado, pero ya vengo a ponerla. De Raquel Castro les recomiendo un novela que fue premio Gran Angular, Ojos llenos de sombra.

17. Alicia Molina. Una escritora a la que admiro muchísimo, sus libros me acompañaron durante toda mi infancia y le estoy muy agradecida por ello. Les recomiendo El agujero negro, El zurcidor del tiempo, La noche de os trasgos (que son una serie), El cristal con que se mira y La mancha indeleble.

18. Mónica B. Brozon. Ella es una de las mayores representantes en LIJ que existen en México. Yo les recomiendo varios libros: ¡Casi medio año!, Historia de un corazón roto... y tal vez un par de colmillos, Odisea por el espacio inexistente, Alguien en la ventana y Vengadora.

19. Alaíde Ventura Medina. Originaria de Veracruz y ganadora del premio Gran Angular y el Mauricio Achar. Les recomiendo mucho Como caracol... y Entre los rotos, ambas novelas muy interesantes (la primera es juvenil, así que super recomendada).

20. Sol Ceh Moo. Nació en Calotmul, Yucatán. Ganó el Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas, escribe en maya. Me parece importante remarcar que no todo libro en México se escribe en español. Yo les recomiendo Solo por ser mujer.

Escritoras latinoamericanas


Mariana Enriquez

1. Mariana Enriquez. Escritora de cuentos de terror, me impresionaron mucho cuando los leí. Recomiendo Las cosas que perdimos en el fuego, que es el que he leído. No tengo ni que decirlo, pero obvio también entra en cuentistas.

2. Sofía Olguín. Esta escritora argentina fue de las primeras escritoras que producían contenido LGBT para niños y jóvenes que conocí. Pueden conocer su material para niños en Editorial Bajo el Arcoiris. También les recomiendo Todos mis sueños, tuyos, Noches de luna roja y La otra orilla del abismo.

3. Isabel Allende. Creo que con ella siempre hay opiniones encontradas, pero yo vengo a recomendar, sobre todo, Las memorias del águila y el jaguar. También recomiendo La casa de los espíritus, que es un exponente del realismo mágico y no puedo dejar pasar la oportunidad.

4. Samantha Schewblin. Otra argentina porque si de algo se van a dar cuenta es de que me gustan los argentinos. Leí su colección de cuentos Siete casas vacías y se los recomiendo mucho.

5. Isol. Escritora e ilustradora argentina para niños. El año pasado vino a México y la conocí, me encanta. Les recomiendo Intercambio cultural, Secreto de familia, Cosas que pasan, Nocturno y La bella Griselda.

6. Gioconda Belli. Esta escritora nicaragüense me tocó muchas fibras cuando leí La mujer habitada. No he leído más de sus novelas, aunque las tengo pendientes. Por lo pronto, les dejo la recomendación. 


Gioconda Belli

7. Julia Álvarez. Esta escritora dominicana pasó parte de su adolescencia en Estados Unidos, por lo que escribe y publica en inglés. A pesar de todo, sus historias son muy interesantes. Tiene una novela histórica, In the Name of Salomé, sobre Salomé Ureña, poeta dominicana y otra novela llamada How the Garcia Girls Lost Their Accents, que habla, irremediablemente, sobre la migración.

8. Esmeralda Santiago. Escritora puertorriqueña que escribió sus memorias. Vivió su infancia en Puerto Rico y su adolescencia en Nueva York. Yo les recomiendo mucho que lean When I Was Puerto Rican y Almost a Woman. Hay una tercera parte que todavía no he leído.

9. Laura Restrepo. Escritora colombiana. El año pasado leí Leopardo al sol para el maratón Guadalupe Reinas, así que vengo a recomendárselos. Sólo he leído eso de ella, pero espero pronto checar más de sus libros.

10. Claudia Piñeiro. Escritora de novela negra, la vi en la FIL Guadalajara el año pasado y me parece una mujer muy carismática (comentarios aparte). Les recomiendo Tuya, que es una novela que me divierte un montón, y Betibú, si les gusta la novela negra. Pueden leer Quién no para conocer sus cuentos.

11. Mariana Osorio Gumá. Escritora juvenil originaria de Chile, aunque residente de México que escribió un libro que se llama Tal vez vuelvan los pájaros que habla sobre la dictadura en su país desde los ojos de una niña.

12. Selva Almada. Escritora argentina, también cuentista. Sus cuentos no me gustaron mucho pero les recomiendo ampliamente Chicas muertas, donde hace el recuento y la crónica de varios feminicidios y desapariciones en Argentina.  

13. Márgara Averbach.  Dudé en si mandarla a fantasía o dejarla por aquí, pero por la variedad de lo que escribió (tiene algunas cosas de no ficción también), decidí dejarla en esta categoría más general. He leído cosas de fantasía de ella, con narraciones muy colectivas, así que les recomiendo Los cuatro de Alera.

Escritoras africanas

1. Chimamanda Ngozie Adichie. Creo que casi todo el mundo piensa en ella cuando se habla de escritoras africanas, no hay duda. Recomiendo Americanah, The thing around your neck y Half Yellow Sun. Tiene también publicadas sus pláticas TED, pero sus mejores trabajos, en mi opinión, son los que están enmarcados en la ficción.  


Chimamanda Ngozie Adichie

2. Ama Ata Aidoo. Cuentista originaria de Ghana. Me debatí sobre si ponerla aquí o con las cuentistas, pero como sus cuentos son costumbristas en su mayoría, preferí ponerla en esta sección. Yo he leído No Sweetness Here and Other Stories y se los recomiendo.

3. Yaa Gyasi. El año pasado en Libros b4 Tipos leímos Volver a Casa, de ella, que es una historia de dos diferentes ramas de una familia originaria de Ghana, con destinos muy diferentes. Una de dos hermanas es casada con un inglés esclavista (bueno, eso de "casada", en realidad el inglés tiene mujer en Inglaterra) y se queda en Ghana, mientras que otra es transportada como esclava a América. A partir de ahí, las diferentes generaciones de la familia van hilando su historia.

4. Nawal el-Sadaawi. Probablemente una de mis favoritas y una gran exponente de la lucha de la liberación de la mujer en Egipto. Recomiendo La cara desnuda de la mujer árabe, una serie de ensayos sobre el asunto. También sus novelas son muy buenas, recomiendo Mujer en punto cero y Love in the Kingdom of Oil.

Escritoras asiáticas

1. Banana Yoshimoto. Esta escritora japonesa me recuerda al realismo mágico en alguno de sus libros y me encanta lo que transmite en lo que escribe. Les recomiendo Kitchen y NP, que es lo único que he leído. 


Arundhati Roy

2. Arundhati Roy. Mi favorita de las escritoras indias. Escribió El dios de las pequeñas cosas, una novela ambientada en el sur de la India que aborda las diferencias entre castas y las relaciones prohibidas, además de los dobles estándares para hombres y mujeres. También El ministerio de la felicidad suprema, que aborda el conflicto de Kashmir y la historia de las hijras en la India. También tiene trabajos de no ficción como El final de la imaginación, El álgebra de la justicia infinita o Espectros del capitalismo.

3. Anita Nair. Una autora India que también apreció muchísimo. Leí El vagón de las mujeres el año pasado y se los recomiendo mucho. Habla mucho de la sororidad entre mujeres, me encanta.

4. Raja Alsanea. Esta escritora escribió una novela que se llama Girls of Riyadh que habla sobre un grupo de amigas saudíes y sus vidas. En Arabia Saudí los hombres la consideran escandalosa, pero a mí me pareció una novela bastante conservadora en algunas cosas, qué quieren que les diga. A pesar de todo, retrata muy bien la vida Saudí y me encanta que se centre en las mujeres (y odio, sin pena alguna, a todos los hombres de este libro). 

Meena Kandasamy

5. Meena Kandasamy. Leí más de la mitad de su libro en un vuelo México Mérida porque estaba fascinada con la historia que estaba contando. Por supuesto, les recomiendo Cuanto te golpeo. Es también una escritora del sur de la India.

6. Ichiyō Higuchi. Es considerada una de las escritoras clásicas japonesas y es la primera mujer reconocida de la era moderna en la literatura. De hecho, aparece en el billete de 5000 yenes y en Japón si es bastante conocida. Les recomiendo Crecer.

7. Zen Cho. Escritoria originaria de Masalia que hoy reside en Londres. No sabía si ponerla en fantasía o ciencia ficción así que opté por venirme a lo general (pero lo que escribe suele estar enmarcado en la literatura de la imaginación). Les recomiendo The Terracotta Bride.

Literatura infantil y juvenil

1. Angie Thomas. Hace algunos años leí The Hate U Give (El odio que das) que es una novela sobre los conflictos raciales en los Estados Unidos y los abusos policiales (también entra en la categoría de las norteamericanas). La recomiendo mucho.

2. Lilliam Rivera. Ella es una escritora de origen puertoriqueño que escribió un libro llamado The education of Margot Sánchez que aborda la identidad latina en los Estados Unidos y que está, bueno, entretenido. Además es bueno para empezar a leer en inglés.

3. Nicola Yoon. Otra autora que recomiendo porque sus libros pueden ser un buen acercamiento para empezar a leer en inglés. Les recomiendo Todo, Todo, que es entretenido (no perfecto) y me gusta como juega con la narración.

Mindy McGinnis

4. Mindy McGinnis. Acaba de publicar una novela y me muero por leerla, pero por lo pronto me conformo con recomendarles The Female of the Species, que aborda la violencia sexual en la adolescencia y es considerada una novela feminista.

5. Carla Maia de Almeida. Esta escritora portuguesa tiene un libro que me gusta mucho. Se llama Hermano Lobo y es un libro super nostálgico, bonito. Además que como lo publica El Naranjo, está ilustrado.

6. Nina LaCour. A ella la descubrí en el maratón Guadalupe Reinas de 2018. Tiene una novela que se llama We Are Okay, preciosa, sobre el duelo y los lazos familiares, muy recomendada.

Antonia Michaelis

7. Antonia Michaelis. Probablemente mi favorita en lo que respecta a escribir thriller psicológico juvenil. Me gusta los conflictos que me plantea como escritora. Recomiendo El cuentacuentos (con un trigger warning enorme de que hay violencia sexual en ese libro y de que ninguno de los protagonistas sabe manejarlo por más que el narrador sea imparcial y exponga lo que piensa la prota) y Nashville (mi favorito).

8. Ana Pessoa. Ella es una escritora portuguesa que escribe libros juveniles que han sido publicados en español por Ediciones el Naranjo. Les recomiendo especialmente Mary Jo y Aquí es un buen lugar.

9. Nette Hilton. Ella es una escritora originaria de Australia (¡he leído muy pocas de ese lugar del mundo!) y tiene un libro donde retrara la vejez de una manera muy especial. Les recomiendo La telaraña (lo encuentran en A la orilla del viento, de FCE).

10. Deborah Hautzig. Originaria de Nueva York, Estados Unidos, así que también queda en la categoría de las latinoamericanas, por supuesto. Uno de los libros que más marcó mi adolescencia es Segunda estrella a la derecha y por supuesto, lo recomiendo.

11. Mary Hoffman. Sus libros son difíciles de encontrar en español, pero es una reconocida escritora inglesa de libros para jóvenes. Yo leí los dos primeros de la serie Stravaganza: Ciudad de Máscaras y Ciudad de Estrellas

S. E. Hinton

12. S. E. Hinton. Es una escritora estadounidense, originaria de Tulsa, que cuando leí originalmente no tenía ni idea de que era mujer. La leí de adolescente y averigüé su género poco después. Un dato curioso es que publicó su primer libro a los dieciséis años y se volvió un libro aclamado por la crítica. Es, justamente, el que yo leí: les recomiendo Rebeldes.

Escritoras de fantasía

1. J. K. Rowling. Bueno, ya sé que todos tenemos opiniones sobre ella y sus últimos trabajos, pero creo que leer Harry Potter es interesante y analizarlo todavía más. Además de que se pueden discutir muchas cosas con base en su obra. Así que, obviamente, recomendada (y ella, claro, también entra en Literatura Juvenil). (No me cae bien, por cierto, pero no debería estarlo aclarando si llevo años quejándome).

Samantha Shannon

 2. Samantha Shannon. Esta escritora acaba de publicar un tocho de fantasía épica que se llama The Priory of The Orange Tree y que Roca Editorial va a publicar bajo el nombre de El priorato del naranjo. No es una obra perfecta, pero si recomendada por mí. La resalto porque tiene muchas cosas que me gustan: matriarcados (y un cuestionamiento sobre ellos), dragones, mujeres guerreras, magia, mujeres que quieren mujeres. Bueno, recomendado.

3. Liliana Bodoc. Me debatí mucho sobre si ponerla aquí o con las latinoamericanas. Pero la aprecio por ser una escritora de fantasía épica. De ella, por supuesto, recomiendo su obra más grande, La saga de los confines, una saga de fantasía épica inspirada en las antiguas culturas de América. También, si no les molesta quedarse con la duda, Tiempo de Dragones tiene dos partes y un montón de paralelismos con la conquista y la colonización también.

Liliana Bodoc

4. Maite Carranza. Esta autora española escribió la trilogía de La guerra de las brujas, que me tardé mucho en apreciar, pero que hoy justamente rescato porque habla mucho sobre la sororidad entre mujeres. Toda la trilogía versa sobre eso y me encanta. También tiene otras obras de fantasía como Sueño de una noche de verano (muy divertida) y un libro que no es de fantasía pero que me gusta mucho, Palabras envenenadas. (También podría estar en juvenil, pero preferí ponerla acá).

5. Laura Gallego. Tengo problemas con ella de repente porque no todas sus ideas me encantan, pero tiene algunos libros bastante notables, como El coleccionista de relojes extraordinarios, Finis Mundi y La leyenda del rey errante. También me gusta Crónicas de la Torre y Memorias de Idhún (porque es divertidísimo). Entre las recomendaciones también pondría Alas de Fuego (y poquito detrás Alas Negras) y Las hijas de Tara (que en realidad más que fantasía es ciencia ficción). 

6. Cornelia Funke. Probablemente mi escritora alemana favorita de fantasía. La conocí leyendo la trilogía del Mundo de Tinta, que no es mi favorita, aunque sí recomiendo ampliamente Corazón de Tinta. También entre sus historias recomiendo El jinete del dragón y, por supuesto, Reckless (la saga entera), que es mi favorita.

Tomi Adeyemi

7. Tomi Adeyemi. Esta escritora sólo tiene publicada una novela, pero me impresionó tanto cuando la leí que ya se la recomendé a medio mundo. Hijos de Sangre y Hueso (la leí en inglés, Children of Blood and Bone), fantasía épica con claros toques africanos y de la fantasía clásica.

8. Mariana Palova. También una escritora con una sola novela, pero la recomiendo porque creo que El señor del Sabbath tiene una propuesta interesante sobre la fantasía contemporánea que vale la pena conocer (y estoy a la espera de los libros que siguen).  

9. Silvia Moreno-García. Esta es una escritora mexicana que publica en inglés (allá le hacen caso) y reside en Canadá. Su libro sobre vampiros, Certain Dark Things, acontece en la ciudad de México y pretende escribir de vampiros que tienen origen en nuestros mitos prehispánicos. También les recomiendo Gods of Jade and Shadow, sobre la mitología maña y los Señores de la Muerte.

10. Diana Wynne-Jones. Me pasa muchas veces que me tardo en agregar nombres a la lista porque se me van, pero no podía olvidarme de esta escritora inglesa. Si han visto la película de El castillo ambulante, busquen el libro: es una historia muy diferente pero sin duda mágica y maravillosa.

11. Verónica Murguía. Elegí ponerla aquí, junto a las fantasistas, porque es el lugar en el que se destaca (aunque bien podría estar en LIJ o en las mexicanas). Es una escritora que tiene una prosa muy bella y yo les recomiendo especialmente El fuego verde y Auliya.

Ciencia ficción

1. Nnedi Okorafor. También la habría podido poner en fantasía, pero al final tuve que decidirme por algo. De ella, claro, les recomiendo Binti (la primera parte es mi favorita) y Quién teme a la muerte (que es un híbrido entre la fantasía épica y la ciencia ficción). Además, si nos vamos ya a lo fantástico, les recomiendo Akata Witch y sobre historias cortas, Kabu-Kabu. (Nótese que ella queda en fantasía, cuentos, un montón de cosas). 

Nnedi Okorafor

2. Ursula K. LeGuin. No podía hacer una lista de ciencia ficción y no recomendarla. He leído La mano izquierda de la oscuridad, que recomiendo ampliamente, El día antes de la revolución, que también recomiendo, su compilación de cuentos, Las doce moradas del viento, El nombre del mundo es bosque y La rueda celeste.

3. Mary Shelley. Quien sería yo si no pusiera a la creadora de la ciencia ficción moderna en esta masterlist. Por supuesto, muy recomendado Frankenstein. (También entra, por supuesto, entre las escritoras clásicas). 

4. Angélica Gorodischer. Es considerada una de las voces más importantes de la ciencia ficción en iberoamérica. Es una escritora argentina conocida por su obra de fantasía y ciencia ficción (ya saben en qué categorías puede quedar, además de esta, también entre las de fantasía y las de ciencia ficción). Les recomiendo, por lo pronto, Kalpa Imperial.

Angélica Gorodischer

5. Anabel Enríquez. Escritora cubana (elegí ponerla aquí para visibilizar que escribe ciencia ficción), es una voz muy importante dentro de la ciencia ficción de América Latina. Les recomiendo Nada que declarar y otras ficciones breves.

6. Daína Chaviano. Otra latinoamericana a la que eligo no poner en esa categoría, sino en esta. Es otra de las voces más importantes de América Latina en la ciencia ficción. La dama del ciervo, su cuento en Insólitas, es increíble. Les recomiendo, además, Un hada en el umbral de la tierra.

7. Amar el-Mothar. Es una escritora canadiense que además de ciencia ficción también escribe fantasía e híbridos de esta. No tiene gran cosa publicada, pero si la quieren leer, tiene una co-autoría con Max Gladstone titulada This Is How You Lose The Time War que es un libro precioso.

Cómic, manga y novela gráfica

1. Marjane Satrapi. También la habría podido poner entre las asiáticas, pero bueno, decidí ponerla aquí. Esta autora iraní es la autora de Persépolis, una novela gráfica autobiográfica donde se habla de la revolución en Irán y, posteriormente, la llegada del fundamentalismo al país. También tiene una novela gráfica un poco más corta, llamada Bordados.

Marjane Satrapi

2. Una. Acabo de leer (de hecho es la última reseña) Una entre muchas, una novela gráfica también con toques autobiográficos de esta autora inglesa, donde se abordan temas como la violencia sexual sistemática, la falta de justicia y la vergüenza de las mujeres, además de la dicotomía entre la santa y la puta.

3. Kelly Thompson. De ella sólo he leído dos historias de Jessica Jones, Blind Spot y Purple Daughter, que me dejaron muy emocionada porque son muy buenas. Incluso en algunas cosas me atrevería a decir que superan, un poco, a Brian Michael Bendis.

4. Hiromu Arakawa. Por supuesto, no iba a dejar pasar la oportunidad de recomendarles que lean Fullmetal Alchemist, una de las mejores series de manga shonen que he leído en mi vida.

5. G. Willow Wilson.  La creadora de Kamala Khan, Ms Marvel, por supuesto tiene un sitio especial en esta lista. Sólo he leído toda la serie de Ms Marvel, pero se las recomiendo ampliamente.

6. Marjorie Liu. De ella les recomiendo que chequen todo lo que ha hecho con la serie de X-23 y el personaje de Laura Kinney (y lo mejor es cuando la acompaña la ilustradora Sana Takeda). También les recomiendo Monstress, que hoy en día es mi comic occidental favorito, yo creo y es una historia high fantasy ambientado en un mundo con fuertes influencias asiáticas..

7. Cecil Castelucci. La acabo de descubrir este año porque escribió Shade, the Changing Girl para Young Animal, un imprint de DC. Me encanta porque narra la historia de una alien que aprende a ser humana en el cuerpo de una adolescente.

Noelle Stevenson

8. Noelle Stevenson. No podía dejar pasar la oportunidad de recomendarles Nimona, una historia de fantasía que es muy hermosa y muy tierna. Hasta el momento es lo único que he leído de ella, pero espero pronto leer algo más.

9. Magdalene Vissaggio. Este año he estado fascinada por las historias de esta autora, que es ciencia ficción muy inspirada por lo punk y con personajes trans con el protagonismo. Recomiendo ampliamente Quantum Teen Are Go, que es maravillosa, Kim & Kim, que sigue publicándose y, aunque no soy tan fan, también está Eternity Girl.

10. Julie Maroh. Hace poco reflotó mucho la reseña de Blue is the Warmest Color y no sé por qué, pero tiene muchas visitas, así que aprovecho para seguir recomendándola.

11. Natsuki Kizu. Ella es mi descubrimiento más reciente, puesto que acabo de leer Given, un manga shounen-ai que tiene que es precioso (y si lo leen acompañándose del anime, una producción de MAPPA, será mejor). Habla sobre la pérdida, el duelo, cómo expresar sentimientos y tiene relaciones sanas.

CLAMP

12. CLAMP. Mis favoritas en el medio, no hay duda. Les recomiendo muchísimo xxxHolic y Tsubasa Reservoir Chronicles, dos de mis mangas favoritos. También recomiendo Clover y, si pueden sobrevivir a la frustración de no saber como termina algo, X.

13. Yoshitoki Ōima. La conocí hace poco y es una mangaka reconocida por la historia A Silent Voice, que habla sobre la redención, el perdón, el pedir perdón, el ganárselo y el bullying, al tiempo que cuenta una historia de amor y amistad. No conozco el resto de sus obras, pero se las recomiendo. 

14. Akimi Yoshida. Esta mangaka es reconocida por hacer llorar a todo el mundo con una obra llamada Banana Fish. No puedo decirles más pero es de esas cosas que leer porque a uno le gusta sufrir y al final ser feliz por ello (como dijo Ron Weasley en Harry Potter y el prisionero de Azkaban).

Rumiko Takahashi

15. Rumiko Takahashi. La verdad es que siempre me extraña de los aficionados al anime y manga que no la conocen o no la han leído (como yo hasta hace poco), pero por fin me puse a cubrir mi deuda pendiente. Les recomiendo Inuyasha, claro.  

16. Atsuko Asano. Bueno, es un poco trampa ponerla aquí pero no he leído sus novelas completas, pero sí un manga que escribió ella (aunque no lo ilustró) (ya las leí). Consideraré moverla después, pero por lo mientras les recomiendo No. 6. (Ya lo consideré: acá se queda, porque el fenómeno de las light novels va muy pegado al manga).

17. Yana Toboso. Mangaka con uno de los estilos más bonitos y detallados de dibujo que conozco. Su arte me parece algo admirable. La conocen por escribir Kuroshitsuji/Black Butler, que tiene una estructura muy buena y una narrativa increíble.

18. Kamome Shirahama. Estoy impresionada por el nivel de arte que tienen sus obras y por el lore fantástico que es capaz de crear. Si quieren leer una historia donde se hable de la curiosidad y la maravilla de la magia, con ella van a encontrar lo que buscan. Les recomiendo Witch Hat Atelier.

19. Seanan McGuire. Esta escritora no se dedica únicamente a los cómics, pero yo sólo he leído su trabajo en cómics, así que elegí ponerla aquí. Quizá después la cambie de categoría si leo más cosas de ella. Es conocida por ser la escritora de la serie Spider-Gwen: Ghost Spider.

No ficción

1. Alexandra Kollontai. Mi absoluta favorita de todas las escritoras de no ficción. Tengo una guía con un orden de lectura recomendado de sus obras (donde hablo ampliamente de La mujer en el desarrollo social, sus Selected Writings y Autobiografía de una mujer emancipada) y claro, apuntes que hice sobre Mujer y lucha de clases. Una de las ventajas de Kollontai es que casi todos sus escritos se encuentran en marxist.org. En las entradas hay links a todo.

Alexandra Kollontai

2. Clara Zetkin. Por supuesto, no puedo dejar de recomendar a esta autora alemana a quien también le hice una guía recomendada de lectura. De ella recomiendo La cuestión femenina y la lucha contra el reformismo, que todavía tiene cosas que son muy actuales, sus Selected Writings y, por supuesto, su informe sobre el fascismo (que creo que hoy en día es bueno conocer). 

3. Simone de Beauvoir. Por supuesto, en no-ficción no puedo dejar la oportunidad de recomendarla. Creo que leer El segundo sexo es muy interesante hoy en día porque muchas cosas de ese texto se pueden someter a debate. Así que aquí dejo la recomendación.

4. Roxane Gay. Creo que sus ensayos abren mucho el debate y por eso la recomiendo. Es una escritora muy lúcida que sabe explicar sus puntos, así que les recomiendo Confesiones de una mala feminista

Angela Davis

5. Angela Davies. De ella recomiendo mucho Women, Race & Class, un libro que leí para el primer Guadalupe Reinas y que me impresionó bastante. He leído otros ensayos de ella, pero creo que no le llegan a la altura, así que dejaré la recomendación en ese nada más.

6. Kajsa Ekis Ekman. Hay cosas que me conflictuan de ella, pero creo que su libro El ser y la mercancía es una lectura abolicionista bastante interesante que vale la pena analizar y criticar. Así que aquí les dejo la recomendación.

7. Domitila Barrios de Chúngara. No es exactamente escritora y de hecho en Si me permiten hablar... hay alguien más como autor, pero ese libro es la narración oral de su vida y de su lucha, así que aquí la estoy recomendando.

8. Lydia Cacho. Me debatí mucho entre si ponerla entre las mexicanas o en la no ficción, pero creo que tiene su puesto merecido aquí por su trabajo periodístico. Recomiendo que lean Los demonios del Edén, una investigación sobre un caso de pederastia y pornografía infantil ocurrido en México y Esclavas del poder, una investigación sobre la trata de personas (especialmente mujeres y niños) en el mundo.

Lohana Berkins

9. Lohana Berkins. No puedo no recomendarla, especialmente su trabajo Cumbia, copeteo y lágrimas, que si bien está centrado en argentina es una excelente investigación sobre las personas travesti y trans. También tiene La gesta del nombre propio y un diálogo sobre la prostitución que vale la pena conocer. 

10. Lydiette Carrión. Esta periodista mexicana realizó un trabajo de investigación sobre los feminicidios y desapariciones de mujeres y niñas en el área de Los Héroes Tecamac en el Estado de México, cercano al Río de los Remedios que se llama La fosa de agua. Un libro que deben leer sin duda.

11. Ariel Levy.  Es una periodista estadounidense que escribió un ensayo que aun hoy me parece básico para analizar el neoliberalismo sexual. Les recomiendo Chicas cerdas machistas.

12. Nuria Varela. Me parece una ensayista muy interesante. Aun hoy todavía a veces uso Feminismo para principiantes para consultar cosas. (Soy commie, pero hasta para criticar hay que leer, y las explicaciones de Varela con muy buenas)

Anuradha Ghandy

13. Anuradha Ghandy. Una escritora comunista originaria de la India. Desde el punto de vista del marxismo escribió uno de los ensayos más buenos que he visto sobre las diferentes corrientes feministas. Ojo que hace la diferencia entre radical y cultural (y el segundo es lo que hoy conocemos como radical). Les recomuendo Philosophical trends in the feminist movement.

Poetas

1. Sor Juana Inés de la Cruz. Ella es la lectura de este mes en Libros b4 Tipos y les recomiendo absolutamente todo. Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, todos sus sonetos, Primero sueño (parece escrito bajo el influjo de las drogas duras), sus obras de teatro. Léanla, conózcanla. (También, nótese, entra entre las autoras clásicas).

Sor Juana

2. Sylvia Plath. Precursora de la poesía confesional, soy muy fan de ella. Leí Soy vertical pero preferiría ser horizontal, donde hay un poema muy doloroso y muy honesto sobre la maternidad que al día de hoy me sorprende.

3. Gloria Anzaldúa. Mi favorita de las exponentes de la poesía testimonial chicana (que, si quieren saber, es algo así como un antecesor a la poesía tumblr, pero sobre la identidad chicana y donde había menos enters a lo pendejo). Les recomiendo Borderlands/La frontera, donde además se compilan varios ensayos suyos. También, además de su faceta de poeta, la tiene de ensayista (léase, escritora de no ficción) y hay varios ensayos suyos en Este Puente Mi Espalda, que es justo donde se encuentra el que yo creo que es su ensayo más notable: Carta a una escritora tercermundista. Es una respuesta directa a Una habitación propia de Virginia Woolf. También hay varios de sus poemas en la compilación publicada por el Claustro Sor Juana, Cantar de espejos.


Gloria E. Anzaldúa

 4. Dunya Mikhail. Tiene una colección de poemas titulados War Works Hard sobre la guerra en Irak que son preciosos y desgarradores. Lamentablemente no les he hecho reseña, pero sí se las recomiendo mucho. 

5. Iveth Luna Flores. Pasé una época sin leer una poesía que me desgarrara por dentro como lo hace la poesía de esta mujer, se las recomiendo muchísimo. Escribió Comunidad Terapéutica.

6. Sara Uribe. Es mexicana, de Querétaro. Nunca sé que escribir con las poetas, pero debo decirles que me fascinó el poemario que leí de ella, me divertí muchísimo. Un montón de escritura para nada, se los recomiendo. 

Las clásicas

1. Emily Brontë. Su única novela, Cumbres Borrascosas, es mi clásico favorito. Me impresiona más cada vez que lo leo y descubro nuevas cosas sobre él. Se los recomiendo muchísimo.

2. Charlotte Brontë. No aprecié lo suficiente Jane Eyre la primera vez que la leí, pero hoy en día todo el análisis que se ha realizado en torno a la loca del ático me parece fascinante y creo que leer esta novela es muy enriquecedor.

3. Anne Brontë. La leí en el primer maratón Guadalupe Reinas y hoy recomiendo mucho su novela Agnes Grey. Me gustó bastante y, aunque no es mi Brontë favorita, si quiero leer más de su obra.

Hermanas Brontë

4. Jane Austen. Mi apreciación por Austen llegó tarde: cuando leí Persuasión y encontré una dick joke super sutil. La mujer tenía humor, eh. Por supuesto, Persuasión es mi favorito, seguido de cerca por Orgullo y prejuicio.

Escritoras europeas

1. Amélie Nothomb. Mi favorita creo que entre todas las de esta sección. Me encanta el humor de Amélie Nothomb y les quiero recomendar muchos de sus libros, así que vamos a eso: por supuesto, mis favoritos son los autobiográficos, La metafísica de los tubos, El sabotaje amoroso, Biografía del Hambre, Estupor y Temblores, Ni de Eva ni de Adán y La nostalgia feliz. De los no autobiográficos, probablemente mi favorito sea Higiene del asesino.


Amélie Nothomb

2. Virginia Woolf. Me debatía entre si ponerla aquí, con las escritoras clásicas, pero bueno, al final la puse aquí. Les recomiendo, obviamente Una habitación propia.

3. Silvia Avallone. No se mucho de esta escritora italiana, pero leí una novela de ella que me gustó bastante y que de alguna manera me recordaba un poco a Elena Ferrante pero me gustaba mucho más. Se llama De acero.

4. Emma Donoghue. Cuando salí la película de Room no la vi. Leí el libro diciendo que la vería después. Nunca la vi. Pero sí les recomiendo mucho el libro, Room.

5. Myriam M. Lejardi. Iba a ponerla en fantasía pero no todo lo que escribe es fantasía, así que decidí ponerla en una categoría más general. Por lo mientras, les recomiendo Olor a menta.

Norteamericanas

1. Hanya Yanagihara. Ella escribió una de las novelas más tristes que he leído en mi existencia y que hoy vengo a recomendarles. Se llama A Little Life y narra la vida de cuatro amigos Neoyorquinos. Se centra, sobre todo, en el pasado de uno de ellos, que la ha pasado muy mal toda la vida. Si la leen, les voy a pintar un trigger warning tremendo porque el libro aborda violencia sexual (con menores) y la autolesión.

2. Amy Tan. Quiero mucho a Amy Tan porque en uno de sus libros tiene un científico al que se llevan a pelear con los comunistas y cuando regresa es bien comunista y nunca entrega a sus compañeros a los japoneses. Ese libro se llama La hija del curandero (y también hay una ex monja comunista). También me encanta La esposa del dios del fuego.


Amy Tan

3. Toni Morrison. Ganadora del premio Nobel, la leí hace varios años y hoy quiero recomendarles Sula, una novela cortita sobre dos mujeres.

4. Patricia Highsmith. A mí me gusta mucho Patricia Highsmith porque me gusta la literatura negra y Extraños en un tren es una cosa que me fascina. Por otro lado, también les recomiendo Carol, que entra en literatura lésbica.

5. Gillian Flynn. Gone Girl me gusta mucho. No tengo más motivos para recomendarla porque no he leído otras de sus novelas, pero los personajes tan retorcidos de Gone Girl pueden conmigo.

6. Katherine Dunn. La conocí en un maratón Guadalupe Reinas (organizado por Librosb4tipos) leyendo un libro muy raro de ella que se llama Geek Love. Esta es mi recomendación si les gustan las historias de lo extraño, rarísimo y quizá un poco macabro.

7. Margaret Atwood. Lo reconozco: se me había pasado añadirla, pero creo que es una referente en los temas relacionados con la mujer y el feminismo. Puedo recomendarles, por supuesto, El cuento de la criada.

8. Olivie Blake. Ella es una autora autopublicada que conocí en el mundo del fanfiction que suele escribir historias de fantasía y contemporáneas (por eso elegí ponerla en esta categoría). De sus libros, he leído y recomiendo Masters of Death.  

9. Audrey Niffenegger. Esta escritora publicó uno de los pocos libros de romance que he leído, escrito un poco en clave de ciencia ficción. Aún hoy pienso si La mujer del viajero en el tiempo es una obra romántica de ciencia ficción o una obra de romance en forma de ciencia ficción. No lo sé, pero es un libro en el que pienso muy seguido.

Escritoras de novela histórica

1. Hannah Kent. El año pasado leí la novela de ella que voy a recomendarles, Ritos Funerarios, sobre la historia de la última mujer condenada a muerte en Islandia. Es una historia muy desgarradora, pero muy interesante. No es demasiado fiable históricamente porque es una novelización, pero sí tiene bases históricas.

Hannah Kent

2. Jacqueline Dauxois. Esta escritora francesa escribió una novelización de la vida de Nefertiti (y así se llama el libro) que me encanta. Reconstruyó los hechos desde lo poco que se sabe de las esposas reales de los faraones y exploró la teoría de que Nefertiti fue, efectivamente, una Reina-Faraón bajo el nombre Anjetjeperura-Neferneferuatón. No está confirmado pero se cree que es muy probable.

3. Pauline Gedge. Ella escribió La dama del nilo, una novelización sobre la vida de, quizá, la Reina-Faraón más conocida del antiguo Egipto: Hatshepsut (y a pesar de ser la más conocida, su sucesor, Tutmosis III, su sobrino, intentó borrarla de la historia). Les recomiendo al novela.