15 de marzo de 2019

La entrada número 600 (y los planes del aniversario número 10)

En octubre cumplo 10 años con el blog. ¿Suena a una eternidad? Es una eternidad. Lo abrí porque cuando tenía trece años quería gritarle cosas a la nube (mejor dicho al vacío del internet) y escribió puras pendejadas (en serio, puras pendejadas, no vayan a ver, se van a asustar de ellas) y nunca se imaginó la clase de público que iba a tener, ni que iba a tener público). Durante mucho tiempo, este blog fue mi bote de basura emocional y también el único modo que yo tenía de decirle al mundo qué estaba leyendo. Casi nadie a mi alrededor leía lo que yo (había lectores, simplemente nuestros gustos se cruzaban cada cinco años luz). Compartir la lectura para mí ha sido una parte fundamental de mi vida y aunque me resisto a decir que este es un blog literario (es mi blog personal, en el que hablo de lo que quiero), la literatura y los libros han sido una parte esencial de él.


Finalmente, no había hecho esta entrada porque no sabía cómo hacerla. Las entradas de festejo suelen ser repetitivas, no exactamente lo más divertidas del mundo y siento que se tratan de mí aplaudiéndome a mí misma (no, esperen, no lo siento: se tratan de mí aplaudiéndome a mí misma, lo cual no tiene nada de malo, sólo es un poco aburrido). Pero resulta que este año cumplo 10 años gritándole a la nada en internet y pensé que eso era algo que debía celebrar de alguna manera. Por supuesto la primera parte va a ser darles gusto y leer algunos de los libros que salieron en el Qué leo, qué reseño, para que conozcan mi opinión sobre ellos. 

Pero habrá más cosas. Más gritos a la nube. 10 años se ven como una cifra perfecta para hacer un balance, para ver hacia atrás y reconocer de dónde vengo y cómo llegué aquí. No borro nada de lo que he dejado aquí porque a estas alturas no me apetece esconder nada. Esto soy, esto fui (que no necesariamente son la misma cosa, porque si de algo se ha tratado que escriba en internet es dejar constancia de mi evolución de pensamiento en vivo y a todo color). Al final, sólo quiero darles las gracias por seguir aquí. Por no irse, por seguir leyendo, por seguir comentando y compartiendo lecturas. Por acompañarme en todas y cada una de las aventuras.

Tengo planes, por supuesto. Voy a contarles de algunos de ellos, en realidad más para obligarme a hacerlos, porque ya dije que los tengo:

1. ¿Conocen mi guía para leer a Alexandra Kollontai? Seguro que sí, hablo mucho de ella. Quiero hacer una sobre Clara Zetkin. Iba a hacerla para el 8 de marzo, pero las cosas pasan y las lecturas se retrasan, entonces seguramente la tengan pronto.

2. Viene abril y abril es el día del niño. Llevo años dándole vueltas a algún especial de Isol o de Oliver Jeffers o de Chris Van Allsburg. No sé finalmente qué salga primero y qué salga después (definitivamente no todos durante abril), pero quizá alguno caiga.

3. Un booktag de hechizos en el que me etiquetaron y que no he hecho (y que sólo va en esta lista porque en algún momento he de hacerlo).

4. Tengo varios planes para hablar sobre cine en India. Es una cultura que me interesa dar a conocer y hablar sobre la India me apasiona (nótese en mi entrada más reciente sobre el país, dónde critico Period End of Sentence). Siento que es como gritarle a la nube, pero eso no me impide hacerlo.

Y pues esto es todo. Este es un respiro entre las reseñas, los análisis y las recopilaciones de lecturas. Yo ya no puedo decir nada más. Sólo gracias por leer.

5 de marzo de 2019

Sexualidad y capitalismo | Lecturas recomendadas

¡Hola de nuevo a mi blog! Parece que no voy a dejar de discursear con temas políticos en un tiempo porque es marzo y marzo es el día internacional de la mujer trabajadora y obviamente tengo un montón de cosas que decir al respecto. ¡Miles de temas que tratar! pero bueno, vamos por partes, como siempre. 


Para empezar, supongo que ya saben que en Libros b4 Tipos este mes estamos leyendo Chicas cerdas machistas (Female Chauvinist Pigs) de Ariel Levy, un libro periodístico que analiza de manera introductoria la revolución sexual, la liberación sexual y cómo el capitalismo se ha aprovechado de ella y las mismas mujeres le pueden trabajar al patriarcado. Esto es con el propósito de abrir el debate sobre el tema y de ver cómo el capitalismo hace de la sexualidad de las mujeres una mercancía. En esta entrada les recomendaré algunas otras lecturas de libros o artículos por si quieren profundizar en el tema (algo que recomiendo mucho). Además los invito a unirse a la lecutra del colectivo, puesto que lo estaremos discutiendo en vivo.


Textos introductorios


Todos estos textos me parece que resultan introductorios al tema, para quien no tiene tanta experiencia y quiere empezar a profundizar. Obviamente no es sólo para que se queden con estos, pero es una manera de empezar

1. Chicas cerdas machistas, Ariel Levy. Este texto es periodístico y parece que es más bien una colección de artículos que versan siempre sobre la sexualidad de las mujeres y cómo es vista como mercancía. Lo leí hace tiempo y creo que tiene puntos importantes para abrir el debate. Es muy introductorio, claro, pero abre una brecha que nos hace preguntarnos por qué el capitalismo se adueñó de la liberación sexual. Disponible aquí.

2. Ninguna mujer nace para puta, Sonia Sánchez y María Galindo. Sonia Sánchez es una sobreviviente de trata originaria de argentina y María Galindo es una activista abiertamente lesbiana originaria de Bolivia. Este libro se presenta como un diálogo entre ambas en las que se habla de la prostitución en argentina y la cara que muchas veces la gente se resiste a ver: la precarización que lleva a las mujeres a ella. Lo pongo como introducción porque es un texto corto (relativamente, es un libro de apenas 100 páginas) y es un diálogo que puede ayudar a abrir el debate con otras mujeres. Disponible aquí.


3. Diálogo Prostitución/Trabajo sexual: las protagonistas hablan, compilado por Lohana Berkins y Claudia Korol. Este libro es literalmente la transcripción de un debate frente a las dos posturas enfrentadas dentro del feminismo con respecto a la prostitución: el abolicionismo y el regulacionismo. Aquí son las protagonistas las que hablan y exponen sus posturas. Es una buena compilación, trae algunas entrevistas y definitivamente creo que ayuda al debate. A mí me ayudó a declararme abolicionista, entre otras cosas. Disponible aquí

4. La prostitución y cómo combatirla, Alexandra Kollontai. Este artículo fue escrito en el marco de la revolución rusa, pero me sigue pareciendo increíblemente vigente el día de hoy. Es cierto que su lenguaje no ha envejecido tan bien en algunas partes como las ideas que propone, pero es una excelente referencia para empezar a comprender cómo se ve la prostitución (y cualquier otro intento de mercantilizar la sexualidad) desde el marxismo. Fue uno de los textos que me ayudó a conocer a Kollontai. Disponible aquí.

Análisis desde el feminismo radical


Una de las cosas que más me interesa del feminismo radical (aunque esté en desacuerdo con algunos de sus análisis y planteamientos) es su análisis de la sexualidad femenina y cómo es percibida por el sistema. Aunque como con casi todo lo que leo, no estoy de acuerdo al 100% con todo, estos textos me parecen interesantes para debatir y conocer.

1. Política Sexual, Kate Millett. Este es un libro que dedica su segunda parte íntegra a analizar la manera en que se presenta la sexualidad de las mujeres en la literatura, analiza varias obras y nos permite ver cómo es que se nos ve y se nos representa dentro del sistema. La primera parte es una muy buena introducción al feminismo radical (y aunque ya dije que no concuerdo con todo, no me parece mala para conocerlo). Disponible aquí.

2. Pornography: Men Possessing Women, Andrea Dworkin. Esta es una lectura complicada por las imágenes que presenta. Andrea Dworkin habla de cómo se representa a las mujeres dentro de la industria pornográfica y analiza varios productos de esta. Disponible aquí.

3. La prostitución en el corazón del capitaismo, Rosa Cobo. Algo que encuentro que falta en los dos textos anteriores es analizar el porno, la prostitución y la trata de mujeres con cualquier fin de explotación sexual directamente enmarcándolo en el sistema capitalista. Y eso es lo que hizo este texto. Lamentablemente, es el único que no he podido encontrar disponible de manera gratuita en alguna parte, pero lo pueden encontrar en bookmate. Si no tienen bookmate todavía, pueden usar mi código: NEAPOULAIN.

Análisis desde el marxismo


Dejé lo mejor para el último. La mayoría de estos textos son mis favoritos porque son los que me han ayudado más a debatir y a confrontar mis posturas y mis ideas. No son perfectos (no tienen que serlo), pero sí me parecen bastante buenos. Aquí les van.

1.  La mujer en el desarrollo social, Alexandra Kollontai. No todo el libro, claro, porque además de hablar de la mercantilización del cuerpo, habla de muchas otras cosas. Pero en su primera parte, que analiza la historia de las mujeres, habla también de la historia de la prostitución y en su segunda parte propone varias ideas para su abolición (que reflejan las ideas que ya están presentadas en el artículo de ella que recomendé más arriba). Pueden leer más sobre él en mi guía para conocer a Kollontai. Disponible aquí.

2. Mujeres, Nuestras vidas, nuestras luchas. Específicamente, uno de los capítulos, el que se titula La explotación de las mujeres en la prostitución. Es una mirada introductoria a cómo se ve el tema desde el marxismo, pero creo que es importante conocerla. A partir de ella se puede profundizar mucho más. Disponible aquí.

Otros


Estas son las cosas que no me cabían en alguna otra categoría, pero que también me parecen importantes.

1. Los demonios del Edén, Lydia Cacho. Este es un libro periodístico sobre el caso Succar Kuri, un caso famoso en México sobre pederastia y pornografía infantil. Por el tema, es un libro difícil y descorazonador, pero el análisis de Cacho me parece muy interesante de conocer. Disponible aquí.

2. El modelo alemán está creando un infierno en la tierra. Un artículo que me gusta que habla sobre las consecuencias de la legalización de la prostitución en Alemania y pone en el foco a las víctimas de este sistema. Esta es una traducción realizada por feministas. Disponible aquí.  

Si quieren preguntar por alguna otra versión o formato de los textos aquí, pueden hacerlo en los comentarios, si quieren recomendar algo más pueden hacerlo en los comentarios, ya saben, todo en los comentarios.

3 de marzo de 2019

Mi problema con Period End of Sentence y Padman

Cuando lo vi el documental en Netflix me llamó la atención. Primero, porque habla de India específicamente y creo que es uno de los lugares que más amo en el mundo y que me duele ver representado en los medios occidentales como un país bárbaro o salvaje (porque no es más que una visión racista de él). No revisé nada de él y lo dejé pasar pensando que lo vería después. Unos días después vi los Óscar y me sorprendí cuando lo vi nominado. Me sorprendí también cuando ganó. Vi a muchas mujeres en mi timeline de twitter festejar esto, hablar de como debíamos dejar de tratar a la menstruación como un tabú (cosa absolutamente necesaria) y aprovechar el momentum para hablar de salud sexual y reproductiva. Yo soy una paranoica de mierda y no festejé que ganara el corto documental (me dije que lo vería definitivamente), pero sí aproveché para leer lo que otras mujeres decían. 

Luego vi el corto. Ahí empezó a ir todo en picada. El corto está grabado en Hapur, una ciudad que no conozco (bueno, más bien pueblo) ubicada en Uttar Pradesh al norte de la India. Se enfocaba en un entorno rural y los primeros minutos hablaba de cómo percibían las mujeres la menstruación. Obviamente, según mi experiencia, sé que hay un tremendo tabú sobre la menstruación, que no son temas que se tratan a menudo y que las mujeres en India no son propensas a hablarlo con desconocidos (organizaciones dentro de la India hablan de que, cuando van a hablar de salud sexual y métodos para lidiar con la menstruación, a veces toma hasta cuatro días que las mujeres empiecen a abrirse y que es un tema que siempre se trata en grupos no mixtos para que ellas se sientan más seguras en principio). Así que las reacciones de las mujeres cuando les preguntaban por el periodo o la menstruación no me parecieron desconocidas. Hay partes del footage que me parecía que el único propósito que tenían era causar shock en audiencias occidentales (por ejemplo, cuando una maestra en un salón lleno de niñas y niños pide que alguien le explique qué es el periodo) y eso me hizo levantar las cejas. Pero ya hablaré de eso más adelante y con más detalle.


Después se presenta el proyecto de Muruganathan, que se supone que instala máquinas en entornos rurales para que las mujeres puedan fabricar toallas sanitarias baratas y accesibles para ellas. En twitter mencioné que no conocía la marca. No sé si hay en Kharar, Punjab (un pueblo pequeñito, pequeñito donde viví, más pequeñito que Hapur), el único lugar donde alguna vez compré toallas sanitarias porque no me fijé en las marcas. Dije que me daban curiosidad porque las toallas sanitarias en India me parecían horribles (son muy plásticas e incómodas) y ahí lo dejé. Pero cuando terminé el documental no podía sacarme de la cabeza que algo me había parecido mal en todo aquello, principalmente porque al principio hablan del cloth, un trapo o tela de algodón que las mujeres usan durante sus días y después lavan y secan como algo antihigiénico. Ese método no es antihigiénico (es algo parecido a las toallas de tela, no lo mismo, pero parecido) per se como lo presentaban, sino que depende de cómo se use. Así que me puse a buscar de dónde había salido el documental, qué estadísticas habían usado, cuál era el propósito del proyecto y más sobre los métodos usados por las mujeres durante su menstruación en India (porque conocía relativamente poco, como dije, no es un tema que sea muy propenso a hablarse abiertamente con desconocidos en el país).

Y ahí empezaron todos mis problemas. Hice un hilo en tuiter presentado varios artículos que desmitificaban el proyecto, el documental y hablaban de los datos presentados. Esta entrada es un intento de condensar esta información en español citando todas las fuentes que cité en twitter. Vamos parte por parte.

La estadística que usa Muruganathan (quien hace las toallas en el documental) y es más falsa que un unicornio dorado


Cuando logré encontrar qué datos se manejaban, casi me voy para atrás. No me extrañó, porque es una fuente citada ampliamente en artículos occidentales para hablar de la India y prácticamente sale en todas partes. La estadística (más falsa que un caballo volador) es la siguiente: 
"Only 12% of India's 355 million menstruating women use sanitary napkins (SNs). Over 88% of women resort to shocking alternatives like unsanitised cloth, ashes and husk sand. Incidents of Reproductive Tract Infection (RTI) is 70% more common among these women.”
Traducción: Sólo el 12% de las 355 millones de mujeres que menstruan en India usan toallas sanitarias. El 88% de las mujeres recurren a alternativas shockeantes como cloth/tela antihigiénica, cenizas y arena. Incidentes de Infección del tracto reproductivo son 70% más comunes entre estas mujeres.
 ¿Por dónde se empieza a desmitificar este asunto? Primero lo primero, el estudio es de The Neilson Company and NGO Plan India supuestamente y no se lo puede consultar en ninguna parte. Como si no existiera. Por si sólo, eso ya me hizo ver demasiadas banderas rojas la primera vez que supe de él. Un artículo en ScooWhoop desmitifica varias cosas sobre él. Lo pueden consultar en This Study That 88% Of Indian Women Do Not Use Sanitary Pads Is Nowhere To Be Found. Aquí voy a desglosar algunas de las cosas que dice el artículo para quienes no lean en inglés, no se preocupen (y mencionaré las fuentes que cita). Acá va el desglose:
  • La Encuesta Nacional sobre Salud Familiar en India en el año 2015-16 reporta que el 48.5% de las mujeres en entornos rurales, el 77.5% de las mujeres en entornos urbanos y el 57.6% en total usan toallas sanitarias. NO EL 12%.
  • En otros artículos académicos realizados en India (muchos condensados en este link) reportan que el uso de toallas sanitarias en entornos rurales en la India varía entre el 35% y el 57%. Es mayor entre mujeres adolescentes, donde puede subir hasta el 80%
  • Sobre el absentismo en las escuelas reportado también en el estudio, que dice que las mujeres no están yendo a la escuela por la menstruación (específicamente) también habla. Esto se uso de manera sensacionalista por parte de Netflix para promover el documental en este video. La realidad es que en Canada, el 17% de las adolescentes faltan a la escuela por causa de la menstruación, en Washington D.C, lo hacen el 21% de las mujeres, el 24% en Singapur, el 26% en Australia y el 38% en Texas. En India, el porcentaje es del 24%.
  • Además, este absentismo no tiene nada que ver con el no-uso de toallas sanitarias. Los estudios reportan que tiene que ver con cólicos o con dismenorrea (cuando la menstruación te causa dolores muy fuertes), una razón por la que incluso YO HE FALTADO A COSAS
  • La dismenorrea entre mujeres adolescentes en India varía, según las poblaciones, desde el 11.35% hasta el 72.6%. Una estadística similar o incluso menor a muchos lugares del primer mundo (en Australia el pico más alto es de 94%, por ejemplo).
Todo esto puede ser consultado en un artículo de Mythri (una organización que trabaja salud menstrual con adolescentes en India) que condensa la información en tablas comparativas y cita todos los estudios consultados. Acá: Menstruation: Rhetoric, Research, Reality. En la siguiente tabla pueden ver el porcentaje de uso de toallas sanitarias o cloth (o ambos) entre distintos grupos de mujeres en la India. Se menciona el lugar donde se realizó el estudio y la muestra.

 
Estos seguramente no son los únicos estudios, seguro buscando más pueden encontrar más. Mi mayor problema con el documental y con el proyecto es ese. ¿Cuál es la necesidad de usar un estudio falso para sustentar un proyecto así? ¿Qué agenda traen detrás? ¿Quieren que veamos a las mujeres indias como unas pobres estúpidas que no saben lo que es bueno para ellas (según estos tipos, usar toallas sanitarias)? Es un visión terriblemente occidental (y racista, porque pobres de las mujeres marrones, tienen que ir a salvarlas de sí mismas, al parecer).

Pero sigamos con el asunto.

Usar cloth/tela no es antihigiénico



Durante los primeros minutos del documental le preguntan a las mujeres qué es lo que usan (si no usan toallas sanitarias). La mayoría de ellas responden que tela (más sobre esto en el siguiente párrafo). La manera de presentar las respuestas es fragmentada, como si el documental quisiera que infiriéramos que es un método malo y antihigiénico, incluso atrasado. Yo lo conozco (viví en India) y sé que no es antihigiénico (además en México antes se usaba manta de cielo, que es un método parecido, literal sólo cambia el tipo de tela). Pero como mi palabra no es universal, busqué fuentes que explicaran el asunto. Mythri, una organización que ya mencioné arriba que ha creado material educativo para hablar de la menstruación, tiene un artículo sobre los métodos que usan las mujeres en India en entornos rurales en India. El primero mencionado es, por supuesto, la tela. Aquí va la cita de lo mencionado (con mi correspondiente traducción):
Cloth used for absorbing menstrual flow is the product that majority of rural girls and women prefer. Note that we say prefer for very specific reasons. Across India, among the thousands of women we surveyed and interacted with, majority of them use cloth because they prefer it. The reasons have little to do with affordability or accessibility to other products. Cloth users feel that it is more comfortable when compared to a sanitary napkin. Unlike sanitary napkins, most women are very familiar with cloth and change it more frequently than they would a sanitary napkin, resulting in better hygiene. Besides, in humid regions of the country, sanitary napkins crumble easily and hence a cotton cloth is preferred. Several women also expressed environmental concerns on disposing sanitary napkins in their villages and therefore preferred reusable cloth. In some villages in Karnataka, women told us that they can now purchase a red cloth called “Date Batte” (Date refers to periods, and Batte means cloth) from the grocery shops.
La tela usada para absorber el flujo menstrual es el método que usan la mayoría de las niñas y mujeres en entornos rurales prefieren. Nótese que decimos prefieren por razones muy espefícas. Alrededor de India, entre las miles de mujeres que hemos encuestado y tenido contacto con, la mayoría usar tela porque lo prefieren. Las usuarias sienten en su mayoría que es mucho más cómodo que las toallas sanitarias. Al contrario que con las toallas sanitarias, la mayoría de las mujeres está mucho más familiarizada con la tela y lo cambian con más frecuencia que una toalla sanitaria, lo que resulta en mejor higiene. Además, en las regiones húmedas del país, las toallas sanitarias se desmoronan fácilmente, así que una tela de algodón es preferible. Varias mujeres además han expresado preocupación por el medio ambiente para deshacerse de las toallas sanitarias y por esto prefieren una tela reusable. En muchas aldeas en Karnataka, las mujeres nos contaron que ya podían comprar una tela roja llamada "Datte Batte" en las tiendas de abarrotes.
Más información sobre este y otros métodos es presentado en el artículo (se habla también de toallas sanitarias de tela y sus desventajas y ventajas frente a las toallas deshechables y la tela, las toallas sanitarias comerciales y los tampones y la copa menstrual, además de por qué no se suelen recomendar estos en entornos rurales, donde también, en mi experiencia, son casi inexistentes). El artículo lo pueden consultar acá: Menstrual products and rural Indian women.

En otro artículo de la misma asociación, se pregunta por qué se ve a la toalla sanitaria deshechable como la única opción cuando claramente no lo es. También en otro más, habla de la mala calidad de las toallas de Muruganathan. No coman ansias, que les voy a poner todos los links. Seguimos por partes.

La calidad de las toallas sanitarias de Muruganathan


Son malas. Ya hablé de cómo las toallas sanitarias en India me parecen de mala calidad, pero estas se superan. En Mythri una mujer las probó y esta fue la conclusión: 

To be honest, I had even tried the pads made by Muruganathan’s machine before distributing them. I found the quality highly questionable – it would hardly last an hour before needing to be changed. And even the adhesive used was of such poor quality that when one tries to remove it, it just sticks and then the pad rips apart making a mess of the whole situation. Yet I thought “Well, it is for THEM. This should be enough.”
I wonder if the Twinkle Khannas of Bollywood who are suddenly praising and promoting Padman, have ever used his product. Do they go around in their designer outfits and costly vehicles wearing a leaking pad which needs to be discarded every hour? Or are they among those who think “This is good enough for THEM”?
Para ser honesta, incluso probé las toallas hechas por la máquina de Muruganathan antes de distribuirlas. Encontré la calidad altamente cuestionable, apenas duraban una hora antes de que necesitara cambiarlas. E incluso los adhesivos usados eran de tan baja calidad que, cuando intentaba quitarlas, la toalla simplemente se pegaban y la toalla se rompía en pedazos haciendo un desorden de toda la situación. Aun así pensé: "Bueno, es para ELLAS. Debería ser suficiente".
Me pregunto si las Twinkle Khanna [estrela de Bollywood] que están de repente promoviendo Padman [película sobre el creador de la máquina] han usado alguna vez este producto. ¿Se mueven en sus outfits de diseñador y sus vehículos caros usando una toalla sanitaria que tiene que ser cambiada cada hora? ¿O están entre aquellos que piensan "esto es suficientemente bueno para ELLAS"?
¿Quienes son ELLAS? El artículo procede a explicarlo, hablando de cómo el target son obviamente las mujeres pobres de la India rural que, según las élites, necesitan su ayuda para aprender a manejar su menstruación de manera higiénica, sin tomar en cuenta lo que las mujeres del entorno rural quieren y necesitan. Hace notar que ninguna investigación había nunca podido relacional el uso del tela a la aparición de infecciones en los genitales, como el proyecto parece hacer creer. Y que ninguna encuesta en India había presentado resultados de mujeres que usaran cenizas o arena para absorber el flujo menstrual. Que bien el sensacionalismo, eh. Todo esto puede consultarte en Padman – The Real Story of How He Shot to Fame by Selling Shame, donde además hablan de la historia del proyecto y cómo llegó a la fama.

Y lo último: ¿cómo consiguieron el footage shockeante? Siendo unos hijos de la chingada. Vamos a ello.

Ignoremos la cultura India para nuestros propósitos, dijeron los que realizaron este documental


En una entrevista la directora, Rayka Zehtabchi, dijo lo siguiente: 
“For example, we walked into a co-ed classroom, unannounced, in India. The teacher asked the 15-year-old students if anyone could tell her what menstruation was. And there’s a shot in the film of a young girl who’s called upon, and she stands up completely petrified. In the film, there is about 30 seconds where she literally cannot say a word. In real life we got about three minutes of footage of her where it seemed like she was going to faint. It was so hard to watch and realize that the shame was so painful.”
Por ejemplo, entramos a un salón de clases, sin anunciarnos, en India. La maestra le preguntó a sus alumnos de quince años si alguien le podría decir qué es la menstruación. Y hay un pedazo en el documental de una joven a la que le piden que conteste, donde está parada completamente petrificada. En el documental, hay más o menos 30 segundos donde ella literalmente no puede decir una palabra. En la realidad, tomamos más o menos tres minutos de video donde parece que se iba a desmayar. Era demasiado difícil de ver y darse cuenta de que la vergüenza era tan dolorosa.
Para consultar la entrevista, acá está el link

En India no es raro que las mujeres (y los hombres también a veces) se muestren tímidas en extremo al hablar con extraños, especialmente extranjeros (cuántas veces no habré yo estado en una casa donde les daba pena hablarme porque era extranjera, porque quizá su inglés no era lo suficientemente bueno, porque yo era una extraña, porque... miles de razones). El hecho de que entraran en el salón, sin anunciarse e hicieran la pregunta en un entorno mixto, es una falta de sensibilidad absoluta y cero conocimiento de las relaciones entre mujeres y hombres en la India. Muchas organizaciones, Mythri, entre ellas, hablan de cómo tratan el tema en entornos no mixtos en principio (sólo mujeres para hablarles de los métodos que pueden usar, de qué es la menstruación, de cómo detectar si tienen alguna infección, etc., sólo hombres para que también sepan qué es, etcétera) para crear un espacio seguro (que ese salón de clases no era en lo absoluto). Además de que rompieron varios lineamientos de la UNICEF para grabar y reportear a menores de edad. Eso puede verse desglosado en el artículo siguiente: And the Oscar goes to “Period. End of Sentence” – for use of false data, misrepresentation of Indian women and violation of child rights

Mis conclusiones


Me parece terrible el uso de datos falsos para avanzar el proyecto. Me parece más terrible que este documental no sea el único producto occidental que los usa. ¿La encuesta falsa? Prácticamente cualquier artículo sensacionalista sobre menstruación en la India lo ha usado. Incluso proyectos dentro del mismo país manejados por hombres y mujeres obviamente de estratos sociales más altos (aka la étile burguesa). Es de vergüenza. Y es más de vergüenza que haya ganado un Óscar. Me parece además terrible que muchísimas mujeres se hayan ido con la finta de lo que presenta el documental porque es muy difícil encontrar los datos y compararlos. Así no nos ayudan. Y pues nada, la verdad no siento haber arruinado este documental o proyecto. India se merece cosas mejores, que no la miren con condescendencia y que no vayan a salvar a mujeres marrones sin tener ni idea de qué quieren o qué necesitan.

19 de febrero de 2019

Home, Nnedi Okorafor | Reseña

Sinopsis: It’s been a year since Binti and Okwu enrolled at Oomza University. A year since Binti was declared a hero for uniting two warring planets. A year since she abandoned her family in the dawn of a new day. And now she must return home to her people, with her friend Okwu by her side, to face her family and face her elders. But Okwu will be the first of his race to set foot on Earth in over a hundred years, and the first ever to come in peace. After generations of conflict can human and Meduse ever learn to truly live in harmony? 

En Libros b4 Tipos estamos leyendo el primer libro de Binti como lectura conjunta este mes de febrero. Yo me propuse además leer los otros dos porque pues finalmente son libros de Nnedi Okorafor, escritora a la que admiro demasiado (cosa que casi ni se nota con mi reseña de Akata Witch, Kabu-Kabu, Quién teme a la muerte y Binti). A finales de enero finalmente leí Home (Hogar) en inglés (en español está editado por CronoCiFi y traducido por Carla Bataller Estruch) y bueno, vengo aquí a hacer la reseña.


Lo único malo de este libro es que sufre de algo que yo llamo el síndrome del libro sandwich. Es el libro de en medio y no creo que eso le haya ayudado del todo. Binti, la primera parte, puede ser tanto una parte de algo más grande como un libro que puede responder ante el mundo por sí solo. Es una historia redonda en casi todos los sentidos y en sus pocas páginas aborda muchos temas culturales que resulta muy interesante debatir. Home hace lo mismo al abordar distintos temas, reta a la concepción del mundo que tiene Binti, la protagonista y la hace cuestionarse sobre ideas pre concebidas, algo muy interesante, pero a a vez, creo que no es una historia redonda, sino sólo la introducción a algo más grande. Y aunque sin duda pasan cosas y se puede sentir de repente que hay cierto desarrollo de la trama, es una introducción muy grande hacia el tercer libro: The Night Masquerade, que estoy leyendo en este momento. No hay resolución porque el libro actúa sólo como un puente. Y el puente está bien construido y la prosa es buena y los personajes desarrollados, pero... bueno: no es más que un puente. Y de repente eso me resulta frustrante porque sé que es un libro que tiene que ir siempre acompañado, especialmente por la entrega que le sigue.


Pero bueno, vamos a hablar un poco de la trama y los temas que el libro aborda. Para empezar, es la vuelta a la tierra de Binti, que va acompañado de Okwu, la medusa. La tensión se siente desde el principio por el conflicto que tienen las medusas con los koush y porque la familia de Binti aun no entiende por qué se marchó para estudiar si ningún himba lo había hecho antes. Me gusta esa pelea entre lo nuevo y la tradición. Primero, porque creo que las tradiciones no son sagradas ni estáticas, sino que evolucionan y los pueblos evolucionan con ellas. Entiendo la frustración de Binti y el amor a los suyos, pero también la necesidad de irse a estudiar al espacio para usar el conocimiento que tiene en ayudar al resto. Su familia en general me frustra o no me importa lo necesario porque, fuera de su abuela paterna (que no es himba) y su padre, no hay mucho espacio para que estén desarollados o el lector los conozca mejor (quizá, aunque no sé, esa oportunidad me llegue en el tercer libro). 

En el libro también apareccen los zinariya, a los que el resto de la gente se refiere como salvajes. Incluso Binti piensa así y es ahí cuando el libro nos enseña que muchas veces crecemos con ideas pre concebidas sobre el otro. Se hace todo un cuestionamiento en ese sentido: ¿por qué los zinariya, que habitan el desierto, son salvajes para el resto? Y habla precisamente de como solemos tachar de salvaje a todo lo que no entendemos o vemos menos civilizado (y, finalmente, ¿qué es menos civilizado?, ¿cómo medimos la civilización?, ¿con la vara de los países imperialistas? Porque así no va a funcionar el asunto). 

Otro de los puntos buenos del libro es precisamente que seguimos ahondando más en la forma de vida de los himbas y en sus tradiciones y creencias, además de que se nos amplía el mundo de Binti con otros pueblos y otras tradiciones y otras formas de vida. Me gusta que el libro haga eso aunque, como ya dije, y a riesgo de estarme repitiendo, tiene muy poco espacio para hacerlo y eso es lo que creo que le impide tener un desenlace propiamente dicho. 


Concluyendo, ¿recomiendo este libro? Sí, claro, como parte de la trilogía de Binti me parece un libro interesante y me parece también una gran aportación al afrofuturismo (como parte de la saga) puesto que amplia el mundo en el que vive Binti. Bueno, eso es todo por ahora, los veo cuando reseñe The Night Masquerade.

15 de febrero de 2019

Mujeres. Nuestras vidas, nuestras luchas

Sinopsis: Los movimientos de mujeres han adquirido un gran protagonismo en la escena política y social argentina. Los Encuentros Nacionales de Mujeres son, desde 1986, la expresión más avanzada de su organización y lucha en el país. Eso ha contribuido a abonar un movimiento de mujeres autónomo, solidario con las luchas obreras y populares, organizado en núcleos específicos como el de Amas de Casa del País, Movimiento de Mujeres en Lucha o Casa de las Mujeres, que hacen alianzas concretas en cada momento político, para su propio objetivo liberador. Esta publicación refleja aspectos de estos procesos, buscando contribuir al estudio, a la reflexión y al debate desde un punto de vista marxista.

Este libro me lo puso enfrente Ans de Cien flores. De hecho, pueden leer la entrada que le hizo al respecto como su lectura de enero, está muy completa y seguro nota más cosas porque ella es argentina y este, ante todo, es un libro que habla de la lucha de las mujeres argentinas. Es un compilado con varios ensayos/artículos (no sé como definirlos en cada caso, perdón a mi maestra de expresión oral y escrita) que tratan distintos temas que atañen a la mujer: la discriminación en los lugares de trabajo, la violencia doméstica, la violencia sexual y la prostitución y la trata de personas. Tengo varios puntos que me gustaría hacer sobre él.

Primero, quiero decir que es un texto bastante introductorio ante todo. Me parece que los temas que trata puede servir de punto de partida para investigar más y pasar a textos que profundicen más en los temas y en la cuestión de la mujer. Este tipo de textos me parecen muy valiosos para hacer de puente, dígamoslo así. No son para que la gente se quede sólo con ellos, sino para ser complementados y seguir investigando

Segundo es que, como ya mencioné, es un texto que se centra en argentina. Y a menos de que sean de allá o sean como yo, que he soñado con vivir en Buenos Aires desde que tengo trece años, quizá no todos los datos les interesen. Hay artículos que hablan de bastantes temas específicos y cursos de acción que se han tomado en el contexto de estas mujeres. Se rescatan también estadísticas del país (que no está de más conocer) con respecto a temas de violencia contra las mujeres. Y ahora sí, hechas esas dos aclaraciones, paso a hablar del texto en sí.

Voy a empezar con mi texto preferido por ser el más claro entre todos (según mi perspectiva) que escribió María Conti, llamado La violencia en la familia, un duro aspecto de la opresión. Analiza la violencia intrafamiliar desde el punto de vista del marxismo como un problema de clase. ¿Dónde se da la violencia? ¿Por qué razones? Además explica de manera muy clara de qué se habla cuando se habla de clase como contradicción principal y cómo se aborda la cuestión de la mujer desde el materialismo dialéctico.
Las contradicciones de clase y género, expresadas en la doble opresión, son de distinto carácter. La contratación de clase es la principal, entendiendo como tal a la que enfrenta a las clases y sectores dominantes de la sociedad, con el pueblo en su conjunto. La de género es secundaria, pero se establece entre ellas una relación dialéctica y requiere esta última de un abordaje específico. Cuando una mujer es golpeada o abusada sexualmente, requiere una contención que no resuelve la política general solamente (…) Entendemos que en el momento en que una mujer está siendo golpeada o abusada sexualmente, esto pasa a ser la contradicción principal a resolver en ese momento concreto.
 Me parece un texto muy al punto, muy claro. Para mí, pequeño paréntesis aquí, es muy importante que los textos sean claros. Eso no quiere decir que sean simples o que hablan de temas simples, porque la opresión de la mujer no es un tema sencillo, pero sí que el texto sepa transmitir las ideas de manera clara y concisa. Aprender a explicarse es todo un asunto y me gusta mucho como se explica María Conti: desde lo teórico hasta las estrategias prácticas.


Siguiendo un poco con el tema de la estrategia, es algo que me gusta alrededor del libro. Hace poco, cuando criticaba Por qué no soy feminista, hablaba de que no me parecía un buen libro porque se me hacía muy poco estructurado con muy pocos fundamentos y, además, muy poco propositivo. Una de mis grandes críticas al feminismo, y la razón por la que he ido alejándome de varias ramas para aterrizar en el marxismo, es la falta de la teoría revolucionaria. Los análisis de la opresión de la mujer dentro de muchas corrientes feministas pueden ser magníficos (a veces lo son, hay muchos que me gustan), pero para mí no son lo único necesario. Se necesitan estrategias, maneras en las que las mujeres podamos pelear por una mejor vida. Por esto, es que este libro me parece bueno. Es una excelente introducción a varios temas que atañen a las mujeres y habla además de estrategias que se han tomado en comunidades de mujeres para, justamente, mejorar sus condiciones de vida.

Por ejemplo, el capítulo dedicado a mujeres y trabajo habla de las huelgas y las peticiones que se han dado, las maneras en que las mujeres reclaman mejores condiciones laborales y que no existe discriminación en los lugares de trabajo. Además, en otro de los artículos, se analiza a fondo la problemática del aborto en Argentina, haciendo especial hincapié en que no se lucha sólo por el aborto, sino por la Educación Sexual Integral y el acceso a los anticonceptivos. La campaña por el aborto en argentina tiene muchos muchísimos años de historia y conocer su historia me parece algo bastante importante en el marco de América Latina.

Finalmente, el libro cierra con un artículo sobre la prostitución, que también me pareció bastante bueno como introducción. En el artículo se habla precisamente de la falsa idea de la libre elección que existe en el capitalismo y la manera en que las personas se convierten en mercancía bajo este sistema económico.
Quienes ven en la prostitución una expresión de la "libertad sexual" aceptan una sexualidad basada en el dominio masculino y la transformación del cuerpo de una persona en un objeto. Mantienen las ideas respecto de (por lo menos) dos clases de mujeres: las "buenas", útiles como amas de casa, las que tienen los hijos, tal vez las que acompañan; y las "malas", con quienes, por un precio se puede tener una satisfacción sexual unilateral "sin compromiso".
Si las personas son vistas como mercancía, ¿tienen opciones libres de vida?
Como ya lo mencionó Ans en su artículo sobre el libro, me parece un muy buen material introductorio a varios temas que nos conciernen a las mujeres. Además que es un muy buen material que se puede leer en grupo para abrir el debate e ir profundizando poco a poco.

9 de febrero de 2019

La profecía del cuervo (The Raven Boys #1), Maggie Stiefvater | Qué leo, qué reseño

Sinopsis: Cada año, la noche de San Marcos, Blue Sargent acompaña a su madre al camino de los espíritus para ver a los que morirán en los siguientes doce meses. Sin embargo, este año es distinto: Blue, la única de su familia que no tiene facultades adivinatorias, ha visto a uno de estos espíritus, y eso solo puede significar que es su amor verdadero o que lo va a matar. Él se llama Gansey y es el estudiante más rico del colegio privado más elitista de la zona, la Academia Aglionby, cuyo emblema es un cuervo que todos los estudiantes llevan bordado en el jersey. Junto a Adam, un estudiante brillante, celoso del poder económico de sus compañeros; Ronan, un chico con problemas emocionales desde la muerte de su padre, y Noah, el observador taciturno que apenas habla, forman los chicos del cuervo, y están empeñados en descubrir la ubicación de la tumba del último rey galés, Glendower, el Rey Cuervo. Blue sabe que debe mantenerse alejada de ellos, porque los chicos del cuervo siempre traen problemas. Aunque nunca podría imaginarse el siniestro y oscuro mundo que los rodea, donde la magia dejará de ser un juego para convertirse en una amenaza mortal. 

Este fue el último libro del Qué leo, qué reseño de 2017. Me quedaron dos en el tintero, pero como ya dije en la entrada pasada, no me voy a acercar ni con un lanzallamas a ellos, así que voy a dar por cerrado ese evento en 2019 porque se ve que me gusta tomarme mi tiempo. Y bueno, vamos a ver: tengo quejas, como es costumbre. La verdad es que había oído argumentos encontrados sobre este libro y a la mayoría de la comunidad bloggera le había más o menos gustado. Al menos, les había gustado más que Temblor, la saga de la misma escritora. Por eso yo no sé si mis estúpidos estándares son imposibles de alcanzar o simplemente soy una fijada. No, no me encantó. Creo que es una novela que queda a deber en muchas cosas, pero bueno, como dijo Jack, el destripador, vamos por partes.  


1. La edición deja mucho que desear. Y este, lamentablemente, es un problema que me he encontrado muchas veces en SM con cosas que no sean o Laura Gallego (e incluso allí), Gran Angular y Barco de Vapor (las colecciones estrella de la editorial). Tiene caracteres donde no debería tenerlos (un cero por ahí metido es lo más notorio) y cosas que no debería tener para una reimpresión del año pasado (sí, acabo de revisar la página legal). Eso es un problema, pero bueno, no el más grave.


2. El worldbuilding sufre. La historia transcurre en Henrietta, Virginia. Me queda claro que es un pueblo, pero que es un pueblo muy raro. Me da la sensación de que la misma Maggie Stiefvater no tiene ni idea de cómo es su pueblo. Por ahí buscamos donde era y es un lugar donde viven más o menos trescientas personas. El Aglionby, la escuela a donde van los chicos del cuervo, pega mejor como escuela del Upper East Side de Nueva York que allí, pero bueno, no juzgo mucho: es un internado y no es ni de lejos el mayor problema. El worldbuilding sufre porque se contradice de repente, el libro olvida cosas que ya dijo y vuelve sobre sus pasos... muchos problemas. Si fuera coherente dentro de su propia incoherencias de ser un pueblo en medio de la nada con departamentos de lujo y un internado enorme, me lo creería. Me pueden vender cualquier mundo en un libro, sólo pido que el autor lo conozca lo suficiente como para navegarlo y que sus personajes lo navegen.

3. Tiene problemas de coherencia. Personajes que en la página diez tienen un trabajo y en la cuatrocientos ni siquiera los lectores lo recuerdan, personajes que se enteran de cosas que nunca les dijeron y aunque como lectora de repente puedo intuir cuando se enteraron, ni las escenas me lo muestran ni el narrador me lo dice (hay un ejemplo bastante claro que tiene que ver con la muerte de alguien). 


4. Narrador con crisis identitaria. Al principio entendí que este era un narrador omnisciente (más o menos) narra desde el punto de vista del personaje, pero conoce cosas que el personaje no, se da cuenta de cosas de los demás personajes que no debería saber o captar tan rápido el punto de vista desde el cuál está narrando. Así que por eso comprendí que era un narrador omnisciente. ¿El problema? El uso de los puntos suspensivos. No es común con los narradores omniscientes, porque los puntos suspensivos transmiten duda o pausa. Los narradores omniscientes no tienen dudas porque están contando la historia: los de las dudas son los personajes. Así que es un problema cuando los puntos acaban (mal, además) en medio de la narración. Hay una frase que va más o menos así: "[...] con la grabadora encendida y el oído aguzado, a la espera de que... pasase algo". Esos puntos no van. ¿Por qué el narrador no estaría seguro de que Blue está a la espera de que algo ocurra si es omnisciente? Pues ni idea. A veces parece un narrador no confiable (en cualquiera de sus tipos) y, la verdad, para la manera en la que narra la autora y la cantidad de veces que estos errores ocurren en el libro, hubiera sido mucho más interesante el uso de narradores no confiables. Se hubiera aprovechado mucho mejor.

5. Hay mucho relleno, pero faltan muchas cosas. Tengo páginas llenas y llenas de escenas intrascendentes, pero a la vez siento que faltan explicaciones. Lo último lo deduje después de hablar con alguien que no está familiarizada con las líneas ley ni con el realismo mágico ni con el folclore de los nativos americanos o simplemente... de toda América. Ahora explico. Lo primero es obvio: si tienes un pedazo de libro, una escena o una buena parte de ella, por ejemplo, y no contribuye a avanzar la trama, desarrollar o mostrar cosas que el lector debe saber de los personajes (mostrar, énfasis en mostrar) o sigue el núcleo narrativo, tu escena es relleno. Y puede ser bonita, pero es relleno. De ellas, el libro está lleno. Páginas y páginas de información intrascendente, que bien podría ser sustituida con más muestras y ejemplos del realismo mágico que rodea al libro y cosas sobre la línea ley que los personajes buscan. Y sobre esta queja, va la que sigue.


6. Si en el capítulo uno tienes una escopeta en la puerta y en todo el libro no la descolgaste, ¿para qué me lo cuentas? Como es una saga, diré que tiene hasta el final de la saga tiene para usar todas las inutilidades que menciona (porque es lo que hace Rowling: armario evanescente, collar de ópalos, guardapelo, todos son mencionados libros antes de que hagan su entrada triunfal), pero dudo que le alcance el espacio. Hay un exceso de infodump que nunca se usa para nada ni avanza en la trama y eso me frustra. Estoy leyendo misterio, quiero buscar las pistas por todos lados, que estén bien escondidas. Aquí son agujas en medio de un montón de paja, pero están a simple vista... por mucho. Y sobre eso vamos al siguiente punto.

7. Entre el foreshadowing poco sútil y el poco uso del "show, don't tell", adiviné la mitad de los plotwists que no me spoilee. El libro es muy obvio. Lo que no quiere decir que no lo haya disfrutado, porque disfruté leerlo y creo que es un trama con potencial, sólo creo que... bueno, es muy obvio. Maggie Stiefvater no sabe guardarle secretos a sus lectores, al menos no bien. 


8. Adam y Ronan son los mejores personajes porque están más desarrollados. Sé más de ellos que de los propios protagonistas. Y me atraen mucho más, porque creo (y esta es una opinión totalmente biased) que tienen más potencial de trama. Ahora, lo que no es biased es que son los más desarrollados. No siento que conozco a Blue, siento que una hoja de papel es mucho más profunda que ella. Blue es un personaje construido alrededor de la sensatez: es sensata porque siempre le han dicho que matará a su amor verdadero su lo besa. Más que eso, sé algunos datos, pero si tuviera que escribir un fanfiction con ella, acabaría inventándome más de la mitad de las cosas sobre su personalidad (y eso nunca es bueno con los protagonistas, en el caso de Harry Potter, sé cómo usar la personalidad de Harry, de Ron y de Hermione en mi favor en casi todas las circunstancias, con Blue, inventaría con ganas). Gansey tiene motivaciones (eso se lo reconozco, a Blue no se las encontré aún), pero es un persona muy one note. Por otro lado, Whelck me quedó a deber: es potencial desperdiciado porque la autora se olvida de él la mitad del libro; Neeve es potencial desperdiciado también. Ronan y Adam, por el contrario, se llevan el libro. Voy a seguir leyendo la saga porque me gustaron mucho.

9. La premisa tiene potencial. ¿Líneas ley? Se ha escrito mucho de ellas. Es un tópico que da para muchas cosas. ¿Realismo mágico? ¿Pueblos en los que nunca pasa nada, pero pasa todo? Yo compro. El problema es que la premisa no lo es todo: tienes que acompañarla de un worldbuilding sólido, personajes construidos que se desarrollen a lo largo del libro (sólo Adam y Ronan aquí cumplen eso) y una redacción buena. Porque, como nota, la redacción es mala y adivino que la traducción también (porque hay errores de los que sólo puede culpar al traductor). 

10. ¿Seguiré leyendo? Claro que sí. Soy terca. Y esto tiene potencial. Y quiero mucho a Adam y a Ronan.

7 de febrero de 2019

Qué leo, qué reseño | 2019 edition

¡El evento del año que absolutamente nadie pidió! Y que yo hago a la menor provocación. Bueno, lo estoy proponiendo porque ya acabé la edición que hice en 2017 (con la reseña que saldrá el sábado, el primer libro de The Raven Boys)... bueno, sinceramente, me faltaron dos libros (uno de Marie Lu y otro de sabrá dios quien, pero se veía con una portada que prometía material nivel Federico Moccia), pero no planeo tocarlos ni con la punta de un lanzallamas en este momento, entonces, pues vamos otra vez a empezar.


¿Por qué lo estoy haciendo? No sé, me acordé de lo divertido que es (ustedes creen que sufro leyendo lo que me ponen a leer, pero generalmente me divierto mucho y lleno los libros de notas). Además, este año el blog cumple diez añotes y este es el evento para agradecerle a los lectores por seguir aquí: les daré el poder de decidir mis lecturas (algunas, no se crean que no sé a qué me enfrento). Bueno, vamos con las bases:

1. Vale proponer cualquier libro de narrativa de cualquier género. Sólo narrativa.
 
2. No es necesario ser seguidor del blog, ni poner un banner, ni hacer publicidad, ni donar parte de su patrimonio a la dueña de este blog, ni enlazar, ni... Pero si alguien quiere publicitarlo, adelante. Cuanto más seamos, más nos podemos reír. Y más me pueden hacer sufrir a mí.
3. No hay premio; solo la satisfacción de sentirse como un dios con un poder muy pequeñito y leer mis reseñas al finalizar.
  
4. Plazo desde hoy hasta el 28 de febrero 2018 para proponer cosas y votar por ellas. Las reseñas saldrán, idealmente, de a una por mes de aquí al aniversario del blog, que es en octubre. Cada propuesta es un voto.
  
5. Si saben contar meses, saben que sólo leeré (máximo) ocho libros. Podrían ser menos. Los más votados o los que salgan en el sorteo random en caso de que haya empate.
  
6. No valen ni segundas ni terceras ni cuartas partes ni nada que no sea la primera parte de nada (si no he seguido una saga, tengo razones). En caso de sagas entrelazadas entre sí (como la bendita Cassandra Clare), se valen las primeras partes de cada una. Tampoco valen libros que ya he leído, que los pueden consultar en mi perfil de Goodreads (de todos modos, si no quieren consultar propogan lo que quieran y si ya he leído algo, simplemente se descartará).
  
7. Cómo los conozco, hay autores vetados: no voy a leer a E. L. James ni a Blue Jeans ni a Jamie McGuire ni a Blair Holden y mucho menos a Federico Moccia (y ni vale mencionarlo, pero voy a quemar todo libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez). ¿Quieren verme sufrir? Sean originales. ¿No quieren verme sufrir? GRACIAS.

 
8. En caso de que algún libro me sea completamente horrible, me voy a sacar mi derecho a no acabarlo. Eviten libros aburridos. Los libros malos podrán ser malos, mientras no aburran. En mi vida he dejado sin acabar tres o cuatro libros, así que ya saben.
  
9. Si hay empate, random.org decide que voy a leer.
  
10. Las propuestas se dejan en forma de comentario aquí abajo. NO MAILS. Si me mandan mail igual acaba con telarañas antes de que yo lo note. En caso de tener algún problema, contáctenme por Twitter (basta una simple mención).
  
11. No vale el contra voto.
  
12. Se fomentará la discusión entres los participantes. Aún no se como, pero se fomentará la discusión. Al menos, se fomentará que vean mi sufrimiento live en Twitter.
  
13. No existe el límite de propuestas. Por mí como si quieren proponer cien libros, igual no los voy a leer todos.
  
14. Ya no sé me ocurre nada más.

5 de febrero de 2019

Quién teme a la muerte, Nnedi Okorafor | #LCOceáno

Sinopsis: Mi madre me llamó Onyesonwu. Significa: ¿Quién teme a la muerte? Un buen nombre. Nací hace veinte años en tiempos difíciles. Irónicamente, crecí muy lejos de todos los asesinatos…
En el África postapocalíptica, el mundo ha cambiado de muchas maneras. Pero en una región, el genocidio tribal sigue asolando la tierra. Una mujer que ha sobrevivido la aniquilación de su pueblo y su propia violación vaga por el desierto buscando la muerte. En vez de encontrarla, da luz a una niña color de arena. Al crecer, Onyesonwu entiende que está marcada por la violencia de su concepción. Pero además comienza a manifestar señales de poseer una magia única, y durante una visita al reino de los espíritus se entera de algo trepidante: un ser muy poderoso la quiere asesinar. Su destino mágico y su naturaleza rebelde la llevan a un viaje en el que se enfrentará con la naturaleza, la tradición, la historia, el amor verdadero, los misterios de su cultura y la razón por la cual recibió su aterrador y poderoso nombre.

APAGA Y VÁMONOS, MEJOR LIBRO QUE HE LEÍDO. Fin de la reseña. Vale, no, no es el final, pero sí creo que este libro es muy bueno, muy interesante y muy hermoso. Para los asiduos a mi blog, ya sabrán que suele gustarme mucho como escribe Nnedi Okorafor (Akata Witch, Kabu-Kabu y Binti) y que ¡este mes la estamos leyendo en Libros b4 Tipos! (literalmente, lo puse en la entrada pasada). Gracias a ello, Océano nos mandó ejemplares de este libro, Quién teme a la muerte (aunque estamos leyendo Binti) del que están haciendo la #LCOcéano. Luego sí me preocupa que cuando me mandan algo o cuando recibo libros directo de la editorial (poco frecuente, la verdad) crean que voy a hablar maravillas, pero luego también recuerdo que soy brutalmente honesta y tengo estándares imposibles de alcanzar, entonces bueno, confíen en mí: este es un buen libro. ¿Por qué? Bueno, eso planeo explicarlo en una larguísima reseña que toca varios puntos sobre la historia.


La inspiración: el conflicto de Darfur


A pesar de que la historia se sitúa muy al futuro, en lo que que antiguamente fue el Reino de Sudán, la inspiración es muy actual. Dice la Wikipedia sobre el conflicto de Darfur:
es un conflicto militar por causa racial en curso en la región de Darfur, en el oeste de Sudán, principalmente entre los yanyauid, un grupo de milicianos formados por miembros de las tribus Baggara de los Abbala (criadores de camellos de etnia árabe) y los pueblos de raza negra, no Baggaras y principalmente agricultores.
Mujeres de Darfur
Es un conflicto de corte racial (y no religioso, como en la Segunda Guerra Civil en Sudán, entre cuyas consecuencias estuvo el referéndum que permitió la independencia de Sudán del Sur) entre árabes y negros. En el marco del conflicto, se ha usado la violencia sexual como arma de guerra y como ataque sistemático contra la población negra (para realizar "una limpieza étnica", que sí, es así de horrible como suena). La situación la explica mejor este artículo del Washington Post, si es que leen en inglés: We Want To Make a Light Baby. Si no, acá un párrafo del mismo artículo, traducido por mí (no soy traductora, tampoco confíen ciegamente en mí) que da una introducción al tema:
Las entrevistas con dos docenas de mujeres en los campos, escuelas y centros de salud en dos provicias capitales de Darfur mostraron reportes consistentes acerca de que los Janjaweed llevaban a cabo olas de ataques contra (específicamente) las mujeres negras africanas. Las víctimas (y otros) declararon que las violaciones parecían ser una campaña sistemática para humillas a las mujeres, sus esposos y padres y para hacer más débiles la ascendencial tribal. En Sudán, como en la mayoría de las culturas árabes, la etnia de un niño está lugara a la etnia del padre.

Sobre ello versa Quién teme a la muerte. Onyesonwu es una hija ewu de una mujer Okeke (de piel oscura) violada por un hombre Nuru (de piel clara). Su origen define como la miran los Okekes y los Nurus, como piensan de ella. En el libro, se dice que los ewu son hijos de la violencia (y, como tal, están predestinados a ella). El libro desafía esta historia múltiples veces, habla de las víctimas fuera de su papel de víctimas (lo cual es precioso). La madre de Onyesonwu sí está y no está definida por la manera en la que Onyesonwu fue concebida. No es sólo eso. Me gusta la manera en la que Nnedi Okorafor se acerca a la historia y cómo no deja que la violencia y el horror sea lo único que defina a los personajes.


Mwita y Onyesonwu 


Fueron mis personajes favoritos por mucho. Su desarrollo me gusta mucho y su evolución también. No son los únicos con una gran construcción y desarrollo: a lo largo de todo el libro, se nota que Nnedi se dio tiempo de darles a sus personajes personalidades, contradicciones, profundidad y motivos. Las amigas de Onyesonwu, Binta, Dita y Luyu también son personajes entrañables, cada una con sus propia personalidad y sus propios pensamientos. Pero por el momento quiero detenerme en Mwita y Onyesonwu. Me gustan mucho, con todas sus contradicciones y defectos. Creo que muestran perfectamente lo difícil de las relaciones humanas y lo difícil que es desaprender los prejuicios. Me gusta el enojo de Onyesonwu al verse apartada por ser mujer o por ser ewu, me identifico con su enojo al ver la injusticia y la entiendo cuando se enoja por nos saber algo (aunque también encuentro bastante acertadas las palabras que le dirige Aro al decirle que nunca podrá comprenderlo todo). Y veo a Mwita y también entiendo sus conflictos, sus ambiciones rotas, la envidia que no sabe cómo enfocar y veo su amor y me sorprenden todas las capas sobre las que está construido un personaje. Ambos son terriblemente complejos. Definidos por su destino y su futuro, pero aún así me encanta la manera en que Nnedi muestra que ambos eligen cómo enfrentar al destino.


Hay una escena de Mwita que les pegaría aquí si no fuera un spoiler como una casa, pero bueno, de él lo que quiero remarcar es que Nnedi nos muestra los prejuicios con los que crece y su manera de afrontarlos, de desaprenderlos y de intentar (aunque no lo logre siempre) ser una mejor versión de sí mismo. Me gustó mucho porque me suelen gustan esa clase de personajes y debo reconocer que lo que lo hizo mejor fue su crecimiento y sus contradicciones. La verdad es que toda la construcción de personajes hace que me quiera parar a aplaudirle a Nnedi. Y también de las relaciones entre ellos: complicadas, difíciles, como todas las relaciones humanas, pero también hermosas. La amistad y el romance en el libro fue algo que me gustó mucho.

El viaje del héroe 


Para quien acaso no lo sepa (que lo dudo, estamos en un blog literario) el viaje del héroe es un tipo de arco narrativo que suelen seguir las novelas de literatura fantástica (Harry Potter, por poner un ejemplo o El señor de los anillos), obras de ciencia ficción (Star Wars, sin ir más lejos), historias de aventura y misterio. Este libro no es una excepción a este tipo de arco narrativo (para Carl Jung, el vieja del héroe es componente del subconsciente colectivo) aunque, evidentemente, Nnedi lo adapta a su historia y a sus necesidades. Pero todos los elementos están allí.


La vida cotidiana de Onyesonwu, la llamada a la aventura cuando descubre sus poderes, el rechazo de esta llamada cuando una y otra y otra y otra vez es rechazada como aprendiz por su condición de mujer (algo que juega un papel importante en todo el libro, puesto que en la ciudad en la que vive la protagonista se habla de las tradiciones y del protocolo), el finalmente encontrar un mentor y ahí sí, la aventura, el cruce al otro mundo (que en esta novela es el desierto de Sudán), los amigos y los aliados. El arco narrativo está usado de una manera que a mí se me antoja, de verdad, exquisita. Le da mucha vida y profundidad a la novela. Quien teme a la muerte bebe de la fantasía tradicional y la alimenta con afrofuturismo y con las tradiciones y la magia de Sudán. La mezcla entre lo mágico y lo tecnológico es perfecta dentro de todo el libro y creo que tiene un equilibrio especial.

La vida de las mujeres


Quería dejar esto al final. Quería hablar de las mujeres del libro al final. Como ya mencioné, en el libro se junta la magia con lo tradicional, se habla de la violencia a las mujeres y, sobre todo, se habla de su sexualidad. Se habla de la ablación (la mutilación genital femenina), puesto que hoy, uno de los países donde más ocurre en el mundo es, precisamente, Sudán. En los años setentas, Nawal el-Sadaawi hablaba del fenómeno y de esta tradición por la cual se mutila a las mujeres (en el libro La cara desnuda de la mujer árabe) y hablaba, desde el punto de vista médico, de las observaciones que había podido hacer cuando había atendido a inmigrantes sudanesas en egipto. También, en ese libro, era muy clara en que la ablación no era una tradición que hubiera surgido con el Islam, sino que era mucho más antigua.


En el libro, es una tradición que está presente. Es algo normal. Para las niñas, el Rito de los Once es algo por lo que pasan toda su vida en la ciudad de Jawahir. En otras ciudades y pueblos, como en el lugar donde había crecido la madre de Onyesonwu, había sido abolida mucho tiempo atrás. Me gusta que, debido a la manera en que el rito aparece el libro, se cuestionen muchas cosas sobre la sexualidad de las mujeres, la manera en que hay quien cree que es una mutilación que se hace para protegerlas, que hay quien cree que es la única manera de resguardar su honor y el de la familia (porque este, claramente, se encuentra en el himen, ajá, sí, ejem). Además, la sexualidad de las mujeres y su libertad, es algo que en esta historia se une con la magia y me gusta cómo buscan ser libres de las imposiciones sociales.

En conclusión


Les recomiendo el libro. Léanlo. Se le pueden sacar muchísimas cosas: yo estoy segura de que me dejé muchísimas cosas en el tintero. Es una historia muy hermosa sobre la lucha por la libertad y por el cambio. Además, debo mencionar que me sorprendió la traducción al español, que está muy buen hecha por Raquel Castro y Alberto Chimal (para latinoamérica, en España el libro está/será editado por CronoCiFi y traducido por Carla Bataller Estruch, que tradujó Binti y también es maravillosa, me consta).

Es un libro del cual se pueden debatir muchas cosas, como de prácticamente todos los que he leído de Nnedi. Creo que se está convirtiendo lentamente en una de mis escritoras de fantasía (y ciencia ficción) de cabecera porque después de varias buenas lecturas, confío en un libro que traiga su nombre estampado en la autoría. De verdad, léanlo. Es una obra maravillosa y magnífica.

3 de febrero de 2019

Binti, Nnedi Okorafor | #LeemosJuntas

Sinopsis: Su nombre es Binti, y es la primera de los himba a la que se le ha ofrecido una plaza en Oomza Uni: la mejor institución de enseñanza superior de la galaxia. Aceptar esta oferta significará abandonar su casa, su familia y viajar a través de las estrellas entre extraños que no comparten su forma de ser ni respetan sus costumbres. Lo que Binti no sabe es que el conocimiento le costará caro. Una sanguinaria raza alienígena, las medusas, amenazan su viaje y, para poder sobrevivir, necesitará la ayuda de su pueblo y de la sabiduría contenida en la Universidad. Ganadora de un premio Hugo en 2016, un Nébula en 2015 y nominada al Locus, Binti es una historia intensa y condensada. En Binti comprobaremos cómo funcionan los prejuicios con los que crecemos y cómo se desmorona este sistema de creencias cuando se trata de afrontar lo desconocido. Nuevos lugares, nuevos modos de comunicarse y el temido y a la vez cautivador contacto con el otro, ya sea una raza alienígena o una cultura africana, tan distante de la nuestra, que podríamos sentir de otro planeta diferente. Este viaje transformará a quien lo emprende de forma irremediable, sin posibilidad de volver atrás.


Cuando yo tenía menos de cinco años, mi mamá tenía una colección de Vanidades y Marie Claire que llenaban una repisa entera del librero. Mi mamá devoraba la vida de la realeza Europea, las biografías de estrellas de Hollywood, princesas, vedettes... Todo lo habido y por haber. También las novelas de Corín Tellado y las entrevistas de la Marie Claire. Le encantaban las ediciones donde salía Lady Di, llegó a tener varios especiales de su vida cuando murió. Esas revistas se quedaron allí mientras yo estaba ya en la primaria, acumulando polvo. ¿Por qué empecé la reseña con esta historia? Para allá voy. Las Marie Claire de los noventas solían traer siempre reportajes de dos tipos: cosas que ellas consideraban controvertidas (mamás solteras... por ejemplo) y cómo se vivía en otros lugares del mundo. Por otros lugares del mundo no me refiero a todo el mundo, sino a dos tipos de lugares: pueblos que habían sido parte de la URSS donde vivían muy mal (seguramente para mostrar las desgracias del comunismo, yo que sé) y tribus que habitaban lugares de África, América o Asia. Yo, a falta de lectura, devoraba eso (y las biografías sensacionalistas de la Vanidades y las malas novelas de Corín Tellado). 

Foto de un pedazo del reportaje
En una de esas revistas, había un reportaje sobre los himbas. Todavía la tengo. El reportaje se llamaba Las reinas rojas de África y... bueno, no puedo decir que estuviera muy bien hecho. Ese tipo de reportajes estaban dirigidos a un público específico y siempre estaban escritos con un lenguaje condescendiente hacia los habitantes del lugar del que estaban hablando. En el caso de los himbas, los mostraban como salvajes en algunos casos. Sin embargo, recuerdo que la primera vez que lo leí me quedé absolutamente fascinada. El texto qué. Las fotos me dejaron impresionada (yo, admito, era una niña fácilmente impresionable). Luego me olvidé de los himbas por un tiempo. Luego volví a leer el reportaje y me di cuenta de que los mostraba bajo una luz puramente occidental (que considera salvaje o incivilizado prácticamente todos los modelos sociales o formas de vivir que no son las esperadas). Pero así conocí a los himbas.

Binti estuvo en mis ojos desde el momento en que me percaté que Binti era una. Quería por primera vez una visión que no estuviera tan sesgada para mal. Quería algo que por fin me supiera a realidad y no a sensacionalismo. En Binti, una novela futurista de ciencia ficción, creo que encontré exactamente eso. Porque es algo bastante triste que muchas de las imágenes que nos llegan de otras culturas, muchos de los retratos vienen sesgados con una idea de que otras formas de vida son salvajes por ser extrañas o diferentes. Binti, en ese sentido, como libro, es diferente. No es condescendiente con el lector, no le tiene ninguna clase de deferencia. No sé pone a explicarle nada, simplemente presenta su mundo: ahí está, para el que quiera conocerlo. 

Binti es una novela corta pero creo que es muy poderosa en muchos sentidos. No sólo es la primera protagonista himba que conozco, es también una novela que habla del saqueo a otras culturas. Inglaterra y Francia y Estados Unidos y un montón de países de Europa están llenos de reliquias de América, de África y de Asia. Un montón de cosas que se fueron con las conquistas y el colonialismo para nunca volver. El mundo en el que vive Binti es igual. Pero es más grande, es más amplio, los humanos conocen mucho más de él y se mueven en diferentes planetas. Binti se enfrenta a Las Medusas que están dispuestas a todo por conseguir las reparaciones que quieren y recuperar aquello que les fue robado y que otros tienen expuesto como si fuera digno de un museo. Los conflictos, aun con todo el universo enfrente, siguen siendo los mismos. 


Hablando de más cosas por las qué me gustó el libro, tengo que decirles que adoro a Binti y su inteligencia. También sus ansias de conocimiento y su capacidad de armonizar. Creo que, si la conociera de carne y hueso, la admiraría. No porque sea perfecta, sino porque entiendo los ideales por los que hace las cosas. Me gusta el amor con el que habla de los himbas y el orgullo que demuestra por su cultura, al mismo tiempo que se atreve a romper tradiciones para ser ella misma, la curiosidad con la que habla de todo lo que le resta por aprender. Binti definitivamente es una protagonista de la que quiero seguir leyendo. Y seguiré leyendo, porque me quedan dos libros más por conocer.

Así que ya saben, un día pueden ser una niña como de ocho años leyendo fascinada un reportaje culero y después pueden tener veintitrés y estar leyendo un libro sobre el mismo tema que, de hecho, es bueno. Les recomiendo el libro, es la lectura del mes de febrero en Libros b4 Tipos y la estaremos discutiendo en un hangout los primeros días de marzo. Hablaremos del afrofuturismo, de Nnedi Okorafor, que es una autora que no me ha decepcionado con ningún libro que yo haya leído de ella hasta el momento (por lo pronto, les adelanto que la próxima reseña también es de un libro suyo) y de Binti. Sobre todo, de Binti. 

¡No dejen de leerlo!